Jueves, 19 de Octubre de 2017

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El Regalo de Pandora

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Por: R.J.Lovera De-Sola

“Siempre caben más cosas en la mirada de una mujer”.
Alberto Barrera Tyszka:
Crímenes.
Barcelona: Anagrama,2009,p.7

Nos hemos reunido esta tarde, gracias a la hospitalidad de Carolina Villegas y de la gente de Liberarte, para recibir entre nosotros al escritor Héctor Torres quien no sólo es uno de los autores destacados de la última generación literaria venezolana, la que hemos denominado luminosa, cuyas obras han contribuido a hacernos comprendernos mejor en días de crisis, política, económica y sobre todo ética, como la que vive el país, sino a hacer la continuación de la cadena de nuestras promociones literarias. Y a este generación, que hoy dobla los cuarenta años, que saludamos como la “generación de 1998” en su momento de aparición, cuando ya se la podía vislumbrar a través de sus primeras obras(“Noticias sobre la última generación”, El Globo, Caracas: Abril 30,1999). De hecho Héctor Torres publicó su primer libro, Trazos de asombro y olvido(1996), a los veinte y ocho años. A este siguieron Episodios suprimidos del Manuscrito G(1998) y Del espejo ciego(1999), cuyos textos fundamentales revisó y reescribió para El amor en tres platos(Caracas: Equinoccio,2007.113 p.), que como nos indicó en un e-mail(Mayo 9,2011), todas esas narraciones cortas “están representados en El amor en tres platos, que recogen una muestra corregida de los mejores textos de esos tres libros... siendo que lo que quiero que la gente lea de mi obra anterior… está representado en El amor en tres platos”.

Pero debemos saludar también a Héctor Torres como uno de los más destacados difusores de nuestras letras en la actualidad, especialmente a través de su página virtual www.ficcionbreve.org, como creador, junto con Ana Teresa Torres, de quien no es familiar ni pariente como muchos han creído, de la Semana de la Nueva Narrativa Urbana de la cual ya se han publicado tres antologías con los cuentos de los noveles autores presentados en sus convocatorias.

El Regalo de Pandora
Pero hoy nos reunimos alrededor del narrador Héctor Torres(1968) y especialmente para leer con él su nuevo libro de cuentos El regalo de Pandora(Caracas: FB Libros,2011.138 p.), publicado por “FB Libros” el nuevo sello editorial que coordina el librero Roger Michelena, cuya actividad es siempre tan constante, basta abrir cada mañana la hoja de Facebook para que el primer link que salga a nuestro encuentro sea uno, o varios, suyos.

Al Abrir
Tomemos en nuestras manos El regalo de Pandora, desde su título su referencia clásica ya nos habla por qué ¿no es la vida y el vivir una caja de Pandora? Cuando la abrimos no sabemos lo que vamos a encontrar.

En El regalo de Pandora nos ofrece Héctor Torres la mirada de los universos femeninos, escribe desde la mujer pero vista ella a través del ojo de un hombre sensible, esta una mirada penetrante sobre el ser femenino. Fue esto lo que llevó al novelista a Oscar Marcano(1958) a señalar, se lee en la contratapa del volumen, que el autor de este libro “es el buque insignia del conocimiento de lo femenino. Ya nos dio una sensual novela que lo testimonia. El ojo mostrado en estos cuentos lo ratifican”. O el crítico Carlos Sandoval(1964): “Perversas, dulces, locas, imprescindibles: así son las mujeres representadas en estos diez cuentos…[Torres es]uno de los escritores venezolanos de la última década que ha construido una verdadera reflexión narrativa sobre la imposibilidad del amor”.

Como un libro de situaciones se nos presenta El regalo de Pandora. En sus textos más que hacia el cuento sintético, rápido, Héctor Torres prefiere los más largos, siempre, desde luego, dentro de la brevedad del género, aunque sus inicios no son deleznables, merecen examen especial por lo que se abre desde sus primeras líneas. Sin embargo, hay algunas de estas narraciones que se nos presentan como posibles apuntes para ser más largamente desarrollados, sobre todo dentro del espacio de la novela. Esto que apuntamos, un relato que quiere casi ser novela puede ser el caso del magnífico “No le contó nada a Andrea”, lo consideramos todo una mina por lo cual pedimos a su autor vuelva a él y lo desarrolle aun más.

Destacamos entre los relatos de El regalo de Pandora especialmente a dos de estas narraciones: “Marenys nunca se sueña en Caracas” y “Ciertos principios de cartografía”, sobre ellos volveremos.

También, pero desde otro ángulo, “Melodía desencadenada”, con toda la presencia de un protagonista agresivo, con toda la violencia urbana, los “periqueros”, con el asesinato a machetazos final, es también la historia de una mujer, Maribel, hondamente provocadora en sus acometidas, tanto que cuando su protagonista masculino, que viene de sufrirla a ella, se enfrenta a la violencia de unos hombres “empericados” solo le salen palabras femeninas para calificarlos, “malparida, perra, sucia”(p.136).

Los asuntos de El regalo de Pandora son, ya lo hemos apuntado, la mujer, que es el centro del imaginar de su autor aquí, de la presencia del hombre sensible, de la imposibilidad actual más que del amor de la construcción de la relación de pareja que es donde el afecto entre un hombre y una mujer se puede realizar, porque estos son cuentos heterosexuales.

Lo que más le Inquieta
Al leer El regalo de Pandora descubrimos que aquello que más interesa a este escritor de ficciones son tres asuntos: la mujer, el hombre y la pareja. Es por ello que feminidad y virilidad se entrecruzan una y otras vez en estas ficciones.

Primero: La Mujer
Ya hemos señalado que estos son cuentos en los cuales se mira y recrea al ser femenino. Y esta temática no puede llenarnos de más interés porque si bien el siglo XX ha sido la centuria de la sexualidad y de la mujer también lo ha sido del feminismo. Y sobre todo, es lo que vivimos ahora, el postfeminismo. Por ello todo planteamiento alrededor de la mujer interesa. Y muchas de las transformaciones operadas en la sociedad tienen que ver con los cambios que trajo el feminismo. Y la mujeres de hoy son lo que son, han obtenido lo logrado por lo hecho para ellas, para las féminas de hoy, por las primeras generaciones de mujeres que se preocuparon del lugar que esta debía ocupar en la sociedad, que conquistaron los derechos civiles y más tarde los políticos para la mujer, cosa que entre nosotros sucedió en los años treinta y cuarenta, hecho por las mujeres que firmaron el primer manifiesto femenino de nuestra historia el 30 de Diciembre de 1935, a trece días del reinicio de nuestra democracia.

Y la mujer tomó conciencia de si misma, de hecho el feminismo atañe a ella. No existe un hombre feminista, ella es imposible. El feminismo, llamado también “el movimiento M” atañe a la mujer. Y es tan importante que todo lo que Héctor Torres recrea en su libro tiene que ver con ellas, aunque está mirado desde los ojos sensibles de un hombre que sabe escuchar a la mujer, a sus confidencias. Este el tema de todos los cuentos que hallamos en El regalo de Pandora.

Segundo: El Hombre
Siempre hemos pensado y expresado que todo lo que tiene que ver con la mujer interesa al hombre, tiene que ver con él.

Pero hay algo más, fundamental, es la presencia del varón desde un ángulo como el que hallamos en El regalo de Pandora. Por ello debemos referirnos aquí a franco-norteamericana, aunque nació en La Habana, Anaís Nin(1903-1977). Ella es la autora del Diario íntimo más extenso de la historia universal de la literatura, más de 15.000 cuartillas. Pero este Diario tiene la característica de haber sido escrito desde el ser femenino, desarrollando la escritura femenina.

Es Anais Nin quien nos explica que hombres, es el ángulo de visión del autor de El regalo de Pandora, que es la nuestra también, puedan existir, son aquellos que saben acercarse y comprender a la mujer. Y ello sucede porque como la propia Anais Nin explicó es de hecho imposible la existencia de un hombre feminista, como ya lo hemos señalado. Ella encontró, y lo expresa en su libro Ser mujer(2ª.ed.Barcelona: Debate,1979), que el único compañero posible para la mujer de nuestros días es el hombre sensible, que es el opuesto al machista y al sexista. Para explicarlo Anais Nin escribió su ensayo “En busca del hombre sensible”, que está en Ser mujer, de hecho este es el título en inglés de su libro, no sabemos porque fue alterado en la traducción castellana. Y solo el hombre sensible puede entender a la mujer en todos los registros de su hondura. Y de hecho al leer a Héctor Torres, tanto en su novela La huella del Bisonte(Bogotá: Norma,2008.247 p.) como en El regalo de Pandora y en general en otros de los registros de su escritura, como los que están en algunas de la ficciones de El amor en tres platos, nos encontramos con un hombre sensible, sino no hubiera podido darnos la revelación de las angustias femeninas que aparecen en este hermoso haz de ficciones que tan hondo ha llegado a nuestro corazón al leerlo.

Esto lo expresó Anais Nin al escribir: “la determinación de vivir con otros en estrecha y amorosa armonía puede salvar todos los obstáculos, siempre que hayamos aprendido a integrar las diferencias... La empatía que estos hombres nuevos muestran a la mujer nace de la adaptación del propio modo emocional, intuitivo, sensible y humanístico de enfocar las relaciones. Ellos se permiten llorar... mostrar su vulnerabilidad, exponer sus fantasías y compartir su yo más íntimo”. Anais Nin(Ser mujer,p. 59).

Esto es tal hoy que una novela del brasileño Rubem Fonseca(1925) uno de sus personajes dice: “Yo era un hombre delicado, que sentía horror ante la brutalidad y la rudeza, que sentía hacia las personas una consideración muy grande, y mi deseo hacia las mujeres era un homenaje de atención, de respeto, de generosidad. Hasta las feministas lo sabían”(Pasado Negro. Barcelona: Seix Barral, 1986, p. 185)

Es esta una manera de comprender la mujer y lo femenino. Y para penetrar en las obras que ella escribe el hombre no tiene que ser un “travesti”, alguien disfrazado de lo que no es, como nos acusó una mujer machista el día que nos vio dirigir un Círculo de Lectura sobre la novela Malena de cinco mundos(2ª.ed.Caracas: Editorial Blanca Pantín, 2000. 327 p.) de nuestra Ana Teresa Torres(1945). Mentira podrida, ¡no!, solamente, hay que ser un hombre sensible.

Nos hemos detenido en estos puntos previos porque la lectura de El regalo de Pandora lo exige para su comprensión.

Para Definirlo
Hemos creído siempre que todo libro de nuestro tiempo trae su crítica en sus propios pasajes. Ello es así en El regalo de Pandora.

Nada lo define mejor que cuando leemos:“A la vida la mueven secretos engranajes”(p.19), “juraría que todo lo vivido en el cuarto contiguo había sido resultado de una fantasía”(p.17),“de donde manaba el almíbar que acaba de librar”(p.17), desde estas líneas surge esta visión creada desde la imaginación.

Los Personajes Masculinos Expresan
No son machistas, no pueden serlo, los personajes de Héctor Torres en este libro. Todo lo contrario. Por ello en “Las miles de gotas que salen de una regadera” leemos estas confesiones: “¿Ya dije que mi álbum, en la sección romance, tiene muchas, muchas páginas en blanco”(p.27), “¿Afirmé que siempre me dejan?”(p.33). O en el cuento “Ese que llaman Cervantes”. Allí el protagonista confiesa: “Los desdichados de siempre bebían impávidos”(p.70), con una “mezcla de desamparo”(p.70) que es lo que produce el fin de una relación amorosa, momento en que no se puede hacer otra cosa que cantar “el himno del dolor”(p.71), o simplemente enviduar. O “Errar es parte del juego. Le da sabor a la vida,¿no crees?”(p.73).

Por cierto, y ello no es poco, este relato “Ese que llaman Cervantes” no se refiere a don Miguel, el Manco de Lepanto, sino que es un homenaje a Julio Garmendia(1898-1977), no solo uno de los maestros del cuento venezolano sino ser entrañable para quienes lo conocimos y tratamos. “Cervantes” aquí se llama, aun existe, el hotel en la esquina de la Plaza España en donde él vivió. De hecho también lo recreó en su cuento “La tuna de Oro” de su libro homónimo. Ahora lo ha vuelto a ser recreado por Héctor Torres a partir de su cuento “El alma” de su primer libro La tienda de muñecos(París: Editorial Excelsior,1927.147 p.). Por cierto es la segunda vez que en una obra de ficción se rememora al magnífico e inolvidable don Julio. Antes, en “El Señor”(en Linaje de árboles. Caracas: Planeta, 1988,p.35-44), lo había hecho Adriano González León(1931-2008).

Ellas
Y, desde luego, ellas están presentes, constituyen la entraña de El regalo de Pandora. A veces las describe, como en “El alimento de los mirmidones”: “Preferí hablar de ella, de importantísimas tonterías como la tersura de su piel, el color de sus ojos, la forma de sus labios, lo rico de sus besos”(p.18). Los Mirmidones, a los cuales aquí se alude, fueron los habitantes de la isla de Egina a los que Hera, la mujer de Zeus, envió una peste acabando con todos los habitantes de la isla celosa porque Zeus amaba a Egina. Mirmidones significa hormigas. Los Mirmidones aparecen en la Odisea.

Es la mujer la que “alborotó sus olores y mis inquietudes”(p.19). O en “¿De verdad quieres que te diga?”: “O quizá solo se metería debajo de las sábanas a pasar el trago amargo. Ya estaba acostumbrada, y sabía que en cualquier momento se le pasaría el despecho”(p.40); en “No le contó nada a Andrea”: “Así de transparentes pueden llegar a ser las enigmáticas mujeres”(p.51); en “Ese que llaman Cervantes”:“En el pueblo de mi vida el dolor no es forastero”(p.74), como ella le cuenta, para continuar “en la miseria de la resignación, se escapó algo parecido al desasosiego”(p.74), para mirar en “Marlenys nunca se sueña en Caracas”: “Las caras que volvían de la derrota cotidiana”(p.95), o aquel apesadumbrado pensamiento: “No lo pensó, pero le tocaría descubrir que la felicidad dura el instante del orgasmo que no alcanzó a tener”(p.95-96).

O desde luego, la conmovedora y agónica historia de “Marlenys nunca se sueña en Caracas”, cuento, certeramente construido, de dos historias, que terminan entrelazadas. En su primera instancia la jovencita violada por el padre(p.98); en la segunda, aparece una amiga, abandonada por el padre, sus vidas se unen, es, seguramente, la aparición de la heteroflexibilidad de estos días.

Confidencias Femeninas
Las confidencias femeninas escuchadas por un hombre son centrales en estos relatos. Tanto que en “Marlenys nunca se sueña en Caracas” aparece la esencia de lo que aquí se nos cuenta: “Y la vida se habla. Se piensa. Se degusta”(p.108).

Lo que solo se puede confesar a esos hombres particulares y escuchadores de los que hemos venido hablando. De allí lo que encontramos en “El alimento de los Mirmidones”: “No sé por qué las mujeres suelen permitirse la confianza de contarme sus intimidades hasta un escandaloso nivel de detalles. Y no es que yo lo estimule, de verdad. No me gusta ser psicólogo de nadie. Al contrario, esa condición, cuando no la detengo a tiempo, trae como consecuencia inmediata que terminen convirtiéndose en entrañables amigas cuyas miradas no soportaría escrutando mi cuerpo desnudo. O viceversa”(p.14-15) porque este es un ser, como el de “No le contó nada a Andrea” que pudo exclamar: “Con la curiosidad que me producen los asuntos femeninos”(p.59).

Tal también las idas y vueltas de la relación amorosa que encontramos en estas ficciones, cosa que se ve muy bien en “Dioses de breve estancia”.

Las Mujeres Maduras
Alguna vez aparece en este libro, no podía ser de otra forma, una mujer madura, estas, aunque la gente no lo crea, en una época como la nuestra en donde lo que se exalta es a la juventud, la belleza rutilante y la flacura. Pero ellas están allí, tienen sus gracias, “no sabes como se han puesto de bellas todas” oímos contestar a un cercano nuestro a una joven quien le dijo ¿“todas tus amigas son unas viejas, no?”. Por ello no creemos lo que se dice aquí “Las termitas del tiempo ajan las carnes en silencio, las vuelven trémulas, y la gente, sin entender, intenta esconder horrorizada su marchitez(p.87). Comprendemos que para ingresar en el “encanto de la mujer madura”, que dice nuestro travieso Rubén Monasterios(1938), hay que tener la edad de ellas sino la belleza de la madura no es posible otearla.

Erotismo
Hay, desde luego, en El regalo de Pandora, erotismo. Al leerlo no hay que olvidar que el sexo es conocimiento, aquí los encuentros se denominan “camadas”(p.52). Por ello en “¿De verdad quieres que te diga?” encontramos: “nunca dejaría de asombrarle ese rito de buscar a alguien con quien morderse y lamerse con desespero, ni por qué nunca se agotan las ganas, ni qué mecanismos privan en la selección de ese alguien. Concluyó que el sexo es solo una herramienta inocente y amoral para obtener afecto”(p.40). Eso de “amoral” no tiene mucho sentido aquí porque el erotismo es parte de la vida tal cual es. Y lo moral, lo ético, pertenece a la vida como debe ser, que es otro ámbito.

Esto tiene sentido, el orgasmo, como se insinúa metafóricamente aquí, puede ser una forma de muerte,(p.76). Más bien habría que decir, porque sin vida no se produce esa vivencia, que en el orgasmo se detiene la historia, como lo dijo Juan Liscano(1915-2001) a partir de un poema del colombiano Jorge Gaitán Durán(1924-1962), poetas ambos de lo erótico(Espiritualidad y literatura.2ª.ed.aum. Caracas: Monte Ávila Editores,1996,p.171-194).

Formas del erotismo hallamos en momento cuando nos encontramos con “Concluí, viéndola, que una mujer está realmente desnuda solo cuando está descalza”(p.121), o que una mujer solo es “intrínsecamente hermosa solo cuando se desnuda de la cosmética”(p.121)

Y que el ayuntamiento con la mujer amada nos lleva a especiales ámbitos es evidente porque cuando un hombre y una mujer hacen el amor se miran en el espejo de cada uno, por ello el acto sexual siempre debe ser hecho mirando la cara de la amada. Por ello leemos aquí: “desnudaba, además, mi enfermiza curiosidad por explorar de cerca sus recodos y accidentes”(p.117): los físicos y los de más allá. Vemos así como el erotismo, la desnudez no solo del cuerpo sino del alma es asunto una y otra vez tocado en El regalo de Pandora.

Para Cerrar
Grato seguir a Héctor Torres. Tiene él mucha razón en en el epígrafe del gran Gilbert K.Chesterton(1874-1936), que cita en El amor en tres platos(p.15), porque la creación literaria es lo que allí dice el autor de El hombre que fue jueves(1908,Barcelona: Planeta, 1982. 219 p.). “El anarquista es un artista. Artista es el que lanza una bomba, porque todo lo sacrifica a un supremo instante; para él es más un relámpago deslumbrador, un estruendo de una detonación perfecta, que los vulgares cuerpos de unos cuantos policías sin contorno definido. El artista niega todo gobierno, acaba con toda convención. Solo el desorden place al poeta”. Es lo que Héctor Torres ha hecho al poner a andar su imaginación, su fantasía.

(Leído en el Círculo de Lectura de la Librería Liberarte, Los Chaguaramos, Caracas, la tarde del martes 10 de Mayo de 2011).