Domingo, 25 de Junio de 2017

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Nosotros Todos - Manuel Acedo Sucre

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Por: Roberto Lovera De-Sola

Tienen razón aquellos que dicen que esta primera novela del abogado Manuel Acedo Sucre(1958): Nosotros todos (3ra.ed.Caracas: Todtmann Editores, 2013.281 p.) es el libro venezolano más leído de los últimos tiempos, ya que apareció el mes de septiembre del año pasado(2012), a los dos meses, en noviembre, se imprimió su segunda edición y tres meses más tarde, en febrero de este año, la tercera, la que hemos tenido en nuestras manos para urdir esta reseña.

Obra Bien Hecha
La novela Nosotros todos tiene cuatro capítulos, cada con el nombre de su personaje central: 1) Yo el banquero; 2) Tú la Pendeja; 3)Él el operador; 4)Nosotros todos. Sobre ellos haríamos aquí una observación: nos parece que los nombres de los cuatro principales protagonistas, cada uno de cada uno de los capítulos, no debieron llamarse así pues resultan aquellos nombres denigrantes, podría habarse llamado, por ejemplo, con el nombre que que aparecen en la novela cada uno, de hecho los cuatro podríamos decir que son arquetipos de la situación vivida por el país bajo el régimen de Hugo Chávez, recuérdese que el libro apareció antes de la muerte de Chávez en La Habana, el pasado 30 de diciembre de 2012.

Entre ellos cuatro hay un personaje destacable, Erika, seguramente la gran creacion de este nuevo novelista que nos ha surgido. Erika mas que opositora, que lo es, ella es una persona que ama a Venezuela a sufre al ver la destrucción, sobre toda moral, del país impuesta por la llamada Revolución Bolivariana, que no es ni lo uno, ni lo otro, como nosotros lo hemos advertido más de una vez(ver nuestro “Qué, cual revolución”, en www.analitica.com: Caracas:mayo 19,2008). Desde luego, lo veremos, Erika es como ser humano más que sólo eso, más que su clara posición politica, ya que su empeño ético es esencial en ella. Y además su perfil psicológico es certero, podemos ver sus íntimos problemas, más bien psicológicos, sus dificultades para llegar al orgasmo.

Nosotros todos es novela bien escrita, bien estructurada, bien fabulada, con personajes bien paridos, caso especialmente de Erika, la cual le permite al narrador ofrecernos una mirada honda a la feminidad y sus recovecos(p.205-206).

La Esencia
La entraña de Nosotros todos es presentar los aspectos ideológicos del chavismo, los cuales, como nosotros mismos lo hemos demostrado en otros trabajos, decansan sobre una serie de falacias históricas. En el caso de este novela se refiere a una carta apócrifa del Libertador que el gobierno chavista, sabiendo que es falsa, la usa para demostrar un imposible: que Simón Bolívar(1783-1830) fue socialista.

Pero es Nosotros todos también una obra que trata sobre la economía de este régimen, sobre todo lo hecho para destruirla. Destruir a Venezuela es la única politica de este régimen. Destruir es fácil, construir es lo que es difícil, ello solo lo pueden hacer los politicos tesoneros, como los que tuvimos en la República Civil(1958-1998), aunque comenzaron a actuar desde 1945. La presencia de esos hechos económicos nos recordaron más de una vez una magnífica novela, poco conocida, de Emilie Zola(1840-1902), publicada en 1891: El dinero1, relativa a los hechos económicos. Y, en el caso venezolano, el novelar de Acedo Sucre, nos permite observar los andares y negocios de la llamada boliburguesía, gente corrupta, corruptora y corrompida(p.144,145).

Este Libro
La esencia de este libro es un hecho de los que podríamos denominar los aspectos ideológicos del chavismo, ideología que es, desde luego, un batiburrillo de ideas contrapuestas sin sentido alguno de coherencia.

Nos hemos referido a las ideas de este régimen, en este caso es relativa a una carta apócrifa del Libertador(p.58-59) que aparece en las trama, que es una especie de colcha de retazos sobre algunos hechos del período post Ayacucho, 1824-1825, adobados con una cierta referencia a Robert Owen(1771-1858), uno de los autores del Socialismo Utópico, pero no, ya lo veremos, el primero, ni el fundador de la tendencia, que venía de varias décadas atrás, de los mismos tiempos de la Revolución Francesa(1789-1799), a fines del siglo XVIII, asunto este que desconoce el chavismo que para nada conoce la historia del socialismo.

La carta de Bolívar en donde se refiere a Owen es la que permite el desarrollo de los asuntos históricos de la novela. En verdad, tanto Bolívar como Owen fueron personajes históricos de obra bien cernida. Pero el Caraqueño no conoció al británico ni a sus ideas, pese a lo que se lee en falsa carta, la que mueve aquí la pluma del novelista.

La misiva llegó a Venezuela desde Estados Unidos, pertenecía a Erika, uno de cuyos profesores en la Universidad de Harvard, quien la tenía, se la había obsequiado, al ver que ella era venezolana. El mismo, ni siquiera sabía si era verdadera, sólo había logrado que un experto le certificara que el papel y la tinta en que estaba escrita era propia de la época en que estaba fechada.

En Caracas, un personaje, pareja de Erika, cercano a la boliburgesía, para decir lo menos, se da cuenta del negocio que sería venderle la carta al gobierno chavista.

Pese a esto Erika, previamente, la había sometido a un verdadero experto, quien había aclarado que el documento no era auténtico. Este historiador se llama en la ficción Francisco Urquijo, quien había establecido una fundación “para investigar, de manera independiente, los temas que en las instituciones públicas eran tratados con el sesgo de las líneas dictadas por el chavismo”(p.129), él sabía que bajo Hugo Chávez(1954-2012) la investigación histórica peligraba, porque el proyecto chavista era alterar la historia para que esta sirviera a los fines politicos de esta administración, cosa que ha hecho varios de sus paniaguados.

Por ello, el dictamen de Urquijo fue desatendido. Y se puso la misiva en manos de los asesores del Archivo General de la Nación, institución del Estado, la cual hasta 1998 fue digna de aquello para lo cual había sido creada, pero después no. En cambio bajo Chávez todo había cambiado “esos asesores no eran ningunos expertos y… su trabajo consistía en ‘descubrir’ cualquier cosa, previamente descubierta o no, real o ficticia, que sirviera para hacer apología de Bolívar, o de cualquiera de los demás personajes históricos que había adoptado la Revolución como fuentes de inspiración, tales como Ezequiel Zamora(1817-.1860) o Simón Rodríguez(1769-1854)…Francisco[Urquijo] le ratificó que, aunque sonaba realmente intresante lo planteado por Ricardo como interpretación de la supuesta carta de Bolívar, era imposible llegar a la conclusión de que la carta podía ser auténtica. En la fecha y el lugar que aparecian en la carta Bolivar estaba en otra parte, haciendo otras cosas…pero en 1825 Bolívar estaba probablemente en uno de sus mejores momentos, por lo que contaba con un equipo y un modo de trabajo perfectamente organizados. Su tránsito a través de la provincia del Perú hasta llegar al Alto Perú estaba documentado en detalle”(p.131). Veremos cómo buena parte de esto es en parte falso.

Pero un día Ricardo, pareja de Erika: “Para sorpresa de ella[Erika],…le informó que el dictamen estaba listo y la carta parecía ser auténtica”(p.132), desde luego era la opinión de los “asesores”. “Por cierto, Erika, le planteó él en esa oprotunidad. He estado pensando en la carta. Si estos farsantes dictaminaron que la carta es auténtica, ¿qué interés tenemos nosotros en conservarla?”(p.134), “Fíjate bien. Ellos quieren creer que la carta es auténtica. Es más, hacen trampa para certificar que lo es…¿Qué te parece?...estás loco. Sabemos que la carta es falsa. No es que tenemos dudas al respecto. Lo sabemos. Estaríamos vendiéndoles una carta que es falsa, a un precio de cómo si fuera verdadera. Sería una estafa…Nada de estafa[dijo Ricardo]. Para que haya estafa tiene que haber engaño. Y nosotros les advertiríamos. Desde nuestro punto de vista el trato es “mira, si quieres la carta te la vendo, pero no es de Bolívar. Allá tu si quieres comprarla y pagarla como si fuese de Bolívar”(p.135).

Las Falacias
Para interpretar todo esto, que hace aun más fascinante Nosotros todos, que es la creación de una falacia histórica, debemos iniciarlo citando la mejor definición de este concepto que hemos hallado. Es de Jorge Olavarría(1933-2005). Es la siguiente: “Una falacia histórica, es un razonamiento falso que parte de premisas ciertas pero que por la forma como ellas son presentadas y aceptadas, lleva a conclusiones falsas. En algunos casos, una falacia histórica es el camino por el cual se llega a consagrar una mentira como una verdad y ésta es aceptada como verdad por quienes sospechan o saben que es una mentira, pero se empeñan en que sea verdad, ya sea porque ello conviene a un propósito convertido en dogma político; o sirve para encubrir hechos que se tienen como bochornosos y les ayudan a ocultar o preterir el complejo de culpa por conductas activas o omisivas….Si no hace un esfuerzo serio por desmontar la falsedad de esas falacias, el enigma seguirá siendo inescrutable. El primer paso para correr los velos que lo cubren es ordenar las falacias para abordarlas sistemáticamente”2.

Con esa precisión damos en el clavo de lo que este magnífico novelista de Nosotros todos quiere plantear, que es un hecho ético, que tiene que ver con el ejercicio de la historia, porque, aunque mucha gente no lo crea, hay una ética del investigador, tanto del literario como del histórico, cosa que tocamos aquí en los ámbitos humanísticos del caso. También existe la ética del investigador científico.

Las que Debemos Saber
Ahora bien, todo el planteamiento de la novela, la crítica a la barbarie y desculturización chavista que se nos presenta en Nosotros todos se debe basar en la presentación de lo siguiente:1) todo documento histórico no puede ser alterado porque el documento es la fuente del conocimiento de toda verdad histórica; 2) quien examina un documento, es decir un papel que habla del pasado, debe partir de los fundamentos para el análisis de los documentos históricos que se funda en lo se llama la metodología histórica, sin la cual esta no puede ser estudiada, ni enseñada, ni escrita; 3) el primer paso, ante un papel de la historia, es fijar su fecha y averiguar si quien lo escribió, o lo dictó, como fue siempre el caso del Libertador, si estaba en el sitio y en la fecha el día que dató el papel; 5) desde luego hay que indicar en la letra de cual de los secretarios del Libertador había sido redactada, ellos era los que tomaban el dictado de su jefe. Los nombres y grafías de la mayor parte de estos son bien conocidos por la investigación histórica; 6) y una vez con el documento de la mano este debe ser sometido al examen sobre su veracidad, proceso que se hace sobre la base de los que se denomina, en la metodología histórica, la Crítica Interna y la Crítica Externa del documento. Es tras eso, que se puede llegar a una lógica conclusión.

Pero hay más, en los argumentos de los alteradores de la historia, que aquí leemos que se llega a decir que aquel año, 1825, el Libertador tenía un buen equipo de secretaría. Nada más errado, Bolívar, desde 1813, el año del inicio de su carrera pública, había fundado su Secretaria y Archivo, allí se escribían sus diarios dictados y todos los documentos del gobierno, es ello lo que nos ha permitido el conocimiento actual que tenemos de la vida y acciones del Libertador, la mayor parte de estos documentación fue trascrita desde entonces, por sus secretarios y amanuenses, en los famosos Libros Copiadores. Esto indica que Bolívar siempre tuvo un equipo de trabajo, tan bueno como el que tenía en el Perú en 1825, fecha singular de su vida, “el viaje al eje de la esfera” como lo dijo el historiador Asdrubal González(1938), quien estudió día a dia, punto por punto, ese recorrido del Padre Libertador3.

La Carta Apócrifa
No es esta que aparece en Nosostros todos el único documento apócrifo del Libertador. Han sido muchos, bien estudiados por la erudición venezolana. Pero bajo el chavismo estos han proliferado y abundado, han aparecido constatemente, el primero el año de su golpe de Estado contra la democracia(1992). Ha sido el chavismo fecundo en ofrecer falsas interpretaciones sobre Bolívar y sus hechos.

La carta que mueve aquí la pluma de Acedo Sucre está fechada en Cuzco el 26 de 1825. Bolívar no estaba en el Cuzco ese día sino en el pueblo, también peruano, de Nasca. Lo que si es verdad es que ese día escribió una carta al mariscal Antonio José de Sucre(1795-1830), a quien también está dirigida la apocrifa. La carta desde Nasca es muy distinta a la apócrifa, aunque hay un hecho que aparece en la verdadera y en la falsa: la controversia, de grande altura como siempre sucedió entre ambos, que hubo en aquellos meses entre Bolívar y Sucre, sobre la idea de este último de convocar la Asamblea del Alto de Perú, de donde nació la originalmente llamada República Bolívar, llamada al poco tiempo, como hoy, Bolivia, para la cual el Libertador le escribió su Constitución, aprobada en 1826, que fue su documento más controvertido, aunque magnífico en diversas de sus concepciones constitucionales. Ahora bien, la verdera carta a Sucre, desde Nasca, el 26 de abril de 1825, la conocemos perfectamente, es honda y hermosa, y nos muestra la especial relación que unió a Bolívar y a Sucre. Puede leerse en recopilación de los papeles de Bolívar4.

Fue Bolivar: ¿Socialista?
En la carta apócrifa lo que más llama la atención es la mención que hace Bolívar del pensador británico Robert Owen. En la falsa epístola se lee “…las ideas de Owen, Ud. las conoce, con las del gran Lancaster…para que todos progresen”(p.60). Es este pasaje todo un galimatías, como lo es la tan fragmentaria carta que, según el discurrir de la novela llegó a manos del chavismo. Veamos: no hay en las cartas de Bolívar ninguna mención a Owen, de donde se deduce que no llegó a conocer sus ideas, pese a haberse divulgado en Europa desde 1813, con énfasis desde 1824 y 1826. Es por ello que sabemos que las ideas del socialismo nunca llegaron a Bolívar. La única vez que Bolívar tuvo contacto con el socialismo, lo que no pase de ser una boutade, un chiste, fue cuando conoció, en París, en 1804, a la bebe Flora Tristan(1833-1844), cuyos padres eran queridos amigos suyos. Ella con el tiempo fue una altísima figura del socialismo utópico, la autora del lema, “Proletarios del mundo uníos” que siempre se ha atribuidó a Carlos Marx(1818-1883), aunque es de ella. Bolivar nunca tuvo contacto alguno con el socialismo. Llamar a Bolívar socialista es un contrasentido y una alteración de la verdad de su biografía intelectual, por lo demas tan rica, pues el fue a la vez un oficial y líder civil que era a la vez un intelectual y un hombre de letras. La presentación de esto, entre nosotros, por el presidente Chávez, a partir de 2007, es la mejor prueba no solo de un escaso conocimiento de su ideario que tenía el comandante Chávez sino además una buena prueba de la ignorancia de la historia del socialismo, en este caso especialmente, del llamado socialismo utópico, tendencia que fue así calificada por Federico Engels(1820-1895), el compañero de Marx. La palabra socialismo fue utilizada por vez primera en 1832, en el periódico francés Le Globe, dos años después de la muerte de Bolívar. Pero la idea ya tenía cierta historia: el socialismo fue una vasta creación ideológica, tanto que no debería hablarse de “socialismo” sino de “socialismos”. Apareció en los días de la Revolución Francesa, creada tal idea, por el pensador francés Francois Noel Babeuf(1706-1797), conocido como Gracchus, quien la expuso como fundamento a la “Conspiración de los Iguales”, en 1796, considerada “la primera declaración política socialista”5 pero no logró tener eco, pues tales ideas solo aparecieron en un periódico parisino y por considerarlo un rebelde contra el orden revolucionario galo fue detenido, cayó en manos de Joseph Fouche(1759-1820) y le fue aplicada la pena de muerte. Sus ideas no se conocieron hasta hasta 1828, pero especialmente durante las revueltas parisininas de 1830 y 1848.

Si seguimos la historia del primer socialismo, el utópico, que fue uno de los grandes movimientos humanísticos del siglo XIX, veremos que antes de Robert Owen, el autor citado en la falsa carta, debemos detenernos al menos en siete autores que le antecedieron: Babeuf, Godwin, Paine, Chales Hall, Saint Simón, Fourier, Cabet y Sismondi. Desde luego no negamos la singular importancia de Owen. Solo que sabemos que el Libertador, gran lector, siempre pendiente de todas las novedades ideológicas y de los libros de historia, quien leía en francés e inglés, no llegó a conocerlo. Tampoco Owen fue el creador del socialismo, sino uno los principales socialistas utópicos, persona más que destacada. Y la idea según la cual fue Owen fundador del sindicalismo, debe tomarse con cuidado, ya que este dio sus primeros pasos en 1851, cuatro años antes de la muerte de Owen. Owen era cooperativista, organizador de los artesanos, no de los sindicatos. El primer socialista venezolano fue nuestro alto pensador don Fermín Toro(1806-1865). Desde luego, Ezequiel Zamora, nunca fue socialista, menos marxista, como lo ha querido ver el chavismo. Ni siquiera es suyo el cuerpo que se venera en el Panteón Nacional, cosa que le fue advertida al presidente Chávez, ya en 1999, por el Cronista de Caracas, doctor Juan Ernesto Montenegro.

Hay un hecho que hay que precisar: en la carta apócrifa se citan las ideas del gran educador británico Joseph Lancaster(1778-1838), amigo de Bolívar, desde que los presentó Francisco de Miranda(1750-1816), tan a él, como a Andrés Bello(1781-1865)7 y a Luis López Méndez(1758-1841), en Londres en 1810, los tres eran los diplomáticos llegados de Caracas. Lancaster estuvo en Venezuela con el tiempo(1824-1827), financiado por el Libertador y en Caracas fundó, sin mucha suerte, una de sus escuelas. De hecho, el inventor de la carta no lo sabía, ni conocia, que las ideas de Lancaster era opuestas a las de Owen6. Tampoco estuvo de acuerdo con las ideas de Lancaster don Simón Rodríguez ni don Andrés Bello(1781-1865)7. Desde luego Lancaster no fue socialista.

Y hay que reiterarlo: Bolívar nunca fue socialista, no lo podía ser, porque esa doctrina, pese a haber sido esbozada en los años finales del siglo XVIII por Babeuf, no se conoció sino mucho después, y, desde luego, Bolívar la ignoró. En verdad, Bolivar fue siempre una persona formada en las ideas de la Ilustración, era un Enciclopedista, y, desde luego, un liberal. Y lo reiteramos: Bolívar no conoció las ideas Owen ni lo cita nunca en sus escritos. Lo que Bolívar leyó lo conocemos con bastante exactitud, dados los catálogos de su biblioteca, casi siempre itinereante, lo cuales encontró el maestro Manuel Pérez Vila(1922-1991) en el Archivo del Libertador, en la Casa Natal y los publicó en un estudio suyo, esclarecedor, de lo que hemos afirmado, en grado sumo8. Lo que vio Bolívar era distinto, muy distinto(p.207) a lo que Chávez, que conocía escasamente al Libertador, pese a hacerle creer a las gentes que crédulas lo escuchaban, sin darse cuenta que mentía, en verdad no conocía en profundida a Bolívar, menos a su pénsamiento. Para poderlo serlo tenía que haber las 10.000 cartas del Libertador, en donde está la esencia de su ideario. Y complementarla con el estudio cuidadoso de los 300 libros fundamentales sobre Bolívar, única forma de conocer con certeza al Caraqueño.

Y Bolívar no conoció al socialismo, este se desarrollo como doctrina despúes de su fallecimiento, hacia 1840. Quien si lo conoció, porque vivió una vida mucho más larga que la de su discipulo, cosa que sabemos, fue don Simón Rodríguez, dijo conocerlo en un diálogo con uno de los intectuales europeos pertenecientes al círculo chileno de Andrés Bello, fue Luis Antonio Vendel-Heyl, bien conocido por el bellismo. La conversación se llevó a cabo en Valparaíso, en 1840, le dijo que hacía poco tiempo le habían llegado las ideas de Fourier y Saint Simón. Le dijo no haber leído sus obras, pero que conocía sus ideas9. Cabe en don Simón la pregunta: ¿lo influyó?. Hay quienes lo piensan así, nosotros no, no hemos encontrado aun los fundamentos para hacerlo.

Una Carta Falsa que fue Adulterada
La esencia de lo que trata Nosotros todos es mostrar la forma como el chavismo, influído por las ideas que el fascismo musoliano tuvo de la historia y lleno de las normas del stalinismo, recibidas en su caso por la via de la dictadura cubana, altera la historia de Venezuela en función de servir a aquello, siempre erróneo, que desea llevar a cabo para consolidar su poder. Hecho fallido. Nunca pudo Chávez convencer de sus ideas a la mitad del país. Y ello porque Venezuela es una nación democrática, no, como ellos creen, desde el 23 de enero de 1958, sino desde el 19 de abril de 1810, hecho consolidado constitucionalmente el 21 de diciembre de 1811 al aprobarse y entrar en vigencia nuestra primera Constitución, que fue, a la vez, la primera de la América Hispana, ese año, desde Caracas, en donde se había iniciado el movimiento, Venezuela, con la sola excepción de las Provincias de Marcaibo y Guayana y la ciudad de Coro, había proclamado la independencia. Así la democracia tuvo su plena vigencia desde muy atrás. Y se fue consolidando a través del tiempo: con el “Decreto de garantías”, del 18 de agosto de 1863, con la gran manifestación del 14 de febrero de 1936, con el Estatuto Electoral del 15 de marzo de 1946, que concedió el voto a hombres y mujeres, incluso a los analfabetos mayores de 18 años, que fue norma desde entonces. Este decreto de la Junta Revolucionaria de Gobierno, llegada al poder el 18 de octubre de 1945, en verdad la noche del día siguiente, iluminando la escena con velas porque el Palacio no tenía luz aquel día, ha sido considerado tan importante como la propia Acta de la Independencia. Así el voto cobró sentido para los venezolanos. Y ello fue probado plenamente cuando el 30 de noviembre de 1952 gracias al voto fue ratificada la democracia, pese al fraude hecho por la dictadura al conocer los computos de aquel día. Pero, desde entonces, los venezolanos comprendieron el valor del voto como la forma de expresar su opinión.Todo ello se hizo pleno el 23 de enero de 1958 y pese a todos los intentos de acabar con la democracia hechos por el chavismo la democracia permanece, tanto que en el momento de escribir estos renglones la primera fuerza política del país es la oposición, la Mesa de la Unidad Democrática, como hasta el propio CNE lo reconoce. Movimiento que ganó, pese al fraude hecho, las elecciones de 14 de abril de 2013. La gran figura politica del país es hoy el candidato de la disidencia aquel día, Henrique Capriles Radonski(1972).

La Carta de Marras
Volvamos ahora a nuestro asunto: la carta de marras, la que le da sentido a Nosotros todos, termina siendo en la entretejido de esta novela la falsificación de una falsificación, o como se lee “La carta ahora no era falsa, era falsa y adulterada”(p.228), con razón llamada, desde que cayó en manos de los “asesores” chavistas “la supuesta carta de Bolívar”(p.233). Su uso no fue otro que para “aprovecharse de su utilización para fines políticos”(p.207).

Así, según la sabrosa trama de Nosotros todos, los chavistas que tuvieron en sus manos la carta falsa, la adulteraron cambiándole la fecha que exihibía:”Cuzco, abril 26,1825”(p.58), que ya era un hecho erróneo, Bolivar no estaba en Cuzco ese día sino en Nasca, de hecho existe una carta a Sucre, de ese mismo día, pero nada tiene que ver con lo que se lee en la falsa. Bolívar llegó al Cuzco el 25 de Junio. Los “expertos” chavistas simplemente eliminaron del documento el “Cuzco, abril 26,1825” y lo sustituyeron por “Cuzco 26 [espacio en blanco], 1825”(p.146), alterando el documento, que ya era de hecho falso.

Chavismo
Desde luego, todo lo expuesto requiere un repaso de las acciones ideológicas del chavismo. Sobre ello leemos en la novela “Cuando llegó Chávez al poder, sobre una plataforma ideológica totalmente disparatada y que hablaba de una tercera vía que nadie entendía”(p.198).

En ese momento los antecedentes izquierdistas de ciertas personas equivocadas “empezaron a sonar como atractivos para la obtención de cargos públicos. Y el Gordo[el personaje llamado Nosotros todos, protagonista del capítulo cuarto] no podía pelarse ese autobús…su chavismo era una cuestión de oportunismo combinado con necesidad”(p.197-198). Esto es lo que es realmente la llamada elite chavista.

Pero es mucho peor, no es, como mucho de ellos creen, una elite de izquierda, es una élite fascista, todo los estudios sobre esa forma poltica así lo atestiguan. Fue aqulla una forma politica que de Francia pasó a Italia, saltó a Alemania y llegó hasta la URSS.

Desde el punto de vista de el estudio de la historia, Chávez y los chavistas, siempre errados en el conocimiento de nuestra historia, pensaron, equivocadamente: “especialmente en estos tiempos en que, por fin, se valoraba adecuadamente lo que tenían que decir los Padres de la Patria sobre el destino de nuestro país”(p.225). Esta era otra falacia, detrás, en 1998, estaban casi doscientos años de ejercicio historiográfico.

El Estudio de la Emancipación
El estudio de los días de la emancipación puede datarse con seguridad: su fecha inicial es el año 1826 cuando dos próceres, Cristobal Hurtado de Mendoza(1772-1829) y Francisco Javier Yanes(1777-1842), compilaron la primera colección de documentos históricos, a la cual hasta el propio Libertador suscribió ejemplares que destinó a las oficinas del gobierno. El vio con buenos ojos la intresante obra10.

Así, desde entonces, esta bella e inmensa tarea de compresión de nuestro pasado, que debe datarse no de los documentos hechos públicos desde 1810 sino primero de los de Miranda, desde 1784 al menos, y los de la Conspiración de Picornell, Gual y España, como la llamamos nosotros, todos redactados por su principal ideólogo, el profesor Juan Bautista Mariano Picornell(1759-1825), cuyas ideas, fueron expuestas en su pequeño libro, de esos que producen grandes cambios, Derechos del hombre y del ciudadano, con varias máximas republicanas; y un discurso preliminar dirigido a los americanos(1797) fueron usadas en el articulado de nuestra primera Constitución(1811) y en varias de la de America Latina, como lo demostró el erudito maestro don Pedro Grases(1909-2004)11. Y de allí en adelante con hitos como los escritos de Juan Vicente González(1810-1866), Fermin Toro(1806-1865), la biografía de Bolívar(1865) por Felipe Larrazabal(1816-1873); la publicación el mismo año de la Biografía de José Felix Ribas(1865) de Juan Vicente González y diez seis años después Venezuela heroica(1881) de don Eduardo Blanco(1838.1912)12. Le siguieron las dos grandes series documentales, impresas bajo el guzmancismo, las de Blanco y Azpurua(1875), 15 volúmenes y los de O’Leary(1883), 34 volúmenes; y más tarde, a partir de 1912, la inmensa tarea recopilatoria del doctor Vicente Lecuna(1870-1954), quien logró reconstruir en Caracas todo el archivo del Libertador, gracias al apoyo económico que le dio el general Juan Vicente Gómez(1857-1935). Y, desde 1964, la magistral colección anotada de los Escritos del Libertador, ya con 33 tomos, con 12.056 documentos de Bolivar y los firmados en su nombre por sus ministros y secretarios. Llega hoy hasta 1825. La colección dejó de editarse por orden del propio Chávez cuando sacó de la sede de la Academia Nacional de la Historia, con gente armada del ejército y un historiador chavista, vestido como guerrillero palestino, todos los papeles del Libertador y los del Precursor Francisco de Miranda(1750-1816), con lo cual también la edición moderna de su archivo, Colombeia, ya con 20 volúmenes, quedó detenida.

Creemos que hemos probado que el conocimiento que tenía el país, y desde luego América Latina, gracias al esfuerzo de nuestros historiadores era para 1998 amplísimo, año aquel del inicio del desbarranquadero de la República. Por ello no se podía decir que a partir de la llegada de Chávez al Palacio de Misia Jacinta se inició su conocimiento. De hecho, en el caso del Libertador, el chavismo no ha producido un solo libro significativo sobre Bolívar. Lo único que ha hecho es reeditar las grandes obras sobre el Caraqueño, escritas mucho antes de llegar al poder.

Bolivar Socialista: Invención del Chavismo
Así debemos reiterar, haciendo esta lectura crítica de Nosotros todos, siempre libro magnífico, que es una de las falacias del chavismo la invención de que Simón Bolívar fue socialista. Pero hay al menos otros quince falacias. A las cuales debemos añadir el cambio de fecha del día de la Bandera, en verdad data del 12 de marzo de 1806, en que fue por primera vez izada en el puerto haitiano de Jacmel y no de la fecha, impuesta por el chavismo del día en que por primera vez fue izada, por el propio Miranda, en tierra venezolana meses después. Los que estudiamos la historia sabemos que todo sucede en una sola fecha, y fechar, como nos enseñó el gran metodologo francés Pierre Vilar(1906-2003), es la primera obligación de un historiador. Y, por cierto, la rada haitiana de Jacmel es sitio ligado a la historia de Venezuela: allí fue izado nuestro tricolor por vez primera y de allí partieron la expediciones libertadoras de Miranda(1806) y de Bolívar(1816), esta errónamente llamada durante mucho tiempo,Segunda Expedición de Los Cayos, hasta que el historiador Paul Verna(1926-1995) puso las cosas en orden, gracias a las copiosa documentación que consultó.

Ellos, los chavistas, hicieron todo esto, sembraron esta falacia, pese a ser una inmensa falsedad, una “mentira podrida” como decía nuestro querido maestro el jusuíta Manuel Aguirre Elorriaga(1904-1969), pensando en “el prestigio que para el gobierno signficaría la validación académica de Bolívar como el primer gobernante socialista en la historia de la humanidad”(p.208). Esta es otra mentira también, porque eso fue lo que fue Vladimir Ilich Lenin(1870-1924), como consecuencia de la Revolución Bolchevique(octubre 25,1917), toma del poder hecha posible aquel día gracias a Leon Trostki(1879-1940).

Así “La patraña del Bolivar socialista fuera utilizada para justificar la radicalización del chavismo”(p.275).

Posiblemente, se lee en el libro(p.277), que los autores de la falsificación de la carta de Bolívar, llevada del Perú a los Estados Unidos, por un viajero podía provenir “de dos planfletistas peruanos que hicieron todo lo posible por destruir a Bolívar entre 1824 y 1830”(p.277). Posible. Personajes como José de la Riva Agüero(1783-1858), quien escribió sus panfletos anti bolivarianos con el seudónimo de Pruvonena, anagrama de Un peruano, podrían investigarse al respecto. Lo que sucede es que previamente había que demostrar cuál era la difusión de las ideas de Owen y del socialismo utópico en el Perú de aquellos años.

Todo esto que hemos observado, al reseñar, con entusiasmo, Nosotros todos, es lo que hemos visto, en estos tres lustros, de lo que es el chavismo: el movimiento más destructor del país y de su historia que hemos conocido, cosa que no sucedió, pese a las críticas que se le han formulado al bolivarianismo de los presidentes Antonio Guzmán Blanco(1829-1899) y Eleazar López Contreras(1883-1973), sobre todo por las exageraciones del primero, a lo que fueron las faustas celebraciones de 1883. Pero a la vez Guzmán Blanco nos proveyó el una inmensa documentación, que ya hemos detallado, que aun nos sirve para estudiar a Bolívar y a su tiempo. De Guzmán Blanco en este sentido la mejor crítica que se le ha hecho es la don Augusto Mijares(1897-1979) cuando lo criticó por no leer la vasta documentación que había hecho imprimir. En cambio el presidente López fue un recto estudioso de Bolivar, por ser él, además, un intelectual muy bien formado, lo que le disculpa de la creación de la “Cívicas bolivarianas” como partido del gobierno en su tiempo. Y, a ambos, les debe mucho Venezuela, por las inmensas realizaciones de sus gobiernos que aun conmueven a quien las estudie.

En cambio Hugo Chávez, el personaje que explícita e implíctamente nos encontramos a cada paso en Nosotros Todos, no tuvo otro afán que destruir a Venezuela, no tuvo realización alguna como gobernante porque siempre lo movió el inmenso resentimiento social, bien estudiado hoy gracias a Ruth Capriles Méndez13, que fue lo único que lo movió. Y enfermo, ni siquiera pensó como ofendía al país al no fallecer en él sino fuera de nuestras fronteras, en tierra de una nación enemiga de la verdadera Venezuela.

Agosto 3-15,2013