Jueves, 22 de Junio de 2017

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Las Diez y Nueve Figuras Civiles de Arraiz Lucca

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Por: Roberto Lovera De-Sola

Rafael Arraiz Lucca(1959) ha dedicado el período de su actividad intelectual que se abrió en 2007 con una extensa dedicación al estudio de la historia de Venezuela, a través de una obra, en tres tomos y uno apendicular, que nos permite mirar el proceso de nuestro devenir, desde la llegada de Cristóbal Colón(1451-1506) a Macuro a las 9 de la mañana del viernes 3 de agosto de 1498, como el mismo indicó, hasta los días trágicos de la presidencia de Hugo Chávez(1954-2012), por lo tanto el proceso realizado por Arraiz debe registrarse dentro de lo que hemos llamado “la gran instrospección nacional”, momento en el cual los agobiados venezolanos de hoy nos hemos preguntado ¿qué nos sucede?¿por qué nos sucede lo que vivimos? Lo cual no puede ser respondido sino con los intrumentos de la historia. De allí han salido los tomos, tan bien acogidos por los lectores, algunos de los volúmenes han sido impresos varias veces, ya que son independientes2. Ello es lo que leemos en su Venezuela: 1498-1728: Conquista e Independencia; Venezuela: 1728-1830: Guipuzcoana e Independenciay Venezuela: 1830 a nuestros días, apendicular de este último es vademecum Las Constituciones de Venezuela,1811-1999. A este esfuerzo suyo, el más destacado en el campo de la historiografía hecho entre nosotros en estos años, por su esfuerzo sistemático de comprrensión de Venezuela, ha añadido varios estudios específicos: El trienio adeco,1945-1948 y las conquistas de la ciudadanía, Empresas venezolanas: Nueve historias titánicas que es una suerte de introducción a la historia de nuestra eocnomía. Complementarios con este viaje hacia nuestras raíces son sus diálogos con diez altas figuras nacionales, vertebrados en sus Venezolanos excepcionales. Nos parece que todas estas tareas, sin duda singulares, la inició, en el 2009, con su Colonia y República: ensayos de aproximación.

En este libro que nos reúne esta mañana,Civiles (Caracas: Alfa, 2014.338 p.) no lo podemos recibir con mayor alegría ya que este volumen y sus diez y nueve figuras, todos hombres, diez y ocho laicos y un sacerdote. Falta, desde luego una mujer, aunque pudieran haber sido dos durante el mismo período, al menos hasta 1935, fecha del primer documento feminista de nuestra historia(diciembre 30,1935). Podían haber sido tanto doña Josefa Joaquina Sánchez Bastidas(1765-d1811), cuya acción en la conspiración de Picornell, Gual y España fue más que destacada. No solo estuvo presente como esposa de José María España(1761-1799) sino que fue también nuestra primera detenida politica, una presa de conciencia, por las ideas que profesó. Y luego, también podría haber estado la que es considerada la más prominente entre los venezolanos de aquella época que traspasa, desde mediados del siglo XVIII hasta la muerte de Carlos Andrés Pérez(1922-2010), incluyendo a Josefa Joaquina, quien llevaba un arma debajo de los fustanes, sino que hasta el 2010 de este siglo XXI, debemos registrar a nuestra pianista y compositora Teresa Carreño(1853-1917), quien es la dama más destacada entre estos venezolanos, un grupo de todos varones entre los cuales fue ella la única mujer, aunque Johannes Brahams(1833-1897) la llamó “el pianista”, dado el vigor con que tocaba las obras que interpretaba. Fue esta, nuestra primera Teresa, persona de condiciones universales por la forma como enfrentó las gracias de su arte. Entre mediados del siglo XVIII, cuando nació la Generación de la Independencia, para nosotros a partir de 1750, fecha de nacimiento del Precursor, ella fue la primera mujer destacada en nuestros anales que llenaron primero Francisco de Miranda(1750-1816), Simón Rodríguez(1769-1854), por cierto tio abuelo de nuestra gran Teresa. Le siguen Andrés Bello(1781-1865), Simón Bolívar(1783-1830) y Antonio José de Sucre(1795-1830). A ellos, añadimos nosotros a Juan Germán Roscio(1763-1821) y a Miguel José Sanz(1756-1814). De todos ellos los fundamentalmente civiles,con excepción del padre Madariaga, están en este libro. Tal Roscio y Bello.

Quien tome Civiles en sus manos se encontrará con un grupo de estudios biográficos muy bien cernidos, producto todos de ciudadosa investigación, luego vaciados en sabrosa prosa.

Nosostros los hemos dividido de esta forma, por parecernos más clara, distinta al ordenamiento que nos trae la obra. Así hallaremos: a dos pensadores: Juan German Roscio(1763-1821) y Andrés Bello(1781-1865); a un prócer, el padre José Cortés de Madariaga(1766-1826); a seis presidentes civiles: José María Vargas(1786-1854), Rómulo Betancourt(1908-1981), Rómulo Gallegos (1884-1969), Raúl Leoni(1905-1972), Rafael Caldera(1916-2009) y Carlos Andrés Pérez(1922-2010); a siete intelectuales: Arístides Rojas(1826-1894), Lisandro Alvarado(1858-1929), a José Gil Fortoul(1861-1943), a Rómulo Gallegos(1884-1969), a Mariano Picón Salas(1901-1965), a Antonio Arraiz(1903-1962) y Arturo Uslar Pietri(1906-2001); a dos pintores:Martín Tovar y Tovar(1827-1902) y Armando Reverón(1889-1954) y a dos inavadores: Ricardo Zuloaga(1867-1932) y Carlos Raúl Villanueva(1900-1975).

La Idea Eje
Para comprender lo que se propuso hacer Arraiz al ofrecernos este nutrido libro que es Civiles debemos partir de comprender lo que sigue. Creemos que la idea-eje del volumen es su preocupación de que si:

“el conocimiento de nuestra realidad no lo fundamos sobre una tradición histórica. Es como si ignoráramos que lo que hacemos hoy se fundó ayer y lo de ayer, el año pasado y así el Hilo de Ariadna puede llevarnos a origen de la tragedia”(p.111).

Pone en práctica aquella idea de Augusto Mijares(1897- 1979) según la cual hay en la historia de Venezuela, y en especial en la historia de su civilidad una “continuidad espiritual”. Razón por la cual es necesario, por ejemplo, seguirle los los pasos de los hombres de trabajo, a los impulsores, a los que hoy se denominan emprendedores, como fue, por ejemplo, el caso de Ricardo Zuloaga Tovar(1867-1932):

“Un hombre de trabajo que tuvo un sueño y no se detuvo hasta verlo hecho una realidad. Un hombre que no tenía un centavo para iniciar la aventura, pero con la fuerza persuasiva de su proyecto consiguió lo recursos para hacerlo realidad”(p.139).

Y batalló contra todo, pese a haber sido llamado soñador, como si los sueños no pudieran hacerse reales; o también llamados líricos, por escarnio, cuando en verdad, como escribió Mijares, fueron “hombres sinceros, entusiastas y desinteresados”3.

En la Entraña
Ya hemos advertido que diez y nueve figuras, todos hombres, diez laicos y un sacerdote, llenan las páginas de este libro. De allí que Arraiz se pregunte,

“Qué tienen en común estos hombres de dos siglos…XIX y XX…aquí reunidos? Son civiles, es la primera respuesta. La segunda: los animó un amor sostenido por su patria, y a ella se entregaron en sus tareas vitales…El vocablo civil proviene del latin Civilis, y este se refiere a la ciudad y sus habitantes: los ciudadanos y, extremando el argumento, a los habitantes de la polis que se ocupan de sus asuntos se les denomina politicos. De modo que no tiene nada de extraña sinonimia entre civil, ciudadano y politico; precisamente, el perfil de casi todos los venezolanos trabajados en el grupo. Otra acepación del vocablo lo define por oposición, señalando que ‘no es militar ni eclesiástico’, lo que nos obliga a advertir que la inclusión del presbítero José Cortés de Madariaga en este conjunto se debe a sus ejecutorias netamente civiles, de acusada relevancia politica”(p.13).

De allí viene la idea de la “sociedad civil” que el primero en definir entre nosotros fue Simón Bolívar(septiebre 6,1815) en la Carta de Jamaica, cuando observó:

“Nosotros somo un pequeño género humano; poseemos un mundo aparte, cercado por dilatados mares; nuevos en casi todas las artes y ciencias aunque en cierto modo viejos en los usos de la sociedad civil”4.

El Libertador fue un personaje siempre visto como militar siendo que fue a la vez un pensador politico y un activista de muchas causas civiles, que dejó sembradas en la vida venezolana y latinoamericana de su tiempo, especialmente en su actividad como jurista, constitucionalista, planificador de la educación, acciones todas propias del gobierno civil.

Hay, aun, otras observaciones, tal el caso de Roscio, “era civil, no era militar. ¿Dónde se ubica a un hombre de ideas, leyes y constituciones en un universo imantado por la magia guerrera”(p.33). Su acción fue la de un civil. A la vez, Roscio y Bello, cercanos amigos, “comparten lugar en el altar del imaginario colectivo: gente de ideas, no de acción”(p.33), razón por la cual aquí los estudia, hecho importante porque, como anota Arraiz,

“Por más que muchos venezolanos de buena voluntad se hayan empeñado en destacar la obra de los próceres civiles de la patria, desgraciadamente lo que prevalece en el alma colectiva es la gesta de los guerreros. Inlcuso, del propio Bolívar se destacan con más frecuencia sus virtudes militares que las republicanas. Siempre será poco lo que podamos señalar de nuestros hombres de ciencia, de nuestros intelectuales del siglo XIX, una centuria que pa rece haber ido de una sola refirega de caudillos militares, pero que, en verdad, también fue un siglo de luces civiles nada despreciables”(p.79).

Pero el nuevo heroísmo, el civil, por el que siempre hemos propugnado, del cual estamos tan necesitados cada día, surgió de los Roscio, Bello, Vargas, Zuloaga, Villanueva. Y de los politicos civiles. A estas formas de acción las perfiló don Augusto Mijares al escribir,

“La humanidad ha dado el título de heroísmo no al combatir vulgar, sino a una íntima condición ética, que es lo que pone al hombre por encima de sus semejantes; héroe es el que resiste cuando los otros dudan; el que se rebela contra la rutina y el conformismo; el que se conserva puro cuando los otros se prostituyen. Un libro de moral púede ser también una epopeya”5.

Interrogando a los Diez y Nueve
No es facil las separaciones que hacemos de cada uno, más que todo utilizadas para examinarlos, dado que muchos, lo propio de su época, sobre todo en el siglo XIX, actuaron en diversas areas.

Roscio y Bello
Llamamos pensadores a Roscio y Bello, por ser esta el camino más constnate de su acción pública, aunque no solo ejercitaron la razón sino que siempre actuaron. En el caso de Roscio estamos ante el mayor justificador, con sólidas razones, inlcuso teológicas, del hecho emancipador, a través de su obra, central en nuestro pensamiento, El triunfo de la libertado sobre el despotismo(1817), que constituyó la justificación del por qué de la decisión de independencia. Fue a la vez este, el más importante libro impreso durante aquella década decisiva, fue editado en Filadelfia, no sólo por estar exilado su autor sino porque no había en Venezuela una imprenta que pudiera publicarlo, de hecho el primer libro de más de 600 páginas no se imprimió en Venezuela hasta 1824, fue la segunda edición de la Historia de Oviedo y Baños.

Bello lo hizo todo y lo hizo bien, tanto que para José Fernández Madrid(1789-1830), en misiva para el Libertador(agoosto 28,1829):

“en lo sustancial, el señor Bello es, mi concepto, bueno para todo”6.

De alli el número de asuntos que tocó, desde todos los ángulos posibles, siendo central su experiencia como jurista e internacionalista, aunque no dejó de ser creador literario, crítico, historiador de las letras, filósofo, geográfo, historiador, gramático, traductor, dramaturgo y autoridad insuperable en el caso del Poema del Mío Cid. Su página mayor es un ensayo, el perorado en la inauguración(1843) de la Universidad de Chile7.

¿Fue Bello Autodidacta?
En el caso de Bello deseamos hacer la aclaración que sigue: Bello no fue, como se lee aquí(p.13), un autodidacta sino persona graduada en la Universidad de Caracas(1800) con el título de Bachiller. Para entender esto, seriamente documentado como veremos ahora, hay que comprender que nuestra universidad otorgaba tres títulos académicos: Bachiller, Licenciado y Doctor, a cada uno se podía optar una vez recibido el anterior. Bello fue un universitario, tenemos inlcuso las tesis que debió defender en su examen universitario. Luego, a partir de 1800, fecha de su graduación, responsabilidades familiares, su padre había muerto y él era el hermano mayor, debía antender el cuido de la familia y el devenir de las décadas siguientes, al menos hasta 1829, fecha de su paso a Chile, lo tuvieron ocupado en otros menesteres. Pero fue su título de Bachiller, que nada tenía que ver con lo que hoy llamamos así, que es el fin de la educación media, lo que le permitió optar de nuevo, en Chile, al título de Bachiller en Sagrados Canónes y Leyes en la universidad santiaguina de San Felipe(noviembre 17,1836), momento en que pudo graduarse también de abogado, lo que no hizo. Fue esa graduación la que a la vez le facilitó el nombramiento de Rector fundador de la Universidad de Chile, creada sobre las base del proyecto que él también preparó.

Lo relativo a la graduación de Bello en Caracas, ha sido estudiado,con pormenor, por Ildefonso Leal(1932-2015), quien concluye

“Evacuadas estas informaciones, aprobada la tesis de grado…que también figura en el expediente…pagado los derechos correspondientes(23 pesos de plata), Andrés Bello recibió el 14 de junio de 1800 en ceremonia pública efectuada en la capilla universitaria, el título de Bachiller en Artes de manos del rector doctor José Vicente Machillanda”8.

El tutor de Bello fue su querido maestro don Rafael de Escalona(1772-1853), biznieto del historiador Oviedo y Baños.
La tesis de lógica, presentada aquel día, tiene honda relevancia, signfica la base del desarrollo de todo espíritu crítico:

“Solo el análisis tiene eficacia para producir ideas claras y exactas”9.

Por lo expuesto es un error de decir que Bello fue autodidacta, lo que nunca fue, ello se repite páginas más adelante(p.59).
Bello, por ello, tampoco, “llegó a Chile con tantos más conocimientos jurídicos que la mayoría de los abogados, tuvieron que titularlo de manera excepcional, dado que sus saberes estaban más que certificados”(p.60).
Nada de eso, lo prueba que no fue en Derecho sino en Teología que obtuvo el doctorado.

El Padre Madariaga
En el caso del padre José Cortes de Madariaga(1766-1826) hay que situarlo entre los padres de la patria, por su actuación decisiva el 19 de abril de 1810. Y más tarde, entre la generación de próceres federalistas, quienes lucharon por imponer ese credo, válido desde luego, producto de la influencia constitucional norteamericana, aunque terminó imponiéndose, durante la guerra, en las Constituciones de 1819 y 1821, la concepción centralista, impulsada por Bolivar en esas Cartas, pero también bien vista por Miranda como por el Libertador, quienes se pronunciaron contra de aquella por no tener relación con la realidad de Venezuela. El Precursor lo hizo primero, en su voto salvado al discutirse nuestra primera Constitución(1811). Lo hizo señalando:

“Considerando de que la presente Constitución los Poderes no se hallan en un justo equilibrio, ni la estructura u organización general suficientemente sencilla y clara, para qjue puede ser premenente; que por otra parte no está ajustada con la población, usos y costumbres de estos países, de que puede resultar que en lugar de reunirnos es una masa general o Cuerpo social, nos divida y separe, en prejuicio de la seguridad común y de nuestra Independencia; pongo estos reparos en cumplimiento de mi deber. Francisco de Miranda”10.

El Federalismo
Todo esto no quita un ápice a la figura, también egregia, del célebre canónigo chileno. En lo del centralismo se opuso aquel levita, que todo lo dio por nuestra emancipación. Fue distinto lo que pensó Madaraiga, en el Congreso de 1811, y, seis años mas tarde, en el Congresillo de Cariaco. En cambio lo que pensaron Miranda y aquello que profesó Bolívar, desde el Manifiesto de Cartagena en 1812 y luego reiteró en diversos documentos públicos. La reunión de Cariaco, obra del Canónigo, celebrado en 1817, fue un nuevo intento de una república federal, hecho tampoco logrado en aquel momento. La vida nada fácil de Madariaga, porque como todos los próceres todo lo dieron en aras el ideal emancipador, es claramente revisada por Arraiz Lucca.

En síntesis, el padre Madariaga, sino no actuó en los combates bélicos si lo hizo en los idelógicos, mucho más importantes, porque nuestro proceso emancipador no solo fue una contienda bélica sino una controversia ideológica, la pugna de dos cocepciones dentro de una sociedad para que esta pasara de colonial a politicamente independiente. De allí lo eqívoco que es pretender comprender aquellos arduos días solo a través del estudio de los sucesos militares, que en muchos casos no explican aquel movimiento sino en sus zonas más superficiales. Es el estudio de las ideas que sustentaron los protagonistas de aquella intensa controversia, como fue el caso del padre Madariaga, lo que puede permitirnos comprenderla.

No actuó el Canónigo con las armas en la mano, como el arzobispo Ramón Ignacio Méndez(1773-1839), que una mano llevada la espada y en la otra el breviario; o el padre José Felix Blanco(1782-1872), hermano este último del también prócer Manuel Carlos Piar(1774-1817) por ser hijos ambos de la misma mantuana caraqueña, Belén Jerez de Aristiguieta(1765-1850), mujer liberada, de belleza legedaria en su tiempo, fue una de las Nueve Musas caraqueñas.

La Idea Federal
Existe también un hecho digno de muy especial examen, son los avatares del federalismo y de la idea federal en nuestra historia. Esta despuntó, especialmente por influencia del constitucionalismo norteamericano, en el Congreso de 1811, tuvo luego diversos avatares, que no es hoy el momento de examinarnos y discutirlos, pero que son más que importantes en nuestra historia constitucional, especialmente por haberse convertido reiterado Venezuela como una nación Federal, como consecuencia de la Constitución de 1999(Artículo 4), hecho aun no bien explicado, ya que ni siquiera se ha logrado que se publicaran las Actas de la Constituyente que aprobó esa Carta, lo que nos permitiría comprendernos sus por qués, aunque hay uno, que nos viene del siglo XIX, que podría explicarlo: una nación desentralizada requiere un régimen federal.

En verdad, desde 1811, el federalismo, aprobado en la Constitución de ese año, pese a ser bien visto por la mayoría de los diputados, fue adversado por uno de esos diputados, Miranda, quien razonó su voto al respeto. Y meses mas tarde, Bolívar, en el Manifiesto de Cartagena lo adversó. En el caso de Bolívar cada vez que se refirió al régimen federal, en varios de sus más significativos documentos, si bien estuvo en contra del federalismo cada vez que se refirió a este tipo de régimen, lo rodeó de hondos elogios pese a considerar que no era apropiado para Venezuela, en aquellas horas de la guerra de indepependencia.

Sus favorecedores, destacados próceres civiles, prosiguieron en su defensa, sobre todo en el Congresillo de Cariaco(1817).

Sin embargio, el federalismo, forma toda una tradición en nuestra historia constitucional, la mayoría de nuestrastodas cartas, 21, lo son, con la excepción de las de 1819 y 1821, centralistas; las de 1830 y 1858: centro federales. Las demás no11. Siendo, la mayoría Constituciones federales, forman toda una tradición. Pero, no lo olvidemos, una tradición no cumplida en la mayoría de los casos, en muchos de cuyos momentos pese a ser federalista la Constitución la práctica no lo era, así el federalismo no dejó de ser un eslogan, cuyos ejemplos pueden ser bien estudiados en Arraiz. Pueden considerarse las del período guzmancista, castrista y gomecista especialmente, aunque la mas grande de la federalistas, pese a serlo, no se logró cumplir, ya que si bien fue en su momento la constitución más democrática que tuvo Venezuela fue imposible de poner en práctica12.

En cambio y en la constitución hecha, en Valencia, sancionada en la calle de La traición de Judas de aquella urbe, tras la disolución de la Gran Colombia, se llegó a un acuerdo centro-federal. Y, desde entonces, pese a algunos autores piesen lo contrario, la Federalismo no ha sido bueno para Venezuela, basta estudiar sus avatares, ya hasta nos llevó a la devastardora Guerra Federal(1859-1863) y luego a la Constitución de 1864, la mejor, la más democrática, que tuvo Venezuela para aquel año, pero inpractiable.

Ahora, con todas estas refexiones, no hemos querido decir que ser Federalista, sobre todo durante la contienda emancipadora, era ser un mal ciudadano, caso de Bolivar; ni al revés, ser centralista, como lo fue el Libertador. Pero, el Federalismo no hizo bien a Venezuela ni ese tiempo, ni en el actual, ni en los días porvenir, para los cuales ciertas organzaciones opositoras actuales lo ven como el único sendero posible para reestablecer la democracia. Pero lo estan haciendo sin examinar la historia de Venzuela, sin cuyo estudio no se puede hacer politica entre nosotros. El tema es amplísimo, grave, y debe ser siempre considerado13.

Civiles Presidentes en el Siglo XIX
Presidentes civiles en el siglo XIX fueron José María Vargas(1786-1854), Manuel Felipe Tovar(1803-1866), Pedro Gual(1783-1862), Juan Pablo Rojas Paúl(1826-1905) y Raimundo Andueza Palacio(1846-1900). Presidencias breves todas: dos años Vargas; Tovar, tres veces como presidente encagado: dos días en 1858(enero 1-29,1858) y cinco días al año siguiente(junio 7-12,1859), siete meses, 220 días, como vicepresidente encargado de la presidencia(septiembre 29,1859-abril 10,1860), Presidente de la República, electo en comicios(abril 11,1860-mayo 20,1861), 434 días, momento en que impotente pára mandar, en plena Guerra Federal, renunció; don Pedro Gual lo fue en tres oportunidades, siempre por corto tiempo(marzo 15-18,1858;agosto 2-septiembre 9,1859;mayo 20-agosto 29, 1861): 118 días; Rojas Paul, casi dos años(juio 7,1888.marzo 18,1890), 426 días; Andueza Palacio(marzo 19,1890-junio 17,1892), 412 días. Pese a haber entre ellos figuras mas que destacadas, su impronta fue pequeña, el dominio militar prosiguió. Tanto que al dejar Vargas la presidencia, en 1836, fracasó la posibilidad de un gobierno civil en nuestro país. Hubo que esperar más de un siglo para que se eligiera a través de comicios libres a un civil. Eso no sería sino ciento un años después, cuando fue elegido el maestro Rómulo Gallegos(1884-1969) a quien tampoco los militares, quienes, al igual que en 1835 y en 1862, se consideraban la única norma que había en el país, derrocaron. Los civiles volverán a la presidencia en el siglo XX, para al final de ese siglo retornar a manos de un oficial castrense, insólito, hecho que debe ser corregido.

Cuatro Presidentes

“El Presidente yerra, como todo hombre, pero yerra con integridad”.
Thomas Jeferson(1743-1826)14.

Entre los civiles que ejercieron la Presidencia de la República, solo cinco en el siglo XIX y ocho desde 1945, tres de ellos presidentes dos veces15. Fueron Gallegos, Betancourt, Leoni, Caldera, Pérez, Luis Herrera Campins(1925-2007), Jaime Lusinchi(1924-2014) gobernantes de elección popular. Ramón J. Velásquez(1916-2014) gobernante también democrático, presidente constitucional, pero elegido en comicios de segundo grado por el parlamento, dentro de las pautas constitucionales de aquel momento,1993. Las excepciones, muy distintas, fueron Betancourt en su primer gobierno, producto de un golpe de Estado y Germán Suarez Flamerich(1907-1990), presidente de un ejecutivo colegiado, producto de otra asonada, hombre de la generación de 1928.
Entre estos gobernantes eligió Arraiz a uno del siglo XIX, de grande relevancia, el doctor José María Vargas(1786-1854). Del siglo XX a los Rómulos, Gallegos(1894-1969) y Betancourt (1908-1981), a Raul Leoni(1905-1972) y a Rafael Caldera(1916-2009). Leoni fue otro de los fundadores, junto con Betanocurt, Caldera y Jóvito Villalba(1908-1989) de las bases ideológicas del sistema democrático representantivo, la República Liberal Democrática(Carrera Damas) o la República Civil(Manuel Caballero), proceso al cual contribuyó, de forma singular otro civil, Villalba, el tercer padre de nuestra democracia contemporánea.

El Sabio Vargas
En el caso del sabio Vargas aquel fue algo mucho más que un solo Presidente, quien apenas gobernó dos años asediado por el militarismo, encarnado por Pedro Carujo(1801-1836) primero y más tarde por el propio general José Antonio Páez(1790-1873). Ante el primero representó aquel repúblico insigne la acción de demostrar que el mundo no era de los valientes como lo expresó Carujo, ebrio, la madrugada, del golpe de Estado, el 8 de julio de 1835. En aquellas horas fue Vargas en verdad, el valiente, como lo reconoció Andrés Eloy Blanco(1896-1955)16. El sabio, sin miedo ni siquiera a perder la vida, defendió, con valor impar, los fueros del poder civil y su legítima elección. Y ante Páez, al año siguiente, Vargas comprendió, pues era un hombre honorable, que el poder que poseía le venía del prócer quien lo habia repuesto en el poder, razón por la cual renunció y se retiró a lo suyo: la universiddad, la cátedra, los enfermos, el ejercicio del humanismo y la creación y dirección de la Dirección General de Instrucción Pública(1838-1852), la cual, como no existia el Ministerio de Educación entonces, lo suplía con el mayor organismo del ramo, fue poco tiempo antes de su deceso, ya enfermo, que se separó de aquella gran institución, que existió por el hecho de él estar allí para coordinarla.

Es por ello que debemos decir, bajando la cabeza reverentemente ante él, que fue mucho más que solo Presidente de la República, ya que, además de muchas de sus otras ejecutorias, fue la gran figura médica y científica del país.

Betancourt
De Vargas salta Arraiz una centuria para llegar a las figuras de Betancourt, Gallegos, Caldera y Pérez.
Betancouirt es figura central del siglo XX venezolano. Y, desde él, que podemos comprender como fue la Generación de 1928, de la que fue uno de sus líderes fundamentales, se convirtió a nuestro siglo XX el más importante de nuestra historia y el verdaderamente democrático, tanto que la llamada República Civil fue el régimen politico venezolano mas largo de nuestra historia, más que el paecismo(1830-1847), más que el guzmancismo(1870-1888), mas que el gomecismo(1908-1935). Este es un hecho que le da relevancia a regímen politico nuevo, ya activo en la arena opositora desde 1936 y en el gobierno desde 1945.

En el caso de Betancourt, figura central, junto con Villalaba, de la Generación de 1928, tuvo singular importancia no solo las realizaciones como presidente, las dos veces que lo fue(1945-1948,1959-1964), sino especialmente como el creador del proyecto de nuestra democracia creado en su exilio durante el gomecismo, que fue un periplo fascinante desde el punto de vista del desarrollo de su pensamiento y de su concepción de la politica, este lo llevó a comprender la realidad de Venezuela, y la forma como el sistema democrático debía ser desarrollado, sustentando por la compresnión clara del ser venezolano. Si llamar a Betancolurt “padre de la democracia” fue una exageración, ello lo fue el Libertador, en verdad si es la más grande figura pólítica de Venezuela después del Libertador, ambos creadores del sistema en el cual se sustentó el desarrollo de la nación17.

Gallegos
En el caso de Gallegos debemos nombrarlo dos veces, tanto como el hombre de letras y aquí como el presidente que en la grave hora del golpe de Estado emuló, por sus grandes condiciones éticas a sus grandes antecesores: Vargas y Gual, demostrando en aquella hora aciaga hasta que punto fue un buen presidente que atravesó la asonada sin traicionar sus principios ni dar la espalda a los suyos.

En los casos de Vargas y Gallegos siempre se les ha endilgado el sanbenito que por ser intelectuales no estab preparados para la gestión politica. Nada más erróneo, basta leer los papeles del gobierno de Vargas, de catorce meses(febrero 9-julio 8, cuando fue expulsado; julio 20,1835-abril 14,1936) y los del presidente Gallegos(febrero 15-noviembre 24,1948), 197 días para que se vea la obra de gobierno, corta, pero sustanciosa, porque en ambos casos los militares no los dejaron gobernar.

Sin embargo, al final de sus gobiernos, dejaron claro los serios hombres que eran, que veían caramente lo que es la politica y actuaran con era debido, fieles a los principios en ambos casos pues pusieron sus convicciones y las de la nación por delante de todo, ninguno de los dos tuvo miedo, ni siquiera a perder la vida, porque ambos sabían que sus gobiernos eran legítimos, producto de comicios en ambos casos, y que ambos estaban obligados, por encima de todo a defender aquellos fueros que eran legítimos. Vargas se enfrentó con Carujo durante horas, hasta su expulsión, pero Gallegos batalló con los oficiales insurgentes, encabezados por Pérez Jiménez, a lo largo de más de un mes, siempre negándose, como Varga y Gual, a renunciar y llevando a sus espaldas las graves consecuencias de ser jefes del estado. Por ello, ante ellos, no valen el sanbenito de que no estaban preparados para actuar en el mundo sinuoso de la politica. Y la huella y el ejemplo que ambos nos legaron no pudo ser más grave, mas hondo, las raíces de nuestra democracia se sostienen gracias a su gran ejemplo. Gual, a quien en general nuestra historia olvida, sin ser un intelectual, ni un hombre de letras, aunque era un destacado hombre de leyes, también se elevó, se negó, aquel día, a renunciar y aprostrofó al coronel José Echezurria(c1830-c1880) quien los derribó y detuvo. “Tan joven y traidor! Con hijos y tenerle que legarles un crimen…Lástima me da usted, señor” le dijo el anciano repúblico, hombre de setenta y ocho años, a aquel oficial de trienta y un años.¿Se les puede llamar politicos impreparados a los tres?. Desde luego no, lo que ha dicho de hecho fue propagado por la militarada, Carujo(con Santiago Mariño por detrás), Echezurría(con Páez como jefe del levantamiento) y Pérez Jiménez. Desde luego, con hombres de la talla de Vargas, Gual y Gallegos se puede construir un país verdadero.

Raul Leoni
El estudio sobre Raúl Leoni Otero que nos ofrece Arraiz no pudo ser mas clara y sensato. Nos presenta al lider social-democráta como el “hombre de la organización”(p.238), lo que le permitió a Leoni ser el “presidente sereno”(p.240) que fue. Lo pudo hacer por que sabía quien era(p.239), dado el hondo conocimiento de si mismo que tenía, lo que le permitió ser el gran presidente que fue. Fue, además, quien abrió el sendero para el primer gobierno opositor de nuestra historia.

Rafael Caldera
Para entender a una personalidad tan compleja como diáfana, como fue la de Rafael Caldera, se requiere partir para entenderlo de los fundamentos de la “calderología”. Ello, empezando con el examen del proceso de la presencia del socialcristianismo en la vida venezolana, a partir del magisterio social de la iglesia, presente desde la enciclica Rerum novarum(1891) del papa León XIII, Vicenzo Pecci(1810-1903), aunque tuvo atrás antecedentes, ya que en Europa ya existía, en Inglaterra, a mediados del siglo XIX, y sobre todo desde la fundación del Colegio Obrero(1854), siendo una respuesta al socialismo. En Venezuela tuvimos pensadores socialcristianos también desde el siglo XIX, tal el ideario politico de Rafael María Baralt(1810-1860), quien sin dejar de ser liberal fue socialcristiano confeso, expuesto en los años en que residió en España o, dentro del país, con Ildefonso Riera Aguinagalde(1834-1882), socialcristiano también. En el siglo XX las corrientes democráta cristianos tuvieron importante desarrollo en Alemania y en Italia, en este país desde la fundación del Partido Popular(1918), luego partido Democráta Cristiano, creado por el sacerdote Luigi Sturzo(1871-1959), que es desde donde surgió la democracia cristiana venezolana, inspirada por Caracciolo Parra Léon(1901-1939), fundada y dirigida por Rafael Caldera, desde la creación de su primera creación en la Unión Nacional de Estudiantes(1936). Caldera fue también su ideólogo, todo su pensamiento está inspirado en las ideas venidas de la concepciones del padre Sturzo, cuyo pensamiento examinó con pormenor. Una de las más completas exposiciones del ideario politico-cristiano en Venezuela se haya en su obra Especificidad de la democracia cristiana(1972), a ello contribuyó también Enrique Pérez Olivares(1931-) con su Intrducción a la democracia cristiana, que todos los jóvenes militantes socialcristianos conocimos bien. Y, desde luego, no se pueden conocer los senderos de la democracia cristiana venezolana sin examinar estas obras, manuales de teoría y acción por los que profesan esa doctrina, que se ha ido enriqueciendo con el tiempo con el desarrollo del magisterio social de la Iglesia católica, uno de cuyos moemntos mas altos, hace pocos años, es la enciclica de Benedicto XVI, Joseph Ratzinger(1927), Caritas in veritate, Caridad en la verdad(2009). Sin partir de este idario es imposible entender lo hecho por Copei, como se llamó ese partido en 1946, momento en que la elecciones celebradas ese año era ya la segunda fuerza politica del país. Y fue su líder, Rafael Caldera, quien la instalarse la Asamblea Nacional Constituyente de ese año, tomó la palabra, pidiendo que sus sesiones fueran trasmitidas diariamente por radio, no existía la televisión entonces, lo que convirtió a aquella Constituyente en un suceso nacional al cual tuvieron acceso todos los venezolanos desde todos los rincones del país. Desde luego, escucgada aquella proposición fue aceptada plenamente por el presidente de aquella asamblea, Andrés Eloy Blanco(1896-1955). Fue así una cátedra de aprendizaje democrático, que nunca había poseído Venezuela, aunque desde Gómez, y sobre todo desde el reinicio de la democracia en 1935 la nació escuchara a los presidentes, pero no a los diputados de muy distintos puntos de vista18.

Un Ideario en Accion
Y lo decimos porque desde el momento de saber la noticia de su muerte(diciembre 24,2009), en el instante en que nos colocamos ante su féretro en el velorio, la noche siguiente, o la tarde del 26 de diciembre en que lo acompañamos a sembrarse en la tierra madre caraqueña, nos vinieron a la mente, y al corazón, las ideas que siguen, que si hubiéramos podido tomar la palabra en su entierro nos habría gustado decir, conturbados aun por el deceso del líder a quien siempre seguimos, como el humanista cristiano que siempre hemos sido, de nuestro maestro en el bellismo, del gran estimulo que siempre fue para nuestra carrera intelectual, del amigo, del confidente, del hombre que tuvo para nosotros importante influencia hasta considerarlo siempre como uno de nuestros maestros.

Fue Rafael Caldera un hombre país, un varón siempre angustiado por su destino, nunca persona producto de la improvisación, tanto que dejó sus huellas en todo aquello que tocó, en los libros que escribió, en sus alumnos desde su cátedra, en sus compañeros de partido, desde su curul como Diputado. En nuestra vida pública como tratadista del derecho social y constitucional, como uno de los fundadores, junto con Rómulo Betancourt(1908-1981) y Jóvito Villalba(1908-1989), de la República Civil, surgida en 1958, como Presidente de la República desde la que fue el Jefe del Estado que más tiempo ocupó la presidencia por elección popular en nuestro siglo XX.

Dejó huellas en las áreas que tocó con su trabajo intelectual: fundador del bellismo contemporáneo, ocupación suya de toda su vida, tanto que el propio Betancourt llegó a decir “Si Rafael no le dedicara tanto tiempo a Andrés Bello ya sería Presidente”. Igual en el Derecho Laboral, en el cultivo de la sociología, en el Derecho Internacional, por sus particulares ideas internacionales, cuajadas en sus concepciones sobre el “bloque latinoamericano” y en sus ideas sobre “la solidaridad pluralista” latinoamericana, como proyectista de nuestra política social, expresada desde muy temprano, antes de cumplir los viente años, en los dos artículos, impresos en las columnas de El Universal en enero de 1936, en los cuales trazó lo que debería ser la politica social de la república, que tras la muerte del tirano, acaba de recobrar la democracia.

Y especialmente como uno de los creadores de la democracia contemporánea gracias al Pacto de Puntofijo(1958), la Constitución de 1961, la vigilancia para que los cuarenta años de estabilidad política dieran frutos venturosos que dieron a Venezuela. Eso fue. El tiempo lo diludicará con certeza, como lo ha hecho con las grandes figuras del país, poco entendidas primero y ampliamente comprendidas y reconocidas con el paso del tiempo. Y que fue un politico ético, que diera siempre buenos ejemplos con su acción pública, como Betancourt, Leoni y Velásquez, no deja de ser consecuencia lógica, y lúcida, de lo que edificó con su acción pública.

Carlos Andres Pérez
En cambio, en el caso de Carlos Andrés Pérez, estudiado con bastante mensura por Arraiz, nosotros, que también lo hemos examinado largamente, jamás lo hubiéramos incluido en una obra como esta, en que busca trazar los verdaderos valores de una persona dentro del país. Pérez no los tuvo, no fue arquetipo de nada, más bien el propulsor de la corrupción administrativa, responsable económico-politico del fin de la República Civil, en el momento en que propició, por la mala adminstración de su primera presidencia, la carencia de superavit fiscal el 31 de diciembre de 1977, suceso que no había acaecido nunca en el país desde la muerte del Gran Dictador de Venezuela, superavit que tuvimos en cada uno de los años fiscales sucedidos entre 1935 y 1976. Y peor aun, en el momento en que la nación tenía la mejjor situación económica de su historia sucedió aquello, sobre lo cual han pasado de lado de los historiadores en las últimas décadas, que no mencionan el hecho. Allí, aquel día final de 1977 cayó la República Civil ya que son las crisis económicas las que engendran las politicas.

Desde luego, no dudamos que Pérez fuera un demócrata, pero fue solo en su caída cuando lo demostró, aunque en ese momento solo quedaban unas cuantas piedras esparciadas a su lado. Ello fue cuando al aceptar el veredicto de la Corte Suprema de Justicia y del Congreso Nacional, los cuales lo suspendieron del ejercicio de la presidencia, como consecuencia de los delitos que cometió en el manejo de la Partida Secreta de la Presidencia de la República. En ese momento dio un gran ejemplo. Pero ya era tarde, solo podía esperar otra muerte.

Los testimonios que se pueden citar respecto a lo que hemos señalado son suficientemente contundentes para justificar nuestro aserto de no merecer el homanaje que le rinde Arraiz en su libro.
Y, además, ningún padre se hubiera sentido bien con las contudentes declaraciones que sobre su mala conducta dio su hija Carolina Pérez Rodríguez, a Mirtha Rivero(1956)19. Fue cuando se negó a pagarle los estudios universitarios a su entonces joven hija en Europa, aludiendo que no tenía con que hacerlo, pero lo hizo en los mismos momentos en que su amante Cecilia Matos(1945-2011) estaba llevando a cabo grandes actos de corrupción, que él si vio siempre con buenos ojos.

Intelectuales
Entre los intelectuales escogidos por Arraiz para ser tratados en su libro, nos encontramos con Arístides Rojas(1826-1894), Lisandro Alvarado(1858-1929), José Gil Fortoul(1861-1943), Rómulo Gallegos(1884-1969), Mariano Picón Salas(1901-1965), Antonio Arraiz(1903-1962) y Arturo Uslar Pietri(1906-2001).

Don Arístides
En el caso de Arístides Rojas, observa Arraiz Lucca:

”Rojas fue un autor de monografías, recogidas luego en libros...La verdad es que eso fue don Arístides Rojas: un autor de monografias; en muchos casos, de universos temáticos nunca antes tocados…Rojas fue un pionero de la monografía en Venezuela, y, también, el primero que abrazó las nuevas tendencias historiográficas de su tiempo, inspiradas en el método científico que busca el detalle”(p.81).

Fue por ello el fundador de nuestra historiografía, la historia de la historia. Destacamos entre sus obras, como obras de conjunto, de acbados relieves, sus Orígenes venezolanos(1891), sus Leyendas históricas de Venezuela, seguramente su libro mejor conocido, de los cuales el cronista de Caracas, don Enrique Bernardo Nuñez(1895-1964), hizo una antología varias veces reeditada, Crónica de Caracas(1946); sus Estudios históricos(1926), las Humboltianas (1924), con al menos tres ediciones,o sus Obras escogidas20. Sobre las Obras escogidas existe una sobrosa anécdota: nadie se podía robar el pesado y extenso volumen dabas sus muchas páginas, su peso de mas de dos kilos y su amplio tamaño, como el de la Guía Telefónica. Sin embargo, alguien, inexplicablemente lo sustrajo de la biblioteca personal del erudito Carlos Miguel Lollet Calderin(1920-1986), nunca se supo cómo, ya que era imposible meterselo en un bolsillo.

Quien lea estos volúmenes conocerá bien al creador de la historiografía venezolana. Lo hizo a partir de su artículo sobre las “Memorias” del general Morillo”(La Opinión Nacional, Caracas. noviembre 28, 1878) trabajo también impreso como “Literatura de la historia de Venezuela”, título que indica el propósito que el erudito tenía de preparar una bibliografía de nuestra historia. Las “Memorias” que Rojas reseña no eran del oficial español sino una “falsa” publicación de los supuestos recuerdos del alto oficial Realista.

Gil Fortoul y Alvarado: Aquellos Dos Amigos
Observamos que José Gil Fortoul(1861-1943) y Lisandro Alvarado(1858-1929) fueron dos queridos amigos porque su formación e ideales, a los que siempre fueron fieles, nacieron en las aulas y patios del colegio tucuyano La Concordia, donde se formaron bajo el alma de aquel gran educador, ductor de ambos, don Edigio Montesinos(1831-1913). No sabemos si se ha registrado suficientemente este hecho: los nombres de los grandes colegios que actuaron en Venezuela durante las guerras civiles, los que aclimataron actitudes pacíficas y no guerreras en sus discípulos. Tal los colegio de La Paz y El Salvador del Mundo en Caracas, El Porvenir o La esperanza en Carora, cuyos nombres yaa dejaban claro la necesidad de poner fin a la vilencia inculcando a sus alumnos los hábitos de la paz, tanto, que como obserrvó Uslar Pietri, en el caso del colegio El Salvador del Mundo, de Juan Vicente González(1810-1866), en Caracas, no se sabía si la salvación sería obra de Cristo o del saber21.

La obra intelectual de ambos, Alvarado y Gil Fortoul, no pudo ser más sobresaliente. Alvarado tanto en el campo de la filología, con sus Glosarios; con sus estudios patológicos sobre personajes venezolanos, antecedente cierto de los estudios de las personalidades psicopáticas de Herrera Luque o su Historia de la Revolución Federal en Venezuela, que, aunque publicada en 1909, sigue siendo el mejor análisis de aquellos días desolados.

Y, en el caso de Gil Fortoul, estamos ante la mayor figura intelectual venezolana entre fines del siglo XIX y comienzos del XX. En verdad, trabajó casi todos los géneros y sobresalió en casi todos, con excepción de la poesía. Y no sólo fue, lo que siempre se le ha reconocido, el autor de la Historia constitucional de Venezuela(1907), obra tan destacada que el doctor Ramón J.Velásquez(1916-2014) expresó sobre ella “asombran sus intuiciones ante el poco material documental que utilizó”22.

Pero fue ducho Gil Fortoul en abrir nuevos senderos para la novela venezolana, especialmente con el Julián(1888), con su clarísima influencia de Stendhal(1783-1842) y su utilización, por vez primera entre nosotros, del monólogo interior. Fue el Julián nuestra primera novela modernista, impresa el mismo año en que ese movimiento se reveló a través del poemario Azul de Rubén Darío(1867-1915). Libro importante pero mal leído aun hoy.

Pero tambien fue Gil Fortoul un gran charlista, cosa que mucho le gustó hacer, la última tarde de su vida dictó una conferencia, la postrera, en la sede de nuestra Biblioteca Nacional, por invitación de una joven escritira.

Fue también destacado ensayista, sobre todo en El humo de mi pipa, en Sinfonía inhacabada y otras variaciones, el útimo libro que publicó en vida, como en sus Páginas de ayer, recopiladas por su hijo Henrique a poco de su deceso. Entre sus ensayos se destaca esa joya del pensar y del vivir que fue El arte de embellecer la vida(1927), otra de sus charlas,síntesis y rsumen de la propia vida del humanista que siempre fue.

Desde luego no menor fue su Historia Constitucional de Venezuela, cuyo estilo aun nos deslumbra. No menor fue su esquema de aquel gran libro: El hombre y la historia.

Gallegos, El Contemplativo
Creemos que para una exacta visión del escribir de Rómulo Gallegos, aun nuestro mayor novelista y autor de la primera novela venezolana de todos los tiempos, Doña Bárbara(1929) no hay que perder de vista estas son dos observaciones suyas. La primera: “Yo escribí mis libros con el oído puesto sobre las pappitaciones de la angustia venezolana”. La segunda: -“Porque algo además que un simple literato ha habido siempre en mi”23.

Y desde allí que se explana su obra de ficción, especialmente su novelística siempre comprensiva del drama venezolano, por lo cual se meditación sobre la nación esta viva y actuante.

Dos Pintores
En Civiles hallamos dos preciosos estudios interpretativos de la obra pictórica de dos artstas nuestros de excelencia: Martín Tovar y Tovar y Armando Reverón.
Son estos dos análisis impecables. Tiene Arraiz, además de otras dotes, el buril para la critica de las artes, gracias a un desarrollado ojo para la comprensión de las tareas de aquellos. En el caso de Tovar y Tovar, que fue nuestro primer gran pintor después de Juan Lovera(1776-1841), el cronista plástico de la emancipación y Armando Reverón, el mayor artista venezolano de todos los tiempos, cuyo laberinto logra penetrar con hondo sentido comprensivo.

Leyendo estas páginas, escritas con especial sensibilidad, debemos señalar que los grandes pintores venezolanos, después de Lovera y Tovar, fueron Cristóbal Rojas(1857-1890), Arturo Michelena(1863-1898) y Tito Salas(1886-1974) hasta la aparición de nuestros grandes creadores del Círculo de Bellas Artes(1912), uno de los cuales fue el pintor de Macuto. Hoy se dice, por boca de nuestro inolvidable Roberto Montero Castro, ue nuestro mas destacado pintor es Jacobo Borges(1932), quien ya pasa las ocho décadas vitales.

Picón Salas
Mariano Picón Salas ha sido considerado el primer ensayista de nuestra historia literaria. Y lo fue ya que todo en sus manos se transformaba en ensayo, inlcuso cuando escribió ficción, sin duda su mejor novela es Viaje al amancer(1943), pero es la presencia de los ensayístico no está lejano a este bello libro, una de las mas hermosas evocaciones de la infancia de nuestra prosa de ficción.

Picón Salas utilizo el ensayo para interpretar a Venezuela en obras tan destacadas, espléndiadmente concebidas como Compresión de Venezuela, su fascinante Formación y proceso de la literatura venezolana y su penetrante Suma de Venezuela, que recomendamos leer en su segunda edición ampliada(1988). Regreso de tres mundos, son sus memorias, nunca hemos podido dejar de reerlas, una y otra vez, su prosa es perfecta, los recuerdos incesantes.

En su mirada al mundo obras suyas como Europa-América, siguen desvelandonos por sus constantes interrogantes sobre el Viejo Mundo por un hispanoamericano y, a la vez, por una sensibilidad de este lado del oceáno que mira las conyunturas europeos en aquel período de honda tensión que fue la primera y segunda post-guerras. En esta obra está el que es para nosotros su mejor ensayo, “Italia”; en el périplo de mirarnos a nosotros mismos tienen especial relieve De la conquista a la Independencia, examen de los tres primeros siglos de la historia cultural latinoamericana.

Sino temió contarse así mismo, como en su Regreso de tres mundos o en su “Pequeña confesión a la sordina”, preámbulo de sus Obras selectas, también fue destacado biografó. Se ha dicho que Pedro Claver, el santo de los esclavos, es la obra en donde está la más reveladora de la prosa que escribió. Pero tanto Los días de Cipriano Castro, sigue siendo la mejor vida del dictador andino. No menor es su Miranda.

Antonio Arraiz
En el caso de Antonio Arraiz los registros son diversos. Fue quien llevó nuestra poesía a la mdernidad plena en Áspero, pero en Parsomonia no es menor su “Quiero estarme en ti, junto a ti, sobre ti, Venezuela/pase a un a ti misma”, en donde nos hace ver como en aquellos angustiados versos aparece lo que se puede llamar el mal de Venezuela que no es el deseo por su bien. Seguramente su mejor novela, tan áspera como su primer poemario, debe ser su mejor novela.

Vida agónica fue la suya, de eterno fervor y angustia por Venezuela, por ello a la caída del régimen democrático, en 1948, tomó el camino del destierro, pasó a vivir en Nueva York y dedicó muy buena parte de su actividad a concebir manuales escolares para el uso de nuestros jóvenes y su Bolivar, 37 elecciones para jóvenes venezolanos, sabía que el camino de la cultura era el único para reocnstruir el país. Caida de la tiranía, sin embargo, no regresó. Pasó sus ultimos cuatro años siempre develado por sus dolores pero sin perder la esperanza. Producto de aquellos años fue obra Los días de la ira, historia de la guerras civiles en la Venezuela del siglo XIX: balance terrorífico es el que en esa obra leemos.

El Maestro de la Florida
Uslar Pietri, ya lo hemos señalado, fue el padre del siglo XX venezolano, ya que no hubo asunto literario, en todos sus géneros, politico, económico, petrolero, educativo, en los registros de sus periplos, en su comprensión del mentizaje, base de la sociedad venezolana desde el siglo XVI, la culta charla de televisión, desde la tribuna del gran orador que fue, desde el columnista semanal que fue a largo de medio siglo, con su columna Pizarrón.

Pero en el campo literario fue, tanto como en los diversos temas ya que ya hemos señalado, figura también central, en cada género escribió varias obras pero en cada uno dejó una obra central, un logró que pocos en nuestras letras del siglo XX poseen. Entre sus libros de cuento es muy posible que su obra central sea Red(1936), aunque todas sus colecciones de narraciones breves lo son ya que es figura central de nustra narración corta, con cuentos tan decsivos que a veces es difícil elegir si los mejores están en Barrabás y otros relatos, en Red, en Treinta hombres y sus combras, en Psos y pasajeros o en Los ganadores, en cuyo cuento “La ciudad”, vaticinó El Caracazo.

Incluso en la poesía en El hombre que voy siendo.

Diríamos que su mejor novela es La visita del tiempo, obra sin duda maestra, pero es posible no mencionar a las demás.

En el ensayo subrayaríamos la colección de ellos titulada Las nubes; en la crítica literaria Letras y hombres de Venezuela; en su prosa de viajes El globo de colores; en el teatro Chúo Gil y las tejedoras, la obra más universal de la escena venezolana; en historia Del hacer y deshacer de Venezuela; en la prosa politica De una a otra Venezuela; en la oratoria Oraciones para despertar a Venezuela.

Dos Innovadores
Entre los innovadores, los hoy llamados emñprendedores, los Muhammad Yunus de hoy, estudia Arraiz la figura positiva, hijo de los afirmativo venezolano, de Rircardo Zuloaga Tovar, el fundador de la Electricidad de Caracas y del gran arquitecto Carlos Raúl Villanueva, quien tras su paso nada dejó igual en el campo de su especialidad.

Otros que Pudieran Haber Estado
Entre ellos nombraríamos a figuras como Simón Rodríguez(1769-1854), a su sobinanieta Teresa Carreño, al dirigengte politico Antonio Leocadio Guzmán(1801-1884), ideologo fundador del primer partido de oposición que hubo en Venezuela, el Liberal, concido, por sus veleidades como el “padre de la mentira”, pero, a pesar de ello, interesantísimo por los modos de expresión que usó para exponer sus ideas politicas; a José Manuel Hernández(1853-1921), llamado General sin serlo, líder politico opositor en su tiempo, hombre noble de buenas ideas, las cuales aprendió en el Quijote; don Julián Viso(1822-1900), arquetipo de la civilidad o el gran lider contemporáneo Jóvito Villalaba(1908-1989). Antonio Leocadio, el Mocho Hernández y el maestro Villalba, como lo llamaron sus seguidores, quienes también creador el venezolanismo “jovitero”, tuvieron en sus vidas las impronta de haber suscitado con su acción grandes movimientos políticos que, sin embargo, no los llevaron a la presidencia.
 

1 Leído en la sesión de “Los tertulieros se reúnen”, celebrada en la Fundación Francisco Herrera Luque, la mañana del sábado 31 de octubre de 2015.

2 Rafael Arraiz Lucca: Venezuela: 1498-1728: Conquista e Independencia. Caracas: Alfa, 2013. 186 p.;Venezuela: 1728-1830: Guipuzcoana e Independencia. Caracas: Alfa,2011. 239 p. y Venezuela: 1830 a nuestros días. Caracas: Alfa, 2007. 243 p.; Las Constituciones de Venezuela,1811-1999.Caracas: Alfa, 2012. 157 p.; El trienio adeco,1945 y 1948 y las conquistas de la ciudadanía. Caracas: Alfa,2011. 163 p.; Empresas venezolanas: Nueve historias titánicas. Caracas: Alfa, 2013. 394 p.; Venezolanos excepcionales.Caracas: Alfa, 2015.205 p.;Colonia y República: ensayos de aproximación. Caracas: Alfa,2009. 287 p.

3 Augusto Mijares: Lo afirmativo venezolano.3ra.ed.aum. Prólogo: Pedro Grases. Caracas:Dimensiones,1980. 364 p. La cita procede de la p.33.

4 Simón Bolívar: :Escritos del Libertador. Caracas: Soicedad Bolivariana de Venezela,1964-2011.23 vols. La cita procede del t.VIII,p..232. El subrayado es nuestro.

5 Augusto Mijares: Lo afirmativo venezolano,p.32-33.El subrayado es nuestro.

6 Carta inserta completa en el epistolario de Bello, en sus Obras completas. Caracas: La Casa de Bello,1981-1986. 26 vols. La cita procede del t.XXVI,p.10.

7 Esta en Andrés Bello: Obras completas,t.XXI,p.3-21. En nuestra tradición ensayística este discurso de Bello ocupa un lugar singular, proceso que se abrió, en la literatura venezolana, con la Carta de Jamaica del Libertador, sin duda nuestro primer ensayo.

8 Ildefonso Leal: El primer periódico de Venezuela/Panorama de la cultura en el siglo XVIII. Caracas: Academia Nacional de la Historia, 2002. 384 p. Ver: “Andrés Bello y la Uniersidad de Caracas”(p.317-344). La cita procede de la p.341. El documento, “Tesis” se le denomina, que atestigua el examen final de Bello es “Conclusiones para el grado de bachiller en Artes,1800”, en sus Obras completas,t.VIII,p.454-456. Todas las piezas del expediente de su graduación la reunió Ildefonso Leal en El grado de Bachiller en Artes de Andrés Bello. Caracas: La Casa de Bello, 1978. 25 p. .La vida de Bello debe ser estudiada a través de su clásica biografía, obra de su discipulo Miguel Luis Amunátegui: Vida de don Andrés Bello.2ª.ed. Santiago: Publicaciones de Emnajada de Venezuela,1962. XVIII,463 p., impresa en 1882 y aun referencia ineludible, nos falta, con todo, su edición crítica; Emir Rodríguez Monegal: El otro Andrés Bello, citada por Arraiz; Fernando Murillo Rubiera: Andrés Bello: historia de una vida y de una obra. Prólogo: Pedro Grases. Caracas: La Casa de Bello,1986.493 p. y Ivan Jaksic: Andrés Bello: la pasión por el orden. Santiago: Editorial Universitaria,2001,323 p., desde luego, de todas las del siglo XX, la mejor y másn honda es la de Rodríguez Monegal.

9 Andrés Bello: Obras completas, t.VIII,p.456.

10 Francisco de Miranda: América espera.. Selección, prólogo y títulos: José Luis Salcedo Bastardo. Caracas: Biblioteca Ayacucho,1982. XLVIII, 676 p. La cita procede de la p.455. Esta obra, única en su género, la mejor antología de los escritos del Precursor, reúne sus 200 documentos esenciales.

11 Esto se puede seguir en Rafael Arraiz Lucca: Las constituciones de Venezuela,p.81. Asi Federales fueron las de 1811, 1864, 1874, 1881, 1891, 1893,1901, 1904, 1909, 1914,1922,1925, 1928,1929,1931,1836,1845,1947, 1953, 1961 y 1999, por cierto esta fue aprobada y todos los días incumplida.

12 Rafael Arraiz Luicca: Venezuela: 1830 a nuestros días,p.89,92, 115,117, 119,122; Antonio Arellano Moreno: Breve historia de Venezuela.2ª.ed.Caracas: Italgráfica,1974. 492 p. La referencia aparece en la p.335.

13 Consultar muy especialmente Jorge Olavavría: Dios y Federación. El fetichismo federal en el pasado, presente y futuro de Venezuela. Caracas: Ediciones de la Fundación para una Nuveva República,1988. 383 p. y Catalina Banko: Las luchas federales en Venezuela,1811-1864. Caracas: Monte Ávila Editores,1996. 223 p.;

14 Citado tanto en inglés como en su versión castellana por Germán Carrera Damas: Rómulo histórico. Caracas: Alfa,2013.478 p. La cita procede de la p.477 y nota 4 de la misma página.

15 Betancourt, Caldera y Pérez. De los tres el que gobernó durante mayor tiempo, diez años, siempre por elección popular, fue Caldera.

16 Andrés Eloy Blanco: Obras completas. Caracas: Congreso de la República:, 1973.1997. 7 vols. Ver: “Vargas, albacea de la angustia”(t.V,p.3-191).. La referencia aparec en la p.113.

17 Para la comprensión de lo que decimos hay al menos dos obras que son ineludibles: Germán Carrera Damas: Rómulo histórico, ya citada y Manuel Caballero: Contra la abolición de la historia. Caracas: Alfa,2008. 195 p. Ver: “El Betancourt histórico y el Betancourt historiador”(p.143-159); su biografía la escribió este mismo autor: Rómulo Betancort, politico de nación. Caracas: Alfadil, 2004.477 p.

18 Rafael Caldera: Especificidad de la democracia cristiana. Caracas: Partido COPEI, 1972. 145 p., muchas veces reeditada y traducida a otras lenguas, incluso apenas creada Convergencia, como nuevo partido socialcristianao, tras la expulsión de Caldera de Copei, se hizo una nueva reedición; Rafael Caldera: Moldes para la fragua.3ra.ed.aum. Caracas: Dimensiones,1980.431 p. Ver: “Luigi Sturzo, lo politico y lo religioso dentro de lo social(p.301-315); ver también aquí “Corand Adenauer, el Viejo ha muertoen pie”(p.319-321), persona de la postguerra mas conocido. Sobre él ver el estudio del expresidente norteamerricano Ruchard Nixon en sus Lideres. Barcelona: Planeta,1983.349 p. Ver:”Konrad Adenauer, el telón de acero de Occidente”(p.132-164); la del uruguayo Dardo Régules(1887-1961): “Modo de convivencia”(p.325-330), altísima figura de la democracia cristiana latinoamerica. Pudimos conocer su pensamiento politico gracias que en nuestro primer viaje al Uruguay(1973) conseguimos en una librería la obra en la cual exponía sus concepciones, que ya eran también las nuestras: Dardo Rpegules: Ideario. Prólogo: Alceu Amoroso Lima. Mintevideo: Centro de Publicaciones Dardo Regules, 1966.592 p.. Fue Augusto Mijares quien nos hizo ver el sesgo socialcristiano del pensamiento politico del gran maracucho en “Las ideas politicas de Baralt” en Los afirmativo venezolano,p.271-285.

19 Mirtha Rivero: La rebelión de los naúfragos. Caraas: Akfa, 2010.461 p. Ver especialmente las p.28-30. Aquellas durísimas palabras de la hija del presidente Pérez, que es la figura moral entre los Pérez Rodríguez, nos dejaron atónicos a nosotros, tanto que llegamos a decir, ante un grupo de nuestras amigas, “Yo nunca quisiera que mi hija dijera semejantes palabras sobre mi”.

20 Arístides Rojas: Orígenes venezolanos. Caracas: Imp. y Lit.del Gobierno Nacional,1891. XIV, 338 p., con segunda edición bajo el mote de Estudios históricos. Orígenes venezolanos.2ª.ed. Caracas: Oficina Central de Información,1972.482 p., que es la misma obra, con cambio de título, la cual por ello ha confundido a más de un lector, aunque es la misma obra, en el segundo caso preparada por don Pedro Grases. Aclararmos el entuerturtto, que no logró dilucidar Tomás Polanco Alcántara en su José Gil Fortual, una luz en la sombra. Caracas: Editorial Arte,1979.219 p. ya que se trata de la misma obra Orígenes venezolanos, título de su edición príncipe, la cual en su segunda edición se títuló Estudios históricos. Orígenes venezolanos, siendo que se trata de la misma. Con ello aclararmos bibliográficamente la duda de don Tomás, ya que aquel título si es identificable(p.204) y nada tiene que ver con otros dos con motes parecidos: Orígenes de la Revolución venezolana. Caracas: Imp.de La Opinión Nacional,1883. 98 p. y Orígenes del teatro en Caracas. Caracas: Imp.de La Opinión Nacional,1890.14 p., que don Tomas también refiere; Leyendas históricas de Venezuela. Caracas: Caracas: Imp. de La Patria,1890-1891. 2 vols; 2ª.ed. Caracas: Oficina Centrral de Información,1972. 2 vols, que es la única edición completa impresa en el siglo XX; Crónica de Caracas. Caracas: Minitserio de Educación,1946. 191 p.; 2ª.ed. Caracas: Los Libros de El Nacional,1999.207 p.; Estudios históricos. Caracas: Compilación y prólogo: José Eustaquio Machado. Caracas: Lit. y Tip.del Comercio,1926-1927. 2 vols; Humboltianas. Recopilación y prólogo: Eduardo Rohl.Caracas: Tip. Vargas, 1924, VIII,231 p.; Obras escogidas. Paris: Granier,1907. 787 p. Una muy completa selección actual de la obra de Rojas es Orígenes venezolanos. Historia, tradiciones, crónicas y leyendas. Selección, prólogo y cronología: Gregory Zambrano. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 2008. LIX,760 p. Fundamentales para el estudio del clásico son los estudios de Enrique Bernardo Nuñez: Arístides Rojas, anticuario del Nuevo Mundo. Caracas: Ediciones El Universal, 1944.35 p. y Arturo Uslar Pietri: Arístides Rojas. Caracas: Ediciones de la Fundación Eugenio Mendoza,1953. 62 p.

21 Arturo Uslar Pietri: Letras y hombres de Venezuela.2ª.ed.aum. Caracas: Edime, 1958.345 p. La referencia procede de la p.163.

22 Ramón J.Velásquez: Caudillos, historiadores y pueblo. Caracas: BanCaribe,, 2011. 556 p. Ver:”Caracciolo Parra Pérez y la Historia de Venezuela”(p.190-244). La cita procede de la p.195.

23 Las dos citas procedecen de Rómulo Gallegos: Un posición en la vida.2ª.ed. Los Teques: Gobierno del Estado Mirada,1984. 560 p. Ver: “Mensaje a otro suerviente de una contemplaciones ya lejanas”(p.374-385). La cita procede de la p.383 y “¿Cómo conoci a Doña Bárbara?”(p.525-533). La cita procede de la p.532-533.