Martes, 28 de Marzo de 2017

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Los objetivos de Danto

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Por: Mario Rodríguez Guerras

Made in USA

Los titulados europeos han aceptado las tesis de Danto no por su valor teórico. Nuestros titulados no han valorado su contenido, sino sus intenciones. Han percibido que esta teoría constituía una lucha y destrucción de formas conservadoras.

“…la máscara de Baule o la figura Asanti están colgadas cerca de Pollock y morando en las bibliotecas de coleccionistas perspicaces de todo el mundo. Después de todo, la forma es la forma y, una vez que estamos libres de la disposición johnsoniana de estigmatizar el arte africano como bárbaro, aceptamos fácilmente que el arte de África se codee con el de París o Milán. “[1]

“Esos grabados africanos hallaron su destino en muchas chimeneas como embajadores del buen gusto.” [2]

“Una a una, las terribles ideas del siglo XIX se habían agotado a sí mismas, aunque permanecen muchas de sus instituciones represivas.” [3]

“Una vez que se permita al público tomar decisiones del mueso, ambos […] podrán determinar dónde, si es que se encuentra en alguna parte, dibujar una línea entre lo que se puede y no se puede exhibir.” [4]


El fin de Danto ha sido el de establecer una teoría a partir de las tesis de un reconocido sabio europeo que no era aplicable pues ya había decretado el fin del arte en un tiempo muy anterior a 1964. La teoría dantiana ha demostrado racionalmente que el arte del antiguo oriente, el gran arte de Grecia y el gótico, por un lado; y por otro, el renacimiento italiano y las vanguardias europeas eran el camino de preparación del arte superior: La gran caja de Brillo. Pero ¿Qué es la caja de Brillo? La caja de Brillo es un producto norteamericano, con lo que el mundo ha reconocido que el arte made in USA resulta superior a toda la tradición cultural europea; USA está por encima de los valores encarnados en el viejo continente.

El método de Greenberg

Lo que consiguió Greenberg al dejar “fuera del linde de la historia” al surrealismo fue una nueva inversión, no de valores, de método lógico. Quizás, sin quererlo. Greenberg logró establecer que la existencia solo fuera admisible si poseía una teoría que la hiciera justificable. La teoría no se establece a partir de los hechos. Son los hechos los que deben ser coherentes con una teoría. La lógica es el principio de la realidad, de la misma forma que las leyes sociales determinan la convivencia de los hombres. Si, en la sociedad, una conducta contraria a derecho queda descalificada, en el arte, un estilo no respaldado por un principio filosófico tampoco resulta admisible.

El objetivo de Greenberg era establecer su autoridad pero, conseguido el fin, se santificó el método. Su método no fue una creación personal, fue la traslación de una conducta política a la lógica teórica. Si las leyes sociales han perdido de vista la naturaleza del hombre, los principios teóricos pueden hacer otro tanto y prescindir de la realidad para crear una realidad paralela fundada en consideraciones ajenas a la existencia. La existencia se puede reformar mediante la aplicación del pensamiento para mejorarla. Así actúa el político al que imita el titulado. Las verdades universales han sido reemplazadas por verdades racionales, las cuales no poseen garantía de verdad pero, socialmente, resultan incuestionables pues los argumentos empleados para la exposición teórica son los mismos empleados en la política. Tales argumentos eran, en un principio, la calidad del legislador. Pero en política se ha producido la misma evolución que en la teoría artística donde el ojo entrenado ha sido sustituido por el arte de la comunidad. El auténtico experto recurría antiguamente a su capacidad para juzgar. Pero el experto ha sido reemplazado por el representante de determinadas formas de pensar.

El método de Danto
Para establecer el valor supremo de la caja de Brillo ha sido necesario declararla como obra de arte, y decimos declararla porque tal circunstancia no está probada. Y ha sido necesario modificar la definición del arte de acuerdo con la necesidad de la caja. Según este método, cualquier cosa es arte, basta llamarlo arte y cambiar la definición de arte. Como bien saben los titulados, una tautología es siempre verdadera, pero no necesariamente real.

Aceptar la consideración de Danto implica que podríamos existir sin el arte anterior a 1964. Pero ¿Realmente podríamos existir sin el arte griego solo con la caja de jabón? La caja de Brillo ha sustituido la obra de arte por el concepto arte. El siglo XX se ha elevado a otro plano. Ha abandonado el plano de la realidad y ha buscado la esencia del arte que ha resultado ser un concepto. El principio de sustitución de la realidad por la argumentación permite asignar al concepto el contenido que beneficie al teórico. En la cuestión de la alimentación, pues el arte es el alimento del espíritu, las viandas quedarían sustituidas por el concepto de vianda y no sería preciso ingerirlas para nutrirnos pues el conocimiento de sus propiedades lo suple de forma superior.

Mediante la descripción de un hecho se pretende alcanzar su contenido. La distancia entre la descripción y el análisis es la misma que la que existe entre el saber y el comprender, ambas son formas de conocimiento. El dato que proporciona el conocimiento sensible es la idea. El que proporciona la lógica, el concepto.

El objeto del arte no es presentar unas formas, es presentar una idea mediante unas formas. El arte abstracto y el conceptual han sido malinterpretados porque el fenómeno ha sido trasformado en conceptos haciendo imposible el conocimiento de su idea. El objeto del arte no es presentar conceptos. Pero, ante tal circunstancia, la idea carece de valor porque la idea no es racionalizable (argumentable). Lo racionalizable es el concepto, fuera del concepto nada posee valor. El arte abstracto y el conceptual son el medio del artista para mostrar, en el primer caso, uno de los elementos de la materia de la obra, el color; en el segundo, es la forma de mostrar otros elementos. La caja de brillo, muestra la representación como objeto. Así se entiende que Kandinsky no pretendía acabar con la figuración, como sostenemos nosotros, pretendía mostrar un aspecto del arte (el color) mediante una forma artística para lo cual le fue requisito necesario eliminar la figuración. Picasso, por su parte, no pretendía con el cubismo analítico desmembrar la figura, pretendía realizar un estudio de la representación que realiza el arte lo cual Picasso refleja presentando por partes los límites de la representación. La percepción del observador es la de una figura fragmentada. Un crítico afirmará que el cubismo descompone la figura, lo cual es cierto, pero insuficiente para establecer a partir de ese dato una teoría sobre el origen del cubismo. Para construir una teoría es preciso conocer el fin que se perseguía. Para ello, la forma resultante quizás no ofrezca datos suficientes. Todo pensamiento, incluido el científico, que establece conclusiones a partir de la observación de un fenómeno, corre el riesgo de confundir el fin porque en teoría se puede presentar una argumentación convincente de cuales fueron las causas que llevaron a producir tal o cual fenómeno.

Como Danto expone, los cuadros rojos monocromos pueden tener diversos orígenes. Sin más datos no es posible conocerle, cualquier tesis es especulación. Conocer esos datos permite interpretar el origen del movimiento. Para saber con mayor precisión su significado, debemos conocer la corriente que ha dado lugar a tal manifestación y, aún, la tendencia de ese tiempo. Solo entonces se podrá presentar una teoría sobre el arte.
El arte puede y debe ser objeto de estudio por parte de la filosofía. Pero la filosofía no puede: a) dirigir la creación artística, ni, b) forzar la interpretación del arte. El arte y la filosofía llevan caminos paralelos y nunca pueden juntarse.

El método en la historia
Lo que Danto realiza es algo que ya se había hecho otras veces a lo largo de la historia pero, sin comprender el origen de esa resolución, no se podría interpretar adecuadamente, y ni tan siquiera se consideró necesario interpretarlo. Ciertos hombres, en una época racional, se consideraron a sí mismos como la raza suprema sobre la tierra. Efectivamente, en el tiempo de la razón el tipo más racional es el tipo superior. Los hombres modernos acabaron con una larga tradición, instaurada por los grandes personajes romanos, de que la fuerza, el valor y el arrojo eran las cualidades superiores del ser humano. Los romanos, a su vez, habrían interpretado los ideales griegos, ideales que formaron adaptando a su idiosincrasia (la que la evolución del pensamiento les habría concedido) el conocimiento de la cultura griega, en modo alguno se limitaron a heredarla (tal y como se concibe el arte romano), los cuales consistían en mostrar el espíritu del hombre.

Así que, en un tiempo donde lo que predomina es lo social, las posturas más sociales son las que se acaban por imponer. Los caminos por los que se logra quizás parezcan inescrutables pero una sociedad dominada por una forma particular de entender la existencia, postura perspectivista, acabará por aceptar las ideologías que defiendan las ideas generales sin necesidad de que estas posean suficientes argumentos y sin advertir que, en otros muchos aspectos, muestran contradicciones. Cada época valora de acuerdo con sus perspectivas. Hay que estar por encima de las perspectivas para comprenderlas todas.

A pesar de lo que se pudiera deducir de esta exposición, consideramos que Danto no es responsable de la labor que realizó, obró por necesidad aunque él no lo supiera y aunque creyera actuar por su propia iniciativa y criterio. Fue un instrumento para lograr un fin.

El fin de Danto

Cuando la sociedad se deshizo de los dioses y de los reyes quedó un gran vacío. Pero fue ocupado inmediatamente. La política para los políticos, esto no tenía discusión. Pero, en el mundo emocional, la fe precisaba de un sustituto. Ya se había establecido que el sustituto tendría que ser la ciencia. Entonces, cada apartado científico solo tenía que buscar su dios.

Los sabios habían entendido que necesitaban a Danto. Los seguidores, no Danto, han inaugurado el dantismo (y el greenbergismo y el kuspitismo y el Hughismo...), también conocido como la “era de la filosofía” por la que los filósofos, como ya habían logrado antes los artistas en la “era del arte”, obtenían una consideración social:

“…el arte no carga con la responsabilidad de su propia definición filosófica. Esto es tarea de los filósofos del arte.” [5]

“…lo que marcó las directrices del modernismo fue dar una definición filosófica del arte.” [6]

“La fase final - la fase filosófica- llegaría ahora a una definición de sí misma cada vez más precisa, pero yo sostengo que ésta es una tarea más filosófica que artística.” [7]

“Además, la base para una solución filosófica al problema del arte había sido establecida y los artistas ya no la buscaban. Al fin, eso había pasado a manos de los filósofos.” [8]


Danto dejó establecido que solo ellos saben, solo ellos tienen esa responsabilidad, los hombres no necesitan llevar esa carga. Otros corren ahora con esa obligación, los filósofos resultan imprescindibles.

Notas:
1.- A.C. Danto, Después del fin del arte, Ediciones Paidós Iberica, S.A. 1999 Barcelona, p. 133.
2.- Ibíd. p. 134.
3.- Ibíd. p. 156.
4.- Ibíd. p. 208.
5.- Ibíd. p. 58.
6.- Ibíd. p. 90.
7.- Ibíd. p. 160.
8.- Ibíd. p. 165.