Viernes, 20 de Octubre de 2017

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Jose Domingo Díaz, el Jefe Intelectual del Partido Realista de Caracas

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Por: Roberto Lovera De-Sola


Para Tomas Straka quien
encendió estas luces.

“José Domingo Díaz exigía de la historia un serio examen, y nosotros hemos instruido su proceso leyendo con la pluma en la mano sus cartas…sus periódicos, sus diferentes escritos”.
Juan Vicente Gonzalez(1810-1866): Biografía de José Felix Rivas(Revista Literaria, Vo.I,1865).
“Por su signficación politica,cultural y científica, merece un estudio serio, sin miras preconcebidas, sin limitación exclusiva a su conducta pública; tampoco una patografía; lo que pedimos es una biografía integral, crítica, ni apologética ni detractora, que ponga de relieve los clarooscuros, el anverso y el reverso, lo afirmativo y lo negativo de su compleja personalidad y así dispongamos de una versión cabal y verídica de su vida y obra, orientada hacia el tema constante: la imagen del hombre”.
Ricardo Archila(1909-1984).

He aquí un libro fundamental sobre una personalidad fundamental de la vida venezolana pero ignorada, dado su militancia en el bando opositor de la Independencia. Tal el libro del profesor Argenis Gómez Pérez: Historia de un antihéroe: obra científica y labor periodística del doctor José Domingo Díaz,1772-1842?. (Caracas: Universidad Central de Venezuela, 2013.332 p..).
Este era, desde tiempo atrás un libro necesario, el proceso de la emancipación no puede comprenderse sino su gran antagonista. Ello es especialmente necesario dado que José Domingo Díaz es casi un ignorado por las generaciones que se han sucedido en la vida de Venezuela. Siempre denigrado, muy pocas veces analizado, cosa que urge. Nuestros grandes historiadores lo desdeñan a veces, con algunas pocas líneas. El primer estudio seriamente annalítico, el de Santiago Key Ayala(1874-1959) apareció en 1928, ya en el siglo XX. Hay otros análisis a partir de 1949 a tal los únicos estudios que consideramos ciertos, los registramos en las notas. Una nueva visión valorativa la abrieron, desde 1970, Ricardo Archila(1909-1984), Manuel Alfredo Rodríguez(1929-2002),Tomás Straka(1972), Ángel Lombardi(2006) y ahora Argenis Gómez Pérez, cuyo volumen es la obra mayor consagrada a Díaz.
Es por lo dicho que coincidimos con el maestro Santiago Key Ayala(1874-1959) cuando trazó este retrato de Díaz:

“No es posible olvidar a José Domingo Díaz, por sus invectivas, ni por sus calumnias; tampoco por su talla. Al enfrentarse a la Revolución con su pluma y su odio, se destacó desde cierto punto de vista a nivel de sus contrarios. Odió la Patria como partido, pero la amó a su manera, como la tierra de su nacimiento. Fue un venezolano de su tiempo, aunque en el campo adversario. Hizo la guerra a los patriotas, a punta de pluma.....como otros la hicieron a punta de lanza. Tuvo, como nadie en el campo realista la misma fe en la letra de molde, que tuvieron Bolívar y los grandes cerebros de la Revolución. Al papel opuso el papel; a la pluma, la pluma. Su talento de escritor no estaba a la altura de sus contrarios. Careció de larga visión y de grandeza de alma. Quiso suplir todo lo que le faltaba para la lucha y no tuvo escrúpulos en mentir, ni falsificar. Pero sus compatriotas republicanos demostraron poseer la suprema virtud de la constancia comprobada por catorce años de lucha para fundar la libertad de un continente, Díaz demostró igual constancia por los mismos catorce años y por toda su vida, combatiendo, insultando, desfigurando, calumniando a la Revolución. La patria reconoce en este hijo descarriado y corcovado el mismo temple que ella supo poner en el alma acerada de sus grandes hijos”.

Es esta una de las mejores síntesis, lejana a toda animadversión de la figura de Díaz.

Pero es también necesario decir que sin los Realistas y el pensamiento Realista, la historia de la emancipación estaría incompleta, no podría contarse, sería ilegible. Y sin José Domingo Díaz la historia de la emancipación no podría contarse, quedaría trunca porque todo proceso debe ser visto por sus protagonistas y antagonistas.

Esa recuperación de la historia realista de la independencia, la que permite comprender ese proceso ha sido iniciada, en las dácadas recientes por cuatro densas investigaciones: la de Tomas Straka(1972): La voz de los vencidos; la de Ángel Lombardi(1967) Banderas del rey, este que comentamos y en la ficción, en la novela histórica dl abogado Alvaro Caballero Fonseca(1947) Las razones del indiano.

Por qué de este Estudio
Son esos odios anacrónicos pero reales, lo que ha permitido el hecho verdaderamente insólito de que hasta hoy se haya intentado un estudio sereno y objetivo de su enorme labor periodística a partir de 1812, tarea única, que él solo cumplió, fue por ello el adalid del realismo venezolano. Sólo él. Dice Gómez: “En cierto sentido resulta comprensible hacer lo que haremos en la segunda parte de este trabajo…enfrentar casi dos siglos de incomprensión, calumnias y ocultamientos endurecidos y aceptados pasivamente a través del tiempo”(p.46-47)

Aquí es esencial señalar que el verdadero anti-Simón Bolívar(1783-1830) fue José Domingo Díaz, no Santiago Mariño(1778-1854), como observó Caracciolo Parra Pérez. El margariteño no comprendió los ideales del Caraqueño, ni tuvo su formación intelectual, ni la comprensión de la situación internacional de la Revolución, solo fue un caudillo más, sobre todo por sus actos tras 1830. Es por ello que “La comparación con Bolivar es inevitable. Ellos son fueron en verdad los grandes protagonistas de su época, cada uno en la defensa de los principios en que creía”(p.308).

La Entraña de la Investigación
Dice el profesor Gómez: “Nuestra intención ha sido presentar una visión lo más objetiva posible de los hechos que tienen al doctor Díaz como protagonista y al ambiente que le rodeaba…Hemos preferido destacar otros aspectos en el periodismo de guerra de…Díaz, de manera que el aspecto puramente militar se mantenga en un discreto segundo plano. El primer plano será siempre para el doctor Díaz: su extraordinaria labor científica, su tendencia al insulto y su procacidad, su moral poco escrupulosa, su erudición siempre oportuna, su innegable talento de periodista polémico y agresivo, la indudable coherencia de su pensamiento en medio de la guerra y más allá”(p.15).

Y prosigue: “La trayectoria vital del doctor José Domingo Díaz, vista a la distancia, luce signada por un destino tan caprichoso como impacable…En este sentido fue un digno rival de Simón Bolívar, su enemigo favorito, pues a su modo y manera de exhibirse las mismas cualidades y el mismo temple: una cultura excepcional, una fe inquebrantable en sus principios y una entrega total a la realización de sus ideales”(p.12).

“Pero es muy probable que ya a comienzos de 1811 nuestro médico-periodista se haya sentido incómodo o en el Semanario[de Caracas] y que la inesperada declaración de independencia absoluta del 5 de julio de 1811 lo haya terminado de convencer de que estaba en el banco equivocado…En adelante su causa será para siempre la defensa decidida, exasperada, del Rey[Fernando VII], la religión y los tres siglos de dominación hispánica, y por consiguiente, la denuncia, igualmente exasperada de la ‘rebelión de Caracas’ y de sus protagonistas, con cita especial de Simón Bolívar…pero que no le impide ser más objetivo y oportuno de lo que puede imaginarse, hasta el punto de hacer con frecuencia observaciones y precisar detalles de que sin duda favorecen a ese objeto predilecto de su cuidado y preocupación”(p.13)

Cuando el 4 de octubre de 1812, aparece como redactor de la Gaceta de Caracas, da el gran salto:”hay dos aspectos que nos permiten apreciar la magnitud del salto ideológico que se sintió obligado a dar cuando decidió ir a refugiarse en un conservadorismo, absoluto, macizo, coherente, que sin que él mismo lo notara lo condenaba de antemano al fracaso frente a una realidad racaterizada a partir del paradigmático 19 de abril por una movilidad social que imponía sus propias reglas y condiciones”(p.88). Y lo hizo como redactor de la Gaceta de Caracas Realista(1812-1813,1815-1821).

Vida
Dado que estamos tratando de un personaje casi desconocido hoy y teniendo en las manos la mayor obra que se le ha consagrado, debemos, siguiendo a Gómez, trazar su periplo vital, señalando los pormenores de su vida que conocemos.

José Domingo Díaz probablemente nació en Caracas(agosto 1,1772), era un niño blanco, expósito, de padres desconocidos. Su partida de bautismo fue asentada en los libros Parroquiales de La Calendaria(Libro 2, año 1762-1790). Creció en la casa de los Díaz Argote, gente pudiente y religiosa, dos de cuyos miembros, Domingo y Juan Antonio Díaz Argote, eran sacerdotes. Siendo muy pequeño lo recogieron y los llevaron a la casa de ambos en La Guaira.
Obtuvo los grados de bachiller, licenciado y doctor en Medicina(1794), fue el cuatro médico egresado de la Universidad de Caracas, cuyos estudios de medicina se habían iniciado pocos años antes, por el médico mallorquín Lorenzo Campins y Ballester(1726-1785), el 10 de octubre de 1763, el día fundacional de la medicina en Venezuela.

En 1809: Ante su situación con el Cabildo, pese a ser Médico de la ciudad, nombrado por el Ayuntamiento, dada la situación de controversia que vivía, salió de Caracas: “enfermo, destituido y deshorando”(p.65). Viajó a España, allí le fue restituído en su cargo de Médico de la Ciudad de Caracas. Se casó en Madrid, por segunda vez, con María Teresa Torre,ya que era viudo. El 15 de junio estaba en Sevilla.

El 22 de marzo de 1810 se embarcó en Cadiz y se dirigió a Caracas; llegó el 26 de abril, Aquel 26 de abril hacían siete días de la proclamación de la Independencia.

Entre los meses de mayo-agosto, no sabemos a que se dedicó. El 15 de julio llegó a Caracas el nuevo arzopismo, Narciso Coll y Prat Coll(1754-1822).

Ese mismo año participó en la Conspiración de Los Linares, no fue detenido y siguió su vida. Ya que ese mismo año fundó, junto con el licenciado Miguel José Sanz(1756-1814) elSemanario de Caracas(1810-1811), fue aquel el primer periódico independiente fundado en el país.

En 1811, desde el momento de la Declaración de Independencia absoluta(julio 5) Díaz pasó a ser Realista
Entre el momento en que se cerró el Semanario de Caracas y 1812, cuando aparece, el 4 de octubre, al frente de la Gaceta de Caracas no sabemos que hizo, abría que suponer que se dedicó a la medicina, ya que siempre fue un apreciado médico, tanto que la esquina en donde estaba su casa aun se llama Esquina del Dr. Díaz.

El 26 de marzo de 1812, escuchó a Bolívar imprecando a Dios, desde el Convento de San Jacinto y toma nota de aquella peroración. .Las famosas frases que todos los venezolanos nos sabemos de memoria desde la escuela primaria, las conocemos gracias al hecho de que Díaz las escuchó, anotó y más tarde citó en sus memorias. Están son: “Si se opone la Naturaleza, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”. ¿Podríamos decir que allí, aquella tarde aciaga, nació el anti-Bolívar que fue Díaz?

Ese mismo año, caida la Primera República, fue cuando públicamente Díaz dio el gran salto: ”Hay dos aspectos que nos permiten apreciar la magnitud del salto ideológico que se sintió obligado a dar cuando decidió ir a refugiarse en un conservadorismo, absoluto, macizo, coherente, que sin que él mismo lo notara lo condenaba de antemano al fracaso frente a una realidad racaterizada a partir del paradigmático 19 de abril por una movilidad social que imponía sus propias reglas y condiciones”(p.88).

El 4 de octubre de 1812 apareció como redactor de la Gaceta de Caracas. Entre 1812-1813 fue el régimen de Domingo Monteverde(1773-1832). Monteverde, entró en Caracas el 30 de julio, cinco días después de la firma del Armisticio con el gobiero patriota(julio 25). Francisco de Miranda, el Precursor, fue detenido al día siguiente, 31 de julio.

Diaz fue nombrado por Monteverde Inspector Contralor de los Hospitales de Caracas(Recuerdos,p.108).

En el período de Monteverde fue Díaz Redactor de la Gaceta de Caracas, “solo ocho números entre [el 11 de]octubre de 1812 y [28 de ]marzo de 1813”(p.107)

A poco de dar a luz el último número de la Gaceta de Caracas, el mismo año 1813,. ante el avance de las tropas de Bolívar, son los días de la Campaña Admirable, decidió partir al exilio, se trasladó a Curazao(agosto 3), allí no cesa sus campañas a través de las siete cartas que escribe allí. Antes intentó fundar, en Curazao, un periódico: El telegrafo de Venezuela, este no llegó a pasar del Prospecto. “Se dedicó entonces a redactar lo que él llamó “cartas”, pero que realmente son extensos y apasionados manifiestos de denuncias politicas destinados a circular entre la gente del país, con el objetivo evidente de apuntalar la resistencia Realista. Estas ´Cartas’, de las que no sabemos hasta que punto circularon en Venezuela, él las incluyó en sus Recuerdos, y por eso las conocemos hoy. Son literatura de partido, aunque su autor nos prometa una y otra vez hablar el lenguaje de la verdad, siempre es su verdad, la verdad que le ilumina la pasión”(p.115). Nos hemos encontrado traza algunas de estas misivas en las obras bibliográficas, al parecer se editaron en Willmstad.

En verdad, se debe decir, como indica Gómez(p.155), la llamada Segunda República, que nunca recibió ese nombre en su época, se desplomó el 16 de junio de 1814 en la Segunda Batalla de la Puerta, en la que José Tomás Boves(1782-1814) derrotó completamente a las tropas patriotas. Lo observamos porque siempre se ha considerado la fecha de aquello el 5 de diciembre, batalla de Úrica, triunfo español y muerte de Boves, aunque desde La Puerta el ejército patriota no volvió a tener ningún triunfo, ni en Aragua de Barcelona, ni en Úrica, ni en Maturín.

Diaz volvió a Caracas a poco de la Inmigración a Oriente(julio 7,1814): regresó a Caracas. Asumió su cargo de Inspector Contralor de los Hospitales de Caracas. Meses después asumió la dirección de Gaceta de Caracas(abril 1,1815). Lo hizo hasta su renuncia en 1821, aunque es posible, como piensa Gómez que la fecha en que dejó la Gaceta haya sido en 1820, anterior a la publicación de su renuncia, días antes de salir de Caracas.

En 1818 quiso renunciar a la Gaceta pero no le fue encontrado un sustituto.
En 1819 reapareció la idea de Morillo de apoyar, de nuevo, la idea de Díaz, de formar en la Universidad de Caracas, una cátedra de Cirugía.

En 1820, pero ya en agosto, dice Gómez Pérez, la Gaceta cambia de cara y hasta de tipografía, por ello se puede presumir que Díaz se había retirado de su dirección. El 6 de junio del mismo fue jurada en Caracas la Constitución de Cádiz en Caracas(Gaceta: junio 8). El 26 de noviembre fueron firmados los acuerdos de Trujillo: Armisticio y Regulazación de la Guerra(noviembre 26). Al día siguiente fue la entrevista de Bolívar y Morillo en el pueblo de Santa Ana.

El 31 de enero de 1821 se leyó en la Gaceta su renuncia a ella. En ella escribió, entre otras consideraciones:

“Yo he sido solo en esta clase de guerra: ninguno, absolutamente ninguno de los que ahora aparecen con un tono tan magistral, ha querido acompañarme en mis combates: ninguno ha querido tomar en él la más pequeña parte, ninguno presentar su nombre, comprometerse, ni exponerse a las seguras consecuencias de su compremetimiento. Yo, como era regular, ha sido atrozmente ultrajado por el partido contrario: he visto mi cebeza puesta en precio; y he renunciado hasta la memoria de mi patria en caso de un suceso desgraciado. He hecho con un placer inexplicable estos grandes sacrificios; y los insultos de mis enemigos no han hecho jamás en mi corazón una impresión desagradable”(Gaceta de Caracas: enero 31,1821,p.130).

A poco salió de Caracas. Pasó a Puerto Cabello, ciudad dominada por los españoles. El 11 de Julio de 1821 Díaz se ambarcó en Puerto Cabello, vía España, con escala en Puerto Rico. Ya no volverá más a Venezuela. Vivió 21 años más, ya que en 1842 estaba vivo.

El 13 de abril el general José Francisco Bermudez(1782-1831), en su “maniobra de diversión” tomó Caracas(mayo 14-18). En ese momento Diaz, con su familia, esposa y tres hijos, dejó a Caracas, “a las cinco de la tarde del 13[de abril]… se recibieron inesperadas noticias de la desrucción de nuestros cuerpos de Santa Lucía. El peligro era inminente, a las seis yo y toda mi familia, compuesta por una hija de nueve años y dos hijos de menor edad, ya caminábamos por la inmensa montaña de La Guaira, sin más equipaje que nuestras personas sobre unos miserables jumentos. Entonces fue cuando entregué al fuego de mi casa tantos preciosos documentos de aquella época que ya no podía salvar, y para cuyo escrutinio faltaba tiempo, y entonces igualmente fue cuando vi por la última vez a mi patria, y la consagré algunas lágrimas desde lo alto de la montaña. Allí me despedí para siempre de ella”(Recuerdos,p.382-383).

De La Guaira Diaz y su familia pasaron a Puerto Cabello. El 24 de junio fue la Batalla de Carabobo.

El 11 de julio Díaz dejó s Venezuela por Puerto Cabello. Viajó a Puerto Rico e inmediatamente a España, llegó a Cádiz(agosto 26). El mismo escribió:

“Asi que después de una lucha de trece años en que la mitad de la población de aquellas provincias combatió contra la otra mitad, y después de haber perecido en los campos de batalla cincuenta mil venezolanos, los unos o seducidos por el usurpador o atrastrados violentamente por la fuerza, y los otros animados por la lealtad a nuestros soberanos; una fortuna injusta y ciega entregó mi patria al arbitrio del más feroz de todos los déspotas; de aquel: que en tantos años y por tantas derrotas no ha cesado un momento en llevar violentamente al sacrificio de su ambición a cuantos ha podido haber a las manos. Mi patria cayó bajo de la tiranía más escandalosas y las reliquias de tantas cuerpos y de tantas batallas de los Güires, a conservar en ella si fidelidad sin mancha”(Recuerdos,p.400).

En 1822 retornó a Puerto Rico(abril 26), nombrado Intendente de esa isla, por el rey Fernando VII(1784-1833), su superior allí fue el general Miguel de la Torre y Pando(1786-1843), el mismo generfal derrotado por Bolívar en Carabobo, aunque casado con una caraqueña pariente suya. Estuvo en Puerto Rico Díaz. hasta el 10 de agosto de 1828 cuando retornó a España.

Vuelto a la peninsula se entregó la redacción de sus Recuerdos sobre la rebelión de Caracas. El 1 de abril de 1829 los concluyó, fueron impresas en Madrid el mismo año.

Una de las últimas gestiones documentadas de su vida fue que al saber de la muerte del Libertador redactó un artículo sobre su gran antagonista, fue publicada en una gaceta del País Vasco. Pidió en el perdón a Dios por aquel.
Se había sabido hasta ahora, gracias a don Manuel Segundo Sánchez(1868-1945), que Diaz aun vivía en 1834, ahora sabemos por Argenis Gómez Pérez, que en 1842 todavía vivía, hombre de setenta años entonces, “ignoramos las circunstancias de su muerte”(p.322).

Desde luego una investigación en los archivos de Madrid pudiera esclarecer mucho de lo que hizo desde 1831 hasta su deceso. Las noticias de su vida y actividad que posee el Archivo General de Indias, de Sevilla, fueron pesquisadas en por el doctor Ricardo Archila(1909-1984), quien las consigna en el magnífico estudio que le dedicó.

¿Cómo Era?
Desde luego aquí nosotros para nada queremos explicar la posiciones politica de Díaz, durante la mayor parte de su vida, tratando de encontrar sus supuestos errores en sucesos de su biografía.

Juan Vicente Gonzalez lo describió como: “alto, flaco, de rostro largo y enjuto, huesudo, de ojos verdosos, inquieto, de una actividad turbulenta y febril. Poesía también cualidades inconstestables, la sobriedad, un amor al trabajo infatigale”, lo vio Juan Vicente Gonzalez(1810-1866).

Para entender a Diaz es necesario tener en cuenta estas observaciones del profesor Gómez:

Fue “un niño expósito, el fruto de una unión irregular, ilegítima, y por lo mismo un proscrito, un marginado del contexto de la muy formalista y jerarquizada sociedad colonial”(p.19); no era ni negro ni mulato, ni siquiera mestizo, sino blanco, ojos verdes y pelo crespo”(p.21). Ser de piel blanca fue lo que le permitió recibir la autorización del rey Carlos IV(1748-1819) para guaduarse en la Universidad, cosa prohibida a los hijos naturales de orígen negro. Debió “enfrentar la vida dura, difícil y a ratos desesperada”(p.21); su temperamento era “orgulloso y antipático”(p.53); era “de genio callado y poco cariñoso…en su parroquia ha dado pruebas de caridad en el establecimiento de un hospital…para mujeres desválidas”(p.63) tal como lo dijo el padre José Antonio Montenegro(1759-d1816), párroco de Calendaria y figura esclarecida del país como educador, fue quien inició la lucha contra los azotes en las escuelas. Díaz, a la vez, fue “siempre fue muy parco en hablar de su propia persona”(p.64), así “A lo largo de la dura y agitada vida del doctor…Díaz hay más de un rincón en la sombra, asuntos sobre los que no quiso hablar y prefirió más bien guardarlos por siempre en alguna recóndita gaveta en los laberintos de su conciencia, para que así no molestarán más y con el paso del tiempo que todo lo borra, simplemente desaparecieran…jamás habló del enigma de sus padres biológicos. Olvidó también sus escarceos literarios de juventud y nunca habló de ellos.Nunca rememoró su brillante actuación como colabodor y resposable del Semanario de Caracas. Por último, nunca explicó su abrupto y definitivo cambio de trinchera a partir del 5 de julio de 1811”(p.99).

Llevó ”a cuestas más de un fardo pesado: su imborrable condición de expósito, la enemistad del quiquilloso cabildo caraqueño, su destitución deshorante[como médico de la ciudad], las calumnias de Vicente Salias(1776-1814), su reumatismo”(p.161).

A partir del momento, públicamente en 1812, cuando asumio su condición Realista, “Diaz vivió siempre en la nostalgia del viejo país colonial”(p.319), “se opuso siempre a toda forma de democracia”(p.319), “no presintió los caminos del futuro ni en 1811, ni en 1819, ni en 1831. No hay evolución en su pensamiento”(p.320), “desde su fortaleza inexpugnable de lealtad, rigidez y amor al pasado, apoyado en la idea del fracaso invitable de toda democracia”(p.321); en él “llama poderosamente la atención por las dimensiones de su cambio de actitud y concepciones, y la obstinación con que mantuvo sus nuevas convicciones hasta el final, pese a todas las derrotas”(p.96).

Fue “el doctor Díaz: un médico excelente, siempre preocupado por sus pacientes, un investigador notable, pero al mismo tiempo un periodista doctrinario, dogmático, agresivo, rígido, incapaz de sentir compasión por su enemigo y menos tratar de comprenderlo; capaz de manipular la realidad si eso convenía a sus objetivos inmediatos; capaz de sacar placer del sufrimiento ajeno, ignorando los principios más sagrados de su propia profesión. Era una inmensa incoherencia, una increíble dicotomía, pero nada que nos pueda asombrar de verdad; el siglo XX[y el XXI también] no solo ha producido el mismo tipo de personaje, sino que lo ha elevado a niveles francamente mostruosos”(p.162).

Ello por fue “hombre de partido siempre”(p.168), “no hay que olvidar el espíritu de partido que impregna todo lo que sale de la pluma del doctor Díaz”(p.223), “La incoherencia,la insiceridadridad fue el precio que Díaz tuvo que pagar por su espectacular huida hacia atrás a partir de 1812”(p.241); siempre estuvo presente en él “los rencores y odios provenientes de la larga y desvatadora contienda”(p.99).

Fue una“vida atormentada y dolorosa”(p.194) la suya, siempre “enemigo firme y consecuente”(p.203) de los que adversaba, “era hombre de rigidez negado a la imaginación, aferrado a principios que le parecían inexpugnables, no se preocupaba mucho de la cambiante realidad y esta, sin avisarle, vendría en su momento a reclamarme sus derechos”(p.271)

Cuarto Doctor en Medicina Graduado en la Universidad De Caracas
Los primeros que obtuvieron los tres títulos, bachiller, licenciado y doctor en medicina en la Universidad de Caracas fueron: José Francisco Molina(1785); Felipe Tamariz(1788); José Antonio Anzola y José Domingo Díaz(1794); Francisco Morales(1795); José Mateo Machillanda(1802); Angel Alamo y José Joaquín Hernández(1807); Antonio Gómez y José María Vargas(1808), este vino a ser el décimo en obtener el título de Doctor en Medicina en nuestra Universidad y, por cierto, fue el último de la era colonial, pues después de él no es sino hasta 1824 que se gradúan Pedro Bárcenas, José Joaquín González y Manuel Manzo.

Pudo Díaz graduarse en la universidad, como ya lo hemos anotado, por ser blanco, “no era negro, ni mulato, ni siquiera mestizo, sino blanco, ojos verdes y pelo crespo”(p.21).

Médico Activo
Fue gracias a los Díaz Argote que Diaz pudo seguir sus estudios en la universidad. Si bien se graduó de médico sus primeros estudios lo fueron de humanidades, los hizo durante tres años los cursos de latinidad y filosofía(1785-1788), los necesarios para obtener el grado de Bachiller en Artes. También, en 1790, hizo algunos cursos de Derecho. Pasó luego a los de medicina, en los cuales obtuvo la borlas académicas. Debió graduarse de Bachiller(1794), licenciado(1794) y doctor en Medicina(1795). Tenía 23 años al egresar. Pudo graduarse, ya lo hemos indicado, gracias a una Real Cédula del monarca(septimbre 10,1791). Los testimonios indican, sobre todo los del canónigo y rector José Ignacio Moareno(1748-1806) que fue excelente alumno. Tanto que indica Gómez: “Podemos decir entonces que ya en plena juventud Díaz era poseedor de una formación académica muy completa, no solo en el terreno de su elección, la medicina, sino también en las humanidades”(p.23).

Médico Activo
Tiene razón Gómez en llamar a Diaz el primer médico de los pobres de Caracas. Y tan buen galeno que llegó a contagiarse de las enfermedades que padecían sus pacientes.

Desde muy temprano, a poco de haberse graduado inició sus trabajos en los hospitales públicos de Caracas. La ciudad tenía entonces entre 35.000 y 40.000 habitantes, tenía el Hospital Militar, el Hospital Real de San Pablo, el Hospicio de Mujeres de Nuestra Señora de la Caridad y la Casa de Misericordia. Había entonces once médicos titulares, seis licenciados, trece cirujanos romancistas y dos “curiosos” mulatos.

Diaz aparece, desde sus inicios como médico de los hospitales Militar, de San Pablo y de la Casa de Miseriordia. Desde 1802 será médico de El Valle

Investigador Cientifico
Siempre sintió interés por la investigación científica: en 1802 divulgó haber encontrado una fórmula exitosa para el tratamiento de la lepra; en 1798 “redactó una memoria acerca del uso medicional de las aguas minerales de las serranías de Caracas, que se ha perdido…y[en 1799] un informe relativo a un caso de fiebre pajiza respotado desde Puerto Cabello por el doctor Gaspar Juliac…en 1800 era fiscal del Protomedicato. Apoyándose en los idiomas que poseía, traduce(1802) la parte relativa a la fiebre amarilla de un tratado especializado del médico nortaamericano Benjamin Rush(1746-1813). Este trabajo fue enviado al Consejo de Indias para su posible publicación con recomendación del Capitán General Guevara y Vasconcelos(c1740-1807)…emite su opinión acerca del proyecto de extinción de la viruela presentado por el protomédico Felipe Tamariz(1759-1814)”(p.26-27).

En 1802 fue nombrado por el Cabildo, con el decidio apoyo del Capitan General Guevara y Vasconcelos, que mucho lo apreciaba, Médico de la Ciudad de Caracas, con un alto sueldo, 1000 pesos anuales. Tomó posesión en el mes de octubre. Meses más tarde, una Real Cédula, de diciembre de 1803, lo confirmó en el cargo. De su actividad en el cargo, además de su diaria faena, han quedado noticias, tal su libro Historia de las epidemias de los pueblos de Aragua(1805-1806), consderada hoy perdida pero conocida por sus contemporáneos.

Sanitarista
Uno de los hechos sanitarios más importante de fines del período colonial fue la campaña a favor de la vacuna contra la viruela, en ella tuvo José Domingo Díaz una acción verdaderamente protagónica. Aquello se comenzó a realizar en 1804 y fue Díaz propulsor entusiasta de la vacuna antivariolica en todo el país, sobre todo en los años 1804-1806, tiempo en el cual fue establecida la Junta Central de la Vacuna por obra de Balmis. Fue aquello un suceso, secretario de aquella Junta fue Andrés Bello(1781-1865), autor también de una “Oda a la vacuna”

Su acción como sanitarista siempre le acompañó, de 1819 fue su idea de establecer cementerios fuera de los poblados. Se dejaría de enterrar entonces a las personas en las Iglesias(p.243), lo que se hizo años más tarde, ello conytribuía a la salud pública, ya que los entierros eran de personas no embalzamadas.

Ante la Universidad
Aunque formado en la universidad fue siempre Díaz crítico de la enseñanza que en ella se impartía. Fue a la vez un promotor de mejores en nuestra alma mater, que fue la única que existía en el país hasta 1795, ya que de ese año dató la fundación del Colegio Seminario de Mérida, el segudno instituto de estudios superiores que tuvo el país, autorizado por el rey para otorgar títulos mayores y menoes en 1805, transformandose en univeridad en 1810.

Días quiso lograr, en 1806, cuando propuso la creación de la Facultad de Farmacia y Cirugía(p.121), lo cual quiso otra vez lograr, en 1819, de Morillo, sin suerte(p.243) De haberse realizado hubiera la segunda tentativa de establecerla: la de Francisco José Vidal Isnardi(1775-1826), en 1812, fue la segunda, la tercea el intento de Díaz en 1819, la que caujó plenamente fue la del sabio José María Vargas(1786-1854) fundada por él en 1832.

Hombre de Letras
De la obra literaria de Díaz conocemos poco. Sabemos que en los días postreros del régimen colonial asistió a la tertulia de los Ustariz. Conocemos que como creador fue autor de dos dramas que se han perdido, de los cuales tenemos noticias por sus contemporáneos. Se titularon Ines y Monólogo de Luis XVI. Solo un poema de su pluma ha llegado hasta nosotros. Es el titulado “Gloriosos militares” que el mismo insertó en las páginas de la Gaceta de Caracas(diciembre 6,1812,p.4-5), calzado con sus iniciales “JD.D”.

Indica Gómez: “hizo también sus incursiones en el extenso campo de la expresión literaria, concretamente en los predios del teatro dramático: “Inés de Castro” y “Monólogo de Luis XVI”. Estas obras que solo conocemos a a través de los sarcasmos y burlas de Vicente Salias y Juan Vicente González…Fueron con seguridad escarceos dejuventud que no han sobrevivido, péro nada nos impíde acotar que la figura mal afortunada de Inés de Castro(1325-1355), era buena elección para una píeza dramática…Diaz estuvo desde el primer momento dotado de una inteligencia poco común, que trató de expresarse primero en el ámbito de la literatura, pero no pudo labrarse allí un camino. Luego en el campo de la investigación científica, y aquí sobresalió; se expresó también en el terreno del periodismo polémico y doctrinario”(p.25). Sin duda, fue la prosa su modo de expresión más real y verdadero.

Fundador de la Estadistica
Explicó Manuel Alfredo Rodríguez(1929-2002), el primero en estudiar el punto, “El primer libro de estadística escrito por un venezolano se publicó por entregas en el Semanario de Caracas. Su autor se llamó José Domingo Diaz y defendía a la causa realista”.

Lo que reitera Gómez: “el cálculo estadístico, ciencia de la que nuestro periodista fue sin duda, el primer nombre en la Venezuela repúblicana”(p.199).

El Arzobispo Coll y Prat
Ya hemos recordado que a poco del retorno de Díaz de España, el año diez, llegó a Caracas el nuevo arzobispo, este vino a suceder al señor Francisco de Ibarra(1726-1806), muerto cuatro años antes. Fue Ibarra el primer venezolano en ser nombrado obispo en Venezuela, tanto de Guayana, primero, y de Caracas, después y más tarde primer arzobispo de Caracas y Venezuela.

Es mucho lo que se ha investigado en torno a su sucesor, Narciso Coll y Prat(1754-1822). Gómez nos ofrece otra versión, de la actividad del prelado al anotar: “El arzobispo Coll y Prat y el doctor Díaz estaban indetificados en la defensa de la misma causa, el sistema imperial español en América, y en una lucha de partido, que excluía por principio todo intento de ir más allá o más arriba, para ver desde allí los errores y excesos de cada bando. El arzobispo Coll y Prat no se colocó a esa altura, sino que tomó francamente pártido por el rey y la religión, lo que signficada ignorar o minimizar los errores y excesos de Monteverde. Más tarde hará lo mismo con las figuras tenebrosas de Boves y Morales. Creo así el vacío moral que fue llenado afortunadamente como el regente José María Heredia(1776-1820), el intendente Dionisio Franco y el comisionado Real don Pedro Urquinaona y Pardo(c1778-d1835), quienes siendo sinceramente monárquicos y odiando también a la Rebelión de Caracas, no crraron los ojos ante las arbitrariedades y abusos que se cometían día a día”(p.112). Este es un punto de vista desde el cual se puede examinar a aquel arzobispo. De hecho tanto Diaz como Coll son altas figuras del Realismo en esa época.

El Dificil Reconocimiento
No fue la persona de José Domigo Díaz ser de fácil trato, tuvo varias controversias, distintas a sus polemicos politicas con los patriotas.

La primera, muy agria, injusta para con él, la tuvo con el Cabildo de Caracas, tan grande que lo obligó ir a Madrid y pedir las gracias del Rey. Insiste Gómez: “Dijimos que el doctor Díaz parece no haber tomado muy en serio la espesa capa de rencores y enviadias que se fue formando a su alrrededor a partir de su nombramiento como médico de ciudad…Todo esto hará sus relaciones con el cabildo caraqueño tensas, incómodas, difíciles” (p.40)

Por ello tiene razón el profesor Gómez al anotar: “Es la enorme resistencia de nuestra tradición historiográfica a reconocer los méritos de…Díaz, pues solo ha querido recordarlo como el venezolano que de manera desconcertante asumió en plena guerra de independencia la defensa apasionada de la continuidad histórica del imperio español en América, enfrentando sin tregua ni descanso, los ideales independentistas encarnados en la figura excepcional de Simón Bolívar…Díaz fue siempre un personaje incómodo: era venezolano y caraqueño, amigo y compañero de quienes encabezaron lo que siempre llamó ‘la rebelión de Caracas’. Los rencores y los odios de entonces han seguido persiguiéndolo mucho después de que se apagaran las hogueras de la guerra y murieran sus protagonistas. Son esos odios anacrónicos pero reales, lo que ha permitido el hecho verdaderamente insólito de que hasta hoy se haya intentado un estudio sereno y objetivo de su enorme labor periodística a partir de 1812. En cierto sentido resulta comprensible hacer lo que haremos en la segunda parte de este trabajo es enfrentar casi dos siglos de incomprensión, calumnias y ocultamientos endurecidos y aceptados pasivamente a través del tiempo”(p.46-47).

Pensamiento
Desde el primer número en que escribe en la Gaceta de Caracas(octubre 4,1812-abril 1,1813), en las Cartas desde Curazao y en la última, larga etapa, en que vuelve a estar al frente de la Gaceta Caracas(abril 26,1815-), todo lo cual remata en sus Recuerdos sobre la rebelión de Caracas, lo que escribió Díaz es “literatura de partido, aunque su autor nos prometa una y otra vez hablar el lenguaje de la verdad, siempre es su verdad, la verdad que ilumina la pasión”(p.115).
En ese escribior “El doctor Díaz presenta ya una de sus ideas favoritas y que sin duda está en la base de su abrupto cambio de prespectiva: la de que Venezuela no estaba preparada para la independencia, no podía ser país, y por eso debía permanecer mucho tiempo todavía en el regazo de la Madre Patria”(p.102).

Entre su pensamiento se encuentran “las notas de pie de página que redactó para la traducción que hizo de las Cartas al señor abate de Pradt por un indígena de la América del Sur(1819), que nos permitirán apreciar plenamente la formidable coherencia de su pensamiento profundamente anclado en el pasado y renuente a todo impulso de cambio. El segundo documento son sus muy conocidos Recuerdos sobre la rebelión de Caracas(1829) suma y resumen de la actuación pública del doctor Díaz a partir del fatídico[para él] 19 de abril…Hay cuatro grandes temas sobre los que se explaya el pensamiento del doctor Díaz en perfecta concondancia con el licenciado Sanz[en el Semanario de Caracas]: 1) Su concepción acerca del proceso histórico de conquista y colonización y sus protagonistas: el conquistador español y el indio americano; 2) Su punto de vista acerca de la esclavitud y los esclavos en la provincia de Venezuela; 3) Sus reflexiones críticas acerca del latifundio improductivo, el contrabando de ganado y la necesidad de una reforma agraria; 4) Sus comentarios acerca de la calidad de la enseñanza en la Real y Pontificia Universidad de Caracas”(p.76)

El Semanario de Caracas
Es en el Semanario de Caracas(1810-1811) en donde apareció el Díaz periodista, allí “frente a otros aspectos de la realidad el doctor Diaz fue…un crítico social, labor que se hace patente en aquella gran gaceta en la que apareció nuestro periodimso independiente.

“Pero ya, en 1810, cuando forma, junto a Miguel José Sanz(1756-1814), el Semanario de Caracas(1810-1811), ya “nos encontramos, una al lado de la otra, una concepción profundamente conservadora y anti-humana acerca de la esclavitud… y toda una plataforma de cambios revolucionarios cuya puesta en práctica implicaba fácilmente la posibilidad de una guerra con consecuencias imprevisibles. Al parecer, ni Díaz, ni Sanz fueron conscientes de la enorme incoherencia que suponía postular transformaciones sociales profundas dejando lo que constituía la base de todo el edificio: el régimen esclavista. Tal incoherencia tuvo consecuencias catastróficas para el proyecto revolucionario que se quería poner en marcha”(p.91).

Y anota Gómez: “Ahora podemos decir que el Semanario agonizó cuando sus redactores partieron en direcciones contrarias. Esa separación fue, sin duda, violenta e inesperada, y a partir del 5 de julio de 1811 serán enemigos mortales, pero manteniendo una delicada capa de reserva y consideración mutuas”(p.103).


1811: El Salto Ideologico
Es en 1811 cuando se produce en Díaz, lo que Gómez, denominado el salto ideológico: pasa a ser realista, pero claramente a partir del primer número de la Gaceta de Caracas, dirigida por él, tras la caída de la Primera República(octubre 4,1812). Pero en ese momento ya sus convicciones Realitas están bien fundadas.

Por ello indica Gómez: “Hay dos aspectos que nos interesa destacar ahora, pues nos pérmiten apreciar la magnitud del salto ideológico que se sintió obligado a dar cuando decidió ir a refugiarse en un conservatismo absoluto, macizo, coherente sin que él mismo lo notara lo condenaba de antemano al fracaso frente a una realidad carcatrizada a partir del paradigmático 19 de abril por una movilidad social que imponía sus propias reglas y condiciones”(p.88)

El Antibolivar
Fue entonces en que nació el anti-Bolívar, “Este es el momento en que Díaz centra su ofensiva antirepublicana en la persona de Simón Bolívar, cabeza visible de la rebelión en su condición de joven dictador republicano. A partir de entonces la persona de Bolívar y su actividad se convierten para él en verdadera obsesión, sigue sus pasos, lee todo lo que Bolívar escribe para sacar de allí el material indispensable de sus aceradas refutaciones, Díaz aprovecha cualquier rendija por donde pueda penetrar su crítica implacable. La pasión sectaria lo desborda e impide la visión de conjunto”(p.124), “En realidad, Díaz no hace otra cosa que explicar lo que pensaban los sectores más conservadores, que fueron sorprendidos primero por el 19 de abril y luego por el 5 julio. Nada que nos sorprenda si leemos cosas similares en los Memoriales del arzobispo Coll y Prat”(p.125)

Fue entonces, cuando desbordado por la “tensión que necesitaba para sentarse a escribir”(p.144).

Aquel Maestro del Improperio
No creemos que pueda llamar a Diaz que escribe en la Gaceta de Caracas más que como un maestro del improperio, especialmente cuando se refiere al Libertador, allí “el torrente de sarcasmos e improperios de toda especie que virtió inescrupulosamente contra Bolívar, este era la personificación de todo lo que odioba, su enemigo favoprito, y el combate era a muerte. La posteriidad lo juzga[a Díaz] por estos gestos verdaderamente delirantes, insólitos en un médico católico que saltando por encima de todo escrúpulo lleva su odio hasta más allá de la muerte y le imputa a su víctima crímenes que no cometió[caso Girardot]…Son estas actitudes ofuscadas y aberrantes…las que enegrecen la imágen histórica de…Díaz y hacen muy difícil colocarlo en el pedestal que por sus otros muchos méritos se tiene bien ganados”(p.145).

La Gaceta de Caracas
La Gaceta de Caracas, hecha bajo la dirección de Díaz tiene estas datas: entre 1812-1813 dirigió ocho números entre el 4 de octubre de 1812 y el 1 de abril de 1813, lo que allí se lee “apenas nos permiten apreciar de manera esquemática y riesgosa la labor de…Díaz como periodista politico debutante”(p.107).

Las Cartas desde Curazao
Su trabajo en la Gaceta de Caracas se iterrumpió en 1813, cuando las tropas de Bolívar avanzaban hacia Caracas. Fue entonces cuando debió tomar el camino del exilio trasladándose a Curazao.

En la antilla escribió sus Cartas desde Curazao, fueron siete(1813-1814). Sobre sus ediciones no hay noticias bibliográficas sobre ellas. Las conocemos por haberlas incluido Diaz en sus Recuerdos sobre la rebelión de Caracas. “Estas cartas, de las que no sabemos hasta qué punto circularon en Venezuela… “Son literatura de partido, aunque su autor nos prometa una y otra vez hablar el lenguaje de la verdad, siempre es su verdad, la verdad que ilumina la pasión”(p.115).

Cuando ya se vislumbraba la caída de la llamada Segunda República, el nombre le fue puesto por un autor contemporáneo, que practicamente se derrumbó, como puntualiza Gómez, con quien estamos en el punto, en la segunda batalla de La Puerta(junio 15,1814).

Es ese el momento en que Díaz regresó, antes de fines del año catorce.
Ejerció entonces su segundo período, 1815-1821, al frente de la Gaceta de Caracas a partir del 1 de febrero de 1815 hasta el 31 de enero de 1821, fecha en la que apareció su renuncia en sus columnas.

Final de una Labor
Siguiendo la obra del profesor Gómez y siguiendo los números de la Gaceta de Caracas se puede señalar que el final de su labor en ella se puede situar de esta forma: “A partir de la publicación de su “Octava y última carta al redactor del Correo del Orinoco”(agosto 4,1819) y la redacción, sin firma, del “Manifiesto de las provincias de Venezuela a todas las naciones civilizadas de Europa”(Gaceta de Caracas: agosto 25, septiembre 29, octubre 6,13,20,27,1819),la participación del doctor Díaz se debilita rápidamente”(p.285).

A ello, hay que sumar, la oposición de Díaz a la Constitución de Cádiz, restaurada por la insurección de Riego y Quiroga(1820), inicio del trienio liberal (p.288), asi Díaz “se encontró …inesperadamente fuera de escena”(p.288; Recuerdos,p.366).

Las ocho cartas al Redactor del Correo del Orinoco(Gaceta de Caracas: junio 9,16,23,30;,julio 14,21,28; agosto 4,1819;) redactadas, muy sustanciosas por cierto, tras la publicación del Discurso de Angostura del Libertador(Correo del Orinoco: febrero 20,27, marzo 6 y 13,1819). Aparece, dice Gómez Pérez, en ellas aparece otro José Domingo Díaz, quien las lea “se da cuenta de que Díaz ha tomado conciencia del contenido y la estructura de los textos que ofrece a sus lectores, y de la calidad del lenguaje que utiliza. En cierta manera, es otro…Díaz, pues muestra una actitud novedosa en lo que redacta: yo no se trata solo de abrumar al enemigo con improperios y sarcasmos que solo donotan odio, ahora recurre a ironías y cosa notable, incorpora en su discurso expresiones sacadas de su entorno venezolano o de la prolonmgada tradición cultura hispánica; más allá, al fondo encontraremos siempre el acervo cultural greco-romano, terreno en el cual Díaz se desenvolvía con soltura, base de todo el edificio”(p.253).

Casi podría decirse, si seguimos a Gómez, que en 1820 Diaz se separa de la Gaceta, esta, incluso cambia de cara y hasta de tipografía. Y los sucesos finales de la guerra, los que llevaran a la batalla de Carabobo se acercan. El mismo año 1820 suceden dos hechos sustantivos: el 6 de junio se juró la Constitución de Cádiz en Caracas, de lo cual informó la Gaceta dos días después(junio 8). Y el 26 de noviembre se firmaron, en Trujillo, entre patriotas y realistas los acuerdos Armisticio y Regulazación de la Guerra, los cuales incluyeron el trato de presdente de la República, la Gran Colombia, para el Libertador. Al de la firma de los acuerdos día siguiente fue la entrevista de Bolívar y el general Pablo Morillo(1788-1837) en el pueblo, también trijillano de de Santa Ana. Morillo quedó deslumbrado al conocer a Bolívar, de hecho durmieron en la misma habitación de la casa en que se hospedaron. Allí culminó la acción de Morillo en Venezuela, a poco regreso a España.
Al iniciarse el año 1821, el 31 de enero, apareció en la Gaceta la renuncia de Díaz.

La guerra prosiguió: el 13 de abril de 1821 el general
José Francisco Bermudez(1782-1831), en su “maniobra de diversión”, dentro de la estrategia de Carabobo, ordenada por el Libertador, tomó Caracas(mayo 14-18).

En ese momento Diaz, con su familia, esposa y tres hijos, dejó a Caracas, “a las cinco de la tarde del 13[de abril] a las 5 de la tarde se recibieron inesperadas noticias de la desrucción de nuestros cuerpos de Santa Lucía. El peligro era inminente, a las seis yo y toda mi familia, compuesta por una hija de nueve años y dos hijos de menor edad, ya caminábamos por la inmensa montaña de La Guaira, sin más equipaje que nuestras personas sobre unos miserables jumentos. Entonces fue cuando entregué al fuego de mi casa tantos preciosos documentos de aquella época que ya no podía salvar, y para cuyo escrutinio faltaba tiempo, y entonces igualmente fue cuando vi por la última vez a mi patria, y la consagré algunas lágrimas desde lo alto de la montaña. Allí me despedí para siempre de ella”(Recuerdos,p.382-383).

De La Guaira pasó, con su familia, a Puerto Cabello. El 24 de junio fue la Batalla de Carabobo, los realistas fueron derrotados y se refugiaron en Puerto Cabello.

Fue así como el 11 de julio Jose Domingo Díaz dejó por Venezuela por Puerto Cabello. Viajó a Puerto Rico e inmediatamente a España, llegó a Cádiz(agosto 26). El mismo escribió:

“Asi que después de una lucha de trece años en que la mitad de la población de aquellas provincias combatió contra la otra mitad, y después de haber perecido en los campos de batalla cincuenta mil venezolanos, los unos o seducidos por el usurpador o atrastrados violentamente por la fuerza, y los otros animados por la lealtad a nuestros soberanos; una fortuna injusta y ciega entregó mi patria al arbitrio del más feroz de todos los déspotas; de aquel: que en tantos años y por tantas derrotas no ha cesado un momento en llevar violentamente al sacrificio de su ambición a cuantos ha podido haber a las manos. Mi patria cayó bajo de la tiranía más escandalosas y las reliquias de tantas cuerpos y de tantas batallas de los Güires, a conservar en ella si fidelidad sin mancha”(Recuerdos,p.400).

En 1822 viajó de nuevo a Puerto Rico(abril 26), había sido nombrado Intendente de esa isla, por el rey Fernando VII(1784-1833), su superior allí fue el general Miguel de la Torre y Pando. Estuvo allí hasta el 10 de agosto de 1828.

En 1828 vuelta a España se entregó a la afiebrada redacción de sus memorias, Recuerdos sobre la rebelión de Caracas. El 1 de abril de 1829 la concluyó, fueron impresas en Madrid el mismo año.

Recuerdos Sobre la Rebelión de Caracas
Anota Gómez: “Los Recuerdos sobre la rebelión de Caracas esperan todavía el estudio y dilucidación de los interrogantes que sus contenidos plantean. Se trata en realidad, de una verdadera suma de conocimientos y experiencias a lo largo de los años más turbulentos de nuestra historia, la otra versión de los hechos que se ha querido ocultar o ignorar durante más de 150 años”(p.311).
Este libro, fundamental para entender el proceso de la emanciáción, no llegó a publicarse en Venezuela sino 130 años después de haber sido impresa su hasta entonces única edición en Madrid.

Fue redactada en el “lenguaje agresivo, emotivo y desenfrenado”(p.311), propio de Díaz, pese a ello, “Solo en la paz de su exilio definitivo en Madrid…tuvo tiempo suficiente para darle forma a sus Recuerdos sobre la rebelión de Caracas, suma de pensamiento y acción, única gran obra legada a la posteridad”(p.181).

La Necrología Sobre Bolívar
En 1831, a poco de saberse en la península la noticia de la muerte de Bolívar, en Madrid(febrero 28,1831), Díaz recuerda a su adversario en un artículo aparecido en una gaceta del país vasco, Estafeta de San Sebastián”(n/ 46, abril 8, 1831). Aquí se puede leer completo(p.313-315). En ella pide a Dios el perdón para el Libertador por sus hechos, que Díaz condena, aun no puede dejar de comprenderlo. Pero, ante aquel artículo, no se puede pensar también, como lo observó Enrique Bernardo Nuñez(1895-1964), que también pedía la misericordia de Dios para si mismo, “Que Dios infinitamente bueno y misericordioso lo haya perdonado, como, con todo mi corazón, yo lo perdono”(p.315).

En esta carta, escribe Nuñez, “mezcla de odio y admiración, Díaz expresa el deseo de que Dios lo haya recibido en su misericordia. Al escribir esta carta, tal vez pensaría que para él, también proscrito, su vida estaba concluída”.

Hay que recordar aquí un hecho curioso que permitió la lectura del artículo de Díaz sobre Bolívar. Este llegó a Venezuela por un regalo que se hizo al historiador J.A.Cova(1898-1964) de un ejemplar de la primera edición de sus Recuerdos sobre la rebelión de Caracas. Allí su antiguo dueño había recortado y pegado el artículo que pocos conocían. El primer en advertirlo fue el doctor Joaquín Gabaldón Márquez(1906-1984) quien lo comunicó a Enrique Bernardo Nuñez, quien lo usó en su perfil de Díaz que antes hemos citado.

El Final
Se había sabido hasta ahora, gracias a don Manuel Segundo Sánchez(1868-1945), que Diaz aun vivía en 1834, ahora sabemos, por Argenis Gómez Pérez, que en 1842 estaba vivo, hombre de setenta años, “ignoramos las circunstancias de su muerte”(p.322), señala.

Pero la lágrima que la patria expresa por este hijo pródigo la dijo el escritor Manuel Rodríguez Cárdenas, al decir que había muerto “colmado por el dolor de no haber comprendido, ni a su patria, ni a su tiempo, estando enamorado de los dos”. Hacerlo, no amar a sus días es el peor pecado que puede cometer un ser humano.

Enero 30,2015.