Viernes, 20 de Octubre de 2017

Usted está aquí: Artículos y Reseñas Artículos Rómulo Visto por su Hija

Rómulo Visto por su Hija

Correo electrónico Imprimir

Por: R.J.Lovera De-Sola

El Líder
Febrero es el mes Rómulo Betancourt: el sábado 22 de febrero de 1908, en Guatire, estado Miranda, nació el líder. El 6 de febrero de 1928 inició su carrera política. Se cumplió hace poco el centenario romuliano, el del cuarto rey de la baraja que dijo Francisco Herrera Luque(1927-1991).

Figura política esencial del siglo XX venezolano fue Rómulo Betancourt porque fue quien superó la dictadura siempre vigente, metió a los militares en sus cuarteles, impuso el gobierno de los civiles e implantó el sistema de libertades públicas. Fue quien, junto a Rafael Caldera(1916-2009), porque en esto forman un dúo, quienes lograron que la democracia fuera el sistema de más larga vigencia en nuestra historia. Y ello fue posible al entrelazarse el sabio sentido político del primero con el hondo saber jurídico del segundo junto con el proyecto de país que ambos tuvieron. Ambos formaron grandes partidos de masas, por los que votó mayor número de personas que lo ha hecho a lo largo de nuestra historia, fueron ambas agrupaciones esenciales en la vida del país, tanto que en las elecciones de 1988 el noventa y cuatro por ciento por ciento de nuestra población votante lo hizo con por AD y por Copei, el seis por ciento lo hizo por las agrupaciones pequeñas. Tanto fueron, tanto hicieron, que esto que decimos ha sido reconocido internacionalmente a través de la pluma del gran historiador británico Hugh Thomas cuando consignó: “La democracia en Venezuela es una gran creación de la década de 1960, y tiene sí algunos elementos de plutocracia, a pesar de lo cual es un sistema con muchos méritos que honra a sus creadores Rómulo Betancourt y Rafael Caldera”(Una historia del mundo. Barcelona: Grijalbo,1982,p.587,nota). Que la hazaña de nuestros dos políticos aparezca en una historia universal, en el capítulo dedicado a la democracia contemporánea, no puede ser más singular.

El hacer betancuriano ha sido estudiado con atención, los principales autores quienes lo han examinado mejor, es una de sus paradojas, fueron sus adversarios, situados en la izquierda que siempre se le opuso, caso Manuel Caballero o Germán Carrera Damas, o en el lado socialcristiano en donde está Naudy Suárez Figueroa. O entre los Jesuitas con los trabajos y compilaciones del padre Arturo Sosa Abascal. Entre su gente, los adecos, aun no se le ha examinado como se debiera, los libros y folletos de ellos son casi elogios piadosos con alguna excepción. Aparte hay que citar los casos de José Agustín Catalá con sus numerosas ediciones de textos de Betancourt. Y dentro de la socialdemocracia, más allá de AD, resaltan los escritos de Ramón J.Velásquez, historiador siempre más allá de de los partidos políticos de la ahora llamada “Cuarta república”, buen escrutador del pasado, de obra densa y constante, el mejor estudioso del “liberalismo amarillo” y del gomecismo. Y luego, en la democracia testigo y protagonista a la vez, quien siempre ha sabido mirar bien a Betancourt, penetrarlo en lo más hondo de su ideario y acción. A Velásquez el hecho de ser cercano colaborador de Betancourt, su Secretario de la Presidencia(1959-1964), le permitió comprender todas sus aristas y pudo como analista, además, entender y encender buena luz en la visión de todo el significado de lo que fue el “Pacto de Punto Fijo” y buen entendedor de lo hecho por adecos y copeyanos cuando logaron entrelazarse en la unidad de propósitos en el servicio del país, de hecho fue Velásquez el único venezolano en estar en el gabinete betancuriano y más tarde, como Ministro de Comunicaciones, en el del primer gobierno de Caldera.

Hay ya sobre el periplo humano de Betancourt obras fundamentales como la de Caballero: Rómulo Betancourt, político de nación(Caracas: Alfadil,2004. 477 p.). Y desde el punto de vista humano los recuerdos de su viuda René Hartmann en Rómulo y yo(Caracas: Grijalbo,1984.448 p.) y Gobierno en mano(Caracas: Libros Marcados, 2009. 366 p.) de Enrique Tejera París, memorias del gobierno inciado el 13 de Febrero de 1959.

Memorias de la Hija
Y ahora el que ha escrito su única hija Virginia Betancourt Valverde(1935): Vida en familia.(Caracas: Fundación para la Cultura Urbana, 2007. 249 p.). Este es una contribución singular al conocimiento de la personalidad íntima de Betancourt y más que a sus dotes de activista seguido por la multitud, está aquí la silueta del esposo y padre, del siempre lector, del estudioso, del que sabía que no había actividad política posible sin cultura intelectual. E incluso, esto lo encontramos en un significativo pasaje de este libro, el que más nos ha parecido central en la narración de la hija, porque es incluso entrañable: fue Betancourt un ser que practicaba la democracia en todos sus actos. Hay un momento de su vida en que los esposos Betancourt Valverde debían tomar una decisión. Pero él le indicó a doña Carmen que primero debía discutirlo con Virginia, esta era apenas una adolescente, tenía catorce años, para saber su opinión(p.100) y así lo hicieron. En este caso Rómulo sí podía decir: tengan como ciertas mis palabras porque ellas me vienen de adentro, yo las practico.

Esta Vida en familia es un recuento puertas adentro, dentro de la casa familiar de los Betancourt Bello en Guatire, en el hogar de los Valverde Zeledón en Costa Rica, desde la unión de sus padres, Carmen Valverde Zeledón se llamó la esposa del dirigente y mamá de la autora de este grato volumen. Y de allí que estén en Vida en familia todos los avatares del vivir de los tres: en el exilio gomecista en Costa Rica, los años del lopecismo en Caracas, el segundo destierro en Chile, la vuelta al terruño, el partido, la oposición a Medina, el 18 de octubre de 1945, la caída y el nuevo ostracismo, Nueva York y Washington, La Habana, Costa Rica, Puerto Rico, el regreso al caer el otro autócrata, la lucha política, la firma del Pacto de Punto Fijo(octubre 31, 1958), que dio a Venezuela cuatro décadas de estabilidad política, las elecciones del 7 de diciembre de 1958 que llevó a Rómulo por segunda vez a la presidencia, esta vez si por la vía legítima de un proceso electoral y no por el tajo del golpe de Estado que cortó la vida institucional de Venezuela en 1945 y terminó haciendo tanto daño el país, todo por apuro porque sin duda Betancourt hubiera sido presidente en 1952. Es precisamente en las elecciones de 1958 el momento en que la hija cierra su recuento. Y es una lástima porque el lector y el estudioso de la historia venezolana querrían, como nos sucedió a nosotros, encontrarse con los recuerdos de la hija sobre la segunda presidencia de su papá, sobre el fin del matrimonio de sus progenitores, sobre los años finales de la vida de doña Carmen y más tarde de los del gran dirigente que se cerraron en Nueva York la tarde del lunes 28 de septiembre de 1981.

Pero volviendo atrás: los días en el Caribe, durante los años cincuenta, nos resultan, gracias a esta obra, de vívido interés: aquí está toda la historia del proceso de la escritura del libro doctrinario e histórico fundamental del gran dirigente Venezuela: política y petróleo(México: Fondo de Cultura Económica,1956.887 p.), en este caso el testimonio de la hija no puede ser más interesante, se puede seguir en Vida en familia paso a paso todo el proceso de la preparación de esta obra.

Y al unísono con los estudios universitarios de la hija en Puerto Rico y Chicago, el nacimiento del primer nieto, Sergio Pérez, el ahora destacado compositor y cantante, todo ello lo cuenta Virginia Betancourt con discreción, siempre a puertas cerradas, dentro del hogar, dentro de las memorias, en la gran admiración por sus queridos padres, doña Carmen toda moderación, el padre todo acción y todo siempre proyectado en servicio colectivo hacia los demás, en su búsqueda permanente por imponer aquella “democracia decente” de la cual habló hasta su adiós definitivo pero la cual había invocado en sus primeros pasos en la política y escrito el año veinte nueve, en las páginas de tercer libro, el panfleto: En las huellas de la pezuña(Santo Domingo: spi,1929. 167 p.), redactado al alimón con Miguel Otero Silva(1908-1985). Atrás quedaron su Cecilio Acosta.(Caracas: Editorial Sur América, 1928. 6 p.), ahora en sus Hombres y villanos(Caracas: GFrijalbo,1987,p.77-85), y sus Dos meses en las cárceles de Gómez.(Baranquilla. La Lectura Semanal, 1928. 24 p.), este último inserto pocos meses después como un capítulo de En las huellas de la pezuña(p.47-86), es un buen escrito carcelario en la historia de un país que tiene muchos porque perseguidos han sido siempre venezolanos opositores a las autocracias, ahora los llaman “políticos presos” aunque la verdad es invirtiendo las palabras.

Los Libros de los Presidentes
No hay que olvidar que Venezuela: política y petróleo es el más importante libro escrito por un presidente venezolano para analizar nuestra realidad. Otros presidentes dejaron testimonios autobiográficos como José Antonio Páez(1790-1873) en su Autobiografía(Nueva York:Imp.Hallet and Breen,1867-69. 2 vols), Antonio Guzmán Blanco(1829-1899) en recuerdos que, en su mayor parte, permanecen aun inéditos, están en el archivo de aquel caudillo que guarda, junto a la mayoría de sus papeles, la Fundación Boulton y fueron utilizados por el historiador Tomás Polanco Alcántara(1927-2002) como fuente de su biografía de aquel presidente; Eleazar López Contreras varios volúmenes muy sustanciosos como Gobierno y administración,1936-1941(Pamplona:Imprenta y Librería Selecta, 1946. 65 p.) o El triunfo de la verdad(México: Editorial Genio Latino, 1949. 389, VII p.) e incluso sus Páginas para la historia militar de Venezuela(Caracas: Tipografía Americana, 1944. XXIII,509 p.) y Carlos Andrés Pérez dictó a los periodistas Roberto Giusti y Ramón Hernández unas Memorias proscritas(Caracas: Los Libros de El Nacional, 2006. VII,479 p.), libro inverosímil porque en todos sus pasajes siempre este mandatario dice tener la razón, cosa imposible, dadas que sus equivocaciones precipitaron al abismo la democracia iniciada en 1958. Como obras de polémica y de combate puede considerarse diversos escritos de algunos presidentes del siglo XIX como el propio Guzmán Blanco, Juan Pablo Rojas Paul(1826-1905), Raimundo Andueza Palacio(1846-1900) o Ignacio Andrade(1839-1825). Obra de otra índole fue el proyecto de la Historia de Colombia(de la Gran Colombia en verdad), que nos ofreció nuestro primer presidente, el prócer civil Cristóbal Hurtado de Mendoza(1772-1829), de la cual llegaron hasta nosotros su plan, bosquejo e introducción, no lo llegó a escribir por haber fallecido. Otro presidente como el general Carlos Soublette(1789-1870) no llegó a publicar un libro pero si escribió muchísimo y nos dejó un amplísimo archivo, lo custodia la Academia Nacional de la Historia, a través de cuyos infolios se puede estudiar su presencia en nuestra historia. De allí fueron sacados tres tomos con su correspondencia. No hay que olvidar que en la historia de Venezuela ha habido dos grandes presidentes demócratas de corazón: en el siglo XIX el general Soublette y en el siglo XX el general Isías Medina Angarita(1897-1953). Ambos desde luego anteriores a los políticos de la democracia de 1958 que lo fueron, especialmente los presidentes Betancourt, Caldera, Leoni y Velásquez, sobre todo porque fueron seres siempre constructivos, a diferencia de los otros que si bien gobernaron dentro del sistema de libertades públicas no hicieron bien al país, tales Pérez, Herrera Campins y Lusinchi. El caso de Hugo Chávez no lo tocamos aquí por así quien ha intentado destruir la democracia plenamente pero ello también lo hizo Pérez al hacer fracasar el sistema económico, ya en 1977, y crear una gran crisis económica que terminó teniendo sus connotaciones politicas. Existe también otro libro de relevancia concebido por un presidente que es Los causahabientes(Caracas: Panapo, 1999. 203 p.) del doctor Rafael Caldera que tiene la singularidad de ser el alegato más hondo escrito sobre el sentido de lo que es la democracia para Venezuela y es la justificación del sentido hondo que tuvo el pacto de Punto Fijo y todas sus proyecciones. Caldera, siempre intelectual destacado, escribió otras singulares obras, aquí solo reseñamos libros sobre nuestra vida política que son unidades como lo es Venezuela: política y petróleo, por ello no aparece el Libertador, escritor magnífico también, pero todo cuyo escribir tuvo que ver con el combate político, incluso en sus páginas más densas como la Carta de Jamaica(Septiembre 6,1815) o el Discurso de Angostura(Febrero 15,1819) o en sus dos proyectos constitucionales(1819 y 1826).

(Leído en la sesión del Círculo de Lectura de la Asociación de Vecinos de La Lagunita, celebrada la tarde del 4 de Agosto de 2010. Esta intervención es una versión ampliada de nuestro artículo “Rómulo visto por su hija” publicado en El Mundo, Caracas: Mayo 8,2008).