Domingo, 25 de Junio de 2017

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‘Misión Olvido’ La Segunda Novela de María Dueñas

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Por: Roberto Lovera De-Sola

Hemos esperado con interés la segunda novela de la española María Dueñas(1964), Misión olvido(Caracas: Planeta,2012. 511 p.), dado el interés que suscitó entre nosotros su primera y celebrada novela El tiempo entre costuras(Caracas: Planeta, 2009. 368 p.), con más de un millón de ejemplares impresos en castellano y traducido a veinte lenguas, también con edición venezolana, con dos ediciones.

Tienen razón quien ha señalado, en la prensa española, que Misión olvido es una novela que nos ofrece, a través de su protagonista, un giro vital, un cambio en el destino de esa mujer, cosa que logra a través de un viaje, que se le presenta como una segunda oportunidad vital. El libro a la vez nos hace enfrentarnos a la memoria, de ella y de lo que encuentra en la universidad norteamericana en donde se va a trabajar y, desde luego, a través de los senderos de la nostalgia, dado el asunto en el que empieza a trabajar que toca la memoria española.

La Entraña
"A veces la vida se nos cae a los pies con el peso y el frío de una bola de plomo.
Así lo sentí al abrir la puerta del despacho. Tan próximo, tan cálido, tan mío. Antes.

Y, sin embargo, a simple vista, no había motivo para la desazón. Todo permanecía tal y como yo misma lo había dejado. Las estanterías cargadas de libros, el panel de corcho repleto de horarios y avisos. Carpetas, archivadores, carteles de viejas exposiciones, sobres a mi nombre. El calendario congelado dos meses atrás, julio de 1999. Todo se mantenía intacto en aquel espacio que durante catorce años había sido mi refugio, el reducto que curso a curso acogía a manadas de estudiantes perdidos en dudas, reclamos y anhelos. Todo seguía, en definitiva, igual que siempre. Lo único que había cambiado eran los puntales que me sostenían. De arriba abajo, en canal"(p.9).

Y en las últimas cinco líneas del libro se lee: “Al llegar a casa leí las hojas del sobre…Después le llamé y le dije ven ya…Y después, con las maletas todavía medio deshechas, las habitaciones templándose y el árbol de Navidad sin poner, tracé las líneas de tres vidas y comencé a escribir”(p.507).

En Estas Hojas
En verdad, para comenzar nuestra reseña: como buen libro Misión olvido, casi desde sus primeras páginas, caemos en la trampa de la escritura, no podemos dejarla no solo hasta terminarla, sino hasta consumirla.

Además, si algo caracteriza a María Dueñas es el hecho de ser una gran contadora de historias, tan bien narradas que nos atornillan a nuestra poltrona de leer. Un hecho que ya conocíamos bien por El tiempo entre costuras, hecho ahora reiterado en Misión olvido.

Ante este libro se hace necesario empezar por definir al olvido, ¿qué nos dice esta palabra?: se refiere a un hecho que se olvida; a algo que se saca de la memoria, que se entierra. Y sobre todo, psiquiátricamente, aquello que por ser un recuerdo tan doloroso se deja de recordar. Es un mecanismo sabio de la psiquis.

Sobre esto ha señalado José María Ariño, a propósito de Misión olvido, “El olvido supone, además, romper amarras con el pasado, no dejarse llevar por el peso amargo de los recuerdos, mirar hacia adelante afrontar el riesgo, saber convivir con la sociedad y, sobre todo aceptar sin paliativos los reveses caprichosos del amor”(“Misión olvido” en www.google.com: Caracas: enero 13,2013).

Pero, teniendo en cuenta, sin apartarse de esto, por más que duela, no hay posibilidad alguna para borrar la memoria, esta sigue siempre viva, siempre hace su oficio: recordar.

Así la historia que María Dueñas nos cuenta es su novela es una historia de seres humanos, narrada en primera persona, narración del mundo universitario norteamericano, con dos ámbitos: el pasado: a través de Andrés Fontana y de Daniel Carter, su discípulo. Y el presente: Blanca Perea, la protagonista. Y con ella, y sus cuitas, la historia se hace presente, es todo lo contrario del olvido, es la misión memoria, la misión recordar.

De otro lado, para ella, para Blanca, todo se inicia con su intento de operar una cierta operación olvidar para estar estar lejos del dolor, huir de él.

En el libro hallamos el Madrid del comienzo de la Guerra Civil hispana(1936-1939), la misma ciudad en los comienzos de los años sesenta y la California de nuestros días, a partir de 1999.

Cuando abrimos la novela encontramos a la protagonista de Misión olvido, la profesora Blanca Perea, en crisis: su marido la ha abandonado por otra mujer y ella se aventura a irse desde España, su lugar natal, de formación y de actividad profesional, hacia otro sitio, universitario también. Parece una huida pero termina siendo un encuentro, porque en la tarea que inicia allá, organizando los papeles de un profesor fallecido, Andrés Fontana, se encuentra también así misma. Es también allí donde vuelve a encontrar el amor, a través de un discípulo de aquel, Daniel Carter.

Sin duda, al pasar las páginas de Misión olvido, nos encontramos que las expresiones segunda oportunidad, reconciliación y reconstrucción parecen ser las centrales en lo que en el libro se cuenta, a lo que ella hace en la Universidad Santa Cecilia, en California. Así la novela es un tributo a las segundas oportunidades, a la reconciliación, a la reconstrucción. Esta es, además, la historia propia de las personas, hombres y mujeres, que se enfrentan de nuevo al vivir después del divorcio, un hecho doloroso que siempre termina convirtiéndose en un hecho sanador y en la oportunidad para un nuevo vivir.

El Suceso
Cuando Blanca Perea acepta un cargo para organizar todos los papeles del archivo de un profesor español, Andrés Fontana, muerto hacía unos años, un hispanista, logra vertebrar la memoria de lo vivido por aquel académico, un trasterrado, una persona que al iniciarse la Guerra Civil hispana encuentra su camino profesional en el mundo universitario norteamericano.

Fontana, a través de sus trabajos, sobre todo la historia que escribió sobre las misiones hispánicas del Camino Real, del siglo XIX, aunque los franciscanos ya estaban desde el siglo XVI, eran aquellas tierras pertenecientes a la corona española, territorios que más tarde fueron de los Estados Unidos, territorio en la época colonial y tras la independencia de México, entonces de la Nueva España, el virreinato de México, el cual luego de la guerra entre los Estados Unidos y México(1846-1848), se convirtieron en territorio de la unión, cuyo símbolo es la bandera de la estrellas y las barras.

Además, es toda una vida, no solo la intelectual, la que se revela en los papeles de Fontana. Allí está el registro de su vivir, sus viajes a España, su retorno a los Estados Unidos, las dos lenguas, los dos mundos que se reencuentran en los trabajos de los exilados.

Así nos encontramos con la historia de la República(1931-1936) y Guerra Civil Española, que vivió Andrés Fontana y la España de la postguerra, que conoció Daniel Carter. Es por ellos que aparece la obra del novelista Ramón J.Sender(1902-1982), otro exilado hispano, que Fontana propuso a su alumno Carter estudiar.

Pero en California aparecen para Fontana los viejos frailes franciscanos, quienes dieron impulso a la fundación de las grandes ciudades de la región, como Los Ángeles(1771) o San Francisco(1776).

Está además en Misión olvido la presencia en nuestro tiempo de los hispanistas, los profesores y escritores exilados, quien hicieron su vida allí, algunos no llegaron a regresar a España. Y aparece también en el tramado de la novela la presencia norteamericana en España, sobre todo los militares unisenses, llamados por el dictador Francisco Franco(1892-1975).

Y siendo profesor en los Estados Unidos surgió en Fontana, como trabajo de investigación, la idea de rescatar fragmentos de la olvidada historia de la presencia de los misioneros franciscanos en tierras californianas, sobre todo en los últimos tiempos del mandato hispano, y luego mexicano, en aquellas tierras, hacerlo fue para Fontana historiar la memoria española en tierras norteamericanas. Misión olvido, constituye la lucha por rescatar aquellos recuerdos, para que no se perdieran.

Y además serán aquellos estudios también las bases de la lucha que entonces se emprende, ya en los albores del siglo XXI, por sacar del medio a aquellos que desean acabar con las ruinas de los conventos, en particular de la llamada misión Olvido, salvarla así de las manos de quienes quieren acabar con ellas, una de las últimas misiones, para construir un Centro Comercial. Es en ese momento que la benedictina labor realizada por Blanca Perea, al organizar los papeles de Fontana, da frutos. Allí están las pruebas que se buscaban. Un poco antes de que Blanca llegara a iniciar su trabajo de organización del archivo de Fontana aparece Daniel Carter, un colega gringo, hombre especialmente atractivo para ella.

Personajes
Los personajes de Misión olvido son, ya los hemos mencionado, Blanca Perea, el profesor español Andrés Fontana; su alumno Daniel Carter, estudioso de la obra de Ramón J.Sender; Aurora, la esposa de Daniel y la miserable y resentida Darla Stern(p.412), personaje cuidadosamente trazado, con firme mano, por la novelista.

Sobre la importancia en la trama de Ramón J.Sender, debemos decir que es uno de los autores más destacados de las novela española escrita por los exilados anti-franquistas. Fue Sender, el autor, entre muchas otras, de La crónica del alba(1942, Madrid Alianza Editorial,1982. 3 vols), cuyo primer volumen nos sedujo cuando lo leímos, tras habernos quedado sin palabras, en una vacaciones en Madrid, en el invierno de 1982, al ver en un cine de la Gran Vía la película Valentina(1982), el inolvidable personaje de su primer volumen, film basado en Crónica del alba, dirigida por Antonio José Betancor(1942), protagonizada por Jorge Sanz(1969) y Paloma Gómez.

Tres Seres
En la última línea de Misión olvido leemos “trace las líneas paralelas de tres vidas y comencé a escribir”(p.507). Es allí cuando ya el olvido se ha convertido en memoria, especialmente cuando la escritora hace mención al poema del gran Luis Cernuda(1902-1963),“Donde habite el olvido”(p.432). Es por ello que hace referencia al significado de “La nostalgia de lo perdido”(p.405) y de la necesidad de “retozar en la nostalgia”(p.408).

Novela de largo aliento es Misión olvido, como en El tiempo entre costuras, aquí en Misión olvido una crisis existencial de una mujer es el corazón de esta narración.

Ya lo hemos indicado esta es una historia de universitarios, de tres profesores, una mujer, la protagonista, un académico español, un transterrado, y su discípulo y continuador, un scholar gringo.

El tema central de Fontana fueron las huellas hispanas en los Estados Unidos, especialmente en California, tema de sus investigaciones.

El exilio, patria de los trasterrados, siempre está presente: “De pérdida y exilio de letras trasterradas y del cordón umbilical de la memoria”(p.116) nos habla este libro. Y especialmente del “hombre frente a su memoria, la carne y los huesos frente al legado intelectual”(p.344). Siempre está presente esta consigna: “Qué triste, ¿verdad?...dedicar tanto esfuerzo a rescatar el olvido y acabar muerto”(p.351), se dice de Fontana. Y Daniel que escucha replica: “No te olvides, Blanca, que, de una manera u otra, todos tenemos deudas pendientes con nuestro pasado”(p.372).

Blanca, La Protagonista
Fascinante el trazado que da la autora a la protagonista desde el ángulo psicológico.

El fin de su matrimonio, su crisis personal como consecuencia de aquello, es el hecho esencial del comienzo de la obra, cuando ella busca donde irse, porque “Quizá la solución pasaba por llenar mi vida con otros afectos en vez de seguir lamentado lo perdido”(p.76).

De allí que leamos en la segunda página: “Rosalía, soy Blanca Perea. Tengo que marcharme de aquí, necesito que me ayudes. No sé adónde, igual me da. A un sitio en donde no conozca a nadie y en que nadie me conozca a mi. Sé que es un momento pésimo, con el curso a punto de empezar, pero llámame cuando puedas, por favor”(p.10).

Y ello porque, dice, “me faltaba la energía para mantenerme a flote en el mismo escenario de todos los años”(p.11), “No tuve sosiego, me faltó valor”(p.12), “Lo bastante quizá para que mis heridas dejaran de escocer. Lo suficientemente lejos como para desvincularme de mi realidad más inmediata, lo suficientemente cerca como para volver con frecuencia si mi situación diera tres saltos mortales y todo regresara a su cauce de una vez, rematé con rotundidad”(p.14).

Ello, “Mientras trataba de digerir la noticia de que mi marido iba a tener un hijo con la mujer por la que me había dejado apenas dos meses atrás. El tercer hijo de Alberto: ese tercer hijo que nunca quiso tener conmigo a pesar de mi larga insistencia. El hijo que nacería de un vientre que no era el mío y en una casa que no era la nuestra”(p.16).

Es buscando un refugio en medio de sus crisis que encuentra un trabajo en California. Allí “Los papeles de Fontana fueron de nuevo mi refugio. En ellos braceé un rato largo, usándolos como analgésico” (p.76). Fue el camino “Para asentarme en mi nueva vida. Una vida inesperada y no elegida, llena de ausencias e incertidumbres”(p.215).

Tan en crisis estaba como la vemos en este pasaje: “Mientras con una mano batía huevos, con la otra espantaba a los fantasmas que, gamberros, me acosaban sabedores de la magia que tienen los olores para devolvernos al pasado y sacarnos las emociones de las entrañas”(p.217). Estaba, cada día, “En la constante huida hacia adelante que parecía dominar todas las facetas de mi vida a lo largo de los últimos meses”(p.225). Pero, pensaba, “todo eso había quedado atrás. Ahora había que mirar hacia adelante y en homenaje a ese futuro que se iba abriendo a mi paso”(p.244), se dio cuenta que su estancia en aquella universidad californiana “estaba siendo un bálsamo, una cura dulce para las heridas que él me había causado”(p.255).

Por ello una amiga le dijo a Blanca, meses más tarde, cuando se despedía para retornar a España: “Has recuperado el rumbo, Blanca…Lo peor ha pasado ya. Sopesa ahora lo que la vida te ha puesto por delante y escucha a tu corazón”(p.496).

Por qué nos Enamoramos
La más importante de las lecciones que había comprendido, sin duda leyendo los papeles de Fontana sobre cierto amor platónico que este había tenido; comprendiendo, a la vez, lo sucedido a Daniel al morir su amada esposa, era que había comprendido lo que nos sucede cuando nos enamoramos de otra, o de otro. Y, por ello, había terminando comprendido lo que había sucedido a su exmarido. Por ello entre sus resoluciones, al llegar a Madrid de vuelta, había decidido: ”Y tengo que ver a Alberto, quizá eso sea lo principal. He ordenado mis ideas con respecto a lo que ha pasado entre nosotros, ahora lo veo todo de manera de distinta. He empezado a entender y es el momento de que empecemos a hablar”(p.500).

Daniel le había dicho un día: ”a las cosas hay que darles siempre el final que necesitan aunque resulte desolador, para que todo termine curándose sin dejar cicatrices”(p.500).

De allí que Daniel le dijo que la esperaba. Pero que previamente debía poner sus cosas en orden, sobre todo con Alberto su exesposo. Después, le dijo Daniel: “Ven conmigo entonces, dijo aferrándome a su cuello”, “Pon tu vida en orden primero. Después llámame….Y con la firmeza de quien sabe dónde debe plantar su bandera, me estrechó entre sus brazos besándome largamente con ternura y calidez”(p.504).

Todo lo comprendió. Y en el avión de vuelta: ”Después de meses conteniéndome, sin poder evitarlo, por fin arranqué a llorar”(p.506), confía Blanca. Allí el círculo se había cerrado, se había plegado una ventana, se abría una puerta.

Blanca en California
El trabajo en California había sido sanador para Blanca porque “en el momento en que el hundimiento parecía inevitable, la memoria me trasportó en volandas a una etapa lejana del ayer”(p.29). Fue el camino que le señalaron los documentos de Fontana: “esos papeles me mantenían cada vez más absorta y me atrapaban en mi intento por ponerles congruencia hasta el punto de dejar para el último minuto las demás obligaciones y hacer incluso que rellenera con un mísero sándwich…el hueco de la hora de comer”(p.105). Así: “Cuanto más me absorbía el legado del profesor muerto, más consciente era de su carisma y valía. Y, de paso, mientras pensaba en mi”(p.105). Ella podía decir, en ese momento, lo mismo que a otros, han sido los libros, la escritura y la música clásica los que los han salvado en esos difíciles tiempos de crisis.

Haciendo eso es que Daniel la pregunta un día si en aquellos manuscritos había encontrado alguna referencia a la llamada misión Olvido(p.233), lugar que no debe confundirse con el juego metafórico del título de esta novela.

Andrés Fontana
Lo que Blanca Perea se propone en el trabajo realizado en una universidad californiana, donde se va a trabajar, es recuperar una vida, la de Andrés Fontana, a través de los papeles de este profesor e investigador.

Laborando se dio cuenta de un error corregible: “Por fin fui consciente de que había abordado mi tarea desde un enfoque equivocado, por fin supe cuál había sido mi error. Tras la disciplina que me auto impuse, tras las largas horas encerrada…había faltado algo más. Algo que me habría evitado encarar los papeles de Andrés Fontana como si de cajas de tornillos se tratara”(p.43).

Se dio cuenta que su tarea debía ser “la recuperación de la memoria de un hombre. La memoria enterrada de un hombre olvidado”(p.43). Fue como se dio cuenta que “en cierta medida tuve la sensación de estar sacando de las tinieblas a Andrés Fontana…abriéndome paso hacia la luz en la vida del profesor sin perder la perspectiva de su existencia real”(p.67).

Los papeles de su archivo documentaban un hecho “Nunca hallé en los datos un interés patente por volver a aquella patria[España] ya irremediablemente distinta de la que había dejado atrás, aunque entre sus escritos se intuía de cuando en cuando la sombra de la nostalgia. Pero jamás dudó: embaló los sentimientos junto con las emociones y las estampas de sus años jóvenes, los amarró con nudos bien apretados para que ninguno se le escapara y los almacenó en la trastienda del pensamiento. A partir de entonces se estableció en su país de acogida con definitivo sentido de la permanencia, dedicándose a enseñar la lengua y la literatura de su patria”(p.106). Y se “apasionó con la historia de California nada más instalarse allí”(p.168).

Revolviendo aquellas muchas hojas nos muestra Blanca como es el arte de investigar: con “Sosiego y calma”(p.226). “Y una documentación exhaustiva para poder completar la hoja de ruta de los escritos del viejo profesor sobre el mapa real de los tiempos y los hechos” (p.226).

Fue entonces cuando se dio cuenta de la motivación que empuja a los investigadores: “Ahora lo veo todo mucho más nítido, empiezo a entender que poco a poco se fue fascinando por la historia de sus compatriotas en esta tierra, que desarrolló una especie de atracción personal hacia todo ello, y que por eso dio un vuelco a sus líneas de investigación y se centró cada vez con más pasión en la vieja California. Y cada vez voy entendiendo con más claridad la esencia de ese mundo en que se volvió”(p.232). Así su tema central fue hallar el lugar donde había estado la misión Olvido, que no era otra que “La última misión franciscana del legendario Camino Real. La nunca catalogada, la que hacía el número veintidós: la más frágil y efímera, esa que Andrés Fontana, con fundamento o sin él, dio en llamar misión Olvido”(p.479), Entre sus papeles, sobre todo los hallados en último momento, aquellos que Darda Stern, llena de resentimiento, había robado de entre los archivos del profesor Fontana, cuando se dio cuenta que este, al morir, había dejado la mayor parte de sus bienes a la esposa de Daniel, a Aurora.

Daniel Carter
Daniel Carter aparece en la novela cuando, haciendo sus estudios de postgrado con Andrés Fontana este le interesa porque estudie la obra de Ramón J,Sender.

Para hacerlo va a España para conocer los lugares que inspiraron su escribir a Sender. Quiso así: “Hollar las mismas veredas, sentir el pálpito de los parajes, destripar sus entrañas geofísicas y trasladarlas a su quehacer intelectual”(p.151). Se dirigió a España, en pleno franquismo, a estudiar un escritor republicano, prohibido allí por ser republicano, de alguna forma silenciado(p.158). Por ello su tutor en Madrid, un viejo Requete nacionalista, nombre de la facción franquista en la guerra, lo entiende y le dice: “Respete a este pueblo, muchacho. No pase por delante de nosotros sin pararse a entender quienes somos”(p.159).

Allí Daniel conoció y se enamoró de Aurora, una farmaceútica, con quien se casó.

Y años mas tarde, ya viudo, su camino se entrecruza con el de Blanca, quien al organizar el archivo de su maestro logra sacar a la luz las grandes tareas emprendidas por Fontana, dejando “fuera de las tinieblas”(p.472) su legado. Y, además, la verdad de su vida, demostrando que nunca podemos investigar sobre una persona sino tomar en cuenta sus propios pasos vitales, su vivir íntimo, aquello que siente, aunque sea en silencio, lugar en donde trascurre siempre aquello sobre lo cual no se puede preguntar ni responder.

El Sentido del Amor Platónico
Aquí entra María Dueñas a tratar un asunto que en general la gente soslaya o le da poca importancia: la existencia de un amor platónico, siempre llenos de tanta pasión y amor, a veces más fuertes que los amores reales porque a los amores platónicos la cotidianidad que desgasta a los otros, a los matrimonios sobre todo, en cambio conserva a los platónicos tal cual fueron, imposibles pero reales, en todo el esplendor de sus sentimientos. No se olvide que cuando se llama a esta pasiones amores platónicos, se coloca adelante, primero, la palabra amor, porque estas relaciones lo son. A veces más nítidos y avasallantes que los otros. Además logran conservarse impolutos pese al paso del tiempo.

Sobre el sentido cierto de los amores platónicos, como el que sintió el profesor Fontana por Aurora, la esposa de su alumno Daniel Carter. Este no podía ni siquiera ser dicho, expresarse en una íntima declaración. Aquel anciano maestro sabía que si bien su amor era legítimo hubiera sido un acto inicuo tratar de enamorar a la esposa de su discípulo, o horadar una unión que el sabía que era la propia de una pareja de dos seres siempre enamorados. El sabía que el amor hacia aquella mujer tan amada era un amor prohibido para él. Calló, como todo lo que sentía, tal como Blanca lo descubrió leyendo sus papeles, porque en estos estaban los resultados de sus estudios e investigaciones tanto con los testimonios de aspectos íntimos de su propia vida. Había habido amor, ella, universitaria como el marido y el profesor, llegó a trabajar con él, juntos investigaron buscando hallar la misión Olvido y murieron juntos en un accidente automovilístico. Pero nunca fue lo que la maliciosa Darda dijo que habían sido. Así la gran crisis personal que vivió Daniel tras su deceso fue por haberla perdido, porque había sido hasta ese momento su verdadero amor, relación nunca manchada de malos actos. Pese a las habladurías de Darla, cuando se dio cuenta que pese a ser muy amiga de Fontana, y considerándose con derecho a recibir sus bienes, al darse cuenta que este los había dejado a Aurora propagó sus maliciosas interpretaciones en el ambiente universitario.

Ello nos ha llevado a volver a reflexionar, con Misión olvido entre las manos, sobre el sentido de los amores platónicos. Estos son relaciones desprovistas “de la tintura retorcida que Darla Stern se empeñaba en conferirle y cercanos a la dudas que acosaron a Daniel en sus momentos más lúgubres”(p. 433).

Pero los sentimientos de Andrés Fontana se asomaban entre aquellos versos, que Blanca halló en sus archivos, en su plena esencia, evidenciando el amor callado por la compatriota inesperada…[fue] una pasión muda, soterrada ante el mundo. Incluso para ella tal vez”(p.433). Esto lo vio Blanca cuando encontró entre los borradores del profesor la transcripción de los primeros cuatro versos del poema “Donde habite el olvido” de Luis Cernuda(1902-1963), otro trasterrado, grande de las letras hispanas, en el que se lee: “Donde habite el olvido,/ De las vastos jardines sin aurora/sin aurora/aurora, aurora, aurora”(p.432). Fue leyéndolos cuando comprendió lo que Fontana había sentido, porque todo amor platónico es un amor, ello por encima de todo, así se piense “que estar enamorado solo es una tortura”, como a nosotros nos dijo un día una bella actriz nuestra. También encontró Blanca entre las hojas que revisó estos otros versos del mismo poema cernudiano: “Donde yo sea/memoria de una piedra sepultada entre ortigas”(p.494).

Comprendió que “A veces nos ciega la arrogancia y no somos conscientes de lo elementales que son las cosas”(p.482-483). Pudo entender el amor, comprendió que el amor llega caminando hacia nosotros, sin anunciarse, el día que menos lo esperamos.

Y se Comprendio así Misma
Y fue en este momento, a través de aquellos viejos renglones que Blanca se comprendió así misma y entendió a su exmarido Alberto cuando la dejó, desolada desde luego, para irse tras su nuevo amor. Por ello escribió “Al asumir la pasión de Fontana por Aurora comprendí a Alberto también. A través de ellos entendí algo tan simple, tan orgánico y elemental como que la única causa que le guió para apartarse de mi lado fue la fuerza de un amor sobrevenido que se cruzó en el camino como tal vez se me habría podido cruzar a mí. Un sentimiento que le sobrepasó…A pesar de su torpeza conmigo, de todo lo reprochable y censurable y del dolor que me llegó a causar, el amor ajeno del viejo profesor me hizo entender que, ante las jugadas que el destino nos pone insospechadamente por delante, a veces no se puede aplicar la razón”(p.434).

Fue entonces que razonó sobre su experiencia, sobre lo vivido: ”Solo entonces fui consciente que nada había terminado. De que, de hecho, casi todo estaba todavía por empezar”(p.434).

(Leído en la sesión del Círculo de Lectura de la Asociación de Vecinos de La Lagunita, celebrada la tarde del miércoles 16 de enero de 2013).