Sábado, 19 de Agosto de 2017

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Testimonios de Éxito - María Jesús D’Alessandro

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Por: R.J.Lovera De-Sola

“Nuestra época es la del trabajo bien hecho…
Le agrada al hombre de hoy
rendir labor técnicamente impecable”
Guillermo Meneses(1911-1978):
Espejos y disfraces.
Caracas: Editorial Arte,1967,p.8

En ningún momento mejor, dados los días arduos que vive Venezuela, nos podía haber llegado al libro de María Jesús D’Alessandro(1968): Testimonios de éxito (Caracas: Impresos Digitales Casamayor, 2010. 171 p.) para cuyo examen nos hemos reunido esta tarde.

Testimonios de éxito, es un libro positivo, volumen que se acoge a un pensamiento de Séneca(4 aC-65 dC) en el cual se lee: “Todos, cuando favorecen a otros, se favorecen así mismos…la recompensa de la acción virtuosa es haberla realizado”(p.7).

Esto nos lleva a nuestra tierra y nuestros días. Hay una pregunta gravísima que muchos venezolanos, sobre todos sus intelectuales, nos hacemos cada día: por qué teniéndolo todo, más que otras naciones, sobre todo en nuestro caso desde 1914, cuando se descubrió el petróleo en cantidades industriales, lo cual cambió a nuestra sociedad, pese a tener los recursos que nos ha producido, por qué nada hemos logrado, estamos detenidos, estancados, sin encontrar el sendero propio. Y a esta pregunta sigue otra: por qué entre nosotros lo que se comienza no se termina.

Responderlo es espinoso. Pero necesario. Y para hacerlo debemos apelar a nuestra historia, que es nuestra memoria colectiva.

Existen dos visiones de la historia de Venezuela. La primera es la llamada pesimista, subrayada por dos pensadores nuestros: Augusto Mijares(1897-1979) primero y Manuel Caballero(1931-2010) después. Mijares la denomina autoacusación(Lo afirmativo venezolano .3ra.ed.aum. Caracas: Dimensiones, 1980, p.38,310,339), Caballero autodenigración (Polémicas y otras formas de escritura. Caracas: Alfa, 2008, p.66,153,184). Es precisamente la actitud señalada la que nos ha impedido comprender nuestros logros, observar “lo afirmativo venezolano” o de la continuidad espiritual del país, ambas miradas por Mijares.

Es por ello que un libro positivo como Testimonios de éxito es para esta Venezuela, una piedra más en el proceso de introspección nacional que estos años trágicos han producido, por que ante este drama los venezolanos conscientes nos hemos tenido que detener a pensar por qué lo que pasa nos ha sucedido. Y es allí en donde Testimonios de éxito nos ofrece tan estimulantes insumos al permitirnos mirarnos a través de las vidas y realizaciones de veinte y cinco venezolanos cuyas vidas nos ofrecen auténticos logros.

Y esas realizaciones ha sido realizadas a través de lo que son auténticos proyectos de vida. Cuando se miran las vidas que María Jesús D’Alessandro ha puesto como espejo ante nosotros, descubrimos como en todas estas existencias ha habido siempre un serie de hechos que son básicos para la realización de una persona y, como consecuencia, de una obra certera.

Y las bases de ese proyecto es el propósito vital que hallamos en cada una, el proyecto de vida que ellas exhiben, la forma como cada uno de estos destacados ciudadanos han hecho el buen uso del tiempo. Aquí nos detenemos en una reflexión nuestra: el día que Venezuela descubra que en buen uso del tiempo estriba la esencia de su realización se producirá un gran cambio, una verdadera revolución, transformación en su sentido verdadero. Es decir, como dice Mijares, “Revolución es proyecto y no violencia; doctrina y no gesticulación y palabras”(Lo afirmativo venezolano, p.349).El buen uso del tiempo es el gran secreto de la realización de sociedades que como la norteamericana han logrado su desarrollo pleno. Sin ello no serían lo que son. Hecho evidente cuando se estudian las realizaciones de algunos países europeos, como podría ser el caso de Inglaterra, Alemania o los países escandinavos. Y en nuestro continente de Canadá.

Pero es esencial para el desarrollo tener un proyecto de sociedad que se encarne en un proyecto de vida. Y Venezuela, aunque pocos lo hayan visto, es hija de un proyecto, lo fue no solo de los días de la emancipación como mucha gente cree. Lo fue desde el asentamiento de los españoles en nuestra tierra, cuando España trasplantó sus instituciones jurídicas y políticas, su cultura, su religión y su idioma a nuestras tierras. Se inició entonces que fue el de la “implantación del territorio” como lo denomina Germán Carrera Damas(Una nación llamada Venezuela. Caracas: Universidad Central de Venezuela,1980.220 p.), proyecto que no acabó, si es que se puede considerar terminado, hasta que bajo la presidencia de Herrera Campins se abrió la carretera que une a San Fernando de Apure con Puerto Ayacucho, en ese momento fue la primera vez que se pudo cruzar por tierra todo el territorio nacional. Advertimos esto porque es un error examinar la sociedad venezolana dejando de lado los tres siglos coloniales.

Y, desde luego, la independencia fue consecuencia de un proyecto cuidadosamente elaborado en todos sus puntos, tanto que Augusto Mijares lo llamó “el proyecto de América”(Lo afirmativo venezolano,p.311-349), ese proyecto, creado por civiles y pensadores, fue el proyecto, aun vivo, de la sociedad civil, liberal y democrática. Pero ¿qué pasó, como se frustró? Lo hicieron la aparición de los caudillos, que fue el propio Libertador en advertir un mes antes de la batalla de Carabobo(Mayo 24,1821) en carta a don Pedro Gual(1783-1862) cuando dijo que los soldados vcendrían a cobrar el “precio de sus lanzas”, que “temás más a la paz que a la guerra”(Escritos del Libertador. Caracas: Sociedad Bolivariana de Venezuela, 1988, t.XX,p.62). Allí se fracturó el proyecto, sobre todo a partir de 1847, cuando generales y doctores se hicieron presentes en nuestra escena política. Solo logramos un paréntesis cuando se hizo presente el proyecto de la democracia representativa, la sociedad liberal democrática, primero entre 1945-1948 y luego entre 1958-1998. Esto debe ser retomado. Es por ello que el proyecto está vivo en nuestra vivencia como sociedad, pese al hiato sufrido por la nación en los últimos doce años. Porque lo que vivimos lo es, vamos a lograr empatar un día lo que esencialmente somos otra vez, una sociedad democrática en su verdadera esencia.

Dicho esto al examinar la vidas que María Jesús D’Alessandro ha puesto a nuestra consideración, sobre todo por las estimulantes experiencias de cada uno, nos damos cuenta que como toda realización humana las de estos veinte y cinco seres ha sido creados con base al estudio y a la formación continua, no abandonada en ningún momento de la vida. Pero si lo hecho por ellos y ellas ha sido creado desde el estudio ha sido también fundamentado con disciplina. El éxito de todos ellos no ha sido solo el desarrollo profesional, ni solo la conquista de logros económicos. Sino que con los tres, estudio, disciplina y logros profesionales, ha estado siempre la autocrítica, sin la cual es imposible progresar. Y desde luego el logro de la felicidad, el sentirse bien con lo hecho.

Y siempre todos ellos lo han sabido: han tenido que enfrentarse con los mediocres, con los que creen que son imposibles las realizaciones que ellos exhiben. Tal lo escollos que los que nada hacen sino ver pasara la horas, son consecuencias de la autoacusación, de la autodenigración a las que nos hemos referido. Y esta no es otra que la suspicacia de muchos antes con los que triunfan, la suspicacia ante los contantes, que son los únicos que trascienden, el creer que los hombres y mujeres de logros esconden algo raro cuando lo que hacen es laborar cada día y ser fieles a su proyecto de vida.

Es ese dudar, por ejemplo, que una persona que dedicó largo tiempo, años, a elaborar un libro, en cuya bibliografía se citaban 2000 obras leídas, era imposible, se llegó a decir, porque ese autor existió, fue un ser de carne y hueso, que haber leído tantos libros era imposible, que no podía ser verdad, aunque la verdad era que aquello era solo cierto para quien nunca se había dedicado a una tarea que exigiera especial constancia. Todo trabajador intelectual sabe que aquello que se criticaba era posible, que es imposible llevar a cabo esa tarea, escribir esa obra, sin previamente haber leído todo lo escrito sobre el tema que se iba a tratar. Nos hemos referido en este caso a nuestro epónimo Francisco Herrera Luque(1927-1991) y su libro La huella perenne(1969,Caracas: Monte Ávila Editores.1974. 458 p.) Este es un ejemplo de lo que dañina que puede ser la suspicacia, encarnada siempre por aquellos que Mijares llamó, y volvemos a él, obligatorio al tocar estos temas, los “sembradores de cenizas” que eran para él “los que se empeñan en regar esterilidad sobre el suelo de la patria”(Lo afirmativo venezolano,p.29). Mijares sabía también que lo que hace una vida plenamente realizada es el “trabajo siempre igual; ese trabajo tenaz y abnegado que de días siempre idénticos forma una vida excepcional”(La luz y el espejo. Caracas: Ministerio de Educación,1955,p.168). Esa cotidianidad para hacer obra útil la subraya, varias veces, Armando Saconnone(1922) en las confidencias suyas que leemos en Testimonios de éxito.

Aquí en estos Testimonios de éxito nos encontramos con los testimonios de vida y realizaciones de veinte cinco personas, todas mayores de sesenta cinco años, algunos que pasan los ochenta y los noventa años y siguen activos y creadores.

Y es que una de las esencias de estos Testimonios de éxito es mostrarnos la vejez como experiencia, la vejez como etapa en que el trabajo no se detiene, hacernos ver incluso los muy activos días tras la jubilación, las jubilaciones creadoras. Y nos lo muestra, como advierte Ricardo Zuloaga Pérez(1919-2011), en el sentido que dijo el general Douglas Mac-Arthur(1880-1964) en los célebres consejos a su hijo: “La edad no es cuestión de años. Los años arrugan la piel, pero es la falta de interés lo que arruga el alma y uno es tan viejo como su falta de interés”(p.39)

¿Que es el Éxito?
Para entender a fondo estos Testimonios de éxito habría que comenzar para llegar a una correcta interpretación de la palabra éxito, ya que aquí tiene que ver, como dice el doctor Jacinto Convit(1913), “con lo que uno hace”(p.26) y desde luego, y no solo, con lo que uno gana por hacerlo.

Éxito: “consiste en lograr a plenitud lo que te has propuesto”(p.22), como dijo don Pedro Mendoza Goiticoa(1912-2010); “El éxito es en si una virtud gozosa. Es necesario una entrega a lo que uno siente como camino, como propósito. Con eso no se puede jugar. El éxito tiene condiciones muy duras”(p.33), indica Ramón J.Velásquez(1916); “El éxito es quizá la satisfacción que se siente cuando el proyecto que hayamos concebido logra realizarse”(p.37), como señaló Ricardo Zuloaga Pérez; “Una cosa es el éxito y otra es la perfección”(p.77), dice Antonio Clemente(1927); “Éxito es salir…de un atolladero…de una dificultad…es la superación de una situación que puede ser problemática, insuficiente y limitada. Diríamos que la virtud o la característica fundamental para la superación es la perseverancia”(p.87), explica Miguel Martínez(1932); “el deseo del éxito es cuasi religioso”(p.110), observa Joaquín Lira(1937); “he hecho de mi trabajo una forma de vida”(p.127), confiesa Alexis Bello(1940); “mi concepción del éxito: el estar cosechando ahora lo que fue un proceso de estudio y de reflexión a lo largo de la vida”(p.133), “la persistencia en el estudio y en el trabajo intelectual”(p.135), señaló Emeterio Gómez(1942).

De aquí surgen un hecho sobre el que hay que llamar la atención, sobre todo un país de gente mágica como Venezuela: la suerte no cae del cielo, hay que parirla, hay que pelearla.

Segundo: hay que sentir placer por lo que se hace, es lo que Carrera Damas ha denominado “la gula de vida”(Elogio de la gula. Bogotá: Norma,2005,p.48), ya que este pensador nuestro ha desarrollado una teoría según la cual la gula no es solo comer o beber, es gozar con aquello que se hace, que es el camino hacia la felicidad.

En Testimonios de éxito hallamos, de parte de los entrevistados, una serie de conceptos dignos de toda reflexión:
Para don Pedro Mendoza Goiticoa: ”Mi concepto del éxito está ligado a la vocación”(p.21); para el científico Jacinto Convit: “Éxito tiene relación con lo que se hace”(p.26); para Ramón J.Velásquez: “Para mi, el éxito personal es haber fabricado un propósito en la vida. La importancia de ese propósito solo importa a la persona que lo fabrica. Trabajar sobre un objetivo en forma continúa. Es la voluntad constante…Es tener un plan organizado que lleva a un propósito”(p.30); Ricardo Zuloaga Pérez: “El éxito es quizá la satisfacción que se siente cuando el proyecto que hayamos concebido logra realizarse”(p.17); para Flor Isava(1921): “Alcanzar la realización de un propósito”(p.44); para Armando Scanonne: “Es estar satisfecho con uno mismo”(p.48); para Luis Marcano Coello(1923): “uno puede decir que ha tenido éxito cuando logra las metas que se propone”(p.54); para Blas Bruni Celli(1925): “El significado de la palabra éxito es más profundo, es una realización total”(p.58); para Carlos Rafael Silva(1925): “Trabajar de manera disciplinada, ser perseverante y haber tenido suerte”(p.65); para Rodolfo Tellería(1925): “Mi éxito es interno, dado que me siento bien con lo que hice…Si tu vas a hacer un trabajo y no te gusta…no lo vas a hacer bien”(p.68-69); para Guillermo Morón(1926): “Hacer lo que uno quiere bien hecho…haberme podido dedicar a lo que siempre me interesó, a los libros. No solamente a leerlos sino también a escribirlos”(p.73). Y, en su caso, también editar los que otros han concebido; a Antonio Clemente: “El éxito está realmente en lograr lo que uno cree que debe hacer, con autocrítica”(p.76); para Manuel Barroso(1930): “Es más bien una experiencia, de haberla cultivado y de haberla vivido durante muchos años, quizá desde muy pequeño. Para mí, éxito es hacer lo que quiero hacer, ateniéndome a las consecuencias de lo que yo decido hacer”(p.80); para Miguel Martínez: “Éxito es salir: ¿salir de qué? ¿de un atolladero?, ¿de una dificultad?.... Para mí éxito es la superación de una situación que puede ser problemática, insuficiente y limitada. Diríamos que la virtud o la característica fundamental para la superación es la perseverancia”(p.87); para el padre Armando Janssens(1933): “Para mi, éxito es satisfacción vital. El éxito es aquella actitud que permite que alguien perciba su vida con resultados positivos”(p.94); para Helena Cabrera(1934): “El haber desarrollado los dones que Dios me dio”(p.100) lo cual nos hace encontrarnos con la parábola del grano de mostaza de Jesús en el evangelio(Mateo: XIII, 31); para la bailarina Yolanda Moreno(1936): “Soy exitosa porque creo en lo que hago. El éxito se logra cuando crees en lo que estás haciendo y además lo admiras”(p.104); para Joaquín Lira es mediante la tarea emprendida “Lograr la felicidad. Lograr estar contento con uno mismo. Aceptarse uno mismo como es, lo cual no es fácil”(p.108), aquello requiere un alto y constante grado de introspección cotidiana; para Maritza Izaguirre(1939): “Mi concepto del éxito está muy asociado a lograr cosas, a tener metas concretas”(p.115); para el psiquiatra Guillermo Feo(1940): “Conseguir lo que se quiere. Esto tiene dos visiones. Una que nos llevaría a éxitos muy circunstanciales…Y hay un éxito más vital que tendría que ver con el desarrollo de la vida”(p.120); para el cardiólogo Alexis Bello: “el éxito es una especie de frontera o de horizonte al cual no es muy difícil llegar. Llegar a ese horizonte que momentáneamente hemos llamado éxito puede ser alcanzado con relativa facilidad. Lo difícil es mantenerse en esa frontera i horizonte. La felicidad en cierto sentido depende del éxito que se haya alcanzado. El practicar diariamente el ejercicio de entender bien la dimensión humana es la única forma de aproximarnos permanentemente a la felicidad, y por ende, al éxito”(p.126-127); para el filósofo Emeterio Gómez: “el estar cosechando ahora lo que fue un proceso de estudio y de reflexión a lo largo de la vida”(p.133); para el padre Jesús María Aguirre(1943): señala: “Nosotros los jesuitas tenemos unas dinámicas de autoconocimiento muy fuertes… autoconciencia, heroísmo, ingenio, amor…generosidad con capacidad de desapego…amor vinculado a la productividad y a la creatividad…haber tenido una familia nuclear estable…uno como sacerdote debe ser especialista en amor, en amistad, y yo añadiría en humor”(p.141); para Heraclio Atencio Bello(1944):”El éxito incluye el concepto de satisfacción. Esa satisfacción necesariamente no tiene que ser monetaria. La persona que ha alcanzado el éxito lo ha alcanzado muchas veces en relación con ella misma y no en relación con terceros”(p.145) y para el cantante lírico y actor humorístico Cayito Aponte: “está compuesto por tres aspectos: amar lo que uno hace, ser puntual y ser perseverante”(p.149)

Los Secretos de Cada Uno
Cuando se repasan con atención las declaraciones de su vivir que los veinte y cinco entrevistas de Testimonios de éxito podemos extraer, entre numerosas reflexiones, lo que se puede denominar que son los secretos de cada uno. Escojamos algunos:
don Pedro Mendoza Goiticoa expresó: “Vivir de acuerdo conmigo mismo. Ejercitar mi mente mediante la lectura…Hacer ejercicio físico todos los días. Alimentarme de manera adecuada…No quedarme en mi casa sin hacer nada…Tener pensamientos positivos y tener la mente siempre ocupada”(p.24); el doctor Convit: “amar lo que hago”(p.28); Ramón J.Velásquez: “Hay factores que le quitan tiempo a la vida: el alcohol y el trasnocho”(p.34);Ricardo Zuloaga: “Estar interesado en todo. Todo me interesa. Trabajar me divierte y me gusta ver el resultado obtenido…el campo me ha enseñado a ser humilde…nunca he tenido complejos de trabajar con personas que sean más sabias y más inteligentes que yo…se aprende de los fracasos”(p.42); Flor Isava: “El ser humano no es una isla. La vida debe hacerse en equipo… ser disciplinada, ordenada, perseverante”(p.45-46); Armando Scannone: “Tener un reto permanente. Estar ocupado mental y físicamente”(p.52); Luis Marcano Coello: “He sido constante y perseverante”(p.56); Blas Bruni Celli: “El secreto de vivir es el bien…Creo que el sueño es un factor muy importante en la salud. Yo defiendo mucho el sueño y quizá yo he llegado a ser un viejo sano porque he dormido bien…el secreto del éxito depende de una combinación muy compleja de circunstancias que no siempre es posible entenderlas”(p.62). Y una más, que no está en el libro, que es un principio vital de Bruni: “Lo que empiezo lo concluyo”(Bibliografía hipocrática. Caracas: Universidad Central de Venezuela, 1984,p.7). Las pruebas están tanto en su Bibliografía hipocrática, en su Venezuela en 5 siglos de imprenta o en la edición anotada del Arca de letras y teatro universal de padre Juan Antonio Navarrete(1749-1814), que nos pasma por el inmenso saber, lo que escribió el fraile y lo que luego anotó Bruni es prácticamente una introducción a la cultura occidental, hecho este que no se ha subrayado como se debiera; Carlos Rafael Silva: “Trabajar de manera disciplinada, ser perseverante y haber tenido suerte”(p.66); Guillermo Morón: “soy un hombre sobrio…converso con mis amigos…sobriedad significa preocuparse mucho por la limpieza del cuerpo y la limpieza del alma…[y] la mejor manera de perdonar los agravios es perdonarlos”(p.74); Antonio Clemente: “Estudiar siempre…tener el ejemplo de mis papás…los profesores que tuvimos en la universidad..el haber sido educado en libertad”(p.77); Manuel Barroso: “el aprecio”(p.84), fundamento para él de la autoestima del venezolano; Miguel Martínez:”Estar siempre ocupado, utilizando el tiempo en algo que me gusta, y amar lo que hago”(p.92); el padre Janssens: “constancia permanente…he orientado mis esfuerzos hacia lo social sin descuidar lo pastoral…para mi no hay diferencia entre lo pastoral y lo social”(p.96); Helena Cabrera: “Amar y hacer las cosas con amor”(p.101); Maritza Izaguirre: “Llevo una vida sana. No debo, no fumo, camino todos los días…leo, escucho música y tengo fe”(p.118); Guillermo Feo: “el análisis riguroso de todo lo que emprendo”(p.123); Alexis Bello: “ser persistente… hacer deporte y evitar la enfermedad precoz…realizar el trabajo de manera permanente, ordenada y disciplinada…no negociar los principios, la ética y los valores”(p.129-130); Emeterio Gómez: “mantenerme en los cánones de la humildad, de la sinceridad y de la modestia”(p.136); Heraclio Atencio Bello: “Tengo hábitos que conducen a una vida sana. Tomo poco licor, no fumo, cuido mi salud…soy amable y afable”(p.146); Cayito Aponte: “Todo sigue cada día y cada día debemos afrontarlo con la misma fuerza y con la misma alegría”(p.151).

En Síntesis
He aquí un ideario venezolano, este que nos entrega María Jesús D’Alessandro, para ser entregado a las generaciones actuales para que puedan observar cuál es el camino a tomar para el hallazgo de lo que los venezolanos deseamos de nosotros mismos: dejar de ser un país detenido, gobernado por los peores, por lo que no se han preparado a actuar en la escena pública. Testimonios de éxito también reitera ante todos que Venezuela no es una tierra yerma, ni estamos en la inopia. Aquí está lo que se puede hacer con el trabajo. Y lo que hicieron todos los venezolanos que aquí están, los que han vivido en dos países, el aquel tradicional en que nacieron y aquel que se hizo urbano y desarrollo desde los años cincuenta, especialmente desde cuando el 1 de Octubre 1955 Caracas legó a su primer millón de habitantes y nos hicimos metrópolis con toda la problemática del desarrollo como asunto esencial.

(Leído en la sesión de “Los tertulieros se reúnen”, celebrada en la Fundación Francisco Herrera Luque, la tarde del martes 30 de Agosto de 2011).