Viernes, 20 de Octubre de 2017

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El Tango de la Guardia Vieja

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Por: Roberto Lovera De-Sola

El gran novelista español Arturo Pérez Reverte(1951) ha llenado nuestra vida de lectores con el placer y el interés por sus novelas o su magnifica saga sobre el Capitán Alatriste, situada en la España del siglo XVII, en los días de las luchas de los tercios hispanos en Flandes, ya con siete volúmenes.

Entre sus novelas, que ya suman quince destacamos especialmente las tres que siguen. Nos referimos a La tabla de Flandes(13.ed.Madrid: Alfaguara, 1999.410 p.), El Club Dumas(20.ed. Madrid: Alfaguara,1997. 493 p.) y La carta esférica(3ra.ed. Madrid: Alfaguara,2000.590 p.). Las dos primeras a través de las cuales se hace en la primera un gran cuadro de aquel período luminoso de la píntura europea, y en la segunda una construcción a través de unas páginas manuscritas de Alejandro Dumas(1802-1870), papel rararísimo dado el hecho de que el gran novelista siempre destruía sus originales una vez impresos sus libros(cosa que siempre ha hecho también Gabriel García Marquez). En este caso se trata de una novela alrededor de Los tres mosqueteros(1844), para algunos su novela mayor, aunque nosotros siempre hemos preferido a El conde de Montecristo(1844), ambas publicadas el mismo año, tal la prolijidad de este gran autor, uno de los grandes novelistas del siglo XIX.

Nos hemos también referido a La carta esférica, por varias razones, especialmente por tratar en ella su autor todos los asuntos relacionados con el tema del mar en la literatura universal, no hay allí, además de la sabrosa anécdota, ninguna referencia fundamental que no aparezca de alguna forma tratatada. De estas tres novelas existen películas, la relativa a La carta esférica, protagonizada por Aitana Sanchez Gijón, excelente, no así la película sobre El club Dumas, que fue una gran oportunidad perdida.

Ahora nos ofrece Pérez Reverte: El tango de la guardia vieja(Caracas: Alfaguara, 2012. 497 p.), fascinante libro, una de las mejores ficciones que hemos leído en los últimos meses, libro que reitera por qué Pérez Reverte puede ser considerado hoy el segundo gran novelista español. El primero es sin duda Antonio Muñoz Molina(1956), reciente Premio Príncipe de Asturias de Letras(2013).

Para Entrar
Creemos que para entrar en El tango de la guardia vieja debemos comenzar por decir que lo que hallamos en la literatura es la vida tal cual es. La vida como debe ser ser es ocupación de la ética. Así aquí estamos, hombres y mujeres tal cual son, “Todos somos humanos, amigo mío. Con nuestros miedos, nuestras ambiciones y nuestras cautelas”(p.375). Es a partir de esto que podemos entender a estas criaturas, especialmente a las dos principales Mecha y Max, aunque no podemos perder de vista, aunque desaparece pronto, devorado por las vorágine de su tiempo, al compositor Armando de Treoye, esposo de Mecha, un ser real, existió en su carne, huesos y pasiones.

¿Qué Es?
Creemos que El tango de la guardia vieja debe ser llamado el libro de la memoria, del recuerdo, de lo que se consigna para no olvidar lo vivido. Y especialmente lo sentido en la piel y en las entrañas.

Esto se explica cuando leemos: ”Singular historia, ¿verdad?, concluye al fin ella dulcemente. Tu y yo…Nosostros, el Cap Polonio, Buenos Aires y Niza”(p.227), ”¿No sientes nostalgia, Max…De aquel tiempo”(p.225), le dice la fascinante Mecha. Contesta Max: “Siento nostalgia de mi juventud, responde, o más bien de lo que esa juventud hacía posible...Por otra parte, he descubierto que el otoño tranquiliza. A mi edad hace sentirse a salvo, lejos de los sobresaltos que produce la primavera”(p.225). Y ella continúa: ”Tienes muchas certidumbres Max?. [Max]Pocas. Solo que los hombres dudan, recuerdan y mueren. [Mecha] Debe ser eso. Es la duda la que mantiene joven a la gente. La certeza es como un virus maligno, Te contagia de vejez”(p.292).

Son memorias, recordadas “Con la rapidez de quien evoca el fragmento inconexo de un sueño olvidado, Max se enfrenta al eco de un recuerdo”(p.18), por ello “encaja el pasado en el presente y traza un bucle asombroso a través del tiempo, lo dispone todo con aparente simpleza”(p.53).

Tiempo en que Transcurre
Detengámonos en el tiempo del suceder de El tango de la guardia vieja. Es un período muy largo, desde fines de la Primera Guerra Mundial(1918), aunque puede ser un poco antes, 1917, plena contienda, de allí en adelante(p.414), aunque el viaje a Buenos Aires fue en 1928. Aparecen también los días de la Guerra de España(1936-1939), que es cuando Armando fallece, los días atribulados de la inminencia de la Segunda Guerra Mundial(1939-1945), hasta 1955, lo que explica la foto de Grace Kelly que aparece en la portada, de la cual hablaremos(p.399) y los años cincuenta en el sur de Italia, cuando se produce el reencuentro entre los dos siempre enamorados, Mecha y Max. Y las peripecias del hijo agradecista de ella, es cuando ella le descubre que el muchacho es hijo de él, lo cual tiene toda la lógica del vivir: las mujeres, en general, tienen sus hijos de los hombres que aman, no necesariamente de sus esposos. Por ello siempre se ha dicho que ellas son las únicas quienes saben cuál es el verdadero padre de sus hijos.

Antes de los Personajes, El Tango
El tango, una de las grandes canciones populares latinoamericanas, tan singular como el bolero, como la música caribeña en sus mil variantes. Es también el tango, definida desde muy atrás, como “aquel pensamiento triste que se baila”, como llamó la canción de Buenos Aires unos de sus creadores, José Santos Discepolo(1901-1951)2.

Siendo que el viaje del compositor se realizó, al igual que se competencia con el compositor Maurice Ravel(1875-1937), tratando de crear una composición tan buena o mejor que su famoso “Bolero”, también compuesto aquel mismo año 1928.

Teniendo en cuenta esto, hay que tener claro que el tango es una canción erótica, la cual se baila con pasos y contorsiones muy cercanas al acto sexual, un encuentro apasionado de los cuerpos, los cuales se miran uno frente al otro. Es, también, lamento,llanto por el amor perdido, melodía desesperada, “Un tango no se compone únicamente con música, amigo mío. El comportamiento humano también cuenta. Prepara el camino”(p.107), ya que siempre quienes se colocan uno frente al otro, en la pista de baile, lo hacen “Como si buscara excitar su deseo…cual si aceptara con naturalidad absoluta el ritual íntimo del tango”(p.123), tan liturgico es el tango como el encuentro entre dos cuerpos amados, de una mujer y un hombre.

El tango viejo al que se refiere el título es de los más antiguo dentro de la evolución de la apasionada canción, “Tango de la Guardia Vieja, lo llaman algunos”(p.74). Es la canción del arrabal porteño, donde nació, en sus bajos fondos, donde “alguno sigue quebrando la cintura y metiendo pierna, a veces. Ahí están los últimos restos del tango viejo”(p.71). Tanto que el de hoy en día, explica Max a Armando, mientras Mecha escucha “Lo que nosotros bailamos es en realidad un remedo suave de ése. Una elegante habanera”(p.71). Armando replica: “Tenía razón, dijo el compositor. Bailan rápido. Mas descompuestos de figura. Y la música es diferente…Es la Guardia Vieja”(p.121).

Una buena explicación que leemos es esta: “Qué otra cosa era el tango asi bailado sino sumisión de la hembra, se dijo, asombrado de sí mismo; sorprendido de no haber llegado antes a esa conlcusión, pese a tantos bailes, tantos tangos y tanto abrazos. Qué otra cosa era aquello bailado a la manera de siempre, lejos de los salones y la etiqueta, sino una entrega absoluta, cómplice. Un avivar de viejos instintos, rituales deseos quemantes, promesas hecha a piel y carne durante unos instantes fugaces de música y seducción. El Tango de la Guardia Vieja”(p.130), piensa Armando que ha ido a aquellos lugares, del bajo Buenos Aires, en busca de inspiración para componer su propio tango.

Novela de Personajes
Hemos pensado, al leer El tango de la guardia vieja, que estamos ante una novela de personajes por ser con ellos, desde ellos, que se cuenta el suceder. En todo momento Mecha, Max, Armando, el hijo de ella y la novia de este, están presentes.

Mecha Inzunza
El fascinante personaje femenino es la gran creación del novelista en este libro. Ella es ser lleno de ambiguedades, es, como todo ser humano, ángel y demonio, “Mujer inmoral con Armando y como mujer moral con Ernesto”(p.288).

Ella misma relata su vivir a Max, llegando incluso a exponer la conciencia honda y propia que tiene de sí misma.

Ella le dice a su amante, “Me casé muy joven, añade Mecha. Y él hizo que me asomase a pozos oscuros de mí misma…Te corrompió, cierto modo[dice Max]…No. Aunque puede que el maíz esté en lo de en cierto modo. Todo estaba antes de conocerlo…Armando se limitó a ponerme un espejo delante. A guiarme por mis propios rincones oscuros. O tal vez ni siquiera eso. Quizá su papel se redujo a mostramélos”(p.291). Y continúa, entrando a la esencia de su ser, Mecha es de alguna manera una hipersexual, siempre ha vivido para los placeres. De allí que confiese: “Gracias a él[Armando] descubrí placeres que prologaban el placer, añadio ella, Que lo hacían más espeso e intenso. Quizá más sucio…Entonces apareciste tu, siguió diciendo Mecha, en aquella pista de baile que se movía con el balanceo del transatlántico…Con tu sonrisa de buen chico. Y tus tangos. En el momento exacto en que debías aparecer. Y sin embargo….Qué estúpido fuiste, querido…Ese collar”(p.321).

Por Armando llegamos a saber como la veía él: “Mecha es una mujer especial, dijo. No solo bella y elegante, sino algo más. O mucho más…Yo soy músico, no lo olvide…mi trabajo se interpone entre el mundo y yo. A menudo Mecha es mis ojos. Mis antenas…Filtra el universo para mí. En realidad no empecé a aprender seriamente de la vida, ni de mismo, hasta que la conocí a ella…Es de esas mujeres que ayudan a comprender el tiempo en que nos toca vivir”(p.108), lo que nos indica cómo los seres humanos nos vemos uno ante otros, sobre ante aquellos que amamos, son el espejo de lo que somos.

Siempre Bella, o Siempre Quien Fascinó a su Enamorado
Mecha era bella, siempre lo fue. Así la vio también Max siempre, pero en su caso con la midada del amor, que es la que todo lo capta, el cuerpo y el alma, ambos al unísoso.

Tal lo que podemos leer, por ejemplo, “Ella se detuvo. Ahora el farolito eléctrico iluminaba un poco más sus facciones. Líneas limpias, comprobó él otra vez. Extraordinariamente serenas. Incluso a media luz, cada poro de aquella mujer transpiraba clase superior. Hasta sus ademanes más convencionales parecían el descuido de un pintor o un escultor antiguo. La negligencia elegante de un maestro”(p.155), eso fue en Buenos Aires.

Años más tarde, en Europa, le dice: “Tu si estás bien, dice después. Eres…Eres la mujer más hermosa que vi nunca. La más elegante y la mas perfecta. Parecía que anduvieses por la vida con un foco que siguiera tus pasos, iluminándote continuamente”(p.227).

Y, como mujer madura, la época en que las mejores se ponen más bellas, cosa que solo pueden vislumbrar sus amigos varones de edades parecidas, los demás, ni las demás, lo notan. Con su encanto de esos años pensó: “Era aún más hermosa que en Buenos Aires, concluyó con desesperación… Mecha…pertenecía a esa clase de mujeres, en apariencia inalcansable, con las que se soñaba en los sollados de los barcos y en las trincheras de los frentes de batalla”(p.360).

Y al fin un día Mecha le confiesa el amor, el que quizá no pudo ni siquiera musitar aquella mañana en que hicieron el amor en Buenos Aires. Le dice: “¿Esto todo?¿Extraña, dices?...Por el amor de Dios. Estuve enamorada de ti desde que bailamos aquel tango…Durante casi toda mi vida”(p.386). Un amor tan grande, que cuando la novela está por acabar, después de mil peripecias, hasta de una pelea en Anibes, él piensa: “Aquel largo, azaroso e interminable camino. Pensar en alejarse de ella le producía un desgarro insoportable. Rozaba la furia”(p.396).

Páginas antes Mecha le había dicho: “Te amo, Max… ¿Todavia?. Todavía”(p.484-485). Y, desde luego, para Max solo Mecha era importante, soalmente ella(p.486), de hecho ambos habían encontrado su destino la noche en que en el Cap Polonio habían bailado el primer tango,

Max Costa
Si es verdad que es Mecha es el gran personaje femenino de esta novela, Max es toda una invención también, por ser a la vez un hombre malo y un ser peligroso, desde luego, bueno solo con Mecha.

Es, desde luego, un granuja, ”Siempre fuiste un adulador, Max…Un pícaro elegante y un guapo embustero”(p.167), un ”Maldito tramposo”(p.167).

Fue un hombre que vivió para ver como sobrevívia, desde luego, con placer. Tal la historia del robo del collar. Pero sería verdad aquello de que “Los hombres acariciados por muchas mujeres cruzaran el valle de las sombras con menos sufrimiento y menos miedo”(p.167), Adolfo Bioy Casares(1918-1999), el gran escritor argentino, lo pensaba así, decía que había sido feliz porque había hecho el amor con todas las mujeres que le habían gustado. Y lo hizo hasta la vejez. Un día, muy mayor, llegó a Madrid y un amigo escritor, Alfredo Bryce Echenique, le dijo que porque había hecho un viaje tan largo a esa edad. Le respondió, ya era viudo, porque después de aquí voy a París donde está mi novia esperándome para bailar un tango.

Psicológicamente Max fue siempre un sobreviviente, gigolo, mujeriego, se agarraba siempre de lo que fuera, muy buen observador, ”Se ponen en pie. Max es demasiado veterano para ir más allá. Las cosas tienen su curso, y forzarlas es un error”(p.140), con gran ”facilidad para introducirse en la vida de cierrtos incautos, especialmente si son mujeres con dinero”(p.235), Truhán, le dice Mecha, “Siempre supiste cómo hablar a las mujeres…No sé a que mujeres te refieres. Solo recuerdo a una”(p.135), desde luego, a Mecha.

Cuando apareció en el barco como acompañante de mujeres a la hora de bailar, en la Primera Clase del Barco, lo hacía no por ser músico, sino para ganarse la vida(p.73), era alguien que bailaba(p.79), “El bailarin mundano miró abajo, a los pasajeros de primera clase. Su largo adiestramiento personal, esfuerzo de años, le hacía sentir únicamente una especie de vago rencor. Nada que no fuera soportable”(p.85), “él era un cazador virtuoso y paciente”(p.99), “Vestigios, en fin, de un pasado atractivo que en otras épocas le permitió moverse con descarado aplomo de cazador por territorios inciertos, a menudo hostiles. Medrar en ellos y sobrevivir. O casi. Hasta hace poco”(p.66).

Cuando Mecha y Max se volvieron a encontrar habían pasado unos cuantos años, Max “Tiene sesenta y cuatro años, pero se siente rejuvenecido. Interesante, incluso. Y, sobre todo, audaz”(p.98). Ella le dice: “Dios mío, Max…estas guapísimo. Con ese aplomo tuyo, tan elegante y canalla a la vez”(p.226). Le dice tambiés, dibujando su silueta, “Nunca fue tu caso, Max. Siempre supiste…Oh, demonios. Varias veces me pregunté de donde sacabas tanta serenidad. Toda aquella prudencia…Tan guapo…Por Dios. Eras tan guapo…Tan prudente, tan canalla y tan guapo…”(p.287).

En él siempre, joven, todo era posible, “el mundo estaba por recorrer, y cada amanecer era preludio de una aventura; albornoces de hotel, aroma de buen café, desayunos en valijas finas ante paisajes y rostros de mujer a los que solo era posible acceder, paisajes o mujeres, con mucho dinero o mucho talento”(p.133).

Pero pese a todo, ella siempre que supo que él la amaba. Y el también que ella lo amaba. Es en esto cuando comprobamos la verdad honda y última de El tango de la guardia vieja: en medio de todo que observamos desarrollarse en el libro, sabemos, comprobamos a cada paso, que estamos ante una historia de amor, un relato que es como lo son aquellos que se aman, como Mecha y Max, con todas sus peculiaridades, sus pequeñeces, con sus debilidades. De ello es que está compuesto lo humano.

La Portada
Desde que tuvimos en manos el ejemplar de El tango de la guardia vieja nos llamó mucho la atención la foto de Grace Kelly(1929-1982) que está en la portada. Y, más aun, el hecho del detalle que se indica, fue tomada en Cannes, el Hotel Carlton, el año 1955, fue ese año cuando ella estuvo en Cannes para el festival cinematográfico y conoció, el 6 de mayo, al principe Raniero. Meses antes había estado en la Costa Azul para la filmación de Atrapar un ladrón, la película que dirigió Alfred Hichcock(1899-1980). Pero aquel año fue el inicio de su tragedia, se casó, pero renunció a si misma. Esto está bien documentado por su biografo James Spada. La tragedia que vivió en adelante tenía serias raíces en su vida.

Es por esta razón que mucho nos llamó la atención la foto de la tapa del libro. Desde luego, no era aquello para nada una casualidad.

Tanto que en la novela se lee esto: dice Max: “Esto no es en el cine, presiguió. No soy Cary Grant, el de aquella absurda película del ladrón de hoteles…La vida real nunca tiene final feliz…[Mecha] Bobo, tu fuiste mucho más atractivo que Cary Grant…Le había cogido la mano y la oprimía con suavidad entre las suyas: finas, huesudas. Cálidas también. Max seguía atento a la música lejana. Desde luego, concluyó con una mueca, no era un tango…[Max] ¿Sabes? Eras tu quién se parecía a aquella chica, la actriz. O tal vez era ella la que se parecía…Siempre me hizo pensar en ti: delgada, elegante. Todavía te pareces. Sí…O se te parece”(p.399-400).

Es en ese diálogo cuando le dice que su hijo es hijo suyo, no de su segundo esposo, “Ten por lo menos esa certeza”(p.400).

Hay varias preguntas ante esto: puede decirse que el modelo de Mecha, a la hora de concebir la novela, fue Grace Kelly. Pero también podría plantearse un problema más ardúo: ¿Cómo hace una mujer para realizarse plenamente?. Hoy sabemos bien que Grace Kelly no fue feliz con su renuncia a la esencia de si misma que hizo al casarse. Olvidó un hecho singular: dos no pueden ser felices si cada una no es feliz, individualmente, por su parte. En el terreno humano y en el profesional. Y ella nunca lo fue.

1 Leído en la sesión del Círculo de Lectura de la Asociación de Vecinos de La Lagunita, en su sesión de la tarde del miércoles 6 de noviembre de 2013.

2 Ernesto Sábato: “El tango, canción de Buenos Aires” en Obra completa. Ensayos. Buenos Aires: Seix Barral,1996,p.655-662. La cita es de la p.655. Aquí solo está el texto central de su libro: El tango, discusión y clave. 2ª.ed. Buenos Aires: Editorial Losada,1965.165 p., edición que incluye T.Di Puala/Noemí Kagos: “Antología de informaciones y opiniones sobre el Tango y su mundo”(p.25-147), trabajo compilado bajo la dirección del propio Sábato. Hay aquí también un útil “Glosario de las principales voces lunfardas”(p.151-165), así el volumen sabatiano entero es una introducción al Tango.