Miércoles, 23 de Agosto de 2017

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Del Diario de la Señora Mao: Lectura Política

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Por: R.J.Lovera De-Sola

Viviendo lo que vive Venezuela, una auténtica inundación política, pues todo, desde hace trece años es político, llegándose incluso, desde el gobierno, a pedir que no se discutan ni la situación económica ni la social sino sólo de política. Y pese a tal invasión, a la inmensa cantidad de libros sobre la política y los políticos que circulan, no hemos tenido hasta ahora más que un pequeño manojo, aunque esplendoroso, de textos poéticos de cariz político, tal el poema El hueso pélvico y el poemario País de Yolanda Pantín. Ahora nos llega otro Del diario de la señora Mao(Epílogo: Alexis Romero. Caracas: Bid & Co.Editor,2012. 67 p.) de María Teresa Ogliastri.

Este poemario, bello, delicado, doloroso, en el cual llega a poner a andar aquello que nuestro tiempo llama “el mal absoluto” que no es otra cosa que infligir daño, mediante un sistema político abusivo, a los inocentes sin tener razón alguna por hacerlo. Esto, que se recrea en Del diario de la señora Mao, es un manojo de textos dictados por una persona que solo encarnó la maldad humana, como lo fue Jiang Qing(1914-1991), la cuarta esposa del dictador chino Mao Zedog(1893-1976), quien secundado siempre por ella, impuso a todos el dominio sobre sus conciencias, el totalitarismo.

Pero hay más, viendo la conducta de las mujeres que están hoy en el poder entre nosotros, vista la forma como estas han destruido todo lo construido por el gran movimiento reinvidicador de la mujer surgido(Diciembre 30,1935) a la muerte del antepenúltimo de los tiranos de Venezuela era imposible que una conciencia sensible y alerta como la de María Teresa Ogliastri, crecida dentro de las creadoras lecciones del movimiento de las mujeres, ella misma feminista de aquel grupo de los noventa llamado “La mala vida”, al ver que la buena vida aspirada por ellas y sus compañeras en aquellas horas ha dejado de ser. Al ver que los movimientos feministas nuestros que nunca necesitaron del poder de los gobiernos para lograr sus aspiraciones y actuar libremente en nuestra vida pública, logrando los derechos civiles(1942) y políticos(1947) primero y su vasta presencia entre nosotros, decidió escribir su parábola. Siendo esto así, viendo como las mujeres que adulan al César imperante era imposible que su aguda conciencia de poeta no se sintiera empujada por la imaginación para ofrecernos una mirada a lo auténtico femenino, a los males que hace el poder en un país cuyas mujeres no lo necesitaron para avanzar por si mismas. Y ante la vista delicada de su imaginación a ver como una de ellas cuando tuvo poder quiso más y más, sobre todo sin haber luchado para obtenerlo sino recibido como simple dádiva masculina. Se dio cuenta ella aquello dicho por el gran historiador británico Lord Acton(1834-1902): “El poder corrompe. El poder absoluto corrompe absolutamente” o lo escrito por una mujer de excepción, Ayn Rand(1905-1982): “La ambición de poder es una mala hierba que sólo crece en el solar abandonado de una mente vacía”. Fue Ayn Rand una de las que debió huir de esos paraísos, el de la URSS, el mismo sistema que empujado en Asia por la señora Mao y su esposo quisieron hacer posible. Una y otra vez, cuando leíamos y releímos Del diario de la señora Mao estas dos citas venían a nuestra mente, herían nuestra sensibilidad.

María Teresa Ogliastri nos muestra en su obra las características de su conciencia política que la obligó a escribir los cuarenta y siete poemas que hallamos en su libro. Para llegar a concebir y redondear este volumen debió trabajar intensamente para lograr el tono de su escritura porque lo que hallamos al leerlo no es la voz de la poeta, quien escribe aquí es la señora Mao esta suerte de cotidiano recuento. Es la memoria de su maldad. Y este es uno de los hondos logros de nuestra poeta. Habla Jiang Qing no María Teresa Ogliastri, los malos sentimientos, los bajos pensamientos, son los de la señora Mao en su ansia por estar siempre arriba, al precio que fuera, ya que lo único que deseó fue “poder, poder y más poder”.

Esta mujer es al revés: “le dije mátalo/la ira es un placer…bajo las vendas el odio nace con el sol”(p.7), “La maldad es necesaria para gobernar un reino”(p.34), su meta fue siempre “armar trampas”(p.57).

Pero la hora menguada llega, no se puede siempre pretender burlar a todos, aprovecharse de los demás, la vida es un equilibro, como en los viejos cuentos ingleses, y termina castigando a los que han hecho mal. Hace poco lo vimos aquí. No se puede vivir siempre sobre el filo de la navaja, un día quien lo hace se cae y hiere, se enferma, se muere o pierde el poder, no se puede vivir siempre “tan cerca del peligro”(p.41) como nos dice un verso de este volumen impecable.

Pero nuestra poeta es una humanista. Por ello además de develar a aquella que maltrató a los débiles(p.24), aquel ser de la misma estirpe de Lady Macbeth, quien no pensó salvar a nadie, creyéndose una diosa o un Prometeo invulnerable, sin talón de Aquiles, una especie de dios, desde luego escrito aquí con minúscula(p.33). Pero como la poesía es salvación la poeta pide para aquella que siempre hizo mal y abusó la caridad del perdón, pues María Teresa Ogliastri parece haber escrito este lamento sentada al lado de Jesús y de la Magdalena la noche de la última cena, lugar en donde la Ley del Talión, “el ojo por ojo, diente por diente”(Éxodo XXI, 23-25), dejó de vivir, apareció el esplendor del amor. O como lo escribe al final al describir el mal de Jiang Qing, “invito a descubrir la compasión hacia este personaje. Ella es una parte mía y una parte de todos nosotros. La parte que se siente tentada por el abismo. Creo que hacer esto es una forma de política superior. Es lo que Sócrates buscaba al iluminar a los ciudadanos de la polis. La poesía debe ser verdadera y conmover. Conmover significa ‘purificar las puertas de la percepción’, como dice [William] Blake, quitar las vendas de la ideología. La poesía no es indiferente a la polis, al contrario, está destinada a rendirle el más desinteresado servicio. La razón de la poesía es que sea capaz de redimir a la ciudad y liberar el alma del hombre de la enfermedad del poder”(p.66-67).

Cuando leíamos estos renglones no podíamos dejar de recordar a aquellas graves horas, como estas nuestras, cuando ante las cárceles de San Petesburgo, en la Rusia comunista, la mujeres familiares de los presos políticos se acercaban a la gran Anna Ajmatova(1889-1966), quien también hacía la cola, la hizo durante diez y siete largos meses, su esposo e hijo estaban detenidos, rogándole “señora escriba esto para que no se olvide”, de allí surgió su conmovedor poema, uno de los grandes de occidente, “Requiem”, en cuyo primer verso se lee: “Esto sucedió en tiempos en que solo los muertos sonreían” (Requiem y otros escritos. Madrid: Círculo de Lectores,2000,p.37). Es esto lo que hay que volver a recordar ante sucesos como el vivir de aquella hija del demonio, revivido por María Teresa Ogliastri en este “diario ficticio”(p.66) como lo denomina. Y en ella se hace verdad otra vez aquello de Octavio Paz(1914-1998): “la poesía…es salvación…es un método de liberación interior…[es] pan de los elegidos”(El arco y la lira. México: Fondo de Cultura Económica, 1970,p.13).

Concluimos, siempre conmovidos por la escritura de María Teresa Ogliastri, no podemos dejar de anotar que Del diario de la señora Mao es otra contribución latinoamericana a la familia de los textos para la comprensión de la caída del socialismo.

Cerramos con el bellísimo poema “Primavera” en donde María Teresa Ogliastri sale del infierno de la señora Mao para presentir días bellos. Lo hace al decir:”Para saludarte mañana/nada mejor que un pájaro/cantando en la ventana/plumaje de huesos ven/insemina el día”(p.44). Que con ella podamos soñar un mañana fecundo. Digamos amén por las víctimas. O el “Basta y así sea” con que cerró Oriana Fallaci(1929-2006) su libro sobre la guerra de Viet Nam.

(Leído en el Círculo de Lectura de la Fundación Francisco Herrera Luque, en su sesión del martes 5 de Junio de 2012).