Jueves, 21 de Septiembre de 2017

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Ochenta Años de un Clásico: Las Lanzas Coloradas

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Por: R.J.Lovera De-Sola

Se recuerdan este año cuatro fechas fundamentales de la literatura venezolana. Son cuatro hitos decisivos de nuestras letras. Los tres primeros son los ochenta años de la publicación de tres clásicos de la novela venezolana, son las primeras ediciones de Las lanzas coloradas(Madrid: Zeus,1931. 260 p.) de Arturo Uslar Pietri(1906-2001), de Las memorias de mamá Blanca(París: Le livre libre,1931.285 p.) de Teresa de la Parra(1889-1936) y de Cubagua(París: Le livre libre,1931.138 p.) de Enrique Bernardo Nuñez(1895-1964). El otro hecho, también singular, es el centenario del nacimiento de Guillermo Meneses(1911-1978), otro de los maestros de nuestra ficción. De estos cuatro sucesos nos iremos ocupando en sucesivas columnas.

Comencemos con Uslar Pietri. Muchas razones podrían invocarse para señalar el por qué se considera a Las lanzas coloradas de Uslar Pietri como una de las novelas que separándose del criollismo abrió un nuevo sendero para nuestra novela. Y ello utilizando los aportes de la vanguardia y las lecciones del realismo mágico que fue Uslar Pietri el primero en referir dentro de la ficción hispanoamericana al señalar que “la consideración del hombre como misterio en medio de los datos realistas. Una adivinación poética de la realidad” era lo que definía a esa tendencia(Letras y hombres de Venezuela. Caracas: Monte Ávila Editores, 1995, p.254-255). Y es ello lo que se hace presente en muchos pasajes de Las Lanzas coloradas.

Dando la espalda al romanticismo y situándose más allá del criollismo fue la forma como Uslar abrió un nuevo sendero para la novela venezolana, como a la vez amplió su horizonte por su ansia de comprender el presente examinado el pasado. Por ello tomó el camino de la novela histórica, que por cierto lo va a acompañar a casi todo lo largo de su discurrir novelístico, ya que la mayoría de sus novelas lo son históricas, dentro de los parámetros que él ha fijado a tal tipo de ficciones(“La historia en la novela” en Fantasmas de dos mundos. Barcelona: Seix Barral, 1979, p.53-64).

Y para fijarse en el pasado el tomó en Las lanzas coloradas un momento clave de nuestra existencia histórica: el año 1814, el de la insurrección popular comandada por José Tomás Boves(1782-1814). Y esa cápsula diminuta, al año catorce, le sirvió para comprender lo total: viéndolo todo desde lo más pequeño, a través de apenas unos meses. Es por ello que en un pasaje se define el propósito uslariano “Sentía la ebriedad de ir comprendiendo”(ed.1985,p. 27). Y lo sentía “al borde del sueño”(p.137) ya que lo que se desata en las páginas de Las lanzas coloradas es una amplia pesadilla marcada en todo momento por el uso que los aquí nacidos damos a la violencia. Su mejor ejemplo no son sólo las devastadoras batallas sino la violación de Inés, página de las más terribles de nuestras letras.

Pero si todo sucede el agónico año catorce Uslar mira un poco hacia atrás. Ojea los días quietos de la siesta colonial, en un momento en que esta está por acabar, cuando agoniza ante el tropel de ideas que conmueven calladamente aquella sociedad, ante la agitación de acciones que ya se planifican.

Es en ese mundo callado en donde hallamos a Fernando e Inés. Viven, los dos hermanos, felizmente en su hacienda de caña en la región de Aragua, “detrás de La Victoria”(p.119). Tranquilos, quietos. Llegan a pensar “¿Qué nos importa a nosotros la guerra, Fernando, si vivimos felices y tranquilos en “El Altar”? ¿Qué puede hacernos a nosotros la guerra?”(p.11). Viven allí ensimismados sobre ellos mismos, vigilando Fernando el trabajo agrícola; cuidando ella la casa. Quietos. “Mucho chisme, escasa vida social, mucho orgullo, pocos viajes, alguna lectura religiosa”(p.21), en la vieja casa, donde era dulce estarse el tiempo ocioso”(p.114). Allí están ambos. Impreparados para lo que viene. Pese a que por una rendija, a través del capitán David penetran los nuevos tiempos, los nuevos ideales, el romanticismo vital que impulsará a muchos, a los que siguen a Bolívar, a la acción. Pero ellos no. Fernando es “pusilánime, perezoso e irresoluto”(p.10); “Fernando sentía un escozor entre el miedo y la inquietud. Comprendía que las argumentaciones de aquella especie de bestia eran las mismas que en forma inexpresada se agitaban dentro de él. A la guerra prefería su vida cómoda y muelle”(p.82-83), por ello “los fantasmas del terror continuaban escoltándolo”(p.148). Con su miedo, impreparado para el cambio, se va a enfrentar con lo que viene. Si es que se puede llamar enfrentarse cuando el miedo, el terror, a la guerra, a todo lo feliz perdido, se puede llamar enfrentamiento.

Mientras, su hermana Inés vivía en otro mundo(p.10), preguntándose para qué existía la guerra(p.12). De ese estado va a pasar de un momento a otro, cuando Presentación Campos, el protagonista de Las lanzas coloradas, se alce, a vivir las más terrible experiencia: la violación(p.143) que este le perpetra antes de irse a la contienda seguido de los esclavos de “El altar”. Si bien Fernando perderá la vida ella enloquecerá e irá, acto individual, tras Presentación para darle muerte.

Al lado de este drama personal se abre el otro espectro que Uslar cuenta con lujo de detalles, pero en prosa breve, certera, el episodio del año catorce. El Libertador contra Boves. Boves triunfante en aquellas horas menos en los instantes de la batalla de La Victoria(Febrero 12,1814, el cual constituye el momento climax de la narración. Ese mundo de la emancipación, de godos contra patriotas, con el efímero triunfo de los hispanos en aquel año, lo podemos vislumbrar a través de un personaje poco tocado por los analistas de la novela. Nos referimos al capitán inglés George David quien llega a “El Altar” impregnado de todos los ideales de la época, quien por ellos entregará la vida en aquella masacre colectiva que fue el año catorce(p.64-65). Es así a través de estas criaturas que observamos como un mundo fenece destruido por la guerra que todo lo acaba, lo trastorna. Nos muestra la incapacidad de una clase social al asomarse a la gran mutación que va a suceder. Fernando es el arquetipo de tal actitud en las páginas de Las lanzas coloradas. Presentación Campos al frente de Fernando constituye su antípoda: va a la guerra sin saber a que va. No va a dar libertad ni va a luchar por el Rey. Va a la hazaña de la violencia. A hacer mas grande la violación que ha cometido en Inés. Presentación es parte del pueblo que sigue al caudillo violento. No tiene ideales, no ha leído los clásicos de la Enciclopedia, va a la lucha por la lucha misma, por obtener una nueva silla de montar, unas botas nuevas, quizá una tierra de la cual vivir. Tal es el arrebato colectivo que nos muestra Uslar en Las lanzas coloradas que Mariano Picón Salas(1901-1965), ya en 1940, acotó: ”A la novela individual oponía Uslar Pietri la del grupo humano. La Venezuela de 1814, mas que Presentación Campos, parecía la gran protagonista de su libro”(Formación y proceso de la literatura venezolana. Caracas: Monte Ávila Editores, 1984, p.172).

Así con Las lanzas coloradas Uslar Pietri mutó el arte de la novela histórica a nivel latinoamericano. Como él mismo lo ha indicado se había metido por los senderos de la historia para así “expresar lo nacional...en las horas en que alcanzó su mas alta y reveladora tensión”(“Presentación” en Obras selectas. Caracas: Edime, 1967, p. XIII). Y claro que no fue el primer venezolano en mirar el año catorce. Paralelos de la novela lo son tanto la Biografía de José Felix Rivas(en Revista literaria, Caracas, 1865) de Juan Vicente González(1810-1866) como la Venezuela heroica.(Caracas: Imprenta Sanz, 1881. XII, 266 p.) de Eduardo Blanco(1838-1912), libros que se filtran en como intertextos en Las lanzas coloradas. Pero del relato histórico a la “ebriedad de ir comprendiendo”(p.27) tenemos el resto. Y ese residuo no es otro que el arte del fabulador que no trata de hacer historia sino de recrear la historia, de mirarla como él la observa. De allí que los personajes sean criaturas suyas, con los cuales ilumina aquel pasado.

Y con esos seres Uslar rompe con lo épico que hallamos en la novela social, como indica Domingo Miliani(“Las lanzas coloradas” en Diccionario enciclopédico de las letras en América Latina. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1996, t.II, p.2596), para centrar su ficción en el hombre de carne y hueso y en aquello que le sucede durante los días en los cuales transcurre la novela: el miedo de Fernando, el arrojo de Presentación, el intento de venganza por parte de Inés. Es por ello, por esta búsqueda, que no hay moraleja ni tesis en Las lanzas coloradas. Aquí no son mejores los patriotas o peores los también venezolanos que, como Presentación, luchan en las tropas del Rey. Tampoco, repetimos, hay una tesis. El novelista sólo presenta una situación. El lector puede sacar su propia conclusión como consecuencia de la lectura.

Uslar muestra un hecho. No le busca explicaciones. No cae en lo sensiblero, para lo cual se prestaba muy bien el personaje de Inés, no explicita una tesis. Lo que hace es bosquejar, dibujar, unos hechos. A veces a ras del sueño(p.137). Por ello los personajes de ficción son los principales. Bolívar es apenas una sombra que se desea ver y no se logra(p.165-166); Boves apenas “unos ojos claros”(p.156).

El miedo constituye la entraña de la novela pues ella está contada desde la conciencia de Fernando. Por ello lo esencial de Las lanzas coloradas es lo que sucede dentro de la conciencia de los personajes. A unos los vemos dispuestos al arrojo, como a Presentación, a otros con miedo, en medio de sus vacilaciones.

Si bien, como ya lo hemos anotado, Uslar se aleja del romanticismo lo mismo hace del reformismo, del criollismo y del regionalismo. La naturaleza en Las lanzas coloradas está allí. No avasalla a nadie. Se la usa en función de lo natural. No importa al narrador que plantas haya allí ni que animales anden por allí. Aquí en Las lanzas coloradas el medio ambiente es un sostén para el hombre.

La técnica de Las lanzas coloradas, como lo ha reconocido la crítica, no es omnisciente, los personajes tienen su propia vida que el novelista no domina, él lo que hace es buscar el alma de los seres que narra, a veces trae a nuestra ficción manifestaciones técnicas novedosas como el monólogo interior que sucede durante el intento desesperado de Presentación de ver a Bolívar con el cual se cierra el libro.

Junio 22,1997
Octubre 24,2011