Viernes, 18 de Agosto de 2017

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Hopper: II. La obra de Hopper

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Por: Mario Rodríguez Guerras

I. Los fenómenos
Para entender una obra como la de Hopper es necesario encontrar un lugar por el que entrar a buscar ese conocimiento. En ella todo resulta demasiado uniforme, estático y desapasionado. Lo único diferente aparece en Viento en la tarde, de 1921.

Una chica, desnuda, mira la ventana de su habitación por la que entra el viento. El cielo está iluminado, lo que indica que no es tarde, pero ella se mete en la cama.

Parece que busca con las sábanas protección contra el viento, de hecho, la postura de la chica es como de huir de la dirección por donde éste entra. Sin embargo, no cierra la ventana que sería una medida más efectiva. Este hecho y el título de la obra hacen pensar que la representación tenga un carácter simbólico.

Entonces, el viento debe tener algún significado. El hecho de que los fenómenos estén relacionados con el devenir y que el viento consista en el movimiento del aire justifica que se entienda que el viento indica un acontecimiento que perturba a la chica y del que busca huir.

II. Tipos de conocimiento
En la obra, Resaca, de 1939, con representación del cielo, el mar, un barco y personas, da la impresión de que los personajes tratan con el viento sin tanto temor. Parece como si los sucesos que pueden perturbar a otros, como hace con la boya, no afectaran a las personas cuando forman un grupo que pueden interpretarlo o enfrentarse a ello.

Habitación al mar, de 1951, contiene los mismos elementos materiales que esta Resaca, el cielo, el mar y una habitación en lugar de un barco. Y vemos luces y sombras en las paredes en lugar de personas. Entonces, la luz puede estar representando el conocimiento.

Una composición creada con elementos similares, con vegetación en lugar del mar, la tenemos en Sol en una habitación vacía, de 1963, aunque utilice esos elementos para darnos una conclusión diferente.

En una obra muy conocida, Habitación de hotel, de 1931, y en otra anterior, Interior, modelo leyendo, de 1925, muestra personajes leyendo. Un libro representaría el conocimiento racional. Entonces, la luz, representaría la sensibilidad.

Debemos suponer que los elementos naturales, como el mar y el viento que hemos visto representados en las obras citadas, harían referencia tanto a los fenómenos como a la intuición que es, precisamente, el conocimiento mediante la percepción de los hechos.

Obras muy características de este autor son las pinturas de paisajes, en las configura grandes espacios con una vegetación baja o muy uniforme que asemeja un mar verde que delimita claramente con el cielo, como Carretera, de1931. Suele añadir elementos creados por el hombre, como carreteras o edificios, dando a entender que el ser, representado por la vegetación como forma simple de vida, sometido a los caprichos de las fuerzas de la naturaleza, puede obtener grandes beneficios gracias a un desarrollo dirigido por un pensamiento racional.

III. La maldad, el azar, la confrontación
Pero, a la vida individual, los fenómenos del mundo le afectan cómo le afectan las circunstancias de la existencia, como lo indeterminado, lo que se conoce como el azar.

En cambio, lo que permanece inalterable es la esencia de las cosas. La naturaleza representaría al ser. Ahora bien, ese ser, cuando posee voluntad, desea manifestarse. Cuando el individuo es el protagonista de los hechos, actúa, queriendo o sin querer, en perjuicio de otros. Es lo que se conoce, desde el punto de vista de los demás, como la maldad, pero, desde el punto de vista del individuo, como el cumplimiento de su destino.

La última forma de conflicto que se conoce en la tragedia es lo que se denomina la posición relativa de los personajes. El conflicto surge de la razón. Además, el mundo social está formado por una racionalización de las actividades. Podemos deducir que las ciudades representan los enfrentamientos personales, así como que los libros y las construcciones simbolizan el conocimiento racional.

IV. El contenido
Hemos supuesto para nuestra interpretación de la obra de Hopper que tenga algún significado y que, por ejemplo, Sol en una habitación vacía, no sea solo la representación de una habitación que ha visto, le ha gustado y nos quiere enseñar, en tal caso, Hopper se habría vuelto un decorador o un pintor de brocha gorda.

Tampoco podemos suponer intenciones vouyeristas en sus cuadros. La modelo es su mujer, y él puede contemplarla a placer. Más absurdo, todavía, sería que mostrase a su mujer a la vista de los demás con una intención erótica, pues más que voyerismo sería pornografía y menosprecio a esa persona, resultando una obra indigna de consideración artística, al menos, en su tiempo.

Los personajes de sus cuadros contemplan el mundo o sufren al mundo. Los personajes debemos suponerlos víctimas de algún mal, como si a la chica de Habitación en la tarde la viésemos poco después de haber sufrido los “efectos del viento” intentando digerir sus vivencias o como si las personas que saben cómo es el mundo se intentaran alejar de sus efectos pero fueran capaces de ver que la maldad del mundo sigue causando dolor a otros seres.

Su obra elimina las descripciones innecesarias y se centra en los aspectos que interesan al artista. Lo innecesario es el relato de los conflictos, de sobra expuestos por otros autores, y lo esencial es el efecto en las personas. Tampoco es el efecto externo el que refiere, no nos muestra el llanto, Hopper nos hace ver la interpretación que el hombre hace del mundo a partir de tener constancia de cómo es el mundo, es decir, sin engañarse estableciendo cualidades elevadas a los hombres. Será muy elogiable este pensar bien de la humanidad pero muy fantástico.

V. La interpretación
Salvo algunas excepciones en las que revela algo de lo que piensa, la mayoría de sus cuadros apenas indican cómo interpretarlos. Para entender la obra de Hopper es necesario tener en cuenta estas obras significativas. Una interpretación correcta solo es posible hacerla a la vista de toda su producción ya que esas obras significativas las ha ido mostrando con cuentagotas a lo largo de los años. En su tiempo era imposible suponer de qué trataba y no fue comprendido ni apreciado. Hopper era intuitivo y él mismo era incapaz de expresar más que sus intuiciones. Hopper no es oscuro porque oculte datos a su público. Hopper es oscuro porque habla de sus sentimientos y de sus conocimientos y los dirige a un público del que espera posea esas mismas cualidades. Por eso, como genio, no le preocupan los fenómenos sino el significado de los hechos.

Hopper recure a un estilo realista utilizando elementos conceptualizados de la vida americana. Pero Hopper, en esa vida conceptualizada, es capaz de hacer referencia a elementos trascendentales aunque queda obligado por su tiempo y su lugar a expresarlos mediante imágenes racionalizadas, es decir, asépticas e insensibles, estableciendo una distancia entre la emoción que los acontecimientos producen en el individuo y la frialdad con la que se exponen los hechos, de la misma forma que se observa en las descripciones de actos horrendos en los juicios o la prensa, en dónde al hablar de ellos se olvida el sufrimiento de la persona y se refiere el aspecto delictivo de los hechos olvidando el aspecto emocional. La valoración social predomina sobre la individual cuando la masa niega al sujeto.