Lunes, 23 de Octubre de 2017

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Los Pardos: Una Clase Social en la Caracas Colonial

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Por: Roberto Lovera De-Sola

Venezuela es una sociedad mestiza. Esta es su esencia, por lo que fuimos llamados por el Libertador, en la Carta de Jamaica(septiembre 6,1815), “pequeño género humano”. Eso hemos sido, lo seguimos siendo y lo seremos. Desde los años cuarenta del siglo XX además de indios, blancos y negros se han incorporado las grandes corrientes inmigratorias, venidas desde el fin de la Segunda Guerra Mundial(1945), aunque ya en las décadas anteriores, desde la llegada al poder la Revolución Soviética(1917) y las persecusiones nazis(1933), sobre todo contra los judíos, nuestra corriente inmigratoria se amplió, incluyendo también inmigraciones de países latinoamericanos, especialmente desde Colombia. Pero no perdimos la amplidud de la sociedad que somos, tal como lo señaló, también Bolívar, en el Discurso de Angostura(febrero 15,1819). De allí que el apelativo “multiénico” que nos atrubuye el preámbulo de la Constitución de 1999, no sea ni certero ni cierto. No hay que nombrar, hasta mediados del siglo XX, a los indios, a los blancos o los negros, porque ello es un hecho impícito, lo mismo sucede con la palabra “pluricultural” que se lee en esa misma Carta porque ello lo hemos sido siempre, la literaturatura indígena, tan bien estudiada hoy en día; los raíces negra de nuestra cultura y todo lo que España nos trajo, en sus idioma, sus leyes, su cultura, su educación y nuestra incorporación al Estado español. Es ello, lo que ha hecho a la América Latina un mundo peculiar, “un mundo aparte”(Escritos,t,.VIII,p.232) que dijo Bolívar2, por ello no somos, incluyendo a Brasil parte del Tercer Mundo, somos el Segundo Mundo, dados los componentes sociales que dejó España, y legó Portugal a Brasil, como sociedades organizadas. Tanto que la emancipación debe ser tenida no solamente como el fin de la colonia sino más bien como la madurez de la sociedad provincial, lo que la mayoría de los países de África y Asia no tuvieron. El docto y admirado profesor Kaldone Nweihed(1929), de la Universidad Simón Bolívar, lo ha precisado al escribir: “reservando implíctamente el de Segundo[Mundo] para el bloque de naciones que siendo europeas y culturalmente occidentales, adapataran para alcanzar el desarrollo, una vía alterna basada en la propiedad pública de los medios de producción y en la distruibución planificada del trabajo. El Segundo mundo heredó un sistema imperial, casi enteramente continental, sin coloniaje marítimo…De modo que no podemos esperar que los países salidos del coloniaje sea una fiel imagen del Estado-nación de Europa…Libertar a aquellos pueblos, sacarlos del sistema de desigualdad hacia uno de libertad descolonizada exigiría un replanteamiento total del colonialismo, y lo que es más, una redistribución del espacio geográfico a despecho del orden colonial. Solo los visionarios pudieron entender que la materia prima de la libertad no debería ser la misma de la dependencia y, tan pronto como se echara a andar la revolución creadora del ideal de un nuevo orden en libertad, sus horizontes no podrían entender que su colonia chica era tan solo una parte de un sistema de esclavitud global, un rincón de la colonia geohistórica universal, una claraboya en la ergástula…Simón Bolívar fue el primer actor-pensador en el mundo que así llegó a entender”3.

Este asunto lo podemos reiterar aquí con la meditación del filósofo José Manuel Briceño Guerrero(1926-2014): siempre hemos disentido del pensamiento según el cual América Latina forma parte del Tercer Mundo. En verdad el continente hispanoamericano es el Segundo Mundo pues surgió de la compleja civilización hispánica formada por España en nuestros países, cuando no solo descubrió las nuevas tierras sino que trajo su idioma, cultura, legislación, normas de convivencia, educación y la dependencia del organizado Estado hispano. Hecho que se debe extender al Brasil, también de origen iberoamericano, formado por Portugal, desde 1500. Consideramos que este es un punto de vista que se debía debatir. No se debe soslayar al respecto la observación del pensador Briceño Guerrero, “Al observarnos a nosotros mismos para reconocernos y saber quiénes somos, salta a la vista que somos europeos”,4 Todo este libro debe ser examinado para discutir lo que proponemos.

No sabemos si los venezolanos, o los que leen nuestra historia, están conscientes de la importancia de la realidades de aquellas clases que formaron la población venezolana. El problema de nuestra gente en aquellos años, indios, blancos, negros, es esencial para entender a Venezuela. Y no solo nuestros ensayistas lo han tratado, comenzado por el Libertador en la Carta de Jamaica(1815) y llegando hasta nuestro epónimo, Francisco Herrera Luque(1927-1991) en Los viajeros de Indias(1961), o Luis Moreno Gómez en su País pardo(1987) sino nuestra ficción, caso del maestro don Rómulo Gallegos(1884-1969), piénsese por ejemplo en su novela Pobre negro(1937) se han detenido en el signficado de aquel suceso5. Ello nos indica la importancia del estudio tan bien tramado que nos ofrece hoy Diana Sosa Cárdenas(1959) en Los pardos, Caracas en las postrimerías de la Colonia(Caracas: UCAB, 2010.187 p.). Siempre que usamos la palabra Pardo la escribimos en mayúscula porque este es, dentro de la Historia de Venezuela, un nombre propio, ya que solo se refiere a esta clase social, al menos esa es nuestra opinión. Y la palabra Pardo es, además, un venezolanismo.

El Momento
El momento elegido por Diana Sosa para su estudio, los años que van de 1795 a 1811, no pudo ser más singular. Período en que el mundo, América Latina y Venezuela cambió y se inició una nueva era. En el mundo hispánico fueron los días de las grandes reformas ilustradas, hecha por el gran rey don Carlos III(1716-1778), ya desaparecido en aquel momento, fue él que propició, desde 1776, la integración de Venezuela, tanto que por ello se le ha considerado el fundador de Venezuela, e incluso uno de los protagonistas del 19 de abril de 1810, cuando el ya estaba lejos de este valle de lágrimas. Fue aquel proceso, siendo Venezuela una nación ya unificada, lo que permitió el Cabildo de Caracas proclamar la Independencia en nombre de todas las provincias. Solo Guayana, Maracaibo y la ciudad de Coro no se adhirieron a la decisión caraqueña.

Pero también fue el período de las grandes alteraciones universales: Independencia de los Estados Unidos(1776), Revolución francesa(1789), independencia de Haiti(1804) y de todo lo que nos llevaría al proceso de la emancipación, iniciado por Francisco de Miranda(1750-1816), como él mismo lo dijo, en 1784, en la ciudad de Nueva York. Nuevos aires, nuevas concepciones había comenzado a circular por el mundo, tal las ideas enciclopedistas francesas y las ideas liberales, venidas de Inglaterra. Fueron días en que también se había iniciado la Revolución Industrial a partir de 1760, en Inglaterra. Fue Londres, capital de aquella nación, la primera ciudad en llegar a tener, en esos años, su primer millón de habitantes. Aquella épóca, que posiblemente se abrió con la Revolución inglesa de 1642 y se ratificó en la de 1688 allá mismo, fue el inicio de las grandes revoluciones, la norteameriacana y la francesa. Fue en este período también que el proceso de la independencia, que en Venezuela culminó en 1823, se desarrolló y logró triunfar. Este tiene es pediegree: fue pensado por un caraqueño, Miranda; iniciado en Caracas en 1810; conducido por otro caraqueño, Bolívar. Y culminado por dos venezolanos: un cumanés, Antonio José de Sucre(1795-1830), en Ayacucho(1824) y por un carabobeño, Bartolomé Salom(1780-1863), al lograr la rendición de El Callao, en 1826.

Lugar
La investigación que Diana Sosa nos ofrece, “se encuentra dentro del ámbito de la historia social, que otorga prioridad a la sociedad en su conjunto, a diferencia de la historia tradicional, de corte politico y militar, que destaca las individualidades”(p.8). Ella hace este estudio en base a los mejores interpretaciones sobre el tema que se encuentran en nuestras obras históricas. Y ya que este ha sido fundamentalmente patriota, al menos hasta el año 2000, ella tiene en cuenta “el pensamiento Realista, subvalorado por nuestra historiografía. La segunda parte, tiene carácter documental, “se refiere al estudio de fuentes documentales manuscritas, conservadas en el archivo de la Academia Nacional de la Historia que representan las voces de los pardos escuchadas doscientos años después. Se revisaron expedientes en los cuales se encotraron pardos involucrados en los que aparecen como demandantes o demandados, en la ciudad de Caracas, entre 1795 y 1811. Se eligió una muestra de ciento sesenta expedientes ubicados en las secciones de Civiles y Criminales, de los cuales se escogieron treinta y dos. Se tomaron en consideración tres situaciones principales: los comportamientos sociales, las relaciones económicas y los delitos”(p.9). Esta parte es una certera contribución al estudio de la vida cotidiana caraqueña del período.

Razón
Al abrir el libro de Diana Sosa estamos en el siglo XVIII, con precisión entre 1795 y 1811,caminando el país hacia el fin del régimen colonial. De allí las interrogantes que se hace: “En las postrimerías de la colonia, los pardos formaban la mayoría de la población(entre 40% y 50%)…A pesar de ser el grupo más numeroso, tenían unos derechos muy limitados y se les prohibía la educación, entrar en las órdenes sacerdotales y casarse con personas de mejor condición social, entre otras restricciones”(p.7). De allí que se pregunte en la primera página de su obra, “¿cómo era la actitud de los pardos antes las limitaciones que les imponían la ley y las costumbres, en una sociedad controlada por los blanco peninsulares y criollos?¿Como era el trato de los pardos con los estamentos superiores e inferiores,¿de qué manera enfrentaban la adversidad y la desigualdad en su vida diaria, en un sistema basado en la exclusión?”(p.7).

Ella escogió el período señalado, entre 1795 y 1811. “Y se ha tomado como límite de estos dos años, pues en cada uno se promulgó una ley que trató el tema de la situación social de los pardos. En 1795, la Real Cádula de Gracias al Sacar permitía la dispensa de la condición de pardo, a cambio de una tarifa pecuniaria, de una manera individual. Y en 1811, la primera Constitución de Venezuela (diciembre 21) declaraba la igualdad de todos los ciudadanos, eliminaba la condición de pardo que era un chocante término y abolía las leyes que los degradaban, pasando todos los individuos a formar parte desde ese momento, de lo que se denominará el pueblo(Artículo 203). En 1811 cambiaba la dinámica social, politica y jurídica de la entonces Capitanía General de Venezuela, finanlizando el período colonial y creándose la Primera República. La esclavitud se eliminaría mucho más tarde, en 1854”(p.7-8. Subrayados de la autora).

El Ambito
Diana Sosa trabaja su tema en la Provincia de Caracas, la provincia más amplia y signficativa de Venezuela. Esta estaba formada por toda la Venezuela de entonces, iba desde Cúpira a Maraciabo y del litoral a sus islas hasta Capanaparo y gran curva del Orinoco”6. Recuérdese que hablamos de la Provincia de Caracas y no las otras(Margarita, Mérida, Cumaná, Barinas, Barcelona, Trujillo, Trinidad, hasta 1797), sobre las cuales no gobernaban las autoridades de Caracas sino en el ámbito militar, y eso desde 1777. También podría decirse, más espécíficamente que la Provincia de Caracas, fudadada en 1528 por Carlos V(1500-1558) como Provincia de Venezuela, se extendía a lo largo de Caracas y sus alrreddores, La Guaira y sus aledaños, Puerto Cabello,Coro, Maracaibo, Carora, El Tocuyo, Trujillo, Guanare, Barquisimeto, Calabozo y desde allí, por el llano hasta Capanaparo y Cabruta,frente al Orinoco, La Victoria, San Carlos, Valencia, San Felipe, los Valles de Aragua, San Sebastián de los Reyes, Ocumare y Caucagua, buena descripción en la que seguimos los lugares a donde peregrinó el obispo don Mariano Martí(1721-1792) en su célebre Visita Pastoral(1771-1784) en el mismo siglo XVIII7.

Una Sociedad Desigual
“La sociedad de Caracas en las postrimerías de la Colonia…era una sociedad desigual, jerárquica, cerrada y dividida en estamentos; cada uno de ellos con carácterísticas propias…En primer lugar estaba la clase alta, formada por los blancos peninsulares8 y criollos, que gozaba de todos los privilegios…En segundo lugar se encontraba la gente libre, que no tenía privilegios: indios, blancos de orilla y Pardos…Los blancos de orilla, de origen dudoso…Por ultimos estaban los esclavos…La limpieza de sangre era la característica fundamental para determinar si la persona era blanca y, por ende, beneficiaria de todos los privilegios. Se obtenía por via hereditaria…se nacía con esa condición”(p.151-152).

“Los blancos criollos apoyaban el orden desigual…en 1763 elevaron una petición al Rey para eliminarles el fuero militar a los Pardos…en 1792 se cerró la academia del médico Manuel Carmona en su domicilio porque aistían Pardos…en 1796 introdujeron una solicitud al Rey para derogar la Real Cédula de Gracias al Sacar…en 1809 le prohibieron al pardo Juan José Franco abrir una escuela de pintura, pues la enseñanza era una actividad exclsiva de los blancos”(p.152).

“A fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, las ‘castas mixtas’ contituían la mayoría de la población de la provincia de Venezuela, y sobrepasaban en número a los blancos criollos y peninsulares, a los negros esclavos y los indios sin mezcla. [Eran]… una mayoría, aproximadamente entre un 40% y 50% de la población total”(p.25).

En sintesis: “Podemos resumir que la Sociedad de la ciudad de Caracas a finales de la Colonia, era estática, cerrada, en lo que los diferentes grupos sociales estaban dispuestos jerárquicamente en estamentos, en condición de subordinación los unos de los otros”(p.64).

Recuerdese aquí también que en la sociedad colonial habían algunas familias de “nobles”: los llamados “grandes cacaos”, los “amos del valle” de Herrera Luque, quienes habían comprado al Rey sus títulos: eran seis aquellos al concluir el siglo XVIII: Martin Tovar y Blanco, Conde Tovar(1726-1811); Francisco Felipe Mijares de Solorzano, Marqués de Mijares(1740-1806); Francisco Rodríguez del Toro, Marqués del Toro(1761-1851); Fernando Ignacio Ascanio y Monasterios, Conde de La Granja(1754-1814); José Antonio Pacheco y Rodríguez del Toro, Conde de San Javier(1744-1808) y Jerónimo Ustariz y Tovar, marqués de Uztariz(1735-1809), de ellos el único que vivía en España era este último, los demás residían en Caracas. El primer título recibido por un venezolano, fue a fines del siglo XVII, en 1691, por Juan Mijares de Solorzano y Hurtado de Monasterios, Marqués de Mijares(1652-1714). Hubo en Venezuela otros títulos pero sus portadores no eran venezolanos9. Y hubo algunos posteriores a la Indepenedencia, como el conocedido, al politico y gran escritor don Antonio Ros de Olano, Marqués de Guad-El-Jelu(1808-1886), nacido en Caracas, hijo de una familia de Realistas Venezolanos que en plena guerra pasó a España.

Los Esclavos
Aunque nuestro tema son los Pardos, debemos previamente detenernos ante los Esclavos.

Los negros esclavos llegaron a Venezuela en el siglo XVI, en tiempos de los Welser, es decir o en 1529 o en los años sucesivos, en 1555 fue el alzamiento de los Esclavos en Buria, encabezados por el negro Miguel quien se hizo elegir Rey y reina a Giomar, su esposa. Fueron derrotados, el hecho tuvo hondo eco en algunos de los creadores venezolanos de la década del cuarenta, Guillermo Meneses(1911-1978), Miguel Arroyo(1920-2004) y Raúl Agudo Freites(1914-2001)10.

Con la esclavitud siempre presente llegamos a 1795, cuando se inicia la exploración histórica de Diana Sosa. De hecho, el 1 de agosto del mismo año de 1795, es la declaración ante los tribunales del adolescente, doce años, Simón Bolívar quien declaró enfático:

“los tribunales bien podrían disponer de sus bienes, y hacer ellos lo que qusiesen más no de su persona; y que si los esclavos tenían libertad para elegir amo a su satisfacción, por lo menos no debía negparsele a él el vivir en la casa de que fuese de su agrado”11.

Este expediente fue el primero que se conoce con la firma de Bolívar, con él comienza el archivo de sus papeles. En frente de su firma, en aquel documento, se haya la de su querido maestro don Simón Rodríguez(1768-1854), ¡tal la gran similitud histórica de los dos grandes Simones!.

Hay que tener en cuenta, sobre todo, el largo movimiento de su expansión de la lucha de los Esclavos por su libertad, muy tardío entre nosotros como lo veremos.

Los esclavos, en aquellos años, podían comprar su libertad de varias maneras: cuando el amo se la otorgaba en su testamento; o cuando este se las otortorgaba en vida a través de una Carta de Libertad; por bautizo:los esclavos fugitivos de las antillas lograban su libertad al llegar al territorio venezolano si se bautizaban; por compra de su propia Carta de Libertad; por manumición, si las leyes lo permitían; cuando un esclavo delataba a otro esclavo fugitivo o conspirador o alistandose en el ejército, ya fuera en el Patriota y el Realista, en los días de la independencia(p.56).

Y no fue hasta el 14 de agosto de 1810, cuando un decreto de la Junta Suprema, formada el 19 de abril, prohibió el tráfico de esclavos, hecho que ratificó la Constitución del año siguiente(Artículo 202). Fue el comienzo de la decadencia del sistema dentro de Venezuela, aunque solo fue abolido cuarenta y cuatro años más tarde(1854), dado el conservadurismo de la sociedad que asumió el poder en 1830.

Pero mientras llegó la tardía hora de emancipación completa hasta “Los negros fugitivos de las Antillas francesas, holandesas o inglesas que se establecieron en los costas orientales y occidentales, contribuyeron al aumento de la mano de obra libre”(p.57).

La Libertad de los Esclavos
La observación de Diana Sosa “La esclavitud se eliminaría mucho más tarde, en 1854”(p.8) es veraz, también merece una cuidadosa reflexión. Es verdad lo que ella dice, pero llegar al decreto de abolición fue un camino lleno de piedras, pese a que la época, era fuera de Venezuela, bastante antiesclavista, nuestra clase alta si lo era. Por ello logramos el fin de la esclavitud tan tardíamente, apenas nueve años antes que los Estados Unidos(1863).

Se trata de un asunto que ha sido mal interpretado con relación al Libertador, incluso por plumas doctas. Se ha llegado hasta negar que aquello haya sido cierto, o a decir que fue una decisión insincera de su parte porque aquella libertad se obtenía gracias a pasar a servir en el ejército patriota. Pero como el asunto es de mucho bulto lo tratamos aquí teniendo la documentación a la vista.

Hay que comenzar señalando que la abolición de la esclavitud, el poner fin a ese inicuo régimen, estaba contenido dentro del ideario de la Ilustración, que hizo posible la Revolución Francesa(julio 14,1789), en ella la esclavitud fue abolida en 1794. Y Bolívar bebió aquello por vez primera, si es que no tenía información previa por sus lecturas, en el período que pasó en Europa(1804-1806), en Francia e Italia, que en el que el Bolívar político surgió con claridad y firmeza. Volverá a encontrarse con ello en su encuentro con Francisco de Miranda(1750-1816) en Londres, en 1810, cuando el asunto fue uno de los temas centrales de sus coloquios con el Precursor. Pero entre su regreso a Venezuela, en 1807, y su viaje a Inglaterra el año diez, aparece, en el año 1809, el primer documento suyo sobre la esclavitud, en este caso apoyando a sus esclavos en una solicitud hecha ante la autoridad en defensa de algunos bienes que habían heredado aquellos de sus amos. La actitud de Bolívar es clara en ese papel(Escritos, t.II,Vol.I,p.175-176). Es posible que lo que allí dice sobre ellos explique lo que seis años más tarde mantendrá sobre ellos en la Carta de Jamaica, concepción que le ha sido criticada sin penetrar en su por qué, esta se puede razonar desde seis años antes.

Este documento tiene el valor de ser el primero de Bolívar relativo a sus esclavos. Los que habían sido de su primo hermano el canónigo Juan Félix Jerez Aristiguieta(1732-1785) le pertenecían por ser él heredero él del Vinculo de la Concepción, que su pariente sacerdote, quien había casado a sus padres y le había administrado a él el bautismo, le otorgó en su testamento. Curiosamente también aparece, en las hojas de 1809, entre los familiares de Nicolás de Ponte la famosa Negra Matea(1773-1886), aya del Libertador, de quien se dice vivió 113 años, lo cual seguramente es incierto, es una típica invención del general Antonio Guzmán Blanco(1829-1899), como lo señala Augusto Mijares12.

El ideario anti esclavista, repetimos, formaba parte de las doctrina de la Ilustración por lo cual Bolívar lo hizo suyo muy atrás y debió interiorizarlo aun más en su contacto con Miranda en 1810, en Londres, cuando este le presentó e hizo posible sus diálogos con William Wilberforce(1759-1833), el gran adalid anti esclavista de la época13.

En Venezuela el gran anti-esclavista sería el Libertador, siendo su concepción sobre este hecho esencial en su ideario y en su acción.

Con el tiempo el Libertador, en 1814, liberó a sus propios esclavos, para dar ejemplo. Fue cuando estableció su Cuartel en San Mateo, en donde estaba la hacienda de su familia14.

Y, en 1815, en la Carta de Jamaica confió otra grave observación a favor del fin de la esclavitud, primero explicó que se dolía de “las penalidades de los esclavos”(Escritos,t.VIII,321).

Y prosiguió al expresar, al comparar lo dañino que era que se unieran oro y esclavos. Dijo entonces: “dos elementos enemigos de todo régimen justo y liberal: oro y esclavos. El primero lo corrompe todo; el segundo está corrompido por sí mismo. El alma de un siervo rara vez alcanza a apreciar la sana libertad; se enfurece en los tumultos, o se humilla en las cadenas…estas reglas serían aplicables a todo América”(Escritos,t.VIII,p.244). Esta consideración trajo a la pluma de don Augusto Mijares(1897-1979) jugosas reflexiones, como todas las suyas, “la corrupción politica engendrada por la riqueza fácil, y el exagerado distanciamiento económico de las clases sociales, convierten las dos palabras claves que usa Bolívar, oro y esclavos, en un símbolo de todos nuestros problemas”. Esto lleva a don Augusto a anotar, a partir de la reflexión del Libertador, “Esclavo no es solamente el que arrastra visibles ataduras; esclavo es todo ser humano que sintiéndose explotado e impotente, sin ninguna esperanza de mejoramiento individual o colectivo, fatalmente oscila entre las dos únicas alternativas que se le dejan y ‘se enfurece en los tumultos o se humilla en las cadenas”. Y volviendo a nuestro tiempo, estableciendo el contrapunteo presente pasado añade: “Pero, ¿no es acaso la situación actual de casi todas las naciones americanas? El empobrcimiento de nuestras clases medias, su pasividad politica, su desaliento y desmoralización, apenas permiten distinguirlas de los rebaños humanos de nuestro proletariado urbano y rural. ¿Y qué son entonces nuestros pueblos americanos, a pesar de la ruidosa retórica que rueda sobre ellos?”. Y prosigue, siempre en nuestra época, en Venezuela a partir de 1973: alza de los precios del petróleo y, 1974, mal uso de esos recursos que podían haber financiado nuestro desarrollo pleno. Por ello escribe: “Desgraciadamente, cuando se abireron para Venezuela que hubieran permitido reorganizar el país, comenzando por una clase media ilustrada y económicamente independiente, otro factor adverso volvió a extraviarnos: que el aumento repentino de la riqueza amonedada y de fácil manejo, en contraste con la pobreza íntima del país, ha venido agravar el desnivel entre los que tienen mucho y los que no tienen nada; entre los que todo lo pueden y los que a nada se atreven. Oro y esclavos” 15.

Fue así, que una decisión positiva como la del presidente Rafael Caldera(1916-2009) de auspiciar la subida de los precios del petróleo en un 50%(octubre 26,1973), que iba darnos muchas posibilidades de desarrollo, tanto que en los años del siguiente presidente, Carlos Andrés Pérez(1922-2010), ello no se hizo, todo aquello se frustró, Venezuela era considerada entinces, por expertos internacionales, como la única nación del Tercer Mundo, que podía asegurar su desarrollo. Cuando un destacado profesor norteamericano nos dijo aquello, en Bloomington, Indiana, después de un largo polique sobre nuestro país, nosotros le expresamos que ello no iba a ser posible ´porque nuestra élite politica solo pensaba en enriquecerse a costa de la nación, aquel magnífico intelectual nos respondió, “si estos nos sirven ustedes deben sustituirlos, mediante elecciones, por una élite que pueda ponerse en acción para lograr aquello, que como tu dices, el deseo de los buenos venezolanos”.

Consciente de las graves circunstancias que se vivían en aquellos años, después de expresar sus proposiciones sobre el sistema politico que nuestra América debería adoptar, deslizó una observación, esta le ha sido muy criticada, no ha sido bien leída, se ha llegado a pensar, incluso hoy en día se expresaba un dictador, un autoritario, sobre todo en su examen no se tenido en cuenta la hora y fecha en que la expresó, el momentos psicológico que vívía nuestra pensador. En ella dijo: “Los Estados Americanos han menester de los cuidados de gobiernos paternales que curen las llagas y las heridas del despotismo y la guerra” (Escritos,t.VIII,p.239), desde luego, su idea no ha sido leída completa, solo hasta la palabra “paternales”, dejando de lado la línea siguiente, que es en donde está la esencia del pensamiento, ¡que curen las llagas y las heridas del despotismo y la guerra”, lo cual él estaba viviendo todos los días, desde que se desató la guerra, en la que él participó desde 1811 en adelante, y especialmente desde 1813. El sabía lo que vivía. No proponía como han leído algunos un gobierno autoritario sino un gobierno maternal para poder encaminar la sociedad. Ello lo amplió en el Discurso de Angostura(febrero 15,1819) en palabras que no se han entendido aun al tenerse en cuenta la graves horas en que aquello fue expresado, olvidando que Bolívar era un politico activo y no un ángel.

Y por ello mismo, fue sus insistencia en la necesidad de educar al pueblo porque como escribió a su hermana mayor María Antonia Bolívar Palacios(1877-1842), “Un hombre sin estudios es un ser incompleto. La instrucción es la felicidad de la vida; el ignorante, que siempre está próximo a revolverse en el lodo de la corrupción, se precipita luego infaliblemente en las tinieblas de la servidumbre”(Escritos, t.III,Vol.II,p.12). Esa era la única encausar la democracia, poner fin el régimen paternal. Veáse además lo ligadas que están estas líneas con los renglones de la Carta de Jamaica que antes hemos citado.

Casi todo lo que hemos señalado, con excepción de la carta de 1825 a su hermana, lo hizo antes de su paso por Haití, en donde se ha pensado que surgió aquella decisión aunque era vieja en él. Lo hizo por la necesidad que tuvo en complacer una petición del magnánimo presidente Alejandro Petión(1770-1818). En verdad, como lo podemos ver, aquello ya estaba incardinado en su espíritu. Y, desde luego, fue fiel a lo prometido a Petión, jefe de una nación antiesclavista, la única entonces en todo el continente.

Ya en 1816, en Margarita, al llegar al frente de la Expedición de los Cayos, dijo muy claro(mayo 23,1816): “No habrá más esclavos en Venezuela que los quieren serlo. Todos los que prefieran la libertad al reposo, tomarán las armas para sostener sus derechos sagrados, y serán ciudadanos” (Escritos,t.IX,p.178). Nos detenemos aquí en este crucial asunto dentro de la vida y el ideario del Libertador. Lo hacemos en sus días en Carúpano pues fue en ese pueblo en que por vez primera dio la libertad a los Esclavos a través de un decreto(junio 2,1816). A esta la acompañaron cuatrro decisiones más: una segunda al mes siguiente en Ocumare(julio 6) de lo que existen los documentos respectivos(Escritos, t.IX,p.185 y 317); en 1818 la reiteró la decisión(marzo 11) en Villa de Cura(Escritos,t.XIII,p.210), en La Victoria y en El Consejo, casi con las mismas palabras(Escritos,t.XIII,p.211 y 212) y el 15 de febrero de 1819 la “imploró”, esa fue la palabra que utilizó, ante el Congreso de Angostura en su célebre oración de aquella mañana(Escritos,t.XV,p.32). “Infeliz suerte tuvo ese patético ruego”, escribió José Luis Salcedo Bastardo(1926-2005)16.Este parlamento, que era republicano, no puso en práctica su idea de forma rotunda, de hecho la difirió(enero 11,1820) y remitió al Congreso de Cúcuta(1821), tampoco lo hicieron los parlamentos grancolombianos, pese a haber presentado el Libertador nuevos argumentos, pero nada se logro, aunque Bolívar siguió en su prédica.

Cuando Bolívar decretó la libertad de los esclavos en Carúpano y en Ocumare cumplió así con su conciencia y también con lo prometido al presidente Petión quien con sólo esa petición le había ayudado a armar la Expedición de Los Cayos y, meses más tarde, lo volvió a apoyar económicamente para organizar la expedición de Jacmel.

Pero no se detuvo el Libertador en las decisiones parlamentarias de 1821. Aunque no había logrado hacer verdad su iniciativa de dar la libertad a los esclavos la incluyó en su Proyecto de Constitución para Bolivia presentado allá en 1826(Capítulo Dos, Artículo 10, Parágrafo 5). Como se ve el asunto estuvo siempre presente en él.

Ahora, con relación a lo que se ha señalado de que la declaración de la libertad de los esclavos no fue un acto sincero del Libertador porque quienes la aceptaban debían pasar al ejército sino retornar a la servidumbre(Escritos,t.IX,p.186), tenemos una explicación del propio Libertador, en carta(abril 18,1820) al general Francisco de Paula Santander(1792-1840) en donde se refiere al punto: para él la mejor escuela de aprendizaje de la libertad, para los que no la habían tenido, era pertenecer al ejército y luchar desde él por la implantación de la emancipación. En la carta primero expresa su convicción sobre el asunto:

“Es pues demostrado por las máximas de la política, sacada de los ejemplos de la historia, que todo gobierno libre que comete el absurdo de mantener la esclavitud, es castigado por la rebelión y algunas veces por el exterminio, como Haití” (Escritos, t.XVII,p.219-220)17.

A continuación señala lo que hemos observado antes:

“En efecto la ley del Congreso es sabia en todas sus partes. ¿Qué medio más adecuado ni más legítimo para obtener la libertad que pelear por ella?¿Sería justo que mueran solamente los hombres libres por emancipar a los esclavos?¿No será útil que estos adquieran sus derechos en el campo de batalla y que se disminuya su peligroso número por un medio necesario y legítimo?...Hemos visto en Venezuela morir la populación[sic] libre y quedar la cautiva; no sé si esto es política, pero sé que si en Cundinamarca no empleamos los esclavos, sucederá otro tanto. Yo, pues, usando de las facultades que me concede la ley de la libertad de los esclavos, reitero mis anteriores órdenes: que él ejército del sur tome los esclavos útiles para las armas que necesite y que vengan 3000 jóvenes solteros para el ejército del Norte. Sobre estos últimos insisto fuertemente”(Escritos,t.XVI,p.220)18.

Aquí está la explicación dada por el propio Libertador. No era un amo el que gobernaba sino un ciudadano, un patriota, un estadista que era a la vez un hombre previsor. un educador, quien sabía que el ejército era la mejor escuela para la libertad. Era aquel pensamiento consecuencia de un país que estaba en plena guerra de liberación, desde ese ángulo debe ser vista esta problemática, no hay otro ángulo para comprenderla. No había doblez en el Libertador quien desde niño trató a los negros en Caracas, ya fueran los esclavos de su casa, o los niños negros con los cuales jugaba en las calles, por lo cual su rígida hermana María Antonia Bolívar Palacios(1777-1842) llegó a denunciarlo en 1795, en un tribunal, diciendo que

“andaba solo por las calles y paseos a pie y a caballo y lo que es peor, en juntas con otros muchachos no de su clase con nota y censura de toda la ciudad”19.

Fueron aquellos los mismos que le siguieron después a todo lo largo de la contienda. A su lado siempre estuvo su mayordomo José Palacios(c1770-d1842), un antiguo esclavo de la familia Palacios, después liberado, que lo acompañó desde la muerte de su mamá(1792) hasta que exhaló el último aliento en San Pedro Alejandrino(1830). Y redentor político de las clases bajas lo fue Bolívar a lo largo de toda su peripecia vital. Fue el Libertador, como lo observó, hace varias décadas, Salcedo Bastardo y lo advierte hoy Carrera Damas, un absoluto antiesclavista20.

De todo esto se concluye que al estudiar a Bolívar hay que ver siempre su luz y sus sombras no solo lo oscuro. Y, siempre que se vaya hacer una afirmación, leer previamente toda la documentación suya que toque el tema que se refiera.

El camino venezolano hacia la abolición de la esclavitud fue tortuoso,y, desde luego, anti-bolivariano. En Congreso de 1830 amplía la edad de servicio obligatorio de los esclavos para obtener su libertad a los 21 años, además se señala que cada año solo podrían ser manumitidos se fijó en 20 en toda la nación; en 1840(abril 27) Páez amplia la edad para la manumisión efectiva a los 25 años.

Esta es la razón por la cual dentro de Venezuela la esclavitud duró en hasta 1854. Pero cuando esta fue decretada, como lo anota Salcedo Bastardo, “para entonces tal bandera ha perdido mucho de la importancia que tuvo antes. Mientras las oligarquías y las autocracias han estado eludiendo la libertad de los esclavos, se ha verificado un cambio apreciable en la situación. La esclavitud ha llegado a transformarse en un régimen antieconómico de producción, se ha convertido en una empresa oneropsa; su liquidación se promueve como negocio para los amos”21.

Los Pardos
Los Pardos, reiteramos, era una de las clases sociales existentes en la colonia, constituyeron el fundamento más lejano de nuestra clase media, formada también por los blancos no Mantuanos.

Los “pardos libres y pardos esclavos, debido a que la ley establecía que era esclavo el que nacía de viente esclavo. Se denominaban ‘castas’ a los grupos sociales considerados inferiores, como los pardos libres; los “pardos beneméritos”(p.26), “que eran la elite de este grupo social… para…1811…los intereses de los pardos benemeritos se acercaban más a los dos los criollos conservadores que a los de su misma condición”(p.27).

Los Pardos fueron un grupo discriminado, dice Diana Sosa, “dificilmente un blanco tenía amistad con un Pardo, pues eran descendientes de negros esclavos, o tenían parientes esclavos. Por lo tanto, los pardos lograron mejores económicas, más no sociales” (p.27).

“Había pardos libres y pardos esclavos, debido a que la ley establecía que era esclavo el que nacía de vientre esclavo. Se denominaban ‘castas’ a los grupos sociales considerados inferiores, como los Pardos libres. La mezcla de indio con negro, se llamaba zambo; el blanco con negro, mulato; el hijo de blanco con mulato,tercerón; blanco con tercerón, cuarteron; blanco con cuarterón, conformaba el quinterón; el zambo y tercerón o cuarteron, originaba el ‘tente en el aire’, llamados así porque no avazaban ni retrocedían en la escala; y cuarterón o quinterón con mulato o negro, “salto atrás”, pues retrocedían socialmente. Cualquier mezcla con componente africano correspondía a la aceptación de Pardo que se utlizó a finales del siglo XVIII y es la que usamos en el presente trabajo”(p.27).

“A principios del siglo XIX se escribía que los Pardos estaban presentes ‘en todas las ciudades del país…formando gremios y cofradías, atendiendo una diversidad de oficios que se habían hecho indispensables en las nuevas magnitudes urbanas”(p.28). Todos formaban la llamada pardocracia.

Desde 1776, consecuencia de una Real Pragmática estaban probibidos los matrimonios desiguales (p.31): así los Pardos no podían casarse sino con Pardos, igual que blancos con blancos e indios con indios. En 1790 la Real Audiencia ordenó la división de los libros parroquiales dedicados a la gente inferior. Así los hubo de Blancos, de Pardos y de esclavos. En ellos se asentaban las Partidas de Bautismo, ya que en esos años no existía el registro civil de nacimientos, que llegó bajo el gobierno de Guzmán Blanco, en los años setenta del siglo XIX.

En 1803 otra Pragmática permitió los “matrimonios desiguiales”(p.33).

No les fue fácil a los Pardos libres que se comprendiera su deseo de seguir las normas de la Real Cédula de Gracias al Sacar(febrero 10,1795). A ello se oponía el Cabildo, siempre dominado por los Mantuanos. También la el Cabildo de la Catedral, el Claustro de la Universidad y el obispo de Caracas se oponían, por ser instituciones dominadas por los blancos criollos, estos pensaban como se lee en un documento, citado por Diana Sosa,

“la inmensa distancia que separa a los blancos de los Pardos: la ventaja y superioridad de aquellos y la bajeza y subordinación de éstos; no contentadose con las gracias que ahora se les conceden y poco satisfechos del desdén con que han de ser siempre mirados a pesar de todas las fuerzas de ellas, intentaran mayores cosa y se abriran paso con violencia a todas sus pretensiones, o para contenerlos harán necesarios los castigos, lástimas y desastres”(p.35)22.

En 1797 el recien fundado Gremio de Pardos Libres de Caracas se dirigió al Rey rechazando la misiva del Ayuntamiento del año anterior. Alli decían al Monarca:

“Todas las naciones cultas han querido, es verdad, haya alguna distinción a favor de la Nación dominante, pero no han querido establcer en ellas y sus colonos, una inmensa distancia, para que por este medio se vayan amalgamando, y formando, por decirlo así, un interés común, que asegure la paz y la tranquilidad”(p.36)23

Una ley de 1801 amplió la posibilidad de dispensas a los Pardos para poder entrar en las órdenes, recibir la ordenación sacerdotal, o contraer matrimonio con blancos.

Educación de los Pardos
Fue en este período en que se comenzó a sentir la influencia en nuestro continente de las ideas de la Ilustración, lo que significó un cambio en la mentalidad. Pero la Corona luchó por evitar que esa nueva literatura, las ideas Ilustradas, entraran en Venezuela. Ello fue en vano. En las naves de la Compañía Guipuzcuana llegaron los libros prohibidos, por sus barcos se llamaeron “los navíos de la Ilustración”.

Los Pardos no podían educarse, aunque la prohibición fue burlada en algunos sitios, tal escuelas de Puerto Cabello y en Turmero(p.40).
En 1805 fue autorizada, ¡al fin!, la apertura de una Escuela de Primera Letras para Pardos, la que existían era para blancos. Sin embargo, se prohibió enseñar a leer, escribir y contar en casas particulares o en tiendas de los Pardos.

Pese a ello figuras esclarecidas como el licenciado Miguel José Sanz(1756-1814) como don Simón Rodríguez(1769-1854) protestaron contra ello en sus escritos. Sanz criticó el hecho; Rodríguez vio con malos ojos el desprecio por la educación elemental y por las artes mecánicas, lo “que frenaba el nacimiento de grupos artessanales verdaderamente competentes”(p.41), “Consideraba que había que educar a los pardos al igual que los blancos, aunque separadamente”(p.41). A esas labores, que dijo don Simón, se dedican los Pardos, razón por la cual fueron, sobre todos los artesanos, dice Manuel Pérez Vila(1922-1991) los formadores de una clase media propiamente latinoamericana, durante el período colonial24.

También la universidad excluía a los Pardos, incluso el ingreso a la Universidad, que hasta 1789 la Universidad de Caracas(1721) era nuestra única del país, funadada en 1721. En 1789 fue establecio el Colegio Seminario de Mérida, matriz de la Universidad de Los Andes(1810), la segunda universidad venezolana.

No se dejaba a los Pardos ejercer como curanderos ni como médicos, en un período en el cual apenas habían comenzado los estudios de Medicina(1763), fundados por el galeno mallorquín Lorenzo Campins y Ballester(1726-1785).

Fue en 1803 cuando pareció favorecerse la inscripción de un Pardo en la Universidad de Caracas, gracias a la intervención del Rey.

Sin embargo, todavía hasta 1822, ya lograda la independencia el año anterior, seguía la exigencia de la limpieza de sangre para ingresar a ella. Todo esto cambió con la reforma hecha por el Libertador, junto al doctor José Marís Vargas(1786-1854), en 1827. Fue entonces cuando nació nuestra universidad republicana, hasta los expósitos pudieron comenzar a graduarse, caso, nada menos, que Juan Vicente González(1810-1866), el mayor prosista del romanticismo venezolano.

Una Era Terminanaba
Ya hemos señalado que fue el siglo XVIII la centuria de las grandes revoluciones que cambiaron el mundo, la Norteamericana y la Francesa. Y años más tarde, la hispanoamericana.

De allí las reacciones que se comenzaron a dar.
El iniciador, quien puso las bases y raíces del nuevo tiempo fue don Francisco de Miranda(1750-1816) quien en 1784 inició, en Nueva York, el proyecto de la Independencia de América Latina. Fue el primero, antes que él ningún otro, por ello más que Precursor, que lo fue, fue el “inventor de la independencia” del continente, como lo escribió Caracciolo Parra Pérez(1888-1964)25.

A continuación se produjeron movimientos de protesta contra los altos impuestos de la Compañía Guipuzcuana, casos como la Rebelión de Juan Francisco de León, hecho contra el Monopolio de Guipuzcuana(1749-1752): el Movimiento de los Comuneros, en La Grita, Mérida, Maracaibo, Táchira y Trujillo(1781) o la Rebelión de Andresote(1730), Andrés López del Rosario, apoyados por los contrabandistas holandeses.

Las protestas de los esclavos negros, desde 1795 con alzamiento de José Leonardo Chirino, en la
región de Coro. Inspirado en los acontecimientos de Haiti(1791), liderizados por Toussaint Louvereture(1743-1803), movimiento que fue el inicial en el mundo de la lucha de los esclavos por su libertad. Aquí fue llamado “el contagio haitiano”.

Le siguieron:en 1749, la Conspiración del Negro Guillermo y su mujer María Valentina, una zamba libre, con la participación de cerca de 40.000 fugitivos; en 1773, la sedición del negro liberto Julián Cayetano y su mujer Juana Inés; entre 1780-1810, la “Conquista del llano”, en la periferia de Los Hatos, de este período(1787) son también los ataques a los hatos del llano por indios, negros, mulatos, zambos y blancos de orilla, en el caño Caracol, Camguán y Calabozo; el Alzamiento(1794) de Miguel Gucamayo y los negros de los valles de Barlovento y el Tuy y la Conspiración de los Cimarrones, negros esclavos y pardos libres, en Carúpano(1795).

Luego se iniciaron aquellos movimientos que pueden ser considerados como aquellos en los que se buscó la independencia. Desde luego toda la acción de Miranda en Londres y en Francia, en los días de la Revolución Francesa, tal el Acta de París.

Y dentro de Venezuela Cosnpiración de Picornell, Gual y España(1797), de grande importancia ideológica, aunque fue denunciado antes de estallar. Su ideologo fue el maestro mallorquin Picornell, autor de todos sus documentos doctrinales. Pensaban eliminar la monarquía; en 1799, en Maracaibo, fue la rebelión del Pardo Francisco Javier Pirela(c1770-d1821); en 1806 la Invasión de Miranda por Ocumare y Coro; en 1805 el juramento de Bolívar en Roma; en 1808, caída la monarquía en España, como consecuencia de los sucesos de Aranjuez, se llevó a cabo, ese mismo año(noviembre 24) laConspiración de los Mantuanos en Caracas, pidiendo la formación de una Junta gubernativa. Sin embargo, y ello hay que subrayarlo, un mes antes, en el primer editorial de la Gaceta de Caracas, redactado por Andrés Bello este por vez primera hizo imprimir la palabra Revolución para denominar los sucesos de la península, a los que ya nos hemos referido. La palabra Revolución sería la que definiría la nueva época por iniciarse, cosa sucedido diez y nueve meses después. Ya ha dicho también que tras el 19 de abril, Bello, patriota convencido, hizo circular el verso: “Caraqueños, otra época empieza.

Oficios
Siempre que examinamos la peripecia de los Pardos, nos dice Diana Sosa, nos encontramos con la discriminación.

En el ejército los Pardos solo podían ingresar en las milicias, “para completar las fallas de integrantes del batallón regular”(p.45); fue solo en 1769 cuando se creó el primer batallón de Pardos.

La mayoría de los artesanos eran Pardos, ebanistas, tallistas, carpienteros, escultores, músicos y pintores, plateros, herreros, es allí en donde podemos hallar clamente la gran contribución que los Pardos dieron a la sociedad colonial.

También algunas cofradías eran de Pardos, como la de de nuestra señora de Altagracia y la de los Dolores, de la misma iglesia. Hay que observar aquí que en aquella época las cofradías “tenían una profunda injerencia en los asuntos espirituales…también era importante su participación en el campo de lo social y económico”26.

En Síntesis
Debemos decir que “los Pardos tuvieron grandes limitaciones de diferente orden…1)limitaciones sociales, ya que los blancos por ningún motivo, estaban dispuestos a favorecer el ascenso social de los Pardos…2) limitaciones jurídicas, porque la ley tenía como principio la desigualdad, que vemos reflejada en ejemplos como la Real Pragmática, la prohibición de la educación de los Pardos, y la separación de blancos y pardos en los cuerpos de milicias…3)limitaciones económicas…pues se le negaban muchos oficios…Las prohibiciones impuestas a este estamento, se debían a su ‘indigno origen’: su sangre africana, su ascendencia esclava y su condición de hijos ilegítimos”(p.51)

Los Pardos en la Independencia,1810-1811
En verdad, aunque así lo trata Diana Sosa, nosotros no hubieramos hecho un corte para tratar a los Pardos en los dos primeros años de la emancipación, por que el tiempo de una sociedad es continúo, prosigue.

En el año de 1810 fue el momento de la proclmación de la Independencia, propiciado especialmente, a nuestro modo de ver, por el hecho de la caída y prisión del Rey Fernando VII(1784-1833) y por no aceptarse en Caracas el mando de la Regencia, quien ejercía el poder, en medio de la guerra contra los franceses, quienes habían invadido la península en 1808. Y ya, con la Junta Suprema, esta no llegó a enviar ningún diputado a las Cortes de Cadiz. Los representantes venezolanos allí fueron Realistas, entre ellos el tio de Simón Bolívar, don Esteban Palacios(1763-1830), por ser funcionario de la corona en España. El más importante diputado nuestro, Realista, fue el maracucho José Domingo Rus(1768-1835), figura venezolana esclarecida.

En la sesión del Cabildo del 19 de abril, hubo una diputado de los Pardos,José Felix Ribas(1775-1815), aunque este era Mantuano, tío politico del Libertador, casado con uno de sus tías Palacios.

En aquella sesión se formó de la Junta Suprema Conservadora de los derechos de Fernando VII, aquello fue una necesidad politica, “una manera de conciliar posiciones, para evitar reacciones violentas” como anota Diana Sosa(p.164)27. Años más tarde, el Libertador expresó(octubre 2,1813) sobre esa decisión: “el año de 1810 la disolución de los gobiernos de España por la ocupación de los ejércitos franceses, se pone en movimiento para preservarse de igual suerte y escapar a la anarquía y confusión que le amenaza. Venezuela, la primera, constituye una junta conservadora de los derechos de Fernando VII, hasta ver el resultado decisivo de la guerra…Venezuela adoptó aquella medida, impelida de la irresistible necesidad” (Escritos,t.V,p.174).

En junio de 1810 se convocaron las primeras elecciones que hubo en Venezuela, para escoger los diputados que formarían el Congreso Constituyente(marzo 2,1811), los Pardos fueron representados por José Felix Ribas. Aquellas fueron elecciones censitarias, se necesitaba tener al menos 2000 pesos, podían entrar los “Pardos beneméritos”, aunque el resto de la población libre quedó excluida, por lo cual hubo protestas. Por ciertos hechos, en la Gaceta de Caracas se puede encontrar el registro de los “generosos donativos”(p.165) de los Pardos a favor de la causa emancipadora.

El 10 de diciembre Miranda llegó a La Guaira, venía de Londres con escalas en Trinidad y Curazao.

También ese año, quizá después de la llegada de Miranda, fue fundada la Sociedad Patriótica, establecida por idea de Miranda y Bolívar. El Precursor vivía en aquellos días en la casa de Bolívar en la esquina de Las Gradillas. Las sesiones de la Sociedad Patriótica comenzaron en la casa donde había residido el Capitán General Emparan, en la esquina de las Ibarras. Es un casa ya legendaria en nuestros anales, es la “Casa del Pez que Escupe el agua” de Herrera Luque, propíedad de sus ascendientes. La Sociedad Patriótica se reunió después a media cuadra de la esquina de Las Gradillas, por ello la esquina fue conocida pronto, y lo sigue siendo hoy, como la Esquina de Sociedad.

1811
Las elecciones convocadas para 1811, fueron las primeras realizadas en Venezuela.En la convocatoria a elecciones en toda la Capitanía General de Venezuela para conformar el Congreso Federal los Pardos no fueron llamados a votar. El 2 de marzo se instaló el Congreso, sin la presencia de los Pardos en algunos de sus curules. Pese a todo, seguía persistiendo la discriminación. Pese a ello el 14 de marzo los blancos “emitieron…un pronunciamiento a favor de la generosa confianza de los Pardos. Al día siguiente(marzo 15) un oficial Pardo, Pedro Arévalo, publicó un comunicado en la Gaceta de Caracas, “de corte conciliador, asegurando que su grupo apoyaba las nuevas autoridades constituídas”(p.166). Pese a ello, en agosto hubo en Valencia un movimiento en contra de la República, apoyado por los Pardos, este logró ser controlado. Por ello, las luchas por la igualdad de los Pardos continuó. Pero es este año de 1811 cuando el libro de Diana Sosa se cierra.

Julio 3,2015.

1 Leído en el Círculo de Lectura de la Fundación Francisco Herrera Luque, en su sesión del sábado 11 de julio de 2015.

 2 Escritos del Libertador. Caracas: Sociedad Bolivariana de Venezuela/Academia Nacional de la Historia,1964-2011. 33 vols. Todas las veces que citemos esta obra lo haremos utilizando la primera palabra de su título: Escritos, seguida del tomo y la página de donde proceda la referencia..

3 Kaldone Nweihed: Bolívar y el Tercer Mundo. Caracas: Comitpe Ejecutivo del Bicebtenario de Simón Bolívar1984. 400 p. Las citas proceden de las p.49,

4 José Manuel Briceño Guerrero: El laberinto de los tres minotauros. Caracas: Monte Ávila Editores,1994. 313 p. La cita procede de la p.15, la referencia esta tomada del capítulo “La identificación americana con la Europa Segunda”(p.11-78).

5 Simón Bolívar” Carta de Jamaica” y “Discurso de Angoistura, en Escritos,t.VIII,p.222-248; t.XV,p.3-36; Francisco Herrera Luque: Los viajeros de Indias. Prólogo: Juan Liscano. Caracas: Alfaguara, 2009. 260 p.; Luis Moreno Gómez: País pardo. Caracas: Cromotip.1987.509 p.; Rómulo Gallegos: Pobre negro. Caracas: Editorial Elite,1937. 377 p.;

6 Pablo Vila: El Obispo Martí. Caracas: Universidad Central de
Venezuela,1980-1981. 2 vols. El dato está en el t.I,p.27.

7 Mariano Martí: Documentos relativos a la Visital Pastorasl de la Diocesis de Caracas. Estudio preliminat y coordinación: Lino Gómez Canedo. Caracas: Academia Nacional de la Historia,1969. 7 vols

8 Los funcionarios españoles en las provincias latinoamericanas de España, fueron llamados Indianos. También se aplicó el término a los inmigrantes españoles quienes regresaban ricos a la peninsula, depsués de vivir en nuestro continente o en Filipinas. Sobre los Indianos funcionarios existe la espléndida novela del argentino Antonio Di Benedetto(1922-1986): Zama. Madrid: Alianza Editorial, 1985. 214 p., su primera edición apareció en 1956. Zama es la historia de la soledad de Diego de Zama, quien asilado en el Paraguay colonial de fines del siglo XVIII espera en vano que la corona española lo promueva a un cargo. Está allí solo, lejos de su familia y sin posibilidad de ser promovido., siempre dedicado a trabajar con los expedientes que se proponen a su consideración. Todos los estudios de nuestra vida colonial deberían leer esta magn´fica narración.

9 Tomamos estos datos de Inés Quintero: Los nobles de Caracas. Caracas: Academia Nacional de la Historia,2005.77 p. Los titulos nobiliarios fueron abolidos patra siempre en Venezuela por nuestra primera Constitución(1811), en su artículo 204. Ver La Constitución Federal de Venezuela de 1811 y documentos afines. Estudio preliminar: Caracciolo Parra Pérez. Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1959. 233 p. La cita procede de la p.205.

10 Guillermo Meneses: La Misa de Arlequin. Caracas: Publicaciones del Ateneo de Caracas,1962. 218 p.; Miguel Arroyo: El reino de Buria. Caracas: Monte Ávila Editores,1993.323 p.; Raúl Agudo Freites: Miguel de Buria. Maracay: Alfadil,1991.111 p.

11 Litigio ventilado ante la Real Audiencia de Caracas sobre el domicilio tutelar y educación del menor Simón Bolívar. Año 1795,. Compilación: Blas Bruni Celli. Prólogo: monseñor Nicolás Eugenio Navarro. Caracas: Academia Nacional de la Historia,1955.64 p. La cita procede de la p.23.

12 Augusto Mijares: El Libertador. Caracas: Editorial Arte,1964. 586 p. La cita procede de la p.18, nota 1.

13 José Luis Salcedo Bastardo: Crisol del americanismo. La casa de Miranda en Londres. Caracas: Cuadernos Lagoven,1982.107 p. Ver especialmente la p.50.

14 Asdrubal González: Noticias de la Guerra Larga. Caracas: Feduez, 2005.506 p. Ver las p.255-256

15 Augusto Mijares: Longitud y Latitud. Caracas: Seguros Horizonte, 1971. 228 p. Ver: “Oro y esclavos”(p.71-74). La cita proceden de las p. 73-74.

16 José Luis Salcedo Bastardo: Historia fundamental de Venezuela.13.ed. Caracas: Universidad Central de Venezuela, 2006. 649 p. La referencia está en la p.344.

17 Se refiere aquí a la rebelión de los esclavos en Haiti en 1791.

18 Ha sido el profesor Germán Carrera Damas quien ha subrayado el valor de esta carta de Bolívar en El bolivarianismo-militarismo, una ideología de reemplazo.2ª.ed. Caracas: Alfa, 2011. 210 p. Ver las p.197.

19 Litigio ventilado ante la Real Audiencia de Caracas sobre el domicilio tutelar y educación del menor Simón Bolívar,p.32.

20 José Luis Salcedo Bastardo: Visión y revisión de Bolívar. 10.ed. Buenos Aires: Imp.López, 1966.335 p. Ver especialmente el capítulo VII “Problemática racial”(p.169-274); Germán Carrera Damas: Colombia,1821-1827: aprender a edificar una república moderna. Caracas: Universidad Central de Venezuela/Academia Nacional de la Historia,2010. 686 p. Ver las referencias que trae en las p.337 y 341.

21 José Luis Salcedo Bastardo: Historia fundamental de Venezuela,p.351.

22 Ver también Santos Rodulfo Cortez: El Régimen de Gracias al Sacar en Venezuela durante el período hispánico. Caracas: Academia Nacional de la Historia,1978. 2 vols. La referencia a lo citado se haya en el t.II,p.p.91-94,

23 Manuel Alfredo Rodríguez:Los Pardos Libres en la colonia y la Independencia. Caracas: Academia Nacional de la Historia,1992.53 p. Donde se cita la carta que menciona la autira cuyo estudio comentamos.

24 Manuel Pérez Vila: El Artesanado, la formación de una clase media propiamente americana, 1500-1800. Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1986. 38 p.

25 Caracciolo Parra Pérez: Discursos. Madrid: Altamira Artes Gráficas, 1961.397 p. Ver: “Miranda en Valmy”(p.377-383). La cita procede de la p. 382.

26 Varios Autiores: Diciconario de Historia de Venezuela.2ª.ed.aum. Caracas: Fundación Polar,1997.4 vols. Ver .Ermila Troconis de Veracoechea:”Cofradías” (t.I,p.851-853).

27 Ver la carta de José Tovar que ella cita en su libro(p.164).