Viernes, 20 de Octubre de 2017

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García Márquez y Pasternak:¿Fuentes del Chavismo?

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Por: Roberto Lovera De-Sola

Primera Interrogante: Gobernó Segun “El Patriarca” de García Márquez
La especie circuló, se decía que Chávez gobernaba según las claúsulas del gobernar del anciano dictador de la novela de Gabriel García Márquez: El otoño del Patriarca(Bogotá: Norma, 1996. 288 p.). Tuvimos dos interpretaciones: nos parecía que aquello que se decía fuera posible ya que el Patriarca era un anciano, quien en los delirios de su vejez hacía memoria de su autocracia. Pero había un segundo hecho: de ser verdad, nosotros no lo creíamos posible pues el mundo entraba en el siglo XXI, pero de ser así lo que estaba haciendo es reforzando la vocación dictatorial de nuestro Presidente, esta ya había aparecido en la parte de su Constitución de 1999 relativa al Poder Ejecutivo, artículos en los cuales la acumulación de poder era tan significativa, pocos los vieron así, que al menos estabamos en el umbral de una dictadura constitucional.

Sin cambiar las dos posibilidades, y dudando que el presidente Chávez haya leído El otoño del Patriarca, altísima obra literaria de grande complejidad y densidad literaria, exponemos, gozosos, como siempre lo hacemos ante la escritura de García Márquez la visión del dictador rural que este nos presenta.

Desde luego, debemos comenzar por señalar la inmensa soledad en que vivió el Patriarca: “como había dormido noche tras noche durante todas las noches de su larguísima vida de déspota solitario”(p.12). Solo y vetusto estaba, estuvo siempre. Y en la plena ancianidad, “pues entonces nadie sabía sino él que sólo le quedaban en las troneras de la memoria unas cuantas piltrafas sueltas de los vestigios del pasado, estaba solo en el mundo, sordo como un espejo, arrastrando sus densas patas decrépitas por oficinas sombrías”(p.141). Y, la hiperbole utilizada por el escritor es tal, “era una noche histórica, 12 de agosto, general, la fecha inmensa en que estábamos celebrando el primer centenario de su asceso al poder”(p.231).

Este hombre, de largo paso por el poder, lo pinta así el novelista: “los reconoció uno por uno con la memoria inapelable del rencor”(p.44), con “la impadivez monolitica del sátrapa indescifrable”(p.169), “de modo que el poder era aquella casa de naúfragos, aquel olor humano a caballo quemado, aquella aurora desolada de otro doce de agosto igual a todos era la fecha del poder”(p.272).

Sus modos de gobierno eran estos: “había inventado infundios telúricos y difundido pronósticos de apocalipsis de acuerdo con su criterio de que la gente tendrá más miedo cuanto menos entienda”(p.261), de allí las veces que hablaba, “usted carga con el peso de sus palabras”(p.156), le decía el secretario.

Solo deseaba ser obedecido, siempre sintió que no mandaba ante un país, sino a un pelotón de soldados quienes debían obadecerlo. De allí, la lealtad ciega que pedía, “lealtad de perro”(p.18). Por ello uno de los suyos, Saenz de la Barra: “le explicaba impasible que usted no es el gobierno, general, usted es el poder”(p.229). Y porque siempre no había hecho cosa que legalizar lo ilegal: “en los años sin cuento de su régimen…tuvimos que acudir a este recurso ilícito para preservar del naufragio a la nave del progreso”(p.251).

Pero, además de ser obedecido, debía ser adulado, “monseñor Demetrio Aldous había vislumbrado la perfidia dentro de la casa presidencial, había visto la codicia de la adulación y el servilismo matrero entre quienes medraban al amparo del poder”(p.170), pero no lo podía decir.

Su vastión de seguridad fue el ejército, bien manejado por uno de sus paniaguados: “Asi fue como Patricio Aragonés se convirtió en el hombre esencial del poder, el más amado y quizá también el mas temido, y él dispuso de más tiempo para ocuparse de las fuerzas armadas con tanta atención como al principío de su mandato”(p.21).

Y, desde luego, siempre se enfrentó a sus enemigos, tal como lo hizo con el representante de la Santa Sede: “y entonces dio la orden de que pusieran al nuncio en una balsa de náufrago con provisiones para tres días y lo dejaran al garete en la ruta de los cruceros de europa para que todo el mundo sepa cómo terminan los forasteros que levantan la mano contra la majestad de la patria, y que hasta el papa aprenda desde ahora y para siempre que podrá ser muy papa en Roma con su anillo al dedo en su poltrona de oro, pero que aquí yo soy el que soy yo…Fue un recurso eficaz, pues antes del fin de aquel año se instauró el proceso de cononización de su madre Bendición Alvarado cuyo cuerpo incorupto fue expuesto a la veneración pública en la nave mayor de la basilica primada, cantaron gloria en los altares, se derogó el estado de guerra que él había proclamado contra la Santa Sede”(p.157).

Y, pese a ser dictador, creer que siempre tenía la razón, no tuvo logros en su larguísimo dictadura,“el régimen no estaba sostenido por la esperanza ni por el conformismo, ni siquiera por el terror, sino por la pura inercia de una desilución antigua e irreparable, salga a la calle y mírele la cara a la verdad, excelencia, estamos en la curva final, o vienen los infantes o nos llevamos el mar, no hay otra, excelencia, no había otra, madre, de modo que se llevaron el caribe en abril, se lo llevaron en piezas numeradas los ingenieros naúticos del embajador Ewing para semblarlo lejos de los huracanes en las auroras de sangre de Arizona”(p.262-263).

Origen de “El Patriarca”
Recuérdese que la idea de escribir esta novela le llegó a García Márquez un día en que como periodista, en el Palacio de Miraflores, vio salir reculando del despacho presidencial, al coronel Abel Romero Villate, quien acaba de ser destituido de la Junta de Militar de Gobierno, junto con el también coronel Roberto Casanova(1909-1984), ambos connotados oficiales del régimen caído esa madrugada. Fue una viva estampa del poder. Ya en el aeropuerto de La Carlota los esperaba un avión que los llevaría al exilio. Esto sucedió el 24 de enero de 1958.

Glosa a la Primera Interrogante: ¿Una Dictadura Peculiar?

“La Revolución fue la tragedia moderna”.
Susan Sontag: Al mismo tiempo.Caracas: Mondadori,2007,p.79

Creemos que después de glosado aspectos de El general en su laberinto, novela sobre una dictadura y dictador, nos vienen como necesarias las reflexiones que sigue.

Creemos que para exponer la problemática a la que hoy se enfrenta Venezuela, lo que la diputada María Corina Machado ha llamado la “neo-dictadura”, se hacen necesarios una serie de puntos previos que consideramos básicos.

Para llegar a la presentación de la idea de una neo-dictadura, que encabezó en Venezuela, un neo caudillo, hay que partir de algunas precisiones básicas.

Debemos recurrir a definiciones básicas, irnos al pasado, al mundo antiguo, para llegar al actual y poder llegar a comprender lo que es una neo-dictadura como esta, surgida tras la caída del socialismo autoritario en 1989, suceso que cambio al mundo pero que los dinosaurios de la izquierda, sobre todo la Latinoamericana, ni comprendieron ni aceptaron, colocándose así en una posición históricamente anacrónica, es decir, de espaldas al suceder real de estos tiempos: tiempo del imperio de la democracia plena.

Vayamos hacia atrás: dictadura, en la antigua Roma fue el sistema de designación de un hombre por el Senado para que ostentara el poder absoluto durante siete años en épocas de emergencia. Al final de su mandato tenía que retirarse, en cuyo momento se restablecían el gobierno constitucional y las formas republicanas convencionales. Según esto una dictadura tenía un día de inicio y un día de final. Este es el sentido clásico de la dictadura, gobierno de emergencia, que en nuestro continente, en la Gran Colombia(1819-1830), practicó Simón Bolívar(1783-1830) en su dictadura de 1828-1830, gobierno de emergencia, consecuencia del fracaso de la Convención de Ocaña(1828), establecido para salvar la emancipación, a la cual le marcó Bolívar un día de inicio(agosto 27,1828) y un día de final, el momento en que se instalara, en 1830, el llamado Congreso Admirable, celebrado en Bogotá(enero 20,1830). Así fue. Y el Libertador cumplió con la palabra empeñada. Hizo verdad la existencia de una dictadura en el sentido clásico de su término.

En el siglo XX, el terminó significa el gobierno absoluto por una persona o un grupo que no tienen ninguna obligación de retirarse. No son responsables ante el pueblo, aunque puedan mantenerse hasta cierto punto algunas formas democráticas. A menudo, antes de una dictadura se produce la toma del poder por el ejército o por un partido, pero por lo general el gobierno está representado por un solo individuo, que ostenta el auténtico poder o que actúa como figura emblemática. Ejemplos claros de lo que decimos fueron los regímenes de Benito Mussolini(1883-1945), Adolfo Hitler(1889-1945), Valdimir Ilich Lenin(1870-1924), José Stalin(1879-1953), Mao Tse-Tung(1893-1976), Fidel Castro(1926).

En America Latina se cumplió en el siglo XIX otro proceso: surgió el caudillismo tras la Independencia, Bolívar lo avizoró claramente, desde Guanare, el 24 de mayo 1821, a un mes exacto de la batalla de Carabobo, cuando expresó, en carta a don Pedro Gual(1783-1862) que primero los soldados “vendrían a cobrar el precio de sus lanzas” y que él, por eso, “temía más la paz que la guerra”(Escritos del Libertador,t.XX,p.62). Así apareció el caudillismo, fue la única institución política creada en nuestro continente en el siglo XIX, este tuvo figuras muy claras, por ejemplo en Venezuela, en los regímenes de José Antonio Páez(1861-1863), Antonio Guzmán Blanco(1870-1886), Cipriano Castro(1899-1908) y Juan Vicente Gómez(1908-1935), fueron dictaduras caudillistas, con hondas marcas rurales, quizá con excepción del régimen de Guzmán Blanco, un universitario, quien hablaba varios idiomas, había vivido en los Estados Unidos y Europa, quien introdujo el primer modelo del Estado Moderno entre nosotros, pero que en esencia no dejó de ser un caudillo pero civilizado. En cambio Gómez, con todo lo positivo que tuvo su dictadura, como ahora se comprende, no dejó de ser un caudillo, él último de su estirpe. Pero con él, especialmente con su espada en la mano, actuando como Vicepresidente de la República de Cipriano Castro, puso fin, en la batalla de Ciudad Bolívar(julio 21,1903) al caudillismo y las guerras civiles, aunque gobernó como caudillo, fue el último, porque dejó las estructuras necesarias para que el país tomara otro sendero, Venezuela quedó, gracias a él, montada en el siglo XX.

Debemos señalar que llamamos a Hugo Chávez “neo-caudillo” por las razones que exponemos: ser eso es un nuevo anacronismo suyo, de los muchos que aparecen en su actividad. Lo llamamos así porque cuando llegó al gobierno en 1999 hacía 64 años del fallecimiento de Gómez, y 96 años del fin del caudillismo. Ya no se podía gobernar como un caudillo, como él siempre lo pretendió, por ello lo denominamos neo-caudillo, aunque no hay nada novedoso en su condición de caudillo, él ha querido retornar a hacer lo que aquellos hicieron: el considerar el presupuesto nacional como su posesión, lo que es una característica típicamente caudillista. Igual que otro caudillo, iletrado, como lo llama el historiador Ramón J.Velásquez, Joaquín Crespo(1841-1898), este construyó el Palacio de Miraflores, para hacerlo su hogar, pero con dinero del Estado, pues consideraba, como todo caudillo, que aquellos bienes eran su posesión. Igual al hecho nuestro actual caudillo con el presupuesto nacional y con todo lo que produce el petróleo. Venezuela había recibido del oro negro, para el 31 de diciembre de 2010, un billón de dólares, proveniente del petróleo, es decir, un millón de millones. ¿Dónde están?¿Qué se han hecho?¿Por qué no han beneficiado a la nación venezolana, su único dueño? No lo sabemos. Sólo sabemos que en la Venezuela del “neo-caudillo” no hay dinero, no hay trabajo, no hay salud, no hay vialidad, la educación está en su peor momento, y ello en el momento del mayor auge de nuestra economía, ¡a todo lo largo de nuestra historia¡, para nada los hombres y las mujeres de aquí se han beneficiado de ello. Todo lo contrario. La verdad solo la supo el “neo-caudillo” y se fue sin rendir cuentas de ello.

Hay que indicar también que siendo el caudillismo una estructura política importante, propia del siglo XIX. En el siglo XX, con la ascensión de Juan Domingo Perón(1895-1974) al poder(octubre 17,1945) surgió el populismo en nuestra vida politica, cuyo examen no debe dejarse de lado.

Volviendo a nuestro último caudillo: muerto Gómez y presidido el país por su sucesor, Eleazar López Contreras(1883-1973), un culto general, era un intelectual, y quien puso las bases del régimen democrático, aun con visos conservadores. Pero Venezuela anduvo. Se creó así un régimen democrático guardiánm del orden, que llegó hasta Isaías Medina Agarita(1897-1953) y resurgió con la dictadura de Marcos Pérez Jiménez(1914-2001), un régimen que como el de López y Medina, no dejó de impulsar el desarrollo del país. Período de democracia plena, con participación del pueblo a través del voto, lo fue el llamado “trienio adeco”(1945-1948). Cuando Pérez Jiménez cayó, dando paso a la República Civil(1958-1998), se pensó que en Venezuela no tendríamos más dictaduras, sobre todo desde el momento en que el presidente Rómulo Betancourt(1908-1981), que en este período siempre formó dúo con Rafael Caldera(1916-2009), ya que el tercero, Jóvito Villalba(1908-1989) se separó muy rápido del Pacto de Puntofijo(octubre 31,1958) institución fundamental de la democracia venezolana, sus sustento, junto con la Constitución de 1961(enero 23). Betancourt como presidente fue quien puso fin a los alzamientos militares en 1962, crear un ejército democrático y logró vencer las guerrillas de inspiración marxista y apoyado en las Fuerzas Armadas, y otras instituciones nacionales, como la Iglesia católica, se desarrolló la democracia. Treinta años después(1992) fue el propio ejército el que venció la conspiración: no hubo ya la posibilidad, vencida por las vivencias democráticas del país y su sistema electoral de otro camino. Los golpes habían quedado entre los baúles de la historia.

Pero, pese a ser vencido el golpe del 4 de febrero de 1992, y el que se intentó el 27 de noviembre de ese mismo año, también fallido, en ese momento surgió la forma de neo dictadura, encabezada por un neo-caudillo, que para llegar al poder debió ganar las elecciones como un demócrata para luego sacarse de la manga aquello que tenía escondido: establecer una neo dictadura marxista, a imagen de la cubana, ya en crisis para ese momento también. De hecho como lo han establecido los analistas, como entre nosotros Manuel Caballero(1931-2010), solo hubo Revolución en Cuba hasta 1968, hasta el momento en que aquel régimen aprobó la invasión soviética a Checoeslovaquia para poner fin el intento renovador intentado allá aquella primavera(agosto 20,1968). Desde el momento de esa adhesión, tres días después de la invasión(agosto 23,1968), sólo hubo una dictadura en Cuba, sostenida económica por la URSS, convertido ya el país en un Estado pordiosero: vive de lo que otras naciones le dan. Hasta la llegada de Mijail Gorvachov(1931) al poder con fondos de la URSS. Con dinero venezolano desde 1999. Cuba con esa adhesión vulneró lo que había sido, desde la emancipación, el sistema político creado por los próceres latinoamericanos, encabezados por Bolívar, generación que cerró el cubano José Martí, tan liberal democrático como el habanero.

¿Cómo nos llegó la neo-dictadura?. Ello fue posible por la crisis que el sistema institucional de partidos, establecido en 1958, vivía. Surgió así una neo-dictadura o dictadura post moderna, como también la denominado María Corina Machado. Un sistema anacrónico, pues no comprende los signos del suceder histórico del mundo desde 1968, días a la vez de una revolución libertaria en París(mayo 29) y de la búsqueda en Praga de encontrarle un rostro humano al socialismo(abril 15), lo que fue repelido por la invasión de los países del Pacto de Varsovia, encabezados por la URSS, la misma que en 1956, había obligado a los húngaros a bajar la cabeza invadiéndolos, aquel fue el primer movimiento de resistencia al comunismo de un país europeo(octubre 24,1956). Pero allí, en 1968, las bases de lo que sucedería estaba establecido: el socialismo estaba herido de muerte. Se desplomaría como un castillo de naipes, en Berlín, el 10 de noviembre de 1989, ya para ese momento el intento de Mijail Gorvachov de renovar el sistema comunista por dentro había fracasado, era imposible que las bellas ideas de Gorbachov triunfaran con la estructura de la nomenklatura que seguía en el poder, así lo ha demostrado, con suma de datos y reflexiones, Henry Kissinger(1923).

Una nueva época para la humanidad se inicio al caer el Muro de Berlín, renació la democracia en los antiguos países comunistas y una nueva era se inicio para la humanidad. Se demostró la oposición de los pueblos al autoritarismo, quedó claro que los seres humanos no saben vivir sino en libertad. Vivimos ese nuevo tiempo. La rebelión en los países del norte de África y el Medio Oriente es una de sus consecuencias. E incluso, la rebelión de los “indignados”. Los pueblos solo quieren democracia y público debate de todos sus problemas.

Mientras esto sucedía, y este es el origen de la neo-dictadura, a la vez que hubo muchos que creyeron que se podrían oponer al nuevo tiempo, no se dieron cuenta que la marcha de las sociedades, de la historia, es hacia adelante y no hacia atrás. Ellos, los dinosaurios de la izquierda, con muchas seguidores en América Latina, creyeron encontrar un nueva manera de gobernar, las llamadas por el profesor Germán Carrera Damas(1930), las “ideologías de remplazo”, encarnadas en Venezuela, también según él, por el “bolivarianismo-militarismo”. Todos lo que apoyaron aquello, incluidos los gobiernos de Ecuador, Bolivia, Nicaragua especialmente, no se dieron cuenta que con las últimas piedras del muro de Berlín, había terminado una manera de gobernar, aquel modo había caído, era un cadáver ya enterrado. El socialismo autoritario había fenecido. Ideología de reemplazo fue el régimen surgido entre nosotros, el que llegó al poder en Venezuela el 6 de febrero de 1999, cuyo primer acto fue anticonstitucional: al denominar “moribunda” a la Constitución y convocar un referendo para sustituirla. Se presentó entonces un régimen anacrónico que no mira hacia adelante sino hacia atrás, que cree que se puede volver a establecer lo ya concluido, lo ya cerrado. Ya no se puede hablar del socialismo, que ya no existe, a menos que sea para ser estudiado como un hecho del pasado. Es un régimen irreal, como ha escrito entre nosotros Teodoro Petkoff(1932). Y además creen en una idea llamada el Socialismo del siglo XXI que ni siquiera existe en la teoría política.

Dictadura Post Moderna
Estas neo-dictaduras, o dictaduras post-modernas, como la instalada en Venezuela, ofrecen una cara jurídica, tal la reforma de la Constitución, la aprobación, por medios discutibles, solo seis miembros de la oposición participaron en la discusión de la Constitución de 1999, que si bien es una carta democrática nunca ha sido cumplida por el actual gobierno. En verdad ha sido violada cada día. Y además, lo que es más grave: sustituyó a la Constitución de 1961, la de mas larga vigencia en nuestra historia, la que dio a Venezuela cuatro décadas de estabilidad política y desarrollo económico y social.

La Constitución de 1999, incumplida siempre, ha sido la base de acción del gobierno en el poder en este momento.

Pero la verdadera base de la acción del gobierno, que presidió Hugo Chávez, fue el irrespeto a esa Constitución y la creación de un sistema autoritario y antidemocrático sofisticado y perfeccionado para establecer una neo-dictadura.

Esta ha establecido un control total de todos los poderes públicos. Estos perdieron su autonomía y se han convertido en simples oficinas que obedecen al presidente, Jefe del Ejecutivo. Significa la perversión del sistema jurídico, parlamentario, electoral, incluido el Tribunal Supremo y la Defensoría del Pueblo. Dominio que padecen también la Fiscalía, la Contraloría y el Poder Judicial, de los 2000 jueces, casi todos de carrera, que habían en 1999 solo quedan 20 en la actualidad. Los que ejercen no hacen otra cosa que cumplir con las órdenes que reciben del Ejecutivo.

Es un sistema que utiliza la legitimidad que dan las elecciones para cambiar la base de la legalidad.

Se ha establecido como modo de gobernar la violencia. Se comenten 60 asesinatos por semana, 20.000 homicidios se cometieron en el 2011.

El sistema de violencia se sostiene desde el gobierno, es ejercido por bandas preparadas por el gobierno y que obedecen las órdenes que reciben. Son denominadas por la oposición los “paramalandros”, en la actualidad existen 12.000 bandas de estas bandas en todo el país.

Para gobernar se ha establecido un uso particular de los medios de comunicación: no cerrarlos, como hacían las dictaduras tradicionales, para que así el régimen internacionalmente parezca como el propio de un país con libertad y democracia. De allí ha surgido la gran autocensura que se suceden en los medios privados. En todo caso es una forma de terrorismo ideológico, que impide pensar a los periodistas con libertad.

La norma impuesta por el régimen es que aquellos que siguen al gobierno “manden obedeciendo”, nunca expresando su propio criterio.

La política clave con la que se gobierna hoy en día en Venezuela, la consigna del gobierno, es destruir todo lo que Venezuela creó en los últimos ochenta años, no desde 1958, como el presidente dice cuando habla de las cúpulas podridas, putrefactas, sino desde 1935, desde la muerte de Gómez. Y quizá antes, desde que en los años viente, el general Gómez creó el Estado Moderno, cuya plena acción continuó hasta la aprobación de la Constitución de 1999.

Y ya hemos visto lo que ha hecho, lo que ha establecido este gobierno: un régimen autoritario, en donde la practica legicida es la principal.

¿Existe el Socialismo del Siglo XXI?
Ya hemos señalado que el presidente Chávez presentó como la doctrina que seguía una que denominó Socialismo del siglo XXI, esta no existe en la teoría política.

No hay espacio aquí para el examen del socialismo, que es uno de los puntos de interés en la historia ideológica del chavismo. Poco entendido por ellos en su esencia. No formado por Carlos Marx(1818-1883) y Federico Engels(1820-1895), sino muy atrás, desde Gracchuss Babeuf(1706-1797), el verdadero padre de la tendencia, en los días de la Revolución Francesa, pero que pasó inadvertido realmente hasta los años cuarenta del siglo XIX. Es por ello, que el Libertador no pudo ser socialista, pues no conoció tal pensamiento.

Pero si tiene un sesgo que queremos referir a través de una de entrevista hecha por la periodista Michelle Roche Rodríguez a la historiadora Margarita López Maya. En esa entrevista hemos hallado la mejor definición de este, de hecho reitera nuestras observaciones. Margarita López Mata con todo su saber ella explica:

“El socialismo del siglo XXI es una propuesta personal de Chávez, que incluye la concentración de poder y la fortaleza de su liderazgo. Cuando salió de la confrontación política que tuvo durante su primer gobierno(1999-2007), el presidente sintió que ya no tenía obstáculos para incrementar su más cara fantasía. Era el sueño de un adolescente: un futuro donde todos seremos felices y comeremos perdices a través del Socialismo del siglo XXI. Primero dijo que los principios de ese modelo eran la solidaridad, la fraternidad, el amor y la justicia, pero a medida que pasa el tiempo y esto se va concretando entró el patrón que vivimos ahora: el predominio militar, además de un Estado vertical y autoritario. Esto es muy distinto a la primera época del chavismo. Pero luego dijo: “El Estado soy yo”. En este país hay un proyecto fundamental que es la Constitución Nacional y otro sostenido por el dinero del presidente, así como por su habilidad politica para repartirlo en los momentos en que necesita legitimar su liderazgo. Ahora está en eso: regalando a manos llenas y endeudándose, incluso, porque la renta está colapsando de nuevo. Y ahora piensa llevarnos al socialismo, que considera la verdadera civilización para salir de la barbarie del capitalismo al que, según dice, nos llevó la democracia occidental. De nuevo, esto es un pensamiento mágico”(Michelle Roche Rodríguez: Album de familia. Caracas: Alfa,2013,p.138).

Esta es la mejor definición de esta ilusión que hemos hallado en nuestras lecturas, comprendiendo, desde el principio, lo errónea que era tal concepción.

En verdad, lo recordaran ustedes, que al tratar de darle vida al Socialismo del Siglo XXI el presidente Chávez llegó al extremo de hacer una falsa interpretación del Libertador diciendo que este, un liberal y enciplopedista, había sido socialista. Pero él día que ante la Asamblea Nacional leyó una serie de citas de Bolívar diciendo que las consideraba muestras del socialismo de Bolívar, no se dio cuenta que lo que leía eran pensamientos rousonianos. Nos referimos a Juan Jacobo Rousseau(1712-1778), un pensador de la Ilustración, este si tuvo relación con el pensamiento del Libertador. Se contó entre sus libros de cabecera. De hecho su ejemplar de El contrato social del ginebrino lo legó en su testamento a la Universidad de Caracas, aun puede verse, en bella vitrina, en la oficina del Rector.

Segunda Interrogante: Gobernó Según el Doctor Jivago
Si bien la idea de que Chávez seguía al gobernar El otoño del Patriarca, circuló en medios opositores, en cambio la relativa del uso de la novela del gran escritor disidente ruso Boris Pasternak(1890-1960) El doctor Jivago(Barcelona: Orbis,1983. 446 p.) fue tema del que hablaron los chavistas. Desde luego a partir de una lectura errónea del bello y famoso libro, que su autor escribió escondido en Peredelkino, su dacha a las afuerzas de Moscú, fue sacado clandestinamente de la URSS por el gran editor italiano Giangicomo Feltrinelli(1926-1972), quien pese a ser un hombre de izquierda, marxista, se dio cuenta del valor extraordinario del libro. Por ello la obra se imprimió por vez primera en italiano, en su editorial Feltrinelli de Milán. Después complació también el mas hondo deseo de Pasternak: que el libro fuera publicado en ruso, cosa que Feltrinelli logró con una editorial de París. El doctor Jivago dio inmediatamente a su autor el Premio Nobel de Literatura(1958), que el régimen soviético lo obligó a renunciar, sin saber que el Premio Nóbel nunca se pierde. La novela dejaba clara su disidencia con el régimen soviético. Al poco tiempo David Lean(1908-1991) hizo su maravillosa película basada en este libro: El doctor Jivago, protagonizada por Omar Sharif(1932) y Julie Christie(1941), en todo el esplendor de su belleza, la que siempre la ha acompañado. La película recibió diez nominaciones al premio Oscar, obteniendo cinco de sus premios y a la vez cinco Globos de Oro.

Para entender a Pasternak y a su generación, en cuya vida se cruzó la Revolución de Octubre, hay que tener en cuenta esta observación de Isaiah Berlin(1909-1997): “En Rusia durante los vientes hubo un genuino renacimiento artístico, distinto en especie del escenario artístico de otros países. Hubo mucha infertilización entre los novelistas, poetas, pintores, críticos, historiadores, hombres de ciencia, y esto creó una cultura de insólita vitalidad y realización, una curva hacia arriba, extraordinaria en la civilización europea”, e insiste que para entender aquella parálisis había que “comprender que el reloj se había detenido en Rusia…en 1928, poco más o menos, cuando las relaciones con el mundo exterior quedaron cortadas”. Y luego hubo “la campaña contra los ‘dearraigados cosmopolitas”. Esta inmensa posibilidad creadora fue destruida por el régimen de Stalin(1879-1953) al imponer el llamado “realismo socialista”. Pese a los esfuerzos personales de Máximo Gorky(1868-1936), los mayores sacrificados fueron los grandes, los verdaderos escritores de aquel momento, no solo Pasternak, ya destacadísimo poeta, sino [Oasip]Mandeltam(1891-1938), Isak Babel(1894-c1941), María Tsvtaeva(1892-1941), para algunos, como para el gran Joseph Brodsky(1940-1996), fue la mayor poeta rusa del siglo XX, aunque a su lado está la otra también altísima Anna Ajmatova(1889-1966), la autora del poema “Requiem”, uno de los grandes del siglo XX, y no solo de Rusia. Por cierto, siempre nos ha parecido inexplicable que la primera vez que se mencionó a Brodsky entre nosotros, en 1969, fue para agraviarlo. No hay que olvidar que algunos de los acosados por el régimen soviético eran gente de izquierda.

Todos los citados, faltan algunos más, como Mijail Bulgakov(1841-1941),el autor de El Maestro y Margarita, en la cual Stalin es el Diablo, obra que debió ser publicada en Francia. E, incluso, uno muy cercano como Leonid Tsipkin(1926-1982), el autor de Verano en Baden-Baden, publicada por vez primera, el mismo año de su deceso, en los Estados Unidos. Libro impresionante.

Sigue Berlin advirtiendo: “En cierto sentido, Ajmatova y [Nicolay]Gumiliev(1886-1921) y Marina Tsvetaeva constituyen las útimas grandes voces del siglo XIX…con Pasternak y, a su manera, muy distinta, Mandelstam en algún espacio intermedio entre ambos siglos”.

Entre ellos se contó Pasternak, “era un poeta puro, en discordia con el régimen soviético, y con una desagrado particular hacia la literatura comprometida…de calquier género”. A la vez, no hay que soslayarlo, “Pasternak era un patriota ruso: Tenía un profundo sentido de su conexión histórica con su patria”. Y le dijo a Berlín: “al menos puedo decir quizá no merezca ser recordado como poeta, pero sí, como soldado en la batalla de la libertad humana”. He aquí lo que es necesario tener en cuneta para comprender a Pasternak.

Ahora bien, vayamos a la falsa lectura de El doctor Jivago, practicada por los chavistas en Venezuela, sin conocer para nada el contexto que hemos indicado. Dijeron ellos que el régimen gobernaba siguiendo las normas aplicadas por los bolcheviques, las cuales aparecían en el libro. Como no estaban preparados por el análisis, ni literario, ni histórico, ni politico, incapaces de leer el espíritu de lo que Pasternak concibió, no se dieran cuenta que si ello aparece allí es para ser condenado, dado el sufrimiento que tales modos de acción traen a los proragonistas, tal estas líneas: “Hacía ya mucho rato que estaban hablando, muchas horas, como solo hablan los hombres en Rusia, y sobre todo los hombres poseídos por el terror y la angustia, agitados y frenéticos, como todos estaban entonces”(p.372. Subrayado nuestro). Y hay, incluso, una crítica a la verdadera esencia del socialismo, convertido en la URSS en una forma de socialismo autoritario, que para nada tiene que ver con la esencia de esa doctrina. Tal lo que leemos en un pasaje que recoge el pensamiento de Yuri:

“Tengo para mi, que el socialismo es un mar en el cual deben de confluir como ríos todos esas distintas revoluciones indivduales, el mar de la vida, el mar de la autenticidad de cada uno. El mar de la vida, digo, de esa vida que se puede ver en los cuadros, de la vida como la intuye el genio, creadoramente enriquecida. Pero hoy los hombres han decidido no experimentarla en los libros, sino en sí mismos, no en la abstracción, sino en la práctica”(p.123). También sabía que “Solamente los solitarios buscan la verdad y rompen con quien no la ame lo bastante”(p.14).

Y, desde luego, desconocieron los chavistas la esencia de El Doctor Javago, que no es otra que la añoranza de los viejos tiempos y la mirada personal a la realidad, “¡Qué hermoso era entonces vivir, qué delicia todos para los ojos y los sentidos!”(p.190). Y no podáin darse cuenta de ella porque la gran lucha del bolchevismo fue en contra del indivualismo, para que las personas se perdieran en la masa, no tuvieran personales ideas, solo obedecieran al partido, fueron seres deshumanizados. Estas ideas que los chavistas seguían, según ellos, de la inmortal novela de Pasternak, también habían sido divulgadas en América Latina por Ernesto Guevara de La Serna(1928-1967), fracasando en ello como en su idea del nuevo hombre. Y como, en general, le sucedió en su vida, fue derrotado siempre, como bien lo reconoce el mejor de sus biógrafos, Jon Lee Anderson(1957): “Se convirtió en el ícono definitivo de una revuelta entusiasta, aunque en gran medida vana”.

Debemos cerrar con un hecho fundamental sobre la literatura rusa, que tiene que ver con lo que hemos expuesto. Fíjese el lector que no decimos literatura soviética sino rusa. La literatura soviética tuvo un escaso valor, fue hecha bajo el afilado cuchillo de la censura. En cambio, la literatura rusa, que pervivió hasta los años viente, y siempre estuvo presente en el escribir de los creadores disidentes, los mayores ya los hemos mencionado, fue una literatura central para la cultura occidental. Tanto que Albert Camus(1913-1960) llegó a decir “Yo nada sería sin el siglo XIX ruso”. El siglo XX ruso, es decir Pasternak y sus sacrificados compañeros, tal el que hemos descrito, fue hecho por “magníficos escritores cuya obra, unida a los anales de sus trágicos destinos, y preservada, recuperada, descubierta en traducción en los últimos cinco lustros, ha convertido el siglo XX ruso en un acotecimiento que es…igualmente formativo y, por ser también el siglo nuestro, mucho más pertinaz, influente…El siglo XIX ruso que cambió nuiestras almas fue hazaña de prosistas. Su siglo XX ha sido, casi por entero, hazaña de poetas; si bien no solo en la poesía” tal como lo señaló Susan Sontag(1933-2004).

Ello es así, nadie, escritor, o solo lector, se ha dejado de educar por las letras rusas, forman, en muchos casos, la esencia de sus almas se ha befeciaodo de aquellas recreaciones. Esa es la gran tradición de la literatura Rusa como ahora ha vuelto a llamarse el país, desde que se arrió la bandera roja del asta del Kremlin(diciembre 31,1991) y se izó otra vez la de la Santa Rusia, día en que concluyó el comunismo allá. En ese momento, y con esta observación terminamos, y desde ese instante, los creadores rusos, dedicados hoy a contar lo que les estuvo prohibido durante siete décadas, si quieren, si desean, que sus letras vuelvan a ser centrales, como lo fueron en los días de Alexander Puskin(1799-1837), con quien empezó todo, León Tolstoi(1817-1910),Fedor Dostoievski(1821-1881), Anton Chejoj(1840-1904), Ivan Turguenev(1818-1883), Vissarion Belinsky(1811-1848) o Alexander Herzen(1812-1870), de quien se deriva “la gran tradición de humanismo libertario del socialismo ruso, solo derrotada en 1917” como anota Berlin, y otros tan grandes como ellos, deben volver su mirada al grande vénero de las letras rusas del siglo XIX, esa es su tradición, allí esta su esencia. Ese su camino. Desde luego tienen que terminar imponiendo la democracia destruida por Puttin, quien gobierna como un Zar. Como verán el estudio de la literatura rusa, corectamente leída, no se puede concluir, siempre prosigue, de la misma manera que las mil interrogantes que plantea.

Enero 4,2014.