Domingo, 12 de Febrero de 2012

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Cuando quiero llorar no lloro

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Original de Miguel Otero Silva / Adaptación y dirección de Pepe Domínguez. Fundacion Rajatabla

Hubo una época en que todos estuvimos de acuerdo.

Némide discrepante, nadie lo imaginaría al vernos tirándonos de las greñas, existió verídicamente aquella jaula del espíritu, aunque ustedes no lo crea público escéptico, le explicaré. Todos a una nos sentíamos hasta la coronilla del dictador, un engreído, mediocre, cruel, que se creía Napoleón y no alcanzó al ombligo de Tartarín cuando le llegó la hora de demostrar qué tipo de héroe francés le correspondía.

Lo bochornoso fue que logró infundirnos pánico bíblico, tan armado hasta los dientes andaba, tan decidido a perpetrar crímenes se mostraba, tantos había perpetrado. Pero el día menos pensado el rebaño se volvió avispero, y lo tumbé, ,lo tumbaste, lo tumbó, lo tumbamos, lo tumbasteis, lo tumbaron. Y al despertar nos sacudió la euforia fuenteovejuna de haberlo tumbado, como una tribu africana que danzará alrededor del hipopótamo muerto acribillado por sus flechas.

El señor ateo salió a pasear del brazo con el señor obispo, y el señor obispo compartió su chocolate con el señor ateo… Sírvase una taza más… El compañero capitalista palmoteó con efusividad indulgente las espaldas sudadas del compañero obrero, y el compañero obrero le pidió la bendición al compañero capitalista. El camarada joven se postró vasallo ante la experiencia canosa del camarada anciano, y el camarada anciano cantó loas a la rebeldía barbuda del camarada joven. Los militares cortaron miosotis en los jardines públicos ante el asombro civilista de las maritornes. Los campesinos llevaron a sus niños al banco para que arrojaran cacahuates a la Junta Directiva que les hacían guiños sandungueros detrás de la reja.

La inmarcesible Liberté degeneró en diosa de medio pelo, la apetitosa Egalité se unió al menoscabo de su hermana, los incensarios perfumaron exclusivamente a los pies de la tercera, la ex –cenicienta , mademoiselle Fraternité, signoriana Unitá, miss Concord, fräulen Einigkeit. Entre tanto, el dictador fugitivo trasegaba nostálgicos Tom Collins en el bar del hotel Foncarios, sumaba dollares con francos suizos, pasaban de 120 sus millones, y se reía, como el espíritu burlón de un poeta llamado Emilio Carrere, injustamente olvidado.

Miguel Otero Silva

En la obra se narran tres historias bien diferenciadas, cada una independiente de la otra, protagonizada cada una por personajes de diversa índole y condición social, que configuran lo que me permito llamar una novela-retablo, o un retablo novelesco, por cuanto a semejanza de lo que se denomina “retablo” en artes plásticas, en esta peculiar construcción literaria se trata de tres jóvenes de la misma edad --dieciocho años apenas--, nacidos exactamente el mismo día del mismo año, que coinciden en llamarse Victorino, que viven en el mismo tiempo y son vecinos de la misma ciudad, sin que exista entre ellos la menor relación, sujeto cada uno a su destino, con independencia de los otros. Uno, Victorino Pérez, es un marginal asesino y atracador; Victorino Peralta, es el hijo consentido de un matrimonio multimillonario; y el tercero es el joven comunista Victorino Perdomo.

Cada uno vive según su condición. Y cada uno muere violentamente conforme a su circunstancia. Victorino Pérez pierde la vida al final de una persecución policíaca, tras haber atracado con sus compinches una joyería de Sabana Grande. Victorino Peralta fallece al precipitarse por un barraco su lujoso Maserati, debido a exceso de velocidad. Victorino Perdomo deja de existir acribillado en el asalto a un Banco para recabar fondos destinados a su lucha política.

El sepelio simultáneo de estos tres desafortunados jóvenes se produce a la misma hora, en el mismo cementerio. Uno es sepultado en una fosa cualquiera. Otro en el lujoso Panteón de la familia. Y el tercero en medio de los cantos revolucionarios y gritos de sus camaradas llamando a la lucha.

Aunque son diferentes y actúan por separado, los tres Victorinos constituyen un solo personaje que es emblema de una juventud condenada a la muerte prematura por la violencia, el alcohol y las drogas, Este drama colectivo, infortunadamente uno de los grandes males que continúan azotando a la Caracas de hoy, cada vez con más crispante frecuencia, explica el título rubendariano, “cuando quiero llorar no lloro”, a la par que refleja la reacción emotiva y racional del autor ante tan menguados destinos. El drama que padecen los tres jóvenes, es lo que le confiere a Cuando quiero llorar no lloro una unidad recóndita que sólo aflora en el capítulo final, tal vez en las simples frases que describen a las madres enlutadas que se cruzan en el cementerio y se miran inexpresivamente, como si no tuvieran nada en común.

Elenco: FranciscoAlfaro, Pedro Pineda, Gerardo Luongo, Rolando Giménez, Dora Farías, Rufino Dorta, Yurahi Castro, Gabriel Agüero, Elvis Chaveinte, Abilio Torres, Rossana Hernández, Demis Gutiérres, Adriana Bustamante, Tatiana Mabo, Jean Carlos Rodríguez, Verlú Briceño. Actor invitado: Gonzalo J. Camacho
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Ateneo de Caracas
Temporada: 22 de Mayo a finales de Junio
Horario: Miércoles a Sábados, 7:30 p.m. Domingos, 6:00 p.m.
Entrada General, Bs. 35, miércoles popular, Estudiantes, Tercera Edad, Bs. 25
Sala Anna Julia Rojas
Taquilla 0212-573-89-24 / Horario: Lunes a domingo de 2:00pm. a 8:00pm

Fuente: Prensa Ateneo de Caracas