Miércoles, 16 de Agosto de 2017

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Manamo: regresando a la memoria

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Por: Roberto Lovera De-Sola

Hemos leído con intensa alegría, de la cual no pudimos bajarnos en ningún instante, el precioso libro de narraciones cortas de Luis Millán(1947): Manamo: regresando a la memoria(Prólogo: José Balza. Contratapa: Roberto Lovera De-Sola. Caracas: Bid & Co. Editor,2012. 161 p.)

Su lectura nos ha provocado las reflexiones críticas que siguen, todas constituyen una lectura amorosa de su texto, la única forma que conocemos de leer la literatura, nosotros somos un cultor de la erótica de la lectura.

A Manamo: regresando a la memoria hay que colocarlo en su sitio. Para fines de los años sesenta en la literatura venezolana ya el gran ciclo de la novela de la tierra, que hizo plenas a nuestras letras, había tocado a su final. Pero algunos escritores porfiaban en su cultivo, las nostalgias y los recuerdos no es posible olvidarlos, la infancia es la única arcadia que tenemos los seres humanos. En ese momento empujados por la aparición de Cien años de soledad(1967) de Gabriel García Márquez(1927), libro hondamente rural, comenzaron a aparecer ciertos bellos libros que nos llevaron a bautizarlos como los propios del neo-regionalismo. Los presidió Alfredo Armas Alfonzo(1921-1990) con el inigualable El osario de Dios(1969), con la recreación de las memorias del Unare; las nostalgías del piedemonte andino, en el confin de llano barinés, de Orlando Araujo(1928-1987) en su Compañero de viaje(1970), a poco, otro montañés lleno de melancolía por sus montes trujillanos, Ednodio Quintero(1947) con los brevísimos relatos de La muerte viaja a caballo(1974) y en estos tiempos Francisco Suniaga(1954) con su espléndida Margarita infanta(2010), con las recreaciones de la niñez margariteña. En esos predios hay que inscribir ahora esta Manamo: regresando a la memoria.

Este hermoso y tenso libro, donde las palabras no sobran ni faltan, esencial para la creación de una literatura veraz, vemos a un autor volver al lugar de origen, más que el Mánamo a su pueblecito “Paloma”. Es el sitio de su pertenecia. Pertenecemos a un lugar y a un tiempo o no pertenecemos a ningún lugar ni a ningún tiempo, escribió don Miguel de Unamuno(1864-1936). Esa es la esencia de lo que hallamos en Manamo: regresando a la memoria. Luis Millán observa y recupera con la palabra su sitio en el mundo, nos ofrece una evocación nostálgica de aquella tierra y aquella gente.

Pero quien rememora es un niño, desde sus ojos lo atrapamos todo. Es desde él que se hace la memoria de un ámbito: el Delta del Orinoco, “es nuestra manera de reflotar los recuerdos” leemos. No hay otro modo.

Y vemos al niño evocador recordar el clima, el calor de la zona, ofrecernos sus evocaciones telúricas, mirar aquella heredad como el “caño de sus sueños”, mirar a todos como la gente del agua que son quienes habitan aquella tierra del agua.

Y están todas sus gentes, los warao incluídos, todos habitantes de lo que el niño llama el “Mánamo dos” pues el uno es el río Orinoco, el río padre, donde comenzó Venezuela cuando el Almirante lo vio por vez primera en Macuro(agosto 3,1498), cuando nos bautizó como la “tierra de gracia”, en la carta que envió a sus majetades los Reyes Católicos, viente y ocho días más tarde, desde Santo Domingo.

Así, con las narraciones de Luis Millán entre las manos observamos como la melancolía las llena, como no hay otra opción que retornar el sueño, a los sucesos siempre evocados en el duermevela, vemos como aquella, Paloma, o los Palomeños, está siempre en él, con él.

Pero a la vez miramos como es aquella región; como Paloma se encuentra entre dos aguas, el sucederse de cada día, en donde el contrabando no puede estar ausente. Los venezolanos somos contrabandistas desde la colonia, por ello los Mantuanos caraqueños odiaron tanto a la Compañía Guipuzcoana.

Pero todo aquí en Manamo: regresando a la memoria nos ofrece una mirada amorosa de aquellas criaturas que poblaban aquellos senderos, mirado todo por el ser sensible a lo ya ido, a lo que está entrañablemente pegado a su alma. Y esto así porque todo este volumen está recubierto de poesía.

Abril 28, 2012.