Sábado, 24 de Junio de 2017

Usted está aquí: Artículos y Reseñas Artículos Para Celebrar la Escritura de Ana Teresa Sosa

Para Celebrar la Escritura de Ana Teresa Sosa

Correo electrónico Imprimir

Por: R.J.Lovera De-Sola

Dar las Gracias
Debemos comenzar por dar las gracias a David Malavé y a su equipo de la librería Kalathos por la acogida que nos han dado esta tarde para hacer la presentación del libro de Ana Teresa Sosa. Creemos no equivocarnos al decir que esta librería se ha convertido en uno de los mejores sitios para el diálogo intelectual que hay en esta herida Caracas de hoy en la cual los escritores han optado por refugiarse en sus casas, en sus estudios, esconderse entre sus libros y papeles, ante el asedio que vive nuestra comunidad intelectual. El otro lugar actual son los espacios del teatro Trasnocho en Las Mercedes.

La Amistad entre Escritores
Lo único que explica nuestra presencia esta tarde aquí es la amistad entre escritores, en verdad cuando la literatura y la amistad se unen estamos ante un suceso no solo hermoso sino perfecto humanamente hablando.

Todo esto se estira en el tiempo hasta aquella tarde de mediados de los años noventa en que Ana Teresa Sosa llegó a nuestra oficina en la editorial de Fundarte, que dirigíamos entonces, se sentó y con los originales de su primera pieza de teatro entre manos nos dijo: “Yo quiero que tu me leas esto, que me des tu opinión, no te preocupes de decirme lo más arduo y duro porque necesito saber el valor de lo que escribo”. Allí empezó todo. En ese momento ella tenía ya su primer texto teatral y escribía otra pieza Dirigido a Eva. Allí comenzó nuestro diálogo creador, el entrelace entre el creador y el crítico literario. Ese palique no ha cesado, prácticamente hemos leído casi todos sus originales, hemos conversado siempre sobre el sentido de su escribir, alguna vez hemos sido nosotros quien hemos titulado sus escritos, tal su pieza Maldita de todos(1996), esta no se podía llamar sino así, su protagonista es una mujer malquerida: no la quería su familia, ni el hombre que amaba ni la gente del lugar donde vivía. Aquella honda pieza no se podía llamar sino así. Y era un logro, a los pocos años obtuvo el premio de la revista mexicana Tramoya. No entendemos por qué esa obra no se ha montado aún aquí pese a la admiración que ha suscitado entre los lectores de su manuscrito.

No hemos querido detener en Maldita de todos, ante de llegar a Casa de varones, la primera novela de Ana Teresa Sosa, la que nos reúne hoy, porque Maldita de todos, desde su primer parlamento define el mundo imaginario de Ana Teresa Sosa.

Ese universo es un lugar, la Sarría caraqueña, unos personajes siempre desgarrados y la presencia de una escritora que siempre ha sabido recrearlos tanto a través de los diálogos teatrales como por medio de la prosa de ficción.

Sarría, Ana Teresa Sosa no la puede dejar, ese es su ámbito, le ha dado a nuestra autora sus muchos temas. Desde la añoranza por el pasado que está en la obra Corazón de fuego(Caracas: Fundarte,1992.59 p.), que tuvimos la fortuna de ser su editor, como el vivir más doloroso que vimos en Con los demonios adentro(en Varios Autores: Tres piezas de teatro venezolano. Caracas: Monte Ávila,1999,p.9-95), Premio Santiago Magariños(1992) del antiguo Conac. Pero ella a la vez ha mirado con la pluma en la mano los rostros de la agresividad humana tanto en Violento(1999) como Gritos, crímenes y sortilegios(1997) hasta llegar, con la risa propia del teatro, a Casa en orden, en donde drama y comedia se hacen presentes.

Hay otra observación que hacer: cuando leemos a Ana Teresa Sosa nos encontramos ante una mujer que escribe, un ser todo sensibilidad quien mira desde su piel de mujer aquello que sucede a su lado. Y, es ella, una más de una grupo fascinante de mujeres escritoras que frutos tan sazonados están dando a nuestras letras.

Ana Teresa Sosa, en todo, tanto en sus escritos para el escenario como ahora en la novela que vamos a poner en manos de ustedes, nos hacen mirar esta realidad agónica que vivimos los caraqueños de estos días y que ella ha sabido captar y recrear.

Y lo pudo hacer porque es una escritora, es decir un ser humano que tiene una visión de la realidad y un lenguaje para expresar aquello que observa, que siente, que la angustia. Y, además, pudo hacerlo, por su plena formación intelectual, por sus mil lecturas, que son siempre el fundamento de toda obra literaria válida. La literatura no lo olvidemos es, por encima de todo, un conjunto de vasos comunicantes a través de los cuales llegan al escritor de hoy los pensamientos y el fantasear de los creadores de todos los tiempos, desde nuestros tatarabuelos del griegos hasta esos creadores que han parido ese momento singularísimo que viven las letras universales de hoy. Esos que se llaman Milan Kundera, Sandor Marai, José Saramago, John Maxwell Coetzee, Orham Pamuk o Danilo Kis. O los nuestros porque también nuestra palabra escrita está viviendo un momento luminoso empujada por la crisis que vivimos, el mayor estimulante para escribir y comprender lo que nos pasa, iluminando nuestra realidad, desde la escritura, con la imaginación.

Casa de Varones
Y poniéndonos ante Casa de varones, se nos ocurre comenzar con una idea de la escritora ruso-francesa Irene Nemirosky(1903-1942), arrebata de la vida por la violencia y la intolerancia, cuando escribió: “Una novela tiene que parecerse a una calle llena de desconocidos por los que pasan no más de dos o tres personajes a los que se conoce a fondo”(Suite francesa. Barcelona: Salamandra,2007,p.44). Y la citamos porque no nos debe llamar la atención en que su estremecedora nouvelle Casa de varones(Caracas: spi,2011.207 p.) nuestra Ana Teresa Sosa(1956) haya tomado el camino solitario y desolado que exige el género narrativo, un sendero distinto al colectivo que requiere el teatro. Esta de Casa de varones ha sido la manera de contar una historia íntima en la cual está presente su esencia, lo que la ha movido siempre su escritura literaria: la violencia, vista aquí desde un ángulo íntimo, distinto al que tomó, digamos público, en su hondo y estremecedor drama Maldita de todos.

Casa de varones, es como siempre es la escritura de su autora, un texto duro, oscuro, siempre las sombras están presentes en su discurrir, es áspero, lleno de agresividad en las acciones de sus personajes, ficción en que mira siempre las dos caras de la realidad: lo íntimo y lo colectivo, son estos dos polos los que no dan la novela total en la cual se unen y se reconcilian las vivencias personales y las sociales, lo cual puede mirar el lector mientras pasa de una hoja a otra. Eso es evidente en Casa de varones en la cual si bien se cuenta en su trama el vivir de una serie de hombres que abusan de sus mujeres a la vez va sucediendo ante nuestros ojos, dentro de ese modo de narrar escueto, desnudo, exacto dentro del cual vive la palabra de su autora, los sucederes de la vida del país, de Venezuela, desde la dictaduras de comienzos del siglo XX, los avatares de la democracia, los grandes hechos de nuestro tiempo, junto a la valentía de aquella mujeres, que si bien amaron mucho a los hombres que aquí aparecen, siempre en sus relaciones con ellos, desde lo íntimo y a la trama matrimonial, resultaron siempre dolorosas y frustrantes para ellas. En Casa de varones el matrimonio no trae ningún bien y si muchos males. Esta es la razón del hondo sufrimiento que padecen las mujeres de Casa de varones, son heridas siempre por el desamor de sus hombres, los cuales siempre, gran tragedia nuestra, terminan abandonándolas a ellas y a sus hijos para irse tras otras a las cuales, pese a sus promesas, también lesionan y dejan desoladas. Esta es la esencia de Casa de varones, un libro veraz, sincero y desgarrado.

(Leído en la Librería Kalathos, en el Centro de Arte Los Galpones, Los Chorros, Caracas, la tarde del domingo 31 de Julio de 2011).