Sábado, 19 de Agosto de 2017

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Francisco Herrera Luque: Humanizador Crítico de la Historia

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Por: R.J.Lovera De-Sola

Para Dobrud González,
la historiadora que sabe lo que los otros ignoran,
por haber sugerido este tema herreriano.

¿Es verdad la Historia de Venezuela?. Esta es la pregunta que desde hace largo tiempo se hace el pueblo de Venezuela, ese grupo de hombres y mujeres siempre suspicaces, desconfiados, astutos, desengañados, recelosos. Fue la misma interrogación que se hizo Herrera Luque al enfrentarse a ella, al tomarla como elemento clave para la elaboración de una obra literaria la cual se basa y se respalda en los sucesos del pasado venezolano. Y lo hizo desde el momento en que los Viajeros de Indias formaron la sociedad venezolana entre 1492 y 1570, especialmente en aquellos años en los cuales “el semen de España cayó sobre las indias”(Los viajeros de Indias. Caracas: Monte Ávila Editores,1970,p.70) según su feliz expresión, formación en la cual jugó un papel decisivo la gran orgía llevada a cabo por trescientos noventa hombres, casi todos hispanos, quienes habían venido a nuestra tierra sin sus mujeres, cuando en el denominado “Valle de las Damas”, un lugar entonces cercano a Barquisimeto, seguramente el 26 de junio de1535 (Varios Autores: Descubrimiento y conquista de Venezuela. Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1962, t.II,p.350), se acoplaron con cuatrocientas indias que allí hallaron. Doscientas de ellas quedaron preñadas tras aquel suceso que él narra con todo pormenor en una de sus novelas(La luna de Fausto. Caracas: Pomaire,1983,p.162 y 164). De los orígenes de la sociedad venezolana partió, ese fue su punto de ida para hacerse las numerosas interrogantes que su obra nos ofrece, asunto que nos llevará ahora a discurrir a través de uno de sus tópicos: la forma como en su obra, tanto ensayística como en sus libros de ficción, encontramos las formas que lo hicieron un humanizador crítico de la historia.

¿Por qué humanizador, por qué critico?
Para entender en profundidad el planteamiento que en torno al escribir de Herrera Luque nos proponemos realizar aquí deben tenerse previamente ciertas nociones básicas en torno al tema que nos ocupa.

Partamos de los presupuestos esenciales: humanizar es la acción de un humanista si por humanismo entendemos “una actitud de pensamiento que comporta dos afirmaciones esenciales: existe una naturaleza humana; y lo humano se caracteriza por la vida del espíritu como acotó Pierre Henri Simon(Proceso al hombre. Caracas: Universidad Central de Venezuela, 1962,p.9). Según esto la acción de humanizar es una de las consecuencias de toda acción humanística. Así por humanizar entendemos, si seguimos a doña María Moliner: “Hacer una cosa más humana, menos cruel, menos dura para los hombres"(Diccionario de uso del español. Madrid: Gredos, 1990, t.II,p.75); por lo tanto humanizarse es, se concluye de lo anterior, “hacerse más humano, menos cruel o menos severo”(María Moliner: Diccionario de uso del español,t.II,p.75).

Pero estamos ante un acto de humanización crítica cuando leemos a Herrera Luque porque si relacionamos la palabra crítica con el vocablo crisis nos colocamos ante el sentido o la necesidad de aplicar un nuevo conocimiento a una materia ya conocida o estamos en la obligación de revisar los conocimientos anteriores sobre el mismo asunto o tópico para así poder ver con claridad una cosa, en este caso la Historia de Venezuela. En este punto el objeto, ya lo hemos señalado, es Venezuela y su historia(María Moliner: Diccionario de uso del español,t.I,p.804-805). Revisarla es un momento y lugar oportuno fue lo que se propuso Herrera Luque al redactar su obra, al ofrecernos en sus libros una mirada al conjunto del pretérito venezolano. Pero es crítica su humanización de la historia porque ella es también la acción de juzgar, en el buen sentido de la expresión. Ese calificar nos llevará a la observación del pasado de nuestro pueblo, a sus análisis, a su explicación. Pero se trata de una exégesis heterodoxa, contraria a la siempre divulgada, situada más allá de la historia oficial, que tantos hechos ha borrado, y lejana a la hagiografía en la cual predomina el elogio, lo siempre bien hecho, la loa. En cambio Herrera Luque se sitúa más allá. El quiere verlo todo, tanto los errores como los horrores del pasado, como dice Pierre Vilar de la ciencia histórica(Historia de España. Barcelona: Crítica,1978, p.9-10), examinar aquello que es digno de elogio como aquello que solamente merece reprobación.

Y la humanización crítica de la historia fue asunto que mucho le interesó, que mucho le inquietó. Hay pasajes de su obra a ello consagrados. Por ejemplo en Los amos del valle leemos “Al referirnos a la conquista habláis al paso de la iniquidades dentro de un amplio contexto de apología…Aquello, ¡el atropello mas vil que recoja crónica alguna¡”. Y seguirán siendo el origen de buena parte de los males que nos agobian a menos como vos os deis a la tarea de sacar a flote la verdad” a lo cual contesta el interpelado, un historiador o cronista, “Tan sólo he pretendido evitarle a muchos de nuestros amigos el rubor de saber las fechorías de sus antepasados”. A lo cual le responden: “Entonces no escribáis historia. Ella no se ha hecho para halagar vanidades y menos para ocultar crímenes. La historia debe expresar lo sucedido, para que las generaciones venideras tomen experiencia y prevengan sus errores. Si vos hubieseis seguido los pasos del padre de Las Casas y Aguado, corregiríais la vanidad creciente de alguna gente que toman de los conquistadores el sustento mítico de una infamia que destruirá la paz y armonía de estos reinos. Pues son precisamente ellos, esos asesinos salvajes, esos locos atormentados y lujuriosos, el primer eslabón de una cadena que termina en el mantuano”(Los amos del valle. Barcelona: Pomaire, 1979,t.II,p.135-136); en otro pasaje del mismo libro hallamos otra observación que viene a cuento sobre lo que venimos tratando. Allí se dice “Son las memorias de…mi padre. Están muy mal escritas, pero tienen el valor de la verdad. Junto con ellas hay algunos apuntes míos que a lo mejor te serán de alguna utilidad. Poco o nada digo de las terribles experiencias que me tocó vivir. Hay cosas que el papel no aguanta. Todo eso te lo contará José Juan a un mes de mi muerte”(Los amos del valle, t.II,p.204). Y en su búsqueda de la verdad no se detiene porque sabe que “Hay ciertas actividades en la vida, como la de maestro, cura e historiador, que no admiten ninguna componenda ante la verdad…un historiador, que a la postre será la memoria de un pueblo, no puede mentir”(Los amos del valle, t.II,p.,207). Y en otro pasaje “Siempre he creído en la fuerza poderosa de la verdad para remediar los males que la ignorancia, mas que la maldad, hace florecer en el corazón humano. Pero la verdad es un arma peligrosa, pues al igual que el fierro que amputa el miembro que se gangrena, también mata y abruma de congoja a quien hace lo mismo con la mala intención y sin ninguna necesidad”(Los amos del valle, t.II,p.335-336).

La Historia Silenciada
Fue convicción de Herrera Luque que la Historia de Venezuela era una historia silenciada(Los viajeros de Indias,p.235; Los amos del valle,t.II,p.305), no bien contada, algunos de cuyos tramos habían sido borrados por intereses, tal el caso de la desaparición del segundo tomo de la Historia de José de Oviedo y Baños(1671-1738) de la cual hay constancia documental de que existió escrita y en algún momento fue incinerada. Por ello debió Herrera Luque apelar a la voz colectiva, que todo lo guarda, a la memoria oral la cual, como dice el paraguayo Augusto Roa Bastos, es la única fuente de comunicación “que no se puede saquear, robar, ni borrar”(Vigilia del Almirante. Madrid: Alfaguara, 1992,p.78); por ello dudó del contenido de los papeles los cuales se pueden cambiar o alterar. Un hecho muy significativo son sus disquisiciones en torno a la Partida de nacimiento de Piar seguramente fraguada por los mantuanos(Manuel Piar, caudillo de dos colores. Caracas: Pomaire,1987…,p.84-85); de allí sus dudas al examinar los hechos, la relación entre los papeles y la realidad, ya que “Unas cosas dicen los papeles, que son siempre ideales, y otra la realidad”(Bolívar en vivo. Caracas: Grijalbo, 1997 ,p.102).

Por ello la pregunta que se hizo sobre Venezuela fue “¿Hasta que punto la sobrecarga de homicidios que encontramos en Venezuela es consecuencia de una sobrecarga de enfermedades mentales?”(Los viajeros de Indias,p.10), por ello le angustió el gran zaperoco que ha sido nuestra vida colectiva, lo cual nos condena al fracaso como pueblo(Los amos del valle,t.I,p.346); por ello le inquietó que el gran drama del país no fuera otro que aquel que dice un personaje suyo: ”A mí lo que me importa es lo que le pasará a mi gente”(Los amos del valle,t.I,p.164) refiriéndose no a la gente de la sociedad en la que vivía sino a los suyos, a los propios, a su sola familia; por ello Herrera Luque se propuso al escribir su obra develar lo desconocido, mostrar lo oculto, “No ser escaparate de nadie”(En la casa del pez que escupe el agua. Barcelona: Pomaire,1978,p.51); por ello se propuso mostrar los contraseñas que nos indican el sendero de nuestro vivir colectivo(En la casa del pez que escupe el agua,p.65), señalar el gran drama que acaece a la gran familia, explicar a todos qué nos está diciendo la historia cuando nos llama, cuando nos dice: “¿para qué me quieres? ¿qué me adviertes? , ¿qué me dices”(La Luna de Fausto,p.199) y esto consciente de “hay cosas, señora mía, que sólo pueden susurrarse con bozal y entre cuatro paredes”(Manuel Piar, caudillo de dos colores,p.32), ya que en muchos casos nos damos cuenta al estudiar que se “sabe la verdad total, o a medias, o la ha relegado al pozo más profundo del olvido”(Manuel Piar, caudillo de dos colores,p.89), por eso quiso mirar nuestra historia “con los ojos del entendimiento y la luz de la fantasía”(Los cuatro reyes de la baraja. Caracas: Grijalbo,1991,p.14), por ello se impuso escribir los desafueros de otros ya que los nuestros “no son países para actos heroicos, son de un realismo atroz”(Los cuatro reyes de la baraja,p.49), por ello quiso mediante sus libro “otear…la brecha histórica que se le abría en medio de la confusión reinante”(Los cuatro reyes de la baraja,p.166). Y esto lo hizo incluso a través de sus novelas históricas construidas con la técnica de la historia fabulada o por medio de la honda carga satírica que encontramos en su novelin 1998(Caracas: Grijalbo,1992.181 p.), modo mordaz de escribir no visto por la novela venezolana desde los días en que Miguel Eduardo Pardo(1868-1905) escribió Todo un pueblo.(Madrid: La vida Literaria, 1899. XIX, 254 p.). En este caso la sátira, escrita en 1985, le sirvió para un mirar futurista de nuestro porvenir, lo cual lo llevó a vaticinar varios hechos entre ellos la insurrección de los pobres de Caracas acaecida el 27 de febrero de 1989(1998,p.39).

El Método: La Historia Fabulada
Ya hemos señalado que al componer sus libros Herrera Luque utilizó la técnica, por él desarrollada, de la “historia fabulada”. Esta narra los sucesos del pasado basándose en tres premisas, que él expuso en la primera línea de su primera novela al anotar que en ella narraba la “historia verídica, fabulada y verosímil” de su protagonista(Boves el urogallo.Barcelona: Pomaire,1980,p.9). Verídica porque a diferencia de los cultores de la novela histórica él no alteró la verdad histórica al narrar las peripecias de cada tiempo, época que siempre contó en todos sus avatares a través de algún personaje histórico representativo, como pueden ser los casos de Guzmán Blanco o Gómez, buscando muchas veces a los anti héroes, tal los casos de Boves o Piar. Y fue hasta tal punto verídico que utilizó cuidadosamente la documentación y los estudios históricos sobre cada personaje. Sus libros fueron Fabulados no en el sentido de alterar la verdad histórica a través de la ficción sino en el sentido de que él creó un escenario particular para dentro de él poder narrar la historia de un personaje y de un tiempo. A veces, como antes lo hizo don Francisco Tosta García(1846-1921) a principios de siglo, verdadero antecesor de Herrera Luque, en la serie de sus Episodios venezolanos(1903-1915), debió inventar algunos personajes los cuales le permitieron, sin traicionar el relato histórico, contar ciertos avatares que era imposible narrar por carecer el relato histórico de esas criaturas determinadas. Pero estos individuos fabulados calzan dentro de los límites del discurso histórico desarrollado en sus libros. Por último las historias narradas por Herrera Luque fueron Verosímiles ya que a través de ellas se puede vislumbrar el pasado venezolano. Así lo “verídico”, lo “fabulado” y lo “verosímil” son los tres pilares sobre los cuales está construida la “historia fabulada” como tal y como lo hemos visto se separa un poco de la esencia de la novela histórica.

Y Herrera Luque tomó el sendero de la “historia fabulada” por estar convencido que “Es más fatigoso crear dentro de la verdad que repetir la historia conocida por todos. La historia fabulada….no es ficción…La creación literaria es la de la historia fabulada…una manera de decir lo que es impepinablemente cierto…El objetivo primordial es revelar lo desconocido…El entender, el comprender el sentido y significación de una serie de hechos que nos rodean, y que hasta entonces nos eran invisibles”(La historia fabulada. Segunda serie. Barcelona: Pomaire,1982, p.269-270). O como él mismo lo indica en un pasaje de Bolívar en vivo es “Un artificio pedagógico el dar por cierto lo que parecía verosímil”(p.83). O como dice, líneas más abajo en la misma página, “puede ser cierto o falso…pero no me va a negar que es una bella anécdota para simbolizar un sentimiento tan confuso como la conversión de un hombre en su contrario”(p.83). Se refiere específicamente en esta cita a la gran “metanoia” sufrida por Bolívar durante sus días en Jamaica. Este de la “historia fabulada” fue el método utilizado por Herrera Luque para iluminar la historia, para hacerla comprensible, para humanizarla.

¿Historia Secreta o Silenciada?
Consecuencia de lo anterior es que él encontró que la historia de nuestro país es una historia silenciada porque muchos de sus momentos han sido soslayados. Es por lo tanto una historia secreta en muchos de sus tramos. Buen ejemplo, ya lo hemos advertido, fue para él la desaparición del segundo tomo de la Historia de Oviedo y Baños.

Por ello un personaje de Los amos del valle acota: “¿Sabrán acaso quienes fueron sus padres y abuelos en quienes fundamentan tanto mito y pretensión? ¿Tendrán noticias de sus tristes hazañas? ¿Estarán enterados de la realidad de sus ascendientes?…Empero no estoy obligado a hacerlo después de muerto. Por eso escribo mi Historia secreta de Caracas. Son ya más de mil páginas. El hallazgo y la revelación que implica se ha de provocar por lógica consecuencia de una ley natural”(t.I,p.350). Esa Historia secreta de Caracas no es otra en el relato que Los amos del valle, libro que quiere suplir la segunda parte, hoy perdida, quizá para siempre, de la Historia de la conquista y población de la provincia de Venezuela(Madrid: Imp. de Gregorio Hermosilla, 1723. 380 p.) de Oviedo y Baños, libro del cual conocemos solamente su primer volumen, el cual se cierra en 1600. En el libro que el personaje escribe, que es la novela misma, “pondrá inesperadamente dos tesoros: el de la verdad, donde sólo se recrea la dicha, y de la riqueza material. La historia secreta y el sitio justo donde está sepultado el tesoro mas colosal que ojos humanos hayan visto en esta tierra”(Los amos del valle,t.I,p.351). Se refiere en la última línea al petróleo, riqueza más grande que el oro del Dorado que con tanto afán buscaron los Conquistadores.

El personaje de Los amos del valle en su afán de construir la historia secreta o de mostrar como el pasado ha sido silenciado le dice a quien le escucha o lee: “Pero si es bueno, por bien de todos, que escuches lo que te voy a contar sobre la Historia del valle…Es tuyo pero cuidado con él. Al igual que la Caja de Pandora, guarda dentro la locura y el saber. Como el eléboro, lo mismo puede ser veneno poderoso que pócima bendita para recuperar el sosiego. Pongo en tus manos, hijo mío, la Historia secreta de Caracas, como la han venido escribiendo, desde sus orígenes, hombres de pro, de limpio corazón y claro juicio. Léela con detención cuando alcances la mayoría de edad. Cuando te llegue la hora de morir, como es mi caso, entrégasela a un hombre justo”(t.II,p.120). Era esto tan cierto, tan importante que la misma criatura consideraba aquella relación una “crónica terrible”(Los amos del valle,t.II,p.317), una visión anti idílica de la historia del país y en especial, en cuanto se refiere a la ciudad de Caracas, una crónica anti sensiblera. Por ello había sido silenciada(Los amos del valle,t.II,p.305).

Por ello concluyó en Los viajeros de Indias, ”Por eso decimos que la Historia de Venezuela, además de estar silenciada, es una historia detenida”(Los viajeros de Indias,p.235), entendiendo por historia detenida: “Esa fijación injustificada a situaciones pretéritas es lo que en mí opinión hace sufrir tanto a Venezuela”(La historia fabulada. Barcelona: Pomaire,1983, Tercera serie,p.194). Tratar la historia detenida fue tema que Herrera Luque acarició. Sería el segundo tomo de Los viajeros de Indias allí se ocuparía de los Viajeros de Indias en la personalidad básica del venezolano”(Los viajeros de Indias,p.XI).

Un Sesgo Particular
Por ello Herrera Luque, consciente de lo que había sido la historia del país, que él se propuso develar en sus libros, escogió un atajo para contarla a todos.

Por ello también lo que hallamos es el desarrollo de la historia secreta, la que no se contó, la que se soslayó, la que se evitó; por ello narró nuestro devenir en sus aspectos psicológicos, en su “pathos” más hondo; por ello miró la anti historia, observó la historia real, la hecha por hombres de carne y hueso, con sus pasiones, con sus imperfecciones. Por ello lo que nos mostró no fue una historia hierática sino una sucesión de hechos que tienen rostro humano, en la cual las pasiones actúan, donde lo psicológico pesa, por ello nos permite mirar todo lo que el odio y el resentimiento hacen o logran hacer en nuestra realidad. Por ello en cuanto a este último anotó “La ingratitud…parece ser el signo del valle”(Los amos del valle,t.I,p.52), “Caracas nació con la señal de los que no agradecen”(Los amos del valle,t.I,p.127).

Pero para hacerlo se necesitaba un cronista que no quisiera ser “escaparate de nadie”(En la casa del pez que escupe el agua,p.51) como él lo dice usando una expresión criolla, alguien dispuesto a mostrar “el abanico de contraseñas que utiliza la gente bien para identificarse”(En la casa del pez que escupe agua,p.65) lo cual lo conduce a varias comprensiones. “La gracejería ha sustituido a la dignidad, la habilidad a los principios, las opiniones a las creencias”(En la casa del pez que escupe el agua,p.394) leemos; “Los que piensan en un país sin despertar son doblemente responsables del atraso o del desarrollo de ese pueblo”(En la casa del pez que escupe el agua,p.434), seres que han hecho la historia de la nación con sus manos pero quienes han sido incapaces de conciliar, “no hay mayor desventura que odio y amor se topen en el mismo ser”(Los amos del valle,t.II,p.15). Por ello los venezolanos no tienen sosiego ni quietud. Descendientes de los psicópatas de la colonia son tan equilibristas como aquellos”(Los Viajeros de Indias,p.147), son inquietos sin paz interior(Los amos del valle,t.lII,p.89 y 93), los autores de un “inmenso amosaícado mundo de diferencias”(Los amos del valle,t.II,p.245); quienes así lograron hacer el mundo “pagano y profano de los pies a la cabeza”(La luna de Fausto,p.132) que es Venezuela; país en donde no se entiende a los equilibrados, ante los cuales la única pregunta que se hace ante uno de ellos es: “¿Por qué no mata, viola y se emborracha como lo hacen todos”(La luna de Fausto,p.167) como se preguntan los compañeros de aventura de Felipe de Hutten(1511-1546) cuando lo ven quieto en sus cavilaciones, metido en su hamaca, mientras transcurre la gran orgía del “Valle de las damas” en 1535. Este es el mundo en el cual lo único constante es la canícula(La luna de Fausto,p.189) ya que este universo creado por los españoles “no siempre el camino mas corto es la línea recta”(La luna de Fausto,p.235).

Y esto porque estamos ante un mundo parteado por la violencia(Los amos del valle,t.I,p.329;t.II,p. 70 y 159); “esta tierra de injusticia y violencia”(Manuel Piar, caudillo de dos colores,p.30); donde lo sexual no está en su lugar ya que la sociedad fue formada como consecuencia de una saturnal y como secuela de la paternidad irresponsable. Mientras el sexo no esté en su lugar tampoco tendremos sosiego(Los amos del valle,t.I, p.,44,85,234,245,273,274,323; t.II,p. 68 y 343), idea repetida nueve veces a lo largo de la novela.

A Herrera Luque le preocupó siempre, y su obra lo proclama con claridad, los caracteres de una sociedad fundada por aventureros: los Viajeros de Indias. Por ello se preguntó mil veces: “¿qué esta pasando en América? ¿Es que el trópico enloquece a los hombres: o es que la locura viaja a bordo de las carabelas?”(Los viajeros de Indias,p.191); que la sociedad hubiera sido gestada en una intensa bacanal, que la población fuera como consecuencia hija de la violencia, que la aristocracia fuera espúrea(Los amos del valle,t.I,p.65), que los dirigentes de esa sociedad solamente pensaran en sí mismos y no en el colectivo, que como consecuencia hayan logrado formar una sociedad que es un gran zaperoco que nos condena al fracaso(Los amos del valle,t.I,p.346). Ese alboroto fue el bochinche al cual aludió Francisco de Miranda(1750-1816) en su noche trágica. Y en verdad no hemos logrado como controlar el desorden o como administrar el bochinche.

Hechura de los equilibristas psicológicos que fueron los Viajeros de Indias(Los viajeros de Indias,p.147) lo que hemos tenido es un pueblo sin paz interior, una sociedad en zigzag en donde lo sinuoso es la norma no la línea recta(La Luna de Fausto,p.235).

Como debe Escribirse la Historia
Consecuencia lógica de lo expuesto es cómo debe escribirse la historia. En sus libros Herrera Luque nos da algunas pistas para llegar a ello. Es obvio que el cultivo de la historia tiene que ser tarea emprendida por aquellos que por tener el alma limpia están dispuestos a decir la verdad, a no omitirla, a no esconderla, a presentarla tal cual sucedió, tal como ocurrió.

Por ello Herrera Luque en primera instancia nos llama a buscar, y a escuchar, a todos aquellos que buscaron la perfección del alma. De ellos dimana el mejor ejemplo, la historia mejor contada. Entre esos que buscaron la perfección del alma Herrera Luque destacada en Los amos del valle a dos: Miranda y Juan Germán Roscio(1763-1821) ambos víctimas de los Mantuanos, en ambos casos por razones bien sencillas: no eran Mantuanos. Uno era hijo de un rico comerciante canario. Al otro la piel no se le veía totalmente blanca. Esa perfección del alma, el sendero de lo afirmativo venezolano, que dijo Augusto Mijares(1897-1979), lo hallamos así perfilado en Herrera Luque: “Hay que tirar hacia arriba. ¿No os parece, señor González?…A pesar de su afán de atraerse la simpatía de Juana Francisca, respondió suave…No estoy de acuerdo con vos. El mejoramiento del ser, o eso que llaman tirar para arriba, debe ser la perfección del alma. No atesoramiento de glorias mundanas”(Los amos del valle,t.II,p.236) porque “Este régimen discriminatorio fundamentado en el origen y no en la virtud, es lo que robará a España el favor de los americanos. El desprecio engendra más odio que el despotismo y la explotación”(Los amos del valle,t.II,p.269) y esto porque “Españoles y criollos, a diferencia de los anglosajones, de lo que les viene por añadidura y no de lo que hacen por propio esfuerzo. Todos sus valores y jerarquías las hacen girar alrededor de su ancestro, segmentando a los seres humanos en una infinidad de cuadros y recuadros, que miran con recelo, odio y desprecio al vecino, por miedo a que de su contacto surja el desmedro de ellos mismos por contaminación o rechazo”(Los amos del valle,t.II,p.268). Por ello debemos buscar la tradición de lo afirmativo, la cual, como ya hemos indicado, tiene su continuidad espiritual entre nosotros. Hay que buscar a los equilibrados, a los prudentes, que dijo Uslar Pietri, a los locos quijotescos, a los grandes majaderos, a todos los que piensan, así nos demos cuenta, como se lee en uno de sus libros, que “En Venezuela, a todo el que piensa y no tiene real ni poder lo llaman loco”(En la casa del pez que escupe el agua,p.510); locos verdaderos. No como aquel que se hizo erigir estatuas(Los cuatro reyes de la baraja,p.202) comenzando allí su verdadera locura. No a esos ni a aquellos a los cuales domina la ambición y la confusión(Manuel Piar,caudillo de dos colores,p.164) por lo cual se les considera locos. Sin esos otros, los verdaderos, los quijotescos, aquellos como Alonso Andrea de Ledezma(c1537-1595), uno de los prototipos del personaje cervantino o el propio Simón Bolívar(1783-1830), hombres “a quienes los pueblos no olvidan son precisamente locos…pues les hacemos vivir con luz diferente”(Los amos del valle,t.I,p.267).

Por ello para que la historia nos guíe debemos apelar a ella, a su mensaje. No olvidarla cuando ella nos inquiere: “¿Para qué me quieres? ¿Qué me adviertes? ¿qué me dices?”(La luna de Fausto,p.199). Buscándola como conductora que nos lleve por encima de la maraña del tiempo; sabiendo escuchar a los guías que la han escrito con integridad. Y ello porque como dice Herrera Luque: “El guía, el maestro, el conductor…no puede dejar de alumbrar en todo su esplendor a quienes lo siguen, so pretexto de que su vida se le escapa. No tienen ningún derecho de adaptar su luz a sus necesidades personales; ese es y tiene que ser su destino”(Bolívar en vivo,p.124). Y esto, que lo dice él personaje con la Historia de Oviedo y Baños en la mano, porque “La historia es para un pueblo lo que la memoria para un hombre: fuente de experiencia, fundamento de legislar, comprensión del presente, atalaya del futuro. Por ello ha de ser veraz y valiente quien la escriba”(Los amos del valle,t.I,p.425).

Abril 23, 2011