Sábado, 24 de Junio de 2017

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Memoria del Círculo de Lectura

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Por: R.J.Lovera De-Sola

“flotaba el espíritu de todas las palabras maceradas en los libros y giraba una tormenta de voces mudas y angustiosas…hasta que de pronto advierte que es una señal y siente el torbellino anhelante que hay en la biblioteca. Sombra, luz, la figura, el abismo, la figura, luz, sombra…El personaje de patillas y ceñida corbata negra advierte que su vida es también verdadera y falsa y no podrá salir de un libro, ya casi olvidado. Su existir quedará interrumpido y en suspenso, acaso para siempre, cuando otro lector, quien a su vez puede que viva para siempre, cuando otro lector, quien a su vez puede que viva también falsamente en otro libro, se niegue a continuar leyendo el capítulo siguiente, titulado en gruesas letras anticuadas”.
Arturo Uslar Pietri(1906-2001): “El baile del conde de Orgaz(1936)”
En: Cuarenta cuentos.
Caracas: Monte Ávila Editores, 1990,p.378-381

La Tertulia: Una Tradición
Hacía tiempo acariciábamos la idea de escribir una suerte de memoria de los Círculos de Lectura que fundamos y coordinamos. Lo hacemos ahora gracias a una invitación de Heraclio Atencio Bello y su Fundación Venezuela Positiva la cual se propone publicar el libro La tertulia: una tradición venezolana. Hemos vertebrado estas hojas a partir de estas ideas de Atencio Bello: “En cuanto al libro sobre las tertulias la idea es dejar constancia de que en Venezuela el intelectual busca necesariamente reunirse para compartir y recibir conocimientos y aportar ideas nuevas a sus pares. Además, que la Tertulia es una tradición venezolana que viene de la Colonia. Mi tarea será enfatizar el número de Tertulias que existieron o que existen y mencionar la importancia que tiene el noble ejercicio de conversar para escuchar e intercambiar ideas de una manera civilizada y constructiva”.

Lo que dice Heraclio Atencio Bello es así. Es tan viejo que nuestra más antigua tertulia literaria fue la que se realizó en la isla de Cubagua, primer asentamiento urbano del país, en el siglo XVI, lugar habitado entre 1526 y 1541, fecha en que un huracán destruyó la isla y sus habitantes huyeron a Margarita, todavía no era posible hacerlo a Tierra Firme, a menos que se fueran a Coro, fundada en 1527, que era entonces una ranchería, Cumaná no había sido aun fundada, lo fue en 1569. Allí, en Cubagua, nació nuestra primera generación literaria. Sus escasas noticias y algunas de sus producciones las recogió el mayor poeta de ellos, Juan de Castellanos(1522-1607), en sus célebres Elegías de varones ilustres de Indias(Madrid: Viuda de Alfonso Gómez, Impresor de su Majestad, 1589. 202 p.). Desde entonces los intelectuales no se han dejado de reunir para tertuliar. La tertulia es muy importante porque en ellas se discuten los por qués de sus creaciones, se conversa sobre los libros que se leen o se escuchan las primeras lecturas de las páginas que se están escribiendo, es en ellas que todo escritor busca a su lector ideal, al interlocutor que todo creador desea hallar. Las tertulias constituyen una tradición en la cultura venezolana porque no solo las habido literarias sino de diversas índoles intelectuales. Tertuliar es palabra tan común en la vida literaria que “tertulieros” llamó Francisco Herrera Luque(1927-1991) en Los cuatro reyes de la baraja(Caracas: Gribalbo,1991.261 p.) a un grupo de amigos que se reúnen en la plaza del Panteón, en el norte de Caracas, a repasar las idas y vueltas de nuestra política, tanto que uno de ellos es el Viejito, que no es otro que el fantasma de Simón Bolívar(1783-1830) quien se sienta entre ellos, quizá esperando se sirviera la habitual taza de chocolate de las tertulias en las casonas mantuanas durante los días coloniales.

Por cierto a fines de la época provincial, días del siglo XVIII, fueron habituales tres tertulias: la que se celebrara en la casa de los hermanos Ustáriz, en la que brilló el talento del joven Andrés Bello(1781-1865), la que se llevaba a cabo en la mansión del canónigo José Ignacio Moreno(1748-1806), casa en la que había también una pequeña imprenta y un microcopio. La otra es la que se celebraba en La Cuadra Bolívar, casa de campo, cercana a la Caracas de entonces, de los hermanos Bolívar Palacios, Simón José Antonio(1783-1830) y Juan Vicente(1781-1811).

En las últimas décadas, ya en el siglo XX, deben registrarse las realizaban en los años sesenta los escritores aparecidos a raíz de la caída de la dictadura(1958) quienes hacia 1968 se reunían, por ejemplo, en el Bar Paprika en Sábana Grande, que administraba una simpática y soez húngara, allí platicaban con los jóvenes escritores que iban a formar la generación de 1968, quien esto escribe era un habitué de ella.

Entre estas tertulias se ha recordado mucho, ya en los años ochenta, la República del Este. De esta, que tuvo su propia revista, dirigida por Mary Ferrero, tuvo razón Manuel Caballero(1931-2010) al escribir sobre ella: “la malnacida y malvivida República del Este…infame República[que] pretendió institucionalizar la bohemia. Y como todo poder, Lord Acton(1834-1902) dixit, resultó corruptor”(Defensa e ilustración de la pereza. Caracas: Alfadil,1998,p.135), sobre todo por el gran número de vocaciones intelectuales genuinas que frustró, sobre todo entre la gente moza quienes creyeron que para ser buen escritor se necesitaba ser bohemio. De la República del Este surgió, consecuencia de la observación de Caballero, aquello que el maestro Arturo Uslar Pietri(1906-2001) llamó, en palique con Domingo Miliani(1934-2002), “el mal de la taberna”(“Arturo Uslar Pietri: 70 años”, en El Nacional: Caracas: Mayo 16,1976, Cuerpo D,p.1).

Pero estas tertulias sin duda, dice también Caballero, tuvieron que ver con “el terremoto ético de los años sesenta, que llevó a algunos jóvenes(precursores o simplemente escandalosos) a poner arriba todo lo que estaba abajo”(Defensa e ilustración de la pereza,p.23). Todavía no se ha señalado el gran impacto que tuvieron los sucesos de 1968 en el cambio del mundo, del cual se sintió su eco en nuestras tertulias, el cataclismo que dice Caballero, pues la parisina fue libertaria, en pedir nuevas formas para la educación y sobre todo en el sentido íntimo, y la de Praga el inicio del fin del socialismo. Recordamos mucho como en el Paprika, en los días de la Revolución de Mayo, cada tarde, escuchábamos una radio parisina, por la onda corta, mientras el inolvidable Alberto Brandt(1924-1970) traducía en voz alta para todos. Fue Alberto pintor, pianista, vástago de aquella prodigiosa familia que han sido los Brandt en nuestra cultura. Alberto también nos dio a los más jóvenes hondas lecciones de vida. Se nos fue demasiado pronto consumido por el cáncer. La convulsión social, política, sexual y sobre todo ética de los sesenta se hizo más amplia aun en el seísmo que significó al año siguiente, 1969, el Movimiento de Renovación Universitaria, cuya campanada inicial sonó en la Escuela de Letras de la Central el 12 de Mayo, ¡otra vez en Mayo!, al grito: “¡Cervantes, camarada, tu muerte será vengada!”.

Otro tertulia que habrá que recordar en el libro que se propone hacer Heraclio Atencio Bello es la tertulia de librería El Gusano de Luz, frente al Parque Carabobo, realizada siempre alrededor de ese gran maestro de nuestras letras que fue don Julio Garmendia(1898-1977). En ella una noche de los setenta fue llevado allí por quien esto escribe al gran escritor mexicano Juan Rulfo(1918-1986) para que conversara con don Julio, los dos maravillosos viejos se sentaron en los taburetes que habían en el fondo, Fredy Cornejo, el sueño de casa, les trajo una copitas de vino blanco del bar de al lado.

Otra tertulia fue aquella que se reunía los sábados, desde muy temprano, en la casa del maestro Pedro Grases(1909-2004) en la avenida Mohedano, Quinta Villa Franca, en La Castellana, casa de habitación y sitio de trabajo de don Pedro desde los años cuarenta, sitio en donde también estaba su famosa biblioteca, hoy en la Universidad Metropolitana. Sobre esas reuniones escribió uno de los discípulos de don Pedro, José Santos Urriola(1927-1996), con certeza(Varios Autores: Pedro Grases: Premio Nacional de Literatura. Caracas:spi,1998,p.55-56).

Una acotación: fíjese que al referirnos a la tertulia de Cubagua dijimos que aquella había sido la de nuestra primera generación literaria. Pero fíjense que no afirmamos que allí surgió nuestra literatura pues está fue fundada por el descubridor don Cristóbal Colón(1451-1506) cuando escribió su Relación sobre el descubrimiento en su carta a los Reyes Católicos, redactada en Santo Domingo(Agosto 31,1498), es por ello que el Almirante fue considerado, por el profesor Augusto Germán Orihuela(1920) el “iniciador de las letras venezolanas”(Desde la colina. Caracas: Ministerio de Educación,1969,p.15-18). Es en su Relación a los reyes fue que don Cristobal nos bautizó como la “tierra de gracia”(Textos y documentos completos. Madrid: Alianza Editorial,1982,p.210). Tiene honda singularidad esta Carta, nosotros nos hemos detenido ante ella(“La literatura colonial venezolana” en Varios Autores:Aproximación a nuestra cultura. Caracas: Fundación Venezuela Positiva,2011,p.564-592. Ver las p.569-575). Meses más tarde, al descubrirse el lago de Maracaibo, ya en 1499, recibió este país su nombre perenne: Pequeña Venecia, o Venezuela. Lo debemos a Américo Vespuccio(1454-1512), “pequeñovenecianos” o venezolanos somos pues los aquí nacidos.

Los Círculos de Lectores: Tertulias Literarias
Esta es pues la memoria del trabajo que hemos venido realizando a través de los Círculos de Lectores que hemos creado y coordinado con el apoyo de las instituciones donde funcionan. Estos Círculos de Lectores han laborado en forma ininterrumpida desde que el 6 de noviembre de 2007 inauguramos el de la Fundación Francisco Herrera Luque con una sesión en torno a la novela de Oscar Marcano(1958): Puntos de sutura(Caracas: Seix Barral,2007.265 p.). Este tuvo pronto su hijo en el Círculo de Lectura de la Asociación de Vecinos de La Laguna(Asopar), cuya sesión inaugural se llevó a cabo el 18 de Marzo de 2009 con el análisis de la novela El pasajero de Truman(Caracas:Mondadori,2008.258 p.) de Francisco Suniaga(1954). Uno tercero surgió en la librería Liberarte el 8 de Febrero de 2011 con el examen del libro de Federico Vegas(1950) Sumario(Caracas: Alfaguara, 2010. 754 p.), este fue el único Círculo de Lectura ante cuya realización se escuchó una protesta: la nieta de Carlos Delgado Chalbaud(1909-1950), protagonista de esa novela histórica objeto del análisis aquella tarde, Julia Delgado Moreán, pidió que la reunión no se realizará, ¡pero se llevó a cabo¡, solo que el escritor invitado declinó no estar presente dada la atmósfera que se había producido, la polémica producida fue públicamente tratada a través de la red de e-mails del Círculo de Lectura, todos sus miembros tuvieron acceso a ella. Y solo un autor declinó estar presente, la periodista Mariela Balbi, cuando tuvimos un coloquio(Enero 27,2010) sobre su investigación sobre el robo de un cuadro de Henry Matisse(1869-1954) de nuestro Museo del Art contemporáneo, El rapto de la Odalisca(Caracas: Aguilar, 2009.138 p.), lo cual nos permitió hacer nuestra primera sesión sobre artes plásticas, esa tarde fue estimulante la presencia del crítico Roldán Esteva Grillet(1946). Estos tres Círculos de Lectura, con sus sesiones mensuales, incluso en Agosto y en Diciembre, han sido posibles en la Fundación Francisco Herrera Luque gracias a su directora María Margarita Herrera Luque, siempre estimulante, el de La Lagunita por la presencia de Beatriz Salazar de Mancera y su cálido equipo y en la Librería Liberarte gracias a la psicóloga y librera Carolina Villegas, sin ellas el proyecto de realizarlos no hubiera podido desarrollarse de la forma como lo ha sido, no hubieran logrado realizarse las ciento y un sesiones que hemos tenido, en los tres sitios, para el momento en que redactamos estas notas. Sumamos aquí tanto, en la Fundación Herrera Luque, tanto los Círculos de Lecturas como las sesiones de “Los tertulieros se reúnen” iniciadas el 22 de Octubre de 2009 las cuales han tenido como asunto el examen de libros o de temas de la realidad nacional también tratados en determinadas obras. Los palabreos de “Los tertulieros se reúnen” los iniciamos con el examen de La épica del desencanto(Caracas: Alfa,2009. 254 p.) del historiador Tomás Straka(1972). Estos coloquios, surgidos también de una idea de María Margarita Herrera Luque, los bautizamos con una palabra tomada de la novela del epónimo de la Fundación Herrera Luque, Los cuatro reyes de la baraja.

Y, desde luego, estos encuentros no hubieran sido posibles sin la presencia de las tres magníficas y cultas mujeres que los han hecho posibles, pero no hubieran realizado también sin el constante apoyo en la Fundación Herrera Luque de María Eugenia Maccio, de Marinela Subero y de Andrea Mibelli. En La Lagunita sin sus “gurus” Elsy de Porras, Silvia Yanes, Vilma Hulet y Carmen Cecilia Mayz, en el caso de la admirada Carmen C. su grade capacidad de leer nos cuesta seguirla pues siempre va más adelante que nosotros, padece la bibliofagia que dice Elías Canetti(1905-1994), enfermedad que padecemos también nosotros, leemos como pide el gran búlgaro,”todos los libros sin distinción, siempre que sean difíciles. Los que se comentan no lo dejan satisfecho, han de ser raros y olvidados, difíciles de encontrar. A veces se pasa un año buscando un libro porque nadie lo conoce. Cuando al final lo encuentra, lo lee de un tirón, lo entiende, lo memoriza y puede citarlo siempre”(El testigo oidor. Barcelona: Delbolsillo, 2005,p.174). Y eso porque los libros terminando cayendo en las manos de los que los buscan afanosamente, como decía el maestro Santiago Key Ayala(1874-1959), uno de nuestros grandes bibliófilos. Y eso de los difíciles también lo señaló Mariano Picon Salas(1901-1965), cuando hacía sus maletas en Mérida, en 1920, para venir a Caracas a estudiar en la universidad lo dijo: “Cuento las camisas que puede llevar y los libros que me gustan. Prefiero naturalmente, los más difíciles”(Regreso de tres mundos. México: Fondo de Cultura Económica, 1959, p.51).

Tal las tareas hechas en el Círculo de Lectura para estimular la lectura y permitir una más honda comprensión de Venezuela a través de sus libros. Y, desde luego, también de las letras latinoamericanas y universales, cosa que decimos porque en nuestro de Asopar sus miembros, casi todas mujeres, tienen un especial interés en la literatura internacional, con ellas hemos viajado alrededor del mundo por medio de las novelas.

También el 26 de Julio de 2011 pudo entrar nuestro Círculo de Lectura de la Fundación Herrera Luque en una nueva fase: recibió el teatro al hacer, junto a sus miembros, la lectura dramatizada de la obra de José Antonio Barrios, uno de los miembros del Círculo, Mi reino por un sueño(Caracas: Casa Nacional de las Letras Andrés Bello,2010. 57 p.), sobre la figura de nuestro alto poeta José Antonio Ramos Sucre(1890-1930) lo cual nos permitió tener una conversación sobre nuestro Ramos Sucre hecha gracias a la conmovedora pieza de Barrios al unísono con el comentario de la novela corta de Rubi Guerra(1958) La tarea del testigo(Caracas: Editorial El Perro y La Rana,2007. 92 p.), también relativa al bardo cumanés.

¿Cómo se Realiza un Circulo de Lectura?
Los Círculos de Lectura en los que hemos laborado han sido planificados para tener una sesión mensual en la cual discutimos, preferimos la expresión dialogamos, con el grupo sobre un libro cada mes, una obra previamente escogida por nosotros, de circulación comercial para que sea fácil obtenerlo en las librerías para leerlo antes de la sesión. Los Círculos de Lectores están pensados para la participación de todo público, de personas de todas las edades. El único requerimiento es el interés y pasión por la lectura e ir a la sesión con el libro elegido previamente leído, razón por la cual el volumen del que se tratará se anuncia con treinta días de anticipación, al final de la reunión anterior. Siempre que en las sesiones tratan de una obra de un autor(a) venezolano(a) lo(la)invitamos a nuestra tertulia, con lo cual el sentido del intercambio literario, o histórico, cuando es el caso, se amplía al poder escuchar al creador de la obra y poder discutir con él sobre las razones por qué escribe y qué fue lo que le llevó a tratar el tema que trata en su obra.

Los Círculos de Lectores están pensados para realizarse dentro de la comunidad en donde está ubicado el sitio en donde se realizan, desde luego no solo entre sus vecinos pero tienen el especial interés de ser una iniciativa pensada en esa comunidad pero son, desde luego, de libre acceso a quien desee participar en ellos. Al Círculo de Lectura tienen acceso todas las personas, de cualquier edad, hombres y mujeres que deseen participar, aunque siempre la mayoría de las personas presentes son mujeres. Las sesiones son un día determinado del mes y a la misma hora, día previamente escogido con el grupo en el momento de su inauguración, por ejemplo los primeros martes del mes en la Fundación Herrera Luque o los primeros miércoles del mes en Asopar. Para convocar e informar a cada grupo hemos creado una red virtual, para enviar vía Internet las invitaciones y tras la sesión los textos crítico-interpretativos sobre cada libro elegido para la discusión que para cada sesión nosotros redactamos. El trabajo del coordinador, moderador y profesor, función que nosotros hemos asumido como el crítico literario que somos va desde la elección del libro a tratar, lo cual implica la lectura previa de muchos otros para poder hacer la elección; desde luego siempre hemos escuchado las peticiones de los miembros para tratar este o aquel libro, o invitar a un creador determinado; en el caso del Círculo de Asopar los libros analizados son escogidos por el grupo sobre la base de los aquellos que les presentamos; la difusión del evento vía e-mail, cosa que debe ser doble: a través de la logística que ofrece la institución en donde funciona y a la vez el coordinador, se tienen así dos redes virtuales complementarias de información, tener dos vías de información es mejor porque unimos esfuerzos. Las invitaciones al evento son enviadas a la vez a las personas que forman el Círculo como a los medios de comunicación, especialmente a las páginas de la prensa escrita, audiovisual o virtual que se ocupan del acontecer cultural. Por la participación los miembros pagan una pequeña cuota para los gastos de la institución anfitriona.

Quizá puede llamar la atención la participación tan importante, diríamos que decisiva, de las mujeres en los Círculos de Lectura, en verdad la mayoría de sus miembros son ellas. Esto nos habla de la importancia que la presencia de la mujer está teniendo en la sociedad venezolana, su grado de sensibilidad, la conciencia de la necesidad de su preparación. Esto era ya visible hace años entre nosotros pero se acrecentado en la última década, días trágicos para el país. Pero era evidente desde muy atrás. Recordamos que el psiquiatra Herrera Luque nos decía hace ya unos cuantos años: “Las mujeres siempre están presentes, son las que educan a los hijos, las que hacen psicoterapia, las que leen los libros”. Por ello no nos debe llamar la atención su presencia tan activa en los Círculos de Lectura, es la sensibilidad de las mujeres la que están abriendo nuevos senderos al vivir venezolano. Y, además, lo que ellas escriben hoy en el país es óptimo.

Las Sesiones
El Círculo de Lectura es a la vez una reunión literaria, es una clase de educación literaria, con lo cual en el caso de la Fundación Herrera Luque cumplimos con su misión pedagógica ya que esta institución es un Centro Unesco. La Fundación Herrera Luque da cuenta anualmente a la sede mundial de esta agencia de las Organización de las Naciones Unidas de la actividad que cumple a través del Círculo de Lectura y remite a París los trabajos críticos que se preparan para cada sesión. Pero a la vez el Círculo de Lectura tiene los caracteres de un taller literario y los de un grupo de encuentro, en este último sentido, al que nos referiremos más adelante el Círculo de Lectura cumple con lo expuesto por la inglesa Margaret Atwood en su novela El grupo de lectura(Barcelona: Roca Editorial,2005,573 p.), “El tema de conversación verdadero y oculto de un grupo de lectura son los propios componentes del grupo”(p.9), ello porque todo Círculo de Lectura es una reunión de personas cultas y sensibles, por lo cual no es casual que se formen muy pronto amistades entre sus miembros, dadas las afinidades existentes entre los miembros que lo forman, hecho que se puede ver además de en el libro Margaret Atwood, una obra literariamente menor pero de interés para el tema. También los Círculos de Lecturas han aparecido en el cine, tal el film El grupo de lectura Jane Austen(The Jane Austen book club,2007), de Robin Swicord, protagonizado por la bellísima María Bello. Esta película se basa en la novela de la norteamericana Karen Joy Flower(1950): Jane Austen Book Club(2004). Esta narradora tiene como tema central de su escribir la exploración del siglo XIX y de la presencia de la mujer en él. La película es muy conocida por haberse trasmitido ampliamente a través de la televisión por cable. La novela y la película tienen por tema las reuniones de un grupo que se junta para leer y discutir las novelas de la gran novelista británica del siglo XIX Jane Austen(1785-1817), que es un clásico en las letras anglosajonas, su mejor novela es considerada Orgullo y prejuicio(1813), aunque se ha popularizado muchísimo también Sentido y sensibilidad(1811) gracias a su versión fílmica protagonizada por Kate Winslet(1975). El Círculo de lectura que vemos en la película de Swicord, formado por mujeres con la excepción de un hombre, que termina enamorándose de la protagonista, se reúnen para hacer una lectura de las novelas de Austen siempre incidiendo en sus comentarios en la problemática del amor y las alternativas de las parejas que aparecen en ellas. La novelas de la Austen nos hacen recordar aquella definición del amor dada por un novelista brasileño, Jorge Amado(1912-2001), cuando escribió, en su Teresa Batista cansada de guerra(1958, Madrid: Alianza Editorial,1983. 399 p.), para muchos lectores su mejor novela,”El amor no se compra, no se vende, no se impone abriendo el corazón con una daga ni se puede evitar. El amor sucede”(p.27-28). O para irnos más atrás, la de Fernando de Rojas(c1470-1541), “Es un fuego escondido, una agradable llaga, un sabroso veneno, una dulce amargura, una deleitable dolencia, un alegre tormento, una dulce y fiera herida, una blanda muerte”(1499,La celestina. Caracas: Los Libros de El Nacional,1999,p.154), concepción que fue la misma que usó nuestra Teresa de la Parra(1889-1936) en Ifigenia(1924) en donde se lee: “¡Ah! ¡el amor…el amor!...si ya lo conozco…es esta brasa siempre chispeante y encendida, es esta quemadura dolorosa y ardiente, que me hace sentir el dolor terrible de la carne y me pone a pensar con ansia y con infinita nostalgia”(Obra escogida. Caracas: Monte Ávila Editores, 1992, t.I,p.219).

Reunión Literaria

“A veces los libros suelen hablar de otros libros... Hasta entonces había creído que todo libro hablaba de las cosas, humanas y divinas, que están fuera de los libros. De pronto comprendí que a menudo los libros hablan de libros, o sea que es casi como si hablasen entre sí. A la luz de esa reflexión, la biblioteca me pareció aun más inquietante”.
Umberto Eco: El nombre de la rosa. Barcelona: Lumen, 1983,p.349

“Puede que estos pacientes lectores...piensen que la historia de aquel muchacho cuya vida se vio interrumpida mientras leía los libros que tanto amaba continuará algún día a partir de donde se detuvo”.
Orhan Pamuk: El castillo blanco. Barcelona: Mondadori, 2007,p.17

“Me veía caminando de nuevo por el País de los Sueños”.
Henrry Miller(1891-1980): Trópico de Capricornio. Barcelona: Punto de Lectura,2007,p.65

Todo Círculo de Lectura es una reunión literaria porque a él concurren personas que sienten sensibilidad y afinidad por lo literario. De allí su interés por la lectura y por el diálogo entre ellos y con los escritores.

Y es por ello que nuestras sesiones se inician con estas preguntas básicas que hacemos siempre a los escritores la primera vez que los invitamos. Son esas interrogantes, a nuestro entender, la que nos permiten entrar en la entraña de la vocación literaria. Por ello le preguntamos a cada uno,: primero: ¿cuáles son tus orígenes vitales? ¿dónde naciste? ¿cómo era tu familia? ¿cuál son tus recuerdos de tu papá y mamá?; en segundo lugar: ¿qué lo llevó a ser escritor?; en tercer lugar:¿qué lecturas influyeron en su formación?; en cuatro lugar, una pregunta que sabemos que es difícil de contestar:¿por qué escribe?. Cerramos, esta primera parte del Círculo de Lectura, con esta: ¿cómo realiza su trabajo de escritor, a que horas lee, a qué horas escribe?

A continuación leemos el trabajo crítico-literario que hemos preparado sobre el autor y el libro del cual vamos a tratar, creemos que sirve de estímulo para el diálogo que sigue, y como memoria de nuestra literatura. A esto sigue el largo coloquio en el cual, generalmente guiados por el moderador, entre el escritor y cada uno de los presentes, este llega hasta durar dos horas.

El Círculo de Lectura se cierra sometiendo al escritor primero al “Cuestionario Proust” y terminado con el interrogatorio del programa “Apostrophes” Bernard Pivot(1935) en la televisión gala, popularizado tanto en los últimos tiempos por el magnífico profesor James Lipton(1926) en su programa de entrevistas desde el “Actors Studio” neoyorkino. Muchas de las lecciones de este sabio conocedor del cine y del teatro, y desde luego de la creatividad artística en su sentido más lato, las hemos seguido muy de cerca en nuestros interrogatorios a los escritores que nos han acompañado en nuestras reuniones. Creemos que el programa de Lipton es el mejor programa cultural de la televisión hoy en día. Lo trasmite People and Arts, que es la cinemateca de la televisión por suscripción.

El Proceso de la Creación Literaria
Ya hemos dicho que el Círculo de Lectores es una reunión literaria, así además de la lectura directa de la obra objeto de exploración ese día, siempre hemos considerado interesante recomendar la lectura de algunas obras sobre el proceso de creación literaria. He aquí algunos de los que preferimos recomendar. Tal el magistral libro, poco conocido entre nosotros, no bien leído aun, del catalán Enrique Vila Matas(1948): Bartleby y compañía(Barcelona: Anagrama,2000. 179 p.), escrito a partir del relato del norteamericao Herman Melville(1819-1891): Bartleby, escribiente (1856,Santiago: Libros del Ciudadano,2001.63 p.), el autor de Moby Dick(1851), en el cual si bien ofrece el censo y la historia de aquellos escritores que sólo escribieron un libro, destacado casi siempre por la crítica, y no volvieron a publicar nunca, este volumen es de hecho una introducción a la literatura. Vila-Matas ha continuado su exploración de este asunto tan crucial en las intuiciones visibles en su novela El mal de Montano(2001, Barcelona: Anagrama,2007.317 p.) pero sobre todo en la magistral Dublinesca(Lima: Seix Barral,2010.325 p.), que la censura chavista no ha permitido circular entre nosotros, está considerada la mejor novela impresa en lengua española el año de su edición, obra en que avizora lo que será la novela del futuro, y ¿por qué no también la literatura del siglo XXI?.

El siguiente libro que hemos recomendado es el de la madrileña Rosa Montero(1951) La loca de la casa(Madrid: Alfagura,2003.275 p.) el cual si bien ha sido considerado como una novela, de hecho así la clasifica Wikipedia, es en verdad un ensayo, una lúcida obra sobre el arte de escribir ficciones.

Otro libro cuya lectura no vacilamos en insistir es La maleta de mi padre(Barcelona: Debolsillo,2007. 97 p.) del turco Orhan Pamuk(1952), Premio Nobel de Literatura(2006), también sobre el oficio de escribir, visto esto aquí desde su ángulo más hondo y más íntimo.

Otros que deberían tenerse en cuenta dentro de la formación literaria que se inculca en los Círculos de Lectura es el del norteamericano Stephen King(1947): Mientras escribo(Barcelona: Debolsillo,2001.319 p.). Igualmente útiles son las clases del gran Vladimir Nabokov(1899-1977): Lecciones de literatura(Buenos Aires: Emecé,1984.542 p.) que recoge sus hondos seminarios universitarios, insuperables por su agudeza y pasión literaria, sobre Jane Austen(1775-1817): Mansfield Park, Charles Dickens(1812-1870): Casa desolada, Gustave Flaubert(1821-1882): Madame Bovary, James Joyce(1882-1941): Ulises, Franz Kafka(1883-1924): La metamorfosis, Marcel Proust(1871-1922): Por el camino de Swan y Robert Louis Stevenson(1850-1894): El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr.Hayde. Igual podríamos decir de su fascinante Curso de literatura rusa(Barcelona: Ediciones B,2009.556 p.), en los cuales de detiene en Nicolai Gogol(1809-1852): Almas muertas y el relato “El abrigo”; Ivan Turgueniev(1818-1883): Padres e hijos; Fiodor Dostoyevski(1821-1881): Crimen y castigo, Memorias de una ratonera, El idiota, Los demonios y Los hermanos Karamazov; Lev Tolstoi(1828-1910): Ana Karenina y el novelin La muerte de Iván Ilich; Anton Chejov(1860-1904): “La dama del perrito”, “En el barranco” y su pieza La Gaviota y Maximo Gorki(1868-191936): el relato “En las balsas”. Igual diremos de su Curso sobre el Quijote(Barcelona: Ediciones B,2009.407 p.) pese a las numerosas críticas, que se deberían tener en cuenta, que hizo a estas lecciones el hondureño-guatemalteco-mexicano Augusto Monterroso(1921-2003) en su sabroso diario literario La letra e.(Madrid: Alfaguara, 1998.285 p.).

Igual diremos de las estimulantes Cartas a un joven novelista(Caracas: Alfaguara, 2011.136 p.) de Mario Vargas Llosa o del ensayo con que se abre El nacimiento del lector y otros ensayos(Caracas: Equinoccio,2008.290 p.) del venezolano Víctor Bravo(1949).

Igualmente estimulante para la comprensión de lo literario son las confesiones de los propios escritores sobre su oficio, tal las de la revista The Paris Review compiladas en El oficio de escritor(México: Era,1968. 326 p.), las muy famosas Entrevistas de Play Boy(Buenos Aires: Emecé,1981.373 p.) o las hechas a escritores latinoamericanos por el uruguayo Emir Rodríguez Monegal(1921-1985) reunidas en el Arte de narrar(Caracas: Monte Ávila Editores,1968.311 p.).

Por cierto en The París Review está la célebre respuesta de William Faukner(1891-1962) según la cual el mejor trabajo para un escritor era ser administrador de un burdel: pues durante el día hay tranquilidad y puede escribir y en la noche puede observar la vida, es “el único ambiente que el artista necesita es toda la paz, toda la soledad y todo el placer que puedas obtener a un precio que no sea demasiado elevado”(El oficio de escritor,p.171). García Márquez, quien también vivió en uno, sabe muy bien toda la verdad que encierra el pensamiento de su maestro.

Dijo Faulkner también que “El escritor no necesita libertad económica. Todo lo que necesita de un lápiz y un poco de papel”(El oficio de escritor,p.171). Por lo que el también gringo Philip Roth(1933) escribió: “recordaba vagamente haber dicho Chuck Close…los aficionados buscan inspiración; los demás nos levantamos y nos ponemos a trabajar”(Elegía. Barcelona: Debolsillo,2007,p.73). El verdadero título de esta novela es Everyman por lo tanto no debe confundirse con la también suya The dying animal, que dio nacimiento a la preciosa película Elegy(El animal moribundo. Barcelona: Delsolsillo,2008.120 p.) protagonizada por Ben Kingsley(1943) y Penélope Cruz(1974), dirigida por la española Isabel Coixet(1960), libro y película también elegíacas pero en un sentido distinto que Everyman, que es memoria emocionada de la figura del padre hecho por una hija.

Taller Literario
Hemos señalado que puede considerarse también al Círculo de Lectura como una especie de Taller Literario. Lo es en este sentido: muchos de los que concurren a él o son escritores, o desean serlo, o están escribiendo sus propias obras literarias y el Círculo de Lectura les sirve de estímulo para sus tareas ya que pueden conocer a otros escritores invitados cuyas obras han leído. Y los pueden interrogar también sobre sus métodos de trabajo.

Es por ello que dentro de nuestro propio Círculo de Lectura hemos celebrado tanto la publicación de las dos primeras nouvelles de Gisela Cappellin, el primer miembro del grupo en dar a conocer sus obras. Le hemos dedicado sesiones a su análisis. Al igual celebramos mucho cuando el internacionalista Pedro Plaza, otros de nuestros compañeros, obtuvo un premio en España con uno de sus cuentos, de hecho lo leímos en una de nuestras sesiones o cuando él mismo fue aceptado en el postgrado de Escritura Creativa de la Universidad de Columbia en Nueva York.

Grupo de Encuentro
Hemos señalado también que el Círculo de Lectura constituye también un grupo de encuentro, una modalidad puesta a andar por el psiquiatra norteamericano Carl Rogers(1902-1987), el autor del leído libro El proceso de convertirse en persona(1961). El los puso a andar como una modalidad de su actividad como psicólogo. El grupo de encuentro no es un grupo de terapia aunque este último es también un grupo de encuentro.

El Círculo de Lectura es un grupo de encuentro en el sentido de que se trata del encuentro de una serie de personas que quieren interrelacionarse sobre aspectos de sus potencialidades. En este caso la esencia es la reunión para desarrollar los intereses y potencialidades literarias, pero nuestras reuniones constituyen un grupo de encuentro ya que una de sus finalidades, a veces la más importante, es que casi todos sus miembros desean encontrar nuevas maneras de relacionarse con los otros integrantes del grupo y consigo mismos dentro de un área que es de su interés. Así las personas llegan a obtener gracias a esos encuentros además del acrecentamiento de su cultura literaria de estos grupos un conocimiento más completo de sí mismo y de cada uno de los demás, que lo ayuda en sus relaciones interpersonales, ya que también la literatura implica una enseñanza vital ya que ellas es producto de las experiencias y emociones humanas. No es casual que siempre se haya dicho, por ejemplo, que la literatura Rusa(fíjense que no decimos Soviética) ha enseñado a vivir a las generaciones. Y ello porque todo grupo de encuentro, el Círculo de Lectores, conduce a sus miembros en diversas direcciones, a partir de lo que se lee en los libros, las cuales pueden llevar a sus miembros a la expansión social y emocional, a la solución intelectual de problemas, a la creatividad, al cultivo de valores éticos, a la sensibilidad del alma, a la experiencia religiosa y mística, qué sino sucede cuando se leen los escritos, por ejemplo, de santa Teresa de Jesús(1515-1582) o la poesía de san Juan de la Cruz(1542-1591) o páginas de la Biblia, sobre todo si se la lee como libro religioso, también puede ser leído como libro histórico y como obra literaria, tal sus tres facetas. Cualquiera de estos puntos o varios de ellos, pueden sucederse en un Grupo de Encuentro y por lo tanto en el Círculo de Lectura.

Podría sucederse también, como en todo encuentro, que algunas personas encuentren en las reuniones, en este caso a través de la literatura, una forma educación emocional, en la que aprendan a reconocer, experimentar y desarrollar sus propias emociones. Y ello porque en todo encuentro entre seres humanos, siempre es posible que al decidirse a encontrarse con otros y conversar sobre sus lecturas, que siempre llevan al espíritu de los que dialogan, encuentren aquello que se produce como consecuencia de un contacto que seres que se desconocen o con personas con experiencias, que pueden ser nuevas, como las que comunican los creadores al referirse a aquello que escriben y a su por qué. Eso es así cuando, a través de la palabra escrita, se exploran los sentimientos y actitudes hacia nosotros y hacia los demás caen las máscaras, dando paso a los sentimientos y las transparencias de las personas, se genera un sentido de auténtica comunicación y los participantes sienten una unión e intimidad al revelar su personalidad de manera más profunda. Es la presencia de la empatía, tan encarecida por el psiquiatra Rogers al exponer el proceso de convertirse en persona, cuando indicó que la empatía es “la capacidad para sumergirse en el mundo subjetivo de los demás y participar en su experiencia en la medida en que la comunicación verbal y no verbal lo permita”(citado por Francisco J.Ávila: Bolívar comunicador social. Valencia: Tip.París en América,1971,p.27-28). Y desde la empatía, al tomar el camino hacia lo desconocido puede convertirse en descubrir un sendero hacia lo novedoso que en los seres humanos siempre es producto del diálogo, de uso de la palabra para poder comprenderse. El lenguaje siempre es, lo expresó el maestro Ángel Rosenblat(1902-1984): “una especie de lámpara maravillosa capaz de iluminar la vida del hombre y su alma”(Sentido mágico de la palabra y otros estudios. Caracas: Universidad Central de Venezuela,1977,p.6), o como escribió Teresa de la Parra en una carta: “esta pobre lengua viva con que pedimos y comemos el pan nuestro de cada día”(Obra. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1982, p.608).

El Mayor Estímulo
Lo que más nos ha estimulado en la organización de los Círculos de Lectura, que son una forma de concreción de las tertulias literarias, fue lo que dijo en una de ellas el novelista Eduardo Liendo(1941), constante tertuliante en ellas, quien cada vez que se hace presente al hablar logra crear un momento mágico por su forma de hablar a la sordina. Un día nos dijo que para él nuestras reuniones eran más importantes que los bautizos de los libros porque en ellas se podían llegar, mediante la mayeútica, el arte de alumbrar la verdad mediante la palabra, a la entraña de los libros; o lo dicho para unas de nuestras compañeras, Carmen Van Roy, cuando advirtió que gracias a haberles indicábamos nosotros las lecturas de obras de autores venezolanos le habíamos permitido descubrir cuan de buena era nuestra literatura. Es ello lo que nos ha llevado a comprender como los Círculos de Lectura comunican la pasión por Venezuela a través de la lectura de sus libros, de las escrituras de sus creadores y de sus hombres de ideas.

Agosto 16, 2011