Miércoles, 23 de Agosto de 2017

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Matria, Soliloquios de Damas Intemporales

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Por: Roberto Lovera De-Sola

Vuelven a nuestra sede las presentaciones dramáticas que hemos denominado El teatro toma la Biblioteca Herrera Luque con la presentación de lecturas dramatizadas de obras de teatro, especialmente de autores venezolanos para divulgar así las tareas que emprenden en su creación nuestros dramaturgos y dramaturgas. Desde luego, no están excluidas las piezas de otras partes, de otras literaturas. Seguimos con el sueño de organizar la lectura de Casa de muñecas del noruego HenrIk Ibsen(1828-1906) o El tío Vania, del ruso Antón Chejov(1860-1904) o La rosa tatuada, del norteamericano Tenesse Williams(1914-1984), figuras altísimas del teatro de los siglos XIX y XX, con vigencia perenne en el presente.

José Tomas Angola
Hoy vamos a trabajar, con el apoyo de las estudiantes de teatro de la cátedra que dicta Federico Pacanins en la Universidad Monte Ávila, la pieza del dramaturgo venezolano José Tomás Angola Heredia(1967): Matria, soliloquios de damas intemporales. Lo haremos gracias a la presencia magnífica de tres jóvenes actrices, alumnas de Pacanins, quien van a hacer los tres roles, todos femeninos, de la pieza: Jihan Ramírez, encarnará Sor María de los Ángeles; Jacky Stefan, a Luisa Cáceres de Arismendi y Daniela Niño, a Ligia Parra Jahn.

¿Por Qué Matria?
¿Por qué Matria, se habrán preguntado ustedes al conocer el título de la pieza puesto por el dramaturgo? Nosotros lo comprendemos bien, dado el significado que tienen las presencias de las madres en la vida venezolana, una sociedad sin padres, siendo ellas el centro del vivir de la nación. Nuestro país, como lo dijo tantas veces nuestro admirado don Lucho Villalba Villalba(1906-1999), profesor de ciencias sociales, no se debía llamar “patria” sino “matria”, pues somos una sociedad “matricentrista”, como nos enseñó nuestro psiquiatra José Luis Vetancourt(1924-2008). Y como lo trata hoy en sus estudios el sociólogo padre Alejandro Moreno Olmedo(1934), quien habla de “familia matricentrada”2. De todas formas la idea tiene vieja raigambre, la expresó Virginia Woolf(1882-1941), en uno de sus estudios sobre las mujeres, al hablar de “Motherhood”3.

El matricentrismo, lo decimos para prefilar lo que señalamos, es distinto al matriarcado. Matricentrista es una sociedad, como la venezolana, en la que su centro es una mujer sin hombre, sin pareja. Y siendo así es la figura primordial que preside los procesos afectivos. Es, desde luego, el centro de la vida familiar. En cambio, una sociedad matriarcal es aquella en la cual la mujer es el centro del liderazgo politico, es la autoridad moral y es quien controla la propiedad. Es por ello que en estos casos de habla de una “ginecocracia”, dado el poder que la mujer detenta en en ella. En cambio la madre, es una sociedad “matricentrista” no tiene poder politico sino que es fundamento de la sociedad desde la familia, una familia donde no hay padre sino hijos por ellas queridos y educados.

Hay un segundo detalle más, que es significativo, es el subtítulo de la pieza: ”Soliloquios de damas intemporales”, palabras que tienen un sentido porque cada una de las mujeres protagonistas de esta obra dejaron una huella en nuestra sociedad, con su vivir y con su actuar, que han sido seguidas de muchas formas por las mujeres que les han seguido en el decurso del tiempo.

Es esta una pieza cuyas protagonistas son todas mujeres, a través de las cuales el magnífico y bien nutrido dramaturgo que es José Tomás Angola Heredia reconstruye momentos de la vida venezolana, a través de tres siglos ya que la primera fue mujer del XVIII, la segunda del XIX y la última del XX. Así a través de nuestra primera escritora y poeta, una monja carmelita; a través del sacrificio de Luisa Cáceres de Arismendi y por medio de la acción, que en defensa de su dignidad expoliada, hizo una mujer, de la generación de nuestras madres, en defensa de su condición de mujer, Ligia Parra Jahn en 1948.

Presencia Oculta y Feliz
Debemos comenzar por decir que la mejor definición de la presencia de la mujer en la vida venezolana la dio nuestra Teresa de la Parra(1889-1936), cuando en 1930, expresó que su “presencia había sido oculta y feliz”4. Y ello porque las mujeres siempre estuvieron presentes en la vida venezolana desde el primer siglo de nuestra existencia histórica, cuando una de ellas, doña Aldonza de Villalobos Manrique(c1520-1575), fue la primera gobernadora de la Provincia de Margarita(1542-1565). Aunque en ese momento el momento femenino fue carcaterístico porque por ser Aldonza menor de edad gobernó primero su madre Isabel Manrique(1527-1542) y más tarde lo hizo su hija Marcela, convirtiéndose así las tres en lo que hëmos denominado “La dinastia de las Villalobos en Margarita”. Y, desde entonces, siempre a lo largo de nuestra historia, desde diversos ángulos las mujeres siempre estuvieron presentes de las dos formas que indicó nuetra gran Teresa hasta que a partir del 30 de diciembre de 1935, fecha del primer documento feminista de nuestra historia, misiva a favor de las mujeres y los niños enviada ese día al presidente Eleazar Lopez Contreras(1883-1973), en donde el proceso de hacerse las mujeres completamente presentes en la vida del país comenzó. Y se quedó para siempre, pues a fines de la década de los cuarenta había logrado, por su propio empuje, los derechos civiles(1942), el establecimiento de la educación mixta(1944) y los derechos politicos(1947), aunque ya en el año anterior, 1946, por vez primera las mujeres habian votado en las elección de la Asamblea Näcional Constituyente, en la cual, también por vez primera, hubo varias diputadas mujeres.

Dentro de Matria
En Matria nuestro dramaturgo convoca con su pluma, más bien hoy, con sus dedos sobre el teclado del computador, a tres mujeres que dejaron su huella en nosotros.

Nuestra Primera Poeta
La primera fue Sor María de los Ángeles, María Josefa de la Paz y Castillo(1765-c1818), nacida en Baruta, el 26 de septiembre de 1765 y muerta en 1818, también en Caracas. La fecha exacta de su nacimiento, día, mes y año, la conocemos gracias a la acucia de don Carlos Manuel Möller(1896-1966) quien descubrió su partida de nacimiento en uno de nuestros archivos5. Muchacha de muy buena familia, los Paz Castillo, clan de próceres, educadores y escritores, como el descendiente de María Josefa, nuestro grande poeta contemporáneo don Fernando Paz Castillo(1893-1981), en quien lo metafísico, evidente en su poesía, seguramente le llegó por el río del misticismo de su antepasada la monja carmelita. Ella fue, con los dos únicos poemas que le conocemos, nuestra primera escritora de la que tengamos noticia y nuestra primera poeta, a través de los poemas “Anhelo”, publicado por vez primera en 1892 por don Julio Calcaño(1840-1918) que quien por qué azar llegó a sus manos y “El terremoto” salvado por Mauro Páez Pumar(1923-1974) e impreso en un libro suyo en 1979, quizá llegado a sus manos por la vía del poeta Paz Castillo6. Tiene este último el valor de ser el único testimonio literario que conocemos del terremoto de 1812, el cual ella vivió a las 4,07 de la tarde del 26 de marzo de aquel año. Y siendo tan escasa nuestra literatura de aquellos días tiene “El terremoto” un valor relevante, doble, como texto literario y como documento de un hecho singular, es la crónica de uno de los dos terremotos que asoló al país esa tarde, ya que hoy sabemos, gracias al historiador Rogelio Altez, que el cataclismo merideño de esa misma tarde, a las 5,00 pm, fue otro terremoto y no un seísmo del caraqueño7.

Por cierto, ya para concluir esta parte, debemos señalar que desconocemos la fecha exacta del deceso de Sor María de los Ángeles. La conoceríamos si el general Antonio Guzmán Blanco(1829-1899) no hubiera abolido y clausurado los conventos de clausura(mayo 5,1874). Fue en ese momento en que se perdió la documentación del archivo del convento de las carmelitas caraqueñas, en donde en el libro de defunciones estaba, sin duda, anotado los datos del momento del deceso de nuestra gran poeta, decana de nuestras poetisas.

Debemos subrayar el gran logro literario y teatral que nos ha ofrecido José Tomás Angola Heredia al crear este monólogo, denso, tenso, hondamente religioso y místicamente teresiano, como el poema “Anhelo” de María Josefa. Tiene momentos en los cuales es imposible no pensar en los escritos de la fundadora de las Carmelita, santa Teresa de Jesús, la santa de Ávila, quien en algún momento de su precioso escribir dijo que Jesús en persona se le había aparecido, tal como lo desea la joven monja que vemos deambular por la celda caraqueña de su convento, que fue el que dio su nombre a la esquina de Carmelitas.

Una Heroína Caraqueña en Margarita
El segundo monólogo de Matria, es el que toca la generosa acción de la caraqueña, casada con un margariteño, Luisa Cáceres de Arismendi(1799-1866). Fue ella no solo altiva en su acción sino digna de su hora, hasta perdió su niñita recién nacida, en parto que tuvo sola en el extrechísimo calabozo del Castillo de Santa Rosa, en La Asunción, a donde nos hemos detenido los venezolanos, alguno más de una vez, con el ánimo conturbado. Luisa Cáceres de Arismendi fue digna de su tiempo. Y secundó al marido y a sus compañeros en su acción por lograr nuestra independencia. Cumplida su acción, sacrificándose por la libertad fue, desde 1819, cuando regresó de su cautiverio en España vía Filadelfia, la esposa del general Arismendi, cuya casa solariega estaba de Santa Capilla a Veroes, en el mismo edificio en donde hoy funciona la Escuela Superior de Música.

Yo Acuso a un Muerto
La más trágica de las historias que José Tomás Angola ha recreado en su pieza, Es la de Ligia Parra Jahn(1930), bella rubia, de buena familia, la mujer que una vez que su novio la sedujo y embarazó con promesas matrimoniales, al darse cuenta que se iría de Caracas, fue a su oficina y lo asesinó. Fue juzgada y condenada y por si faltara algo el hijo nació en la cárcel y pequeñito murió tras las rejas. Cuando aquel hecho sucedió las mujeres de aquellos días, ya organizadas desde 1935, quienes eran un movimiento que se había hecho escuchar plenamente por lâ sociedad venezolana como lo hemos descrito más antes, por ello en`aquel año 1948, cuando sucedió lo que nos narra el monólogo, se organizaron en defensa de Ligia Parra Jahn. Fue entonces cuando nuestra periodista Ana Mercedes Pérez(1910-1994´) escribió la defensa de Ligia Parra Jahn en su libro Yo acuso a un muerto8. Y más tarde, condenada aquella mujer agraviada a varios años de prisión, publicó La sentencia de Ligia Parra Jahn9. Fue aquella la primera causa feminista que hubo en Venezuela, hecha a partir del 6 de agosto de 1948, cuando Ligia ultimó a su entonces ya exnovio, el vasco Joseba María Olasagasti, el falaz mentiroso, enemigo de todo compromiso. Eso sucedió meses antes que en París publicara Simone de Bauvoir(1908-1985) El segundo sex10, el primer gran estudio universal del ser femenino, que se convirtió en la biblia del feminismo.

En verdad, para entender todo esto bien, y no mirarlo con ojos de hoy sino verlo como se le vio en los años cuarenta, hay que tener en cuenta que en la pacata sociedad venezolana de la época, pese a las protestas de nuestras primeras feministas, la virginidad era un valor, y perderla, como sucedió a Ligia era quedar para siempre entredicho, humillada hasta más no decir, segregadá del vivir.

Las Actrices
Debemos añadir algunas referencias sobre las magníficas actuaciones que tuvieron como protagonistas a las tres jóvenes actrices que dieron vida a Matria. Con Jihan Ramírez en el escenario, seguimos momentos del vivir de nuestra monja. Ella supo encontrarle el tono y eco preciso a las hondas interrogantes religiosas que se hace nuestra religiosa en su búsqueda de Dios, al que ha consagrado su vida.

Luisa Cáceres de Arismendi la vimos en la bella voz y los grandes énfasis, en los`momentos más rotundos del vivir de nuestra heroína, gracias a Jacky Stefan. Daniela Niño, por su parte, nos regaló con su histrionismo, la mas trágica de las historias de esta pieza, la que varios espectadores sintieron más cercana por ser una historia de nuestro tiempo. Daniela Niño llevó a través de las idas y vueltas de su personaje, desde la joven enamorada hasta el descosuelo más grande, la que la llevó a castigar al mentiroso, sin atenuante alguno.

1Leído en la sesión de “El teatro toma la Biblioteca Herrera Luque”, en la presentación de la pieza de José Tomás Angola Heredia: “Matria, soliloquio de damas intemporales”, la tarde del sábado 27 de julio de 2013. La pieza fue actuada por las actrices Jihan Ramírez, Jacky Stefan y Daniela Niño.
2Alejandro Moreno Olmedo:¨”Solo la madre basta” en Varios Autores: Venezuela siglo XX; visiones y testimonios. Caracas: Fundación¨Polar, 2003,t.I,p.65-97.: La cita procede de la p.77.
3Vurginia Woolf:Tres gineas.Barcelona: Lumen,1980.237 p.
4Teresa de la Parra: Influencia de las mujeres en la formación del alma americäna. Estudio preliminar: Roberto Lovera De-Sola. Caracas: Fundarte, 1991. 126 p. La cita procede dé la p.59.
5Carlos Manuel Möller: Paginas coloniales. Caracas: Asociación de Amigos del Arte Colonial,1962. La partida está en la p.132.
6Julio Calcaño: Parnaso venezolanó. Caracas: Tip. El Cojo,1892. 574 p.; Mäuro Páez Pumar:Orignees de la poesía colonial venezolana. Estudio preliminar: Juan Ernesto Montegro. Caracas: Conce¨jo Municipal del Dístrito Federal, 1979. 362 p.
7Rogelio Altez: El deâsstre de 1812 en Venezuela: sismos, vulnerabilidades ÿ una patria no tan boba. Caracas: Fundación Empresas Polar/UCAB, 2000.522 p. Ver aquí la p.317-319, ¨para el terremöto de Caracaa y las p.422¨para el de Mérida. Este es el libro fundamental para el conocimiento del año 1812. No conoció su autor el poema de nuestra mónja y por lo tanto no se refiere a él, pese a su especialísimo valor, que hemos ya consignado.
8Ana Mercedes Pérez: Yo acuso a un muerto. Defensa de Ligia Parra Jahn. Caracas:Editorial Ávila Gráfica,1949. 120 p. Firmo este libro su autora con su seudónimo Claribel. Fijese el lector que este importante alegato fue impreso en la editorial de José Agustín ¨Catalá(1915-2011).
9Ana Mercedes Pérez: La sentencia de Ligia Parra Jahn.2ª.ed. Caracas: Tip. Americana,1951. 75 p. Volumen firtmado con su seudonimo Claribel.
10Simone de Beauvoir: El segundo sexo. Buenos Aires: Siglo XX, 1965. 2 vols.