Sábado, 24 de Junio de 2017

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El Requetemuerto - José Pulido

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Por: Roberto Lovera De-Sola

Para el guionista David Suárez(1957-1995), de cuya
partida se recordaron ayer diez y ocho años, a quien
tanto le gustó estudiar y recrear en los crímenes
pasionales, recuerdo a su talento insigne.

Debemos comenzar por ofrecer esta tertulia literaria a la memoria del poeta y antólogo José Antonio Escalona Escalona(1917-2013), fallecido hace pocos días(abril 15). Figura destacada de nuestro hacer poético en los años cuarenta y persistente creador a lo largo de sus noventa y seis años de su vida. Su obra la hallamos toda ella atravesada por la memoria de la “inefable compañía” que es el amor, fue siempre la mujer la gran inspiración de su hacer. En otros momentos lo encontramos desvelado por el lugar de origen como sucede cuando canta el terruño en su largo poema Sanare puramente paraíso1. Alli en Sanare, estado Lara, su pueblo natal, en los llamados Andes larenses, reposa.

Pero es imposible dejar de decir unas palabras sobre sus largas tareas que como antólogo de nuestra poesía cumplió, lo que lo hacen el primero en nuestra historia literaria, autor, especialmente de su gran Antología general de la poesía venezolana2, la cual es a la vez muestra de lo más hondo que hemos hecho en este género como a la vez muestra de la esencial de los poemas de cada bardo elegido para formar su analecta.

Nuestra Tertulia
Nos reúne esta tarde el tercer volumen de la serie “Vértigo” de novela negra, colección que concibió y dirige la dramaturga y guionista Mónica Montanés, para Ediciones B. Este grupo de obras ha producido un conjunto de novelas de intriga, situadas en el ámbito de la novela negra, modo desprendido del rico filón de la novela policial, a veces tan cercano a aquella. El libro de hoy es uno de ellos, El requetemuerto(Caracas: Ediciones B,2012.188 p.) del periodista y escritor José Pulido(1945).

La Ficción Policial
El género policial aunque interesante, en cuyo desarrollo se encuentran algunas obras magistrales, el cual cuenta con numerosos lectores a quienes seduce el enigma, no ha sido cultivado con preferencia en las letras de habla castellana. Tendencia anglosajona en su nacimiento y desarrollo, sus mas destacados cultores son un norteamericano, Edgar Allan Poe(1809-1849), quien creó el género de 1841, con su relato “Los crímenes de la calle Morgue”; dos ingleses, Wilkie Collins(1824-1889) y Gilbert Chesterton(1874-1936), y un irlandés, Conan Doyle(1859-1930).

La ficción policial para que se puede considerar tal debe poseer según Jorge Luis Borges(1899-1986): un crimen enrevesado, de imposible solución y un investigador sedentario que lo descifre “por medio de la imaginación y de la lógica”(“Prólogos con un prólogo de prólogos”, en sus Obras completas. Buenos Aires: Emecé, 1996,t.IV,p. 48).

Quien escriba piezas policiales no debe olvidar que lo dirige a lectores incrédulos y suspicaces, quienes ponen mucha inteligencia en seguir al autor. Este hecho no debe soslayarse al escribirlos, como también lo indica Borges(“Borges oral” en sus Obras completas,t.IV,p.189 y 190).

Lo Policial en Nuestra Literatura
Antes de entrar a considerar a la novela policial en la literatura venezolana debemos señalar que es necesario hacer previamente una distinción. Ella es una forma, como ya lo hemos señalado, la novela policial y otra, muy abundante entre nosotros, la novela de delincuentes, casos de Retén de Catia(1972) de Juan Sebastian Aldana o Soy un delicuente(1974) de Ramón Antonio Brizuela. Otros son los libros de experticia criminalística que no puede ser consideradas novelas policiales, porque no se desarrollan dentro de las estructuras del género, caso singular, sin ser novela, es Cuatro crímenes, cuatro poderes, del comisario Fermín Mármol León.

En verdad, en la literatura venezolana se puede decir que prácticamente no hay novelas policiales. El género ha sido extraño a nosotros. Ha habido, sin embargo, algunos escritores que han compuesto obras policíacas, sobre todo dentro del cuento, destacables pueden ser Pablo Comerzana con sus relatos de Un caso delicado(1987), el espléndido cuento “Boquerón” de Humberto Mata(1949) o el volumen Luna roja(1994) de Luis Felipe Castillo(1963) o la novela, un verdadero Thriler, de nuestro José Pulido La canción del ciempiés(Caracas: Alfadil, 2004.222 p.). Pese a esto no hay una tradición entre nosotros, fuerte y vigorosa, como la que encontramos en las letras anglosajonas, con piezas supremas como alguna de Ágatha Christie(1890-1976) o William Faulkner(1897-1962), textos recogidos por Jorge Luis Borges(1899-1986) y Adolfo Bioy Casares(1914.1999) en una muestra que es antológica del género, con textos que forman parte de lo mejor de la literatura occidental(Los mejores cuentos policiales. Buenos Aires: Emecé,1943-1951.2 vols).

La novela policial siempre ha tenido para nosotros un problema literario: para que estas obras sean piezas creadoras de verdad, para ser consideradas válidas dentro de la literatura, deben ser obras creadas con todas las características de buena anécdota, de estilo y escritura propios de toda creación literaria. Y esto en algunos, en muchos momentos lo han sido las policiales. Hay incluso obras maestras literarias como las de Dashiell Hammett(1894-1961). Y son buenas obras literarias porque son acabadas creaciones. El resto de lo que se conoce como policial es subliteratura porque son libros que no son trabajadas como volúmenes de creación, escritas sin cuidadoso estilo y sin máxima imaginación.

El policial es un género con obra propia en muchas literaturas desde que lo formó Edgar Allan Poe en la norteamericana. Es por ello que mucho llama la atención cualquier producción de este género entre nosotros. Sobre todo cuando nos referimos a un libro que encaja plenamente en su modo y no es sub-literatura, como demasiadas novelas policiales. Es más un libro acabado que también los lectores del género mucho gozaran. Nos referimos a la novela de Ana Teresa Torres: El corazón del otro.(Caracas: Alfadil, 2005.284 p.). Esta tarea la amplió con su novela La fascinación de la víctima(Caracas: Alfa, 2008. 368 p.), estas obras constituyen el punto de partida del género policial entre nosotros porque son las obras que marcan la esencia de un género, las mayores, como es el caso de El corazón del otro. Razón por la cual, andando hacia otro sendero, del por qué la mayor obra del criollismo no es Zárate(1881) de don Eduardo Blanco(1838-1912) sino Doña Bárbara(1929) del maestro Rómulo Gallegos(1884-1969) en donde todas las condiciones del género son evidentes y están realizadas a plenitud.

Esta Novela
La literatura, y como tal la novela negra y la novela policial, describen la vida tal cual es, la vida como debe ser es ocupación de la ética. La vida como la vivimos y sentimos, sin atenuante alguno, aparece otra vez en El requetemuerto.

Esta es la historia de un hombre que mereció morir, incluso varias veces, y que inlcuso parece haber sido asesinado en varios momentos, al menos con cinco posibilidades nos encontramos aquí.

El libro cuenta, desde luego, la historia de una muerte, de la investigación sobre ella y de su esclarecimiento. Pero es también un manual de erotología.

A La Vez
Este libro tiene mucho que ver con la realidad delictiva caraqueña de estos días, especialmente nos lo hace ver a través de Herminia, la ayudante del hogar del pintor protagonista, ella siempre sufriendo con un hijo asesino que tiene, Yeison, una persona que “solo se sentía sosegado, realizado y candencioso cuando mataba”(p.51), pensaba aquella infeliz madre, también varias veces violada por el hijo, quien creía que este había sido quien había eliminado al pintor.

Melesio
El protagonista de El requetemuerto es Aníbal Milesio, un artista, el ”hombre más falso y zamarro que he conocido”(p.18),”mujeriego, irresposable y medio sádico”(p.27. Ver también la p.46), Don Juan (p.55), ”Mujeriego tormentoso”(p.55), “Era un desorden de hombre soltero heterosexual machista perdido”(p.46) “el pintor acstumbraba ejercer placeres muy alocados y despepitados y se le convirtieron en un mal”(p.93), “Todo era anormal con mi padrino, pero muy emocionante”(p.99), “era artista, mija…con sus rarezas y sus vicios”(p.90), dice otra persona. Era también “muy simpático pero tenía su maldad”(p.50).
Ya hemos señalado que era un artista, y no del montón, pero de turbulenta vida íntima. “Más que fotógrafo, me considero un hacedor de imágenes, porque creo que hay que rescatar el concepto medieval de la imaginería, donde no importa la autoría sino el reflejo de la sociedad donde uno vive. Uno es un válvula de escape del colectivo”(p.55).

De allí también las preguntas sobre el mal que se hace el narrador, en paradójica reflexión: “[Gottfried]Leibniz(1646-1416) aseguró que no puede haber mundo sin mal, por tres razones: los males del alma y cosas así de otra índole se deben a que el mundo es finito: todo tiene un límite. El mal físico está permanentemente jodiendo los cuerpos y las cosas porque es la vida es material y la materia esdefectuosa…el mal moral, tiene que existir porque si no el bien moral no existiría: el bien moral es la victoria de la voluntad moral sobre la tentación del mal. Lo que dijo Leibniz es que el mal existe en un mínimo necesario para que pueda existir un máximo de bien”(p.52)

Dos Amantes al Menos
Una era Mariam Carolina, amante suya, hija de Efra, esposo de Minerva, quien no era su madre. La madre de Miriam, su mamá, Vestania, muerta ya, se decía había también sido amante del pintor(p.87), ¿el padre la asesinaría por eso? ¿O lo eliminaría por haber estado relacionado íntimamente con la esposa?. La muchacha tenía un novio: Alfonzo Carriego Pizarnik, con dos apellidos que parecen ser dos citas intertextuales.

El suceso: “Hasta que ella se le apareció a media noche en su casa taller y amanecieron en la cama como si fuera una guerra donde corría el sudor, a manera de sangre derramada, en un campo de batalla donde no había nobleza ni heroísmos”(p.33). Ella, “La de la vida orgiástica. La mujer que había alterado sus nervios, se perdía, se ausentaba de su vida cada vez que le venía en gana”(p.34-35), “Aunque no podía quitarse de la mente el cuerpo desnudo de Mariam, el uso que ella le daba a su belleza agresiva, sentía un rencor muy hondo y avasallante…Que se esfumara,,,,Abrió y allí estaba ella”(p.36).

Ceylanis era otra amante, ahijada de Aníbal. Leemos: “ahí estaba la hija flaquita, la ahijada de Melesio, abierta de piernas, mostrando su cosita lampíña y rosadita, y se notaba su cara de quinceañera rebosando la emoción con aquello”(p.40).

El padre y esposo, se siente Carlos Bovary, el esposo de la Madame de aquel apellido y James Thorne, el esposo de Manuelita Saenz(1797-1856) “No quiere meditar las cosas. No señor. Por eso saca la pistola cuadraíta del bolsillo, pone el cañón pegado a la tetilla izquirda del compadre y dispara”(p.62)

La Comisaria
El requetemuerto tiene la característa de que el pesquisa, que toda novela de este género requiere, es una mujer, Nedytza Samarcanda López, lo cual no deja de ser singular entre nosotros, ta ha sucedido entre nosotros en las novelas de Ana Teresa Torres e Inés Muñoz Aguirre. Mujeres detectives hay sin duda en la novela policial europea y gringa.

La comisaria Nedtyza, es el personaje esencial en el descubrimiento del suceso. “Lo de ella es la vivencia. Sabe utilizar los recursos…la imaginación es uno de sus atributos…Le gusta emplear un método sencillo, pero de mucha raigambre…Le gusta emplear un método sencillo pero de mucha raigambre mayeútica. Va y le pregunta a posibles testigos hasta que consigue algunas pistas verdaderas en la selva del mentir y del fingir que envuelve a la gente. La mayeútica que era el método de Sócrates(470-399aC), significa interrogación” (p.47) o el arte de parir la verdad.

Su trabajo comienza con esta confidencia suya: “¿Te gustan los crímenes?...No,…me gustan investigar y averiguar por qué la gente mata”(p.98).

Por ello para llegar a la entraña de El requetemuerto debemos escuchar a la mujer policía, “Nedytza cree que las personas que coincidieron en las ganas de matar al pintor eran conocidas y que el fulano homicidio es un crímen pasional. O al menos eso parece”(p.94).

Estaba ella convencida de que “Como ya todos saben, la víctima fue objeto de tres agresiones homicidas: un disparo en el lado del corazón, varios martillazos en la cabeza y una inyección de hioscocina”(p.179). También intuyó un segundo hecho: “me di cuenta de algo sumamente importante: había una cuarta persona deseando un castigo para el susodicho, aunque después se arrepintió. Pero su deseo se materializó. Estoy hablando de la ahijada, de la hija adolescente de este señor que está aquí: Arcadio Torrentes. Ello incitó tanto a su padre con lo de la traición de Aníbal Melesio, que Arcadio actuó como un poseído y no pudo controlarse más”(p.1 81).

Hechas las averiguaciones, “En el interin, Nedytza envía el paquete al laboratorio del forense para que el martillo y el paño hablen de lo que tengan que hablar y digan lo que tienen que decir”(p.137).

Las pruebas: “El martillo está lleno de huellas digitales que fueron identificadas. Pertenecen a la ciudadana Mariam Carolwitz. Ya han enviado una comisión con un fiscal para detenerla preventivamente”(p.145)

El Asesino
Se pensaba que a Melesio lo había matado su compadre(p.111), por haber sido amante de su esposa e hija: “Arcadio se enteró que su hija, esta imbécil, se retrató desnuda convertida en obra de arte por su padrino y también supo que yo me acosté con Aníbal o sea con mi compadre o sea con su compadre y mejor amigo…”(p.134).

Asesinado Tres Veces
Ya hemos advertido que se pensó que había sido asesinado tres veces, y hasta en cuatro ocasiones. Las tres son: 1)la primera, por un hombre doblemente engañado, por la esposa y la hija, ambas amantes de Melesio; 2)Con una sobredosis de droga muy potente;3) de un martillazo que le aplastó el cráneo(p.45).

En el segundo caso “le inyectaron en el cuello una enorme dosis de hioscina…Eso fue algo tan bárbaro que le produjo insuficiencia respiratoria y colapso vascular. Fue como morir en medio de una pesadilla”(p.59). De hecho la escopolamina es una medicina altemente tóxica, si le administra en cantidades altas produce delirio, parálisis, estupor y la muerte. Ahora bien, “la señorita Mariam solo puede ser acusada de estroparle la cabeza y los sesos a un cadáver…el ciudadano Arcadio Torrentes[a su vez], le soltó un tiró a su compadre cuando este ya no tenía el corazón activo: su corazón había dejado de moverse hacia mucho rato”(p.180-181).

En verdad, fue Arcadio, quien “Lo encontró desmayado, lo inyectó y después que estuvo muerto le disparó”(p.182). Solo que no tuvo el cuidado de botar en otro luagr, distinto al del asesinato, “la tapa de plástico que proyeje la aguja de una inyectadora”(p.183), pese a ello la investigadora también pensó que era probable que “la escopolamina haya dejado algún rastro”(p.183) en la ropa o en el cuerpo del asesino, pensaba que era cuestión de buscarlo.

Así a Arcadio “Cada lengua lo señalaba como el tonto que mató a un cadáver, el cornudo que ni siquiera supo vengarse. Pero en realidad nadie sentía más odio hacia…Milesio que ese hombre””(p.184).

Manual de Erotología
Hemos señalado que El requetemuerto es también un manual de erotología. No deja de ser casual que en estos mismos tiempos hallamos poddio leer otros dos libros de ficción que tocan estos asuntos: la novela La mujer del coronel(2ª.ed.Miami: Alfaguara,2011. 231 p.) del cubano Carlos Alberto Montaner(1943) y Espacios privados(Caracas: Ex Libris, 2013. 199 p) de nuestra Gisela Cappellin(1959), los cuentos de este volumen están hondamente centrados en los avtares de la vida íntima de sus criaturas.

El requtemuerto es también un libro erotológico, ya que su protagonista, luego asesinado, centraba buena parte de sus días, en sus relaciones con las mujeres, solteras o casadas.

Se movía siempre cerca del “distante y ajeno sexo bonito que pulula en la femenina ciudad”(p.52), en ”un paraíso de placeres subterráneos”(p.9), ”aquel cuerpo esplendoroso en dulcedumbres está completamente desnudo esperándolo en alguna parte”(p.10) fantaseaba; pensando en una de ellas sentía: ”Es indudable que entre sus piernas hay un territorio riquísimo”(p.8). Siempre recitando el hoy célebre verso de Victor Valera Mora(1935-1984): ”Como camina una mujer que recién ha hecho el amor”(p.48).

Las fantasías sexuales de este protagonista siempre se centran en la vulva, pubis, vagina, Monte de Venus(p.56), ”La vulva es la fachada sensible y barroca de la vagina. El pubis o Monte de Venus es la frente altiva donde el clítorís sobresale cual mascarón de proa, aunque a veces se oculta, fingiendo ser el botón de orquidea de los labios menores”(p.56). “Origen del mundo”(1866) la llamó el gran pintor francés Gustave Coubert(1819-1877), en su notable pintura de un pubis, pintada tras hacer el amor con su modelo, como lo supone el narrador Montaner(La mujer del coronel,p.138-139).

”La vulva tiene tantos nombres que debería haber un diccionario solo para ella”(p.56), fabula.

Es este un libro en donde también se describe, en rápidos trazos, lo que es el deseo.

Y lo que es el placer: “Epicuro(341.270 aC) decía que el placer es el principio y fin del vivir feliz…El decía que todo placer es por naturaleza un bien, pero no todo placer es por naturaleza un bien, pero no todo placer ha de ser aceptado. Y todo dolor es un mal, pero no todo dolor ha de ser evitado siempre. A veces podemos servirnos de algo bueno como un mal o de algo malo como de un bien”(p.93). El epicureismo es un equilibrio, como debe ser todo en la vida.

A todo lo de El requetemuerto es placer siempre es acotado, en cada pasaje en donde se hace evidente.

(Leído en el Círculo de Lectura de la Biblioteca Herrera Luque, en Caracas, la tarde del martes 2 de julio de 2013).

1José Antonio Escalona Escalñona: Poesía. Caracas: Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes, 1969. 182 p.
2José Antonio Escalona Escalona: Antología general de la poesía venezolana. Prólogo: Pedro Pablo Paredes. Caracas: Edime, 1966. 1051 p.