Martes, 19 de Septiembre de 2017

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Letras de Estos Días Trágicos (Desde unos cuentos de Alberto Barrera Tyszka)

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Por: R.J.Lovera De-Sola

Partimos aquí de un texto para explorar un asunto. Se trata del cuento “Balas perdidas”, de Alberto Barrera Tyszka(1960), de su libro Crímenes(Barcelona: Anagrama,2009.161 p.). Desde él trazamos unas observaciones especiales. Necesita este relato, a nuestro entender, de unas anotaciones previas ya que esta narración nos lleva a una de las entrañas de la literatura que se escribe entre nosotros en estos días trágicos, al menos a una parte de ella porque no todo lo que se escribe hoy toca estos parajes.

Este ámbito fue delineado así por Ana Teresa Torres(1945) al escribir: “Me estoy refiriendo a ‘la novela de Chávez’ que ya algunos comienzan a demandar…pudiera muy bien desencadenarse [también] una necesidad de escritura de la privacidad, de resguardo de lo íntimo que tanta amenaza ha sufrido y resistido…Constato que estos años leí más acerca del totalitarismo que en casi toda mi vida anterior. Comprendí así a esta edad tan tardía que lo totalitario consiste en obligar al ciudadano a diluirse en el ‘pueblo’, para luego, en nombre del pueblo, pueda hacerse cualquier cosa contra el ciudadano. Esta experiencia mía(nuestra) quedará para la literatura, pero no juguemos al comisario. Escribamos con libertad y dejemos que aparezca”(“Cuando la literatura venezolana entró en el siglo XXI” en Varios Autores: Nación y literatura. Caracas: Equinoccio,2006,p.923).

Es esta la crónica de una infinita cantidad de sucesos que nos inquietan, los propios de una nación en donde todos estamos “aturdidos y confusos” como ha escrito María Dolores Ara(“La cultura literaria en Venezuela” en Varios Autores: Aproximación a nuestra cultura. Caracas: Fundación Venezuela Positiva,2011,p.187).

Todas estas manifestaciones las presiden los versos de Yolanda Pantin(1954), tanto en su soberbio, y sin duda profético, poema El hueso pélvico(Caracas: Eclepsidra, 2002) como en las poesías de su libro País(Caracas: Fundación Bigott, 2007. 176 p.), un poemario hondamente político así muchos de sus lectores no lo hayan percibido.

Entre sus otras manifestaciones, además de los cuentos de Barrera que vamos a tocar, podemos mencionar el relato “Carta de una viuda de la guerra civil” de Milagros Mata Gil(1951), sobre una mujer que perdió su pareja en los asesinatos del 11 de Abril de 2002(en Luz Marina Rivas: Las mujeres toman la palabra. Caracas: Monte Ávila Editores,2003,p.143-150); el relato “Del corazón todavía”, (de En lugar del corazón. Caracas: Bid,2008) de Silda Cordoliani(1953), sobre una desaparición y un destierro; “Los vicios de la maestra Ayala” de los Actos de salvajismo y otros cuentos(Caracas: Mondadiri,2009) de Milagros Socorro(1960), sobre un pueblo asediado por la intolerancia; las novelas Nocturama(Caracas: Alfa, 2006) de Ana Teresa Torres, es, dentro de su gran metáfora, la Caracas derruida por el chavismo; El último fantasma(Caracas: Alfaguara, 2008) de Eduardo Liendo(1941), el último ajuste de cuentas de la izquierda con el leninismo; Un hombre de aceite(Caracas: Bid,2008) de José Balza, sobre un personaje de este período y La advertencia del ciudadano Norton(Caracas: Alfa, 2010) de Karl Krispin(1960), en torno a la polémica, a través de e-mails, el nuevo género literario, entre un demócrata y una adversario de la globalización.
En teatro, que fue el género adelantado en este registro, las piezas Ambas tres y C.I.N.K.O. de Javier Vidal(1951).

A todas estas habrá que añadir, en un registro más detallado, los pasajes de diversas obras que tocan estos asuntos de nuestra vida política, de los sufrimientos, dolores y padeceres de esta sociedad.

Hemos llamado a estos tiempos días trágicos, constituyen una inundación muy bien delineaba por Barrera en uno de los cuentos de Crímenes. Tal cuando en “Balas perdidas” habla del ”remolino de estos meses”(p.75) o cuando leemos en “Escritores famosos”: “En aquellos días no se hablaba otra cosa sino de política. El país completo estaba intoxicado”(p.104), y en el mismo cuento: “Y yo, sólo así, sin entender nada, sin saber que hacer, sin saber si quedarme o huir, sin saber en que país vivo”(p.113).

O lo que piensa el cínico profesor de “Escritores famosos”, “Según sus cálculos, más temprano que tarde, la revolución bolivariana obligaría al mundo a poner sus inestables pupilas en Venezuela. ¡Por fin nos había llegado una gran oportunidad! Debíamos comenzar a escribir, de inmediato, relatos de resistencia, dramáticos episodios de perseguidos latinoamericanos, narraciones cargadas de una difícil heroicidad en lucha permanente contra la amenaza totalitaria”(p.102), “Ya éramos los futuros escritores disidentes del país”(p.105). Por ello instó a sus alumnos a leer a la rusa Marina Tsvietaieva(1892-1941), considerada por Joseph Brodsky(1940-1996) la mas alta poeta rusa del siglo XX, más que Anna Ajmatova(1899-1966), lo cual ya es mucho decir, Sobre todo por su poema “!Por el año nuevo!”(1927) escrito en la muerte de Rainer María Rilke(1875-1927), ambas poetas víctimas del stalinismo. Pero el profesor que dice eso y recomienda tales lecturas termina cometiendo su personal crimen: plagia a sus alumnos. Tal relato le permite a Barrera ponernos en el ámbito literario de estos días, de entre cuyos pliegues está saliendo lo más veraz de nuestra ficción actual.

Por su parte el cuento “Balas perdidas” hace familia con todos los textos antes citados. Significa la presencia en nuestro medio de las “Balas perdidas: “balas que van y vienen, caen donde no deben, se equivocan, se meten en otros cuerpos, llegan a donde no han sido invitadas. Balas sin responsable. Balas sin origen conocido. Balas que andan sueltas. Con el rumbo torcido. Hay que estar pendiente. A cualquiera le puede tocar alguna”(p.72). Somos testigos en “Balas perdidas” de la desaparición de un miembro de una familia, un clan también dividido entre escuálidos y chavistas(p.57), como lo está media sociedad venezolana. Y la presencia del “exacerbado debate público que envolvía a la sociedad. Contaminación política, así lo llamaba. Pensaba que el país estaba enfermo”(p.59) Y la terrible pregunta: “¿Dónde podía encontrarse?¿Por qué había desaparecido de esa manera?”(p.56).

Marzo 21, 2012