Lunes, 23 de Octubre de 2017

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La Ridicula Idea de no Volver a Verte

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Por: Roberto Lovera De-Sola

La más reciente novela de la madrileña Rosa Montero(enero 3,1951) es La ridicula idea de no volver a verte(Caracas: Seix Barral, 2013.237 p.). Ella es periodista, escritora y autora de textos infantiles. Sobre algunos de sus libros, que hemos leído con delectación, nos gustaría subrayar su valor, tal sus novelas Bella y oscura(Barcelona: Seix Barral,1993.197 p.) o La hija de Canibal(Madrid: Espasa Calpe, 1997.338 p.), esta llevada al cine(2003), por Antonio Serrano, protagonzida por Cecilia Roth(1956); o los memorables cuentos de Amantes y enemigos: cuentos de parejas(Madrid: Alfaguara,1998.276 p.), que constituye lo más alto concebida, con ojos de mujer, sobre este tema: los senderos contradictorios de la parejas heteroxuales; ensayos como sus Historias de mujeres(Madrid: Alfaguara,1995.241 p.) y el que es tiene sin duda su siamés, en aquel otro: Pasiones, amores y desamores que han cambiado la historia(Madrid: Aguilar,1999.230 p.) o su sabroso y hondo tratado literario, La loca de la casa(Madrid: Alfaguara,2003. 271 p.), que mucha gente, dado su título, leyó como una novela, pero no lo es. Es un manual, un vademecum, como decían los clásicos, para aprender a escribir sobre la base de lo sabido y vivido por un escritor de excepción como es ella. Otros magníficos libros hermanos, como este de Rosa Montero son: Bartleby y compañía (4ª.ed.Barcelona: Anagrama, 2001. 179 p.); el del gran novelista del terror y asuntos afines, el norteamericano Stephen King(1947), quien nos confía sus métodos de trabajo en Mientras escribo(Barcelona: Delbolsillo,2002. 319 p.) o el del turco Orhan Pamuk(1952) en La maleta de mi padre(Barcelona: Mondadori, 2007.97 p.) en donde otro autor, de los grandes universales de estos días, confía los por qué es de su escritura.

Vuelve otra vez Rosa Montero en La ridicula idea de no volver a verte a los temas que le son entrañables: la mujeres y los avatares de su vivir, vistos desde un ángulo que más que feminista llamaríamos post-feminista, que es el momento que vive la mujer en estos días.

Creemos que este libro trata, bellezamente, estos asuntos, a través de la biografía de madame Marie Curie(1867-1934) y de cierto momento en la vida de la propia autora, el momento del deceso de su propio esposo, trazando un paralelismo en las muertes de los cónyuges..

Ha escrito su autora este libro con un hondo acento de elegía. Y sus temas son: la inmensa e intensa terapia, un exorcismo, ante la muerte de ser amado, los maridos de ambas.

Es desde luego esta una novela biográfica, centrada casi siempre en la vida de Madame Curie, la primera gran mujer de la ciencia del siglo XX, y una de las grandes, en su especialidad de todos los tiempos. En cuanto al recuento de una vida leemos: “Soy una gran aficionada a las biografías: son cartas de navegación de la existencia que nos avisan de los escollos y de los bajíos que nos esperan(p.179).

Hay temas que se repiten, una y otra vez en diversos pasajes: todo lo relacionado con el ser femenino, con el feminismo, movimiento de las mujeres, con el hecho de escribir ficción, con la importancia que tiene encontrar la forma de ser uno mismo, una misma más bien en este caso. Toca, desde luego, esta novela, el tema de la muerte, siendo por lo tanto una vasta meditación sobre el final de una vida.

Marie Curie
Veámosla a ella, la protagonista, Marie Curie(1867-1934). Ella era polaca, nació llamandóse, Manya Sklodowska.

¿Cómo era?: ”Esa mujer de mente y voluntad tan poderosa, esa fuerza de la naturaleza”(p.63), ”La sostenía un voluntad de hierro, un gusto maníaco por la perfección y una increíble testarudez”(p.80) dijo de ella su hija Irene Curie(1897-1956), destacadísima científica ella misma, como sus dos papás, obtuvo el Premio Nobel(1935), junto con su esposo, otro destacado hombre de ciencia, Jean Federico Joliot(1900-1958).

Marie tenía “algo de misionera, de monja laica, de visionaria ardiendo en la pureza de su visión”(p.86).

Marie ”fue una persona perseguida por la leyenda”(p.99), ”primero fue considerada una santa, luego, una mártir y después una puta, y todo ello de una manera ardiente y clamorosa”(p.99). En verdad, siempre fue la mujer honorable, que nos pintó, hace décadas, la francesa Francois Giroud1.

Ser singular: “Desde luego Marie, era, en efecto, distinta y mejor que la inmensa mayoría de las mujeres. Pero también que la inmensa mayoría de los hombres, y quizá fuera ahí donde no lo tuviera tan claro”(p.130).

Fue en 1894 cuando conoció a Pierre Curie(1859-1906). Dos meses después, Pierre le escribió: “Sería muy hermoso, aunque no me atrevo a creerlo,pasar la vida uno junto al otro, hipnotizados por nuestros sueños; su sueño patriótico, nuestro sueño humanitario y nuestro sueño científico”(p.84).

El sueño patriótico que dice Pierre aquí se basa en su decisión de ayudar. Hay dos ejemplos: el primero en su Polonia natal: “Pese a la incomodidad de esa posición, de ese lugar tan resbaladizo, Marie pudo evitar del todo ser quien era: organizó una escuela clandestina para enseñar a leer y escribir en polaco a los campesinos de la zona, un proyecto arriesgado por el que podráin haberla metido en prisión. Ya había paticipado antes en la resistencia a través de la Universidad Volante de Varsovia, un movimiento educativo subterráneo”(p.58). El segundo fue la acción que encabezó durante la Primera Guerra Mundial(1914-1918) al frente de una ambulancia.

Dice Rosa Montero:
“Siempre me han maravillado esas armonías, esas extraordinarias coincidencias del destino que de cuando en cuando la vida nos otorga cuando se pone magnánima, y que hacen que, en la enormidad del mundo, se junten con provecho dos seres de difícil adaptabilidad, como en este caso: dos mentes superdotadas, dos personas raras, solitarias, de ardiente entrega utópica, apasionados por la ciencia, de edades semejantes, del sexo opuesto siendo heterosexuales, los dos sentimentalmente libres en el momento de encontrarse, ambos en la edad justa…y encima, ¡atrayéndose sexualmente el uno a la otra!. ¿No te parece un milagro? Pues, además de los horrores que tanto nos llaman la atención, la vida también está llena de prodigios”(p.93).

Ambos fueron los descubridores del polonio y del radio. La misoginia se hizo presente cuando la Academia Sueca decidió que solo Pierre podía subir a recibir el galardón de las manos del Rey de aquella nación. Pierre, como era lógico, se opuso decididamente. Con aquella presea María abría una puerta a la mujer, a la mujer bien formada, a las mujeres genios, como era su caso.

Cuando, luego, dicidió doctorarse, solo había en toda Europa una sola doctora en Física, la alemana Elsa Neumann. Y, en adelante, todo iría paso a paso, cuando Simone de Beauvoir(1908-1986), estudiaba en la Escuela Normal Superior, en Francia solo lo hacían quince mujeres en todo el país, ella incluída y ella era la estudiante más joven de La Sorbona. Y al graduarse solo lo lograron cuatro mujeres. Y ella, sacó dos puntos menos que Jean Paul Sartre(1905-1980), el primero de la promoción. Y con ese grado sólo habían ocho mujeres en todo el país2.

Volviendo a Marie: el 19 de abril de 1906, Pierre murió en un tonto accidente, tenía cuarenta y siete años, once años de casados, era, como ella, Premio Nóbel, lo habían obtenido juntos, ella tenía aquel día aciago treinta y ocho años(p.115).

“Marie Curie no fue solo la primera mujer en recibir un premio Nóbel(1903) sino la única en recibir dos(1911), sino también la primera en licenciarse en Ciencias en la Sorbona, la primera en doctorarse en Ciencias en Francia(1903), la primera en tener una cátedra…Fue la primera en tantos frentes que resulta imposible enumerarlos. Una pionera absoluta. Un ser distinto. También fue la primera mujer en ser enterrada por sus propios méritos en el Panteón de Hombres Ilustres(sic) de París(abril 26,1995) con gran pompa y boato(por cierto que en Panteón también están Pierre Curie(1859-1906) y Paul Langevin(1872-1946), el marido y el amante de Marie) y el discurso del presidente [Francois] Mitterrand(1916-1996), para entonces ya muy enfermo, enfatizó ‘la lucha ejemplar de una mujer’ en una sociedad en la que las ‘las funciones intelectuales y las responsabilidades públicas estaban reservadas a los hombres’”(p.20), salvando así un poco la barbaridad de enterrar a una mujer en un panteón de hombres, en pleno período de feminismo universal.

Y refiriéndose al Diario que Marie escribió tras la muerte de su amado Pierre, dice la Montero:

“Probablemente Marie Curie se salvó de la aniquilación gracias a redactar estas páginas. Que son de una sinceridad, de sun desgarro y de una desnudez impactante. Es un diario íntimo, no estaba pensado para ser publicado. Pero, por otra parte, no lo destruyó. Lo conservó. Claro que era una carta personal dirigida a Pierre. Un última nexo de palabras. Una especie de postrer cordón umbilical con su muerto. No me extraña que Marie fuera incapaz de desprenderse de estas anotaciones desconsoladas”(p.31).

Ese texto se puede leer aquí, al final del libro, como Diario de Marie Curie(p.213-233). Fue, además el origen de La ridícula idea de no volver a verte, como nos confiesa la novelista.

Marie, junto con aquella racionalidad plena, propia del científico, que una mujer apasionada, incluso sexualmente. Aquí leemos: “Volviendo a nuestra Marie, pienso que, por debajo de su rígida contención y justamente por eso, era un verdadero torrente pasional. Rebosaba sentimientos volcánicos en las cartas que escribía en su juventud; en el diario que hizo tras la muerte de Pierre; en las pocas líneas que mandó a su amante, Langevin, y que casi originaron una tragedia. La pasión se ocultaba en los altibajos de su temperamento, en sus crisis melancólicas, en su sensibilidad de nervio en carne viva”(p.63).

Pero, “Hay dos cosas difíciles de entender en la biografía de Madame Curie…La primera que, pese a todas las evidencias que se fueron sumando a lo largo de su vida, no llegara a ser consciente del peligro de la radio…La segunda cosa difícil de entender de Marie Curie es su completo silencio a la hora de hablar de los problemas añadidos a los que se tenía que enfrentar por ser mujer. Jamás mencionó, ni de refilón, el evidente y feroz machismo de la sociedad en la que vivía, y nunca resaltó las injusticias concretas que ella misma sufrió, que fueron muchas”(p.121 y 128). Se llegó a pensar en aquellos días, después que le dieron el Nóbel con reticencias, y no la dejaron subir a recibirlo, junto con Pierre, porque era una mujer. De ella incluso se llegó a decir era “alguién peligroso, un especimen, de voluntad perversa e inapropiada ambición que podría resultar nocivo para la Academia[Sueca]”(p.129).

Fue, como consecuencia de lo nocivo que es el radio, que fue de lo que ella murió, a los sesenta y siete años, en 1934. Allí parece que para ella el servicio que estaba haciendo a la humanidad era superior a todo. ¿Será esa la utopía de ella de la que le habló Pierre en la carta en donde lo ofreció su amor completo?.

La Muerte
En este libro, como en toda vida humana, el tema de la muerte está presente. Tal los decesos de Pierre y de Pablo, el esposo de la Montero, que se repiten, como contrapunto, en la narración.

Por ello escribe la autora: “Portarse bien´ en el duelo…Vivimos tan enajenados por la muerte que no sabemos como actuar. Tenemos un lío enorme en la cabeza”(p.28), “Acarreamos a nuestros muertos subidos a nuestra espalda: eso me decía Amos Oz(1939) en una entrevista(los judíos tienen tantos muertos, sostenía él, que el peso es sobrehumano). O bien somos relicarios de nuestra gente querida. Los llevamos dentro, somos su memoria. Y no queremos olvidar…[Marie escribe] ‘Y me parece que el olvido ya viene, el horroso olvido que aniquila hasta el recuerdo de ser amado’”(p.71-72). Quizá por ello Isabel Allende(1942), por su parte, en una de sus novelas, Eva Luna(1987), sin embargo, escribió, “La muerte no existe, la gente muere cuando la olvidamos. Si puedes recordarme siempre estaré contigo”. O, muchos años antes, nuestra Teresa de la Parra(1889-1936): “Me dolía tanto que mis muertos se volvieran a morir conmigo que se me ocurrió la idea de encerrarlos aquí. Este es el retrato de mi memoria”3.

Feminismo
Rosa Montero, creemos que lo podemos decir, desde siempre fue feminista, de allí que el tema femenino haya dominado su obra intelectual, tanto en la ficicón como en el ensayo y en el periodismo; por ello sus mejores personajes creados son mujeres. Y ello no podía dejar de aparecer aquí en La ridícula idea de no volver a verte. Es, desde luego, un sustrato importante de esta novela.

Por ello indica: “Crecemos con el poderoso mensaje de nuestros progenitores calentándonos la cabeza y a menudo terminamos creyendo que sus deseos son nuestros deseos y que somos responsables de sus carencias…nuestras madres vivieron atrapadas por el sexismo pero pudieron contemplar el cambio social…Entonces criaron a sus hijas, a varias generaciones de hijas, desde esa rabia y esa pena. Y nos llenaron los oídos con sus amargos pero hipnotizantes susurros; con palabras candentes como el plomo líquido: ‘No tengas hijos, no seas como yo, no te dejes atrapar en el papel doméstico, sé libre, sé independiente, haz por mi todo lo que yo no pude hacer”(p.39).

Ello, dice, “Porque las mujeres estamos presas de nuestro pernicioso romanticismo, de una idealización desaforada que nos hace buscar en el amado el summum de todas las maravillas”(p.61).

Y se para ante la belleza femenina: “Siempre me ha irritado y desesperado esa propensión tan humana de mostrar una irremediable debilidad por la belleza…El caso es que la gente hermosa tiende a parecernos más inteligente, más sensible, más simpática, más honesta”(p.60). Pero también, no podemos soslayar, por un lado, desde luego, que para algunas mujeres la belleza es su capital; por otro existe también la belleza perfecta. Todas las épocas han siempre contado los nombres de las más bellas. La más bella del siglo XX siempre nos ha parecido Catherine Danueve(1943), quien a sus setenta años lo sigue siendo. Además, de la inmensa actriz que es.

Escribir
Pensamos que todos los pasajes de esta novela en la cual Rosa Montero reflexiona sobre la vocación y el oficio de escribir, constituyen nuevas exploraciones de La loca de la casa. La loca de la casa es la imaginación, la expresión es de Teresa de Jesús(1515-1782), la santa de Ávila, gran escritora ella misma, de las más altas del siglo XVI hispano.

Tal estas meditaciones suyas: “Los libros nacen de un germen ínfimo, un huevecillo minusculo, una frase, una imagen, una intuición; y creen como zigotos, orgánicamente, célula a célula, diferenciandose en tejidos y estructuras cada mes más complejas, hasta llegar a convertirse es una criatura completa y a menudo inesperada”(p.10)

¿Por qué escribimos? “Pero luego, con el tiempo, he ido cambiando de opinión; de hecho, he llegado a la conclusión de que en realidad es algo que hacemos todos: aunque en mis novelas yo huya con especial ahinco de lo autobiográfico, simbólicamente siempre me estoy lamiendo mis más profundas heridas. En el origen de la creatividad está el sufrimiento, el propio y el ajeno. El verdadero dolor es inefable, nos deja sordos y mudos, esta más allá de toda descripción y de todo consuelo. El verdadero dolor es una ballena demasiado grande para poder ser arponeada. Y sin embargo, y a pesar de ello, los escritores nos empeñamos en poner palabras en la nada. Arrojamos palabras como quien arroja piedrecitas a un poco radiotivo hasta cegarlo…Yo ahora sé que escribo para intentar otorgarle al Mal y al Dolor un sentido que en realidad sé que no tienen…El arte es una herida hecha luz, decía Georges Braque(1882-1963).Necesitamos esa luz, no solo los que los que escribimos o pintamos o componemos música, sino también los que leemos y vemos cuadros y escuchamos un concierto. Todos necesitamos la belleza para que la vida nos sea soportable. Lo expresó muy bien Fernando Pessoa(1888-1935) ‘La literatura, como el arte en general, es la demostración de que la vida no basta’. No basta, no. Por eso estoy redactando este libro. Por eso lo estas leyendo”(p.31-32).

Y sobre la creatividad señala: “La creatividad es justamente esto: un intento alquímico de transmutar el sufrimiento en belleza, son armas poderosas contra el Mal y el Dolor. Las novelas no los vencen(son invencibles), pero nos consuelan del espanto. En primer lugar, porque nos unen al resto de los humanos: la literatura nos hace formar parte del todo y, een el todo, el dolor individual parece que duele un poco menos. Pero además el sortilegio funciona porque, cuando el sufrimiento nos quiebra el espinazo, el arte consigue convertir ese feo y sucio daño en algo bello. Narro y comparto una noche lacerante y al hacerlo arranco chispazos de luz a la negrura(al menos a mi me sirve). Por eso [Joseph]Corand(1857-1924) escribió El corazón de las tinieblas(1902): para exorcisar, para neutralizar su experiencia en el Congo, tan espantosa que casi lo volvió loco. Por eso, [Charles] Dickens(1812-1870) creó Oliver Twist y a David Copperfield: para poder soportar el sufrimiento de su propía infancia…Los humanos nos defendemos del dolor sin sentido adornándolo con la sensatez de la belleza, aplastamos carbones con las manos desnudas y a veces conseguimos que parezcan diamantes”(p.119).

Y sobre lo que está hondamente adentro: “Pero siempre es tan difícil escribir sobre lo más íntimo. O al menos para mi lo es. No me gusta la narrativa autobiográfica, es decir, no me gusta practicarla. Leerla es otra cosa: hay autores inmensos que, partiendo de su propia vida, son capaces de crear obras maestras, como [Marcel] Proust(1871-1922) y su En busca del tiempo perdido o Corand y El corazón de las tinieblas. Pero yo siempre he necesitado utilizar la intermediación del cuento para poder expresar mis alegrías y mis penas. Los personajes de ficción son las marionetas del inconsciente. La conexión entre la realidad biográfica y la ficción es u territoio ambiguo y pantanoso en donde se han hundido no pocos autores”(p.194).

Y en cuanto a lo podemos contar o no, dice: “No es fácil saber donde pararse, hasta donde es lícito contar y hasta donde no, cómo manejar la sustancia siempre radioactiva de lo real. Creo que es evidente que no hay buena ficción que no aspire a la universalidad, a intentar entender lo que es el ser humano…La cuestión, en fin, es la distancia; poder llegar a analizar la propía vida como si estuvieras hablando de la de otro…De algún modo, el narrador es como un medium: sus palabras son la expresión de muchos…Y al escribir, uno siente ese compromiso, esa pasión de hablar por los otros”(p.194). Es decir, como indicó Octavio Paz(1914-1998) los escritores son los traductores de lo que los demás sienten y no puden expresar porque escribir no es su oficio4.

Agosto 31-septiembre 15,2014.
 

1 Francoise Giroud: Marie Curie, una mujer honorable. Barcelona: Argos Vergara, 1982. 252 p.
2 Hazel Rowley: Sartre y Beauvoir, la historia de una pareja. Barcelona: Lumen,2006.614 p. Ver especialmente los capítulos I y II.
3 Isabel Allende: Eva Luna. Barcelona: Plaza y Janés,1987. 282 p., La cita procede de la p.44; Teresa de la Parra: Las Memorias de mama Blanca. Caracas: Alfaguara,2011. 227 p..La cita procede de la p.28. .