Gustavo Dudamel y la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela compartieron escenario con la réplica escocesa de El Sistema
Prensa FundaMusical Bolívar
Por esta época del año, en Stirling, la noche es tan clara como el día. A las 7:00 pm, el cielo en la comunidad de Raploch era como el de Caracas, a las 12 del mediodía, pero en uno día de aguacero. A esa hora, un sueño se hacía posible para 138 niños de esa comunidad escocesa. Tocarían en un mismo concierto junto a sus ídolos: los músicos de la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela y el maestro Gustavo Dudamel en el Big Concert, evento que abrió el London 2012 Festival, última etapa de las Olimpiadas Culturales 2012. Los miles de asistentes no se aguaron con la lluvia. Con ponchos y paraguas se mantuvieron sobre la grama húmeda.

No es casualidad que el concierto haya sido en Raploch, Stirling. Venezuela no es un país desconocido para esa humilde comunidad. Allí funciona el primer núcleo del Sistema Scotland (Big Noise Orchestra), un programa enteramente inspirado en los métodos y la misión del Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela. Este trabajo artístico social ha cambiado la vida de decenas de niños, de decenas de padres y cientos de ciudadanos habitantes de un caserío en el que escasean las ofertas de trabajo y abundan problemas como las drogas y el alcoholismo juvenil.
En un espacio abierto, que hasta hace cuatro años sólo tenía un follaje tan alto como los mismos escoceses, los niños de la Big Noise Orchestra tocaron el Rondó de la Suite Abdelazar, de Purcell, y 40 de esos niños tocaron la Obertura Egmont , de Beethoven, junto a la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela , que interpretó también la Guía Orquestal para la Juventud, compuesta por Benjamin Britten y basada en la anterior obra de Purcell, y la Sinfonía N° 3 “Heroica”, de Beethoven, con la terminó el concierto.

“Todos los músicos de la Sinfónica Simón Bolívar tienen medalla de oro”, había señalado Ruth McKenzie, directora las Olimpiadas Culturales, a comienzos de la semana cuando los integrantes de la orquesta venezolana se dispusieron a compartir clases, talleres, ensayos y encuentros con los niños de Raploch.
“Mi corazón es un gigante hoy. Hoy creo más que nunca que podemos hacer en Escocia lo que ustedes han hecho en Venezuela. Ver a la Simón Bolívar tocando lado a lado con nuestros niños el Egmont, me rompió el alma. Esperamos poder crear más núcleos. Queremos seguir aprendiendo de ustedes. Este no es un adiós; es un nos vemos pronto”, señaló Richard Holloway, fundador y presidente del Sistema Scotland, programa que funciona desde el 2008.
Gustavo Dudamel describió el Big Concert como “un símbolo de unión entre dos proyectos hermanos a través del poder de la música”. Luego de bajarse del escenario, señaló: “es imposible no recordar los tiempos en que era un pequeño niño y tocaba el violín. Tocaba y soñaba… y luchaba”. Con esa frase que evocaba el pasado, Dudamel también se refería al futuro de esos 138 niños que hace cuatro años también comenzaron a Tocar y a luchar, como en Venezuela, pero en Escocia.











‘Como ha sucedido siempre con los grandes creadores de todos los tiempos –pienso en Giotto, en Gauguin, en Van Gogh, en Klee, en Reverón, en Duchamp-, Marisol es un genio raro que encarna por sí solo aquello que puede llamarse una tendencia. Ante su obra la indeferencia y la enajenación se conmueven. No en vano ella se ha impuesto en el mundo, sin ayuda de nadie y por sí sola, con la única, insólita, hierática presencia de sus Marisoles.'