La Obra
Todos los hombres son mentirosos es una novela que, de una forma tangencial, explica la historia de todos los latinoamericanos que se exiliaron en España durante la década de los 70. Con el dominio de la prosa que le caracteriza, Alberto Manguel cuenta en esta obra los avatares de cuantos intelectuales tuvieron que huir de sus respectivos países, en algunos casos sometidos a regímenes militares. Pero Manguel sabe que toda novela debe tener un argumento más definido, así que crea una trama que entremezcla tres géneros literarios: el policíaco, el metaliterario y el histórico.
La novela, estructurada en cinco capítulos narrados por cinco personajes distintos, cuenta la historia, en ocasiones vergonzosa, de un escritor argentino llamado Alejandro Bevilacqua. Treinta años después de su suicidio, un periodista francés, Jean-Luc Terradillos, quiere escribir un libro sobre ese autor secreto (en el más vilamatiano de los sentidos) que abandonó su patria para instalarse en aquel Madrid del postfranquismo al que llegaban exiliados latinoamericanos de toda índole. Para realizar su labor, Terradillos contacta con cuatro personas que tuvieron buena relación con el escritor (su confidente Alberto Manguel, su amante Andrea, su compañero de celda Chanco y su editor Gorostiza) que le irán contando la historia de Bevilacqua, cosa que añade un nuevo género a esta novela: el de la literatura oral. Pero el problema es que cada uno de esos personajes, así como otros tantos que aparecen a lo largo de la novela, tiene su propia visión sobre el escritor misterioso, amén de que todos ellos ocultan secretos que sólo desvelarán cuando Terradillos, tantos años después, les invite a recuperar el recuerdo de aquellos tiempo.
De este modo, cada uno de los cuatro primeros capítulos (‘Apología’, ‘Mucho ruido y pocas nueces’, ‘El Hada Azul’ y ‘Estudio del miedo’) aporta nuevos datos sobre aquel escritor-suicida, quedando el último de los capítulos destinado a la reflexión del propio periodista. En el primero, el narrador es un personaje que recibe el mismo nombre que el autor del libro: Alberto Manguel. Él será el encargado de contar a Terradillos, después de intentar infructuosamente que desista en su idea de escribir una biografía sobre Bevilacqua, los años de infancia en Argentina de aquel escritor misterioso. Explica así el trauma que sufrió Bevilacqua al perder a sus padres en un accidente de ferroviario, los años en la tienda de delicatessen regentada por su abuela en el barrio de Belgrano, sus inicios en el mundo de la cultura como guionista de ‘fotonovelas’, su amoríos frustrados con la ayudante (Loredana) del dueño de un teatro de marionetas (don Spengler), su matrimonio con una activista (Graciela) que luchaba contra la dictadura, las torturas que padeció en prisión y su exilio en España, donde fue acogido por Quita, una mujer que ayudaba a los latinoamericanos instalados en nuestro país. Y el personaje Manguel nos cuenta también los años de Bevilacqua en Madrid, cuando se convirtió en la pareja de Andrea, una mujer tan obsesionada con la idea de que vivía con un escritor-secreto (pese a que todavía no había escrito nada) que, cuando descubre un manuscrito sin firmar en su maleta, titulado ‘Elogio de la mentira’, decide publicarlo a sus espaldas gracias a la colaboración de otro exiliado, el editor Camilo Urquieta. Sin embargo, Bevilacqua se muestra tan alterado el día en que descubre que se está preparando la presentación de ese libro y que todo el mundo rumorea sobre la impresionante calidad de la obra, que no puede más que huir.
En la segunda parte de la novela, titulada ‘Mucho ruido y pocas nueces’, Terradillos entrevista a Andrea, la amante española de Bevilacqua y artífice de la publicación de aquel manuscrito, quien aconseja al periodista que se olvide de cuanto le ha contado Manguel, a quien –en un giro de lo más irónico por parte del autor- considera un auténtico inútil a la hora de comprender cuanto ocurre a su alrededor. Para enmendar los errores en la narración del personaje Manguel, Andrea dibuja un retrato de Bevilacqua distinto al dado en la primera parte y complementa la información explicando con más detalle la historia de Chancho, el hombre con quien Bevilacqua compartió celda durante los ocho meses en los que estuvo preso por los militares de la dictadura argentina. Después Andrea recuerda el hallazgo del manuscrito en la bolsa de su amante y la presentación en la que el autor salió corriendo.
En la tercera parte, titulada ‘El Hada Azul’, el entrevistado es Chancho, quien recuerda con una sonrisa en los labios el tiempo en que compartió prisión con aquel Bevilacqua a quien admiró por su carencia absoluta de cualquier pasión negativa, incluida la envidia ante el éxito de otros escritores de menor calidad. Además, Chanco cuenta su propia historia: su huida de Cuba, su trabajo en Buenos Aires blanqueando las cuentas de los militares, la autoedición de un libro de poemas al que nadie hizo caso y el resentimiento que lo dominó durante años: ‘Ver mes tras mes los escaparates de las librerías llenarse de asquerosas novedades que oscilan entre la pretensión cursi y el ardor documentalista, me enfurecía’. Y recuerda también su encarcelamiento cuando los mismos militares a quienes blanqueaba las cuentas adivinan que les ha estado robando, y la amistad con su compañero de celda Bevilacqua, quien le incitó a escribir nuevamente y quien, al ser liberado, aceptó custodiar el manuscrito de Chancho hasta su liberación… o muerte. Algún tiempo después, cuando Chancho es liberado, viaja a España para reunirse con su amada, llamada ‘la Pájara’, y descubre con pasmo que su manuscrito, por título ‘Elogio de la mentira’, ha sido publicado bajo la autoría de Bevilacqua. Pero Chanco no se enfada, porque él ya ha perdido todo su resentimiento y porque, a estas alturas de su vida, ya sólo le importa estar con la mujer a quien ama.
En la cuarta parte, titulada ‘Estudio del miedo’, oímos la voz de un Gorostiza muerto, que desde el más allá recuerda el pasado de un modo sesgado. Después de sus años de infancia enfrentándose a un padre que se burlaba de sus ínfulas de escritor, y después también de fracasar al autoeditarse un libro, Gorostiza aceptó un trabajo como confidente de los militares. Su labor consistía en seguir a determinados elementos subversivos y dar cuenta de sus actividades a los servicios secretos. Por eso, cuando su amante (Gabriela, que además era la esposa de Bevilacqua) le comunicó que lo abandonaba, él decidió vengarse falsificando ciertos informes para asegurar la detención tanto de Graciela como de su marido. Algún tiempo después, Gorostiza es enviado a España para seguir espiando a los subversivos que se exiliaron en España. Y así es como llega a Madrid, donde descubre que Bevilacqua sigue vivo. Al enterarse de que aquel hombre tenía un manuscrito y aprovechando que él mismo ha adoptado la profesión de editor como tapadera para que nadie sospeche sobre sus auténtica labor, decide publicar esa novela, siempre con el convencimiento de que es un libro pésimo y de que, por tanto, dañará a Bevilacqua con su publicación.
Y, por último, la quinta parte, titulada ‘Fragmentos’, donde el propio Jean-Luc Terradillos, terminadas las entrevistas, confiesa que no escribirá el libro sobre Bevilacqua, porque no considera que haya logrado su objetivo: ‘El caso de Bevilacqua fue una de esas ocasiones malogradas (…). No me cuesta nada admitirlo: el retrato fidedigno de Alejandro Bevilacqua espera manos más diestras que las mías’.
Además de una novela sobre los exiliados latinoamericanos en la década de los 70, esta novela poliédrica también puede leerse como una crítica, acaso algo burlona, a la facilidad con la que el mundillo cultural encumbra a escritores que a veces ni siquiera han escrito dos frases seguidas. Pero también puede leerse como un ejercicio que trata de llevar a la práctica algunos de los ensayos de Vila-Matas (autor mencionado en la obra), principalmente aquellos en los que el autor barcelonés reflexionaba sobre los escritores del No. Y es que a Manguel se le nota la tendencia a concebir la literatura como un asunto lleno de misterios (algo que ya ha demostrado en sus ensayos) y quizá por eso ha concebido una novela en la que los secretos, las pasiones más bajas y los descubrimientos son los auténticos protagonistas.
El Autor
Alberto Manguel (Buenos Aires, 1948) es escritor, traductor y editor. Pasó la infancia en Israel, donde su padre trabajó como embajador. Posteriormente conoció a Jorge Luis Borges en la librería Pygmalion (Buenos Aires) y éste, ya ciego, le pidió que le hiciera de lector privado entre 1964 y 1968. Después vivió en Tahití y Europa, hasta instalarse durante veinte años en Toronto (Canadá), donde escribió varios libros y ejerció de periodista en varios periódicos y suplementos literarios. Actualmente vive en una granja medieval de Poitou-Charentesen (Francia), donde ha construido una biblioteca con 30.000 libros.
Ha publicado ensayos literarios que se han convertido en auténticos libros de referencia, como ‘El diccionario de lugares imaginarios’ (junto a Gianni Guadalupi), ‘Una Historia de la Lectura’, ‘Leer imágenes: Una historia privada del arte’, ‘La biblioteca de noche’, ‘En el bosque del espejo’ o ‘Nuevo elogio de locura’, y novelas como ‘Stevenson bajo las palmeras’, “El regreso”, ‘Noticias del extranjero’ o ‘El amante extremadamente puntilloso’.
Ha ganado el Premio Medicis por Historia de la lectura, en Francia, y el France Culture; el Premio Germán Sánchez Ruipérez (España, 2002) y el Prix Roger Caillois (Francia, 2004); el Premio Grinzane Cavour de Ensayo (Italia). Además, fue nombrado Officier de l’Ordre des Arts et des Lettres (Francia, 2004). Es Doctor Honoris Causa, por la Universidad de Liège (Bélgica).
Prensa Casa de América
www.casamerica.es
| < Ant | Sig > |
|---|




