Lunes, 23 de Octubre de 2017

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En el Centenario de Vicente Gerbasi

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Por: Roberto Lovera De-Sola

El pasado 2 de junio de 2013, se recordó el centenario del nacimiento, en Canoabo, estado Carabobo, de Vicente Gerbasi Federico(1913-1992), hijo de Juan Baustita Gerbasi y María Federico. Fue Gerbasi una de las figuras centrales de la literatura venezolana del siglo XX. Razón por la cual la Biblioteca Herrera Luque ha decidido organizar esta tertulia para volver a releer su obra y su alto legado creador.

Es por esta razón que los saludamos a todos a nombre de María Margarita Herrera Luque, nuestra gerente, quien hace posible con su apoyo estás reuniones de divulgación literaria. Al igual anunciamos el próximo concierto de la versión musical del poema gerbasiano Tirano de sombra y fuego2, producto del concurso de música y literatura realizado por nuestra fundación, con el apoyo de la Alcaldía de Chacao, en especial por la alcadesa Irene Saez Conde, y obtenido por el músico Gerardo Gerulewicz. La escogencia de este poema para ese evento nos fue sugerido en su momento por nuestro compañero el profesor Alexis Márquez Rodríguez(1931).

Damos también las gracias por la presencia esta tarde a los hijos del poeta Fernando, Beatriz y Gonzalo Gerbasi Orta, hijos del poeta y de su esposa Consuelo Orta Bercht.

De la misma forma deseamos rendir tributo esta tarde a nuestro alto poeta Francisco Pérez Perdomo(1930-2013), tan ligado al poeta Gerbasi y autor de un penetrante estudio sobre su poesía, quien de no haber fallecido hace treinta y un días estaría aquí esta tarde tomando la palabra.

En verdad, si nos ponemos a recordar, no sabemos cuál fue la primera vez que vimos al poeta, un hombre que llegó a estar muy cerca de nosotros y a enriquecernos siempre con sus estimulantes diálogos. Desde luego, desde muy niños, en las aulas escolares conocimos sus poemas, especialmente su poema mayor Mi padre, el inmigrante, que leímos en las Lecturas para jóvenes venezolanos, de Arturo Uslar Pietri(1906-2001)3, antología en donde los muchachos de los años cincuenta hicimos nuestro aprendizaje de venezolanos, aun conservamos en nuestras estanterías el viejo ejemplar adquirido en 1955. Con los años, por esos avatares de la vida, nos tocó sucederlo en su cargo en el Consejo Nacional de la Cultura y por largo tiempo laboramos sentados en su misma silla y mismo escritorio, lugar que consideramos siempre bendito porque aquello de que los poetas son santos.

Su Escribir
Ahora unas observaciones sobre un aspecto de su poesía. Vicente Gerbasi fue sin duda alguna el primer poeta del grupo “Viernes”(1939-4l). Su plenitud aparece especialmente a través de dos instancias significativas. Nos referimos a su poema Mi padre, el inmigrante4 y al volumen Los espacios cálidos5.En ellos se encuentra la esencia de lo hecho por Gerbasi. Si en Mi padre, el imigrante escribió el cuarto gran poema de la lírica venezolana6 en Los espacios cálidos abrió un ámbito a nuestra poesía telúrica, si es que Mi padre, el inmigrante no puede ser también colocado dentro de ella, que han transitado con suerte poetas de generaciones posteriores a la suya. Tal es el caso de Ramón Palomares con Paisano, Luis Alberto Crespo en Si el verano es dilatado y Yolanda Pantin en Casa o lobo7.

Casi desde el comienzo de su escribir nos encontramos con el espacio tropical y su luz particular. Y pronto nos damos cuenta como la noche, ”el hombre es la noche que lo sigue”(p.66)8 leemos en Mi padre, el imigrante, los ensueños, la muerte, ”venimos de la noche y hacia la noche vamos”(p.63), constituye el motivo central de Mi padre, el inmigrante, son asuntos recurrentes en él. Será precisamente la visita de la parca la que va a dar nacimiento a su vasto poema Mi padre, el inmigrante, escrito en memoria de su progenitor, diez y siete años después de su deceso. Esta constituye uno de los grandes momentos de nuestra poesía, texto que parece engendrarse en un poema anterior “Mi tierra” de su cuaderno Poemas de la noche y de la tierra9. El espacio en donde se va a desarrollar Mi padre, el inmigrante ya está allí.

Como poeta hallamos a Gerbasi como un ser siempre alucinado, cosa que subrayan tanto Mi padre, el inmigrante como Los espacios cálidos, luminoso, sonoro, un ser que sabe mirar, oler, escuchar la naturaleza del trópico. Pero el suyo es un telurismo existencial. En este sentido ciertos matices se espigan en Gerbasi, en especial en Mi padre, el inmigrante a partir de lo que hallamos en la Silva criolla, de Francisco Lazo Martí(1869-1909)10.

Como bien lo ha indicado Francisco Pérez Perdomo nuestro poeta se define así mismo y a su hacer en diversas instancias. Es por ello que este estudioso escribe “Ante los insondables enigmas que le plantean la noche y el día, los astros, el mundo hechizado que lo envuelve y lo rodea, la vida y la muerte, la vigilia y el sueño...Gerbasi, en su libro Mi padre, el inmigrante se repliega en si mismo y afirma “Y estoy buscando las respuestas de mi sangre”(p.86).Y la alteridad de la sangre en otra parte de este extraordinario poema, cuando se refiere a la figura casi mítica del padre, parece responderle: ”Cuando tu venías, venías hacia la muerte,/porque así son nuestros pasos en los días”(p.70). Y en otro de sus libros, Círculo de trueno11, el alucinado también se introvierte y busca descifrar el mundo en sí mismo: ”Soy el que va oyendo el mundo,/oyendo como baja por su sangre/el rumor milenario de la tierra”(p.120). En un poema de su libro Los espacios cálidos Gerbasi revela su arte poético y dice “He aquí un propósito de alucinado:/fundar un espacio de lumbres, de escarabajos, de rostros,/en el documento de los sentidos”(p.103). Esta confesión del propio poeta es válida para buena parte de su obra”12.

Mi padre, el inmigrante es un largo poema dividido en treinta estancias. Al leerlo nos damos cuenta como estamos ante un hecho mágico. Frente a lo que llamamos realismo mágico. Ello nos obliga a una breve digresión.

Realismo mágico en el sentido utilizado por Franz Roth13. Y tal y como ha sido definido por el propio Gerbasi al escribir:

”la realidad que se encuentra tan cerca de nuestros ojos y de nuestra zozobra, esconde su esencia!. También ella vive en su misterio, asechándonos...América es un misterio y como misterio ha de expresarse. Para encontrar a América es preciso buscarla en su caos, que va desde la vida cosmopolita de sus grandes puertos y ciudades, pasa por las vastas comarcas que nosotros los iberoamericanos llamamos interior, con sus llanos, montañas y abruptas regiones despobladas, y llega hasta el hinterland donde florecen selvas alucinantes y plenas de peligro, cruzadas por anchos ríos oscuros y convulsos, en cuyas márgenes habita el indio en su primitiva actitud de asechanza...Nuestra poesía no puede ser sino plena de misterio. Ha de contener los símbolos de nuestro maravilloso mundo. Tierras ásperas, peligrosas tierras habitadas por fuerzas ocultas, tierras casi desiertas, tierras de la melancolías, de la tristeza, de la angustia. Su realidad es el misterio, la magia, el encantamiento”14.

Esto que hemos citado lo escribía Gerbasi, en 1942, en sus ensayos Creación y símbolo15, con relación a la poesía. Faltaban entonces tres años para la publicación de Mi padre, el inmigrante. Lo mismo, en relación con la narrativa, lo expresó, seis años mas tarde, en 1948, Arturo Uslar Pietri(1906-2001) al escribir:

“lo que vino a predominar en el cuento y marcar una huella de una manera perdurable fue la consideración del hombre como misterio en medio de los datos realistas. Una adivinación poética de la realidad. Lo que a falta de otra palabra podría llamarse un realismo mágico”16.

Esto lo remató, al año siguiente, en 1949, Guillermo Meneses(1911-1978). En una carta al crítico Alfredo Boulton(1908-1995) expresó:

”Es moderno en el sentido de que sintetiza de admirable manera el realismo personal y la personal interpretación de la realidad. Objeto y sujeto van confundidos de tal manera que es imposible separarlos. Esa síntesis es, según nuestro sentir, la verdad artística de nuestro tiempo. Realismo mágico le dicen algunos. Y ello es cierto si consideramos que la magia no es más que llevar la realidad del mundo de los sueños, apropiarnos de ella para convertirla en sustancia personal, devolverla al mundo completamente digerida, entendida, sentida. Cuando la realidad ha pasado por nuestros sueños ya está cargada de magia. Luz y sombra son los gestos de la magia sobre el mundo y hacen que tengamos entre las manos una lámpara de Aladino que nos de por esclavos a los gigantes; los sueños atraviesan sumisos las etapas que los separan de la vida”17.

Si bien en Mi padre, el inmigrante Gerbasi realiza una obra de realismo mágico, término que sin duda fue el primer latinoamericano en utilizar, también estamos, cuando leemos el poema, ante una obra de bella sonoridad, a través de la cual el poeta busca el tú, el otro, la otredad. En él la noche, la cual constituye la entraña del texto, no es solamente real sino también anímica; la soledad que aquí hallamos es la de aquel que ha sido abandonado por el otro a quien la parca se ha llevado. Está tan solo que solamente la escritura puede acompañarlo al evocar aquella bella vida ida. Por ello al evocar al padre lo vuelve figura mítica. Y es por ello que si bien es su padre lo es también de su huracán, de la cólera, del canto, del trigo, de la pobreza, de “mi universal angustia”(p.71), de ”de mi tristeza nocturna”(p.74), de la soledad de quien escribe, de sus sombras, de su sangre, de su pesadumbre, de su poesía.

En uno de los más detallados análisis hechos a Mi padre, el inmigrante, los críticos Oscar Sambrano Urdaneta(1929-2011) y Domingo Miliani(1934-2002) insisten en la complejidad del poema. Señalan que tres temas contiene: a) el mundo objetivo: europeo e hispanoamericano que cruza el texto; b) el mundo interior del poeta compuesto, como ya lo hemos indicado, por la soledad, la muerte, el poder destructor del tiempo, la melancolía, la angustia, la noche, el sueño y la vigilia; c) la evocación del padre, origen del poema y del hijo. El padre es su núcleo central. En el padre, ya muerto, confluyen la vigilia y el sueño; lo real y lo irreal; lo objetivo y lo subjetivo18.

Para entender Los espacios cálidos hay que tener en cuenta que tales ámbitos constituyen el trópico para Gerbasi. El suyo es otra vez un espacio mágico, por ello dice, en el poema “La luz rechaza los pasos”, “el mundo va hacia adentro como una bóveda resonante”(p.106), es cálido ese espacio(p.99). Pero también a todo lo largo de Los espacios cálidos hallamos otra vez al poeta alucinado que casi siempre es Gerbasi, y esto hasta sus últimos poemarios. Ese es su propósito. “He aquí un propósito de alucinado,/un paso más a orillas del abismo,/hacia el fondo agreste de la música”(p.102). Y en el mismo poema “Documento de los sentidos” algunos de cuyos versos ya hemos citado vuelve a indicar: ”He aquí un propósito de alucinado:/fundar un espacio de lumbres, de escarabajos, de rostros/en el documento de los sentidos”(p.103).

La luz de Los espacios cálidos es casi siempre crepuscular como en “Los niños”; el modo es melancólico; el poeta es siempre sensorial, como en el poema “El caminante”. Por ello encontramos que Los espacios cálidos son como una expansión del ámbito de Mi padre, el inmigrante, en donde el reino prodigioso de la infancia sigue presente, tal el poema “Te amo infancia”, ya que esta la llevamos prendida, contenida, en lo más hondo de nosotros. En Los espacios cálidos también busca el poeta lo secreto, el secreto de la tierra, que tanto, siempre, ha develado a los escritores venezolanos. Por ello en “Post meridiem” escribe “¿He descubierto, acaso, el secreto de la tierra,/mirando las vacas como nubes de equinoccio/entre las anchas hojas del tabaco?”(p.97).

Mi padre, el inmigrante y Los espacios cálidos nunca se salen del universo esencial de Gerbasi, de su mundo imaginativo, el trópico. Por ello escribe en Los espacios cálidos que tales ámbitos “me detienen en el fondo del día”(p.99), es su “espacio secreto”(p.101) como lo llama en otro poema, siempre su luz “vuelve con fascinaciones”(p.150) hasta él, como se lee en su poemario Por arte del sol . Ese lugar, como se lee en otra de sus composiciones(p.244) es la que le da una razón de ser, de existir.

Noviembre 18,1998

1Leído en la sesión de “Los tertulieros se reúnen”, en la sede de la Biblioteca Herrera Luque, la tarde del jueves 27 de junio de 2013. Participaron también los escritores Eddy Godoy, Alexis Márquez Rodríguez y Luis Beltrán Mago.
2Vicente Gerbasi: Tirano de sombra y fuego. Caracas: Tip. La Nación, 1955. 80 p.
3Arturo Uslar Pietri: Lecturas para jóvenes venezolanos. Caracas: Edime, 1955. 316 p.
4Vicente Gerbasi: Mi padre, el inmigrante. Caracas: Suma, 1945.45 p.
5Vicente Gerbasi: Los espacios cálidos. Caracas: Ediciones Mar Caribe, 1952. 52 p.
6La idea y quien los enumera, hasta 1962, es Juan Liscano en “150 años de cultura venezolana” en Varios Autores: Venezuela independiente. Caracas: Ediciones de la Fundación Eugenio Mendoza, 1962,p.421-655. La referencia está en la p.636. Los cinco son, según él, la Silva a la agricultura de la Zona Tórrida(1826), de Andrés Bello; Vuelta a la patria(1876), de Juan Antonio Pérez Bonalde, la Silva Criolla(1901) de Francisco Lazo Martí, Mi padre, el inmigrante, de Vicente Gerbasi y Canto al Orinoco(1953) de Luz Machado. Los siguen, a nuestro entender, “Del país de la pena”(1987) de Hanni Ossott y El cielo de París(1989) de Yolanda Pantín.
7Ramón Palomares: Paisano. Boconó: Ateneo de Boconó, 1964. 70 p.; Luis Alberto Crespo: Si el varno es dilatado. Mérida: Universidad de Los Andes, 1968.98 p.; Yolanda Pantin: Casa a o lobo. Caracas: Monte Ávila Editores,1981.83 p.
8Vicente Gerbasi: Obra poética. Compilación y estudio preliminar: Francisco Pérez Perdomo. Cronología y bibliografía Eli Galindo. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1986. XXIII, 303 p. Todas nuestras citas proceden de esta edición.
9Vicente Gerbasi: Poemas de la noche y de la tierra. Caracas: Suma, 1943. 8 p.
10Francisco Lazo Martí:Silva criolla. Caracas: Tipografía Herrera Irigoyen,1901.24 p.
11Vicente Gerbasi: Círculo de trueno. Caracas: Ministerio de Educación, 1953. 12 p.
12Francisco Pérez Perdomo: Lecturas. Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1994. 236 p. Ver: “La poesía de Vicente Gerbasi”(p.35-61).La cita procede de las p.45-46
13Franz Roth: Realismo mágico. Post impresionismo. Madrid: Revista de Occidente, 1925.
14Vicente Gerbasi: La rama del relámpago. 2da. ed. aum. Caracas: La Casa de Bello, 1984.235 p. Ver: Realismo mágico”(p.80-82). La cita procede de las p.80-81.
15Vicente Gerbasi: Creación y símbolo. Caracas: Ediciones Viernes, 1942. 99 p.
16Arturo Uslar Pietri: Letras y hombres de Venezuela. 4ª.ed. Caracas: Monte Avila Editores, 1995. 319 p. La cita procede de las p.254-255.
17Alfredo Boulton: El verdadero cuaderno de Guillermo Meneses. Caracas: Macanao, 1979.73 p. La cita procede de la p.19.
18Oscar Sambrano Urdaneta/Domingo Miliani: Literatura hispanoamericana. Caracas: Monte Avila Editores, 1994. 2 vols. La cita procede del t.II, p.284-252