Domingo, 25 de Junio de 2017

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La Bailarina, Coreógrafa y Maestra Nina Novak

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Por: Roberto Lovera De-Sola

Saludamos con fervor la presencia entre nosotros esta tarde de la bailarina y maestra Nina Novak. Es esta la primera vez que aquí en nuestro Círculo de Lectura de La Lagunita consagramos una sesión al Ballet Clásico, no por desisterés por este gran arte sino que por el hecho de constituir nuestras sesiones tertulias basadas en la lectura de libros, sobre todo literarias, y siendo escasos los libros sobre ballet clásico y danza que se publican entre nosotros nos nos había llegado la oportunidad de tratar sobre las danza analizando un libro. Es lo que vamos a hacer hoy gracias a las memorias que sobre su vida ha publicado Nina Novak. Esta será una conversación sobre arte, sobre uno en particular, visto a través de una de sus más destacadas figuras en Venezuela, durante el último medio siglo.

El Ballet
Aunque danzas hubo siempre, desde muy antiguo en la vida de las sociedades, el más antiguo ballet del cual tengamos noticia viene del siglo XVI, en particular del 15 de octubre de 1581, cuando fue puesto en escena en París el Ballet cómico de la reina2. En esa misma centuria, diez y seis años después, en 1597 había surgido la Ópera en Florencia3. En verdad, el ballet toma carta de naturaleza plena en el siguiente siglo, cuando en el siglo XVII, el Rey Sol, don Luis XIV(1638-1715) auspició la creación de la Real Academia de Danza(1661), que dirigió el músico y compositor Juan Bautista Lully(1632-1687), artista de aquella corte de tan altísima cultura porque además de la música sinfónica y del ballet actuó en ella el dramaturgo Moleire(1622-1673), maestro de la comedia. En ese momento ya se habían definido clramente las cinco posiciones básicas del ballet mediante las cuales las bailarinas y los bailarines ejecutan sus movimeintos sobre el escenario.

Francisco de Miranda Espectador del Ballet Clásico en la Europa del Siglo XVIII.

Esta parte es
para Johanna Fernández,
gacela siempre grácil
cuando baila en el espacio.

Para la historia cultural de Venezuela las primeras noticias sobre el ballet que poseemos fueron aquellas que confió Francisco de Miranda(1750-1816) en las páginas de su Diario(1771-1792. Cuando Miranda llegó a Europa, en 1771, se vivía en el ballet la época post Juan Bautista Lully. En su centro se encontraba María Ana Camargo (1710-1770), uno de cuyos maestros había sido Louis Dupré (1697-1774). Para esa época ya Charles-Louis-Pierre de Beauchamps (1636-1719) había definido las cinco posiciones básicas del ballet mediante las cuales los bailarines danzan sobre el escenario. Para ese momento, tras la acción de Juan Bautsita Lully, apoyado siempre por el Rey Sol, Luis XIV, el ballet había logrado la categoría de arte autónomo y profesional, esto especialmente tras la creación, obra de Luis XIV, de la Real Academia de Danza (1661). De 1701 data la obra de René Feuillet Coreografía del arte de describir la danza por caracteres, figuras y signos demostrativos. En 1725 Pierre Rameau había impreso El maestro de la danza. En 1758-1760 Juan Jorge Noverre (1727-1810) había editado sus Cartas sobre la danza. Todo este arsenal teórico va a dar como un río sobre lo que se hacía en aquellos días. Parte de lo cual vería Miranda en los escenarios europeos ante los cuales se sentó.

Fue aquel el tiempo que presenció la incorporación de la mujer al ballet de la ópera. Fueron los días de los ballets de Gluck. Temporada durante la cual ingresó en la escena el color local, pintoresco y popular, se reformó el vestuario con el cual se bailaba, se dio gran importancia a la expresión. En aquellas horas María Salle interpretó los ballets de Pierre Rameau, con especial gracia en los movimientos pantomímicos.

Sin embargo, muchas de las muestras de ballet de las cuales fue espectador Miranda se bailaban o dentro de la Operas o como parte del programa en el cual se ponía en escena una ópera y como complemen¬to se bailaban algunas piezas. De todas maneras en todo esto don Francisco fue también el primer venezo¬lano en referirse por escrito al arte del ballet.

En Venecia le molestó lo que observó: “y a las nueve y media nos fuimos al teatro de San Samuele, donde me fastidié bastante con las tonterías e indecencias del espectáculo que aquel populacho hacía repetir hasta tres veces a cada paso... Mientras una bailarina nos enseñaba las nalgas, ‘point’ de aplauso”4(t. IV, p. 190); en otro momento, todavía en Venecia, llama la atención por la alegría de las bailarinas ante tantos aplausos(t. IV, p. 193); en Pisa indica “A casa a vestirme. Luego al teatro a las siete, donde dieron una Opera Buffa y bailes... sólo Madame Pelosini, primera bailarina y que tocó además un solo muy bien en el Lento, era de mérito entre todos”(t. IV, p. 239); y en Patras, Grecia, guarda este recuerdo “Mas yo, curioso de ver los bailarines que ya habían intentado entrar en la sala lo que el Arzobispo no permitió en su presencia supli-qué, ido este, que bailasen y entraron, efectivamente... No se puede verdaderamente dar una idea de la obscenidad de sus movimientos... Usan como castañetas de metal y bailan con bastante agilidad una aria viva y graciosa, que tres o cuatro violines y un pandero suenan bastante bien; el vestido y el movimiento asimilan los de una mujer” (t. IV, p. 368). Entendemos que se trata de una danza popular, cosa que aclara una anotación de Miguel Castillo Didier en su selección del Diario mirandino5; de igual forma se deleitó en Kiev con una danza cosaca, la cual consideró “un primor” (t. V p. 111); en Moscú fue al teatro y observó “De aquí fui al teatro... en que se dio una pequeña ópera rusa con bailes... todos nacionales los actores y a fe que imitan a los italianos y franceses en sus monerías perfectamente. Nunca hubiera creído que un cuerpo ruso pudiese plegarse y afeminarse tanto” (t. V, p. 222) y por fin en Burdeos anota “Dieron Les Forberies de Scapin[Moliere] en que realmente se desconoce el autor del Misántropo[Moleire]. Después un soberbio ballet L‘amour et Phyché, con máquinas y tramoyas magníficas, acaso el mejor que he visto, obra del señor Dauverbal. La mujer de éste, señora Dauverbal, bailó nobilísimamente, con tanta sencillez y elegancia como no tengo visto jamás... cosa hermosísima por cierto” (t. VIII, p. 349). Esto vio Miranda el 22 de marzo de 1789. Pero el 1º de Julio del mismo año, a trece días de la toma de la Bastilla, el arte volvió a anticiparse a los hechos políticos. Ese día el mismo Jean Dauverbal estrenó en la misma Burdeos su ballet La fille mal gardeé, un espectáculo que ha tenido gran suerte pues todavía hoy, con muchas modificaciones y mutaciones, sigue siendo un ballet de repertorio. Pero, este es su valor político, en su historia triunfan los ideales ilustrados, los que hicieron posible la Revolución Francesa, ya que la muchacha entre el noble bobo y rico y el burgués escoge a éste último. Así en la escena la historia también se altera. A los pocos días del estreno de La fille mal gardeé los burgueses llegaron al poder.
Quedó, sin embargo, así el testimonio del caraqueño Miranda a quien la belleza peculiar del arte del ballet y la danza no escapó. Dejó consignado lo que vio. De esta forma de expresión creadora sólo le molestó aquellos espectáculos vistos en Roma en los cuales “las mujeres son representadas por hombres que con calzones negros y de todos colores, hacen sus cochinas piernas que es una indecencia” (t. IV, p. 254), otro pasaje se refiere a quienes esto hacen como “malditos bailarinas” (t. IV, p. 260).

Y quedó también gracias a Miranda una apreciación de lo que los bailarines hacían desde el escenario. Y el testimonio de un arte por él cual tan escasa predilección han tenido los escritores venezolanos. Pasaría mucho tiempo hasta que pudiéramos leer otro pasaje sobre el ballet redactado por un grande y sensible hom¬bre de letras nuestro. Tales los escritos que sobre el ballet nos legó Guillermo Meneses (1911-1978) o las imágenes del Giselle, visto en Moscú, puesto en escena por el Bolshoi, que nos regaló Arturo Uslar Pietri(1906-2001)6. No excluimos aquí a nuestro primer crítico de ballet y danza: Rubén Monasterios(1938)7.

El Ballet en Venezuela
Señalan los historiadores de la danza entre nosotros, Teresa Alvarenga en este caso, que “El primer contacto de Venezuela con el ballet fue tardío, entendiendo el término ballet aquella representación escénica en la que se utiliza el movimiento, el gesto, la expresividad y la música, sujeta a reglas del ‘en dehors’ y las cinco posiciones asistematizadas por Beauchamps y sus colegas. Esas técnicas que venían trabajando Caroso, Sermenta y Negri van a constituir la base de la Academia Real de la Danza creada en 1661 por Luis XIV, a la que once años más tarde añadiriía una escuela, considerada el ‘hogar del ballet en el mundo”8

En Venezuela, con el antecedente de las anotaciones de Miranda, y las frases de Simón Bolívar sobre el baile,¡cómo iban a faltar!: “El baile es la poesía del movimiento”9, se historia el ballet a partir de 1917, tras las presentaciones de la gran bailarina rusa Anna Pavlova(1882-1931) en el Tetaro Municipal de Caracas y en Teatro de Puerto Cabello, ella era una de las estrellas de los Ballets Rusos de Serguei Diaguilev(1872-1929).

En adelante, hasta comienzos de las década de los cuarenta del siglo XX se han anotado la presencia, producto del contagio producido por el paso de la Pavlova. Algunas jóvenes como Graciela Niño Pasiós. Hay noticias de la presentación aquí de la bailarina rusa Norka Ruouskaya.
Aunque en verdad la primera verdadera maestra de este arte llegó a Caracas en 1930: Gally de Mamay, también perteneciente a la compañía de Diaghilev, aquí ella desarrolló labor docente en casa de familias como los Zuloaga y los Álamo. Alumnas suyas fueron la Nena Palacios, Luisa Zuloaga de las Casas(1923-1990), destacada artista plástica en adelante, y Belén Alámo, quien, en 1936, dirigió la primera cátedra de ballet que aquí se estableció.

En 1934 llegó un hombre que también dejaría su huella Basil Iston Dimitri; en 1941 abrió su propio escuela en la Casa de Bellard, en la Plaza del Panteón. Entre sus alumnos se contaron Belén Álamo, René Nájera, ya que fue el primero en tener varones solistas, las hermanas Benzecri, Cristina y Teresa Hernández, Alicia Larralde, Egldee Dominguez, Ángela Valentin, Pascuita Basalo y la Nena Coronil, María Enriqueta Coronil Ravelo(1922-2001) quien de todas aquellas estudiantes fue la que dejo huella permante en njuestro ballet clásico.

En 1936 llegó de Austria la maestra Steffy Stahl(1919-1993). Asi llegamos a mediados de la década del cuarenta.

Aquí cabe una acotación de de historia cultural, hay un hecho que debe subrayarse con detalle: con el Ballet Clásico le llegó a Venezuela la esencia del arte de la danza del siglo XX a través de la gran creación de uno de los más altos espíritus del siglo XX, la de Serge Diaghilev: los Ballets Rusos. Diaghilev ha sido considerado por los historiadores como el mayor promotor de las artes surgido en el mundo después de los Medici en la Florencia del Renacimiento10. Veamos el por qué de nuestra afirmación que tiene, a nuestro entender honda significación en nuestra historia cultural: cuando en 1945 estuvieron en Caracas los Ballets Rusos del coronel De Basil, nos llegó la gran tradición del ballet clásico: la compañía de Basil era la sucesora de los célebres Ballets Rusos de Diaghilev, fundados en 1911, que cambiaron el senderos del ballet clásico en el siglo XX. Este es un hecho que consideramos fundamental en el desarrollo del ballet clásico entre nosotros: desde muy temprano estuvimos situados en la gran trayectoria de su arte, que fue vanguardia desde muy temprano, sobre todo en sus grandes presentaciones en el París de los años diez, en 1913 se estrenó allí un ballet que lo cambió todo: La consagración de la primavera, con música de Igor Stravinski(1882-1971), escenografía de Pablo Picasso(1881-1973) y vestuario de Coco Chanel(1883-1972) aunque ya para ese año, esencial en la historia artística del siglo XX, Diaghilev había estrenado ya, siempre con música de Stravinski, El pájaro de fuego(1910) y Petrushka (1911). Pudieron ver entonces nuestros bailarines, sobre todo los de la compañía de la Nena Coronil, Vicente Nebreda(1930-2002) entre ellos, quien sería el más destacado, pero también las hermanas Contreras, Irma(1930) y Margot(1927), Belén Lobo(1932) y Graciela Henrríquez(1952), en Caracas en aquel momento de los años cuarenta coreografías de Mikhail Fokine(1880-1942), Leonide Massine(1896-1979) y Serge Lifar(1904-1986), figuras claves de este arte, todos venidos de la rica cantera de los Ballets Rusos de Diaghilev. No hay que olvidar, ya lo hemos señalado, que una destacada bailarina de esa compañía, Anna Pavlova, bailó en Venezuela en 1917: el 17 de noviembre en Caracas y 10 de diciembre en Puerto Cabello11.

Nuestra Bailarina
Es dentro de este panorama que debemos colocar a Nina Novak, cuyas Memorias, el ballet, mi vida, mi pasión.(Caracas: Gráficas Acea, 2010.256 p.), escrito con la colaboración de Luisa Himiob, nos ocupan esta tarde. Fundamento de los diálogos que sostienen este libro, y de la escritura del mismo, ha sido el Diario que Nina Novak ha escrito a todo lo largo de su vida, fuente de su memoria, sus primeros recuerdos fueron escritos a la edad de 6 o 7 años, hacia 1929-1930.

Una Peripecia
Si somos imprecisos en los datos sobre el nacimiento e infancia de nuestra bailarina es por la propia imprecisón de sus Memorias, el ballet, mi vida, mi pasión. De hecho, ni siquiera el día, mes y año del nacimiento de Nina Noak se especifican. Hemos deducido el año del propio relato que se nos ofrece. De hecho no tieine sentido ofrecer una autobiografía sin indicar con precisión la fecha de nacimiemto de su portganista, que es el lógico comienzo de toda vida, de toda biografía. Tampoco se indica el apellido de la madre de nuestro personaje.

Nina Novak nació, en Varsovia, Polonia, en 1923. Fue hija de los esposos Novak, Jozef y Janina. Tuvo seis hermanos: Romana, Edmund, Jozef, Wincenty, Karimiera. Era la suya una familia católica. Y una familia muy musical, dos de sus hermanos tocaban instrumentos, uno piano, el otro violín.

La vida de Nina Nobak ha tenido tres etapas: Polonia, en los años treinta y cuarenta; los Estados Unidos, especialmente Nueva York, en los años cincuenta y sesenta; Europa en el mismo período y Venezuela, desde 1964 hasta la fecha.

En 1931, a la edad de ocho años inició sus estudios de ballet clásico en el Ballt de la Ópera de Varsovia, ”Desde temprano mi vida se relacionó siempre con el escenario, primero como estudiante, después como bailarina y ahora finalmente como docente”(p.28), tanto que pudo decir desde el inicio de su formación: ”Todo había cambiado para mí, solo el ballet me interesaba”(p.30). En su formación influeron grandes maestros como Branislava Nijinnska y León Wojcikowski.

Tenía 15 años cuando, en 1939, el año trágico para la vida europea, cuando hizo su primera gira como bailarina a París, Londres y Nueva York, en esta ciudad en los días de la Feria Mundial. Era la época en que estaba plenamente viva la influencia de los Ballets Rusos de Diaghilev, muerto hacía una década en Venecia.

A principios de agosto del mismo 1939 regresó a Varsovia. Era aun una adolescente en la hora de invasión alemana a su patria(septiembre 1,1939), fue aquel el momento del inicio de la Segunda Guerra Mundial, esta no terminaría sino seis años más tarde. La evacuación de Varsovia fue en 1944. En aquel momento también comprendieron los polacos que los rusos también habían comenzado a ser enemigos de su país, a poco del fin de la contienda, cuando los polacos soñaban con la democracia la URSS se hizo dueña de Polonia e impuso el comunismo durante las siguientes cuatro décadas, hasta la caída del socialismo autoritario, consecuencia del derrubamiento del Muro de Berlín(noviembre 10,1989), proceso que se había iniciado con las huelgas de Polonia, liderizadas por Lech Walesa(1943), dirigente del sindicato Solidaridad, verdadero libertador de la patrria polaca tras haber obtenido el triunfo en las elecciones de 1989. Ya para ese momento el más prominente polaco, Juan Pablo II(1920-2005), era papa.

Volviendo a 1939 a poco de la ivasión los nazis comenzaron a organizar los Guetos y un poco más tarde los Campos de Concentración, en donde enviaron a los judíos.
En 1941 la guerra se hizo más amplia, Japón atacó a los Estados Unidos y estos le declaron la guerra. Alemania e Italia entraron en ella contra los Estados Unidos. Ese año también Alemania atacó a Rusia. Y los aliados comenzaron a prepararse para vencer al fascismo y al nazismo, hechos con los cuales concuyó la guerra en 1945.

Dice Nina Novak en sus recuerdos: ”La guerra interrumplió mi formación como bailarina y mi educación general, pero los años que pasé en la Ópera fueron intensos en mis estudios en las clases de ballet. Trataba de aprender lo mejor y más rápido posible mis lecciones regulares para tener más tiempo para el ballet. No sólo eran las clases, sino que aprovechaba toda oprotunidad para ver bailar a otros. Viendo también se aprende mucho”(p.29)

Pero fue tenebroso para su familia, como para toda su nación, el período de la guerra: su hermano Jozef murió en el Campo de Concentración de Auschwitz, pese a ser católico, allí además de los judíos murieron 75.000 polacos no judíos.

Nina Novak en 1944, no había terminado la guerra, los nazis seguían dominando su país, salió de Polonia hacia Alemania, obligados por los invasores, lo hicieron por la ciudad fronteriza de Breslav, camino a los campos, ellas a un campo en Jena, don fueron estaban detenidas allí y trabajaban en una fábrica cercana, 14 horas al día. Luego pasó a otro campo en Checoeslovaquia, de allí otra vez a Polonia, a Cracovia, cerca de allí, en la ciudad de Wieliczka, se encontró de nuevo con su mamá. En este momento tanto su papá como su hermano mayor habían fallecido, el padre al parecer en el campo de concentración de Dachau. Volvieron juntas, madre e hija, a Cracovia en donde a poco llegaron las tropas soviéticas.

En 1945 pareció iniciarse una nueva vida en Polonia, pero a poco los polacos comprendieron que habían caído en otra dictadura: la soviética, dentro de ella vivirían durante las siguientes cuatro décadas, hasta 1989, tras las elecciones polacas, el fin del comunismo y el reenicio de la vida democrática en Europa, nuevo tiempo de la humanidad que mundo vive. El proceso en los países del norte a África y el Medio Oriente es una de sus secuelas. Desgraciadamente en América Latina la crisis de la democracia y la presencia de las neo-dictaduras, impulsadas desde Caracas, no se ha logrado comprender este hondo proceso, singularísimo en la historia de la humanidad.

Terminada la guerra, su fecha final fue el 8 de mayo de 1945, ella volvió a bailar, a poco retornó a Varsovia,

También en 1945 había conocido allí a un oficial norteamericano aliado, llamado Peter, con él se casó, fue su primer marido. El apellido del primer esposo no se indica en el libro que comentamos, es un nuevo error metodológico, una biografía debe proporcionar todos los datos sobre la vida de su protagonista. Y todos los nombres y apellidos de las personas relacionados con el protagonista del relato que se ofrece al lector, máxime cuando este lee aquel recuento seis décadas despues de sucedidos los hechos. Se casaron en Varsovia era, recuerda ella, “muy decente y bastabte atractivo”(p.53).

Ya en 1946, hace sesenta y siete años, debió salir de Polonia, mal vista por los comunistas por ser esposa de un norteamericano. Pasó entonces a los Estados Unidos.

Después de conocer la familia de su esposo volvió a Nueva York en busca de trabajo, debía hacerlo para ser independiente, desarrollarse profesionalmente y poder ayudar económicamente a su familia en Polonia, cosa que hizo.

Por ello, muy pronto, hizo la respectiva audición y obtuvo su primer trabajo para bailar en una revista musical de la muyy famosa entonces Carmen Miranda, en Hollywood. Actuó así en la Meca del Cine.

En 1948: se incorporó al elenco del Ballet Ruso de Montecarlo, compañía sucesora de los célebres Ballets Rusos de Diaghilev, agrupación que durante las guerra pasó a Nueva York, era dirigida entonces por Sergei Denham, era considerada entonces la mejor compañía de los Estados Unidos Será en esta compañía en donde hará su carrera artística completa, desde bailarina del cuerpo de baile, más tarde solista hasta llegar a Primera Bailarina.

En 1952 vino por vez primera vez a Venezuela como primera bailarina del Ballet Ruso de Montecarlo. No fue hasta 1958 que logró llegar a ser Primera Bailarina, coreógrafo y maestra de ballet.

En 1959: conoció en Nueva York al diplomático venezolano Román Rojas Cabot(1929), quien sería su segundo esposo. se casaron allá en 1963.

En 1961 pudo regresar por primera vez a Polonia después de la guerra.

En 1962, de gira por Venezuela con los solistas del Ballet Ruso de Montecarlo, decidió pasar a nuestro país. Sin embargo, hasta 1967 compatirá su trabajo en los Ballet Rusos de Montecarlo con las actividades que inició en Caracas.

En 1963 decidio radicarse en Venezuela, su actividad aquí no la alejó de sus roles de bailarina, compartido especialmente con el bailarin venezolano Rafael Portillo.

En 1964 abrió su academia privada en Caracas, aquí formó su propia compañía con bailarinas y bailarines venezolanos, casi todos formados por ella.

En 1967 fue directora artística encargada del Ballet Ruso de Montecarlo durante los Festivales de España, sustituyendo a Sergei Danham, ejerció este cargo hasta la disolución de esa compañía.

En 1968, en Caracas, se estrenó el Ballet Clásico Nina Novak, con este actua a nivel nacional y en la región caribeña.
En 1972 se casó por tercera vez, ahora con Wladimir Zilloff, se mudaron a Villa Volta, su casa y sede de su Academia en la urbanización La Trinidad, desde ese tiempo hasta hoy.

En 1982 anunció su retiro del escenario como bailarina activa, tenía sesenta años. Prosiguió desde luego en su labor en la formación de bailarines mujeres y hombres.

Entre 1984-1991 fue nombrada directora del Reportorio Clásico del Ballet Teresa Carreño. En 1991 fundó el Ballet Clásico de Cámara, con el apoyo económico del Conac. En la actualidad, cumplidos los noventa años, con excelente salud, prosigue en sus diarias tareas artísticas.

La trayectoria creadora de Nina Novak ha sido sintetizada así por la crítico Teresa Alvarenga: “Nina Novak, reconocida en muchos escenarios por su fuerte técnica, su estilo enraizado en el clásico ruso y su gran habilidad para interpretar los más diversos papeles, se destacó a través de su carrera por sus actuaciones en Giselle, La mujer muda, Swanilda en Coppelia, la reina en El lago de los Cisnes y el Ballet imperial. Ha incursionado igualmente en la coreografía con Variaciones clásicas, Arlequín, Rondo Caprichoso y Entrega. Sus reposiciones de Raymonda, Lago de los cisnes, Giaté parisiense, Coppelia y Ballet imperial para el Ballet Ruso de Montecarlo dieron que hablar por su fidelidad y estilo, sobre todo cuando los presentó en el Central Park de Nueva York o los repuso para la televisión norteamericana. Fragmentos de algunas de estas obras han sido montadas por sus agrupaciones venezolanas”12.

Además, las mejores bailarinas salidas de su escuela, y alguno de sus bailarines, han tenido resonantes éxitos internacionales, obteniendo notorios premios fuera de Venezuela.

Vive para el Ballet
Se puede decir que Nina Novak ha vivido para el ballet, su trayectoria llega ahora a más de ocho décadas de acción interrumpida. Desde luego, en ella se han unido, desde su infancia como bailarina, la vocación y el oficio del bailar. Modo de ser, actividad, que exige grande entrega y muy fuerte disciplina. De allí que sus memorias se lea: “La profesión del ballet depende de un entrenamiento diario, riguroso y exaustivo”(p.43).

Entre nosostros descubrió su vocación docente, tanto que el escritor Rojas Cabot, su segundo marido, señaló “Si quieres conocer a la verdadera Nina tienes que verla dando clases”(p.23), son las palabras de un testigo de excepción.

Una Vida Afirmativa
Se ha dicho en el pensamiento venezolano que si la vida de una persona constituye un “trabajo siempre igual…ese trabajo tenaz y abnegado que de días siempre idénticos forma una vida excpecional” que quien hace y repite su tarea cada jornada, perfeccionándose, logra construir una vida egregia. Eso ha hecho Nina Novak. Ella es por su entrega al arte y al trabajo de formación de artistas una venezolana destacada, lo contrario a aquellos “sembradores de cenizas”, que son aquellos, que dijo el maestro Augusto Mijares(1897-1979),”se empeñan en regar esteleridad sobre el suelo de la patria”.Ella siempre ha actuado con los propositos propios de la continuidad espiritual de Venezuela, “honradez, abnegación, decoro ciudadano y sincero anhelo de trabajar por el país. Ella es uno de aquello seres que en medio de las visicitudes de nuestra extraviada vida politica, “aun en las épocas más funestas puede observarse cómo en el fondo del negro cuadro aparecen, bien en forma de rebeldía, bien convertidas en silencio y empecinado trabajo aquellas virtudes. Figuras siniestras o grotescas se agitan ante las condilejas y acaparan la atención pública; pero siempre un mártir, un héroe, o un pensador iluminan el fondo y dejan para la posteridad su testimonio de bondad, de desinterés y de justicia”13. Eso es Nina Novak, una persona positiva y laboriosa venida de otras tierras, quien puso todo de si para la realización de una vida útil y con proyecciones hacia otros, sus alumnas y disicipulos, alguién que ha demostrado la erronea interpretación según la cual los únicos héroes son los militares.

Hay otro heroísmo, el de ella, como el de muchos otros, es el civil, aquel, que según don Augusto, “no viene del combatir vulgar, sino de una íntima condición ética, que es lo que pone al hombre por encima de sus semajantes: héroe es el que resiste cuando los otros ceden; el que cree cuando los otros dudan; el que se rebela contra la rutina y el conformismo; el que se conserva puro cuando los otros se prostituyen”. Por ello, requerimos dar nueva vida a “las virtudes íntimas, la laboriosidad, el desinterés, el valor y la perseverancia”.

Todo esto es importante, fundamental, y hay quienes lo ejercen, en esta época trágica de la vida venezolana, tiempos de inmensa erosión ética, la que ha impedido a los que ejercen el poder dar algún ejemplo público digno para que las nuevas generaciones crean sólidamente y huyan de la picardía, tan asentada como consecuencia de los malos ejemplos colectivos.

1Trabajo leído en el Círculo de Lectura de la Asocisción de Vecinos de La Lagunita, en su sesión de la tarde del miércoles 3 de julio de 2013.
2Mario Pasi/Alfio Agoistini: El Ballet, enciclopedia del arte coreográfico. Madrid: Aguilar, 1980. 335 p.El dato está en la p.43-45.
3Ricarrdo Mezzanotte: La Ópera, enciclopedia del arte lirico. Madrid: Aguilar, 1980.516 p. LA noticia está en la p.9.
4Todas las citas de Francisco de Miranda que hacemos proceden de las páginas de su Diario, inserto en su Colombeia. Caracas: Ediciones de la Presideincia de la República, 1978-2006. 20 vols.
5Francisco de Miranda: Diario de viajes. Caracas: Monte Ávila Editores,1992. 499 p. Las citas proceden de las ,p.129 y 153, nota 3.
6Guillermo Meneses: El arte, la razón y tras menudencias. Caracas: Monte Ávila Editores,1982. 249 p. Ver en este caso los artículos “Ballet”(p.165-166); “Ballet Ruso”(p.170-171) y “Ballet al aire libre”(p.173-174); Arturo Uslar Pietri: “Los torres del Krelim” en su El globo de colores. Caracas: Monte Ávila Editores, 19755,p.279-306. Ver: “Giselle”(p.286-287).
7Creemos que la imagen del Miranda baletomano es la primera vez que se examina por un investigador venezolano.
8Teresa Alvarenga: “Ballet” en Varios Autores: Enciclopedia de la música en Venezuela. Caracas: Fundación Bigott,1998,t.I,p.133-143.La cita procede de las p.133-134
9Simón Bolívar: Escritos del Libertador. Caracas: Sociedad Bolivariana de Venezuela/Academia Nacional de la Historia,1964.2011. 33 vols. Ver: “Instrucciones dads por el Libertador para la instrucción de su sobrino Fernando Bolívar”(t.II,Vol.I,p.267-268). La cita procede de la p. 268. Es este uno de los grandes documentos educativos del Libertador, quien pensaba también: “Un hombre sin estudios es un ser incompleto. La instrucción es la felicidad de la vida; y el ignorante, que siempre está próximo a revolverse en el lodo de la corrupción, se precipa luego infaliblemente de la servideumbre”(t..III,Vol.II,p.12).
10Ver Richard Buckle: Diaguilev. Madrid: Ediciones Siruela,1991. 729 p.
11Carlos Augusto León: “La Pavlova en Caracas” en Palabra viva. Caracas: Monte Ávila Editores,1982,p.132-142
12Teresa Alvarenga: “Novak, Nina” en Varios Autores: Enciclopdia de la música en Venezuela,t. II,p.336-337. La cita procede de la p.337
13Augusto Mijares: La luz y el espejo. Caracas: Ministerio deEducación, 1955.219 p., para la primera cita, que procede de “Vargas”(p.158-169), tomada de la p.168; Las siguientes de su libro Lo afirmativo venezolano. Caracas: Dimensiones,1980.359 p. Las primeras citas tomadas del ensayo “Lo afirmativo venezolano”,p.31,32-33 y la segunda de “Don Vicente Lecuna”, en las p.253.257, del mismo volumen.