Miércoles, 23 de Agosto de 2017

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Relectura Tardía de 'Lascivia Brevis'

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Por: Roberto Lovera De-Sola

Para nuestra primera amiga
Mirenchu Calvo,
quien nos empujó, una y otra vez,
a abrir las páginas de este libro.

Cada vez que releemos el único libro de ficción del historiador y ensayista Simón Alberto Consalvi(1927-2013) nos damos cuenta hacia los múltiples lugares a donde nos lleva este bello libro. Nos referimos a Lascivia brevis(Caracas: Monte Ávila Editores, 1993. 159 p.). Pero hay, antes de entrar en sus hojas, otro hecho que es necesario subrayar.

En los años noventa tres escritores venezolanos, a quienes no se le conocía su inclinación por el cultivo de obras imaginativas publicaron sus libros, sin haber reincidido otra vez en su cultivo. Constituyen un precioso trio dentro de nuestra narrativa. Son la nouvelle de Maurice Lambert: Horno sapiens (Caracas: Alfadil, 1990. 83 p.), cuyo autor prefirió acogerse al seudónimo, respetando así una de las tradiciones de la literatura erótica. El segundo es precisamente en que nos mueve ahora: Lascivia brevis. El tercero es El Arcangel(Caracas: Planeta, 1998. 128 p.) de Oscar Sambrano Urdaneta(1929-2011). Sus tres autores al concebirlos, las tres son acabadas obras, nos mostraron como más allá de los géneros en que estaban vaciadas la esencia de sus obras eran, por sobre todo, tres humanistas, ya que como lo dice la esencia de tal el oficio: humanista es aquel a quien todo lo humano interesa. En esas tres obras eso está bien demostrado. “Humano soy y todo lo humano me interesa”, la expresión de Publio Terencio Africano(194-158aC), se considera que es aquella que ha dado pie al humanismo. De hecho, hoy sabemos, que existen 1024 sentencias surgidas de la de Terencio, comentada por don Miguel de Unamuno(1864-1936) en Del sentimiento trágico de la vida(1913). Palabras de humanista deben ser consideradas estas. Y, este caso, las de Consalvi.

Estas Historias

“La pluma que es la llave de la propia alma”
Milan Kundera:La vida está en otra parte. Buenos Aires: Seix Barral,2000,p.162.

Simón Alberto Consalvi no llama a los suyos cuentos, aunque lo son, y muy buenos. Los denomina historias.

De Lascivia brevis podría suponerse por su título, si ello se mira con un solo ojo, que se trata solo de historia eróticas, quien lo lea se dará cuenta que va muchos más allá, desde luego, siempre roza el placer, la sexualidad, el erotismo, es cierto, pero muchos más, porque todos los actos del hombre y de la mujer, es nuestra convicción, son sexuales, auque no siempre sean genitales. Y los dominios de las fantasías eróticas son grandes y amplios. De allí la también amplitud de las fábulas que forman este libro.

Pero este volumen si bien, en él Consalvi se salió de lo que siempre se le había conocido: el cultivo de la historia, aquí se encontró con aquello es fue esencial en él: la literatura y el arte, especialmente la pintura, de la que fue diestro conocedor. Por ello convocó a Jorge Tacla(1958), artista chileno, residente en Nueva York, a dibujar las bellas ilustraciones puestas al comienzo de cada cuento. De hecho el volumen se abre con un retrato de este invencionero, quien inventa, a la vez, desde sus lecturas y, desde, sus vivencias, esto último hace de esta obra personalisima visión.

EL Por Qué del Título
Consalvi comienza refiriéndose, para discrepar, de lo que dice el diccionario de la real definidora sobre flrtear y filtreo, “Discreteo y juego amoroso que no se formaliza ni supóne compromiso,,,¿Discreto, vamos señores académicos, ¿no sería más apropiado, aunque igualmente feo, decir índiscreto’”(p.9). Ello porque todo acercamiento a una mujer es indiscreto. Tiene razón, Consalvi.

Y, para explicar, el mote elegido, anota: “En el Diccionario de latin contemporáneo, o sea en el Lexicon Recentis Latinitatis, editado por el Vaticano en el año de gracia de 1991, se encuentra el origen del título de este volumen de ingenuos filtreos…el Lexicon Recentis Latinitatis de filtrear o de filtreo dice amor levis, lascivia brevis. Y de eso se trata en una colección de historias, de amores breves o de no amores, o a veces, de muy sutiles odios ocultos, esa conspiración de sentimientos que ni [Sigmund]Freud(1856-1939)…Si la historia verdadera ratifica o reitera estas historias imaginarias o si la imagina las ha tomado de aquélla, seguramente se deba a las confusas metamorfosis de los espejos cuando se miran entre sí. ¿Imaginación? ¿Realidad?¿Dónde están los límites?¿Cuál es la diferencia? Los textos de Lascivia brevis, se llaman por eso historias. El plural no es una trampa. Quizá es una confesión. Algún crítico podrá decir que se trata simplemente de flirt con el flirt. O dicho de otro modo: del ejercicio de un diletante(de la prosa) con el el amor profundo o sea el flitreo, en latin moderno, amor levis, lascivia brevis”(p.9). De la palabra diletante nos vienen aquí muy bien unas observaciones uslarianas sobre el punto, ello porque los pensamientos de nuestros humanistas siempre están entrelazados, sea desde el ensayo, sea desde la ficción..

Pero estos textos de Lascivis brevis es por sus temas, sabrosamente tratados, propio de un humanista, a quien todos los rasgos del vivir interesa, ya sea sentido, pensado o escrito.

Es por ello que este libro debe ser considerado como una obra hondamente personal. Es también, desde luego, un momento más que singular de nuestra prosa de ficción.

En sus recreaciones siempre está presente el saber, los grandes libros, la ironía, los bellos sesgos de humor. Todo expresado en invenciones casi siempre breves, muchas veces brevísimos, como “Una sombra sobre otra”, de sólo 17 líneas.

¿Por Qué Escribe?
Cuando ante preioso libro nos preguntamos por qué escribe, hallamos esto: “y si lo hago es porque pienso también en la humedad y la mala tinta con que escribo se encargaran de borrarla, como se van borrando, para bien de la gente, tantas otras historias”(p.85), ¿divertido no?. Es casi imposible que lo escrito desaparezca, basta ver todo lo sucedido con los antiguos libros, con algunos incunables, que se creyeron desaparecidos y un día aparecieron con su carga de lecciones. Y el escritor escribe, porque todo creador es un grafómano, alguien que todo lo debe dejar por escrito, tal como dice Milán Kundera(1929) en un pasaje de una de sus novelas.

¿De Dónde Salieron?
Si queremos saber de donde salieron estos relatos, veamos lo que hallamos en ellos. Recordemos aquí que todo lo que un escritor quiere decir se encuentra en sus libros, no fuera de ellos. Y en nuestra época hasta la critica de cada obra está dentro de sus hojas.

De allí que aquí en Lascivia brevis leamos: que hay que consignar sobre el papel, o en la ventana del computador, aquello que sucede porque “Vivimos en la era de la incertidumbre. Mientras más argumentos, menos reflexión”(p.142), como se lee “Un fantasma recorre del mundo”. Se escribe con la “imaginación alterada”(p.57), para iluminarlo todo con la fantasía, porque “En efecto, lo que le importaban eran las ideas”(p.17). Y se lo hace porque si, escribir a veces es una necesidad fisiologica, “sobre todo aquellos tiempos en que solía repetir que ‘no hay arte casto’”(p.45)

Y, desde luego, aquí están presentes las diversas formas del amor, tiene razón el fantaseador cuando señala: “Digo que las mujeres como Rashida deberían estar prohíbidas porque las tentaciones que llevan consigo las hacen dignas de todas las rendiciones imaginarias”(p.39), tal el relato “Rashida”.

Historias Amorosas
Ya hemos señalado que hay aquí historias amorosas, algunas son invenciones, pero otras tratan de seres reales, tales las bien sabrosas sobre Sócrates(470-299 aC), como “Una sombra sobre otra”; sobre Juan Jacobo Rousseau(1712-1778), como ”Una viuda no propiamente alegre”, en donde, incluso se repasan algunos de los libros del gran pensador, como las Confesiones, muy propias para este relato o como el Emilio.

Inmejortable, llena de suave risa, es la referida a Graham Greene(1904-1991), donde su esposa lo aprostrofa llamándolo “católico y adultero”(p.101), hecho, que el grande escritor residenciado en Antibes, en la Cosa Azul, fue, basta leer su obra El fin del affair(1951), o la película que de ella se hizo, protagonizada por Ralph Fiennes(1962), para saberlo.

Hay otras historias amorosas, siempre heterosexuales. La excepción es la observación Xantipa, la esposa de Sócrates, cuando lo observa acariciando a uno de sus jóvenes amantes. Hay que advetir, lo hacemos como lector a quien la historia siempre seduce, que la crítica que Xantipa al bisexualismo del filósofo es propia de nuestro tiempo y no de los días de la Grecia clásica. Pero como todo texto literario es polisémico la lectura que se nos propone es válida, es lo que piensan las esposas de conyuges gays. O quizá, ellos también, ante esposas, hijas de Safo(612-570 aC).

Otras de esas anécdotas que tocan el amor pueden ser “Ok, Peggy, Okay”, “Anetta”, “Los caballos desbocados”, la historia de dos seres, que se atrajeron tanto que cuando lograron refocilarse se quedaron pegados, la vagina de ella sujetando el pene de él. Un médico debió intervenir para separarlos. Pero la historia voló, y el marido de ella, quien estaba de viaje, encontró la noticia divulgada en la prensa como un gran escándalo. Es esta, eróticamente hablando, también una historia de gente mayor.

De Guerras y de Amistad
Hay otros temas, tambien bien tratados, “La primera guerra mundial”, quizá la mejor ficción sobre lo que es la guerra escrita por un autor venezolano, lo que no es poca cosa con la historia de violencia, de guerras, de guerrillas, que tiene Venezuela; “La vida verdadera de Shima Mihailvich” es joya, es la historia de una amistad, la más alta forma de amor.

Erotismo
Desde luego, sin ser Lascivi brevis, obra preferentemente erótica, este ámbito está hondamente presente aquí, el erotismo es el motor de la vida.

Esta parte podemos decir que comienza con una insinuación, que leemos en “La vida verdadera de Shima Mihailoch”: “La vida es sencilla, amable, grata. El error está en quererla complicar. En llenarse de fantasías”(p.112). Ahora bien: ¿es posible lo contrario, vivir sin deseos?.

De allí que en “Rashida” hallemos que ella con su “voz lo envuelve, lo arropa, lo arrulla, lo incita, lo desarma”(p.40); que “Rashida lo envuelve, lo besa, lo toca, le susurra de que les imposible oír”(p.40); en “Ojos de fuego, nubes de ceniza”, el pintor mira a su modelo desnuda, “Pablo la mira, la envuelve, la cubre, la descubre con ojos de fuego antiguo”(p.45); en “Anetta”, “La desnudaba con ojos de fiera nocturna”(p.65), le dice “Te enseñaré sus métodos de pecar sin perder la gracia”(p.66), aunque, para nosotros, no hay pecado alguno en el erotismo, Seguramente, ya lo hemos anotado, la anécdota más sugerente, eróticamente hablando, es “Los caballos desbocados”, ya que doña Ursula, “Tenía la edad del fuego o, dicho con mayor propiedad la edad en las mujeres se preparan para decirle adiós al fuego con el fuego”(p.86).

Pero también en este relato hay unas líneas sobre cómo enamorar a una mujer:” Ya sabemos como son los inicios, los primeros pasos(que, por cierto, no se dan con los pies, si acaso con las manos, pero a nadie se le ocurriría escribir los primeros manazos”)…los tanteos del terreno, las cortesías de la verificación de dónde pueden estar los límites de esas miradas que los insinuan, pero nunca los definen, como si fueran parte de una estrategia que nunca nadie aprende, que nadie osa escribir porque cada vez es diferente”(p.86),

La Historia
Era imposible que en un libro escrito por Simón Alberto Consalvi la historia no apareciera, de allí que estén presentes aquí la memoria colectiva, los libros de historia y detalles biográficos, estos dominan buena parte de estos relatos.

La historia es señera y señora, de allí que sus registros la hacen “siempre grande y generosa”(p.18), como se lee en “Una viuda no propiamente alegre”. Por ello, a veces, se mira en pasado, pensando: “¡Qué tiempos aquellos! ¡Qué ética, qué sindéresis, qué discreta sabiduría”(p.157), como se lee en la “Discreta querella de Don Quijote de La Mancha con el autor de La Inmortalidad”. Esa discresión, la propia del “gremio de discretos” que dijo don Quijote(Primera Parta, Capítulo XLIX), Pasaje en que se lee: “!Ea, señor don Quijote, dueláse de si mismo, y reduzgase al gremio de la discresión, y sepa usar de la mucha que el cielo fue servido darle…de la cual saldrá erudito en la historia, enamorado de la virtud, enseñado en la bondad, mejorado en las costumbres, valiente en la temeridad, osado sin cobardía”. No hay que olvidar, al tocar el punto, las reflexiones que sobre la discresión y los discretos, hizo el humanista don Pedro Grases(1909-2004).

Sabroso recuerdo, de un mayordomo, este, “Votre Majesté, dice el Presidente….Monsieur le Presidente, dice su majestad…Y, en este inexplicable juego de títulos comienzan las incomodidades, las aberraciones de la Historia, las contradicciones entre lo viejo y lo actual, entre lo real y lo aparente.(Real de realidad y no real de realeza)”(p.51), como observamos en “Su Majestad”, donde aquel monarca llegó acompañado “con ochenta esposas…Pero guarda el secreto como un verdadero secreto de Estado. De las ochenta esposas, once son mancebos”(p.52).

 

Con las Artes
Desde luego, como lo hemos indicado, no podian las artes plásticas, especialmente la pintura, estar ausentes de estas ficciones. Narraciones como “Ok, Peggy, Okay”, con su visita Toledo y a los cuadros del Greco; o “Un fantasma recorre el mundo”, con la presencia de la “Maja desnuda” de Goya a cada paso, lo corroboran

Larga Referencia a Milan Kundera
Antes de entrar al cuento que une a Miguel de Cervantes(1547-1623) y Milan Kundera, detengamos ante el novelista checo, nacido en Borno, en Moravia.

Carlos Fuentes(1928-2012) quien conoció bien a Kundera, nos ofrece este perfil cuando el autor llegaba a los cuarenta, hoy tiene ochenta y cinco: “gigantón eslavo con una de esas caras que solo se dan más allá del río Oder, los pómulos altos y duros, la nariz respingada, el pelo corto abandonando la rubia juventud para entrar a los teritorios canos de la cuarentena, mezcla de pugilista y asceta…,marco físico de leñador, escalador de montañas; manos de lo que es, escritor, manos de lo que fue su padre, pianista. Ojos como todos los eslavos: gruesos, fluidos, la instante sombríos, ese tránsito fulgurante de un sentimiento a otro que es el signo del alma eslava, cruce de pasiones…Humor y tristeza: Kundera, Praga, rabia y llanto”.

Kundera, hay que decirlo sin ambages, es uno de los grandes novelistas de la segunda mitad del siglo XX, su primer libro, de relatos largos, Amores risibles, apareció en 1963, su primera novela La broma, cuatro años más tarde. Tiene su escribir dos notas esencias que un personaje de El libro de la risa y del olvido señala: toda su obra se refiere a dos temas que son sus polos: el amor y la política. Y, desde luego, en la politica es Kundera el autor que nos ofreció la gran obra sobre el autoritarismo comunista, su condena, ya que obligó a los pueblos que vinieron bajo el Telón de Acero a tener que renunciar a la felicidad. Tuvo Kundera , sin embrago, la suerte de la Primera de Praga(abril 15,1968), La broma fue considera la Biblia de aquel movimiento, y como fue un hecho universal, en los mismos días del Mayo Francés(mayo 29,1968), ello permitió que su obra fuera rápidamente traducida y conocida. Así no debió guardar el silencio como lo debieron hacer los grandes escritores perseguidos por el socialismo autoritario, que hemos podido leer con emoción tras los sucesos de 1989, Caída del Muro de Berlín. Entre ellos el mayor es sin duda el húngaro Sandor Marai(1900-1989). Mientras transcurrían los veinte y un años que separaron la decisión checa de encontrarle, de forma pacífica, el lado humano al socialismo, la invasión soviética(agosto 20,1968), ese mismo año, pudimos leer, uno a uno los libros de Kundera sobre aquello. Y más tarde las otras obras suyas que lo han hecho una figura central de las letras europeas, sobre todo, de aquellas que empujaron el gran pronunciamiento, iniciado en el único país socialista que se había logrado desarrollar, gracias al capitalismo del Estado, eso era lo que había en la URSS y sus satélites, una economía socialista nunca existió, pese a todo lo que dice la propaganda.

Desde luego, tras los sucesos de 1968, vino para muchos el exilio. Kundera se residenció en París en 1975. A poco le fue quitada la nacionalidad checa en respuesta a El libro de la risa y del olvido, que es el libro donde mejor está definida la esencia de su escribir. Auque, digamoslo, es imposible privar a un ser de su lugar de origen, ni ser expulsado de él, aunque los gobiernos lo hagan, la patria, tierra de los padres, la terra patrum de los latinos, siempre está dentro de nosotros. Y, desde luego, los nacionalizados no pertenecen a la patria, aunque tengan un documento que lo atestigue, son hijos jurídicos. Para pertenecer a una patria, naturales de ella, debemos tener al menos cincuenta cuerpos de nuestra estripe enterrados en el cementerio.

Hoy en día en que los latinoamericanos hemos tenido que reflexionar tanto sobre las neo-dictaduras que nos aquejan, la ideas de Kundera siempre nos han acompañado.

Hemos señalado que la esencia de la obra de Kundera descansa en la politica y en el amor, o en el amor y la politica. Esto leemos en su novelas El libro de la risa y del olvido: “Quiero escribir un libro sobre el amor, sí, sobre ti y sobre mi, sobre nosotros dos, nuestro diario más íntimo, el diario, de nuestros dos cuerpos, sí, quiero romper así todas las barreras y decir sobre mi mismo todo, todo lo que soy y lo que pienso, y será al mismo tiempo un libro politico sobre el amor y un libro de amor sobre la politica…un libro de amor sobre la politica, si, porque el mundo debe ser hecho a la medida del hombre, a nuestra medida, a la medida de nuestros cuerpos”.

Discreta Querella
Y, desde luego, el cuento, más bien recreación “Discreta querella de Don Quijote de La Mancha con el autor de La inmortalidad”, no deja de ser un lúcido momento de reflexión, dentro de las normas el arte que cultiva Consalvi, de hechos intelectuales. La forma nos recuerda esta observación de Carlos Fuentes(1928-2012), “una manera de decir las cosas que de otra manera no podrían ser dichas”, escrito precisamente comentando a Milan Kundera(1929) el autor que litiga en este cuento con don Alfonso Quijano, el nombre de don Quijote.

Creemos que ante esta “Discreta querella” debemos señalar que es texto precioso, sobre dos libros impares: la novela del español(1605) y la del checo, La inmortalidad(1990), la del preguense nos sigue llenando de preguntas a sus lectores, y de muchas más a sus reelectores. Y la de don Miguel, siempre enriquece nuestra alma, no para de hacerlo.

El cuento presenta una paradoja: Don Quijote lee La inmortalidad. De hecho “Nadie, reconozcámolo, ha leido tanto en este mundo, ni con mayor provecho como Din Quijiote de La Macha, con justicia llamado el Ingeniso Hidalgo”(p.151). Deteniéndose ante La inmortalidad, en donde él aparece, gracias a un sarcasmo kunderiano, piensa el castellano que este libro es “singular tratado”(p.151), de hecho suscita mil interrogantes, tantos como los que ofrece aquí Consalvi, otros, como los que hizo entre nosotros, el ensayista Armando Rojas(1913-2007).

Leemos que dice don Alonso: “Leer a este escritor es como jugar al ajedrez, piesan Don Quijote, y lo anota así al margen de La inmortalidad. Sospecha que el señor Kundera escribe para burlarse de los pobres de espíritu y para hacerles creer que sí, que efectivamente con solo ese gesto de Agnes, el brazo que se eleva en el aire con encatandora ligereza, se puede escribir un tratado, una historia, una novela, una oda, una odisea”(p.152).

Pero el manchengo se molesta con el preguense cuando lee la frase(p.153) “Don Quijote era virgen”. Es una “frase suelta, una frase sola, una forma breve, sujeto, verbo, predicado, que lo llena de alarma y conternación. Pensó mucho sobre aquello, que de hecho no le gustó, pero no condenó a Kundera, recu+erdese bien que aquí ambos son ciraturas de la imginación de Consalvi, o más bien consencuencia de sus muchas lecturas, surgidas de ellas, no son seres reales sino escritos.

En verdad, lo que interesa aquí a don Quijote, por ello lee la gran novela de Kundera, es la inmortalidad, si existe, si se llega a ella, o sólo mera quimera. De allí que leamos lo que dice don Alfonso: “Recordó entonces Don Quijote al primer novelista de la Inmortalidad, al jesuita Baltazar Gracián(1601-1658)…(que de jesuíta tenía lo que don Quijote de virgen). Recuérde usted, recordemos usted y yo, amigo Kundera, las condiciones de entonces para entrar en la ‘Isla de la Inmortalidad’. Como ha democratizado todo, como ha cambiado el mundo desde 1651, gran año del Criticón”(p.156).

Y, sigue razonando, “¿No se da cuenta usted que la inmortalidad asfixia, además de ser el juicio eterno”(p.157), además, tal la gran ironía del cuentista, no tiene que convivir solo Don Quijote con Kundera, sino también con otros que son inmortales por sus delitos y asesinatos: Stalin, Hitler o Mussolini, el ruso Rasputin, que como leemos fue “cada vez más rasputón con la emperatriz Alejandra en los brazos”(p.157).

Para quitar un poco de culpa a Kundera con aquello de que don Quijote era virgen, hay que decir que hay quien pensó, don Miguel de Unamuno, que don Quijote parecía un sacerdote. En verdad, nunca hizo el amor, en sus andanzas, con mujer alguna. Su amor por Dulcinea fue platónico, ella no era en verdad lo que él imaginó. Con lo cual para nada le quitamos valor al llamado amor plátónico, que dicen las dos palabras que lo definen, es primero que nada amor.

Cervantes y Kundera, he aquí otro paralelismo, eran cultores del humor, el que apareció en el Renacimiento, no el que hace reir sino sobrreir, sustrato de la novela moderna, evidente en los libros de ambos. Y es por ello que Consalvi enjuicia también, y estamos con él, al traductor de Kundera que cambió el título El vals de los adioses por La despedida; el que llamo a Amores risibles, la primera obra de Kundera, El libro de los amores ridículos, siendo, es lo peor, que ninguna de estas relaciones amorosas eran ridículas sino suavemente risibles, cosa que no es igual. Tal el caso de una de ellas, son siete, que siempre ha quedado en nosotros por su sabrosa critica al autoritarismo marxista, “Eduard y Dios”, que es la historia de aquel joven marxista que se enamora de una muchacha católica y todos los domingos va a misa para encontrarse con ella. Y cuando el Partido Comunista le llama la atencion por su presencia en el templo, él les responde que lo hace por estar escribiendo un estudio sobre el arte románico, siguiendo cuyas pautas había sido construida aquella iglesia. Aquellos comunistas no pueden pensar que entre aquellos dos muchachos hay algo mejor: están enamorados. También en Amores risibles, su titulo en checo, vemos a una serie de personajes presos en matrimonios felices, los cuales les impiden ser libres(p.142,148), Se parece todo esto a un parlamento de la única pieza de teatro de Gabriel García Marquez(1927), ”Nada se parece tanto al infierno como un matrimonio féliz”; nos muestra también la ambigüedad de las relaciones amorosas, su relatividad(p.144), hechos también risibles porque no le quitan la vida a nadie, aunque les restan felicidad. La primera vez que leímos estos Amores risibles, pensamos en esta obra, la del nacimiento del escritor Kundera, era una de las suyas en las cuales su humor estaba mejor elaborado. Ello fue posible porque el orden de la aparición de sus ediciones en español fue distinto al sentido cronologico de su aparición en la lengua de su Bohemia natal.

Además este espléndido cuento “Discreta querella” de Consalvi, constituye una de las pocas ficciones en nuestras letras que tocan asuntos que debemos llamar intelectuales: tal la novela El lugar del escritor, de Victoria de Stefano(1940), uno de sus mejores libros, o los cuentos, él los llama ejericicios, de José Balza(1939): “Historia de alguién” o “Prólogo en Curazao”, en donde tambien aparece Cervantes.

La Tierra Natal
No podemos cerrar este escrito sin referir la bella memoria que de su tierra merideña nos ofreció Consalvi en el primer párrafo de “Los caballos desbocados”. Esto expresó: “Esta aldea queda en las mopntañas andinas, a muchos kilómetros de una ciudad que en las épocas de la devoción estuvo rodeada de conventos. De tarde el viento sopla, silba, se arremolina y trae el frío de las montañas. El viento silba, se arremolina y trae el frío de las montañas. El viento silba desde lejos y es como una sonfonía de violines, de acordeones y trompetas que le da dando la vuelta a las motañas hasta dormirse en el silencio del atardecer. La gente se cubre coin gruesas capas de colores y tejidos de lana y es bello verlos caminando con prisa, del mercado a la iglesia, de la iglesia a la casa”(p.85).

Memoria de María Eugenia Bigott
Y esta mención a María Eugenia que hacemos para concluir, no podía faltar aquí, es por darnos cuenta que estas ficciones fueron creadas bajo el alero del amor, grande, intensisimo, que Simón Alberto, sintió por ella. De ello podemos dar personal testimonio. Nunca, ante nosotros, un hombre lloró tanto, tan intensamente, con grades lágrimas que lo mojaron todo, que Simón Alberto la tarde, que semanas después de la desaparición de María Eugenia, la recordamos ante él. No podíamos dejar de hacerlo, pero nos dio íntimo dolor haber provocado aquel largo llanto. Esto ha sido hecho único en nuestra vida.

Y una acotación: ¿Llamar a Jorge Tacla a hacer las ilsutraciones de Lascivis Brevis no sería un llamado de nuestra admirada María Eugenia Bogott?, muerta antes de tiempo, en 1995, magnifica creadora, escultora sobresaliente, por cierto excluída de la Diccionario de las artes visuales en Venezuela, pese a ser ella, entre otras creaciones, la autora de aquella invención singular, hecha con sus propias manos: “Las Meninas”, venidas de Diego Velazquez(1599-1660), pero influidas por las de Picasso(1891-1973). Ver aquellas Meninas de María Eugenia, en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, fue para nosotros momento inolvidable, nos quedamos deslumbrfados, sin palabras, al ver aquella maravilla.

Pero a María Eugenia pareció perseguirla el silencio: no hay una foto, ni un afiche, de aquella obra impar. Solo hemos hallado en Internet, la foto de una de las esculturas de aquella obra, sin antecedentes y sin seguidores entre nosotros. Quizá alguna fotografía de aquel montaje tenga Sofía Imber en su archivo, fue ella quien hizo posible su exposición, llenaba una sala entera del MACSI. ¡Elogio, a ti, María Eigenia!.

Marzo 23,2014.