Martes, 19 de Septiembre de 2017

Usted está aquí: Artículos y Reseñas Artículos Rating: Tercera Novela de Alberto Barrera Tiszka

Rating: Tercera Novela de Alberto Barrera Tiszka

Correo electrónico Imprimir

Por: Roberto Lovera De-Sola

Hace ya un tiempo que deseábamos organizar un Círculo de Lectura con la presencia de Alberto Barrera Tyszka(1960), quien por sus últimos tres libros, La enfermedad(Caracas: Alfa/Anagrama, 2006. 168 p.), su entrañable historia de la relación de un hijo con su padre; su colección de cuentos Crímenes(Barcelona: Anagrama, 2009. 161 p.) y ahora con Rating(Caracas: Alfa, 2011. 263 p.), se ha convertido en uno de los escritores venezolanos de hoy con audiencia internacional constante. Y ello porque La enfermedad además del importante premio Anagrama, que lo lanzó a la escena literaria mundial, ha tenido traducciones al inglés, francés, mandarín, italiano, holandés y acaban de venderse sus derechos a una editorial de Turquía en donde la obra aparecerá en el idioma de aquella nación.

Antes su libro Hugo Chávez, sin uniforme(Caracas: Debate/Mondadori, 2005. 411 p.), escrito junto con su esposa la periodista Cristina Marcano, logró, además de su edición en castellano, hecha en Caracas, por Mondadori, versiones al inglés, portugués, italiano, japonés y ruso. Esto nos muestra lo que se logra cuando se ponen buenos libros en las manos de destacados editores, tal es el caso de la casa barcelonesa Anagrama.

La Televisión
Ahora en Rating nos sumerge en el mundo de la televisión, la cual él como avezado guionista de telenovelas, siempre cercano a nuestra figura mayor en ese campo, José Ignacio Cabrujas(1937-1995), conoce en sus entrañas.

Creemos que debemos antes de entrar en este libro, de los pocos que se han escrito sobre ella entre nosotros, señalar que los orígenes de la televisión (visión a distancia) se pueden rastrear hasta en Galileo Galilei(1564-1642) y su telescopio. Sin embargo, no es hasta 1884, con la invención del Disco de Nipkow de Paul Nipkow cuando se hizo un avance relevante para crear este medio, hoy esencial en la vida contemporánea. El cambio que traería la televisión tal y como hoy la conocemos fue la invención del iconoscopio de Phillp Taylor Farnsworth y Vladimir Zworkyn. Esto daría paso a la televisión completamente electrónica, que disponía de una caja mágica mucho mejor, con una mayor definición de imagen e iluminación propia. Las primeras emisiones públicas de televisión las efectuó la BBC en Inglaterra en 1927 y la CBS y NBC en Estados Unidos en 1930. En ambos casos se utilizaron sistemas mecánicos y los programas no se emitían con un horario regular. Las emisiones con programación se iniciaron en Inglaterra en 1936, y en Estados Unidos el día 30 de abril de 1939, a cuatro meses del inicio de la Segunda Guerra Mundial, el 1 de septiembre de ese año. Coincidió aquel 30 de abril con la inauguración de la Exposición Universal de Nueva York. Las emisiones programadas se interrumpieron durante la guerra, reanudándose cuando terminó la contienda.

Fue así como a partir de 1945 cuando pudimos comenzar a hablar de la época de la televisión. En ella vivimos hoy en día.

La Telenovela
Y dentro de ella, surgió en América Latina, en la Cuba democrática, anterior a la Revolución, la telenovela, adaptación para gran audiencia, primero a través de la radio y luego en la pantalla chica de la telenovela, convertido hoy, pese a lo que se pueda decir, en el gran género popular de nuestros días. Su estudio no se ha detenido.

Y es precisamente el tema de la telenovela el que le ha dado materia a Alberto Barrera Tiszka para escribir esta sabrosa novela, cuyo comentario nos reúne esta tarde.

Pero antes de pasar al libro debemos señalar que el sentido de lo que es la televisión y la telenovela preocupó a los especialistas venezolanos en lo audiovisual, al menos desde que en 1967 Antonio Pasquali publicó El aparato singular(Caracas: Universidad Central de Venezuela,1967.119 p.) y pocos años después los estudios de Marta Colomina: El huésped alienante(Maracaibo: Universidad del Zulia,1968. 150 p.).Y después, ya sobre la telenovela su obra La celestina mecánica(Caracas: Monte Ávila Editores,1976.433 p.) después el estudio de Cabrujas Y Latinoamérica inventó la telenovela(Caracas: Alfadil/Icrea,2002.274 p.), Carolina Espada: La telenovela en Venezuela(Caracas: Fundación Bigott, 2004.118 p.) y recientemente los libros de Carolina Acosta: Venezuela es una telenovela(Caracas: Alfa, 2007. 294 p.), centrado en el análisis de la telenovela Cosita rica de Leonardo Padrón y luego el libro Valentina Alvarez Lágrimas a pedido(Caracas: Alfa,2007. 188 p.).

A todos estos trabajos los que acompañó el célebre “Juicio a la televisión venezolana” (www. analitica.com: Caracas: octubre 3,2012) de Renny Otolina(1928-1978), nuestro primer hombre de televisión.

Con el tiempo apareció la caja mágica en nuestra primera novela sobre la televisión, El mago de la cara de vidrio(Caracas: Monte Ávila Editores,1973.151 p.) de Eduardo Liendo(1941) y año más tarde en El mono aullador de los manglares(Caracas: Grijalbo,2000. 310 p.) de Ibsen Martínez(1951) y ahora Rating.

La Telenovela
En Rating hallamos la historia humana de los canales de televisión, de aquellos que escriben estos melodramas, que echan sus raíces en las obras del gran escritor francés Alejandro Dumas padre(1802-1870), no en vano fue su gran novela El conde de Montecristo(1846) el esquema desde donde nuestro gran Cabrujas escribió las suyas, sobre todo La dueña(1986), la mejor telenovela venezolana de todos los tiempos, versión libre de la novela del galo.

El Sucederse
En Rating un joven estudiante de letras, Pablo, quien desea ser escritor, entra en un canal a escribir series dramáticas. Y allí se da un contrapunteo con quien será su jefe, un guionista de larga experiencia.

Pero es Rating también la historia humana de dos trabajadores del medio: uno con larga experiencia, está cumpliendo 50 años, y otro joven a quien se le abre todo un panorama nuevo.

Y ante ellos se para lo que siempre les inquieta lograr que el rating favorezca a sus creaciones, que sus altos número estén con ellos. Por ello leemos: “Todos en el canal están buscando un milagro. Mi jefe cree que ese milagro son los indigentes”(p.20). De allí que hablen de intervenir(p.18), es decir, “nosotros vamos a intervenir lo que suceda en el programa, me dijo entonces con cierta ironía. En la televisión la realidad también es un espectáculo, Pablito. Aquí hasta un incendio necesita un guión”(p.17-18).

Desean pues intervenir, ¿Qué quiere decir esa palabra en la televisión?. Aunque “Ninguno de estos conceptos(p.18) se ajuntaba demasiado cómodamente a lo que quería decir mi jefe. El tenía en la cabeza otra palabra. La televisión funciona con otro diccionario…Tendremos que meterle un poco de libreto, cambiar algunos de los testimonios…Tenemos que convertir la mierda de esa gente en una historia de amor, en un relato de éxito, ¿entiendes?”(p.19).

Metiéndole cabeza a lo que habría que hacer, dice elmayor: “Ese día, de repente, se me ocurrió un argumento para una película. Es una deformación profesional: soy libretista. Desde hace demasiado tiempo trabajo escribiendo guiones para la televisión. Me sucede muy a menudo con todo lo que veo y escucho, incluso me pasa con mis propias experiencias. Siempre estoy pensando en términos de televisión”(p.24).

¿Por qué Escribir?
Pero es imposible que aquellos que escriben telenovelas o guiones para la TV no sean san escritores también(p.26-27), “Escribir para mí, es una labor preventiva. El día de mañana, si pasa algo, quizá estas líneas me ayuden a saber quién soy. Quien fui”(p.27).

De allí que el hecho de escribir se plantee, con todas sus connotaciones, a aquellos que conciben y redactan los guiones, género surgido del rico vientre de la escritura teatral.

De allí esta observación sobre el arte de escribir guiones: “Izquierdo dijo que, en televisión, las buenas ideas son las que se pueden resumir en una sola línea”(p.75). Lo que lo lleva a escontrar como será la manera de “escribir una novela sobre una banda de indigentes que se organiza y logra controlar toda la ciudad”(p.79), cosa que sucede en la literatura latginoamericana en la noveleta de José Donoso(1924-1996) “Los habitantes de una ruina inconclusa”, de su Cuatro para delfina. (Barcelona: Seix Barral,1982, está en sus Nueve novelas breves. Madrid: Alfaguara,p.293-343). No hay que olvidar que el chileno fue un maestro reputado en la escritura de novelas cortas.

La Televisión
Pero Rating constituye también una reflexión sobre la televisión. Leemos que las dos posiciones ante ella son:”Cuando hace años le anuncié a mis amigos que comenzaría a trabajar en la televisión, las reacciones de inmediato se dividieron. [1]En un lado, donde abundaban mis amigas, se juntaron las voces críticas que pensaban que la televisión era un asco, que sólo reproducía la cultura dominante y el mal gusto, que embrutecía a la gente y promovía toda clase de antivalores.[2] En el otro lado, donde abiundaban los hombres, se minimizaba cualquier cuestionamiento y se celebraba mi ingreso a la industria”(´p.67)).
Pero los amigos, con picardía, “tenían grandes fantasías sobre las actrices que conocería y que, de seguro, terminaria llevándome a la cama. Para ellos, yo estaba ya en la antesala de un deesnalgue inenarrable. No me habían ofrecido un trabajo sino una orgía” (p.66-67).

Y eso porque muchos piensan, como el autor de este trabajo, que la televisión es un mundo loco, y a la vez coherente(p.91), sus realizaciones así lo proclaman. Desde luego, sin dejar lo otro andando.

Había que pensar, como se lee en la novela de Barrera Tiszka; “esto no es arte, esto es una industria”(p.73), “La televisión logra que los absurdos más enormes a veces nos parezcan sensatos, coherentes. Esa es su misión, su destino: ofrecer una lógica. Diariamente inventa, produce o reitera distintos sentidos de realidad. Los hace digeribles, potables. La televisión vuelve verosímil cualquier cosa”(p.81). Y ello porque “Nada es imposible en la televisión, tú lo sabes”(p.86).

El centro de la televisión es hoy la telenovela, es por ello que es el gran espectáculo popular de hoy en día, un espectáculo latinoamericano, pero especialmente caribeño, nació en la CMQ cubana a finales de los años cuarenta, es en ella en donde se hace verdad aquello de Cabrujas que ella es “una fábrica de mitos y un espectáculo de sentimientos”, el espectáculo de las “lagrimas a pedido” que ha escrito Valentina Alvarez o aquello de su gran clásico, el cubano Felix B.Cainet(1892-1976), el creador de El derecho de nacer, dijo al ser engtrevista en La Habana por Gabriel García Márquez, “a la gente le gusta llorar. Yo le doy el motivo”. Es por ello que la telenovela se ha convertido en “la gran responsable de la educación sentimental del continente”(p.199).

Es por ello que “La televisión vive del sufrimiento. Lo que importa es lo que se siente. Y si lo que se siente duele, entonces todavía importa más, es más auténtico. Eso fue lo primero que aprendí en este negocio. En la telenovela, el padecimiento es un aval, es nuestra denominación de origen”(p.109). Ello porque al ver una telenovela “se sufre mucho,..todo lo demás es adorno, decorado. Lo único real es el sufrimiento”(p.109-110), así “El sentido de la verdad y de la mentira, en la telenovela, solo está dado por su capacidad de conmover. Lo real es lo sensible. Lo verisímil reside en los afectos. Esa es la única naturaleza de mi trabajo: el exceso sentimental”(p.111)

El Rating: La Clave de la Televisión
“Quizá eso es lo que tiene la televisión. Esa competencia, esa guerra por el rating. Te agarra y no te suelta. Es como un descarga continua de suspenso, de emoción. Todo el mundo está eléctrico, pendiente, día a día…el rating es la droga que mueve el canal”(p.94), “El rating está bajando, están desesperados”(p. 113), “no hay nada más adictivo que el rating”(p.126), “el rating es un dios perverso e implacable. No conoce la piedad. Si te bendice entrarías en el paraíso. Si te castiga prepárate. Serás nadie”(p.247), “Un mal rating es como una paga que nadie desea tener cerca”(p.250), “Nada importa demasiado. Todo es precindible. Lo único realmente necesario es que la pantalla se mantenga siempre encendida”(p.263), se lee cuando apenas faltan nueve líneas para que la novela concluya.

El rating es lo que justifica todo en la televisión. .”Por suerte, Corazón de mujer fue un éxito. Ahí, por primera vez, conocí de cerca las bondades del dios rating”(p.102), dice el guinista.

(Leído en el Círculo de Lectura de la Asociación de Vecinos de La Lagunita, la tarde del miércoles 3 de octubre de 2012).