Domingo, 12 de Febrero de 2012

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Marcos Carrasco: Urbanoscopia. La caja de Schrödinger

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El hombre encajado en la ciudad

Alberto Bueno Rangel
Crítico de arte


Desde el principio nunca hubo otra cosa que el caos: era un fluido que me envolvía, que aspiraba por las branquias. En el substrato, donde brillaba la luna, inmutable y opaca, todo era suave y fecundante; por encima, no había disputa y discordia. En todo veía enseguida el extremo opuesto, la contradicción, y entre lo real y lo irreal la ironía, la paradoja. Era el peor enemigo de mí mismo

Henry Miller
«En el tranvía ovárico»
Trópico de Capricornio

Marcos Carrasco (Ciudad Bolívar, 1969) es un artista con propuestas genéricas múltiples, formado como diseñador gráfico en México, ha incursionado en el arte por medio del dibujo, la ilustración, la fotografía, el cine y, más recientemente, la instalación de videoarte. Sin embargo, el género que más influjo ha ejercido en su trabajo creativo ha sido la fotografía. El artista viajó por varias regiones del continente capturando con su lente la realidad latinoamericana; En cualquier acera, Fundación Centro Nacional de la Fotografía de Venezuela, 2006, fue la muestra producto de este período.

Marcos Carrasco

Desde entonces, el artista indaga en otras formas propositivas, sin distanciarse de sus preocupaciones fundamentales, el ser humano como personaje trágico de su propia existencia, testimoniando sobre la vida de los desamparados, sustento anímico de la ciudad y sus avatares; indigentes, músicos, cirqueros, todos arquetipos latentes en la simbología callejera. De esta manera, comienza en su propuesta creativa una etapa experimental donde la mixtura de los medios de reproducción desdibujan las fronteras genéricas clásicamente asumidas.

La muestra Urbanoscopia. La caja de Schrödinger plantea un abordaje autorreflexivo, desde dos puntos de vista que considero de especial significación: la propia experiencia del artista en la búsqueda de sentido de la existencia humana y el estudio de los medios expresivos del arte desde el propio arte. Esta automirada del artista se inicia en el espacio de la urbe, donde confluyen personajes cuya representación toca diversos aspectos que relacionan al individuo con este medio, la violencia (Línea de ensamblaje del miedo), el absurdo (Palíndromo), la drogadicción (L)a (S)eñora (D)espertó y vio que todavía estaba allí), entre otros... se inicia pues, un tráfico imaginal, en el cual el individuo hace cuerpo en la ciudad desde sus imágenes, es decir la ciudad incide en sus habitantes generando una imaginación. El ciudadano se integra a su espacio vital y lo llena de sentido, le otorga una nueva semántica. Por otra parte, el artista desde la obra propone una revisión de los propios medios de reproducción artística, ya sea fundiéndolos entre sí o manipulándolos digitalmente. Carrasco construye su obra desde las posibilidades que le proporciona la «aldea global», como diría Marshall McLuhan.

Marcos Carrasco

El subtítulo de la muestra nos refiere un experimento imaginario del físico austriaco Erwin Schrödinger (1887- 1961), denominado «La paradoja de Schrödinger» o, más comúnmente, «El gato de Schrödinger», consistente en la inclusión de un gato en una caja con una botella de veneno y un dispositivo que, probabilísticamente, al accionarse puede hacer que la botella explote o no, mientras ocurre el experimento el gato puede ser considerado 50% vivo y 50% muerto, solo podremos saber si el gato sobrevive abriendo la caja. En este sentido, Urbanoscopia, La caja de Schrödinger es una alegoría del destino del hombre que permanece encajado en la ciudad.

La obra nuclear de la muestra, La caja de Schrödinger, nos revela una tensión entre dos polos: «Urbanoscopio». En uno de sus extremos, la imaginación caótica es la fruta ácida que le da gusto a lo convulso. El movimiento imaginal también produce una sonoridad callejera, hábito del oído del ciudadano. Testimonio de lo sórdido. «Nirvanoscopio». Al otro extremo de la obra, el jazz nos alcanza, las imágenes se abren paso dando lugar a un estado de cese de la violencia y de elevación subjetiva. El conjunto plantea un acercamiento a la idea de Nirvana que los seres humanos persiguen. En esta caja bipolar, se expresa la alteridad del ser, manteniendo una analogía simbólica con los personajes Mr. Jekyll y Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson. Dado su sustrato alucinógeno pienso en lo que le hubiese gustado a Cappy Donzella presentar propuestas como esta en las «experiencias psicotomiméticas».

Marcos Carrasco

Una señora prófuga de sí misma nos da la bienvenida en (L)a (S)eñora (D)espertó y vio que todavía estaba allí. Los colores encendidos, alucinantes, propicios a la huída, la erosionan. Este paisaje irracional ensancha la percepción al gusto de Aldous Huxley. La obra versiona el célebre cuento de Augusto Monterroso, un homenaje a la perplejidad.

De este escape psicodélico entramos en un escenario para ejercitar la conciencia, la instalación estereoscópica, Línea de ensamblaje del miedo. Este tríptico ofrece un paseo que aceptamos no con poca resistencia. El espectador a través de unos lentes aprecia en varias imágenes una realidad atroz que se integra en una imagen, funcionando como una impresión palpitante que, precisamente, nos impresiona. La obra ofrece un recorrido desde la imagen estática, sucediendo una evolución de esta en retículas, hasta llegar al movimiento en el videoarte.

Ta, ta, ta, taaaaa, nominado en el Festival de Cine Fantástico de Bilbao, fant 2009, cede el espacio a la risa. Adolf Hitler es un personaje ridículo, en esta animación, que gesticula, graciosamente, a medida que suena la v Sinfonía de Ludwig Van Beethoven. En este video la metáfora tiende un puente de significados, entre el personaje nefasto que fue el político alemán y su caricaturización. Este es un planteamiento lúdico, pues el artista juega con el personaje a su antojo. El final de la animación es de fábula, como una moraleja, se entiende que el nacionalsocialismo no sirve y, por esta razón, se desecha. Las imágenes son directas: un personaje arroja una esvástica en un contenedor de basura.

Marcos Carrasco

Otra de las preocupaciones del artista es la luz. Ello es notorio en la obra Óvulo cuántico, en la cual la luz descompuesta puede verse, pero al colocarse unos lentes especiales se produce un efecto óptico, la visión anaglífica. Las formas se tornan vibrátiles, cobrando relieve, por lo tanto, tercera dimensión.

Urbanoscopia. La caja de Schrödinger evoluciona de lo figurativo a lo abstracto, de la imagen estática al movimiento. Extremos que se unen desde la violencia a la paz, desde lo absurdo hasta lo más racional, como testimonio de una agonía creativa que siempre genera energía en el hombre encajado en la ciudad.

Sala NG - 24 de junio al 23 de agosto de 2009

Fundación Celarg
Av. Luis Roche, Altamira

Fuente: Prensa Fundación Celarg