Domingo, 25 de Junio de 2017

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Diez Años de Novela en Venezuela(2000-2010)

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Por: R.J.Lovera De-Sola

(De cómo el recuento del pasado y recreación de la política invadió el espacio creador, sin estorbar el registro del amor).

“Cada uno posee los gestos de lo que ha vivido
y lo que ha leído”
Arturo Pérez Reverte: El Club Dumas,ed. 1997,p.230.

“cuento...los libros que me gustan.
Prefiero, naturalmente los más difíciles”
Mariano Picon Salas: Autobiografías,ed. 1987, p.175

“La novela es un espejo
que se pasea por un camino”
Michael Ondaatje: El paciente inglés,ed. 2008,p.112

“Si las incursiones cautivan, alimentan, o al menos distraen,
sigo visitando el libro y hurgando
en las opciones que van quedando,
hasta probar toda la oferta.
Este recorrido, indolente y temperamental, es el que ahora recomiendo”
Federico Vegas: Amores y castigo,ed.1997,p.7

Los Por Qué
Se nos pidió un recuento de nueve años pero ya caminamos el décimo año de la década, hemos decidido dejarla registrada. Al enfrentarnos a esta década en la novela venezolana encontramos un decenio de prodigioso trabajo creador: cincuenta y cinco novelas a considerar. Desde luego no están todas las publicadas porque este es un ejercicio crítico que lee y sopesa el carácter de lo ofrecido. Y además es parcial porque al tratar solo la novela dejamos de lado la exploración del exquisito trabajo hecho a través del cuento que sigue siendo el género por excelencia de la narrativa venezolana.

Entre las diversas maneras de clasificar hemos elegido el orden temático; la enumeración así hecha ofrece un punto de vista personal de análisis de solamente las novelas cuyas primeras ediciones hayan sido publicadas en el período. Quizá presentar un grupo de tantas novelas pueda parecer exagerado. No lo es: al momento de crisis nacional ha correspondido la meditación desde la imaginación de los novelistas. Y no es casual que a la Venezuela que inició trágico tránsito el 2 de Febrero 1999 lo presida en el campo de la novela una mujer. Lo político, más bien la inundación de lo político por el chavismo, ha sido central en la experiencia del escritor venezolano. Tanto que la escritora Ana Teresa Torres anotó: “En un país maltrecho y empobrecido vivimos un momento de esplendor; sin embargo, la literatura ha resistido”(“Cuando la literatura venezolana entró en el siglo XXI” en Varios Autores: Nación y literatura. Caracas: Equinoccio,2006,p.922).

La figura mayor de la década es Ana Teresa Torres, quien es a la vez, muertos los grandes maestros del género, la figura mayor de la novela entre nosotros. Por vez primera, gracias a sus dotes creadores, una mujer es nuestro primer novelista.

Al panorama analizado lo domina la novela histórica, y en ella brillan Federico Vegas, Francisco Suniaga y Elisa Arraiz Lucca.

Histórica: No es casual la presencia central de la novela histórica en este período, aunque el género siempre ha estado presente en nuestras letras. Ello, a nuestro entender, lo explica la crisis que vivimos, la cual es tan acuciante que lleva a los escritores a mirar el pasado para poder explicar el presente. Ese es el sentido de la novela histórica, tan importante que el narrador que más la cuestionó terminó escribiendo una. Nos referimos a José Balza(1939) y a su novelín “Rodrigo, el capitán”(de El doble arte de morir,2008).Veamos lo que hay de singular en ellas: José Sánchez Lecuna(1948) en El viaje inefable(2006) se fue a sucesos del siglo XVI, días de la conquista, vistos en paralelo con las horas europeas del Renacimiento; la figura mayor de nuestra novela histórica en el último medio siglo es Francisco Herrera Luque(1927-1991) a quien encontramos aquí a través de la novela corta El vuelo del alcatraz(2001), que es parte de su proyecto de narrar la vida del primer venezolano, Simón Bolívar(1783-1830). Otros novelistas han tocado otras áreas de nuestro pasado como Alvaro Caballero Fonseca(1947) quien en Las razones del Indiano(2003) ve a la Independencia desde los ojos de un realista; Italo Tedesco(1947) en Otros vendrán después de mí(2005), un grave suceso grancolombiano de los días finales de aquella república; sucesos del siglo XIX han sido iluminados por Elisa Arraiz Lucca(1947) en Te pienso en el puerto(2004), con tres ediciones, sobre las vidas de los Corsos en Carúpano; Michelle Ascensio(1945) se asomó en Mundo, demonio y carne(2005) a cambios sucedidos bajo el guzmancismo mientras Federico Vegas(1950) en Falke(2005), cuatro veces reeditada, miró los sucesos de la expedición frustrada de aquella nave en 1929 y en Sumario(2010) revisa y recrea la figura del presidente asesinado Carlos Delgado Chalbaud(1909-1950) en un libro tan sugerente que creará el mismo impactó que observamos hace dos años con El pasajero de Truman(2008) de Francisco Suniaga(1954). Mientras que Fedossy Santaella(1970) en Rocanegras(2007) miró al asesinato de Juancho Gómez(1923) en los días en que su hermano Juan Vicente gobernaba; Francisco Suniaga por su parte en su celebrada novela El pasajero de Truman(2008) reconstruyó un grave drama político de los años cuarenta cernido dentro de una meditación sobre los sucederes de la político y del imperio de lo que hemos denominado el anti-maquiavelo criollo.

El Mundo Visto desde Aquí: En el campo de lo universal subrayaríamos tres novelas que tocan sucesos mundiales con certeza: la de Atanasio Alegre(1930) El crepúsculo del hebraísta(2008), sobre un personaje católico en la Alemania de la Reforma, en el siglo XVI; Ibsen Martínez(1951) una mirada íntima al creador del materialismo histórico en El señor Marx no está en casa(2009) y David Alizo(1941-2008), en su mejor novela, la última que publicó en vida, No más Lili Marleen(2008) otra vez el drama del nazismo y del holocausto.

La Politica en la Sociedad: Destacaríamos por su mirada a lo ético en la política De muerte lenta(2006) de Elisa Lerner(1932), escrita alrededor de la presidencia de Rómulo Gallegos(1884-1969); dramas contemporáneos, como la insurgencia armada contra la democracia en los años sesenta son mirados tanto por Milagros Mata Gil(1951) en El diario íntimo de Francisca Malabar(2002), por Eduardo Liendo(1941) en El round del olvido(2003) como por Carlos Noguera(1941) en La flor escrita(2002), sin duda su más lograda narración, igual toca todo esto Eduardo Liendo en El último fantasma(2008), el final ajuste de cuentas con el marxismo de los guerrilleros de los sesenta. La llamada “novela de Chávez”, el término es de Ana Teresa Torres(“Cuando la literatura venezolana entró en el siglo XXI” en Varios Autores: Nación y literatura,p.923) se ha perfilado en estos años. No registramos aquí, porque son siempre fallidos, los libros hechos para demostrar la bondad del proceso que vive el país, son libros sugeridos desde el poder de escaso valor literario. En cambio la “novela de Chávez” la que se escribe desde las entrañas de los creadores auténticos son las que deben examinarse, varias son más que destacables: Ana Teresa Torres en Nocturama(2006) si bien se refiere a una ciudad innominada lo que nos permite es observar la Caracas maltratada, psicológica y físicamente, de este período; Armando Coll(1960) en la deliciosa Close up(2008) ciertos rostros de la decadencia; José Balza(1939) en Un hombre de aceite(2008) va desde el “rey petróleo” hasta el horror; Juan Carlos Zapata(1960) nos revela en la angustiosa Doña Bárbara con Kalasnikov(2008) lo que sucede en el Alto Apure por la unión gobierno-guerrilla colombiana-narcotráfico y terrorismo, es un documento de la agonía venezolana y María Elena Lavaud(1964) ha reconstruido en sus Días de rojo(2009), en una novela en clave, los sucesos del 4 de Febrero de 1992.

El Horror Contemporáneo: es visible en Bala morena(2004) de Marco Tarre Briceño(1950), sobre la eclosión de violencia de la guerrilla colombiana; Valentina Saa(1959) en Sangre lavada(2007) la historia de un cura pedófilo.

Los Días de la Nostalgia: hay una serie de novelas que podemos estudiar bajo el epígrafe que encabeza este párrafo. Con nostalgia recuerda un personaje el fin de la adolescencia el personaje de la bella novela Ajena(2001) de Antonio López Ortega(1958), escrita en una de las bellas y sabias prosas que se pueden leer en el país; igual encontramos en el Boris Izaguirre(1965) de su novela 1965(2002), memoria de unas amistades y unos amores de un grupo de amigos muy jóvenes; la memoria familiar que traza Isaac Chocrón(1930) en El vergel(2005); la inmersión en el suceder antiguo y presente de días ya idos de Margarita, suerte de lo ofrecido por Joseph Conrad(1875-1924) en El corazón de las tinieblas(1902), trasplantado aquel horror el mundo caribeño venezolano que observamos en la novela más leída de la década La otra isla(2005), en la cual la influencia del novelin de Corand es visible. Fue escrita esta novela por Francisco Suniaga(1954), ya con ocho ediciones sucesivas(dos en el 2006, dos en el 2007, una en el 2008, 2009 y 2010), todo un triunfo. Pocas veces el primer libro de un novelista logra tal eco; evocaciones diversas, siempre destacables, hallamos en De muerte lenta de Elisa Lerner, La balada del bajista(2006) de Judit Gerendas(1940), en Historia de una segunda vez(2006) de Federico Vegas en la cual podemos ver la peripecia de un joven que decide hacerse escritor, aquí también puede caber en su autorreflexión sobre la escritura aquella que nos ofreció Victoria de Stefano(1940) en Lluvia(2002), asunto que es uno de los temas más preponderantes de su escribir; Elisa Arraíz Lucca en Viernes a la sombra(2007) memora todo el período de la democracia y de los grandes cambios mundiales, mirado lo venezolano desde el ángulo socialcristiano. Cerramos aquí con Gisela Cappellin(1959) con su nouvelle La cena(2009) en donde nos topamos con el suceder de una reunión de un grupo de amigos a través de cuya narración pasan usos, costumbres, maneras de ser, miradas al mundo.

El Sesgo de la Feminidad: es imposible no registrar una parte como esta, la presencia de la mujer en nuestra literatura debe subrayarse cada día. De hecho todas las novelas escritas por mujeres a las que nos hemos referido antes podrían citarse otra vez aquí. Nos referimos especialmente en este caso a esa peculiar sociedad de mujeres liberadas que hallamos en El abrazo del tamarindo(2008) de Milagros Socorro(1960) como en la crónica emocional, de búsquedas personales de Paula Terreiro Picón(1962) en Corazón de fuego(2001).

Amor y Desamor: tal acaecer, alegre en el primer caso, doloroso en el segundo, es propio de nuestro tiempo, tiene en el cineasta Woody Allen a quien mejor lo ha tratado en sus memorables filmes sobre estos asuntos. Aquí aparece en De raposas y lobos(2001) de Antonieta Madrid(1939) en donde nos propone la salvación por el amor; los rostros negros que vemos El delta del amor(2001) de Valentina Saa o la vuelta a los sortilegios del amor y de la pasión presentes en Corrector de pruebas(2005) de Milton Quero(1957) o la finísima escritura de Elena Arellano(1963) en sus dos primeras nouvelles ¿Murciélago o mariposa?(2005) y A dos manos(2008) en donde siempre merodea el suceso mas alto del vivir: el amor; Gustavo Tarre Briceño(1945) por la exploración muy actual en Luisa y Cristóbal(2006) de dos soledades; Alberto Barrera Tyszka(1960) en La enfermedad(2006), uno de los sucesos editoriales de la década al ganar el premio Herralde(2006) en España, sobre la figura del padre, asunto también tocado por Oscar Marcano(1958) en su conmovedores Puntos de sutura(2007), novela más que subrayable del tiempo que analizamos; la crisis de pareja la vio con buen ojo Federico Vegas en Miedo, pudor y deleite(2007); igual temática, hecha con ojos de mujer, la hallamos en Desconocidos(2009) de Mónica Montañés(1966); los primeros amores, suceso siempre entrañable dentro de la obra de Francisco Massiani(1944) la podemos mirar en sus bellas novelas cortas Fiesta de campo/Renatte o la vida siempre como un comienzo(2008), que deben tenerse, como su novelín, aun inédito, El veraneante, como los preámbulo de su novela impar: Piedra de mar(1968); una reescritura de la deslumbrante Lolita(1955) de Vladimir Nabokov(1899-1977) nos la ofreció Héctor Torres(1968) en La huella del bisonte(2008), allí brilla por delicadeza con la que trata todo lo relativo a la sexualidad y sus poderes.

Los Misterios de la Urbe: hemos escrito en otro lugar que hay para los caraqueños de hoy tres Caracas: la esencial, la del pasado, la que recibió la loa de don José de Oviedo y Baños(1671-1738) en 1723, en pleno siglo XVIII, la que más tarde elogiaron los talentos de Arturo Uslar Pietri(1906-2001) y Guillermo Meneses(1911-1978); la segunda Caracas es la que no queremos y sufrimos hoy y la tercera Caracas es la que deseamos. Estas aparecen en los registros de la urbe que hallamos en este período. La de la saudade está en Villa Diamante(2007) la espléndida novela de Boris Izaguirre; la del horror en Nocturama de Ana Teresa Torres o en Latidos de Caracas(2007) de Gisela Kozak(1963), aunque aquí hay otras caras, la hermosas de la metrópolis. Esta es la segunda versión, corregida, de su Rapsodia(2000), publicada en castellano en los Estados Unidos y prácticamente desconocida en el país hasta la aparición de Latidos de Caracas; los diversos registros de la urbe de estos días los hallamos en Con la urbe al cuello(2005) de Karl Krispin(1960), libro en el que aparece, al fin, un narrador a tener en cuenta; este empeño lo podemos observar, gracias a un hecho, en El móvil del delito(2006) de Adriana Villanueva(1963). Y en esa visión de la urbe no podía faltar la presencia del aparato singular: la televisión, la que nos hizo ver un hijo de esa industria, Ibsen Martínez en El mono aullador de los pantanos(2000).

Policiales: un suceso de esta década es la aparición de un género ya consolidado: la novela policial, hecho evidente especialmente en las dos novelas de Ana Teresa Torres: El corazón del otro(2005) y La fascinación de la víctima(2008), magníficas dentro de su género, fundamentales en la constitución del género entre nosotros. Debemos citar también la primera novela de Mónica Montañés Perlas falsas(2005), que tiene su raíz en la novela negra pero que en su caso, más allá del crimen cometido, siguió a sus personajes en todo lo relativo al vivir de la parejas, el tema acuciante de sus invenciones.

Septiembre 2, 2010