Miércoles, 29 de Marzo de 2017

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El Abate Viscardo, Un Latinoamericano de la Emancipación

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Por: Roberto Lovera De-Sola

Desde luego, no estamos en esta parte en presencia de una claririnada a favor de la Independencia de Venezuela sino de nuestro continente, sí ante un papel decisivo, pero que aquí tratamos por su particular concepción e influencia y por estar ligado a la presencia de Francisco de Miranda(1750.-1816) quien fue quien hizo conocer, en su original francés, al publicar la Carta a los españoles americanos(1799) del abate peruano Juan Pablo Vizcardo y Guzmán(1748-1798), esta, dos años mas tarde, el propio Precursor la tradujo al castellano y volvió a hacerla imprimir en Londres.

Veamos a esta figura y la contribución de sus ideas a nuestra emancipación continental.

Durante muchos años hemos estado rondando en torno a la figura del peruano Juan Pablo Viscardo y Guzmán. Su nombre ha aparecido siempre ligado al de Francisco de Miranda(1750-1816). Y no porque se hayan conocido, cosa que no sucedió, sino por haber sido el Precursor el editor de su principal escrito conocido, el cual primero don Francisco publicó en su original francés como Lettre aun espagnols americains(Filadelfia: spi, 1799. 44 p.) con falso pie de, pues impreso en Londres apareció como editado en Filadelfia, cosa que siempre se hace con los impresos sunversivos. Dos años más tarde Miranda tradujo y publicó la Carta a los españoles americanos(Londres: Imp. Boyle,1801. 42 p.) en la capital inglesa, y en 1806, durante su expedición a Venezuela, el Precursor distribuyó la Carta a los españoles americanos junto con la proclama de su levantamiento. Tal fue la importancia que le concedió. La figura de Viscardo, que hace medio siglo había a aclarado y precisado su biógrafo el también jesuíta Miguel Batllori(1909-2003), se aclara se aclara plenamente gracias a las investigaciones del profesornorteamericano Merle E.Simmons(1918-2008), de la Universidad de Indiana, contenidas en Los escritos de Juan Pablo Viscardo y Guzmán, Precursor de la Independencia Suramericana1. El nombre de Simmons no es nuevo en los predios de la historia de las ideas durante la época emancipadora. Antes se había acercado a estos asuntos al publicar su estudio sobre la influencia de la ideas norteamericanas en la Independencia hispanoamericana o su interpretación en torno a Santiago F.Puglia2.

Escribimos que el nombre del peruano se ilumina porque gracias a las pesquisas de Simmons, ya que este halló los papeles de Viscardo, este antes de morir en Londres, en 1798, entregó a Rufus King(1755-1827), representante de los Estados Unidos en Inglaterra. King consciente de su valor los puso en manos de Miranda, quien los estudió y pensó publicarlos. Sólo llegó a editar la Carta de los españoles americanos. Entre los papeles de Viscardo se encuentran muchas anotaciones del puño y letra del Caraqueño. Una vez conocidos los devolvió a King. A la muerte de éste pasaron junto con su archivo a la New York Historical Society en cuya biblioteca los encontró Simmons. Pero no estaban allí solo los originales de la Carta a los españoles americanos sino más de cuatrocientas hojas manuscritas por el desventurado peruano, exposición de diversos puntos de su pensamiento libertario.

En verdad, fue bastante triste la vida de Viscardo. Nació en Pampacolca, Perú(junio 26,1748). Era por lo tanto dos años mayor que aquél quien hizo conocer sus ideas. Muy joven ingresó en el noviciado de los jesuitas en Cuzco. Allí le sorprendió la orden de expulsión de los miembros de la orden de los dominios hispanos(abril 2,1767). Pasó, como muchos de sus compañeros, a España y luego se residenció en Italia. Vivió en medio de la mas austera pobreza en Massacarrara. Allí por poseer las órdenes menores se le dio el tratamiento de Abate y utilizaba el traje talar. En 1781 ya estaba dedicado a asuntos políticos. Ese año pidió apoyo a Inglaterra para sus planes, a través del Cónsul en Livorno. Consecuencia de esto fue su paso a Inglaterra(1782-1787). En noviembre del útimo año, al parecer, estaba de vuelta en Florencia.

Desde 1790 inició su intensa actividad como publicista. No llegó a publicar ninguno de los escritos que concibió. Entre 1791-1792 se marchó de Italia. Volvió a Londres donde murió(1798). Antes de su deceso, a la edad de cincuenta años, agotado de litigar con los ingleses, cansado de esperar respuesta a sus sugestiones, entregó a Rufus King sus papeles esperando que el representante de la única nació libre del continente americano pudiera utilizarlos a favor de la causa emancipadora. Así lo hizo King al ponerlos en las manos de nuestro Miranda.

Pero el libro de Simmons que reseñamos nos permite estudiar en toda su significación al pensador Viscardo. Hasta ahora se consideraba que el Abate sólo era el autor de cuatro obras(p.113), cosa que cambia radicalmente ahora, pues Simmons presenta y examina diez escritos, todos escritos en lengua gala, a través de los cuales es posible seguir el hilo de las ideas de Viscardo(p.27-29). Entre estos papeles se destacan el Project pour rende l’amerique independante, el Esquice politique sur l’etat actuel de l’Amerique, la Paiz et le bonbeur su siecle prochaim, gracias a los cuales la Carta a los españoles americanos puede ser leída desde una perspectiva mucho más amplia, ya que todos los alegatos del peruano se espigan a partir del Proyect pour rende l’amerique independante “obra clave entre los papeles de Viscardo…prepara el terreno para todo lo que escribe…en años posteriores”(p.31). Gracias a estas piezas puede presentar Simmons el minucioso estudio de los escritos de Viscardo que nos ofrece. Prolijo es su examen de la Carta a los españoles americanos del peruano, de la cual nos presenta una modélica edición anotada, de su relación con los escritos de Viscardo, las fuentes en las cuales abrevó su autor. Esto le permite afirmar: “Cae de peso…que Viscardo no era de ninguna manera el exilado aislado y mal informado que [Enrique] de Gandía(1906-2000) imaginó…no deja lugar a dudas…que había leído con tesón sobre los temas que sometía al análisis…Viscardo…se esforzó mucho por buscar y consultar todas las fuentes y datos sobre América que estaban a su alcance”(p.111) y es ese conocimiento lo que le convierte junto con Miranda, Antoinio Nariño(1765-1823), Santiago Puglia(1760-1822), en otro de los precursores de la emancipación, cuya originalidad “se manifiesta…y…se funda su muy merecida fama de propagadista, es en el talento que despliega al reunir teorías ya existentes, hechos astutamente escogidos y alegatos llenos de emoción para ponerlos al servicio de una idea(y de un ideal) de gran arrastre histórico”(p.133).

Pero también este volumen vuelve a certificar una vez más que quien comienza la tarea de poner las bases para nuestra emancipación fue Miranda, desde 1780, antes que él ningún otro, pues cuando recibe de Rufus King los papeles de Viscardo ya llevaba don Francisco tres lustros dedicado a poner en práctica sus planes emancipadores los cuales había iniciando el 7 de mayo de 1781, que es otra fecha que aparece entre sus papeles. Y es precisamente Miranda quien al conocer los manuscritos del peruano editandolos, como un eslabón más de la serie de actividades que venía realizando desde hace diez y ocho años a favor de la causa hispanoamericana. Por ello no es la Carta a los españoles americanos de Viscardo la primera manifestación escrita en la cual se expresa el deseo autonomista de la élite latinoamericana, pues le antecedía cuanto había hecho Miranda antes de Viscardo. Esto no niega a Viscardo, quien en difíciles condiciones, a veces solo en Masacarrara, escribió, propuso planes y esperó sus respuestas, cuya ideas se salvan por haber quedado en seguras manos de las cuales pasaron a aquellas quien las publicó y más tarde, en su segunda edición, las tradujo al castellano y más tarde las distribuyó.

Consideramos que debemos cerrar con un signficativo pasaje de Teresa de la Parra(1889-1936), sobre los jesuítas expulsados, como el abate Viscardo, porque explican mucho en pocas palabras. Expresó nuestra escritora:

“Se ha hablado mucho de la influencia favorable a la Revolución que tuvo aquí en toda América la expulsión de los jesuítas. Los vehículos activos de tal influencia fueron las mujeres. Esta observación salta a la vista. El Conde de Aranda, Pedro Poblo Abarca de Bolea(1719-1798), ministro de Carlos III(1716-1788), quien tan extraordinarias reformas, superiores al espítitu de la época, pensaba aplicar al régimen colonial español, no se dio cuenta de la catástrofe sentimental primero y politica después que iba a desencadenar en América la salida de los jesuítas. Como en toda pena de destierro seguida de confiscación de bienes la expulsión de los jesuítas dio lugar a escenas desgarradoras que no podían olvidarse fácilmente, sobre todo en aquella época de exaltado sentimentalismo en que la vida entera giraba alrededor de la iglesia y el convento. Los expulsados eran en su mayoría criollos, hijos, hermanos y parientes que al verlos embarcar los despedían para siempre hacia una especie de muerte en donde los esperaba la hostilidad y la miseria. Era la época negra de la Compañía de Jesús. De todas partes la rechazaban y el Papa habrá pronto a suprimir la orden. Hábiles directores de conciencia como lo han sido siempre, a la vez que divulgaban la cultura y prestaban todo género de servicios morales y materiales, los jesuítas de la colonia, poderosos por sus riquezas y su influencia imperaban por completo en el reino de las almas, en el de las almas femeninas muy especialmente. En ellas inculcaban la idea inseparable de Dios, Patria y Rey. Estos tres conceptos formaban un solo credo. La Patria y el Rey eran sinónimos de la sumisión a España. Arrojados y perseguidos por el Ministro de Rey se disoció la trinidad y cundió en las conciencias la anarquía del cisma. Por otro lado acosados por los sufrimeintos los jesuítas desterrados se acordaron que eran criollos y comenzaron a ser desde el extranjero los mejores agentes de la Independencia. Aquí en América, las mujeres seguían llorando en los ausentes a sus hijos, a sus hermanos y a sus directores de conciencia. Las demías órdenes rreligiosas…no llegaron a ocupar nunca el lugar que dejara vacío la Compañía de Jesús. Privada de de tan absorventes directores la piedad femenina sin perder su forma exterior perdió la rigidez y la austera disicilina católica y española. Salida del cauce de la religión sufrió la misma transformación que había sufrido la raza. Ella también se hizo criolla. Ella también se meció en hamaca, ella también se abanicó indolentemente pensando en cosas amables que no mortificaran demasiado el cuerpo. El calor de las llamas del infierno se fue atenuando hasta convertirse en una especie de calor tropical molesto, pero llevadero con un poco de paciencia, descanso y conversación. El pecado mortal se hizo una abstracción basttante vaga y el terrible Diios de la Inquisición comenzó a ser una especie de amo de hacienda, padre y padrino de todos los esclavos, dispuestos a regular y condescender hasta el punto de pagar y presidir el mismo los bailes de la hacienda. Esta foirma der catolicismo cómodo y medio pagano no es invención mía…existe todavía en la mayoría de los países de América, no ya en el pueblo cuya mezcla con el fetichismo indio y africano puede dar margen a un larguísimo estudio, sino en las mejores clases de la sociedad creyente. Yo conocí ese ejemplo en Caracas una amiga mía querida que tenía la casa llena de santos…Y si buscamos la genealogía de ese ‘no creo en los curas’…irÍamos a dar sin duda con aquella protesta de las criollas del siglo XVIII quines por espíritu de fidelidad y por espíritu de contradicción no quisieron aceptar nunca ni a los curas seculares ni a las órdenes religiosas que debína remplazar en el gobierno de sus conciencias a sus muy queridos y muy llorados jesuítas”3. .

Esta cita preciosa de nuestra gran Teresa explica en un sentido lo que fue la expulsión de los Jesuítas de los dominios españoles en nuestro continente. Hubo otras razones, que por cierto la obra de Viscardo explica.

1Juan Pablo Viscardo y Guzmán: Los escritos de Juan Pablo Viscardo y Guzm´na, Precursor de la Independencia Sudamericana. Prólogo: Pedro Grases. Caracas: Universidad Católica Andrés Bello,1983. 384 p. La biografía de Miguel Batollori SJ es El Abate Viscardo, historia y mito de la intyervención de los Jesuítas en la independencia de Hispanoamérica. Caraca: Institutoo Panamericano de Geografía e Historia,1953. 334 p.; Miguel Batllori SJ: Del descubrimiejto a la Indepdencia. Estudios sobre iberoamérica y Filipinas. Prólogo: Pedro Grases. Caracas: UBAB,1979. 363 p. Ver:”El mito de la intervención de los Jersuítas en la Independencia de Iberoamérica”(p.119-138); “Del Abate Viscardo a monseñor Muzi”(p.207-387).

2 Merle Simmons: U.S.Political ideas in Spanish America befote 1830. Bloomington: Indiana University, 1977. XII,86 p.; Merle Simmons: Santiago F. Pugñia, an early Philadelphia propagandista for Spanish American Independence. Chapel Hill: University of North Carolina, 1977. 73 p.; 2a.ed. Santiago F. Puglia de Filadelfia(y de Caracas). Caracas: Universidad Católica Andrés Bello,1987. 52 p.

3Teresa de la Parra: Influencia de las muujeres en la fiormaci´n del alma americana,p.103-105.