Viernes, 20 de Octubre de 2017

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Trazos. La Antihistoria Chavista

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Por: Roberto Lovera De-Sola

Ya hemos señalado, a lo largo de diversos trabajos, publicados como columnas de opinión, que si algo define al chavismo, en su sentido ideológico, es la gran alteración de la historia de Venezuela que ella ha divulgado. A ello, lo hemos denominado “Las falacias históricas del chavismo”.

Añadimos ahora una reflexión más sobre este hecho, al presencia de la anti-historica en el chavismo. Esto que tratamos lo hemos hallado al releer en estos terribles días una novela de Milan Kundera(1929), El libro de la risa y del olvido[1]. Allí hemos encontrado las reflexiones que ahora utilizamos, para volver a subrayar la importancia de la historria y de su estudio para la vida colectiva, desde luego, no para cambiarla, sino para seguir los que sus documentos y sus buenas interepretaciones nos señalan.

Hay que partir de un hecho, tambien anotado por Kundera, en este libro suyo, cuando advtierte “La lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido”(p.10).

Lo que Kundera nos pone a reflexionar aquí es en la importancia de la historia para los pueblos. Y, como segundo hecho, la forma como las sociedades del socialismo-marxista quisieron borrar la historia de esos pueblos en las que tomaron el poder. Esto es tambien un principio fascista.

Los dirigentes de los países comunistas desearon crear un mundo sin memoria, borrando lo que había sucedido antes de ellos. Inlcuso, aquello que los iba a explicar a ellos mismos, antes de mandarlos al “basurero de la historia”, esa es la historia que ha comenzado el mundo a cultivar desde la caída del socialismo.

Asi quisieron crear países sin memoria, como, leemos en el gran checo, países donde mandara el olvido. Acuérdese que la historia es precisamente la forma hallada para luchar por guardar constancia de lo vivido. Ello es así desde el padre de la historia, Herodoto(c480-420 aC) en tiempos de los griegos fundadores de la cultura a la que pertenecemos: la occidental.

Los planteamientos de Kundera se inician con la invasión de la URSS a Cheeslovaquia(agosto 20,1968) para poner fin al proceso de búsqueda de un socialaismo con rostro humano, de una restauración, de dejar de lado el socialismo-autoritario y volver a dejar plantado, de nuevo, el socialismo humanista, que Boris Pasternak(1880-1960) lo había planteado en su célebre novela El doctor Jivago(1957). Era, desde luego, el libro de un disidente, de la misma forma que La broma(1967), de Kundera fue la Biblia de la Primavera de Praga. De hecho, en lo sucedido en Bohemia, en 1968, se haya la esencia de la obra de Kundera en la mayor parte de sus libros decisivos. Es una obra contra el autoritarismo. Y por ello, viviendo los venezolanos bajo un régimen que no reconoce la caída del socialismo, hay que volver, una y otra vez a Kundera.

Asi, la URSS pretendió implantar, desde 1969, en Checoeslovaquia el gobierno del olvido. Ello, como siempre sucede resultó una masacre para su cultura.

Por ello, inmediatamente, el gobierno títere de Praga, comenzó por derribar la historia. Lo hizo expulsando de las universidades a 140 historiadores. Por ello, uno de estos, Milan Hubl(1927-1989), personaje real a quien cita Kundera dentro de tejido de la novela. Allí leemos “Para liquidar a las naciones…lo primero que se hace es quitarles la memoria. Se destruyen sus libros, su cultura, su historia. Y luego viene alguien y les escribe otros libros, les da otra cultura y les inventa otra historia. Entonces la nación comienza lentamente a olvidar lo que es y lo que ha sido…¿Y el idioma?...¿Para qué nos lo iban a quitar? Se convierte en un mero folklore que muere, al cabo del tiempo, de muerte natural…¿O es cierto que ninguna nación atraviesa con vida el desierto del olvido organizado?”(p.227-228). Con el lenguaje en crisis el país pierde la palabra, la identidad, las propias palabras que lo definen. En ello se cumple el apotegma de Octavio Paz(1914-1998): “Cuando una sociedad se corrompe, lo primero que se gangrena es el lenguaje. La crítica de la sociedad, en consecuencia, comienza con la gramática y con el restablecimiento de los significados”[2]. Y,sin palabras, el país no existe, porque lo hace una nación es su lengua, su historia, sus tradiciones, su religión, su derecho, que en el caso de Venezuela nos venía de Grecia, de Roma y de España, y de los vastos procesos culturales cumplidos en el mar mediterráneo durante siglos. Ese intento de borrar nuestra historia, intentado por Chávez, se hizo evidente el día que dijo aquella salvajada: ¡que no se sentía occidental!

Chequia, otro nombre de Bohemia, así se quedó en silencio, el mismo mutismo en que habían quedado los ciento cuarenta y cinco historiadores(p.231).

“Cuando Milan Hubl desarrollaba en mi piso de Praga sus meditaciones sobre la posible desaparición de la nación checa en el imperio ruso, los dos sabíamos que la idea, aunque justificada, nos superaba, que hablabamos de algo inamaginable”(p.257)

Los comunistas que habían invadido Bohemia, la palabra que tanto gusta a Kundera, “Llamaban al país ocupado a olvidar las amarguras de la historia y a entregarse a las alegrías de la vida”(p.159). Pero ¿cómo, sin pasado, sin memoria, sin recuerdos? Y sin lo que un personaje de El libro de la risa y el olvido llama “la frontera”, la línea por donde se sale al exterior, ya que al pasarla “todo pierde su sentido, el amor, las convicciones, la fe, la historia”(p.297). Y, además, como lo ha expresado Kundera en La Ignorancia(2000), todos aquellos que dejen su país ya no pueden regresar porque al volver no van a encontrar un sitio para ellos, pues este ha sido llenado por otros. Esta es una idea constante dentrodel escribir del grande escritor, nacido(1929) en Brno, en Moravia.

A estas refkexiones hay que añadir, un magnífico ejemplo reciente: cuando Mijail Gorbachov(1931), al inicio de la Perestroika(1985), comprendió que el único modo de empezar el gran cambio era contándole a los rusos su historia tal y como había sucedido, basado en la documentación veraz, que había sido prohibida por los comunistas, pero que estaba en los archivos. Puso así, el gran líder, uno de los grandes benefactores de la humanidad, tanto como lo fueron Mahatma Gandhi(1869-1948), Martin Luther King (1929-1968), Nelson Mandela(1918-2014) o Simón Wiesethal (1908-2005) un pilar esencial para el vivir de cualquier nación. Así lo dijo claramente el ruso, en su célebre discurso del 2 de noviembre de 1987, con el que “abrió, sin embargo, la puerta. Y el león de la historia entró rugiendo”, como lo vio el periodista David Reminck(1958). Por ello dijo aquel día, desde el palacio de los congresos del Kremlin, 

“Si hoy afrontamos nuestra historia con una mirada un tanto crítica…es solo porque deseamos tener una mejor y más completa idea de nuestro camino hacia el futuro…Para ser fieles a la verdad histórica debemos ser capaces de ver…los grandes errores políticos y los abusos cometidos por él[Stalin] y su círculo, para los cuales nuestro pueblo pagó un oneroso tributo, y que tuvieron grandes consecuencias para la sociedad”[3].

Deseamos
Debemos tener esto en cuenta, para la necesaria comprensión de chavismo que debemos hacer, con ojos escrutadores, buscando la verdad, es el único camino que nos puede llevar a volver a estar “ebrios de libertad”(p.257) es el de la verdad, camino para vivir “En algun sitio en que las cosas sean ligeras como la brisa”(p.234); a estar “en la flor del coraje y el deseo”(p.258), porque las persecusiones que hemos vivido, si bien han destrozado nuestra lengua y nuestra memoria, también lo han hecho con las formas bellas del amor. No se olviden el mensaje diario que une amor con violencia, demostrado que la élite que nos manda, está formada por gentes que creen que el amor se hace con violencia.¡Pobrecitos!. En esto y en todo.

Marzo 14,2014.

[1] Milaan Kundera: El libro de la risa y del olvido.5ª.ed. Barcelona: Seix Barral,1987.327 p. de la cual proceden nuestras citas.

[2] Octavio Paz: Posdata. México: Siglo XXI Editores, 1970. 148 p. La cita procede de las p.76-77.

[3] La cita de Gorbachov la tomamos de David Remnick: La tumba de Lenin.Los últimos días del imperio soviético. Barcelona: Mondadori/Debate,2011. 863 p. La cita procede de las p.97-98