Jueves, 27 de Julio de 2017

Usted está aquí: Artículos y Reseñas Artículos ¿Robó Bolivar sus Ideas a Miranda?

¿Robó Bolivar sus Ideas a Miranda?

Correo electrónico Imprimir

Por: Roberto Lovera De-Sola

Un hecho que tampoco es cierto, y que ha andado mucho por los mentideros chavistas, es la idea que expresamos en el título. Nunca nosotros hubiéramos expresado la expresión “robó”, para ese es el vocabulario de ellos. Sabemos lo maltratada que ha sido nuestra lengua por el hablar soez del Comandante en su programa “Aló, Presidente”, a que siempre nos hubiera gustado se llamara “Aló, resentimiento”, porque ello era lo que propalaba en cada una de sus emisiones, que desde largo tiempo atrás, antes de la noche del 8 de diciembre 2012, cuando conlcuyó su gobierno, no tenía raiting alguno.

Y, desde luego, restaurar nuestra lengua en su bue uso, la “lengua viva con la que pedimos y comemos el pan nuestro de cada día”, que dijo Teresa de la Parra(1889-1936)1, será tarea obligaoria el día en que nuestras fuerzxas disidentes logren restaurar la democracia, nuestro sistema de vida.

Pero vayamos a lo que no solo es histórico sino hermoso. Es la historia de dos hombres de excepción2.

Para entender esto, debemos comenzar por señalar, cosa muy conocida, que el padre de la independencia hispanoamericana fue Francisco de Miranda. Ello antes que nadie. En los papeles de su portentoso Archivo, “un verdadero Himalaya de folios” que dijo el historiador Salcedo Bastardo3, hallamos el dato que su plan para la Independencia de América Latina lo trazó, en 1784, en Nueva York, en los días de su viaje por la unión americana(1783-1784), viaje puntualmente registrado en las hojas del Diario que día a día fue escribiendo. Fue Miranda el iniciador, cuando alguién dató como primer documento de nuestra Independencia, la Carta a los españoles americanos, del abate peruano Juan Pablo Viscardo y Guzmán(1748-1798), quien lo aseveró no conocía lo anterior ni el hecho de que había sido el propio Miranda quien tradujo y editó la Carta del jesuíta, en dos ediiciones, una en 1799 y otra en 1801. La misiva había quedado entre sus papeles del sacerdote al morir, hojas que habían llegado a las manos de Rufus King(1755-1827), el representante norteamericano en Londres, quien al leerlas compromendió que debía ponerlas en manos de Miranda. Todos los papeles anteriores de Miranda, desde 1780, fecha que también él indica, nos dan cuenta que el iniciador de todo fue él, no solo fue el Precursor, sino el “inventor” de la Indepedencia4.
No podíamos llegar a nuestro asunto sin las consideraciones anteriores, pese a ser estas brevísimas.

Miranda salió de Venezuela en 1771 para dirigirse a España. Tenía 25 años. El día de su viaje, inició en el puerto de La Guaira, su Diario, donde dejó constancia de su vida. Muy temprano, leyendo los autores Enciclopedistas, tuvo la idea clara de la necesidad de la emancipación de la América Latina. Ello fue la esencia de su actividad, de su vida entera. Como revolucionario actuó en los Estados Unidos y en Francia, durante sus revoluciones. Como deseoso del gran cambió viajó por Europa, así fue recibido por las grandes Cortes. Y como revolucionario fue, toda su acción en Inglaterra, buscando su ayuda para realizar la emancipación. No otra fue su enseña, su bandera, el eslogan de su vida. Por ello pudo decir(enero 10,1808), “La emancipación de Sur América ha sido un asunto fue fui el primero en proponer”. O, “Mi casa en esta ciudad[Londres], como en cualquier parte, es, y será siempre el punto fijo para la Independenncia y las liberatades del Continente Colombiano”(marzo 24,1810). Llamar a nuestro continente Colombiano, ya lo hemos señalado, era continuar con el proyecto fundador de nuestra libertad a partir de Colón, ya que Miranda, además de ser el Ulises hispanoamericano fue nuestro Colón: quien descubrió la libertad para nosotros.

Y es lógico pensar, la inmensa felicidad que sintió al conocer, el 22 de junio de 1810, a través de The Courrier y al día siguiente, por el The Morning Chornicle, las noticias de que Carcas había declarado su independencia el 19 de abril.

Hasta ese momento, habían sido pocos los venezolanos que había tratado en su largo peregrinaje. Es muy posible que aquellos que se encontró con París, en 1789, en los días de las sesiones de los Estados Generales, a una de cuyas sesiones asistió el Caraqueño, fueran don Simón Rodríguez(1769-1854) y fray Servando Teresa de Mier(1765-1827), el mexicano amigo del andariego caraqueño. Fue entonces cuando el 14, o el 15, de julio de 1810 conoció a Bolívar, a Bello y a López Méndez. A poco los invitó a residir en su casa del número 27 de Grafton Street, que se convirtió, por la presencia de aquellos en nuestra embajada londinense. En esa casa estaba su magnífica biblioteca, una de las mejores de su tiempo, esta dejó deslumbrado a Bello, nuestro humanista nunca había visto una colección como esta en Caracas. En ella fue mucho lo que leyó en esos años. Y, en 1816, trajo a conocerla al sabio José María Vargas(1786-1854) quien residía en Inglaterra afianzando sus estudios médicos y había venido a Londres a ingresar en el “Real Colegio de Cirujanos de Inglaterra”. Podemos imaginar lo que aquellos dos hombres cultísimos conversaron mientras miraban lo que había en aquellas estanterías. Vargas, años más tarde, quiso comprar la colección para la Universidad de Caracas, de la que era Rector.

Fue así, como en 1810, se inició el magisterio de Miranda a los tres patriotas. Es por ello, que es imposible pensar, que Bolívar pudo quitarle sus ideas, no solo las aprovechó abiertamente, sino que Miranda las puso en sus manos y en las de Bello y López Méndez. Tal la significación del encuentro, de las reuniones entre los cuatro, que han sido consideradas por el historiador Salcedo-Bastardo, quien es quien mejor la ha estudiado, los “simposium de Grafton Street5.

El Encuentro en Londres
Antes de proseguir debemos llamar la atención sobre un punto importante, apenas vislumbrado. Cuando los miembros de nuestra misión diplomática recibieron sus instrucciones en Caracas se les aconsejó evitar toda relación con Miranda en Londres, personaje mal visto por los Mantuanos en Caracas, por las polémicas que con ellos habían tenido, décadas atrás, su padre don Sebastian de Miranda Ravelo(1721-1791); por haber abandonado el Precursor el servicio de España, en 1783, y por haber participado en la Revolución Francesa(1789-1799). Lo consideraban incluso ateo, enemigo de Dios. Desde luego desconocían que una de las secciones de su biblioteca londinense estaba formada por una inmensa colección de Biblias, muchas de cuyas ediciones eran raras y de gran valor6. Y su invocación al Dios cristiano y a la Iglesia católica en su testamento(agosto 1,1805), el que se casara por la Iglesia y bautizara a sus hijos en la fe de sus mayores. Las inquinas caraqueñas contra él, que era el más importante venezolano de su época y una figura internacional altísima fueron muchas, constiturían el fundamento del gran asedio que vivió desde su regreso a Caracas a fines de ese año, obra de los “pobres diablos” de la época, siempre abundantes en la politica venezolana. La expresión la usa, al analizar esos hechos, don Augusto Mijares7. Sin embargo, al llegar a Londres nuestros diplomáticos se encontraron con él, fue esencial su presencia para el desarrollo de la misión, la que tuvo por sede su casa de Grafton Street. Y además para ellos don Francisco, ya “maestro de libertadores” desde tiempo atrás, puso a andar toda una escuela política, denominada por Salcedo Bastardo, “los simposios de Grafton Street”, que los formó para las faenas que venían, sobre todo a Bolívar, pues Bello y López Méndez se quedaron residiendo en Londres responsables de la diplomacia, Bello, y de la logística de la guerra, López Méndez, fue el quien formó la Legión Británica8.

A poco los diplomáticos se dieron cuenta de los caracteres de la personalidad y formación de Miranda. De allí surgió, en contra de lo que le habían dicho hicieran en Caracas, la idea de redactar el importante informe sobre el Precursor al que vamos a referimos. En el documento(octubre 3,1810), redactado por Bello, se conserva su original de su puño y letra, hicieron la más grande reinvidicación de la personalidad y acción de Miranda. En él se lee que la motivación para escribirlo fue: “un acto de deber con respecto a la patria y como un tributo de justicia a la virtud y mérito de un conciudadano nuestro tan indignamente injuriado…me contentaré con presentar a Vuestra Señoría algunos hechos que destruyen absolutamente las imputaciones de la malignidad”.

Además, aquel escrito tiene el valor de haber sido el primer documento venezolano sobre Miranda, sobre quien lo que se conocían entonces eran diatribas, especialmente por su invasión, a Ocumare y Coro en 1806. Este fue el primer texto redactado en encomio de don Francisco de una pluma venezolana, fue la primera vez en que el proscrito y siempre perseguido por sus ideas emancipadoras, fue comprendido en toda la dimensión de su personalidad por unos compatriotas suyos9. Conocemos qué elogios, a todo lo largo de su carrera, habían acompañado siempre a Miranda. Nos basta el de Napoleón Bonaparte(1769-1821): “es un Don Quijote, con la diferencia de que no está loco…ese es el general Miranda, el hombre que lleva el fuego sagrado en el alma”10.

Don Andrés, el autor del texto, anota un hecho decisivo: “Ni aun sus enemigos se han atrevido a negarle una superioridad extraordinaria de luces, experiencia y talentos. A la verdad, sería un absurdo suponer que un individuo desnudo de estas cualidades, y sin recomendación alguna exterior hubiese podido sostener un papel distinguido en las cortes, introducirse en las sociedades más respetables, adquirir la estimación y aun la confianza de una infinidad de hombres ilustres, acercarse a los Soberanos, y dejar en todas partes una impresión favorable”11.

Debemos señalar, para que nada se nos escape, que si bien fue Bello quien escribió aquel alegato, fue López Méndez quien lo firmó, ya que ya Bolívar había regresado a Caracas, como también Miranda.

Los Coloquios
Pero si algo singulariza en la historia de Venezuela las semanas que van desde el 15 de julio de 1810 cuando Miranda conoció a Bolívar, Bello y López Méndez y su relación de apenas veinte y cinco días, pues el 10 de agosto Miranda se trasladó a Venezuela. Bolívar lo hizo el 22 de septiembre. Pero esos veinte y cinco días fueron transcendentes para nuestra historia por lo que en ellos sucedió, tanto que a veces hemos pensado, sin quitarle la trascendencia que tuvo la misión diplomática, que lo más importante sucedido en Londres en aquellas semanas del verano de 1810 fue el encuentro con don Francisco. Fue el único momento en que los tres grandes caraqueños de aquel tiempo, el Precursor, el libertador político y el emancipador cultural, se encontraron. Por ello fue que dijo Augusto Mijares(1897-1979) que había sido la más importante tertulia de la época de la Independencia12. Detengamos pues ante lo que aquellos tertulieros escucharon y se confiaron.

A los venezolanos nos ha bastado con decir que Francisco de Miranda fue el Precursor de nuestra independencia. Nos ha parecido que es suficiente. No nos hemos detenido a estudiar el por qué de la afirmación. No nos hemos preocupado en documentar el hecho. Y los pocos que lo han hecho no han logrado que sus investigaciones penetren en la conciencia del venezolano, ni en nuestra rezagada enseñanza de la historia, la cual siempre está atrasada con respecto a los senderos de las pesquisas.

Para entender lo entonces sucedido debemos seguir la monografía que al asunto dedicó el historiador Salcedo Bastardo, su Crisol del americanismo, que antes hemos citado, pues es en ella en la que explica, con toda la precisión que le permitió la documentación existente, porque los venezolanos hemos estado rondando, durante mas de un siglo, alrededor de una casa londinense situada el año diez en el número 27 de Grafton Street(hoy 52 Grafton Way). Fue en esa residencia, en la cual habitaba desde 1802 Miranda, en la cual se encontraron, durante el verano de 1810, Bolívar, Bello y López Méndez con el inquilino, quien les sirvió de anfitrión. Fue un encuentro más singular. Tuvo una significación mayor del que se le ha atribuido. Fue Arturo Uslar Pietri(1906-2001) quien desubrió su signficación, dos años antes de la aparición del trabajo de Mijares13.“Día feliz” lo llamó Augusto Mijares. Examinar lo que allí sucedió era necesario hacerlo sustantivamente, fundamentado cada afirmación en el documento correspondiente. Es esto lo que nos ofrece Salcedo en su iluminador trabajo.

El hogar de Miranda en Londres no fue sólo un techo bajo el cual vivía, junto a su noble esposa Sarah Andrews(1774-1847), los dos hijos, su secretario Tomás Molini. Era, como él mismo lo escribió, “el punto fijo para la Independencia y Libertades del Continente Colombiano”14.

El caraqueño Francisco de Miranda había dedicado su vida, desde 1781, a la causa emancipadora, antes que él ningún otro. Después de un largo peregrinaje, en el cual siempre buscó como poner en práctica su idea, se instaló en Grafton Street. Allí no sólo habitaba. Allí estaba su rica biblioteca, una de las mejores de su tiempo, que el inquieto militar había logrado formar; allí estaba su Archivo, que él mismo ordenó, tituló y empastó en 1805. Es en ese momento que denominó a sus papeles Colombeia, que es como se titula ahora la nueva edición de sus papeles. Desde su casa realizó un magisterio hispanoamericano, allí preparó las sucesivas entregas de su periódico El Colombiano. Y allí, ante la puerta de su casa, vio bajarse de un coche a tres venezolanos la tarde del 19 de julio de 1810. Bolívar y Bello eran los más jóvenes. López Méndez era el mayor, tenía en aquel momento cincuenta años. Los tres habían venido a representar a su país ante la corte inglesa. En Caracas los habían prevenido contra el General. Ninguno de ellos hizo caso a esas inquinas contra don Francisco. Por eso allí estaban descendiendo y estrechando la mano del Viejo Girondino. Pernoctarían allí juntos durante sesenta y tres días, si contamos hasta el momento de la vuelta de Bolívar a Caracas(p.19).

Durante los meses de julio y agosto se conocieron y trataron los cuatro hombres. Se celebraron allí, en la intimidad del tercer piso, donde estaban colocadas las estanterías, la mesa de trabajo, los mapas, lo que Salcedo Bastardo denomina los “simposiums”. Es allí, cerca de los libros que Miranda amó, cerca de los proyectos para una nueva América, donde Miranda “hace como un traslado de poderes”(p.46). Es allí donde “ganó Miranda la mejor de sus batallas”(p.86) al traspasar a quien sería el Libertador político y a quien se constituiría en el emancipador espiritual de Hispanoamérica, todo lo que a lo largo de muchos años de separación del lar nativo había logrado aprender y reunir, tanto en el terreno de la práctica como en el de la teoría que sustenta aquella. Fue allí, en el ameno coloquio con el Precursor, quien tenía sesenta años, donde les hizo tomar conciencia de la necesidad de que la Independencia latinoamericana fuera una tarea continental.

Y ¿cómo hizo esto el provecto General?. Guiando, con su conocimiento y relaciones en la City, la misión diplomática que encabezó Bolívar, quien tenía veinte y siete años, prestando su casa para ser sede oficial de la embajada, la primera representación diplomática que tuvo Latinoamérica en el Viejo Mundo, dándoles el ambiente que necesitaban para que la misión lograra su cometido, todos cuyos informes se conservan escritos del puño y letra de Bello. Pero no sólo hizo esto. Fue guiando a sus huéspedes hacia el conocimiento de aquellas materias que deberían conocer ante las tareas que deberían enfrentar en breve.

Fue así, como al poner a Bolívar en contacto con Joseph Lancaster(1778-1838), le hizo comprender el papel que la educación iba a jugar en las nuevas naciones; al acercarlo a Abram Attkins, le hizo ver la necesidad de estudiar problemas militares que habría que afrontar; al presentarle a William Wilberforce(1759-1833) le enseñaría lo grotesco de la institución esclavista y la necesidad de su abolición. Wilberforce era el mayor adalid de la lucha contra la esclavitud en sus días. También al ponerlo en contacto con diversos autores que se encontraban en los tramos de la biblioteca hizo comprender al futuro Libertador la necesidad de crear un derecho internacional propio de la América Española.

También Bello encontró en Grafton Street la forma de estudiar las relaciones entre los pueblos, que fueron las bases de sus Principios de Derecho de Gentes15, cuya redacción inició, sin duda, en Londres ya que lo publicó antes de cumplir los dos años de residencia en Chile. Pero la permanencia de Bello en esta casa, en la cual vivirá hasta 1812, fue mucho más amplia. Por insinuación de Miranda inició el estudio del griego. Fue allí donde se dio cuenta que era necesario emprender una tarea cultural que tuviera en cuenta a todos nuestros países. De allí que la palabra “América” comenzó a dominar la labor de Bello, en el campo de la poesía, de la crítica, de la lengua, del derecho. Allí encontró el libro, compilado por don Tomás Antonio Sánchez(1723-1805), que fue la base de los estudios medievalistas que le llevarían a reconstruir el Poema del Mio Cid16, volumen que estaba en las estanterías mirandinas17, como lo comprobó el maestro Pedro Grases(1909-2004)18. Allí en la sala de trabajo de la casa del Precursor produjo Bello el documento que constituye la reivindicación de Miranda y el mentís a lo que en Caracas se pensaba de él. Fue un informe oficial enviado a Caracas, al que ya nos hemos referido, firmado por López Mendez cuya redacción es de Bello19.

La maduración de la conciencia hispanoamericana de Bello será tan clara, como consecuencia de su contacto con Miranda, que cuando publicó, en 1823, en la Biblioteca Americana, su primer artículo de crítica literaria lo dirigió a “nuestros lectores americanos”20.

Este fue el significado de este encuentro. Por ello, fue que Bolívar llamó a Miranda, “el mas ilustre de los Colombianos”21, cuando ya había pasado la controversia generacional que los separó en 1812 y pudo rectificar, cosa de lo que solo son capaces los más altos espíritus. Así mismo Bello manifestó siempre intensa devoción por Miranda quien tantas sendas le abrió. De hecho, le puso su nombre al segundo de sus hijos, nacido en Londres,Francisco Bello Boyland(1817-1845).

También el noble López Méndez realizó desde la Casa de Miranda una tarea, quizá oscura y silenciosa, pero básica para lograr el triunfo bélico, fue el quien vertebró la Legión Británica. Es esta una historia que había quedado hasta esa poco en las prenumbra. Ahira aclarada pacientemente por los estudios de Edgardo Mondolfi Gudat(1964). Gracias a este paciente historiador todo se aclara, así la deuda que los venezolanos tenemos con López Méndez, demasiado grande, se aclara plenamente, ya no lo readará el imperdonable silencio que lo rodeó. López Méndez como todos nuestros hijos buenos se nos murió afuera. Ya que por los avatares de sus vidas ni Bello ni López Méndez pudieron regresar, tras la guerra a Caracas. Mucha razón, tuvo don Andrés, cuando al bajar por el camino hacia La Guaira, murió por última vez a Caracas, aquel 10 de junio de 1810, y pensó que la “epoca más feliz de la vida” había acabado22.

Hay que añadir al panorama que trata Salcedo Bastardo las noticias que trae la segunda edición de su luminoso estudio23. Son datos relativos a las relaciones entre Bolívar y Miranda y los posteriores nexos entre el Libertador y los hijos de don Francisco, Leandro y Francisco, quienes fueron fervorosos bolivarianos(p.15). También ofrece noticias sobre la visita(p.62) de Luis Brión(1782-1821) y de José de San Martín(1778-1850) a la casa de Grafton Street donde residió hasta su deceso, en 1837, Sarah Andrews de Miranda(p.90), que como bien sabemos hoy en día, gracias a las investigaciones de Miriam Blanco Fombona de Hood(1922-1991), fue la esposa de Miranda.

La Sombra del Magisterio Mirandino
Bolívar había regresado a Venezuela, desde Haití, en 1816, en un momento pasó de Carúpano al occidente del país a proseguir la lucha. Lo hizo precisamente por el puerto de Ocumare(julio 6,1816), el mismo por el cual había invadido Miranda a Venezuela en 1806. Estaba en plena pelea en esa región el día del deceso del Precursor en La Carraca(julio 14,1816). Luego llamó Colombia a la república que creó en Angostura(diciembre 17,1819), al unir a Venezuela con Colombia y Ecuador. La palabra Colombia la había divulgado Miranda desde muy atrás, con ella bautizó sus proyectos constitucionales para la America unida que soñó. Y le puso ese nombre, el mismo dado por Bolívar a la extensa república creada frente al Orinoco, pues Miranda siempre consideró a Cristóbal Colón el hombre más prominente de la historia, el descubridor del Nuevo Mundo, casi coincidió con un humanista del Renacimiento, Pedro Mártir de Anglería(1459-1526), quien consideró, en sus Décadas(1530), a Cristo y a Colón las dos más grandes figuras de la humanidad.

Tal era la admiración de don Francisco por Colón que fue a Génova durante su gran tour y un domingo, a pesar de ser día de navidad(diciembre 25,1798) se dirigió a Cogoletto, donde se pensaba entonces había nacido el descubridor, para conocer el sitio de su nacimiento. La investigación actual señala que el nacimiento del descubridor se produjo en la misma región pero no en Cogoletto sino la Puerta de la Olivella. También varios días después Miranda(enero 13,1789) se dirigió a la iglesia parroquial de Cogoletto para ver y leer la partida de nacimiento de Colón, ambos hechos los dejó consignados en su Diario24.

Es por ello que la copia de la nave de la Santa María debería ser puesta otra vez, en el Parque del Este de Caracas, de donde fue retirada por el gobierno venezolano actual, al lado de la copia del barco Leander, dado el hecho de la sentida colombofilia que el Precursor siempre sintió. Los dos barcos, el del Almirante y el del Precursor, son hermanos.

Pero siempre en Bolívar, la libertad, la diosa favorita de don Francisco25, dar educación al pueblo, tener un ejército organizado, mantener buenas relaciones con todos los pueblos, concebir leyes y proyectos constituciones, no dejar de leer constantemente, recorrer las páginas de los mejores libros, comenzando desde luego por los clásicos griegos, crear un sistema de vida que descansara sobre valores éticos, dar igualdad a los hombres y las mujeres, ver a la América Latina como la región equilibrio del universo, eran todas ideas procedentes de las enseñanzas de nuestro General, el hombre que en América Latina lo hizo todo primero, siempre antes que ningún otro. Por ello fue el latinoamericano más prominente del siglo XVIII. Tal el significado de las ideas “gloriosas” que convocó aquel día de 1827 en Caracas nuestro Libertador en su carta a Leandro Miranda Andrews(1803-1886).

Y al hablar de todo esto no debe olvidarse siempre que los hijos de Miranda, Leandro y Francisco de Miranda Andrews(1806-1831), fueron, aunque se pudiera creer lo contrario, apasionados bolivarianos, así lo ha precisado el historiador Mondolfi26. Pancho, el menor, llegó a ser edecán del Libertador.

La Rectificación
Desde luego, no podemos obviar la crisis que hubo entre ambos, en 1812. Bolívar se contó, entre los protagonistas de la detención de Miranda en La Guaira(julio 31,1812). Pero fué el único en referirse a aquel suceso en vida. Lo hizo en cuatro oportunidades: ante Domingo Monteverde(1773-1832) el mismo año 1812; ante el Congreso de Cúcuta, 1821, al acusar al coronel venezolano Manuel María de las Casas(c1785-d1818) de su responsabilidad no sólo en la detención del Precursor sino por haber sido quien entregó a don Francisco a las tropas realistas; en una carta, en 1826, al mariscal Antonio José de Sucre(1795-1830) y una misiva, en 1827, al hijo mayor del Precursor.

Con relación a Miranda con el tiempo, al pasar los años, Bolívar comprendería al Precursor. Este había muerto. Y él ya era plenamente Libertador, ya había pasado la victoria de Sucre en Ayacucho(diciembre 9,1824), cuando(julio 11, 1826) lo llamó “el mas ilustre colombiano” en carta al Gran Mariscal27.Y en misiva dictada en Caracas(julio 2,1827) le dijo al hijo mayor del Precursor, Leandro Miranda Andrews:

”Me ha sido muy apreciable ver un retrato de Ud. que me ha sido presentado en esta capital: él me ha recordado ideas gloriosas y tristes a la vez porque reviven a mis ojos las facciones de su ilustre padre. Yo soy de opinión que Ud. debe venir a esta ciudad, donde lo desean, y a cuidar de sus intereses. Ud. debe contar siempre con la amistad de su afectísimo. Bolívar”(Cartas,t.VI,p.13).

Las Ideas Gloriosas y Tristes
Sin duda alguna que al pronunciar la frase “ideas gloriosas” se refiere el Libertador a su encuentro con el general Miranda, en Londres en 1810. Y las “tristes” al terrible momento de la prisión del Generalísimo, de la cual rectificó en 1826.

En verdad hay que indicar aquí que cuando llamó a Miranda “el más ilustre Colombiano”, al escribir a Sucre y dos años más tarde en la misiva a Leandro Miranda que hemos citado, en ambos casos nos encontramos ante uno de los más singulares momentos psicológicos que vivió el Libertador en su vida, quizá el mayor, como nos lo advirtió el historiador Salcedo Bastardo la tarde de un sábado de 1974, en que nos leyó la carta de Bolívar a Sucre, que acababa de publicarse, y también la epístola a Leandro28. Y ello porque sólo las más altas figuras de la historia humana son capaces de rectificar de la forma cómo él lo hizo de aquella acción intemperante realizada aquella madrugada de 1812. Llamar ilustre a Miranda es decirle preclaro, notable, augusto, egregio, eminente, palabras todas que caben en elogio de Miranda. En América Latina no hubiera habido emancipación sin Miranda, fue más que el precursor, fue el quien “inventó” la independencia como dijo el doctor Caracciolo Parra Pérez(1888-1964) uno de sus grandes estudiosos29.

Desde luego, para ambos momentos de 1825 y de 1827 el Libertador había puesto en marcha todas las ideas del magisterio de Miranda que recibió del Precursor, al igual que Bello y López Méndez(1758-1841), en su pasantía por Grafton Street.

El Libertador, repetimos, no “robó”, como se ha dicho, sus concepciones al Precuror, sin que la recibió y puso en práctica. Bolívar es inexplicable sin Miranda, al igual que sin don Francisco la emancipación hispanoamericana no tendría sentido. Fue el quien la fundó. Y Bolívar el que la logro.

Febrero 16,2014.

1Teresa de la Parra: Obra. Caracas: Biblioteca Ayacucho,1982. XXXVIII,752 p. La cita procede de la p.608.
2Hemos seguido aquí: Tomás Polanco Alcantara: Francisco de Miranda: ¿Ulises, don Juan o don Quijote?. Caracas: Ediciones B,1996. 779 p.
3Citado por Gloria Henrríiquez: Historia de un arechivo. Reconstitución de la memoria. Caracas: Fundación para la Cultura Urbana, 2001. XXIII;294 p. La cita proviene de la p.XIX.
4Caracciolo Parra Pérez: Discursos. Madrid: Altamira, Talleres Gráficos, 1961.397 p. Ver:”Miranda en Valmy”(p.377-383). La cota proviene de la p.382.
5José Luis Salcedo Bastardo:Crisol del americanimso. La casa de Miranda en Londres. Caracas: Lagoven,1982. 107 p. La cita procede de la p.19. La Casa de Miranda, hoy en el número 52 de Grafton Way, pertence al Estado venezolano por gestiones que el propio Salcedo hizo.
6Ver su estudio bibliográfico hecho por el erudito chileno Miguel Castillo Didier: Miranda y la senda de Bello.2ª.ed. Prólogos: José Luis Salcedo Bastardo y Pedro Grases. Caracas: La Casa de Bello,1996. 235 p. Ver: “Las Biblias del Precursor”(p.127-139), colección que incluía también varias obras de referencias para el estudio de la Biblia. Registra Castillo 16 títulos.
7Augusto Mijares: El Libertador. Caracas: Editorial Arte,1964. 586 p. La cvita procede de la p.211..
8Sobre esta gran personalidad se deben consulatr los libros de Edgardo Mondolfi Gudat: Luis López Méndez. Caracas: El Nacional/Banco del Caribe,2011. 112 p. y El lado oscuro de la epópeya. Los legionarios británicos en Venezuela. Caracas: Alfa,2011.252 p., han sido estas obras la verdadera reivinbdicación de los hecho en Londres por López Méndez.
9Verlo en Andrés Bello: Obras completas. Caracas: La Casa de Bello,1981-1986. 26 vols. Está en el t.XI,p.64-68. Bajo el título de “Francisco de Miranda” lo reprodujo también Oscar Sambrano Urdaneta en su compilación Andrés Bello Antología general. Caracas: Edime,1981. 2 vols. Está en el t.II,p.1586-1589, fuente de la cual proceden las citas que haremos.
10Caracciolo Parra Pérez: Miranda et Madame de Custine. Paris: Grasset,1950. 365 p. La cita procede de la p.240. La traducción es nuestra. Es inexplicable que esta bella obra que revive uno de los grandes amores femeninos de Miranda, con Delfine de Custine, no haya sido vertido aun a nuestra lengua, la de don Francisco, después de más de medio siglo después de su edición parisina en lengua gala.
11Andrés Bello: Antología general,t.II,p.1587.
12Augusto Mijares: La interpretación pesimista de la sociología hispanoamericana.4ª.ed. Caracas: Monte Ávila Editores,1998. XXXIII,271 p. Ver: “Bello, Libertador”(p.169-179). La cita procede de la p.169.
13Arturo Uslar Pietri: Apuntes para retratos. Caracas: Asociación de Escritores Venezolanos,1952. 107 p. Ver:”La reunión de Grafton Street”(p.35-39). Fue este trabajo publicado, con swu mismo título, originalmente en El Nacional, Caracas: diciembre 2,1950,p.4.
14Francisco de Miranda: América espera,p.436.
15Andrés Bello: Principios de Derechos de Gentes. Santiago: Imprenta de La Opinión,1832 IV,267 p.
16Tomás Antonio Sánchez: Colección de poesías castellanas anteriores al siglo XV. Madrid: Antonio de Sanchez,1779-1790. 4 vols
17Los libros de Miranda. 2ª.ed. .Prólogo: Arturo Uslar Pietri. Advertencia bibliogrpafica: Pedro Greases. Caracas: La Casa de Bello, 1979. Varias paginaciones, Ver Segunda Subasta, p.25, n/ 600.
18Pedro Grases: Obras. Caracas: Seix Barral, 1981-2002. 21 vols. Ver:”Andrpes Bello, el Poema del Mío Cid y otros estudios de literatyra medieval”(t.XVII,p.15-118): en este caso las p.26-29.
19Andrés Bello: Obras completas,t.XI,p.64-68.
20Andrés Bello: Obra literaria. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1979. LIX,496 p. La cita procede de la p.251.
21Simón Bolívar: Correspondencia del Libertador, 1974,p.296.
22La idea se repite, con esas palabras, varias veces, en el epistolario de Andrés Bello, ver sus Obras comletas,t. XXV,p.132 y 202.
23José Luis Salcedo Bastardo: Crisol del americanismo. 2ª.ed. Caracas: Cuadernos Lagoven, 1982. 107 p.
24Francisco de Miranda: Colombeia. Caracas: Ediciones de la Presidencia de la República, 1978-2006. 20 vols. Las referencias pueden leerse en el t.VIII,p.221 y 234.
25Francisco de Miranda: América espera. Selección, prólogo y títulos: José Luis Salcedo Bastardo. Caracas: Biblioteca Ayacucho,1982.XLVIII,686 p. La cita procede de la p.118.
26Edgardo Mondolfi Gudat: “Pancho y Leandro” en Miranda en ocho contiendas. Caracas: Fundación Bigott, 2005, p.183-198. Ver las p.184 y 185
27Simón Bolívar: Correspondencia del Libertador. Caracas: Fundación Boulton,1974.XXVII,402 p. La cita procede de la p.296, esta misiva sólo aparece en esta compilñación, ya que la edición de los Escritos del Libertador, en proceso, se cierra en el volumen XXXIII, el 31 de dicicmbrte de 1825.
28Roberto Lovera De-Sola: El gran majadero. Caracas: Academia Nacional de la Historia,1984. 244 p. Ver: “Bolívar y la biblioteca de Miranda”(p.43-45).
29Caracciolo Parra Pérez: “Miranda en Valmy” en sus Discuros,p.377-383. La cita procede de la p.382