Sábado, 24 de Junio de 2017

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La Segunda y Sagrada Familia

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Por: Roberto Lovera De-Sola

“El éxito de las detective stories no tiene quizá otro origen sino en el hecho de que, siendo la Creación toda, y nuestra vida con ella, un misterio al que falta el desvelamiento final, leer una novela policíaca, donde el culpable es desenmascarado cada vez, nos recompensa y consuela”.
Gesualdo Bufalino(1921):
El Malpensante. Bogotá: Norma,1995,p.41

 

Con La segunda y sagrada familia (Contratapa: Mónica Montanés. Caracas: Ediciones B,2012. 267 p.) de Inés Muñoz Aguirre(1956), la primera novela de esta destacada dramaturga, se inicia la serie Vértigo de Ediciones B, creada como consecuencia de un proyecto presentado por la escritora Mónica Montañés(1968), que obtuvo el entusiasta apoyo de Beatriz Rosados, directora de esa editorial, y que estará formada por un serie de doce novelas negras, libros de estructura policial, acaban de aparecer también las dos siguientes: El requetemuerto de José Pulido, novela, que dentro de su trama, es también un manual de erotología y Me tiraste la hembra pa’l piso, de María Isoliett Iglesias, destacada reportera de sucesos del diario El Universal.

La Ficción Policial
El género policial aunque interesante, en cuyo desarrollo se encuentran algunas obras magistrales, el cual cuenta con numerosos lectores a quienes seduce el enigma, no ha sido cultivado con preferencia en las letras de habla castellana. Tendencia anglosajona en su nacimiento y desarrollo sus mas destacados cultores son un norteamericano, Edgar Allan Poe(1809-1849), quien creó el género de 1841 con su relatos “Los crímenes de la calle Morgue”; dos ingleses, Wilkie Collins(1824-1889) y Gilbert Chesterton(1874-1936), y un irlandés, Conan Doyle(1859-1930).

La ficción policial para que se puede considerar tal debe poseer según Jorge Luis Borges(1899-1986): un crimen enrevesado, de imposible solución y un investigador sedentario que lo descifre “por medio de la imaginación y de la lógica”(Prólogos con un prólogo de prólogos. Buenos Aires: Torres Agüero,1975,p.47).

Quien escriba piezas policiales no debe olvidar que lo dirige a lectores incrédulos y suspicaces, quienes ponen mucha inteligencia en seguir al autor. Este hecho no debe soslayarse al escribirlos, como también lo indica Borges(Borges oral. Buenos Aires: Emecé, 1979,p.67 y 72).

La Ficción Policial entre Nosotros
Antes de entrar a considerar a la novela policial en la literatura venezolana debemos señalar que es necesario hacer previamente una distinción. Ella es una forma, como ya lo hemos señalado, es la novela policial y otra, muy abundante entre nosotros, la novela de delincuentes, casos de Retén de Catia(1972) de Juan Sebastian Aldana o Soy un delicuente(1974) de Ramón Antonio Brizuela. Otros son los libros de experticia criminalística que no puede ser consideradas novelas policiales, porque no se desarrollan dentro de las estructuras del género, caso singular, sin ser novela, es Cuatro crímenes, cuatro poderes, del comisario Fermín Mármol León.

En verdad, en la literatura venezolana se puede decir que prácticamente no hay novelas policiales. El género ha sido extraño a nosotros. Ha habido, sin embargo, algunos escritores que han compuesto obras policíacas, sobre todo dentro del cuento, destacables pueden ser Pablo Comerzana con sus relatos de Un caso delicado(1987), el espléndido cuento “Boquerón” de Humberto Mata o como el volumen Luna roja(1994) de Luis Felipe Castillo(1963). Pese a esto no hay una tradición entre nosotros, fuerte y vigorosa, como la que encontramos en las letras anglosajonas, con piezas supremas como alguna de Ágatha Christie(1890-1976) o William Faulkner(1897-1962), textos recogidos por Jorge Luis Borges(1899-1986) y Adolfo Bioy Casares(1914) en una muestra que es antológica del género con textos que forman parte de lo mejor de la literatura occidental (Los mejores cuentos policiales. Buenos Aires: Emecé,1943-1951.2 vols).

La novela policial siempre ha tenido para nosotros un problema literario: para que estas obras sean piezas creadoras de verdad, para ser consideradas válidas dentro de la literatura, deben ser obras creadas con todas las características de buena anécdota, de estilo y escritura propios de toda creación literaria. Y esto en algunos, en muchos momentos lo han sido las policiales. Hay incluso obras maestras literarias como las de Dashiell Hammett(1894-1961). Y son buenas obras literarias porque son acabadas creaciones. El resto de lo que se conoce como policial es subliteratura porque son libros que no son trabajadas como volúmenes de creación, escritas en cuidadoso estilo y con máxima imaginación.

El policial es un género con obra propia en muchas literaturas desde que lo formó Edgar Allan Poe(1809-1849) en la norteamericana. Es por ello que mucho llama la atención cualquier producción de este género entre nosotros. Sobre todo cuando nos referimos a un libro que encaja plenamente en su modo y no es sub-literatura, como demasiadas novelas policiales. Es más un libro acabado que también los lectores del género mucho gozaran. Nos referimos a la novela de Ana Teresa Torres: El corazón del otro.(Caracas: Alfadil, 2005.284 p.). Esta tarea la amplió con su novela La fascinación de la víctima(Caracas: Alfa, 2008. 368 p.), estas obras constituyen el punto de partida del género policial entre nosotros porque son las obras que marcan la esencia de un género las mayores, como es el caso de El corazón del otro. Razón por la cual, andando hacia otro sendero del por qué la mayor obra del criollismo no es Zárate(1881) de don Eduardo Blanco(1838-1912) sino Doña Bárbara(1929) del maestro Rómulo Gallegos(1884-1969) en donde todas las condiciones del género son evidentes y están realizadas a plenitud.

Lo Que Es
Como ya hemos expresado dentro de la estructura policial cabe su hija la novela negra. De allí que la novela de la que vamos tratar puede ser vista como una novela negra escrita dentro de la tradición de la estructura policial, que es distinto de decir novela policial. Que sea una novela policial o una novela negra debe decidirlo el lector al pasar una tras otra sus páginas.

Es por ello que decimos La segunda y sagrada familia se trata de una novela política de estructura policial, libro que trata un grave tema nacional: es la historia de un político y candidato que tiene dos familias: una legítima y otra formada con su amante, con hijos en ambas casas, nacidos entrelazados.

Podríamos decir que, sin pretender serlo, esta es la historia de dos presidentes que conocemos perfectamente, sobre todo de uno con dos familias y todas sus graves consecuencias. El segundo también lo hizo pero abandonó y humilló a la esposa, que es el tema de La segunda y sagrada familia, asunto que tiene vigencia en nuestro medio y podría investigarse a todo lo largo de nuestra historia política, la del siglo XIX y del XX, ya que el presidente del XXI no tiene familia, ni siquiera hay Primera Dama, cosa nunca antes sucedida en nuestro devenir.

Personajes
Los personajes de esta sabrosa novela de Inés Muñoz Aguirre son esencialmente: Carolina Larrota: abogada, policía, joven, bella, delicada, universitaria, mujer independiente; Emiro Castellanos: el político y candidato a punto de ganar las elecciones; Cecilia Castellanos: su esposa legítima; Kathia Santéliz: amante, reputada periodista de la televisión, madre de varios de los hijos de Emiro Castellanos; Any Castellanos: la hija, legítima, que se convierte en la conciencia negra del padre, la rebelde, la que con razón le reclama la situación a donde los ha llevado(p.94-95,101,137,138); Mirna Adrianza: asesinada en un asalto, que nada tiene que ver con el complot(p.258) aunque ella estaba implicada previamente en la conspiración contra Emiro, a través de su joven amante quien la empuja a ello. Mirna es la asistente de Cecilia, la futura Primera Dama.

Los Hijos del Candidato
Los hijos de Cecilia y Kathia, vástagos del candidato, nacidos entrelazados. Explica Any, la sensible del grupo familiar, “La situación es insólita. Somos Alfonso, que es mi hermano mayor, vengo yo[Any], después viene Sebastian, el hijo de Kathia, después mi hermano Guillermo y después las chamas, Sandra y Sofía, unas morochas[hijas de Kathia]. Como verás estamos perfectamente intercalados”(p.140).

Anny, la hija, gran personaje de esta novela, enjuicia al padre por la situación a la que ha llevado a familia al tener dos mujeres e hijos en ambos lados. Alfonso, uno de los hijos varones de Cecilia dice: “Ese es un tema que no quisiera tocar…Es algo muy personal de mi padre”(p.159), expresión de una forma de machismo escondido. Y por qué en la novela subyace una gran interrogante: ¿hasta donde es privada la vida de un hombre público?.

Estructura
La segunda y sagrada familia se nos presenta como una novela de estructura policial cuyo sabueso investigador es una mujer, una bella mujer, abogada, periodista, refinada, independiente, a quien nada se le escapa, como es lógico. Aunque siempre se ha pensado que los policías de estos tipos de novelas deben ser siempre hombres, y ello no siempre es así, Agatha Christie tuvo su detective mujer: Miss Marple.

Pero que La segunda y sagrada familia tenga su detective mujer tiene sentido porque la idea de la serie “Vértigo” siempre debe involucrar a una mujer, o a varias, como en este caso. Una mujer que como dice la Montañés, directora de la serie, “Podía ser la víctima, la criminal o la encargada de resolver el caso…Nos motivó el presentimiento de que eso podía ser muy útil a la hora de intentar entender un país tan femenino y al mismo tiempo tan machista como el nuestro”.

El Suceso
La segunda y sagrada familia sucede en medio de la campaña electoral de Emiro Castellanos, de hecho en sus últimas semanas.

En esos días pasan una serie de hechos: entre ellos un intento de extorsión, que debe ser investigado. Por qué aquello sucede a la esposa, a Cecilia, esa es la pregunta que subyace. Por qué se persigue a la esposa del candidato y quienes lo hacen. Porque todo acaece en la casa de la familia “legítima” del candidato.

Pero el complot lo arma Any, hija legítima, y en él participa Sebastian, hijo ilegítimo(p.280), quien es hecho preso por su participación en el suceso, “el mismo Sebastián había confesado su delito”(p.258), aunque no era responsable del asesinato de Mirna.

Las Mujeres son el Centro
El centro de La segunda y sagrada familia lo constituyen las dos mujeres del candidato.

Dice Carolina: “No soy feminista, soy una mujer que no entiende a las mujeres que se dejan irrespetar de esta manera”(p.20-21); “me enerva este país de doble moral”(p.21).

La Entraña
Expresado esto está clara la esencia de lo que con certera mano nos narra la novelista. “Un hombre que es capaz de tener dos mujeres, es más, dos familias al mismo tiempo, no puede ser un ser humano confiable”(p.20), dice.

“Bueno Cecilia, dice Carolina, usted me va perdonar, pero hay un tema sobre el que necesito que hablemos…[Cecilia]Tu me dirás…[Carolina]Es sobre Kathia Santeliz…[Cecilia]…No me gustaría hablar de eso…[Carolina] pero es una situación que tenemos ahí, y que necesitamos clarificar.¿Cuál es la garantía de que las amenazas no están viniendo de allí?...Cecilia la miró…Estoy segura de que no. ¿Por qué? Kathia es una buena mujer. Cometió el error de enamorarse de un hombre casado y de las dos ella tiene la peor parte. Todos la señalan, se dicen cosas terribles de ella, pero yo conozco muy bien a mi marido. Si ella no fuera una buena mujer la habría dejado…[Carolina]¿Y Ud.?. [Cecilia] ¿Yo qué?.[Carolina] ¿Cómo aguanta esta situación?. [Cecilia]: Yo no aguanto nada. Yo soy la esposa, lo quiero. Estoy con él, como dicen los votos religiosos, en las buenas y en las malas”. [Carolina] ¿Y con respecto a los hijos de Kathia?[Cecilia] También son hijos de mi marido”(p.76-77).

El comienzo de lo armado por Any fue ofrecerle una alta cantidad de dinero para que dejara a su papá y saliera del país. Lo hizo a través de Eugenio, un asesor electoral extranjero de su papá.

Emiro se molestó al saberlo, para él la esencia de su vida era tener a las dos mujeres, fueran cuales fueran las consecuencias. Por ello, airado, le dice a a Eugenio, su asesor: “¿Cómo se te ocurre ofrecerle dinero para que me abandone? A mi tu me respetas y respetas a mi familia que es sagrada…Te vas de aquí. Hasta hoy trabajas en este comando…Tu viniste para encargarte de una campaña, desgraciado, no para meterte en mi vida privada. ¡Y me vas a decir ya quien coño te dio los reales que estás ofreciendo!”(p.84).

Any dice: “Que papá sostenga una situación como esta es algo que yo no le puedo perdonar. Yo considero que es una humillación pública para todos, pero principalmente para mamá”(p.137).

Pero tener dos familias es una fantasía de muchos hombres venezolanos: “Yo creo que todos los venezolanos sueñan con algo similar…¿O es que no se da cuenta de que nos daña a las dos familias”(p.138). “los políticos son así, a veces pierden la perspectiva de los riesgos a los que someten a sus familias”(p.130).

Ante esto Any dice: “Porque en silencio pienso que lo que pasa es que las dos son un par de sinvergüenzas, que no se respetan así mismas”(p.139). Le pregunta Carolina a Any: “¿Y tu que sientes frente a tu padre?...[Any]: No puedo con él. Me parece terrible. Creo que le perdí el respeto por completo…fue en bachillerato cuando empecé a escuchar lo de ‘la novia de tu papá’”(p.139).

Y Carolina dice: “Como mujer me encantaría dedicarme a erradicar el maltrato femenino”(p.187), así vemos como el suceso de la novela, tener dos mujeres, es una forma de maltrato. Por ello Carolina sigue diciendo cuando le preguntan: “¿Es muy fuerte el maltrato femenino en Venezuela?”. Responde: “El acoso sexual es una forma de maltrato, las ofensas públicas, la violencia psicológica. ¿Tu crees que alguna mujer que se siente traicionada o utilizada de alguna forma por su marido se detiene a pensar que eso es violencia de género?. Una traición es violencia”(p.187).

Todo esto tiene que ver con una nueva etapa que está viviendo el proceso femenino, llamado por la norteamericana Susan Faludi La guerra contra las mujeres(Buenos Aires: Planeta,1992. 446 p.) en su libro así titulado, en donde trata, así lo dice, “La relación encubierta de los hombres frente a la mujer moderna”, es propio de estos días del post femenismo, de la llamada Segunda Fase, por una de sus fundadoras, Betty Friedan(La segunda fase. Barcelona: Plaza y Janés,1983. 307 p.). Es además, un intento de restauración del “complejo de Cenicienta” del que habló Colette Dowling, vuleve a hacer presente el miedo de las mujeres a la independencia(El complejo de Cenicienta. Barcelona: Grijalbo,1982. 284 p.), o como se lee en la novela de Inés Muñoz Aguirre, dicho por un hombre,”Las mujeres se están volviendo una amenaza…se están metiendo en trabajos que jamás nadie se pudo imaginar que llegarían a hacer”(p.188). Lo cual es una observación misógina: tratan con ello de impedir su realización personal plena.

Tan es la guerra contra las mujeres, tan presente está el complejo de Cenicienta, que Kathia, la amante, ante Emiro se consideraba “una sombra en medio de cuatro paredes, una sombra que no hace otra cosa que esperarte y que vive como tu quieres que viva”(p.203).

Así es falsa la observación de que Emiro: ¿adora a su esposa?(p.225). El solo vive para si mismo. Y de hecho no es un hombre fiel(p.226), porque ser fiel es amara una sola mujer, serle leal además de fiel sexualmente.

En el penúltimo párrafo de la novela el candidato, Emiro, dice: “¿Qué va a pasar? ¿Esta vaina es un escándalo! No lo puedo creer. Tanto trabajo para que a una semana de las elecciones pase esto”(p.284). Era así, Emiro, había fraguado, hecho posible todo lo que termina sucediendo, que el complot armado por Any y ejecutado con ayuda de uno de sus hermanos naturales se haga verdad.

La Gran Pregunta
Así la gran pregunta que Inés Muñoz Aguirre nos hace desde la páginas de La segunda y sagrada familia es que lo íntimo y lo social están entrelazos, más en un político. Emiro piensa que lo personal y lo uno no está relacionado, pero quien está equivocado es él.

El cree que está en la correcto porque las dos mujeres le obedecen, él decide lo que se hace: “A este casa no viene nadie que Emiro no sepa, por más lejos que esté”(p.223), dice Kathia.

Los hombres en Venezuela, y en general en el mundo latino si es verdad que escogen a una mujer para que sea su esposa, al hacerlo, lo que es una elección, nunca piensan que al hacerlo renuncian a las demás: allí está la raíz del problema. Y no hablemos de lo que sienten cuando es la mujer la que les es infiel. Arde Troya porque estos tipos de hombres piensan que son ellos lo que tienen la razón. Y que el mundo es como teatro de marionetas que ellos manejan.

El Complot
Este es el drama que crea el candidato-protagonista de esta novela, porque al final la realidad lo vence. Los hijos de las dos mujeres lo ponen en su sitio. Descubre que su pretensión de las dos familias es un imposible, pese a que a la segunda, la de la amante, la considera “sagrada familia”. Pero Any si está clara, en medio de todo lo que ha sufrido, y visto sufrir a su mamá. Por ello dice a Carolina: “Yo creo que todos los [hombres] venezolanos sueñan con algo similar”(p.138): tener dos mujeres. Eso, respondemos, depende de la educación que hayan recibido y de lo que hayan visto en sus hogares. Si en su casa hubo fidelidad, amor entre los esposos, no hubo machismo, ello predispone y enseña al muchacho y a la muchacha hacia la fidelidad. Pero lo contrario es grave asunto. Y en nuestra vida pública hemos visto sus consecuencias.

Historias Venezolanas de Esta Indole
Para cerrar damos aquí algunos hechos venezolanos de esta misma índole, de los muchos que presenta nuestra historia.

Debe comenzar con el general José Antonio Páez(1790-1873) cuando, tras la victoria de Carabobo, dejó a su esposa doña Dominga Ortiz(1792-1875) y se fue tras Barbarita Nieves(c1803-1847). Aunque, se puede concluir del estudio del caso, que debió amar mucho a Barbarita pues muerta ella, en los veinte y seis años de vida que siguieron, hasta su muerte, no se le conoció otra mujer, ni se volvió a unir con doña Dominga, quien siempre estuvo cerca de él, sobre todo en los peores momentos, lo que le llegaron a partir de 1848, a meses de la muerte de Barbarita.

Otro suceso es la historia Anatasia Ibarra, a quienes todos denominaban Tasia, cuñada del general Antonio Guzmán Blanco(1829-1899), hermana de su esposa Ana Teresa Ibarra Urbaneja. Ambas vivían en la casa del caudillo, en la esquina del Conde. Y eran amantes. Tanto que fue a Tasia a quien Guzmán Blanco dejó mayores bienes en su testamento. Ella no los pudo gozar pues murió antes que él. Y tanto la quiso que la última carta que escribió Guzmán Blanco, desde París, fue dándole las gracias al presidente Ignacio Andrade por el pésame que le dio por el fallecimiento de Tasia. Esto está documentado, tanto que el historiador Tomás Polanco Alcántara piensa que Guzmán Blanco si bien se casó con Ana Teresa a quien amó fue a Tasia. Ana Teresa era la niña bella entre las Ibarra. Tasia la hembra que siempre le perturbó.

Doña Zoila Martínez de Castro, la esposa del general Cipriano Castro(1858-1924), fue seguramente la Primera Dama que mayor número infidelidades de su esposo debió soportar. Fueron muchísimas, se considera a este el presidente quien tuvo el mayor número de hijos naturales conocidos en un primer magistrado. De hecho hasta pensó divorciarse de doña Zoila. El congreso modificó el código y estableció el divorcio, la fecha, 1904, llama la atención por lo temprano en América Latina. El general pensaba casarse con una niña bien. Cuando doña Zoila lo supo le dijo “Ya sé que Ud. piensa divorciarse de mí. Si lo hace yo lo mato”. Hasta allí llegó el proyecto castrista.

El general Juan Vicente Gómez fue siempre soltero, tuvo dos parejas públicamente reconocidas, aunque nunca se casó con ninguna. La primera mujer, Dionisia Bello, era una mujer casada quien abandonó al marido y se fue con él; la segunda Dolores Amelia Núñez de Cáceres, era joven y soltera, a la que el caudillo hizo raptar en la puerta del Colegio San José de Tarbes, en Caracas. Tuvo muchos hijos el Benemérito: 84 está registrados en el cuaderno que llevaba en donde ponía los nombres de las madres y los hijos. Varios historiadores como Polanco Alcántara y Jorge Olavarría pudieron examinar aquel cuaderno. Cuando se mencionaron aquellas hojas en la serie “Gómez” de José Ignacio Cabrujas mucha gente pensó que aquello, que era verdad, era invento de la imaginación del dramaturgo.

Otro caso fue el del general Isaías Medina Angarita. Este siendo soltero enamoró y se llevó con él a Estrella Serfaty, madre de los hermanos Chocrón, Isaac, el dramaturgo entre ellos. Estrella abandonó a los hijos. Se fue a vivir con el general Medina en una casa en la esquina del Corazón de Jesús, tuvo dos hijos con él, Isaías y Teresita, pero con el tiempo el general abandonó a aquella mujer y a sus hijos tenidos con ella. El era aun soltero, Estrella Serfaty era judía. Hecho inexplicable: ¿por qué abandonó a los hijos? Pudo él católico casarse con Estrella Serfaty pues ya existía, desde décadas antes, establecido por el papa Benedicto XV, el matrimonio mixto, en el que cada cual podía seguir practicando su propia religión. ¿Por qué una judía no podía ser Primera Dama?. Medina dejó a Estrella y a sus dos hijos, para casarse con una católica, dos días antes de asumir la Presidencia.

Sobre lo hecho por Carlos Andrés Pérez: hay un durísimo testimonio de su hija Carolina Pérez Rodríguez, recogido por Mirtha Rivero(La rebelión de los náufragos. Caracas: Alfa, 2010,p.28-30), sobre los amores extra-conjugales de su padre, con Cecilia Matos y sus consecuencias, estas las vivieron los Pérez Rodríguez al morir el expresidentes e intentar la señora Matos apropiarse del cadáver y darle ella sepultura en Miami. Cosa que los Pérez Rodríguez, la viuda, pues Pérez nunca se divorció de ella, y sus hijos eran la familia legítima. Fue un escándalo lamentable. A poco de haberse al fin trasladado a Caracas los restos de Pérez también Cecilia Matos, inesperadamente para muchos, falleció en Bogotá.

Jaime Lusinchi: abandonó la esposa, la doctora Gladys Castillo, por su amante Blanca Ibáñez Piña, quien con el tiempo lo abandonó, como varios amigos le advirtieron le sucedería. Hoy vive, muy anciano, en la casa de su hija, en el mismo edificio donde vive la doctora Castillo, quien como médico siempre está pendiente de él.

De todo esto no podemos más que exclamar con Don Quijote:“Cosas veredes, Sancho amigo”.

(Leído en el Círculo de Lectura de la Asociación de Vecinos de La Lagunita, en su sesión de la tarde del miércoles 7 de noviembre de 2012).

www.analitica.com:
Caracas: noviembre 18,2012.