Viernes, 28 de Julio de 2017

Usted está aquí: Artículos y Reseñas Artículos Relectura de Cubagua

Relectura de Cubagua

Correo electrónico Imprimir

Por: Roberto Lovera De-Sola

Escribió José Marti(1853-1889), en uno de sus trabajos dedicados a un personaje venezolano, que “horrar, honrra”2. Y eso es lo que venimos a hacer esta mañana, a elogiar el trabajo cuidadoso que un crítico y estudioso de los vericuentos del lenguaje literario, el músico y profesor Alejandro Bruzual, ha realizado al preparar y anotar la edición crítico-genética de Cubagua. Sinfonía del equinoccio. (Caracas: Celarg,2014.XXXVIII,211 p.) de Enrique Bernardo Nuñez(1895-1964) uno de los clásicos de la novela venezolana.

Ha sido el suyo, por ello lo encomiamos abiertamente y con la fruición literaria que nos aconsejó Jorge Luis Borges(1899-1986) como necesaria para entrar en los laberintos de la palabra escrita3. Lo hizo cuando escribió: “Despasito…intimé con la literatura…releo con muy recordativo placer”(p.88). Eso es lo que nos propone Alejandro Bruzual.

Para hacer esta edición, que será la que quedará para leer este libro desde ahora en adelante, y para siempre. Para hacerlo tuvo a la vista las ediciones hechas en vida de Nuñez(1931,1935,1947,1959). Pero, he aquí el secreto, como Enrique Bernardo, como lo llamaron sus amigos que también fueron míos, yo mucho menor que ellos, todos fallecidos hoy. El secreto decimos de lo logrado y demostrado por Alejandro Bruzual se haya en el hecho que si bien Nuñez laboró en su libro desde 1928 y luego imprimió las ediciones que hemos señalado. Pero, como el grande escritor que siempre fue, nunca dejó de escribir y reescribir su obra. De allí que Alejandro Bruzual haya examinado, para esta espléndida edición, todas las relecrituras y correciones que nos dejó en su autor: las correciones que hizo, a mano, sobre su ejemplar de la primera edición; las posteriores a 1947 hechas pensando en las inserción de su novela en el proyecto de unas Obras selectas, pensadas en 1955, que nunca llegaron a imprimirse. Es en sa edición que apareció el subtítulo, ahora rescatado por el anotador, “Sinfonía del Equinoccio”, el cual no pudo ser más exacto. Hubo también trabajo para la edición, hecha en Lima, en 1959, la última hecha en vida de su autor. También sabemos que Alejandro Bruzual estudió todos los papeles y otras correcciones que encontró en el archivo de Enrique Bernardo que guarda nuestra Biblioteca Nacional. De todas esas fuentes ha salido el primor que tenemos en nuestras manos: la resurección de Cubagua.

Queremos repasar ahora, como preámbulo, lo que la crítica literaria venezolana ha dicho de Cubagua a lo largo del tiempo. Escogemos los testimonios analiticos más significativos.

Todos estos estudios subrayan que Cubagua (París: le livre libre, 1931.128 p.) ocupa un lugar singular en la novela venezolana. Son particulares los aportes que Nuñez logró al publicar Cubagua, ya sabemos que nunca estuvo de acuerdo con el resultado que había obtenido con las anteriores Sol interior.(Caracas: Tipografía Americana, 1918. 250 p.) y Después de Ayacucho.(Caracas: Tipografía Vargas, 1920. 189 p.), novela esta última que hoy resalta la crítica como nos lo ha hecho ver Javier Lasarte4. Sabemos también que su cuarta novela La galera de Tiberio(Bruges: Desclee de Browner, 1938. 163 p.) la destruyó una vez impresa, ya que estaba convencido de su logro en ella, tal el sentdio su autcrítica, esencial en todo escritor verdadero. Sólo conservó algunos ejemplares, que encontramos en las estanterías de su biblioteca en “Los Chorros” a fines de los años setenta, con los cuales se pudo reeditar La galera de Tiberio(Caracas: Universidad Central de Venezuela, 1967. 204 p.) después de su deceso. De tal manera que en vida Nuñez solamente gustó de lo logrado con Cubagua. Y tuvo plena razón.

La crítica lo ha expresado al referirse a él. Picón Salas anotó que Nuñez escribió “como un conjuro al pasado de Venezuela...sus coloreados libros Después de Ayacucho, Cubagua realizadas con un arte conciso y admirable, en plena madurez y dominio del género”5; Uslar Pietri indica que Cubagua es una “prodigiosa evocación, escrito en la fina y sabia de las prosas. Una prosa precisa y poética, pero castigada, que lejos de estorbar al relato se funde en su calidad lírica para darle una unidad excepcional”6; Rafael Angarita Arvelo llamó la atención sobres su singularidad7; Luis Beltrán Guerrero anotó: “Cubagua, cuento y canto...desde donde divisó la figura, sierena y magia del pasado, de Nila Cálice”8.

En términos generales Cubagua significa dentro del cuerpo novelístico venezolano a la novela en la cual entra en nuestra literatura la novelización del mito, la ruptura con la narración lineal, la simultaneidad de los tiempos y los espacios, la presencia del lenguaje poético que hace de Cubagua una novela lírica si seguimos la acepción que a ciertas narraciones de este tipo da Ralph Freedman9 en su libro La novela lírica.

Para Domingo Miliani(1934-2002), Cubagua descubre la “carga mítica nutricia que hay en los orígenes remotos de nuestra cultura al presentar la cosmogonía indígena de Amavilaca, y de su hermano Vocchi(o Uochi), torrente oscuro y profundo. Utilizando esto Nuñez explora, a través de su novela, la explotación de las perlas en Margarita de ayer y de hoy. Para ello utiliza personajes que viven en los dos tiempos dentro de los cuales ocurre la narración: el pasado indígena bajo el colonialismo, el presente bajo el neo colonialismo. Y así establece un paralelo entre ambas situaciones. La figura de Nila en el presente, de Erocomay en el pasado, hace todo real, todo presente, todo siempre sucediendo. La misma explotación de la tierra siempre presente. Por ello como también indica Miliani estos personajes que viven en tiempos disimíles lo hacen “bien como fantasmas o visiones, como figuras presentes en la realidad de la ficción donde se permite el mestizaje de los tiempos y de las acciones”. Por ello para él, a diferencia de otros críticos, como Orlando Araaujo(1927-1987), esta novela “no diferencia ni rompe los planos narrativos: los combina en una simultaneidad de tiempo narrativo único, el de un presente donde todo pasado se actualiza, donde todo futuro se vive en la cotidianidad de las confluencias, lo mismo en la acción que en los personajes y esta simultaneidad de los tiempos históricos atemporaliza los personajes para convertirlos en mito novelado10.

Es por ello que el narrador encuentra los papeles del pssado destruídos, es por ello que Nila es indígena en los días anteriores y universitaria, llena de descreimiento por la ciencia, en el presente de esta ficción. Por ello las perlas siguen siendo el negocio a explotar, por ello las concesiones están presentes.

Para Araujo por su parte fuera de la ruptura de la narración lineal y la simultaneidad de los tiempos y espacios, que Miliani observa, como ya lo hemos visto, desde otro ángulo,el tema central de Cubagua, “la alquimia de su tema esencial” no es otro que el “secreto de la tierra”. Enigma que para Nuñez residía en la necesidad de “buscar en la propia sustancia de un pueblo sin fe, las fuerzas endógenas que le devuelvan la autonomía de su destino”. Y a esa búsqueda está dedicada la novela. Y ello hecho a través de personajes normales y míticos, a través de aquellos quienes persiguen la aventura del oro. Y esto hecho a través de dos tiempos(el pasado y el presente) los dos polos de la novela en cada momento; la presencia del pasado en el presente y del presente en el pasado, incluso hasta en los nombres. De allí que el relato sea siempre misterioso, siempre colindante y cercano al realismo mágico, que él mismo Nuñez había fundado en nuestra literatura cuando escribió los cuentos con los cuales formó, años después, su Don Pablos en América(Caracas: Editorial Elite,1932. 75 p.), impreso el primero en 1928. De allí su atmósfera de misterio. De allí que “el relato nos envuelva en círculos. Los círculos del tiempo”11.

A estas visiones de Cubagua habría que añadir ahora otras consideraciones. En especial aquellas expuestas por Douglas Bohórquez12. Para él Cubagua es lo que Freedman ha denominado una novela lírica. Por ello, y dentro de esta significación, Cubagua resulta novedosa. A través de ella se introduce una nueva forma en la ficción venezolana. Esa nueva forma es el “realismo poético” el cual, como indica Bohórquez, no excluye el realismo mágico, ya que a través de lo mítico poético nos muestra como hemos perdido el paraíso. Para lograrlo, para hacernos ver eso, Nuñez anduvo a través de “una suerte de disolución y mezcla de las fronteras entre los géneros”. Logró así poetizar el mito, que es la esencia del realismo mágico, que no es otra cosa, como escribió Uslar Pietri que “la consideración del hombre como misterio en medio de los datos realistas. Una adivinación poética de la realidad. Lo que a falta de otra palabra podría llamarse un realismo mágico”13, como lo escribió en 1948.

De allí que Nuñez proponga, a través de la técnica del palimpsesto,el descubrimiento de la realidad, de los días ya idos, que están tras las hojas de abajo, tal y como percibimos la historia de Vocci en la novela. En este sentido Cubagua, la isla, es ínsula y matáfora de la realidad. Y los personajes de la narración son míticos en el sentido que los mismos no se explican solamente en el presente sino a la vez en el pasado. Simultáneamente. Y todo porque Cubagua, “es la escritura y la historia de un reino perdido”, como indica Bohórquez14.

Inicio del Realismo Mágico en la Literatura Venezolana
Una acotación del Agosto 4,2014.
Una observación: en nuestra literatura ya había en aparecido cuatro años antes de Cubagua el realismo mágico, en los tres cuentos de Don Pablos en América(1932), de Enrique Bernardo Nuñez, asunto no bien examinado hasta ahora, siempre se señala que el realismo mágico aparece en nuestra ficción en Cubagua(1931) del mismo Nuñez, pero los cuentos de Don Pablos en America, casi olvidados hoy, solo llegaron a tener una edición de pocos ejemplares, y nunca se ha vuelto a publicar, son coetáneos a la escritura de Cubagua. Dos de los cuentos del volumen están fechados: uno en 1927(Martin Tinajero) y otro en 1929(El Rey Bayamo), el tercero(Don Pablos en América) no tiene fecha en el libro, pero fue publicado en Caracas, en El Heraldo, el 10 de marzo de 1928, el mismo año en que Bogotá inició la escritura de Cubagua. Cubagua fue escrita entre 1928-1930, es, por ello, coetánea a los cuentos, si seguimos esas fechas estaríamos muy cercanos a señalar la fecha de la aparición del realismo mágico en nuestra literatura. Desde luego, no negamos que hay atisbos de realismo mágico en Las lanzas coloradas uslarianas y que las ideas que sustentaran esa concepción ya eran a comienzos de los años treinta, en París, motivo de las conversaciones entre tres de los que serían sus creadores: Asturias, Uslar Peitri y Carpentier, autores, a los pocos años, de novelas tan signficativas como El Señor Presidente(1946) y El reino de este mundo(1949), donde tal concepción es evidente. Pero ya Nuñez cultivaba ese modo de mirar nuestra realidad desde años antes15.Y quien definió el realismo mágico en la literatura latinoamericana fue Uslar Pietri, al escribir, en 1948, en sus Letras y hombres de Venezuela, “Lo que vino a predominar en el cuento y a marcar su huella de una manera perdurable fue la consideración del hombre como misterio en medio de los datos realistas. Una adivinación poética o una negación poética de la realidad. Lo que a falta de de otra palabra podría llamarse un realismo mágico”(p.287). Eso dijo Uslar, y es aplicable al cuento y a la novela, sin embargo, el término “realismo mágico”, años antes, había sido aplicado a la poesía por Vicente Gerbasi(1913-1992) y a poco de Uslar por Guillermo Meneses(1911-1978) de nuevo a la narrativa16.

San Bernardino:
Febrero 8, 1996-marzo 12,1998-noviembre 28,2014.

1 Leído en el Circulo de Lectores de la Fundación Francisco Herrera Luque, en su sesión de la mañana del sábado 29 de noviembre de 2014.

2 José Marti: Nuestra América. Caracas: Biblioteca Ayacucho,1977.XXII,424 p. Ver: “Miguel Peña”(p.133-147). No se le escapó a Marti, al evocar a Peña, los aspectos siniestros del la personalidad de aquel “aquel que con su amor ayudó a fundar pueblos, y con su rencor a volcarlos”(p.133) los señala el Apóstol.

3 Jorge Luis Borges: El idioma de los argentinos. Buenos Aires: Seix Barral,1994.152 p. Ver: “La fruición literaria”(p.87-93).

4 Javier Lasarte: Sobre literatura venezolana. Caracas: La Casa de Bello, 1992. 172 p. Ver: “Relectura de Después de Ayacucho”(p.95-106).

5 Mariano Picón Salas:Formación y proceso de la literatura venezolana. Prólogo:María Fernanda Palacios. Caracas: Monte Avila Editores, 1984. VII,348 p.La cita procede de la p.171.

6 Arturo Uslar Pietri:Letras y hombres de Venezuela.2ª.ed.aum, Caracas: Edime,1958.345 p. La cita procede de la p. 269.

7 Rafael Angarita Arvelo: Historia y crítica de la novela en Venezuela. Leipzig: Imprenta de August Pries, 1938.172 p. Ver las p.111-112

8 Luis Beltrán Guerrero: Candideces. Cuarta Serie. Caracas: Editorial Arte, 1965, p. 158-159.

9 Ralph Freedman: La novela lírica.

10 Domingo Miliani: Tríptico venezolano. Caracas: Fundación de Promoción Cultural de Venezuela, 1985.297 p.La cita procede de p.100

11 Orlando Araujo: La obra literaria de Enrique Bernardo Nuñez. Caracas: Banco Central de Venezuela, 1972.87 p. Las citas proceden de las p.43,23,50.

12 Douglas Bohórquez: Escritura, memoria y utopía en Enrique Bernardo Nuñez. Caracas: La Casa de Bello, 1990. 121 p.p. Las citas proceden de las p. 29,30,31.

13 Arturo Uslar Pietri: Letras y hombres de Venezuela,p.287.

14 Douglas Bohórquez: Escritura, memoria y utopía en Enrique Bernardo Nuñez,p.57.

15 Enrique Bernardo Nuñez: Don Pablos en América. Tres relatos. Caracas: Edtorial Elite,1932.75 p. Una visión muy actual podrá tener ahora gracias a la edición critica de Cubagua. Sinfonía del equinoccio. Caracas: Cerlarg, 2014. ,XXXVIII, 211 p. preparada por el profresor Alejandro Bruzual, teniendo en cuenta todas las correcciones hechas por su autor en las cuatro ediciones que editó en vida y las numerosas corresccioneses manuscritas que encontró Bruzual entre los papeles de su archivo, señal de que Nuñez gtrabajó toda su vida sobre el texto de su novela. Recuerdese que el primero en definir el realismo mágico dentro de la literatura latinoamericana fue Artruro Uslar Pietri en sus Letras y hombres de Venezuela,p.287 y en su ensayo “Realismo mágico” en sus Godos, insurgentes y visionarios. Barcelona: Seix Barral,1985. 216 p. Ver: “Realismo mágico”(p.133-140).

16 Vicente Gerbasi: Creación y símobolo Tres poetas americanos. Caracas:Ediciones Viernes, 1942. 99 p., inserto también en su La rama del relampago. Caracas: La Casa de Bello,1984.235 p.Ver en este caso “Realismo mágico”(p.80-82); Alfredo Boulron: El verdadero cuadernos de Guillermo Meseses. Caracas: Ediciones Macanai,1979. 73 , en donde publica la carta de Meneses relativa al punto(p.19).