Lunes, 23 de Octubre de 2017

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La Advertencia del Ciudadano Norton

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Por: R.J.Lovera De-Sola

Para Empezar
Con esta primera sesión del Círculo de Lectura en nuestra nueva sede de Los Palos Grandes llega este programa a sus cuatro años, estamos en su sesión treinta y ocho, es decir hemos recibido a treinta y ocho creadores venezolanos, hemos tertuliado sobre el mismo número de obras.

Si el país vive una crisis aun insuperada en verdad, y quizá por ello, viven nuestras letras un momento luminoso, cosa que hemos subrayado ya varias veces en nuestros palabreos.

Y ello pese a la forma como nuestra literatura es ignorada fuera de nuestras fronteras, es como si no existiéramos literariamente. Pero nuestras letras son tan buenas como cualquiera de las de nuestra América Latina, podemos poner nuestros libros y nuestros autores al lado de los mayores de nuestro continente, nuestras creaciones resistirían siempre el examen más riguroso.

Este de los Círculos de Lecturas es además para nosotros un trabajo complementario con nuestra vocación por la crítica y la investigación literaria, del cual el diálogo con los creadores es tarea conexa, debemos conocer y escuchar sus razones creadores.

El Libro de esta Tarde
Recibimos con alegría a Karl Krispin(1960). Debemos decir que hemos visto como este escritor ha ido creciendo y madurando su obra literaria, primero a través de una primera novela, todavía imperfecta, Viernes a eso de las nueve(Caracas: Fuentes Editores,1992.136 p.) y por un lento proceso llegó a dos momentos destacables que lo condujeron al libro que nos reúne esta tarde. Tal su singular cuento “Sobre el trampolín”(Antonio López Ortega: Las voces secretas. Caracas: Alfaguara,2006,p.55-66) y luego su novela Con la urbe al cuello(Caracas: Alfaguara, 2005. 173 p.), ambos lo colocaron ya en un lugar firme dentro de nuestra narrativa. Esto lo podemos proseguir ahora a través de La advertencia del ciudadano Norton(Caracas: Alfa, 2010. 175 p.). Krispin es autor también un libro de minicuentos Ciento breve(Caracas: Fundación para la Cultura Urbana,2004.XI,105 p.) que la estudiosa del género entre nosotros, Violeta Rojo, ha destacado(Mínima expresión. Caracas: Fundación para la Cultura Urbana,2009,p.325-329).

Entre las obras de Karl Krispin hay que recordar también sus dos estudios históricos: La Revolución Libertadora(Prólogo: Manuel Alfredo Rodríguez. Caracas: Banco de Venezuela,1990.196 p.), cuidadoso estudio de la última de nuestras guerras civiles(Diciembre 12,1901-Julio 21,1903) en la cual se puso fin al caudillismo. En ella se efectuó la más larga batalla de nuestra historia militar, la de La Victoria(Octubre 13-Noviembre 2,1902), diez y nueve días. Su otro estudio es Golpe y Estado en Venezuela,1945-1948(Caracas: Panapo,1994.147 p.), sobre los pronunciamientos militares de la década del cuarenta, consecuencias de la ruptura institucional del 18 de Octubre de 1945.

Encontramos
Nos encontramos en La advertencia del ciudadano Norton nos encontramos casi siempre en la ciudad, Caracas, en donde el personaje confiesa “vivo rodeado de peligros”(p.10). Pero como ficción de la urbe todo lo cotidiano aparece en ella, lo propio de estos días, ”hoy parece que el interior se instaló en el valle de Caracas”(p.42); todas las absurdidades burocráticas (p.80-83); entre cuyas descripciones nos encontramos con aquel sabroso pasaje sobre la gente que hoy vive en Los Palos Grandes(p.43-47). Pero también aparecen aquí una bella visión de cierto sitio de San Bernardino, en unas de esas calles que los hebreos que allá viven llaman Jerusalem.

La Esencia
Pero la esencia de La advertencia del ciudadano Norton, siempre en la urbe, es la historia de un novelista que se topa con un antiglobalizador que le roba del disco duro de su computadora la novela que ha escrito y de la cual no tiene respaldo en su pen drive, puede ser aquel un hacker, ese nuevo personaje de nuestros días, que antes nutrió las 2268 páginas de la trilogía Millenium(2005,Caracas: Planeta,2009.3 vols) del sueco Stieg Larson(1954-2004) a través de su protagonista Lisbeth Salander.

¿Eso le pasa al protagonista, podemos preguntarnos por lo que leemos: “Recuerde que sin el antivirus usted corre peligro, le había recordado el ciudadano Norton advirtiéndole sobre los virus ciberespaciales y las intrusiones de los delincuentes de la realidad virtual”(p.11)?.

Es así como a través de un ordenador se inicia un diálogo imposible, redactado cómicamente, entre el autor y pirata cibernético. Imposible hemos escrito porque ambos poseen concepciones opuestas de la vida de la sociedad, antípodas: uno, el verdadero autor, mira el presente y su marcha, el otro, El Comando Mapuche, el pasado, lo anacrónico, lo imposible de revivir pues ya murió.

El antiglobalizador, por ejemplo, se refiere a Boris Pasternak(1890-1960), el magnífico autor de El doctor Jivago(1958) así: ”una frase del traidor Pasternak, en la moqueadera de su ética contrarevolucionaria”(p.61); “el Quijote es la primera novela socialista sin discusión”(p.62); “la hora menguada de Adam Smith(1723-1790)”(p.76).

El antiglobalizador es un personaje, hombre o mujer, es lo mismo, con el cual nos cruzamos todos los días. El del libro que glosamos piensa “La novela es un género por desaparecer. Una rendija por la que se asoman los que huyen”(p.39) pero, sin embargo, se la roba a su autor y gana un concurso con ella. Este ser piensa que “toda su vida se estaba preparando para que eso que llaman el porvenir”(p.27). Este es un punto importante en que se plantea en la controversia que esta obra recoge. Los comunistas, caídos con el Muro de Berlín(Noviembre 10,1989), siempre estaban pensado en el futuro por ello no supieron vivir el presente y la historia del pasado la desvirtuaron, recuerden que Stalin(1879-1953) hizo escribir una historia de la Revolución Rusa en la cual León Trotsky(1879-1940) no aparecía, fue borrado por su disidencia, lo cual era imposible pues fue quien dirigió el asalto al Palacio de Invierno, al poder, mientras Lenin(1870-1924) se paseaba por los pasillos del Instituto Smolny aquel día, era 25 de Octubre de 1917 según el calendario ruso, en occidente era 7 de Noviembre. En este punto es imposible soslayar la confesión de uno de las grandes victimas del comunismo cubano, el novelista Reynaldo Arenas(1943-1990) quien declaró a su paso por Caracas en 1980: “yo vengo del futuro” cuando logró huir de él a bordo del Mariel, Carlos Rangel(1929-1988) recogió esa confesión con su perspicacia habitual(Marx y los socialismos reales y otros ensayos. Caracas: Monte Ávila Editores,1988,p.41). Vivir en el futuro es imposible, solo podemos vivir en el presente pues ninguna persona posee ni el pasado ni el futuro. Por esos las sociedades del socialismo autoritario fueron irreales. Y ni siquiera fueron crearon revoluciones, lo trastocaron todo para crear terribles dictaduras.

En cambio Max Moro, el protagonista de La advertencia del ciudadano Norton, le replica: “Deje por un rato sus manuales soviéticos de verdugo”(p.86). E le insiste: ”El derrumbe de mi país… ha hecho de mi un firme descreído de esta republiqueta y que paridora de héroes que nadie nunca ha visto”(p.89).

De allí que en su controversia con el Comando Mapuche, como se denomina el facineroso, no deja de expresar que, desde luego, críticas al sistema ”Las tengo como las tiene cualquier escritor que duda de todo y no compra verdades prefabricadas”(p.65), siente que vive en “un país agobiado por la incultura”(p.20), todo lo haya improvisado, vive la nación lo que denomina la “serendipia”, es decir “resolver todo por la vía de la casualidad”(p.55,nota 1), haciéndolo todo a la machimberra que decimos por aquí. Y en verdad, sabe, nada sólido es producto de la casualidad, incluso, dice citando a Jorge Luis Borges(1899-1986), “Todo encuentro casual es una cita previa”(p.57).

En su controversia con el antiglobalizador le dice: “Lo que soy es un escribidor a despecho de lo que su pelotón de Robespierre se haya hecho idea”(p.87); ”soy un escritor, un minúsculo pergeñador que ante todo prefiere componer sus contradicciones”(p.50). Y ante el ataque replica: “La literatura edificante no sirve absolutamente para nada. La literatura es para otra cosa: no nos salva colectivamente pero da la posibilidad o al menos ciertos libros lo logran, de alguna salvación individual, privada, intransferible. Yo no escribo. Eso sí, se lo digo, para salvar a nadie. Tengo algunas obsesiones que trajino y punto, nada más”(p.50). Y reflexiona sobre su escribir: “Las obras de ficción responden a otros intereses: un sentido de vida compartida o la búsqueda de un placer, sea escapista o no, que desdiga de tantas noñeces a las que día a día estamos expuestos particularmente por agentes como Ud. con licencia para liquidar”(p.51).

Todo esto porque sabe que “Cada hora me hundo en las arenas movedizas”(p.9), sabe “Definitivamente soy un hombre libre”(p.13) porque piensa por si mismo.

Todo esto porque el debate mantenido a punta de e-mails, el nuevo género literario de esta época, de hecho ya tenemos toda una novela El corazón de Voltaire(Bogotá: Norma,2005.230 p.) del puertoriqueño Luis López Nieves(1950) todos cuyos capítulos son e-mails. Esta no es más que la controversia propia de un demócrata liberal con aquel que encarna al “idiota latinanoamericano”, es el que quiere alterar el sistema de vida de una sociedad, como es la venezolana, que es la que está en la entraña de este libro, por lo cual denomina a las ideas que controvierte “el perfecto manual del destructor”(p.71).

Aquí nos hallamos ante la carnadura política de esta narración. Y nos podemos preguntar sino es este libro un nuevo jalón de la “novela de Chávez que ya algunos comienzan a demandar” a la que se ha referido Ana Teresa Torres(“Cuando la literatura venezolana entró en el siglo XXI” en Varios Autores: Nación y literatura. Caracas: Equinoccio,2006,p.923). A lo cual añade ella misma, líneas más abajo, “Constato…que en estos años leí más acerca del totalitarismo que en casi toda mi vida anterior. Comprendí así que a esta edad tardía, que lo totalitario consiste en obligar al ciudadano a diluirse en el ‘pueblo’, para luego en nombre del pueblo, pueda hacerse cualquier cosa contra el ciudadano. Esa experiencia mía(nuestra) quedará para la literatura, pero no juguemos al comisario. Escribimos en libertad y dejemos que aparezca”(p.923). La misma autora, sin embargo, también advierte “Por el contrario, pudiera muy bien desencadenarse una necesidad de escritura de la privacidad, de resguardo de lo íntimo que tanta amenaza ha sufrido y resistido”(p.923). La cita viene a cuento muy bien con La advertencia del ciudadano Norton porque en esta novela las dos instancias aparecen: la política con el Comando Mapuche y la personal con el suceso de la amiga bonarense, Delfina, que llega en busca las señas existenciales de si misma, que es la segunda parte de lo que observa Ana Teresa Torres, aunque eso de resguardar lo íntimo también forma parte de lo vivido en estos años, eso que Kripin con agudeza nos logra mostrar.

La Historia Personal
Ahora bien, junto con esta historia central pero a la vez, perfectamente bien ensamblada con esta primera historia, que recorre todo el libro, está la aventura de Delfina en Caracas, amiga de Max, quien viene a nuestra ciudad en busca de su identidad. Allí aparecen memorias de Alemania, del nazismo, la persecución de los judíos(p.46), el holocausto, negado ahora por los que profesan las ideas de la llamada postdemocracia.

En el encuentro de Max con su amiga argentina, la que viene a Caracas tras las huellas de su vivir, siempre aparece un asunto conocido para quienes haya navegado por las ficciones de Krispin. Son los padecimientos que Max tiene con sus diversas enamoradas, sus idas y vueltas, sus reeencuentros, vistas aquí estas situaciones con fatídico humor.

Qué es
Ya que hablamos del humor, no de aquel que nos hace reír sino del que nos hace sonreír, que es el propio de la novela contemporánea. Y es un humor que sirve al lector de espejo: le sirve para a través de Max mirarse así mismo y reírse de si mismo.

Pero hay en esta novela otro modo, variante si se quiere del humor, que es la parodia.

Así la historia virtual que nos cuenta el libro, el robo de la novela por un antiglobalizador y la gran controversia ideológica entre autor y malhechor, pero todo ello contado dentro del sabroso lenguaje de la ficción el cual nunca es una diatriba sino un relato bien llevado.

La novela de la que discuten, El silencio de los indulgentes, que el hurtador roba y llega a publicar, claro, dentro del libro, la novela robada, por modos cibernéticos, es la que el lector lee.

Pero hay en La advertencia del ciudadano Norton además de humor, parodia e intertextualidad. Tiene también momentos memorables como toda la p.71, pasajes magníficos como los de las p.80-83 y uno de especial belleza literaria en p.145.

Los Personajes
Ahora bien sin sus personajes tan bien paridos y trabajados como Max Moro, el plagiario Comando Mapuche, el ladrón cibernético, el de la “estafa virtual”(p.130), el politicastro Simón Coromoto Camacho que resulta ser el criminal(p.163,164) y su tontísima novia Irene, la inigualable “sufridita”, y desde luego su amiga judía porteña que busca su identidad en Caracas, sin todos ellos la novela no nos deleitaría tanto.

Marzo 24, 2011