Viernes, 10 de Febrero de 2012

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La Luz y el Espacio en Francisco Salazar

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Del 24 de noviembre al 22 de marzo de 2008 en el el Museo de Arte Acarigua-Araure

Bajo el título “El Juego de la Luz y el Espacio”, el Museo de Arte Acarigua-Araure presentará desde este sábado 24 de noviembre a las 7:00 p.m., una Exposición Antológica del maestro Francisco Salazar, a fin de celebrar los 70 años de vida y los 50 años de trayectoria artística de este reconocido exponente del arte cinético en Venezuela.


Con la curaduría de un comité integrado por Alí Cordero Casal, Perán Erminy y Bélgica Rodríguez, esta muestra reúne una importante selección de obras realizadas por el artista a lo largo de su carrera, así como también, algunos de sus “cahiers” o cuadernos de investigación, en los que se exhiben textos de gran interés y reflexión sobre la historia del arte, en especial de todo lo concerniente al impacto de la abstracción geométrica.

Según explica Alí Cordero Casal, el trabajo de Salazar conjuga lo geométrico, el espacio, lo óptico y la luz, con la utilización de cartón corrugado (material que usa desde sus inicios para el desarrollo de su propuesta plástica), y a lo largo de su carrera ha tenido como constantes el domino del blanco absoluto y el relieve, elementos que le han permitido experimentar con profundidad a fin de introducir su propuesta del espacio como arte.


“Su obra se basa en el fenómeno óptico que ocurre con el juego lumínico de la relación negativo y positivo, por el tratamiento de las superficies de relieve en la misma obra. Se crea así una doble superposición de planos que genera un movimiento visual cinético”, señala Casal.

Por su parte, Bélgica Rodríguez afirma que el artista aclara la mecánica central de su obra al plantear que “las formas repetitivas se separan en relieve sobre el fondo blanco de la obra, para producir efectos ópticos de las sombras sobre los relieves blancos, sobre el fondo blanco acompasado de trazos”.

Asimismo, asegura Rodríguez que “sobre el carácter absoluto del blanco, el color que contiene todos los colores pero que a la vez es el no color, Salazar considera que es acción pura complementada por la luz que sobre él incide; la absoluta rigurosidad formal es su cualidad abstracta intrínseca”.

Nacido en Monagas y con una amplia trayectoria artística de cinco décadas, Francisco Salazar ha mostrado su obra en galerías y museos de Venezuela, Argentina, Colombia, Francia, España y Brasil, entre otros países. Ha recibido diversos reconocimientos nacionales e internacionales entre los que figuran: el Premio “Armando Reverón” en el Salón de Arte Venezolano del Museo de Bellas Artes de Caracas, Premio “Enrique Otero Viscarrondo” en el Salón de Arte Venezolano, Premio “Pérez Mujica” en el Salón Arturo Michelena, el Primer Premio en la Bienal-Latinoamericana Codex en Buenos Aires (Argentina), y Primer Premio de la Bienal de Jóvenes Artistas en París (Francia), entre otros.

Su trabajo podrá ser apreciado en la Exposición Antológica “El Juego de la Luz y el Espacio”, que se presenta desde este sábado 24 de noviembre en el Museo de Arte Acarigua-Araure (Estado Portuguesa), donde permanecerá hasta el 22 de marzo de 2008.

El cinetismo a través de la luz y el espacio
El crítico de arte Perán Erminy considera que Francisco Salazar no se sumó a un movimiento cinético ya maduro y establecido, sino que participó como uno de los forjadores iniciales de ese movimiento.
Afirma que “la obra de F. Salazar manifiesta una experiencia cinética diferente, resuelta con un lenguaje plástico impecable y muy personal, y un estilo propio inconfundible (…). parecería tener poco o nada que ver con las complejidades ordinarias del lenguaje de la pintura, o de los lenguajes visuales (…). En las obras de Salazar no hay componentes parecidos al del lenguaje verbal. No hay problemas de signos ni de significados. No obstante, de algún modo nos plantean el problema de la esencialidad del lenguaje visual, que es lo que caracteriza a su contenido discursivo. Tampoco hay que descifrar códigos ni despejar incógnitas o enigmas léxicos, o lexicales, porque no hay equivalentes visuales a las palabras, ni unidades sintagmáticas”.

Asimismo, Perán Erminy asegura que las creaciones de este artista reflejan la más decantada esencialidad del cinetismo, y al mismo tiempo, de todo el arte visual contemporáneo, que se manifiesta en una forma absolutamente depurada. “Salazar retiene del cinetismo, no el movimiento virtual ni la ilusión de movimiento, sino la vibración, el moiré (o moaré), la irisación de la superficie, que es lo que se llamaba “la animación de los planos” (…). En este sentido logra la reducción de lo pictórico a un mero campo visual animado, mínimamente animado, por un estímulo visual mínimo, primario y primigenio, con el cual recrea las condiciones mínimas de la visibilidad, sin interferencias ni variaciones”.

Para Bélgica Rodríguez, la propuesta general de Francisco Salazar está sustentada por el juego de la luz y el espacio, que comenzó con una investigación en el campo de la óptica, el movimiento, la abstracción y la estética constructivista más pura y sutil, presentando luego de varios ensayos, la obra Positivo-Negativo No. 1, resultado de una larga investigación sobre el comportamiento del espacio lleno en relación al espacio vacío, que marcó una revolución en su trabajo, y también en el campo de las artes plásticas venezolanas, tomando el blanco como prioridad cromática.

“Es a partir de la incidencia de la luz sobre el blanco de la superficie del soporte, que las formas geométricas formadas por las “líneas de corte”, generan una vibración lumínica de movimiento ondulatorio virtual muy delicado”, explica Rodríguez.

En cuanto a la relación espacio vacío y espacio lleno que dinamiza la obra, señala que su estructura interna se completa con la existencia de un espacio sutil, de gran energía interior y con la interacción de la materia, papel corrugado y pintura acrílica blanca.

“Las incisiones que rompen el espacio virgen, o vacío, son líneas que marcan el ‘rayado’ de vacíos y llenos. Casi como la ecuación de Einstein que plantea que la masa y la sustancia de la materia es reductible a la energía, Salazar reduce la materia a energía al demostrar perceptualmente que el espacio vacío está lleno y el espacio lleno está vacío. Con el blanco solo, la monocromía es absoluta, modula la luz y controla las variantes abstractas …”

Del 24 de noviembre de 2007 al 22 de marzo de 2008

Museo de Arte Acarigua-Araure
Avenida 15 entre Avenidas 5 de Diciembre y 13 de Junio
Telf.: (0255)6226592.
Acarigua - Araure Edo. Portuguesa, Venezuela

Fuente: Zoraida de Pablos