Sábado, 20 de Diciembre de 2014

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El General Manuel Carlos Piar: ¿Fue Curazoleño?

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Por: Roberto Lovera De-Sola

La pregunta cabe. Y la respuesta, como se verá por la exposición que vamos a hacer, no es otra que negar que el general Manuel Carlos Piar(1774-1817) fuera curazoleño. Pese a existir una partida de nacimiento, originada en Curazao, que está en los archivos de Holanda. En verdad, como ahora lo vamos a ver, Piar fue caraqueño, blanco e hijo de una Mantuana.

En verdad, al tratar este punto, en esta conferencia sobre la presencia de los curazoleños en la emancipación de Venezuela para nada negamos el valor del hombre, del héroe que fue, del jefe victorioso. Los restos de Piar, como lo pidió el historiador Manuel Alfredo Rodríguez(1929-2002), deben ser llevados al Panteón Nacional. El fue uno de los patricios de nuestra lucha por la libertad.

Para tratar sobre los orígenes del general Piar debemos por comenzar abriendo un amplio paréntesis, ligado con el tema de la familia de Simón Bolívar, futuro Libertador, sólo lo fue a partir del 14 de octubre de 1813, para referir un hecho que también quizá pueda probar la vasta actividad erótica del señor Juan Vicente Bolívar y Ponte(1726-1786) su padre. Esto nos va llevar al general Piar y todo lo que trató Francisco Herrera Luque(1927-1991) en su Manuel Piar, caudillo de dos colores1, novela histórica que cada hemos que hemos releído lo hemos hecho de una sola sentada, todo está tratado en ella de tal forma que es imposible al lector detenerse.

Lo que indica Herrera Luque debe ser ahora colocado al lado de los testimonios incontrovertibles recogidos por el padre y doctor Alejandro Moreno Olmedo(1934)2 sobre las ordalías sexuales de don Juan Vicente, los cuales deben ser denominados hoy actos de acoso sexual. También debemos señalar que muy bien pudo ser Bolívar y Ponte, hecho no demostrada plenamente, el padre del general Manuel Carlos Piar, cuya madre verdadera fue otra bella mantuana, Belén Jerez Aristiguieta(1765-1850). Belén, o María Belén, era mujer de tal belleza que su leyenda le llegó a él en Rusia, este la había conocido en Caracas, él era quince años mayor que ella, nos referimos a Francisco de Miranda(1750-1816). Noticias que le comunicaron(marzo 11 y 13,1787) unos viajeros franceses quienes habían estado en Caracas. Miranda consignó las opiniones en su Diario3. Sobre este punto si es verdad que no hay documentos para comprobarlo plenamente está viva sobre el punto la tradición oral caraqueña que ha propalado desde muy atrás que el blanco Piar fue hijo de una mantuana con un príncipe de la Casa Braganza o con don Juan Vicente Bolívar y Ponte. Los mantuanos le impusieron un padre(Fernando Piar) y una madre(Maria Isabel Gómez) que Piar no quiso, por sospechar que no lo eran y quizá por mas tarde haber averiguado la verdad, la cual si bien se conocía entre las familias mantuanas también lo divulgó el mismo como ahora veremos, gracias a unas citas de un documento del Libertador que no somos nosotros el primero en referir. También los mantuanos le inventaron a Piar, caraqueño y no curazoleño, una partida de nacimiento, que fue la que halló el historiador Asdrúbal González Serven(1938) y la inserta en su espléndida biografía de Piar, la mejor publicada4 . Pero la verdad la conocían todos, Piar decía ser hijo de un príncipe, “Príncipe”, en broma, lo llamaban sus compañeros de armas, incluso el sacerdote y coronel José Félix Blanco(1782-1872), otro hijo natural también atribuido, en fechas recientes, a Belén Jerez Aristiguieta, hijo expósito, criado por la negra Bartola Madrid, una mujer distinta a su verdadera madre5. Según esto el padre Blanco y Piar eran hermanos. Los paralelismos con Piar en este caso son demasiados significativos. Y son la confirmación de lo liberada que para la época era Belén Jerez Aristiguieta(1765-1850) y de su grande actividad sexual la cual implicaba que cada vez que tenía un amante cometía un acto de infidelidad matrimonial pero también se embarazaba porque seguramente no se conocían en la Caracas de la época los condones que ya habían en el siglo XVIII, cosa que prueba una observación que hallamos en el único tomo salvado del Diario londinense6 del gran James Boswell(1740-1795), el célebre autor de la Vida del doctor Samuel Jonhson7. Esto mismo, la existencia de modos de protección, explica porque nuestro Precursor, don Francisco de Miranda, hombre de grande actividad sexual en la misma centuria, no tuvo hijos sino en el momento que deseó tenerlos. Bolívar, en los sucesos trágicos que culminaron con el fusilamiento de Piar conocía todos estos hechos y lo escuchado dentro de su propia familia. En el Acta de Acusación a Piar que no sólo fue una decisión de Bolívar sino un requerimiento colectivo de la alta oficialidad patriótica, como lo explica Asdrúbal González Serven8, se lee en él que Piar no quería a sus a sus padres9 y propalaba pertenecer a la nobleza de los Braganza. El Libertador escribe:”El General Piar ha tenido como un timbre la genealogía de su padre, y ha llegado su impudencia hasta el punto de pretender no sólo ser noble sino aun descendiente de un Príncipe de Portugal(entre sus papeles existe este documento)” anota Bolívar10. Tal era lo que se sabía plenamente entonces, pese a que esté escrito en el documento que hemos leído para detractar al rebelde, quien fue juzgado y condenado a muerte ese año. Pero el Libertador sabía más, mucho más. El contempló, asomado al balcón del Palacio del Gobernador de Guayana, desde donde despachaba, el fusilamiento del héroe de El Juncal(septiembre 27,1816) y San Félix(abril 11,1817) y al caer este muerto dijo en voz alta a los fieles oficiales que lo acompañaban: “Se ha derramado mi propia sangre”. Palabras ratificadas a las pocas horas en la proclama sobre la muerte de Piar que se inicia con la frase:”Ayer ha sido un día de dolor para mi corazón”11. Siempre se creyó que lo había dicho por afirmar que un soldado patriota había caído muerto por las propias armas republicanas como consecuencia de su conspiración contra el orden patriota. Pero como la tradición oral es tan viva, como lo dice el paraguayo Augusto Roa Bastos(1917-2005), cuyas palabras citaremos al final y también la observación de don Alfonso Reyes(1889-1959) sobre la falta de documentos que siempre se presenta al hacer la historia. Así las palabras de Bolívar aquella tarde del 16 de octubre de 1817, el fusilamiento fue a las cinco, como él mismo lo había ordenado el día anterior12, quieren decir mucho más. Constituyen un instante psicológico que no se puede pasar por alto. Cuando Bolívar dijo que se “había derramado su propia sangre” u “Hoy ha sido un día de dolor para mi corazón” señaló un hecho muy profundo, no sabemos si sus acompañantes lo percibieron así pero debió entenderlo plenamente al general Carlos Soublette(1789-1870), sobrino de Belén y primo de Piar, que también estaba a su lado. Para el Libertador acaba de morir o su propio hermano o su primo porque Belén Aristiguieta era también su prima e incluso el papá de Belén en sus primeras nupcias había estado casado con una tía del Libertador, hermana de su papá, una Bolívar y Ponte. Por lo tanto los lazos familiares eran todos muy cercanos, más entre las viejas familias mantuanas de donde procedían Belén, Piar, don Juan Vicente Bolívar y Ponte y el propio Simón Bolívar Palacios. Y por si faltara algo no se puede dejar de recordar que el segundo apellido del padre del general Soublette, quien se llamó Antonio Soublette, era Piar. La historia oficial cubrió con un manto tales sentimientos dichos mientras caía el sol en Angostura aquel atardecer. Después el sacerdote que escuchó la confesión de Piar, el presbítero Remigio Pérez Hurtado(1764-1822), escribió un documento sobre lo que Piar le contó que con el tiempo desapareció como ha sucedido con numerosos documentos y papeles históricos de nuestro país. Pero quedó vivo lo que los próceres contaron a sus hijos, todo lo que se convirtió en confesión colectiva. Tanto que por medio de las voces de los viejos de su familia, descendientes directos del prócer Bernardo Herrera Toro(1790-1860), también edecán y hombre de confianza del Libertador, toda aquella historia llegó hasta el doctor Rafael Herrera Vegas(1871-1948) quien se lo contó a su nieto Francisco Herrera Luque quien investigó todo lo que pudo, sin apartarse de lo escuchado, y lo desarrolló en su apasionante novela Manuel Piar, caudillo de dos colores, un libro que estaba contenido plenamente en el espíritu para aquel descendiente de los mantuanos y de los amos del valle quien no quiso que la historia se perdiera: lo consignó en una ficción histórica sin dejar de lado lo que le habían contado sus mayores. Los fundamentos históricos de la ficción de Herrera Luque, como sus notas a pie de página, a medida que se desarrolla la narración, son tan precisos que constituyen una obra histórica sobre Piar y un ensayo sobre la historia silenciada de Venezuela, que él siempre quiso rescatar, y una interpretación de la nación del disimulo, Venezuela, que quiso examinar José Ignacio Cabrujas(1937-1995)13. País, entonces, si seguimos a Cabrujas, del disfraz, del eufemismo, de la ocultación, del fingimiento, la “demoniopolis” que dijo el Libertador14. Entre ellos nos pone Herrera Luque ante dos gravísimos hechos: el primero, que es un suceso histórico comprobado y del cual hay documentación pero que él pintó de forma grata para el lector en su novela, siempre seriamente atada a la verdad histórica. Pero las consecuencias y las interrogantes que suscitan son iguales: es cuando María Isabel Gómez, la supuesta madre de Piar, se presentó ante el Libertador a pedirle una pensión por ser la madre de aquel oficial cuyo fusilamiento, que tenía profundas razones de Estado y fue una terrible necesidad en el momento en que se hizo, había sido autorizado por Bolívar, tenemos la prueba documental precisa, de apenas seis líneas15. Y ante este hecho se preguntó Herrera Luque:¿cómo la madre de un ajusticiado va a pedir una pensión a quien ordenó la muerte de su hijo?, lo que nos indica que aquel no era su hijo. Así lo presenta Herrera Luque basándose para hacerlo en el hecho de que María Isabel Gómez solicitó esa pensión ante las autoridades, hecho comprobado documentalmente. Por ello anota Herrera Luque, en el epílogo histórico de su libro que tal hecho:”revela su falta de escrúpulos, en el más grave de los sentidos”16.

¿Por Que Actuó Así?
La pregunta final, que puede hacerse de todo esto, es está: ¿por qué Piar sino no era pardo sino blanco trató de rebelarse contra el ejército patriota empujando una conspiración con los pardos? La respuesta es importante, y esta ligada en su interior humano. Ya sabemos que Piar era blanco y como hijo de una Aristigueta mantuano también. Entonces: ¿por qué hizo aquello, que terminó costándole la vida? La respuesta es clara: al haber sido separado de su madre y de su hogar natural, así fuera hijo natural, el haber sido entregado a una familia que no era la suya, ello hizo aparecer en su espíritu un gran odio, de raíz legítima, contra los Mantuanos: es ello lo que explica su rebelión contra ellos. No otra cosa. Todo residió en interior lacerado por las maldades de los Mantuanos, de los Jerez de Aristiguieta en particular. Es por ello que Herrera Luque dice que Piar tenía “el alma arrebuyada”17. Además Piar era tímido y “Los tímidos son gente de mucho orgullo, temerosos de ser lastimados; por eso se esmeran en no concitar la ira o el rechazo”18 .

Al estudiar todo esto no hay que olvidar que Herrera Luque era novelista pero también psiquiatra y ello le hacía comprender hondamente los hechos que acompañan los sucesos de la historia, todo lo subjetivo, personal e incluso enigmático, que hay en ellos. Por ello siempre que hemos comentado sus libros, al analizar a Herrera Luque, hemos anotado que el psiquiatra que fue siempre estuvo presente al mirar los laberintos de nuestra historia, esos sucesos que no han llevado al país a ninguna parte. Sólo somos el país del bochinche que nunca ha podido ser administrado, el “quinto infierno”, “sólo un clima” como escribió Isaac Chocrón(1930-2011) en un parlamento de una pieza suya19, solamente un soplo, el país fugaz en el cual se cumple cada día la sentencia, también de Herrera Luque, de que nuestra peripecia, nuestra memoria colectiva, es el recuento de la “historia detenida”20.

Lo segundo, asomado también por Herrera Luque, es el por qué, la explicación, del viaje que hizo Belén Aristiguieta a Angostura, en 1818, antes de que terminara guerra, a orar ante la tumba de Piar. Lo hizo porque sin duda sabía que aquel era su hijo.

Tal la inmensa colección de enigmas que la conducta sexual de don Juan Vicente Bolívar y Ponte y de Belén Aristiguieta trajo a sus hijos y descendientes. Y por ser un hecho de la vida del padre del Libertador lo es de toda la extraviada nación venezolana.

Como hemos expuesto tantos posibles misterios, secretos y por lo tanto asuntos confusos y problemáticos. Copiamos, además de las de Herrera Luque, tres de las ideas que nos han guiado a través de todos estos meandros. Y no sólo hoy sino a través de los años que llevamos examinando los sucesos de la época emancipadora y las diversas conductas de sus protagonistas. La primera es la del paraguayo Augusto Roa Bastos:”la tradición oral es la única fuente de comunicación que no se puede saquear, robar ni borrar”21. La segunda es la del mexicano Alfonso Reyes, precisa como todo lo suyo,”La falta de documentos, aplicada como demostración negativa, bastaría para borrar la mayor parte de la historia”22. Y la tercera lo que exclamó un personaje de Guillermo Meneses(1911-1978), que fue guía perenne para Herrera Luque, “La palabra de los ancianos tiene peso y valor de semilla”23 .

Un Folleto Traspapelado del Siglo XIX
A Herrera Luque siempre lo llenó de conjeturas el por qué de la desaparición de ciertos papeles, de ciertos libros, de ciertos folletos que cuentan nuestra historia. Su novela Los amos del valle24 está construida buscando el por qué de la desapareción del segundo tomo de la Historia de la conquista y población de la Provincia de Venezuela de don José de Oviedo y Baños(1671-1738) destruido, sin duda, por los mantuanos para evitar que sus tropelías, allín historiadas, fueran conocidas.

Lo mismo sucedió, y movió la pluma de Herrera Luque, con la memoria que escribió el sacerdote Remigio Pérez Hurtado, quien fue quien conversó, confesó y acompañó al suplicio al general Piar. También sobre ello escribió, basándose en lo escrito por Pérez Hurtado, monseñor José Manuel Arroyo Niño(1814-1884), quinto obispo de Guayana. Se titulaba Origen y educación del General Manuel Piar. Anota Herrera Luque que para 1907 “todos los ejemplares del estudio del Obispo[Arroyo Niño] habían desaparecido misteriosamente”25. Igual sucedió con el recuento del dean Pérez Hurtado, también perdido. Y en lo que conocemos de la biografía de ambos no se registra ese hecho26 que, sin embargo, conocemos a través del más destacado historiador de la región Bartolomé Tavera Acosta(1865-1931)27. La enmarañada historia de los orígenes de Piar fue tratada por Herrera Luque en su fascinante novela Manuel Piar, caudillo de dos colores, fuimos testigos del proceso de su escritura y escuchamos la lectura de sus capítulos de la propia voz de su autor, por ello llegamos a la conclusión que aquella obra era un libro que siempre había estado contenido en su espíritu. El asunto era tan grave, muestra que Piar no fue ni mulato ni curazoleño sino caraqueño, blanco y de ojos azules, hijo de una mantuana, Belén Jerez de Aristiguieta y Blanco(1765-1850), una de las llamadas Nueve Musas caraqueñas, y de un príncipe de la Casa Braganza, José Francisco Braganza(1761-1788) que según él, había pasado por Caracas, asunto que era conocido en la Caracas colonial, tanto que el propio Libertador en el acta de acusación de Piar se refiere a ello. El asunto tenía tantas aristas que pensó con razón Herrera Luque, quien siempre desató controversias con sus obras, que dirían que todo lo que afirmaba era un invento suyo lo que lo llevó a escribir una novela con notas históricas a pie de página. Fue tan hondo lo ofrecido que Manuel Caballero(1931-2010) llegó a anotar: “Por eso ha llenado sus pies de páginas con un pesado aparato crítico que ya quisieran para sus propios textos algunos historiadores profesionales28. La inmensa maraña de los orígenes del general Piar la trató Herrera Luque en el apéndice documental de su novela, “Fundamentos históricos de ‘Manuel Piar, caudillo de dos colores”(p.229-268), sus precisiones allí son preciosas, no se puede estudiar hoy a la figura del general Piar sin consultarlo.

Marzo 7,2013

1 Francisco Herrera Luque: Manuel Piar, caudillo de dos colores. Caracas: Pomaire,1987.268 p.
2 Alejandro Moreno Olmedo Pastor celestial, rebaño terrenal, lobo infernal. Caracas: Bid and Co, Editor,2006. 262 p.
3 Francisco de Miranda: “Diario” en su Colombeia. Caracas: Ediciones de la Presidencia de la República,1978-2006. 20 Vols. La cita procede del ,t.V,p.130-132
4 Asbrubal González Serven: Manuel Piar. Valencia: Vadell, 1979. 213 p. La cita procede de la p.17.
5 Varios Autores: Diccionario de historia de Venezuela,t.I,p.455.
6 James Boswell: Diario londinense. Barcelona: Ediciones del Bronce,1997. 439 p.La cita procede de la p.78 y nota 30 de la misma página.
7 James Boswell: Vida del doctor Samuel Johnson. Prólogo: Fernando Savater. Madrid: Espasa Calpe,1998.265 p. La primera edición de esta obra fue impresa en inglés en 1791.
8 Asdrubal González Serven: Manuel Piar, p.186,188,189. Este documento es bien conocido. Está en Simón Bolívar: Escritos del Libertador,t.X,p.333-342)
9 Simón Bolívar: Escritos del Libertador,t.X,p.333-334
10 Simón Bolívar: Escritos del Libertador,t.X,p.338
11 Simón Bolívar: Escritos del Libertador,t.XI,p.253
12 Simón Bolivar: Escritos del Libertador, t.XI, p.252
13 Varios Autores: Cabrujas: ese ángel terrible. Caracas: Fundación para la Cultura Urbana, 2007,p.27
14 Simón Bolívar: Escritos del Libertador,t.XX,p.299
15 Simón Bolívar: Escritos del Libertador,t.XI,p.252
16 Francisco Herrera Luque: Manuel Piar,caudillo de dos colores, p.267
17 Francisco Herrera Luque: Manuel Piar, caudillo de dos colores,p.190
18 Francsisco Herrera Luque: Manuel Piar, caudillo de dos colores, p.212
19 Isaac Chocron: Mónica y el Florentino. Caracas: Monte Ávila Editores,1980.94 p. Esta pieza fue escrita en 1956.
20 Francisco Herrera Luque: “La historia detenida” en La historia fabulada.Tercera Serie. Barcelona: Pomaire,1981-1983.3 vols. Cita procede del t.III,p.194
21 Augusto Roa Bastos: Vigilia del Almirante. Madrid: Alfaguara,1992, 378 p.. La cita procede de la ,p.78.
22 Alfonso Reyes: Ultima tule y otros ensayos. Caracas: Biblioteca Ayacucho,1992. XLV, 303 p.. La cita proviene de la p.221
23 Guillermo Meneses: El mestizo José Vargas. Caracas: Editorial Elite,1942 241 p. La cita procede de la p.7
24 Francisco Herrera Luque: Los amos del valle. Barcelona: Pomaire,1979. 2 vols.
25 Francisco Herrera Luque: Manuel Piar, caudillo de dos colores. Caracas: Pomaire,1987. 269 p. La cita en este caso es de la p.241.
26 Varios Autores: Diccionario de Historia de Venezuela.2ª.ed.aum., l t.I,p.254 y el t.III,p.574
27 Bartolomé Tavara Acosta:Anales de Guayana.3ª.ed. Prólogo: Manuel Alfredo Rodríguez. Caracas: Editorial Auyatenpuy, 1975. XIII, 605 p. La primera edición de esta obra se publicó en 1905, solo apareció el primer volumen.