Viernes, 20 de Octubre de 2017

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Un Presidente Desconocido: Julián Castro, Revisado Ahora por Tomas Straka

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Por: Roberto Lovera De-Sola

Durante todos estos años a este hombre de "instrucción muy rudimentaria, modales ásperos, carácter duro, espíritu malicioso y conciencia elástica” como dice Francisco González Guinán(1841-1932), lo veremos alzarse contra José María Vargas(1786-1854), prestar servicios a José Antonio Páez(1790-1873) y luego a darle la espalda, espiar a Antonio Leocadio Guzmán(1801-1884), al servicio de José Tadeo Monagas(1784-1868), y luego con el cargo de Gobernador de Carabobo traicionarlo y encabezar la insurección que lo derribó. Más tarde, en 1872, su vida terminará realizando un acto inicuo.

¿Cómo Fue?
Comencemos tratando de bosquejar quién fue. Dice su biógrafo, Tomas Straka(1972), a quien seguimos en este estudio: “A cada paso de su biografía…su vida se hunde en zonas grises y a veces hasta desaparece por completo. Un ensayo sobre él, es un ensayo sobre el olvido”(Tomas Straka: Julián Castro. Caracas: El Nacional/BanCaribe,2007. 150 p. La cita procede de la p.25).

Olvido porque hay largos períodos de su existir de los que no sabemos nada, o casi nada: desde su nacimiento hasta que aparece en 1835, en el golpe contra Vargas; el período en que actúa bajo el gobierno de los Monagas y en el golpe que desalojó a José Tadeo. De 1860-1872, cuando había perdido la presidencia y había sido expulado del país, no sabemos nada, hay apenas una noticia de 1869. Lo encontramos luego en 1872, tres años después, cometiendo un acto inicuo, un asesinato judicial, falleció. Tres años después falleció.

“Su recuerdo, cuando se lo tiene, nos lo presenta como la síntesis de todos los defectos nacionales. No hay vicio que no se le impute. No hay yerro ni maldad que se le regatee”(p.10).

Tal sus hechos, “estuvo a punto de fusilar a José María Vargas…traicionó a quien lo había ascendido y dado todos los favores mientras le juraba lealtad; después intentó jugar con los dos bandos que pugnaban por el país quedándole tan mal el juego que, en algún grado, apuró su caida al precipicio de las Guerra Federal; al hombre que, haciéndole el trabajo sucio a Guzmán Blanco, fusiló a Matías Salazar”(p.11). Fue “el prototipo de la casta de los Pedro Carujo(1801-1836), de cuya mano entra en la historia”(p.14).

Straka usa para delinar a Castro el perfil de Manuel Caballero(1931-2010) sobre Castro, poniendo él las preguntas para que se entienda bien lo que historiador guaro dejó por escrito: “Sus amigos: parece tener una concepción instrumental, utilitaria, de la amistad. Será amigo de quien lo proteja y nada más”, lo que tal vez amerite alguna reconsideración: probó…lealtad con Bejuma, su terruño adoptado…Al final, también le fue leal a uno de sus enemigos de antaño, Guzmán Blanco… Sus enemigos: deben de haber sido sus propios amigos, que le pagaron con la misma moneda”…Su mejor frase, nadie puede garantizar que fuera suya, pero todo el mundo la pronunció en 1858: unión de los partidos y olvido de los pasado”…La frase que nunca hubiera dicho: Lealtad o muerte”. Su virtud: la mediocridad: ella lo llevó a la Presidencia, pues todo el mundo creyó poder manipularlo”. Juicio del historiador: posiblemente nadie hubiese podido actuar mejor en un clima de pasiones exacerbadas, pero su mediocridad personal agregó un elemento más para avivar el fuego de la guerra”(p.14-15)

José Gil Fortoul(1861-1943) lo llamó “miope, voluble y desconfiado”; Luis Level de Goda(1838-1899), “carente de politicas ni ideas fijas”; Antonio Reyes(1898-1973): “Miope o corto de luces como politico. Traficante o aventurero de la administración pública, que hizo de la inconsecuencia y de la deslealtad un culto personal. Un hombre de negativa consistencia”; Ramón Urdaneta(1932): “De una innata doblez con cara perfilada de traidor…mediocre, indeciso y torpe, de frente alta, la cara enjuta, en álgulo la barbilla, narizón”(p.15).

“Todos los historiadores, todos sus contemporáneos, todos cuantos lo quisieron y le odiaron, coinciden en ese: que fue un valiente”(p.19). Pero un hombre inculto, incapaz de construir algo sólido, quien no logró darse cuenta la hora tan díficil que vivía el país cuando el se alzó en armas. Construir era lo que deseaban los ideólogos del gran cambio, pero él no pudo percibirlo, no tenía como hacerlo. A él se le puede aplicar la sentencia de Antonio Paredes(1869-1907): “en Venezuela la ignorancia nos hace audaces”. Fue hombre, lo confirma Straka, “De pocas letras, aunque ahora revisando sus papeles no nos lo parezca tanto, de trato áspero, de absoluta incapacidad politica”(p.19). Fue, desde luego, “el hijo por excelencia de su tiempo…es la audacia. La temeridad”(p.19).

Para un Retrato Psicológico
-“Su vida…,cuyos descendientes abundan en Valencia y en Bejuma, está llena de misterios”. Se dice que nació en Petare alrrededor de 1810, por ello anota Straka, el mayor de sus biógrafos, “Petare es un dato mas bien elusivo en su biografía”(p.14); “No sabemos datos tan básicos como su fecha de nacimiento, lo que pudiera entenderse por un orígen oscuro que, acaso, él mismo se encargó de ocultar”(p.25).

Si nació, como se ha supuesto, en 1810, no pudo participar en la guerra, el día del triunfo de Carabobo tenía once años; viente cuando el inicio del régimen de Páez, tras la ruptura de la Gran Colombia. Formó parte así de aquellos quienes empezaron a actuar ya con la presencia de Páez en el gobierno.

Por ello no nos debe llamar la atención que fuera militar y caudillo. Pero para nada conocemos cuál fue y dónde realizó su formación castrense, aunque del mismo año en que se dice tuvo el primer grado, se fundó en Caracas(octubre 14,1830) la Academia de Matemáticas de Caracas, que fue también Escuela Militar, solo que la historia de este destacado instituto, lo dicen los nombres de los graduados, entre los que figura, nada más ni nada menos, que Rafael María Baralt(1810-1860) el gran historiador. Pero no figura nunca, este recuento, el nombre de Castro.

Desde luego, ¿obtuvo los grados en el campo de batalla? Tampoco lo sabemos. Pese a que aquellos primeros diez y siete años fueron decisivo y buenos para el porvenir de la República, fustrados, entre otros, por hombres como los Carujo y sus conmilitones, los hermanos Monagas y, desde luego, Castro.

Pero, desde luego, para ser justos, había que mirar todo atención, ”La ruptura de la tradición cívica por el cataclismo de la guerra le demostró las ventajas de los atajos. No todo es malo: el igualitarismo de estos ‘valores’ facilitaron le dio a la República un cierto talante de democratización, pero la quiebra de las ideas de legalidad que trajeron consigo resultó un costo demasiado alto para pagarlo”(p.23), y la vida de Castro será expresión de estos caminos extraviados.

Mucho de eso y de sus acciones se pueden explicar, desde luego, sin que ello signifique perdón alguno: “El caso de Castro es el de un muchacho humilde que, como tantos, se las ingenió para escalar en aquella sociedad tan escasa de oportunidades. Y lo hizo, como lo hacemos todos, con lo poco que tenía a mano, que en su caso fue el valor, que lo tuvo a toda prueba, y la astucia. Es decir, con sus dotes de caudillo. Por eso, si él sintetiza algo, y si ese algo nos molesta, no debemos buscarlos en sus abundantes y versátiles defectos personales, que vaya que los tuvo, sino en el espíritu de una República que lo acunó y lo llevó a todos los puestos, hasta la Presidencia y, ya en ella, no supo con qué más adularlo; es una República…en la que ´dominaba la barbarie’, como él mismo dice refiriéndose al régimen del caudillo que lo había promovido y al que acababa de derrocar, José Tadeo Monagas, en su Mensaje(julio 7,1858) al Convención de Valencia”(p.12).

“La ‘barbarie’, si por tal cosa entendemos la falta de apego a las normas, a las leyes, al Estado de Derecho, a la sociabilidad civil. Una República…en la que el quiebre de la institucionalidad de la élite civil había logrado imponer a los ´hombres valientes’, como bien pudo vivenciarlo[Castro] en el golpe contra José María Vargas en el que participó, siendo casi un muchacho[de 25 años]”(p.13)

Castro es el prototipo de la casta de Pedro Carujo, junto con el cual participó en golpe contra el sabio Vargas. Es decir, aquel enfrentamiento de la república contra la antirepública, en la que venció el Presidente, que fue el valiente en aquellas horas, como lo observó Andrés Eloy Blanco(1896-1955).

Los Rasgos Vitales
Julián Castro fue uno de aquellos hombres quienes, como sucedería a Marcos Pérez Jiménez(1914-2001), en el siglo XX, se encontraron el poder en su camino.

Al trazar los rasgos vitales de Julián Castro hay que tener en cuenta que de los años 1810-1835, del período 1835-1858, y del período 1860-1872, tiempo en que es poco lo que sabemos de él. De allí que consignaremos las noticias de los años 1835-1860 y 1872-1875, los tres últimos años de su vida.

La historia personal de Julián Castro Contreras no está rodeada de la hidalguía con que lo hallamos en en los retratos que Martín Tovar y Tovar (1827-1902) o en el que Pedro León Zapata(1929) hicieron de él. Señala Morón que sabemos poco de él. ¿Acaso era necesario?. Según Polanco Alcántara nació en 1810. Fue hijo de Juan Manuel Castro y Margarita Contreras. Joven debió ingresar en el ejército: Alferez a los viente años(1830), Comandante del Batallón Anzoategui de Caracas(1835) a los 25 años.

Del período inicial de su vida, ya lo hemos anotado, sabemos poco. Se piensa que en 1830 ingresó en el ejército.

Tampoco se sabe con exactitud en que tiempo de su vida pasó de Petare a la región de Carabobo, que fue el lugar de su residencia habitual desde entonces.

Sabemos que, desde 1831, sin casarse, vivió con María Nieves Briceño(c1819-1908), quien le dio cuatro hijos(Julián,Inocente, Ramón y Francisco), estuvieron juntos once años. Se casaron más tarde(octubre 19,1843). Siempre estuvo cerca Castro el general José Laurencio Silva(1792-1873) y fue amigo de Fernando Bolívar Tinoco(1810-1898), sobrino del Libertador y cuñado del prócer. Ello nos indica la vinculación de Castro con la familia Bolívar, ya que Silva era esposo, desde 1831, de una sobrina del Libertador, Felicia Bolívar Tinoco(1806-1868), hermana de Fernando, hija de Juan Vicente Bolívar(1781-1811), hermano de Bolívar. Nieves, se ha dicho, era hija natural del prócer Silva.

El Golpe Contra Vargas
En 1835 Castro era Capitán, el 8 de julio de 1835, hombre veintiañero, aparece junto a los autores, especialmente junto a su cabecilla, el coronel Pedro Carujo(1801-1836), del golpe contra el primer presidente civil del país, Jose María Vargas(1786-1854). Se encontró entre los que detuvieron al presidente, y es posible que hubiera estado a punto de fusilar al grande hombre. Aquel golpe fue una acción caudillista y militarista, ella es la que nos permite comenzar a verlo tal cual: hombres sin escrúpulos.

En Bejuma
Fue en la región de Bejuma y Chirgua, antigua posesión de Simón Bolívar esta última, Castro le compró al general Silva la hacienda “La Fraternidad”.

Se dice que en 1836 salió del ejército por un asesinato que se le imputó, lo que señala Morón, aunque anota Straka: “El desenlace de su juicio por homicidio también entra en el universo de sus arcanos, aunque todo indica que fue absuelto en un momento en que la pena de muerte le era impuesta a los homicidas”(p.28).
“Antes… de 1840 y de Valencia…Castro es interrogante imposible de sondear”(p.28), dice su biógrafo.

¿Qué hizo entre 1836 y 1845, cuando fue rehabilitado con el grado de Capitán?, es aun pregunta sin respuesta, aunque “1845 es la frontera en la que las penumbras comienzan a despejarse”. Fue entonces, no lo podemos afirmar rotundamente, cuando se marchó a Valencia, al parecer en la década del cuarenta, en que se casó allá, se dice que una hija natural de general José Laurencio Silva.
Al parecer fue en aquellos tiempos que se sembró en Bejuma, “la pieza fundamental del rompecabezas de su vida”(p.28).

Desde luego, siempre fue más militar que agricultor. “Es un buen soldado: ni sus enemigos lo niegan. Es valiente y hábil en tácticas. Una lástima que la vida no lo haya probado en lances de más nivel. Fue siempre el vencedor de refriegas que pasan desapercibidas por la historia”(p.31), anota Straka.

Fue en 1845 en que fue rehabilitado con su grado de Capitán. En 1846: actuó contra Ezequiel Zamora(1816-1860) y el Indio Rangel, durante la rebelión de aquellos contra el gobierno de Soublette, “Entonces comienza su larga carrera de éxitos militares”(p.31). En Los Leones, cerca de Guigue, derrotó a Zamora y a Rangel.

Con los Monagas
Era Capitán en 1847. Posiblemente fue comandante de Armas y Gobernador de Apure. Monagas lo envió a Curazao a espiar a Antonio Leocadio Guzmán en 1848, a quien a la vez tenía dedicado allá a espiar a Páez, exilado allá.

Luego, cuando comienzan a encontrarse datos sobre Castro fue cuando, como liberal que era, ascendió bajo el dominio de los gobiernos de los hermanos Monagas, José Tadeo(1784-1868) y José Gregorio(1795-1858). Por ello anota Straka: “El destino…le vino con la llegada de los liberales al poder. Él era una militar profesional”(p.31). Vinieron así los ascensos: Comandante(marzo 19,1849) y General de División(1856). Ese mismo año fue nombrado Gobernador de Carabobo.

Participó entre los derrotaron a Páez en Araguato, “Por lo menos para Castro es el principio de la consagración. El triunfo sobre Páez es la antesala de mayores grados y cargos en la administración pública”(p.33). Los Monagas eran los antagonistas del Centauro, dado que se había sublevado contra el gobierno legítimo, producto de las elecciones(1846). Fueron aquellos tiempos en los cuales “Castro comienza a dar muestras de las artes de seducción y el disimulo de las que en poco tiempo sería un maestro”(p.34).
En 1857 fue la reforma constitucional empujada por José Tadeo, presidente por segunda vez, para alargar el período, esta será la razón de su caída.

La Revolución de 1858
El mismo año de 1857, ya con diez años de monagato, comenzó la conspiración de los conservadores contra la dictadura monaguista, Fermín Toro(1806-1866), Manuel Felipe Tovar(1803-1866) y Juan Bautista Mijares fueron las cabezas. Pedro José Rojas(1818-1874) también se contó entre ellos.

Se le ofreció encabezar el cambio que esperaban realizar los dirigentes conservadores. Le ofrecieron la posisción al general Juan Crisóstomo Falcón(1820-1870), hombre bondadoso y digno, no quiso aceptar el encargo pues sabía lo que le debía a Monagas. Fuera lo que fuera Falcón conocía nuestra costumbres consetudinarias. Castro las olvidó y aceptó el llamado..

Ese año(julio 1,1857), este hombre dual, como nos lo presenta Morón, estaba junto a José Tadeo Monagas. Ocho meses más tarde, pese a ser Gobernador de Carabobo, enca beza militrarmente la rebelión que lo tumba(marzo 5, 1858). José Tadeo renunció. Castro entró en Caracas(marzo 18). Gobernó como encargado del poder ejecutivo(marzo 18-julio 9). Ese día la “Convención de Valencia”, iniciada cuatro días antes, lo nombró presidente provisional. Luego de las elecciones se juramentó como presidente en propiedad(enero 6, 1859). Será presidente hasta que un golpe de Estado(agosto 1,1859), lo desaloje de la presidencia.

Mientras gobierna este hombre que parece haber sido llamado como "actor principal en la quiebra del país venezolano" como dice Morón, la crisis nacional, generalizada desde 1847, se acentúa. En la “Convención de Valencia” los mejores espíritus de la nación tratan de conjurar el mal. Diagnostican la enfermedad del cuerpo social. Redactan una nueva Constitución. Nadie escucha las peroraciones de estos dirigentes.

La Guerra Federal estalla(febrero 20, 1859). Castro desaparece de la escena ese año. Alguna otra vez volverá a aparecer, de nuevo para hacer daño.

Aunque Castro apareció al frente, como Presidente, en aquel movimiento que derrocó a José Tadeo, esta revuleta fue pensada, dirigida, organizada, por los conservadores, entre los cuales vamos a encontrarnos con figuras altísimas de la vida venezolana como Fermín Toro, Manuel Felipe Tovar o don Pedro Gual(1783-1862). Para todos ellos, pese a que era el presidente, laboró Castro, quien nada sabía de las artes del gobernar, él era solo un caudillo, un machetero.

El alzamiento contra Monagas fue el 5 de marzo de 1858. “Nunca un alzamiento fue tan débil y a la vez tan fuerte: nunca hubo un consenso tan amplio…entre todos los venezolanos y nunca se rompería tan rápida y tan trágicamente”(p.46), anota su biógrafo. Y por culpa del propio Castro.

El 18 de marzo entró Castro en Caracas. Gual le entregó el poder, gobernó por dos años(marzo 15,1858-agosto 1,1859). Fue, al llegar a Caracas, cuando comenzó la gran influencia que Fermín Toro tuvo sobre Castro en el año que seguirá, de hecho practicamente sus papeles más importantes fueron redactados por el patricio(p.13).

Escribe Straka: “Castro llegó al poder en la cresta de una ola nacional; en su momento, ese cuarto de hora que todos tenemos, y que su biografía parece confirmar, fue a tal grado popular y recibió tantas loas…Pero con la rapidez de un volantín, esa misma nación que lo celebraba como su salvador, pronto lo desecha como quien se deshace de un trasto molesto y en la posteridad se desentendrá de él. Al héroe de 1858 lo apresan dos años después, lo expulsan y lo acusan de todos los males”(p.10).

Sin embargo, el 26 de junio de 1858 Julián Castro está en lo más alto de su poder. “Acaba de regresar a la Valencia donde había salido cuatro meses atrás en medio del entusiasmo general de la población. Nunca las cosas le habían sonrreído tanto. Fiestas, discursos, misas solemnes rodean su llegada. Es el Presidente de la República, es líder de una revolución triunfante, es el hombre fuerte del momento, con aspiraciones y posibilidades ciertas de lo ocupar el espacio que un día tuvieron José Antonio Páez y Jose´Tadeo Monagas”(p.9).

Fue ese día en que se juramentó ante la Convención, reunida en Valencia. Fue entonces cuando expresó: “¡Que el oprobio persiga mi memoria si no consagro todos mis días a la defensa de las libertades públicas y a la de Poder Civil que ella representa!”(p.10). Aquel día “Castro trazó como pocos han podido hacerlo, el signo de su destino. Oprobio y olvido…lo habrán de definir desde que en 1860…[cuando] salga expatriado del país”(p.10), ya que fue presidente por muy poco tiempo, varios meses(p.50).

Para llegar al poder, Castro que era liberal, se convirtió entonces en un presidente conservador, era una incosecurencia suya para con los liberales, pero de ello dependía el poder que logró, pero no podía ser de otra forma, el partido equilibrado, fue el que lo sostuvo en la presidencia, cayó de ella cuando los traicionó pasándose a los liberales, fue en aquella hora cuando le dijeron: “Si, Ud. es el Presidente, pero Ud.está preso”.

Durante su paso por la Casa Presidencial, fue, visto, como liberal por los conservadores y conservador por los liberales, “estaba en la peor de las circunstancia posibles”(p.59, ya que los partidos estában pugnando unos contra los otros, y pese a lo que se hizo aquel año, en 1859, estalló la Guerra Federal, la contienda de los liberales contra los conservadores, los entonces se llamaron “federalistas”, como dijo Antonio Guzmán Blanco(1829-1899).

La Convención de Valencia Elegida con el Voto Directo
El 19 de abril, al mes de haber tomado el poder aquella Revolución, fueron convocadas las elecciónes para escoger a los diputados de la Convención que se instalaría en Valencia.

Fue un hecho más que singular que “por primera vez en nuestra historia se utilizó el voto universal y directo para la elección de los diputados”(p.67). Desde luego votaron hombres que supieran leer y escribir. Las mujeres no votaron. Sin embargo, el uso del voto universal y directo, nos indica que ello estaba ya en el pensamiento de nuestra élite politica, entre gobiernistas y opositores. En la Constitución de 1858 sería establecido plenamente, y usado en la elección de Manuel Felipe Tovar, en 1860.

Una Acotación: El Voto Femenino
No votaron, como ya hemos indicado, las mujeres en aquella elección.No se hablaba en esos tiempos aun del voto femenino, pero ya las sufragistas actuaban, su primera reunión había sido, una década antes, en Seneca Falls, en el estado de Nueva York, Estados Unidos(julio 19,1848) en donde se pidió a favor de los derechos de la mujer.

En sufragio femenino se logró con el tiempo, después de las luchas de las sufragistas: en 1893 en Nueva Zelanda; en Australia del Sur en 1902; en Tasmania en 1903; en Finlandia en 1907, luego Suecia y Noruega; en 1927 Uruguay fue el primer país latinoamericano en establecerlo; en 1931 en España, utilizado por vez primera en las elecciones de 1933. En Venezuela las mujeres obtuvieron el derecho al voto en 1946 y los derechos políticos plenos en 1947. En 1942 habían obtenido los derechos civiles, tan la intensa campaña de nuestras feministas.

Sin embargo, hay que advertir que el feminismo había nacido en Inglaterra, en el siglo XVIII, en 1792, gracias a una destacada publicista, Mary Wollstonecraft(1759-1797), gracias a su obra La vindicación de los derechos de la mujer(1792). Había, sin embargo entonces, una atmósfera proclive hacia la mujer y sus derechos, de allí la presencia de hombres muy desyacados. Es lo que explica que en el mismo año 1792, un venezolano, el primero en hacerlo, Francisco de Miranda(1750-1816), pidiera la concesión de los derechos civiles a la mujer. Decádas mas tarde, ya en 1840, una venezolana, Josefa Gedler, publicó un libro, el primero publicado por una mujer en nuestro país, defendiendo su condición y sus bienes. Desde luego, no será hasta el siglo XX cuando, entre nosotros nazca el feminismo(diciembre 30,1935) y se conocedan los derechos civiles(1942) y politicos(1947) a la mujer, lo cual significó el derecho al voto, ejercido por vez primera en 1946. Desde luego, la historia de la presencia y de las luchas de la mujer en Venezuela es mucho más extensa y llena de magníficos ejemplos.

La Convención de Valencia
Esta se instaló, en Valencia, presidida por Fermín Toro, el 5 de julio de 1858. Fue aquel un encuentro singular, uno de los mayores, sino en el más significativo de aquellos tiempos. Dice Straka: “Los debates que aquellos hombres desarrollan alcanzan una altura pocas veces vista. Parecen revivirse los días gloriosos de la Asamblea Nacional Francesa o el Senado Romano, y no por casualidad: todos hablan como esperando que la eternidad los registre. Se sientan modelos para esculturas de Mármol o de bronce, por eso se empeñan en rescatar los recuerdos de sus lecturas o de esas clases llenas de latines que alguna vez escucharon en los colegios, los seminarios o la universidad. Están refundando…la República y evocan la república romana y sus virtudes; hablan en nombre de Atenas, de los Evangelios y de los Padres de la Patria. Se discute sobre el futuro de la nación, sobre sus males y sus remedios, sobre sus instituciones. Sobre nuestra historia y nuestro destino. Hablan de leyes, de Dios y de la Patria. Hablan de todo, hablan mucho y hablan bien”(p.67)

Estaban allí, entre otros: Fermín Toro, Pedro Gual, Valentín Espinal, Manuel Felipe Tovar, León Febres Cordero, Justo Briceño, Mauricio Berrizbeitia, José María Rubín, Elías Acosta, Carlos Machado, León Febres Cordero, José Antonio Ponte, Etanislao Rendón, Miguel Palacios, José Gil, a quien todos llaman El Pelón, padre del historiador del mismo apellido.

Ellos produjeron una Constitución de las “mejor concebidas de la vientena que refundandose una y otra vez Venezuela ha sido capaz de darse”(p.68). De hecho sansionaron el voto, universal, directo y secreto y estableció la elección directa de los gobernadores de las provincias. Pero sólo estuvo en vigencia tres años, al inicio de la dictadura de Páez quedó sin efecto(septiembre 10,1861).

Pero cuidado aquí, admirado Tomás, con la palabra “refundación”. Cambiar la Carta Magna no es refundar la República, es simplemente o reformar la Constitución vigente o redactar una nueva Constitución. Y no hay tal refundación , entre otras cosas, porque filosóficamente no se puede refundar lo que ya está fundadado, y Venezuela fue fundada jur´diicamente el 5 de julio de 1811, solo esa única vez, la única ruptura de nuestra historia que puso fin al régimen español. Las demás fueron, como explicó Manuel Caballero(1931-2010), solo “fracturas”, que él enumera: 1830, 1903,1928, “ésta en la cual estamos inmersos, pero cuya fecha crítica no está clara todavía: si 1977, 1983 o 1989”. Por lo tanto no hubo tal refundación en 1858, ni en 1864, ni siquiera en 1947 y en 1961.

Alli, en la Convención, pronunció Castro su discurso, el único escrito suyo impreso hasta ahora, fue redactado por Fermín Toro y, desde luego, las ideas y los densos análisis que allí leemos, son de Toro y no de Castro, que lo único que hizo fue leerlo. Toda la sabiduría que nos ofrece aquella peroración es de don Fermín. Quizá lo único que hizo entonces el machetero, fue ser no tonto, porque el sólo hecho de tener a Toro como consejero no habla mal de su capacidad para sopesar a los hombres”(p.71). Pero nos habla a la vez, junto con la audacia, de la imposibilidad de conocer esas ideas expresadas por el repúblico, que quedaron como una honda reflexión sobre la nación en aquella hora que el país acaba de salir de una dictadura que todo lo había alterado. Especialmente la ética ciudadana.

En ese mensaje “el valiente, el machetero, va a pronunciar, nada menos, que un mensaje presidencial con aliento de tratado sociológico, dentro de lo que entonces se entiende por tal. Indistintamente de que la pluma de Fermín Toro haya ayudado, si no es que se lo escribió completo, demuestra lo que hemos venido recalcando una y otra vez: el 9 de julio Castro fue proclamado Presidente Provisional, pero “Era el principio del fin. Los desastres de la anarquía estaban en el umbral de su porvenir. De nuestro porvenir”(p.76. Subrayado del autor).

La Guerra Federal
Pero mientras sesionaba la Convención, con su marca de buenas intenciones para el mejoramiento del vida del país, ya comenzaba a preparase la revolución. Es en ese momento, a un poco más de una mes de la apertura de las sesiones de la Convención, se comienzan a suceder hechos como La Galipanada(agosto 17,1858), “Los liberales estaban comenzando a organizarse en guerrillas por todo el país…Finalmente el comité liberal de Caracas decide organizar una fuerza y marchar sobre el litoral para capturar la plaza y su parque. Tal sería el grito general de la insurrección y tal era el escenario que Falcón, quien se dirigió de Curazao a La Guaira, hubiera soñado encontrar. Pero todo marchó de otro modo. El general Carlos Soublette(1789-1870), que había regresado del exilio, no era un desprevenido. De algun modo se enteró de la intentona y mandó a que sus tropas esperaran a los liberales en el camino de Catia a Maiquetía. Alli la madrugada del 17[de agosto], los capturó a casi todos sin disparar un tiro”(p.65).

El 20 de febrero de 1859 estalló la Guerra Federal en Coro, a cincuenta días del fin de la Convención de Valencia(diciembre 31,1858), día también de la promulgación de la nueva Constitución.

El 22 de febrero llegó Zamora e inició su acción, estuvo presente todo ese año, tendrá su gran momento en la batalla de Santa Inés(diciembre 10,1859). Un mes más tarde falleció en medio de la refriega(enero 10,1860). Asi su acción fue la de un año, doce meses. En el balazo de San Carlos, de un soldado del gobierno, se apagó su estrella. Hay que decir siempre que se estudie a esta caudillo que los dos momentos de su acción pública fueron breves, de solo meses, su primera presencia fue en 1846 cuando se alzó(septiembre 27,1846-marzo 26,1847), es decir solo seis meses.
La situación del país, al iniciarse 1859, es la que sigue: a)la Convención no logró lo que se propuso; b) los liberales estaban conspirando; c) regresó Paéz, preparado ya para que que hará dos años después, en 1861, al dar un golpe de Estado y proclarmarse dictador; d) en medio de todo ello, señala Straka, está Castro quien “no sabe hacia donde moverse”(p.78).

La violencia cundía por todas partes. Se pregunta Straka con agudeza, en aquella hora venezolana, en donde “de nuevo las cosas van con su ritmo de montaña rusa”. Se interroga así, mirando el panorama internacional, siempre fundamental para entender los procesos: “Cabe acá una pregunta que ojalá algún investigador desarrolle husmeando en papeles norteamericanos: ¿habrá influido la situación de guerra en Norteamérica[la Guerra de Secesión,1861-1865] en la hecatombe venezolana que paralelamente se desarrolla entonces, como por ejemplo influyó la invasión Francesa a México”(p.85).

El Gran Error
1858 fue para Julián Castro apenas “un suspiro, su gloria”(p.89). Ello durante nueve meses, doscientos noventa días.

Cuando comenzó 1859 no sabía qué hacer. Y va cometer el gran error, por él perderá la presidencia.

“Castro no sabe que pieza mover. ¿Aferrarse a los conservadores y competir con Páez?¿Virar lentamente hacia los antiguos compañeros liberales?¿Virar velozmente?¿Dar un golpe? Naturalmente dar un golpe pero, ¿cómo y a quién?¿A los conservadores, a los liberales, a él mismo?”(p.89).

Castro comenzó a conspirar entonces, va a equivocarse porque olvida que él es el presidente de un gobierno conservador. Comenzó alejandose de Fermín Toro, quien era el que la había venido guiándole la mano.

El 7 de junio comienza con un primer invento: alegando enfermedad se separó temporalmente del cargo, encargó a Manuel Felipe Tovar, quien era el vicepresidente. Tovar actuó como debía hacer: nombró un gabinete conservador. El 12 de junio, Castro reapareció y se volvió a encargar. Se ha pasado al bando contrario: nombra un gabinete liberal. Creyó que había hecho lo correcto, pero se equivocó, y fue infiel a los que lo habían llevado a presidencia. Los conservadores lo atacan, Juan Vicente González lo hace en las columnas de su periódico El Heraldo(julio 23 y 30,1859), es obvio que el gran Tragalibros, como todos le decísn, cree que Castro es entonces la mejor expresión “de la doblez y de la inmoralidad”.

Otro error: al pasarse a los contrarios, Castro había llamado a Falcón, pero aquel se excusado con su señorío habitual. El 24 de julio desembarcó Falcón en Palma Sola y siguió en el correr de la guerra que los federales le hacen al gobierno. Era ya el segundo del equipo director de aquella contienda, que encazó su cuñado Ezequiel Zamora(1816-1860). El tercero era ya Antonio Guzmán Blanco(1829-1899) a quien ese movimiento, no inmediatamente, lo llevara al poder en 1863 y a la presidencia en 1870.

Cuando los conservadores y los militares se dieron cuenta de lo que hacía Castro a su espalda, decidieron darle un golpe de Estado y sacarlo de la presidencia. El 1 de agosto al levantarse Castro se enteró que estaba detenido en la casa presidencial, entonces en la esquina de Camejo, en donde él mismo había pretendido, en 1835, detener al presidente Vargas. Alli pasó Castro un año preso. Y ya que es un presidente caído, le pidieron que renunciara.¿Todo había terminado para Castro aquel el 1 de agosto?. Tovar, el vicepresidente, no estaba, pero don Pedro Gual, el Designado, tal el título del cargo que ejercía, se encargó de la presidecia. Lo hizo el 2 de agosto. Gual, el presidente encargado, dio la noticia en una proclama: “Venezolanos. Cesó el general Julián Castro en el ejercicio de sus funciones. ¡Ha renunciado!”(p.115).

Lo que viene para el expresidente preso es un juicio y su deportación del país. La acusación(junio 1,1860), fue hecha por el diputado Lorenzo A. Mendoza. El juicio fue un adefesio jurídico, ya que fue una vindicta politica la que le montaron sus ahora adversarios, a los que les había dado la espalda. Se le condenó por el delito de traición pero no se le impuso ninguna pena por el delito, lo que es un sinsentido. Entonces lo expulsaron del país. Asi el 31 de julio de 1860 viajó, se dice que a Europa, pero lo más posible es que en verdad no haya viajado a Europa, como se dijo, sino que hubiera bajado de la nave en algún puerto del Caribe, cercano a Venezuela, podría ser Curazao, pero no se sabe, es posible que entonces haya regresado por alguna playa de la zona de Puerto Cabello, desde allí se haya ido hasta Bejuma y se haya quedado en sus tierras. Desde ese año hasta 1872 no se sabe nada de él, con la excepción que, en 1869, firmó una compra-venta de una propiedad en Valencia.

En medio de la caída y del juicio, a pocos pasos de la Casa Presidencial, donde estaba detenido, se sucedió el llamado gobierno de San Pablo y el hecho que se llamó la Sampablera(agosto 2,1859), sucedió al día siguiente del golpe que lo sacó de la presidencia. Alli, frente a la Iglesia de San Pablo, en donde está hoy el Teatro Municipal, durante cuatro horas de enfrentamiento armado, de federalistas contra el gobierno, murieron sesenta personas, demasiados en aquella Caracas de un poco más de 34.000 habitantes.

Días de su Presidencia
Hay algunos otros sucesos de la presidencia de Julián Castro que debemos mencionar. El mayor y más grave, fue todo el asunto del Protocolo Urrutia(marzo 25,1858), resuelto gracias a la formación que en politica internacional tenía don Fermín Toro, para lo cual este debió asumir la Cancillería, era, hasta entonces, Ministro de Hacienda. Costó mucho llegar al final de aquello, creado por la incapacidad del entonces Ministro de Relaciones Exteriores, Wenceslao Urrutia(c1795-1869). A todo aquello, después de largas conversaciones, se logró ponerle punto final, con el fin del bloqueo por las pootencias internacionales del puerto de La Guaira(mayo 12) y la firma de lo acordado(agosto 23). Fue en ese momento que el general Monagas pudo salir al exilio. Pero será, apunta Straka, “en la diplomacia en donde comenzará el desplome”(p.52).

También aquellos de la presidencia de Castro, sin que el hubiera hecho nada, “son los días en los que monseñor Mariano de Talavera(1777-1861) se adelanta en un siglo al resto de la Iglesia y en su Crónica Eclesiástica ya habla de un catolicismo social de avanzada; en los que Ramón Ramírez(1824-1878) se mete ya en el debate en torno al socialismo en su El cristianismo y la libertad; o en los que dos venezolanos publican dos de los libros más famossos y editados hasta la actualidad de Iberoamérica: Manuel Antonio Carreño(1814-1874) con su Manual de urbanidad y buenas costumbres y Gerónimo Pompa(c1810-c1880)…sus Medicamentos indígenas(1868)” (p.71). También en aquel tiempo, en Caracas funcionaba “un Club Español, que acaso inaugura la mesa de autor en el país”(p.80). Tales los sucesos culturales de aquellos años en que Castro fue presidente.

Los Tres Ultimos Años
Entre 1860, cuando supuestamente viajó al exterior, y 1872, doce años, nada sabemos de él. Cuando reaparece, en 1872, solo le quedan tres años de vida.

Ese año lo veremos al lado de Guzmán Blanco. Su firma aparece en la sentencia a muerte de Matías Salazar(1828-1872). A través de este papel se condenaba, a quien había encabezado una revuelta contra la autocracia de Guzmán Blanco, a sufrir "las penas de degradación y muerte"(Tinaquillo: mayo 16,1872). Fue un acto inicuo, un asesinato judicial ordenado por Guzmán Blanco. Más grave podemos verlo hoy en día, gracias al cuidadoso estudio sobre Salazar que debemos a Isaías Barnola Quintero, en donde aparece Salazar con unos rasgos, que guardaban los documentos, para que no habían bien revelados hasta el presente.

Julián Castro falleció, junto a los suyos, en Valencia(junio 12,1875). “Muere en su ley, reconcialiado con los liberales y con el rumor del escándalo de [Matías] Salazar fresco tras si…Julián Castro fue el epígono de la medianía nacional”(p.137-137). Quizá no haya mejor epitafio que el que escribió nuestro gran Zapata en el cuadro que le dedicó: “¡Venezuela ha sufrido cada presidente existen serias dudas de que Julián Castro haya sido el peor!”.