Miércoles, 20 de Septiembre de 2017

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Venezolanos Excepcionales

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Por: Roberto Lovera De-Sola

El Escritor
A partir de 2007 Rafael Arraíz Lucca(1959) entró en una parte ensayística de su obra cuya esencia central ha sido un hondo recorrido por la memoria venezolana, o deteniéndose en aspectos de nuestra literatura, como en su Literatura Venezolana del siglo XX; y en nuestra historia en Colonia y República: ensayos de aproximación; en los cuatro volúmenes de su breve historia del país formada por Venezuela: 1498-1728; Venezuela: 1728-1830: Guipuzcaoana e independencia; Venezuela: 1830 a nuestros días. Y dos volúmenes que sentimos complementarios: Las constituciones venezolanas, 1811-1999 y Empresas venezolanas: nueve historia titánicas, las cuales nos permiten entrar en la comprensión de hechos de nuestra vida económica.

El Biógrafo
La historia de los pueblos y de las naciones la hacen los hombres y mujeres de cada país, sin ellos y sus acciones, no existiríamos. Por ello, el arte de la biografía es tan antiguo, nació en Grecia en el siglo VI aC, fue el idioma heleno el que bautizó ese género, ya que biografía quiere decir, en esa lengua, escribir una vida.

Rafael Arraíz Lucca(1959) ha dedicado sus dos últimos libros Civiles(Caracas: Alfa,2014. 338 p.) y el que estamos presentado esta tarde, Venezolanos excepcionales(Caracas: Alfa, 2015. 207 p.) al trazado de esas vidas, en forma de cuidadosa investigación en el primero, y oral, en Venezolanos excepcionales, ya que este lo forman diez diálogos con altos venezolanos, hombres y mujeres. Con esas vidas sabemos los venezolanos, heridos porfundamente hoy, todo el futuro que Venezuela tiene abierto, dados lo que hicieron estos fundadores que aquí cuentan, ante la grabadora de Arraiz, la aventura de sus vidas, haciendo verdad aquello de Jorge Luis Borges(1899-1986) quien “no dejaba de señalar que todo diálogo era un homenaje a Platón, que en el fondo eso era toda entrevista: un eco del diálogo platónico”(p.12). Recuérdese que quien habla en los diálogos del heleno fue su maestro Sócrates(470-299 aC), así gracias al discípulo conocemos las ideas de Sócrates, quien como Cristo, nunca escribió, lo hizo su disicípulo. Dice también Arraiz: “habría que añadir muy borgeanamente que se trata de una forma de civilidad, de cortesía, de interés por otro. Los violentos no dialogan”(p.12).

A todo lo largo de este tan nutrido libro trata de interpretar Arraiz, a través de las voces de sus entrevistados, la esencia de Venezuela y especialmente buscando en qué momento fue que cometimos el gran error que trajo todos los demás, pese a como indica Ramón J.Velásquez(1916-1994): “Venezuela ha pasado por muchas dificultades y las ha vencido”(p.80), aunque muy pocas veces se han logrado sacar la lecciones de lo sucedido, interrogando a la historia y a la literatura, los dos espejos en que los venezolanos debemos mirarnos para entendernos. Es en la literatura, en uno de sus momentos más lúcidos, que Hanni Ossott(1946-2002) nos llamó el “país de la pena”.

Presentes Aquí
Están aquí, en estos Venezolanos excepcionales de Arraíz hondos paliques con diez personajes, al que inagura el maestro Arturo Uslar Pietri(1906-2001), a este le siguien: Ramón J. Velásquez, el maestro de la economia el profesor Maza Zavala(1922-2010); José Ignacio Cabrujas(1937-1995), el gran meditador de la circunstancia venezolana; un educador como el padre Luis Ugalde SJ(1938), figura clave de estos días trágicos de la vida venezolana; dos artistas como lo son Jesús Soto(1923-2005) y Carlos Cruz Diez(1923), quien a sus noventa años sigue activo creado; una cantante, muchas de cuyas baladas todos nos sabemos de memoria, Soledad Bravo(1943) y dos poetas de excepción: Eugenio Montejo(1938-2008) y Hanni Ossot(1946-2002).

En el caso de Hanni Ossot nos gustaría subrayar su confidencia a Arraíz sobre el momento en que escribió su soberbio poema, que es uno de los seis grandes poemas de nuestra literatura:

“Del país de la pena”, que Arraiz consideró excepcional y no fue el único. Todos recordamos el día y la hora en que lo leímos por vez primera. Le dijo Hanni a Arraiz: “Ese poema es de 1985…’Del país de la pena’ es consecuencia de una visión que tuve, una revelación. Ese poema fue escrito una noche de noviembre de 1985 entre las diez de la noche y las cuatro de la madrugada. Aquello fue terrible: escribía, me levantaba, me asomaba por la ventana, me sentaba otra vez. Ha sido el más largo, intenso y complicado que he escrito en mi vida. Fue escrito en un estado de rapto y de lucidez. No tiene correcciones. Es el poema de mi madre, de los miedos que tuve en mi infancia en torno a la guerra vivida desde aquí”(p.205).

Desde luego, como la literatura es polisémica, los venezolanos nos hemos reconocido en este texto, cada vez que lo hemos leído.

Celebrar aquí la obra de Hanni es algo que le hace bien a nuestro corazón: nos conocidos siendo unos adolescentes, todavía la recuerdo con su uniforme del colegio La Consolación. Seguí su obra a través del tiempo. Y nunca podré olvidar la última vez que nos vimos, en el taller de Luisa Ritcher(1928), meses antes que nos dijera adiós. Las grandes risas de aquella tarde regocijada siguen junto a mi.

Hay en este libro tres entrevistas que deseamos subrayar las dedicadas a Uslar Pietri y al doctor Ramón J.Velásquez y la otra con el dramaturgo y ensayista José Ignacio Cabrujas, figuras claves ambos de nuestro tiempo, las que hay que poner al lado Francisco Herrera Luque(1927-1991), Juan Nuño(1927-1995) y Carlos Rangel(1926-1988), presencias tutelares que tanta falta nos han hecho en los debates de estos días, a los que hemos denominado “la introspección colectiva”, que hemos hecho de la mano de los ensayistas, de los historiadorres y de los creadores literarios, los dos espejos donde se puede auscultar la venezolanidad.

Los Palabreos
Al abrir el volumen nos encontramos al padre de nuestro siglo XX, Arturo Uslar Pietri(1906-2001), con el quien se inicia el libro. ¿Por qué padre? Porque no hubo un solo tema esencial de esa centuria que él no tratara, fuera su tema politico, económico, petrolero, literario, creador en el campo de la inveción creadora, el teatro o incluso lo religioso en su pieza El Dios invisible. Desde luego fue maestro del cuento y del ensayo. E innovador con sus novelas, siempre históricas, de las que llegó a pensar que más que novelas constituían grandes reconstrucciones historicas de la época en que trascurrían, como confesó a Arraiz(p.53): la independencia en Las lanzas coloradas o La isla de Robinson, sobre un personaje que siempre la pleanteó mil conjeturas, Simón Rodríguez(1769-1854) o el último autócrata en Oficio de difuntos; la Venezuela postgomecista en el díptico El laberinto de la fortuna. Y en La visita del tiempo, un libro sobresaliente, casi perfecto, un tema de la historia española del sigllo XVI, con un personaje que no supo bien quién fué su padre, que era en su caso el emperador Carlos V(1500-1558), asunto que ya había aparecido, en el caso de Uslar, en uno de sus cuentos. Y en el ensayo dejó claramente expresada su opinión, de viva voz, como es el título de uno de sus libros.

Uslar Frente a Gallegos
Desde luego, no es imposible no criticar aquí, ya lo hemos hecho varias veces, sus observaciones, controvertidas ambas, sobre los dos Rómulos, Gallegos(1884-1969) y Betancourt(1908-1981). Fue injusto con ellos, ya que ambas fueron las declaraciones politicas de un antagonista. Lo que dijo de Gallegos fue injusto y no fue verdad. Tal aquello de que “Gallegos muy débil, muy perezoso mentalmente, la obra de pensamiento de…Gallegos no existe. Nada, ni un artículo. Era muy timorato,le costaba muchísimo tomar decisiones”(p.45). Lo que lo empujó a decir aquello fue su oposición política a aquel. En verdad, documentalmente, aquello no era cierto: la obra ensayística y de pensamiento de Gallegos existe, está recopilada en el volumen Una posición en la vida(1954) y en sus Discursos parlamentarios(1981). Pero hay más, la obra literarria de Gallegos comenzó por el ensayo, por los que publicó en la revista La Alborada en 1909. Alli dejó establecidas las bases de la Venezuela civil, del gobierno no militar, de la democracia. Y aquello fue escrito apenas llegado Gómez al poder, que terminó cerrandoles, a él y a sus compañeros, la revista. Esta exposición, a nuestro entender, fue la que se enfrentó a la de Laureano Vallenilla Lanz(1870-1936), la del “cesarismo democrático”, que constituyó la justificación de la tiranía. El ideario galleguiano triunfó, sobre todo después de la muerte del tirano cuando la democracia volvió. Y especialmente, en la obra de uno de sus queridos amigos: Augusto Mijares(1897-1979), La interpretación pesimista de la sociologia hispanoamerica, refutación, lúcida, de las tesis de don Laureano.

Ahora bien lo que Uslar pensó de la obra literaria de Gallegos lo expresó, comprensiva y bellamente, en el “Centro Rómulo Gallegos” cuando recibió el premio(1991) que lleva el nombre del maestro, galardón que ha sido Uslar el único venezolano en recibir. Allí está su certera visión de aquel hombre y su obra.

Con Betancourt
Igual son las frases sobre Betancourt, de lógica oposición, ya que Rómulo fue quien le cerró la puerta que le podría haberlo llevado a la Presidencia de la República. Pero caída la dictadura de Pérez Jiménez se hizo la paz entre adecos y medinistas, cuya figura central fus Uslar, especialmente en los discursos que pronunciaron ambos, en Miraflores, el 25 de noviembre de 1959, tan significativos que Betancourt, que era presidente, ordenó editar ambos discursos en el folleto Un lenguaje que se había olvidado. Y Uslar, siempre fue un constante servidor de nuestra democracia, desde luego, también con sus serias críticas, nunca escuchadas para nuestra desgracia.

Y cosa singular, nunca hubo en Uslar resentimiento por el 18 octubre, fue un hombre de tan equiibrada personalidad, que logró superar aquel horroroso momento, trabajando arduamente en el exilio, y no sucumbir ante la persecusión. Fue Uslar un hombre fuerte, logró proseguir, una condición que no tuvo el general Medina Angarita, quien falleció víctima de todo aquello, que fue injusto en ambos casos. Seguimos sobre este punto las observaciones sobre aquellos días de Francisco Herrera Luque(1927-1991), en un borrador que encontramos entre sus papeles, quien también dice en ellos que el golpe octurbista fue el pecado mortal de la democracia.
Con estas observaciones no hemos querido empeñecer lo que Uslar dice, que es fundamental menos en esos dos momentos. Este Ajuste de cuentas, como se llamó en su primera edición, es una conversación singular.

Habla Ramón Jota
En el caso de coloquio con Ramón J. Velásquez queremos fijarnos en un hecho: es el proyecto de un libro, que no llegó a concluir, pero que está aquí abocetado en sus reflexiones ante la grabadora de Arráiz.

Sobre el hecho de haber sido Presidente de la República, constitucional no provisional, pues llegó allí según las normas de la Constitución, bien cumplidas en todos sus pormenores. Cuando concluyó su paso por el caserón de Misia Jacinta, en 1994, en un desayuno de amigos en la casa de los Herrera Luque, una de las preguntas que le hicimos fue cuál era la mas importante experiencia que había sacado de haber sido presidente. La principal nos dijo fue “que cuando un Presidente toma una decisión está completamente solo. En ese momento ya no valen los informes de los asesores, ni las observaciones de los ministros. En ese momento está solo, completamente solo, y debe decidir”.

Seis años después Arraiz le volvió a hacer la pregunta y le respondió lo que dijo ante los dirigentes de AD, quien junto a los copeyanos, habían sido los propulsores de su candidatura, aquello lo hizo público cuando su mandato estaba por terminar: “Me llevó una lección. Eso de ser presidente independiente en un régimen de partido no suena sino a burla o tragedia. No caí en la tragedia y no se rieron de mi, pero aquí tiene que estar un hombre con un partido, llámese democrático, autocrático, monárquico, como sea, pero eso de lo dejemos que él disponga solo, cuando la maquinaria del Estado está en otras manos, no es bueno”(p.75). Cuando se haga el análisis de aquello que debe ser un buen Presidente, será obligatorio pensar en esta reflexión y, desde luego, el sentido psicológico que tiene los que nos dijo a nosotros, del cual hay una foto.

Cuando se acercaba el final del siglo XX también nos dijo, en nuestras habituales tertulias de los jueves, que estaba muy preocupado ya que el siglo XIX había terminado con los partidos enfrentados, lo mismo que estaba sucediendo en aquellos días, visperas de la elección de 1998.
Pero no interesa observar sus análisis de los logros del siglo XX y el proyecto de un libro que podrá escribirse ahora, desde luego, previo a analizar los borradores del proyecto que debieron quedar en su archivo.
La esencia de nuestro siglo XX, dijo a Arraíz, la encontró así: “Al lado de Gómez y sus colaboradores: los que lograron que ese gobierno aportara factores de modernización y de estabilidad institucional como fueron…1)[Pedro Manuel]Arcaya (1874-1958) con la codificación;2) el plan nacional de vialidad del año 11, que buscó unir todas las regiones con la capital…3)la reforma de las finanzas públicas de Román Cárdenas(1862-1950); 4) Samuel Mac Gill(1877-1955), en la creación de la Escuela Militar”(p.76), que fue la hizo de nuestras Fuerzas Armadas un ejército profesional que antes no había existido. La creación de la Escuela Militar en 1810 no pasó del papel.

Después vinieron los líderes de 1928 y 1936, en donde destaca dentro de su partido al líder, que fue Betancourt, y a sus manos derechas Raúl Leoni(1905-1972), Luis Beltrán Prieto Figueroa(1902-1993) y Juan Pablo Pérez Alfonzo(1903-1879). A ellos añade a Jovito Villalba(1908-1989) y Rafael Caldera(1916-2009). En la izquierda marxista anota los nombres de Salvador de la Plaza(1897-1970) y Gustavo Machado(1898-1983). De hecho, concluimos, fueron Rómulo, Jóvito y Caldera los padres de nuestra democracia contemporánea.

Observa también Velásquez en este rico palique como ha progresado el país, desde la creación del Estado Moderno, que es para nosotros el verdadero inicio de nustro siglo XX, por lo que Gómez dejó montado al país en el siglo XX. Ese gran cambio comenzó cuando nombró a Román Cárdenas Ministro de Hacienda, el 13 de enero de 1913, aunque ya el proyecto de país bajo la dictadura había sido trazado en el Primer Congreso de las Municipalidades de Venezuela, celebrado en 1911, presidido por César Zumeta(1860-1955), a algunas de cuyas sesiones asistió Gómez, allí se trazó el mapa del país, lo que habría que hacer, para pasar adelante a aquel país, dado que visión que se saca de la lectura de aquellas Actas era dantesca, porque la nación venía de setenta años de guerras civiles, que fue el propio Gómez fue quien les puso fin en 1903. Desde, luego con los singulares hechos de 1911, de 1913, principió lo inesperado, la explosión del pozo Zumaque 1, en 1914, el comienzo de la explotación petrolera fue hecho decisivo. Previamente Gómez, siendo vicepresidente, había puestos fin al caudillismo y las guerras civiles, en la batalla de Ciudad Bolívar(julio 21-22,1903). Gómez sabía, como Guzmán Blanco, y antes Páez, que sin paz no se podría construir el país. Por ello, el trinomio Betancourt, Villalba y Caldera fueron los creadores de la democracia representativa. Para Velásquez, lo dice aquí, Castro, Gómez, López y Medina fueron “los cuatro constructores del Estado Nacional”(p.85). Pero bajo López, en aquella presidencia tan difícil, en una administración que solo tiene como paralelo en el siglo XX la del rey don Juan Carlos I(1936) y su ministro Adolfo Suarez(1932-2012) en la trasición española. Los tres son figuras del mismo signo: creadores y positivos. Bajo López se produjo una de las grandes revoluciones del siglo XX, pero entendida, como lo observó Augusto Mijares(1897-1979) “como proyecto y no violencia; doctrina y no gesticulación y palabras”.

Tal fueron estos hechos, y los que vinieron, el año 1936, ya con López Contreras en el poder,ello fue lo que hizo, son palabras de Velásquez, que la nación sin dejar de ser un campamento no fuera más portátil(p.79). Basta recordar la gran mutación en el campo de la salud, encabezada por Arnoldo Gabaldón(1909-1990), por José Ignacio Baldó(1898-1976), por Pastor Oropeza(1901-1991) o Rafael Vegas(1908-1973) para certificarlo. Venezuela, gracias a esos cambios llegó a ser el noveno país en progreso sanitario del mundo, como nos enseñaron en primaria a los niños de los años cincuenta. Desde luego, este palabreo con don Ramon J. fue, son palabras de Arraíz “una lección”(p.57).

Las Palabra Indiscreta
En Cabrujas encontramos tanto de hondo, sobre todo en el momento, en que separado del marxismo, los supuestos compañeros lo habían denunciado a las autoridades, desde luego,por el solo delito de escribir. Cabrujas aprendió la lección: comenzó a hablar de aquello que sonaba hondamente en su espíritu, ello, lo dijo a Arraiz(p.172), desde aquel bello e inolvidable diálogo: Fiésole(1967) y después con su tetralogía sobre el país: Acto cultural, Profundo, El día que me quieras y El americano ilustrado, a través de estas obras inolvidables y de sus meditaciones ensayísticas, El país según Cabrujas o El mundo según Cabrujas, son ciertas y certeras porque nos ayudaron a entendernos, llegando, desde si mismo, a la esencia de lo que es Venezuela y lo que nos falta.

Tuve suerte esta entrevista de Arraiz con el maestro Cabrujas. En un momento de la entrevista Cabrujas dio su opinión sobre el Libertador, heterodoxa como todo lo suyo. Con esta parte de la entrevista se armó en chispero, 144 respuestas, que recogió el oficial Raúl Oviedo Rojas en el volumen La polémica sobre Simón Bolívar. Alli había expresado aquel hombre que fue a la vez actor, autor y director teatral, guionista de televisión y ensayista, su opinión, discutible en algunos momentos, pero válida. Lo que expresó fue:

“Bolívar nunca se dio cuenta de dónde estaba parado; a lo mejor se se da cuenta se hubiera paralizado, pero Bolívar era suficientemente loco y disparatado como para olvidarse de que él vivía en un territorio con limitaciones históricas determinadas. El creía que estos formaba parte de la historia. Como él trabajaba para la gloria y la gloria era Europa, quería tener la admiración de los franceses; por lo tanto, escogió este decorado para impresionar a los europeos. Fue un pésimo político porque era un hombre de acción; mientras duró, el tipo andaba muy bien…Lamentablemente o afoirtunadamente, no sé, Bolívar es un personaje fantástico, no por lo que siempre se dice de bajarlo de la estatua(cosa que le hubiera molestado muchísimo porque trabajó para una estatua, se hubiera indignado si alguien le dice que no era una estatua),sino porque es un personaje excepcional, porque es un tipo demasiado solitario, arbitrario y con un ‘yo’ que no creo ningún otro venezolano haya tenido. Tenía un concepto de sí mismo tan apabullante, tan cararenta de paisaje. El se cree el centro del mundo y no ve esto sino como decorado, no le importa en lo absoluto la realidad; por eso llegó a tanto. Un tipó que comete el exabrupto, cuando está liquidades politicamente, de andar pensando como va a ser sus relaciones con Inglaterra. Bolívar era un alucinado, un desaforado, un delirante tapando su yo en todo momento para que nadie captara su intimidad, con una vida sentimental terrible”(p.174).

Este largo monólogo más que criticarlo, hay que analizarlo, hay mucho de verdad en él, no es siempre justo, pero lo expresado es producto de muchas cavilaciones. Aunque llamar a Bolívar loco en vez de apasionado, es una exageración, ya que a Bolívar siempre hay que verlo como lo que fue: un romántico de fantasías visionarias, de alto vuelo en su imaginación, ellos desde el Juramento en Roma(agosto 15,1805). Y sobre aquello de la estatua hay que señalar: nunca tuvo una estatua mientras estuvo vivo. La primera fue la erigida, en 1843, en Bogotá, trece años después de su despedida.

En aquella controversia se volvieron a cumplir dos ideas-ejes de los estudios bolivarianos: “Imposible dar un paso en la vida venezolana sin tropezar con la presencia de Bolívar”, que dijo Germán Carrera Damas(1930); completada por Pedro Grases(1909-2004) al reiterar: “Es difícil, sino imposible, dedicarse en Venezuela a temas de índole histórico cultural, sin tropezarse con la personaliad de Simón Bolívar, el Libertador”.