Lunes, 23 de Octubre de 2017

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El Fantasma de Hiroshima

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Por: R.J.Lovera De-Sola

Nos da un especial gusto recibir aquí, en la Fundación Francisco Herrera Luque, en una de las sesiones de “Los tertulieros se reúnen”, esta con la que cerramos nuestras actividades literarias de este 2011. No alegra, repetimos, abrir nuestras puertas a nuestra dramaturga Gennys Pérez, quien por su edad y obra, pertenece a la actual y pujante nueva generación de creadores venezolanos, casi todos nacidos en los inicios de los años sesenta. Y ya, casi todos, como nuestra invitada de esta tarde, autores de obra bien cernida.

Y decimos literatura porque nosotros, en contra de lo que equivocadamente se ha hecho en los últimos tiempos entre nosotros, no separamos el teatro de la literatura. Aquí incluso se llegó a publicar una historia literaria en la cual se excluían a los autores dramáticos, como si no fueran escritores, y ello por la pluma afamadísima nada menos que de Juan Liscano(1915-2001), como si los creadores literarios fueran solo los cultores de la poesía o de la narrativa, del ensayo y de la crítica literaria. Nosotros, en cambio, no separamos al teatro de la literatura porque este es uno de sus géneros. Y sin dramaturgos no habría teatro y sin ellos y ellas sería imposible la actividad de los directores teatrales y de los actores y actrices. Y hay que decirlo de nuevo como mentís a lo que hemos afirmado antes: la literatura universal no existiría sin el teatro, sin los dramaturgos griegos, Sófocles(496-406 aC), Eurípides(484-406 aC) y Aristofanes(445-386 aC) y sobre todo sin la presencia de William Shakespeare(1564-1616), no solo gran dramaturgo y comediógrafo, sino considerado el más grande poeta de todos los tiempos, no solo por estar escritas en verso buena parte de sus piezas sino por ser el autor de sus inmortales Sonetos(1609), tan extraordinarios como las también llamadas Rimas(1538) que escribió otro contemporáneo suyo, murió el mismo año en que él nació, llamado Miguel Ángel Buonarroti(1475-1564), dedicados a su querida Vitoria Colonna. Ambos fueron acusados de homosexualidad cuando el primero escribió sus Sonetos para cantar la amistad y el otro su amor por la mujer a la que siempre amó, a lo largo de larguísima vida, vivió el más grande artista de todos los tiempos, pintor y escultor, noventa y un años. Y ello es imposible también en el caso de Shakespare por qué cómo iba a vivir en la diversidad sexual, como se dice hoy, quien describió todos los tonos de la pasión amorosa entre un hombre y una mujer, y no solo en Romeo y Julieta(1595). Tan grande es el bardo de Stranford-upon-Avon que para algunos críticos su drama Hamlet(1600) es la más grande obra de la historia literaria occidental. Y, desde luego, si se sacara a Shakespare de la historia literaria está quedaría mutilada. Tan cercenada como si no volvieramos a leer a Homero, a Dante, a Petrarca, a Rebelais, a Cervantes, su también exacto contemporánea, ambos murieron en la misma fecha pero no en el mismo día, porque en España el tiempo se contaba por el calendario gregoriano mientras que en Inglaterra se hacía por el juliano.

Gennys Pérez, es autora, dramaturga, productora y directora de teatro, pero es sobre todo ser de exquisita sensibilidad humana que ha logrado plasmar en los diversos tonos de sus diálogos para el escenario.

Ella es Licenciada en Teatro del Instituto Universitario de Teatro(Iudet), con estudios en el Taller de Formación Actoral de la Fundación Rajatabla y cursos sobre la literatura venezolana, letras a la que pertenece ya por derecho propio.

La presencia de Gennys Pérez en nuestra vida literaria la datamos del año 2000 cuando con su pieza De Libertadores y Libertador, obtuvo el premio de dramaturgia “La fiesta de Caracas”; a esta siguió, dos años después, La cuarta noche(2002), que se llevó el galardón de “Teatro Regional de Maracay”; fue el año 2005 cuando ella obtuvo con su pieza El secreto de la felicidad, el premio de autores inéditos de la editorial Monte Ávila. Ha proseguido una carrera constante y han brillado entre sus creaciones tanto la pieza Yo soy Carlos Marx(Caracas: Editorial El Perro y La rana,2007. 65 p.) como El fantasma de Hiroshima, la cual obtuvo en Londres, el 27 de Abril de 2010, el premio del concurso “Actors of the world”, dedicado a la promoción del teatro latinoamericano en el Reino Unido, pieza que es la que nos ha reunido esta tarde.

Hoy Gennys Pérez, quien a muchos de nosotros conmovió con el bello texto que leyó aquí el día que celebramos, hace semanas, la “Toma literaria de Caracas”, organizada por nuestra dramaturga Inés Muñoz Aguirre, compañera nuestra en las actividades literarias de nuestra Fundación.

Por ello, una vez leída su obra Yo soy Carlos Marx, que ojala pronto podamos organizar su presentación aquí, y al saber el premio obtenido en Londres, decidimos organizar esta lectura dramatizada de ella, la cual no habría podido hacerse sin contar con el talento de Flor Elena González y Franklin Virgües, para quienes las palabras de agradecimiento son pocas.

¿Pero cuál es en esencia El fantasma de Hiroshima? En verdad esta pieza de Gennys Pérez es algo más que el repaso del holocausto nuclear aparecido en el mundo a las 8 y 16 minutos de la mañana del 6 de Agosto de 1945, precisamente en la ciudad japonesa de Hiroshima, repetido tres días más tarde en la tambien urbe nipona de Nagasaki. Fue el inicio de la época nuclear.

Aquel horror lo conocemos a través de uno de sus testigos, el Jesuita Pedro Arrupe(1907-1991), doctor en medicina, que se lo narró a Gabriel García Márquez(1927) una década más tarde en Bogotá. Lo que le contó lo publicó el gran escritor el diario El espectador de aquella capital(Recuperado de www.elespectador.com: Marzo 22,2011) En el momento de la explosión el padre Arupe celebrada la misa y el impacto lo hizo precipitarse al suelo frente al altar. Luego se asomó a una ventana de la capilla en donde oficiaba y vio algo que sus ojos nunca habían conocido. Ante García Márquez recordó: “De pronto vi un resplandor como el de la bombilla de un fotógrafo…era imposible ver o escuchar algo que recordara la presencia humana”. Sigue Gabo: “Transcurrieron más de diez minutos después del relámpago, sin que se hubiera dado cuenta de que la ciudad estaba en llamas… Antes del medio día comenzaron a desarrollarse fantásticos fenómenos atmosféricos…Primero fue la lluvia. Un violento aguacero se desplomó sobre la ciudad y extinguió las llamas en menos de una hora. Después fue un tremendo huracán”(Crónicas y reportajes. Bogotá: Instituto Colombiano de Cultura,1976,p.129-139. La citas proceden de las p.131-133; también está en su libro Entre cachacos. Barcelona: Bruguera,1982,p.666-672).

Visto esto podemos penetrar en la entraña de la pieza de Gennys Pérez ya que en ella su autora va más allá del terrible suceso, que cambió el devenir del mundo, al que nos hemos referido. Nos dice, como acabamos de escucharlo por la voz de estos dos magníficos actores, que el “fantasma” de la muerte sigue vivo en nuestro tiempo, especialmente a través del terrorismo, a través de las formas gratuitas de dar la muerte, consecuencia de lo cual ha sido que mucha gente ha perdido el derecho de morir con dignidad, rodeado de los que ama. Y que, desde luego, esto hay que detenerlo. Pero para hacerlo primero hay que tener memoria de los antes sucedido, recordar para poder cambiar, tener conciencia para poder hacerlo. Así este hecho, nos dicen Eva y David, los protagonistas del diálogo que es El fantasma de Hiroshima, hay que ponerle fin, debe para ello que imperar la mutua comprensión, el respeto y la tolerancia entre los sistemas políticos. Lo que sucede hoy, nos dice Gennys Pérez, en ese gran acto de humanismo que constituye esta pieza, todo lo que vemos sucederse es peor que la explosión de bomba en Hiroshima, tan grave que nos hemos comprendido las lecciones de que de eso hecho surgieron. Debemos crear la paz, que el mundo salga del pensamiento de que vive en los días del fin del mundo. Debemos salir del desamparo, del desamor entre los seres humanos.

Es por ello que declaró Gennys Pérez que la esencia de su pieza está en que “Plantea a dos seres humanos, casi desintegrados, que cuelgan de una ladera de un gran rascacielos a consecuencia de un bombardeo terrorista. Estos seres que están a punto de caer en el vacío, y que parecieran no recordar absolutamente nada de sus vidas, de su pasado. Después de la explosión, se debaten entre la vida y la muerte. En esa hora y media de supervivencia comprenderán que él único camino para hacer la vida más humana, es el camino de la pazl” (www.letralia.com: Mayo 3,2010).

Se requiere, según esto que nos plantea lúcidamente Gennys Pérez, una explosión íntima, personal, una toma de conciencia para evitar algo peor que estar intoxicados por a radiación que es el estar atosigados de incomprensión, que es creer que aquello que pensamos es lo único válido. Es el acercamiento humano el único camino. Por ello cuando está por acabar este drama hallamos esta acotación de la autora: “Eva y David sueltan las armas. El revólver y la bomba caen al vacío, lentos, silenciosos. Ellos atados, confundidos, entrelazados como unos hermosos sauces en el río. De repente un estruendo, la soga inevitablemente cae en el vacío. El humo desaparece, las cenizas se dispersan. El viento sopla aire puro, el color se apodera del lugar. Todo es luz, vacío y color”. Por ello, cuando el telón está por bajar, David dice: “Ya soy un árbol atado a ti…Extiendo mi mano dentro de tu sexo, y siento la vida…Todo en ti está vivo, latiendo, vibrante…Todo se mueve, como los suaces, como el río, de una manera suave, tierna, lenta…Tu eres vida Eva, y yo estoy atado eternamente a la vida”.

Bienvenida pues otra vez Gennys Pérez a nuestros coloquios, a esta morada de las humanidades, hogar en donde se cultiva los senderos de nuestra memoria colectiva, a través de la imaginación con la literatura y de los infolios que cuentan lo sucedidos en otros días, que es lo que da materia a la historia. Esta Gennys es tu casa.

(Leído en la Fundación Francisco Herrera Luque en la sesión de “Los tertulieros se reúnen”, la tarde del martes 13 de Diciembre de 2011).