Miércoles, 23 de Agosto de 2017

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El Palacio del Llano Cumple Cien Años

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Por: Roberto Lovera De-Sola

Las novelas del apureño Juan Carlos Zapata(1960), nacido en Guadualito: son El asesino Juan de la Cruz(Caracas: Alfadil,2003.127 p.), Doña Bárbara con Kalashnikov.(Caracas: Alfa, 2008. 239 p.) El palacio del llano cumple cien años(Caracas: Editorial El Parricida, 2012. 202 p.) y Café Italia ambiente familiar(Caracas: Editorial El Parricida,2013.210 p.)

El Asesino Juan de la Cruz
El Asesino Juan de la Cruz es la primera novela publicada por Juan Carlos Zapata, y aunque el tenga reticiencias sobre ella, y no la cite entre sus obras, debemos señalar que se trata de un libro muy sentido, muy bien hecho, escrito en buen lenguaje, que trata de un tema terrible, pero demasiado presente, para nuestra desgracia, en la vida venezolana de estos días: la violencia contra las personas. Ente nosotros, la vida ha dejado de tener valor, y los asesinatos no paran de sucederse. Este en un tema de este libro. Pero, ligado a este, está lo relacionado con “el mal absoluto”, con las desapariciones forzosas, con no dejar morir con dignidad a las personas. Es desde luego el asunto de lo desaparacidos que hemos visto revivir, después de sucederse en el sur de nuestra América. Este asunto que llena, sobre toda, la literatura argentina de las últimas décadas.

Pero a la vez en El asesino Juan de la Cruz está presente otro gravísimo asunto, pocas veces tocado entre nosotros, el horror que signfica matar para aquel o aquella que lo hace, un pecado que no tiene redención.

Por ello aparecen en esta ficción un “drogadicto de la muerte”(p.12), que es un ser que consideran geniales sus actos de matar a otros(p.13). Esos asesinos son seres “lleno de maldad y tinieblas, oquedades y penumbras”(p.52), lo negro de sí mismos los domina,ya que no saben ni siquiera que es el amor, lo que perciben es el anti-amor(p.59).

Es por ello que, quien escribe, se sitúa en el lugar preciso, por ello se pregunta: “¿Qué por qué escribo todo esto? Porque es imposible callar”(p.12).

Y el autor, que es distinto al protagonista de la narración, deja claro que desea hacer memoria de sus amados, de aquellos “amigos muertos que en Gusdualito han enterrado sus esperanzas, sin derecho siquiera a una lágrima”(p.5), en este sentido esta novela es un lamento, una elegía por los que murieron sin dignidad. Morir con dignidad es aquello a lo que alude el poema de Antonia Palacios(1904-2001) que cita(p.13), este es el más hondo poema sobre la muerte de las letras venezolanas, de sus Textos del desalojo(1978)2.

Y una acotación de crítica literaria: cuando Juan Carlos Zapata non dijo que esta novela no le gustaba, lo escuchamos. Pero al leerla, de hecho ese día nos trajo un ejemplar, no dimos cuenta que se podían deducir dos cosas de sus palabras: una, que no había sido buen crítico de sus propias escrituras. Dos, que sus reticiencias venían de aquello que hace a un escritor ser pleno ante sus escrituras: ser hondamente crítico con su propia trabajo, desearlo corregir, pulir, mejorar, una y otra vez, de lo que hay buenos ejemplos en la literatura.

Doña Barbara con Kalashnikov
En verdad que Doña Bárbara con Kalashnikov hace de Juan Carlos Zapata(1960) un narrador en quien se entrecruzan la realidad con la ficción, lo cual lo lleva a elaborar por un lado un cierto tipo de novela social pero que especialmente lo empujó a hacer lo que se llama una “novela verdad”. Un tipo de obra que quien llevó a su mayor altura fue Truman Capote(1924-1984) en A sangre fría(1966) pero también Gabriel García Márquez(1927-2014) en su Noticia de un secuestro(1996). Pero además al hacerlo logró Zapata como fundir el ejercicio del periodismo con el de escritor que usa la imaginación para escribir narraciones. Las relaciones entre periodismo y literatura en las letras contemporáneas son muy grandes, ineludibles, imposibles de soslayar, prácticamente casi cada uno de los grandes escritores, aquellos que leemos con admiración, o han sido periodistas o reporteros o desde el periódico han hecho parte de su faena como afamados columnistas, han aprendido el uso de su lenguaje particular y el modo de llegar a todo el mundo porque el “periódico es el libro del pueblo”, como dijo nuestro Cecilio Acosta(1818-1881), en 1856, en sus Cosas sabidas y cosas por saberse3.

En este libro de Juan Carlos Zapata se ha escrito entre nosotros una novela del llano y quizá la primera del Alto Apure. Pero concebida por alguien nacido en esas tierras, que la lleva en el alma, que la quiere y padece. De allí las menciones tan certeras a Rómulo Gallegos(1884-1969), a sus obras como Doña Bárbara(1929) y Cantaclaro(1934) así como su presencia por allá, incluso el día que asumió la presidencia, aunque este hecho puede ser muy bien una licencia del autor. Las novelas de Gallegos hoy con Chávez en el poder no pueden ser más actuales, han revivido.

Novela de la violencia en la región del Arauca y la historia de la gran tragedia que estamos viviendo allá hoy en día con la presencia allí de las guerrillas colombianas y el narcotráfico, su añadido porque los insurgentes de la izquierda han renunciado a todos sus ideales, a toda ética revolucionaria, al apoyarse en el tráfico de drogas, la negación de sus concepciones. Hay momentos de gran valentía en mucho de lo que dice Juan Carlos Zapata aquí. En verdad se puede decir que dado lo relatado con pormenor en este libro se puede decir que la paz lograda por Gómez en la batalla de Ciudad Bolívar en 1903, paz que duró un siglo, ya no existe: esa paz se rompió en el Alto Apure bajo el régimen de Chávez.

Y se podría añadir dentro del mismo registro que los más de cien mil muertos habidos en nuestro país en los últimos diez años también enfatizan lo que describimos. Es muy posible, pensamos al analizar la acuciante cuestión, que muchos de estos asesinatos haya sido políticos, por ello somos el país más homicida de la tierra. Que la alta taza de homicidios eran característico de Venezuela ya lo había advertido Francisco Herrera Luque(1927-1991) desde la primera edición(1961) de Los viajeros de Indias. Pero la realidad lo que ha hecho es confirmar su trágico aserto.

El libro de Juan Carlos Zapata es estremecedor en todos los sentidos, el contrapunteo, algo muy llanero, de la historia del pasado con la del presente en el Alto Apure siempre están bien logradas.

Creemos, como estudioso de nuestra historia y lector de sus documentos, que si las tierras de La Marqueseña pertenecieron a la familia de Chávez, como se ha propalado ahora por boca del Comandante, no fue ni por compra legal ni por herencia sino por los robos y abigeatos cometidos por Pedro Pérez Delgado, Maisanta(1881-1924) en los años en que vivió en Sabaneta en la época de Gómez, pueblo barinés donde nació el biznieto en los años cincuenta. No hay que olvidar que Maisanta, pese a la leyenda falsa que se le ha inventado ahora, fue gomecista y que como caudillo fue ser venal a los cuales el poder protegía y podían hacer todas las barbaridades que se le ocurrieran, como los robos de tierras hechos por Maisanta en Sabaneta. Gómez aceptó incluso a Tomás de Funes(1855-1921) en Amazonas. Lo fusiló Emilio Arévalo Cedeño(1882-1965), un guerrillero opositor, hombre de cívicas convicciones. A todos estos hombres, encarnados por Gallegos en Ño Pernalete(en Doña Bárbara,1929), desde Maracay los apoyaban si eran fieles políticamente al Benemérito y cumplían sus órdenes. Si fueron de Maisanta las tierras de “La Marqueseña” nunca poseyó ningún título de propiedad que presentar y si en cambio el señor Azpúrua tenía títulos que venían desde los tiempos del rey Carlos III(1716-1788) en el siglo XVIII. Eran tierras bien desarrolladas por los Azpurua quienes hasta una escuela de “Fe y Alegría” habían fundado en su hacienda para la formación y educación de los hijos de sus trabajadores.

Donde se considera en esta novela a Andrés Eloy Blanco(1897-1955) “líder” de la Generación de 1928 hay que aclarar porque en verdad los dirigentes del movimiento de ese año fueron los estudiantes universitarios. Sobre la presencia entre ellos de Andrés Eloy Blanco nada más claro que esta observación de Miguel Otero Silva(1908-1985), uno de esos estudiantes, el autor de Fiebre(1939),”De ese movimiento de 1928, tan envidiado como escarnecido, voy a hablar un poco hoy, no a través de sus resonantes cifras políticas, sino a la luz de tres de sus poetas. Tres poetas que, sin ser estudiantes universitarios ni pertenecer cronológicamente a nuestra generación, se sumaron íntegramente a nuestra pelea, más en condición de compañeros que de maestros, y dieron de sí mismos todo cuanto tenían por dentro, que no era poco. Es imprescindible que los evoque hoy...El primero fue un indio flaco y soñador llamado Pío Tamayo...El segundo de ellos fue Andrés Eloy Blanco... El tercero fue Antonio Arraiz”4. Esto dijo Otero Silva en su Discurso de Incorporación a la Academia Venezolana de la Lengua(marzo 6,1972).

Los novelistas actuales del llano hoy son, por la excelencia de sus libros, su prosa y el modo de manejar la fantasía, José León Tapia(1928-2007) y José Napoleón Oropeza(1949) pero ambos lo son más bien de Barinas, aunque nuestro admirado doctor Tapia ha hecho sus incursiones en el Alto Apure en Maisanta, el último hombre a caballo(1974) e incluso en Tiempos de Arévalo Cedeño(2006).

Esta novela de Juan Carlos Zapata agarra al lector y no lo deja soltar la obra hasta acabarla, lo cual siempre es un logro para cualquier narrador. Al contar la tragedia narrada hace al lector quedarse clavado en la butaca de leer con en el libro entre las manos. Para el escritor Herrera Luque, a quien vimos trabajar en sus novelas bien de cerca, era una virtud que debía tener cada una de sus obras y las trabajaba mucho hasta lograr ese gancho: que el que iniciara la lectura de una novela suya no pudiera soltarla hasta acabarla. Aquí, repetimos, también se logra, el drama que se cuenta hace al lector quedarse pegado a las hojas del volumen hasta llegar a su última línea.

Y en fin con este libro su autor ingresa a la nueva y actual generación literaria, la que bordea ahora los cuarenta y por ello han podido formarse bien, leer mucho y vivir: todo ello necesario para poder escribir. Esta generación que hemos denominado de 1998, por diversas razones, hay que considerarla ya, y eso pensamos, “luminosa” por sus primeros buenos resultados.

El Palacio del Llano Cumple Cien Años
El Palacio del llano cumple cien años, es la tercera novela de Juan Carlos Zapata, en ella prosigue su obra, siempre sembrada en su tierra, Apure. Llegando tanto con El Palacio del llano cumple cien años como en Café Italia, ambiente familiar a ponerse antes sus lectores, y ante quienes examinan los libros con ojo crítico, como un novelista pleno, seguro, cierto.

Esta novela es desde luego libro que hace a su lector muchas preguntas, de diversa índole, de hecho nos muestra a una Venezuela auténtica, no solo por trancurrir en el llano apuereño, sino porque nos muestra la hazaña de la construcción y decadencia de los negocios, proceso propio del desarrollo económico, de la familia Barbarito, un clan que creó riqueza y dio desarrollo a la región solamente trabajando y no recibiendo auxilios alguno de los gobiernos de turno, desde los días de la dictadura gomecista cuando se sembraron allí, venidos de Italia los fundadores de la familia. Símbolo de ellos fue el llamado Palacio del Llano, edificado por ellos, gracias a los éxitos en su negocios, en San Fernando de Apure.

¿Por qué el Llano es Siempre la Representacion del País?
Es El Palacio del llano cumple cien años, desde luego, una narración que sucede en el llano. Aunque siempre se suscita ante el lector, no solo de esta novela, sino en general de los libros que tratan de esa región, por qué y cómo el llano se fue convirtiendolo en la principal región del país, hecho, desde luego, subrayado por suceder allí la mejor novela venezoalana de todos los tiempos, Doña Bárbara(1929) del maestro Rómulo Gallegos(1884-1969).

Pero, sin duda hay, algún día habrá que responderlo, porque aquel gran mar de tierra, de sabanas y ríos, se convitió en la región representativa de lo venezolano. ¿Sería por la gran epopeya libertadora allá sucedida?¿O por las particularidades de la psiclogía de sus habiantes, de lo que cuales se ha pensado que “el llanero es del tamaño del compromiso que se le presenta”(p.194). Todo ello debe tener una razón porque Venezuela, y no pretendemos denigrar del llano, pese a que hoy en día es el asiento de todos los males y carencias del país, sino que debemos decir que Venezuela no solo tiene al llano, sino otras regiones, el centro, el occidente, los andes, oriente, Guayana. Desde luego hay variables entre la gente de los llanos, no son completamente iguales los del sur de Aragua, en donde comienza el llano, los de Guárico, los de Apure y los de Barinas. Sin embargo, siempre el Llano ha sido considerada la región de más relevancia. Los estudiosos del llano y de los llaneros serán lo que tendrán la última palabra para explicar5.

Entrando en la Novela
Hay pasajes de El Palacio del llano cumple cien años que definen la entraña de esta narración, la que hace de su autor un novelista pleno.

En esos fragmentos encontramos sobre la esencia del libro: “lo que sigue es invento mío. Los datos, los personajes, las fechas, son ciertos, historia patria. La escena, el encuentro, el diálogo…son producto de mi locura”(p.181). Ello que llama su demencia es ficción, es imaginación, como dice un personaje de Carlos Fuentes(1928-2012), “todo debe tener una imaginación”6

Para hacerlo: “He ido tras la huella de los Barbarito…en particular de Saverio Barbarito(1903-1976)”(p.171), “En ese espacio, inmenso, hace un siglo, hace cien años, a la familia Barbarito le ocupó algún elemento de influencia. ¿Y ahora que hay? De Apure queda el Palacio. Apenas una sombra de lo que fue”(p.172)

Se dice que los Barbnarito estaban en tierras de Apure ya en 1896, tuvieron una pequeña pulpería, más tarde ampliada en 1903 y, en 1916, con la apertura de la Casa Hermanos Barbarito, la que se destinó a importanción, pero especialmente a la exportación de cueros, pieles, plumas de garza, caucho, café, balatá sarrapia. La sede de esta empresa comercial que el llamado Palacio de los Barbarito, construido en San Fernando de Apure, fue llamado el Palacio de los Barbarito, es alrredor de esta fastuosa construcción que se epiga la novela que comentamos.

La edificación del Palacio fue un reto: ”asumieron el reto de tan grande obra que les llevó un quiquenio es esfuerzo, angustia, pésadillas, sueños; hecha a pulso en la zona epicentro de la lucha armada contra el gomecismo; y una inversión calculada de casi dos millones de bolívares, el quivalente,en todo el estado Apure, a un buen año de exportaciones de pieles de ganado o plumas de garza”(p.33-34).

Allí en medio de los negocios y de la construcción del Palacio Zapata nos lleva a lo que es la esencia de la novela, su aspecto ético, ya que esta ficción podemos denominarla el libro del esfuerzo mediante el trabajo, la historia de aquellos quienes crearon riqueza trabajando y sin recibir, lo que más singular, dinero alguno del Estado, lo que singulariza a los Barbarito, más en nuestro país contemporáneo en donde, como lo demostrado los economistas, de cada cinco bolívares que se invertían, cuatro provenían del Estado.

Fue así cmo ya en 1921 “era la sede de comercio más importante de Venezuela, si se llega al detalle lo que los Blohom y los Boulton operaban desde antiguas casonas coloniales en el Centro de Caracas”(p.16).

De allí que el Palacio sea signo y representacion de unos hombres y de una época. Leemos por ello: “San Fernando no es la otrora capital del llano y, a pesar de todo, el Palazzo sigue allí, de píe, como un fortín de los confines. Lo imagina con su estampa original. Parece que navega, flota, levita. No sé explicarlo”(p.18), “Esta, del río Apure,es acaso, ¿la península de los Barbarito?...intacta casi un siglo más tarde, según confirman los responsables de la remodelación”(p.18). Tanto que “El Palacio ha revistido calores, vaporones, vientos, ventarrones…Garúa y aguaceros, llovizna fina que no cesa. Igual en San Fernando que en Gusdualito. En todo el llano. No llueve, diluvia”(p.27).

Tal el ambito, como dice el personaje de la narración: “Me gusta esto. Me atraen los elementos. El entorno. El reflejo. Los cielos. La casualidad y el azar. Me gusta Rómulo Gallegos(1884-1969) y su historia de barbarie y civilización. Alegoría del cambio de época y también de la constante mágica…Va apareciendo una suerte de destino cruzado y contrariado entre Rómulo Gallegos y los Barbarito”(p.41).

Será a mediados de los años cincuenta, después de los grandes cambio que impuso la economía petrolera del país, cuando la empresa de los Barbarito cerró. Más tarde, el Palacio será rematado y tendrá otro dueño. “Ruedan los meses. Matan a [Carlos]Delgado Chalbaud(1909-1950). El coronel Marcos Pérez Jiménez(1914-2001) se alza con el poder. Ahora Saverio es echado del poder. Ha muerto el padre. Ha muerto la madre. Enferma Saverio. Hipotecan el Palacio. Transcurre una década. Se arruinan los Barbarito. Cae la dictadura. Regresan los líderes del exilio. Vuelve Gallegos. El avión que lo trae de regreso, trae también el cadáver embalzamado de su mujer, doña Teotiste, fallecida en México. La muerta no es cadáver. En verdad es una reliquia del amor perdido”(p.59).

Ficción
Desde luego, El Palacio del llano cumple cien años, es una ficción, una fantasía armada a partir de la realidad, como siempre sucede con la literatura realista. Es, desde luego, en muy buena parte una novela histórica, es, también, un libro nostalgico por el pasado ya ido, un pasado que fue bueno y dejó huella positiva. Pero a todo lo largo el libro es una ficción. Ciertos pasajes nos lo recalcan.

Leemos: “siempre supo que tras las paredes del Palacio hubo un tiempo mágico, contenido y derrochado”(p.36), “En la tierra, en el río, en la luminosidad de todos los días”(p.91), “Y cuando toca la tierra, besa la tierra, huela la tierra, y siente la llanura”(p.95), “De hecho el llano era(¿es?) un territorio propicio para tejer historias de espantos y aparecidos. Y, el llanero, el más inclinado a creerse, repetir y aumentar los cuentos en torno a silbones frecorriendo la sábana cargando con un costal de huesos en la espalda, lloronas y bolas de fuego, pactos con el diablo, brujas aterrizando en los techos de palma y zinc, demonios en cruces de camino, y sayonas agtrayendo los favores de los hombres parranderos, disolutos y libertinos”(p.150).

“Sumergido en el llano, inclusive, Gallegos, no escapa a las leyendas. De allí que la novela sostenga, de principio a fin, esa palpitar de magia, encantamiento y hechicería, siendo Doña Bárabara la primera en mantener pactos con el diablo(el socio), su garantía de fuerza y éxito”(p.150)

El Tiempo
En verdad, los hechos que hemos anotado no son los únicos que aparecen en este novela, que por un largo trecho puede considerarse una novela histórica, aunque a la vez es un libro de nostalgia para la patria chica, por la tierra amada, tanto como lo que es su última novela Café Italia, ambiente familiar. En cambio en sus dos primeras novelas El asesino Juan de la Cruz y Doña Bárbara con Kalashnikov domina la violencia. Aquí no, es la bella memoria del pasado.

Hemos tocado algunos hechos pero desde luego, mientras se lee la novela, vamos pasado por un largo tramo de la historia venezolana, desde los días de Gómez hasta el fallecimiento de Saverio Barbarito.

Sobre esos acontecimientos encontramos esta anotación: “Todo pasa en cuestión de días. En politica los días son instantes”(p.118).

En tiempos de Gómez en Apure se escenifica la frustrada lucha contra el tirano, encabazada por varios caudillos como Arevalo Cedeño, el tuerto Vargas, Maisanta , acciones fracasadas porque ya hacía una década, desde 1903, que el caudillismo y la guerra civiles habían terminado, con la batalla y toma de Ciudad Bolivar(julio 21-22). Y los protagonistas de esas luchas eran seres anacrónicos, primero porque aquellas rebeliones habían concluido, el venezolano se había bajado del caballo; segundo porque ya Gómez tenía en bien vertebrado ejército para luchar contra ellos y vencerlos, cosa que sucedió. Y tercero, porque aquellos insurgentes siempre habían peleado desde lejos, desde el llano, nunca llegaron ni siquiera al Guárico y menos fueron hasta Maracay a desafiar al tirano.

“Pasa López, entra el período del presidente Medina Angarita. Se distancian López y Medina. Se requebraja la añeja alianza postgomecista. Ninguna disputa es obstáculo para Saverio. Ahora se le ve, mayo de 1941, formando gobierno con Isaías Medina Angarita en un gabinete de lujo: lo más vinculado al poder de antes y de ahora”(p.116)

Bien el final del medinismo como el suceso del doctor Escalante, que tuvo gravísimas consecuencias. Escalante, leemos, “un demente genera la locura nacional…se vuelve loco, el embajador Diógenes Escalante…tal locura simboliza la locura nacional”(p.117), “son los días postreros de 1945, ya… Escalante es historia antigua…sustituido por nuevos locos”(p.118), “llego a pensar que, en efecto, la locura se trasmite, es contagiosa”(p.145).

Vino la Revolución de Octubre(octubre 18,1945), el entente Pérez Jiménez-Betanocurt, este último cometió el error de no llevar a Pérez Jiménez a la Junta y este comenzó a conspirar otra vez, tres años después “son los mismos oficiales que tres años más tarde pierden la cabeza, piden la cabeza de Betancourt y derriban a Gallegos”(p.118).

En 1947: Gallegos, viente años después de su primer viaje allá, visita por segunda vez San Fernando como candidato presidencial. El maestro ganó las elecciones, pero a los pocos meses fue derrocado, “no contaban, no sospechaban, no imaginaban, que Pérez Jiménez estaba resuelto a torcer la historia a su manera”(p124).

Barbarito muere en los días de la República Civil, aquella que “Antes de la agonía del poder, hubo un tiempo de esplendor”(p.139).

El Palacio
El centro, la cáscara, de El Palacio del Llano cumple cien años es el llamado Palacio de los Barbarito.

Debió ser construido en 1910, el mismo año en que en que el Estado, a través Manuel María Galavís, compró el Palacio de Miraflores, para ser residencia presidencial, aunque ya antes tanto los presidentes Castro y Gómez habían residido en él.

Por ello en la novela leemos: “el gobierno logra los derechos del Palacio de Miraflores para asiento del Poder Ejecutivo en Caracas, por la suma de medio millón de bolívares. Más a favor de los Barbarito es que el Palacio de San Fernando de Apure es cimentado con recursos exclusivamente privados, sin ánimo ni contribución de caudillos en armas ni vinculaciones estrictas de poder, más allá de las relaciones comerciales de rigor con el régimen de turno: la dictadura de Juan Vicente Gómez”(p.34)

En manos de los Barbarito el Palacio llega hasta 1956, “Porque luego, mas luego, son José Felix y Saverio quienes finalmente hipotecan el Palacio. Esta fecha, 1956, es un hito. Por un lado señala el apogeo de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez; y por el otro, es cuando Saverio y José Felux liquidan la firma…La casa comercial simbolo del llano, el gran emporio de los italianos del llano, deja de existir de ahí en adelante la ruina, el olvido, el anonimato, la oscuridad, se abalanza, tapan el recuerdo familiar, el recuerdo de la fortuna y el poder que una vez acumularon los Barbarito. José Felix seguirá vendiendo tierras y ganado hasta despojarse de casi todo. A Saverio la muerte lo alcanza, el siete de enero de 19747, en la cama de un hospital público, disminuido en recursos.Los últimos días…los pasó en una casa prestada y luego en un apartamento alquilado”(p.106)

En 1974 “el banco de la hipoteca saca a remate el Palacio de San Fernando”(p.106). El nuevo dueño del Palacio fue León Mosser Guerra, ganadero e industrial. Este Cruza el Apure en Chalana y el encuentro resultó certero, como un disparo: he aquí el Palacio. Soberbio. Solemne”(p.156). Mosser lo reedifica.

 

Las Plumas de Garza
Parte esencial del patrimomio formado por los Barbarito fue la comercialización de las Plumas de Garza. El historiador Argenis Méndez Echenique, Cronista de Apure, anota: “Esta época es llamada también Epoca de Oro de la Pluma de Garza o Época del Oro Blanco…que no pasó más allá de la mitad de la tercera década de este siglo[el XX]. Se había iniciado en el último tercio del siglo XIX en gran escala, porque se conocen referencias a esta actividad desde la cuarta década del mismo siglo”8. Ello nos indica que en este período las Plumas de Garza fueron uno de los productos de exportación de nuestro país.

Fueron también llamadas “el oro blanco de Apure: las plumas de Garza”(p.36). Fue así como “San Fernando se transforma en la plaza mundial de la pluma. Y los Barbarito en ‘los amos de Apure’”(p.169). En Doña Bárbara, desde luego, las plumas de garza aparecen más de una vez.

Los Barbarito
Entre los Barbarito los centrales fueron Felix Barbarito(1872-1941), fundador de la Casa Comercial Hermanos Barbarito(1916), Francesco y Saverio.

“Los hermanos tenían raíz en la región de Lucania, específicamente de Picerno, pueblo chico de la Potenza. Eran miembros de una familia propietaria de tierra y viñedos. Por ello, traían consigo herencia, una bolsa que alcanzó y rindió para instalarse con ciertas ventajas en la nueva tierra que les prometía la aventura americana. Cumplir el sueño sería tarea de ellos”(p.33)

Fue un proceso, como era lógico, llegar a ser lo fueron: “lo primero fue volcarse al negocio ambulante y luego…montaron una pulpería y adquirieron más tarde el inmueble con mayor lustre de San Fernando: la casa que el Libertador había ocupado en la Campaña de Apure”(p.33).

“A lo mejor estoy entrando en el terreno del cuentero. Lo cierto es que ambos personajes[Barbarito y Forti] se les aprecia y admira y al mismo tiempo pasan desapercibidos en San Fernando. Son bajos de estatura. De gestos adecuados y tímidos. Ajenos al alboroto, al conflcto. Firmes de carácter. Los recuerdan como incansables trabajadores, siempre encima de los planos, los cálculos, los instrumentos. Pero en silencio”(p.38).

“Eran los Barbarito adelantados, progresistas e industriosos. Nada tenían que envidiar al capital comercial y financiero de Maracaibo, Puerto Cabello, Valencia y Caracas, a no ser los vínculos de éstos con el poder, o al entramado de que en tanto comerciantes también eran banqueros. Pero Félix Barbarito contaba con un activo: su hijo, los hijos. Sobresalientes. Por ello, no debía sorprender a propios y extraños lo que Saverio alcanzaría a emprender en la década de los cuarenta”(p.65).

La empresa hacía sus propios negocios pero era, a la vez, agente y representantes del Banco Venezuela, Seguros La Previsora, la Compañía de Navegación Fluvial y Costera; operaban conel Royal Bank of Canadá, el Southerns Sales Cooporation, de Nueva York; el Banco Italiano Di Sconto, Roma y el Banco de Barcelona

Asi “en 1935, Saverio Barbarito es un hombre de treinta y dos años, de prestigio bien ganado. Es un adelantado educador y se perfila como un personaje con garra, voluntad y elementos para contribuir a la modernización del país”(p.113). Se había graduado de economista en la Universidad de Lieja, en Bélgica.

Pronto las tendencias de auge y decadencia se hicieron presentes en sus negocios. Ya en 1948 los Barbarito “no son lo que fueron. No hay cabotaje de vapores. Los ríos han perdido importancia como vías de comunicación. Los grandes hacendados se marchan de la región”(p.125)

Había cambiado el signo de la economía con la presencia del petróleo, desde la gran explosión de los pozos Zumaque 1, en 1914 y Los Barrosos 2, en 1922 y la conversión de la economía del país en petrolera, ello fue visible en el año fiscal 1926-1927. Había cambiado el signo de la economía, mandaba el “rey petróleo”, que dijo Domingo Alberto Rangel(1923-2012), ahora ”El petróleo ha cambiado la estructura de los negocios. Las nuevas fortunas ya no se levantan con el ganado y latifundios sino tomando parte de las concesiones petroleras y las construcicones de edificios, carreteras y autopistas ordenadas por la dictadura. Sostener el Palacio de San Fernando se ha convertido en un problema, en un costo”(p.125)

Gallegos y los Barbarito
Dice el narrador: “Me intreresa el Palacio por Rómulo Gallegos y los hermanos Barbarito. Las coincidencias se multiplican. He recorrido esta ruta. Incluso busqué, sin éxito,el túnel que comunicaba el Palacio con la orilla opuesta del río”(p.35).

En 1927 se produjo el viaje de Gallegos a San Fernando, en los días se la Semana Santa, relatado en la novela. Fue llevado allá por Andrés Eloy Blanco(1896-1955), quien ejercía el derecho allá, era el abogado de doña Pancha Vasquez, en quien muchos vieron el origen de la persona de Doña Bárbara. Ello no deja de ser una exageración: Doña Bárbara es totalmente un personaje de ficción, un ser surgido de la viva imaginación del maestro Gallegos.

El motivo del viaje del Maestro fue que en aquellos tiempos estaba escribiendo una novela titulada La Casa de los Cedeño, en cuya trama uno de sus personajes viajaba al llano. Esa fue la razón del periplo. Pero la visión del llano fue tan deslumbrante para Gallegos que abandó la idea de La casa de los Cedeño y se puso a escribir, asediado por aquellas visiones, una novela que originalmente tituló La Coronela, de la quel se llegaron a imprimir sus primeras 64 páginas, en la Tipografía Vargas. La Coronela, es desde luego, el primer borrador de Doña Bárbara. Gallegos mandó a parar la edición, salió de viaje a acompañar su esposa a Italia, en Bolonia se operó doña Teotiste de una pierna. Y durante la convelencia el Maestro hizo varias versiones de su novela. Nació así Doña Bárbara, a su paso por Barcelona, en 1929, la entregó a la Editorial Araluce, la cual la imprimió. Al publicarse, en España, obtuvo el premio “El mejor libro del mes”.

En el viaje a San Fernando, en 1927, trabó amistad con los Barbarito, “Porque de eso tuvo bastante José Felix hasta el final. Verbo y gracia, inteligencia, generosidad. Jamás lo abandonaron los recuerdos de su viaje al lado de Rómulo Gallegos, ni tampoco los recuerdos del esplendor del Palacio…Al Palacio no lo llamaba el Palacio sino La Casa”(p.107).

Y al morir Gallegos, en Caracas,, “Aprecio otra foto. Abril de 1969. Una instantánea del funeral de Rómulo Gallegos. Sentido, concurrido y multitudinario…José Felix, Saverio siguen en cortejo y repasan las imágenes de la película, la novela, trastornados ambos por un torbellino de sucesos, de historia, de hechos paralelos y superpuestos”(p.190)

Venezuela
Escribió el maestro Arturo Uslar Pietri(1906-2001): “Desde el siglo XVIII, por lo menos, las preocupación dominante de en la mente de los hispanoamericanos ha sido la propia identidad…Se ha llegado a hablar de un angustia ontológica del criolllo” .

Esto viene a cuento porque si algun tema agtraviesa, como viga maestra, la ficción, la historia y el ensayo venezolano es la pregunta de quién y cómo somos. Siempre la hallamos presente, a veces debajo, o detrás, del discurso de los escritores o de los historiadores.

Ello no podía falta en El Palacio del llano cumple cien años, la interrogante está allí, se expresa en varios de los momentos de la obra. Tal cuando leemos: “Después vino la angustia ante lo indescifrable” (p.109) que es a lo que nos hemos referido; señala que nuestro vivir “Es una pesadilla. Suda. Pierde el aliento”(p.183). No considera una nación echa añicos: “El espejo roto está asociado a malos presagios”(p.197).

Y mirando la tragedia de esta “demoniopolis”, como nos llamó el Libertador(julio 10,1821) , dice: “Como antigua es la sombra de Pedro Carujo(1801-1836), dos veces primer golpista de la historia; primero, conjurado contra Bolivar en Bogotá; y segundo, contra Vargas, el primer presidente civil de la era republicana.¿Cuánta historia congelada en aquellos espejos!!Cuánta conjura!!Cuánto demonio! Las amantes presidenciales en su esplendor. Los corruptos viendo multiplicada su fortuna de nuevos ricos”(p.185-186).

Pero al cerrar este libro podemos a la vez llorar y sonreir. Llorar por lo malo, por todo lo no logrado. Y sonrreir, llenos de esperanza, por aquellos que traeran los hombres luz, como Santos Luzardo. O los creadores que con su trabajo alumbran el sendero de esta nación.

Agosto 7,2014.

1Leído en Círculo de Lectores de la Asoiación de Vecinos de La Lagunita, en su sesión de la tarde del miércoles 6 de agosto de 2014.
2Antonia Palacios: Obras completas. Caracas: Ediciones Calicanto/UCAB, 2002. 2 vols. El poema está completo en el t.II,p.535.
3Cecilio Acosta:Obras completas. Caracas La Casa de Bello,1982. 2 vols. La cita procede del t.II,p.680.
4Miguel Otero Silva: Prosa completa. Caracas: Seix Barral,1977. 391 p. Ver: “Nada enveceje tanto como el arrepentimiento”(p.7-22). Las referencias están en las p.8-9,12,16.
5Leáse especialmente Fernando Calzadilla Valdez: Por los llanos de Apure.5ª.ed. Edición al cuidado de Héctor Pérez Marchelli. Caracas: Vazquez & Asociados, 2006. 448 p.; Victor Manuel Ovalles: El Llanero. Estudio sobre su vida, sus costumbres, su carácter y su poeaía.2ª.ed. Prólogos: Nicanor Boelt Peraza, Caupolican Ovalles y José Vicente Abreu. Caracas: Ediciones de la Presidencia de la República,1990.140 p.; Pedro Cunill Grau: Los paisajes llaneros de Rómulo Gallegos al porvenir. Caracas: Celarg, Cátedra Rómulo Gallegos,2009. 107 p..
6Carlos Fuentes: Constancia y otras novelas para vírgenes. México: Fondo de Cultura Económica,1990. 380 p.La cita procede de la p.61.
7En otras fuentes se da la fecha: 7 de enero de 1976, dos años después, como en el Diccionario de Hitsoria de Venezuela.2ª.ed.aum. Caracas: Fundación Polar,1997.t. I,p.362.
8Argenis Méndez Echenique: Historia de Apure. Prólogo: Mario BirceñoPerozo.Caracas: Publicaciones de la Oficina del Cronista dell Estado Apure,1985. 400 p. La cita procede de la p. 225.
9Arturo Uslar Pietri: En busca del Nuevo Mundo. México: Fondo de Cultura Económica,1969. 224 p.Ver: “El mestizaje y el Nuevo Mundo”(p.9-26). La cita procede de la p.9
10Simón Bolivar: Escritos del Libertador. Caracas: Sociedad Bolivariana de Venezuela, 1988,t.XX, XI. 721 p..La cita porcede de la p.299