Jueves, 19 de Octubre de 2017

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El Anti Maquiavelo Criollo

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Por: Roberto Lovera De-Sola

Releyendo otra vez la novela de Francisco Suniaga(1954) El pasajero de Truman, hemos encontrado que en las entrelíneas de su libro nos ofrece una suerte de Vademécum, un manual, sobre la forma como se ha ejercido la política entre nosotros, contradiciendo siempre todo el sentido de la prudencia, olvidando a cada paso qué es gobernar y que la política es el arte de lo posible. Es otra vez lo que hemos denominado el anti-Maquiavelo criollo, desarrollado antes que nosotros tanto por el historiador Ramón J. Velásquez(1916) en sus Confidencias imaginarias con Juan Vicente Gómez como por Francisco Herrera Luque(1927-1991) en Los cuatro reyes de la baraja, recuérdese que este libro es, entre otros hechos narrados en él, un examen psicológico lo que ha sido el uso y abuso del poder en Venezuela.

Todo ello ha sido ampliado por el ojo también zahorí de Suniaga. Y lo hemos denominado anti-Maquiavelo porque aquí se ha mandado contradiciendo siempre las máximas del florentino impar1.

Ese prontuario debe comenzar con esta observación que leemos en El pasajero de Truman:”Esas claves ocultas…que los venezolanos mismos somos incapaces de traducir en palabras y que cada uno de nosotros comprende sin que nadie alguna vez haya explicado”(p.95).

Y el sumario al cual aludimos es este:

”pero en Venezuela todas las cosas se tuercen”(p.27); “este es un país complejo y complicado aunque no lo parezca, que cambia más rápido de lo que se puede percibir”(p.34); “este país forjado a golpes de hacha y machete”(p.36); “en Venezuela nada es nuevo…Aquí todo se repite. Nuestros autócratas, de 1830 en adelante, han sido cortados por la misma tijera, no se puede disentir de ellos, ni advertirlos, ni aconsejarlos”(p.37). Muchos de nuestros gobernantes, como lo advirtió César Zumeta(1863-1955) han sido psicópatas y psicopatógenos. Era el caso de Cipriano Castro(1858-1924): ”estaba loco y tenía la insólita cualidad de volver locos a los demás”(p.43); “en nuestro país no hay paz que dure mucho”(p.47); somos ”un largo y doloroso enredo”(p.49); “La dimensión de lo ridículo es uno de los parámetros que los autócratas rompen…Los autócratas no sólo son psicópatas y psicopatógenos…también son ridículos y ridiculizadores”(p.54); somos una nación en lo cual no hay que confundir influencia con poder, “Confundir ambas categorías es una falta grave en política porque, en este negocio, el poder es la divisa verdadera”(p.55-56); ”ese antiyanquismo resentido que tanto se ha cultivado en Venezuela y nos ha hecho más daño que el paludismo”(p.61); ”esa cadena interminable de rencillas personales que en Venezuela nos empeñamos en llamar ‘historia patria’”(p.72); “entre nosotros ha sido práctica, desde la Independencia, que los caudillos se peleen por el poder sin pensar en las consecuencias que su pleito tendrá para las instituciones y para los ciudadanos, concepto este que, dicho sea de paso, les cuesta asimilar; prefieren hablar de pueblo”(p.73); “Eso de que Venezuela entró al siglo XX en 1935, a la muerte de Gómez, es verdad, pero lo que nunca nadie ha dicho es que ese pasaje tiene retorno y que, en medio de nuestros desencuentros, puede cualquiera hacernos retroceder al siglo XIX”(p.73); y sobre el orden social, tan necesario para la construcción de la sociedad, la nación y el país leemos:”El problema es que cuando se pierde y la anarquía destruye las sociedades, se cae en cuenta de que el orden hay que cuidarlo a diario porque es muy difícil restablecerlo una vez que desaparece”(p.73); “En el fondo Venezuela nunca ha cambiado ni cambiará. Se hizo de prisa, se independizó de prisa y ahora hay quienes tienen prisa por sacarla del atraso. Pero el precio de la prisa histórica ha sido demasiado alto”(p.74); “Venezuela es un país levantisco”(p.76); “la situación más incierta que persona alguna podía confrontar: ser presidente de una Venezuela que no tenía noción de lo que era ni a dónde iba”(p.88); era una nación en la cual ni siquiera hay una oligarquía porque a lo que se llama así es solamente: “esa macolla de tontos…no se podía considerar oligarquía a tres o cuatro ricos sin visión ni sentido de clase dominante; unos inmigrantes recién llegados que no llevaban el país en el corazón, y otros, sobrevivientes de la clase mantuana que había sido aniquilada en las guerras de Independencia y Federal. Mi opinión…era que en Venezuela la oligarquía había sido un invento del caudillaje militarizado que ocupaba el poder desde que Bolívar lo dejó en 1828”(p.97)2; “La política había sido para nosotros una paradoja…tratábamos de enmendar un entuerto y creábamos otro…la política en Venezuela…era la resultante de una mala praxis continuada de la viveza criolla”(p.99); “Venezuela…era una potranca salvaje que no se acostumbraba a la silla de montar y para ser su jinete no bastaban la habilidad y sabiduría; había que tener mucha fuerza física”(p.104); en el ejercicio de la política en Venezuela no se pude confundir tener influencia con tener poder(p.55-56) porque “el poder es la divisa verdadera”(p.56);”Si en Venezuela hasta lo escrito y notariado es incierto”(p.208).

 

La Política
Y más allá de todas las dolorosas reflexiones que hemos citado, tan ciertas, por lo demás, que son las que explican muchas realidades que vivimos. Debemos señalar que están en El pasajero de Truman también unas reflexiones sobre lo que es la política del ex presidente Raúl Leoni(1905-1972) que no vacilamos en citar íntegras. Son tan sustanciosas como otras que dijo otro líder, Jóvito Villalba(1908-1989), rescatadas estas últimas hace poco por Heraclio Atencio Bello(1943), dignas siempre de toda meditación. De igual importancia es un extenso pasaje de la novela de Antonio García Ponce(1929) La espada tenaz de Vicencio Pérez Soto3.

 

Leoni Dijo
“El primer derecho es el que priva por encima de la totalidad de las normas, incluyendo las constitucionales, es el que deviene de la realidad humana que te rodea. Sus reglas no están escritas en ninguna parte. A pesar de eso, forman un código que te dice de manera exacta lo que se puede hacer y lo que no se puede hacer en un contexto determinado, en una sociedad. Ese derecho primario…se llama política, y sus reglas, con todo y ser obvias, pocos las perciben y menos las respetan. Lo paradójico es que esas reglas son mucho más rígidas y sus sanciones mucho más duras que las normas del derecho penal más severo, por lo que los políticos deberíamos prestarle mucha más atención. Un político, para ser bueno, tiene que conocer y respetar ese código porque de no hacerlo, estará condenado a llevarse una derrota tras otra y a sufrir duros golpes en el plano personal…Un buen político es aquel que mantiene el equilibrio entre lo que cree que se debe hacer y lo que reconoce que se puede hacer. En otras palabras, equilibrio entre su concepción de lo ético y sus emociones, por un lado, y el oficio político desapasionado, por el otro. Si solo cuentas con una de esas dos condiciones serás un ingenuo o un cínico, jamás un buen político”.

 

Así Habló Jóvito Villalba
“La política es pugna de intereses y competencia de ambiciones, pero es también paradójicamente, trabajo por el entendimiento entre los hombres y la unidad de las fuerzas sociales. En esta aparente o real contradicción de sus fines residen su interés y su grandeza. Gracias a esta contradicción, en el tablero de la política se encuentran y alternan el rufián con el apóstol, el demagogo con el estadista y el tirano con el libertador; y la historia, que es en gran parte el discurrir de la política, nos presenta la sucesión de angustiosos momentos de violencia y caos con sublimes horas de afirmación e integración humana”.

 

El Pasaje de García Ponce
En el pasaje de la novela de García Ponce dice su protagonista:

 

”porque en la guerra, y en la política, triunfa el que capta su medio, el que sabe manejar a los hombres, el que sabe oírlos, mirarlos de frente a los ojos y adivinar si mienten o dicen la verdad, comprender sus grandes y sus pequeñas ansias, reconocer sus méritos, estimular sus virtudes, eludir sus hipocresías, aguantar sus egoísmos y, ante todo, saber imponerse sobre las ambiciones y las mezquindades que aun en el más modesto de todos ellos los impulsan a volar más alto, con o sin razón. Vi de todo en esos pocos años, y aprendí a obedecer y a mandar. Sobre todo a mandar, que es lo más difícil”.

 

Herrera Luque Diagnosticó el Mal
Con lo único que discrepamos de los logros de la República Civil(1958-1998), que fueron muchos e importantes, es con la masificación de la educación, considerada uno de sus logros, pero lo cual ha desvirtuado el saber. Y ello, porque esto se debe a deseamos tener educación en cantidad y no preparación en calidad. Hoy estudian más jóvenes, más personas se gradúan en las universidades, pero cada día la gente sabe menos, lee menos y ello es un obstáculo para la comprensión de nuestra realidad y la solución de los problemas del país en este mundo globalizado en el cual las grandes decisiones se toman como producto de lecturas, sobre todo de informes especializados. Y, claro, nosotros, para nuestra desgracia somos todo lo contrario, se cree que se puede gobernar a la machimberra, improvisando. Y por eso tenemos lo que tenemos, y tenemos por política no los ácidos y realistas consejos de Nicolás Maquiavelo(1460-1527), cuyas advertencias ni siquiera fueron escuchadas el 4 de febrero de 1992 cuando dejaron hablar al conspirador Hugo Chávez(1954-2012) por televisión, en contra de toda norma de sentido común: nunca se da la palabra al adversario vencido con las armas en mano. Dijo el florentino impar, ”quien procura que otro devenga en poderoso se arruina” se lee en El Príncipe4. En Venezuela, lo que es un grave error, se gobierna con el “realismo atroz” que dijo Herrera Luque, cuando observó, con la voluntad terapeútica que siempre fue su modo de observar a la sociedad venezolana: “Estos no son países de actos heroícos, son un realismo atroz”5. Se gobierna aquí sin ninguna prudencia y por eso se yerra tanto, a veces continuamente. Y por ello los intelectuales, llamados a advertir los riesgos, cosa que han hecho siempre, han estado de lado, rodeados por el silencio colectivo, nadie les pregunta ni nos escucha. Y eso es tragedia para Venezuela.

 

Agosto 9, 2013.

1 Francisco Suniaga: El pasajero de Truman.Caracas: Mondadori, 2008. 305 p.; Ramón J.Velásquez: Confidencias imaginarias de Juan Vicente Gómez. Caracas: Editorial Centauro,1979. 480 p.; Francisco Herrera Luque: Los cuatro reyes de la baraja. Caracas: Grijalbo, 1991. 260 p.

2 En verdad, Bolívar dejó el gobierno, cuando rernunció a la presidencia en Bogotá el 27 de abril de 1830, once días antes de salir de esa ciudad(mayo 8,1830), en el viaje final en el cual rindió la vida, en Santa Marta(diciembre 17,1830). En 1828, la fecha a la que alude Suniaga(p.97) fue el momento en que el sistema constitucional fundado en 1821 hizo crisis, como consecuencia de la Convención de Ocaña(abril 9-junio 10,1828), lo que llevó al Libertador a iniciar su dictadura(1828-1830) para salvar la independencia. Esta fue la etapa final de su mandato, estaba profundamente enfermo ya. Es importante subrayar que si bien Bolívar renunció a la presidencia, en la fecha que hemos señalado, nunca se apartó de la politica, estuvo en ella hasta el día de su fallecimiento, basta leer con atención su correspondencia del año trienta para certificarlo.

3 Las citas que siguen proceden: la de Raúl Leoni de Francisco Suniaga: El pasajero de Truman,p. 262-263; la de Jóvito Villalba en Varios Autores: Cuando el Estado empobrece a la nación. Caracas: Fundación Venezuela Positiva, 2006,p.27; la de Antonio García Ponce de su novela histórica: La espada tenaz de Vicencio Pérez Soto. Caracas: Conterloría General de la República, 1998. 203 p. La cita procede de la p.32; la de Francisco Herrera Luque de Los cuatro reyes de la baraja,p. 49.

4 Nicolás Maquiavelo: El Príncipe. Caracas: Los Libros de El Nacional,1999. 127 p. La cita procede de la p.29.