Sábado, 24 de Junio de 2017

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Cuando Venezuela Tenía Razón

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Por: Roberto Lovera De-Sola

Nos hemos reunido esta tarde para dialogar sobre el cuarto volumen de las memorias del politico Enrique Tejera París: Cuando Venezuela tenía razón, el cual se refiere especialmente al período en que durante las presidencias de Rómulo Betancourt(1908-1981) y Raúl Leoni(1905-1972) fue nuestro embajador en ante el gobierno de los Estados Unidos.

Las memorias del caraqueño Enrique Tejera París(abril 29,1909), forman una unidad. Sus tomos son2: La formación de un caraqueño, 1929-1945, Dos golpes y una transición, 1945-1958, Gobierno en mano,1958-1963 y Cuando Venezuela tenía razón, 1963-1969.

Debemos señalar que si bien la primera edición de La formación de un caraqueño iba de 1929, cuando su autor tenía diez años, y se cerraba en 1951, ahora la segunda edición concluye en 1945 y los materiales de 1945-1951, pasaron al tomo tres, por la índole del trabajo de redacción que Tejera se impuso. Así los capítulos XIII a XVII de la primera edición de La formación de un caraqueño los leemos ahora en el tercer volumen de la serie, Dos golpes y una transición. El trabajo de reordenar recuerdos y experiencias y hacer, mediante sus Memorias, un libro de gran utilidad para nuestro futuro desarrollo politico, se cierra ahora en 1969. Tejera trabaja ya en el quinto volumen.

Las Memorias de Enrique Tejera París constituyen uno de los grandes libros sobre la peripecia politica venezolana en el siglo XX, especialmente desde que la democracia fue recuperada gracias al general Eleazar López Contreras(1883-1973) a la hora de la muerte del dictador. Todos los aspirantes jóvenes a la política, quienes llegarán al poder cuando termine el régimen actual y debamos reconstruir nuestra democracia, deberán leerlas y estudiarlas línea a línea. Son cuatro libros fascinantes, repletos de las hondas lecciones, de esas que siempre nos da la historia, cuando esta es narrada como debe ser, a partir de los documentos.

Debemos reiterar que como los tres volúmenes anteriores de esta serie, que se inicia en 1929, cuando su autor tenía diez años y llega ahora, en su cuarto volumen, al año 1969, es obra de grata lectura y muchas enseñanzas, especialmente para nuestra dirigigencia politica y muy especialmente a los jóvenes que se inician en la preparación para gobernar. Es, desde luego, un libro sobre el arte de la diplomacia.

Su Método de Trabajo
Para entender bien todo lo que, con suma de detalles, nos narra Tejera, cosa que le ha sido posible porque siempre ha llevado con cuidado sus diarios de escritorio, sus agendas, que siempre conservó, y, sin duda, guardó muchos recortes de prensa, lo que le han hecho posible reconstruir, con exactitud y precisión, los sucesos en los cuatro tomos de su memorias.

En las Entrañas del Relato
Si queremos entender con exactitud lo que este libro nos dice creemos que debemos comenzar por detenernos en los pasajes que vamos a referir ahora.

Cuando Venezuela tenía razón constituye la memoria de los seis años en que Enrique Tejera Paris fue Embajador de Venezuela en Washington(1963-1969), durante el último año de la presidencia de Rómulo Betancourt(1963) y los cinco años de la Raúl Leoni(1964-1969). Tejera con el tiempo fue, además de Canciller(1989), de nuevo embajador, primero ante las Naciones Unidas(1995) y luego en España. Y desde luego es abogado, economista y siempre político social-democráta, llegó a ser también, proveniente de la fronda de Acción Democrática, embajador de un régimen social-cristiano, bajo la segunda presidencia de Rafael Caldera(1916-2009).

Durante su misión fueron Jefes del estado, como ya lo hemos indicado Betancourt y Leoni. Y cancilleres Marcos Falcón Briceño(1907-1998) e Ignacio Iribaren Borges(1912-1988). En Washington los presidentes fueron John F.Kennedy(1917-1963) y Lindon B. Jonhson(1918-1973). El Secretario de Estado, el canciller, fue, en ambas presidencias, Dean Rusk(1909-1994).

En la administración Kennedy(1961-1963), continuada por Jonhson(1963-1968) tras el asesinato del primero, ambos del partido Democráta, estuvieron activos personalidades como el historiador Arthur Schesinger(1917-2007) y el periodista Pierre Salinger(1925-2004). Por cierto, Schesinger estaba allí con el cargo de historiador rel presidente Kennedy, una persona que todo presidente debía tener a su lado, para no caer en dislates, alquien que le recuerde las enseñanzas del pasado y de los cercanos tiempos.

Gracias al título de su libro, escogido por su editor Fausto Massó, podemos explicarnos las poderosas razones de haber podido realizar la gestión que hizo ante la Casa Blanca, ya que como indica, “me apoyaría sobre todo el excepcional prestigio de nuestro presidente(Betancourt)”(p.9) ya considerado en los Estados Unidos una altísima figura de la democracia latinoamericana.

Así podremos ver, con este libro en las manos, la denodada lucha de nuestro país por volver a imponer la democracia en nuestro continente, cosa posible por tener, desde mucho tiempo atrás Venezuela una politica exterior propia y bien trazada, desde muy atrás, desde el que canciller Esteban Gil Borges(1879-1942), ya en los días de Gómez primero, y bajo López Contreras después, estableció sus bases, estas pervivieron hasta 1999.

Tanto que tras la visita de Betancourt a Kennedy, en 1963, “Kennedy, quizá quedó más informado sobre detalles y personalidades, pero [Marcos]Falcón [Briceño] y yo pudimos comentar que lo más importante fue la creciente empatía que se había establecido entre Betancourt y Kennedy en los casi tres años del gobierno de este último…era evidente que Venezuela gozaba de un respeto, de un tratamiento muy favorable en el gobierno de Kannedy”(p.67).

Fue aquel un período difícil pues los golpes de Estado se producían uno tras otro en nuestro continente, “Entre tanto las democracias caían más de lo que se restituían. Lo que llamaba la ‘Internacional de las espadas’, las mafias o logias militares y su ejemplo, y complicidad, no amenezaban menos a Venezuela. La diplomacia de Betanocurt era de una sensatez tal que en cinco años había conquistado excepcional credibilidad” (p.143). Esa fue la gran lucha, y el por qué de la existencia de la Doctrina Betancourt, incomprendida al principio, respetada luego, ya que no se podía olvidar que “soberano es el pueblo, que ejerce su soberanía mediante el sufragio. ¡No sufragio, no democracia¡…Soberano es el pueblo, no el que asalta la presidencia por la fuerza”(p.155).

De hecho, la Carta democrática Interamericana, aprobada por la OEA, en su reunión celebrada en Lima, Perú(septiembre 11,2001) fue la consecuencia e institucionalización de la Doctrina Betancourt. La Carta Democrática Interamericana constituye “un instrumento que proclama como objetivo principal el fortalecimiento y preservación de la institucionalidad democrática, al establecer que la ruptura del orden democrático o su alteración, que afecte gravemente el orden democrático en un Estado miembro, constituye ‘un obstáculo insuperable’ para la participación de su gobierno en las diversas instancias de la OEA….La Carta Interamericana implica en lo político el compromiso de los gobernantes de cada país con la democracia teniendo como base el reconocimiento de la dignidad humana .En lo histórico, recoge los aportes de la carta de la OEA(1948). En lo sociológico expresa la demanda de los pueblos de América por el derecho a la democracia y en lo jurídico, aunque se trate de una resolución y no de un tratado, es claro que no es una resolución cualquiera, por que fue expedida como herramienta de actualización e interpretación de la Carta Fundacional de la OEA, dentro del espíritu del desarrollo progresivo del derecho internacional”3.

Lo lastimoso es estos principios, aprobados el mismo día del ataque musulmán a las Torres Gemelas de Nueva York, no ha podido ser aplicada precisamente al país que gestó la Doctrina Betancourt4, país que es de la aprobación de la Constitución de 1999, pasó a ser una dictadura constitucional, que dijo el maestro Arturo Uslar Pietri(1906-2001) o una “neo dictadura” como lo ha expresado la diputada María Corina Machado(1967), la primera figura de la oposición al régimen Chávezy su sucesor, nación en donde la democracia se ha roto, los derechos humanos no se practican y se institucionalizado el régimen de los fraudes constantes cada vez que se realizan elecciones.

Tejera Paris, Politico Intelectual
Para comprender las acciones de Tejera, como doble embajador en Washington y ante la Organización de los Estados Americanos, hay que conocerlo tal cual es. El forma parte de la serie de aquellos de nuestros políticos que son intelectuales, siendo esa preparación el fundamento de su acción.

De allí el gran lector que siempre ha sido. Cuando tenía una tarea diplomática que cumplir, como la espinosa misión que cumplió en Panamá en 1964, detalladamente presentada en esta obra, en el capítulo XVIII. Para actuar primero recordó sus lecturas sobre Panamá, su historia y sus problemas. Después actuó. No antes.

De allí su insistencia en leer libros de historia. No lo olvidemos la historia, decía Voltaire(1694-1778), es la politica del pasado. De allí la observación de Tejera: “Leer historia me prestaba serenidad para no hacer el babieca como no tardé en encontrar algunos”(p.97)

Y además, para no caer en la ucronía, que tanto gusta a los habladores. Ucronía nos recuerda, es “el esfuerzo de imaginar lo que hubiera pasado si hubieran hecho otra cosa…en vez de”(p.98). O como la define la Real Academia: “Reconstrucción lógica, aplicada a la historia, dando por supuestos acontecimientos no sucedidos, pero que habían podido suceder”5. Como buen lector de historia nuestro Tejera sabía, y sabe, que la historia se hace con el análisis de los hechos, no con suposiciones.

De allí que anoté su constancia en leer: “[Bernhard]Bulow(1849-1929), [Otto von] Bismarck (1815-1898), [Benjamin]Disraeli(1804-1881),[Charles Maurice de] Tayllerand(1754-1838), [José]Gil Fortoul(1861-1943), no abandonaba mis libros, releyéndolos, uno tras otro en cada rato que tenía libre. La historia, las biografías, las memorias dan solaz, instruyen mucho, sobre todo, repetían los maestros, para defendernos de los ucronistas”(p.97).

Y era tal su conimiento de nuestro pasado que llama al gran rey español Carlos III(1716-1788), “el fundador de Venezuela”(p.129), es una idea razonable, aunque en verdad el fundador institucional de Venezuela lo fue el rey Carlos V(1500-1558), cuando en 1528 creó la Provincia de Venezuela, pero Carlos III perfeccionó aquello, fue el autor de la integración de Venezuela, desde una serie de dicisiones iniciadas el 8 de diciembre de 1776, que nos hizo una nación, nos dio unidad, al crear la Intendencia(diciembre 8,1776), la Real Audiencia(junio 10,1786) y el Real Consulado(junio 3,1793) y al poner, en 1777, todo el poder militar del país en manos del Capitan General de la Provincia de Venezuela(septiembre 8,1777), ya entonces llamada de Caracas. No creó Carlos III ese año la Capitanía General, como se ha dicho muchas veces sin analizar los hechos, esta ya existía desde el 27 de marzo de 1528, sino que puso todo el poder castrense en manos del Capitán General de Caracas. Ello fue, además la base del militarismo venezolano, cosa que se ha señalado poco. Unos años más tarde, su sucesor, su hijo Carlos IV(17-1819), creó el arzobispado de Caracas(noviembre 24,1803) y unificó también a las diócesis que desde entonces dependieron de Caracas. Y hecho insólito nuestro primer arzobispo fue un criollo, monseñor Francisco Ibarra(1726-1806). Sobre la vasta reforma de Carlos III fue el que el 19 de abril de 1810 pudo ser proclamada nuestra independencia. Por ello tiene razón Tejera al señalar que Carlos III tuvo incluso que ver con nuestra independencia(p.166), dada sus fundamentales reformas.

Este gran lector que es Tejera lo hallamos evidente en su comentario a la biografía de Franklin Delano Roosvelt(1882-1945) escrita por Schlesinger, dice que es “un verdadero manual de gobierno”(p.140). El mismo autor escribió después Los mil días de Kennedy(1965) y una biografía de su hermano Robert Kennedy(1925-1968), también sacrificado por fuerzas inexplicables, enemigas de todo cambio en la vida norteamericana.

Tengamos en cuenta esta otra observación de Tejera, que solo sus mil lecturas sobre el pasado de Venezuela, latinoamerica y el mundo pudieron concederle: “La historia es cruel: exagera episodios e infla a personajes de reputación dudosa”(p.154), pero de estos últimos a veces lo único que queda es una nota a pie de página, más nada. Todo buen lector de historia lo sabe bien. Peor quedan aquellos gobernantes que no paran de decir que están haciendo historia. Y es la historia la que se burla de ellos, porque es una ciencia a quien nadie puede sugerirle nada. Es señera y señora.

Habla el Embajador
Es importante para comprender todo aq uello de lo realizado por Tejera en aquellos años leyendo su recuento, que se inició cuando bajó el avión en Nueva York el 6 de febrero de 1963, estuvo allá hasta el inicio de la primera presidencia(1969-1974) de Rafael Caldera. Años más tarde fue su embajador ante la ONU y en España.

“Mi trabajo en Washington iba a ser más fácil que para muchos de los colegas”(p.67), ello dada la atmósfera creada por la relación de los dos gobiernos, encabezados por dos presidentes más que excelentes, a ello le ayudó ver siempre la realidad-real de ambos países.

Y en esto nuestro personaje, no olvidemos que se trata del profesor Tejera, ayudó divulgar la realidad venezolana en constantes conferencias sobre nuestro país, dadas en universidades a todo lo largo de la extensa geografía gringa. Tanto que un día al bajar de la tribuna lo sucedió esto: “Al salir de mi conferencia, [Dan]Moore se me acercó…Lo que dijiste hoy estuvo muy bien. Simplificalo, ponle un título y esa es la que vas a dar hasta que te mueras. Así trabajas menos, aprendes más y te angustias menos…Por qué Venezuela es diferente [fue], resultado de ese consejo y asistida de una docena de diapositivas, me sirvió en más de viente ciudades norteamericanas…todavía me sirivió para dar clases en Venezuela y hasta para un libro ayudó, al que el editor exigió cambiarle el nombre y conseguimos Venezuela y el Dios de los Borrachos6, algo que me había contado Gustavo Herrera(1890-1953)”(p.109).

Por cierto, sea dicho que Venezuela y el Dios de los borrachos de Tejera constituye una de las mejores introducciones a lo que es Venezuela que se puede leer en la actualidad, tiempos trágicos estos en los cuales se ha puesto como necesidad penetrar en el estudio de la nación. Es lo que hemos denominado el cultivo de la introspección nacional.

Diplomacia
Mientras leermos Cuando Venezuela tenía razón nos vamos encontrando, lo que tiene singular lógica, aquí y allá, con opiniones sobre lo que es la diplomacia y como se práctica.

El mismo se define como “Un embajador pugnaz pero componedor. Ese era yo modestamente” (p.144), la difícil misión que cumplió en Panamá, detalladamente relatada aquí, lo demuestra.

“En términos diplomáticos, una conversación es una exploración de voluntades…Pero lo dicho rige, queda”(p.57)

Siempre tuvo de cerca a los periodistas “y con ellos aprendí que, si producía a tiempo una declaración, cualquier noticia negativa para Venezuela perecía al nacer”(p.127).

“Y, pronto aprendí que el mejor modo de ser diplomático sería levantarme de madrugada y volver a los telex y a las noticias cada vez que pudiera, porque Venezuela era ‘noticia’ y los cubanos y sus instrumentos venezolanos, la guerrilla, hacían frecuente uso de lo que ya empezaba a llamarse Comunicación Social”(p.127).

Siempre tuvo claro en lo que es la politica exterior venezolana, la cual se había formado desde los días de Gómez y prosiguió, gracias al canciller Gil Borges, lo que engendró la expresión de algunos “pertenezco a la Escuela de Gil Borges”, como me lo dijo un día conversando uno de ellos, nuestro admirado primo Luis Cabana, uno de ellos.

Nuestra politica exterior había sido trazada, bajo Gómez, por Esteban Gil Borges, volvió al cargo con López Contreras. Fue el major canciller venezolano del siglo XX, creador de los estudios internacionales, fundamento de la escuela universitaria de Estudios Internacionales, de la UCV. Pero otros grandes cancilleres tuvimos a través de los diveros gobiernos, el de Medina, los del Trienio adeco, los de Pérez Jiménez y todos los de la República Civil, en la cual hubo figuras destacadísimas como Falcón Briceño, buen historiador también, Arístides Calvani(1918-1986) y Miguel Ángel Burelli Rivas(1922-2003), ambos los cancilleres de los dos gobiernos de Rafael Caldera, ambos permanecieron en el cargo los cinco años de cada uno de sus períodos. El mayor diplomático venezolano del siglo XX fue Caracciolo Parra Pérez(1888-1964), después Canciller de Medina, fue quien sucedió a Gil Borges, ya muy enfermo. Esto es apenas un recuento del por qué nuestra diplomacia fue tan singular desde el momento en que Gil Borges fue nombrado Ministro de Relaciones Exteriores de Gómez hasta el momento, en 1999, en que Burelli Rivas, entregó el ministerio al chavista José Vicente Rangel(1929), al comienzo del gobierno de Hugo Chávez(1954-2012), cuando perdimos el derrotero, y llegamos a lo que Tejera describe así “En 2012, Venezuela ya no tiene la fuerza, el poder moral que tenía en los últimos cuarenta años del siglo XX”(p.159). Triste constatación esta, pero veraz, cosa que nos duele a los venezolanos raigales.

Nuestra politica internacional nos hizo ser un país neutral, respetamos las politicas internas de cada nación, no interveníamos en las guerras entre los países y estuvimos siempre en contra de las invasiones(p.136, 333). Incluso la propuesta de aislar a Cuba, hecha por Venezuela, dado lo sucedido aquí en los años sesenta, cuando Cuba financió y apoyó las guerrillas, llamaron mucho la atención del propio Tejera. Pero la situación era dificílisima, como es posible verlo con detalle en el capítulo XII, dedicado a esos sucesos.

Por ello concluye: “Para ser buen diplomático… es necesario ser bien educado”(p.274).

Los Sucesos de Aquellos Años
Para poder seguir el relato que nos ofrece Tejera es necesario conocer bien de cerca los sucesos de aquellos años, tanto en Venezuela como en los Estados Unidos.

Hechos Venezolanos
Si bien el recuento que leemos en Cuando Venezuela tenía razón se inicia en 1963, hay que tener en cuenta cuál era el momento y cuál la atmósfera que vivía Venezuela.

Había caido la dictadura de Marcos Pérez Jiménez(1914-2001) cinco años antes. Venezuela había reconstruído su democracia. Se habían puesto las bases para gobernar gracias a la firma del Pacto de Puntofijo(octubre 31,1958), sobre este instrumento, firmado en la casa de Rafael Caldera, situada en la hoy avenida Solano, en donde está el restaurant Urrutia, razón por la cual se denominó “Pacto de Puntofijo”, así las dos palabras pegadas ya que no se refiere a la ciudad falconiana sino un sitio del estado Yaracuy, región de la cual era nativo el socialcristiano.

Del Pacto de Puntofijo indica Tejera: “En fin, no hagamos ucronía. Puntofijo(1958) y el 23 de enero de 1958, fueron éxitos cruciales. Los ancianos de hoy por eso tenemos tanto que contar. Y de esas fechas no pueden separarse las personalidades. En los éxitos como en los fracasos, la Historia ni gana claridad disminuyendo a sus actores, ni gana en justicia olvidando los apoyos y las circunstancias favorables. Para la Historia de Venezuela fue providencial el apoyo que, en su preciso, necesario momento dieron Caldera y [Jóvito] Villalba(1908-1989), más de un buen centenar de ciudadanos esclarecidos, que podían estar a favor o en contra del gobierno, pero que contribuyeron a la estabilidad. La oposición, bien que influye. Y, si es maligna o artera, llega hasta el suicidio politico con tal de tumbar al gobierno. Pero, en aquel momento, la sensatez privó y la buena voluntad fue abundante”(p.305).

Siempre habrá que recordar la importancia de nuestro Pacto de Puntofijo, que más tarde influyó internacionalmente, en los Pactos de La Moncloa(octubre 25,1977), en España y en la organización de la coalición de la Concertación chilena(febrero 2,1988) que sacó del poder, mediante un plebicito(octubre 5,1988), por medios pacíficos, electorales y constitucionales, al dictador Augusto Pinochet(1915-2006).

Se debe recordar también que el Pacto de Puntofijo fue el antecedente, su concresión fue la discusión y aprobación de la Constitución del 23 de enero 1961, la de más larga vigencia en la historia de Venezuela, la que nos dio un régimen más longevo que el paecismo(1830-1847), guzmancismo(1870-1886) y gomecismo(1908-1935), y además un regimen estable politicamente, de desarrollo económico social tan grande como no había habido antes en nuestro pasado. Los argumentos de lo que decimos aquí, a partir de las deducciones de Tejera, han permitido a Manuel Caballero(1931-2010) vertebrar en un libro singular, sobre nuestro siglo XX7.

Desde luego, como siempre en Venezuela, sigue Tejera los senderos tomados en esos años por el petróleo, hecho central de nuestra vida contemporánea, dirigido entonces por el creador de la OPEP, Juan Pablo Pérez Alfonzo(1903-1979), que aunque dejó de ser ministro en 1963 lo que dejó establecido siguió haciéndose.

Importante en ese período fue la aplicación de la Doctrina Betancourt para preservar la democracia continental, esta fue aplicada a rajatabla por Venezuela: cuando la democracia caía en un país, inmediatamente Venezuela suspendía sus relaciones con él. Se le escuchó por ser el país “que tenía la democracia más avanzada y respetada”(p.119); fue tan importante que indica Tejera: “mientras más promoviéramos la Doctrina Betancourt, más fuertes se hacían las razones de su formulación con sucesivos golpes contra gobiernos democráticos y más agresivas se iban volviendo nuestras intervenciones en las sesiones de la OEA”(p. 128); tanto fue así que el boliviano [Gonzalo]Sánchez Lozada(1930), después presidente de su país, en dos oportunidades, llegó a decirle a Tejera: “ahora entendemos más la doctrina de Betancourt. No es una entelequia, es una defensa desesperada de las democracias”(p.142).

La situación en aquellos años era la que describe muy bien Tejera: “Había problemas crónicos en, como Haití y la República Dominicana. Venezuela acababa de ‘suspender’ relaciones con las nuevas dictaduras de Argentina, Perú y Guatemala. En Honduras cayó otro presidente…No pasó mucho tiempo para que cayeran además los gobiernos de Bolivia y Brasil. El problema ya no era exclusivamente caribeño o centroamericano”(p.158).

El siguiente problema que enfrentaba el gobierno era la lucha armada, propiciada desde Cuba, estas estaban ya practicamente derrotadas cuando Tejera llegó a Washington(p.211-226), ya que los analistas imparciales de ese procesos están contestes que su final se inició el 1 de diciembre de 1963, cuando la guerrilla pidió la abstención en las elecciones y los venezolanos salieron todos a votar y eligieron a Raúl Leoni presidente(p.290).

Sobre las guerrillas hay una muy válida observación sobre ellas que consigna Tejera: “Esos políticos que procuraban revivir los alzamientos de nuestro siglo XIX”(p.290), lo cual es un convecimiento hoy, desarrollado por la novela que Ana Teresa Torres(1945) dedicó a ellas8.

En otro pasaje refiere Tejera la forma como Betanocurt sacó a Micaela Brito del páis, hija de un querido amigo suyo Victor Brito, quien se había metido en las guerrillas, como muchos jóvenes incautos de aquella época, a quienes sus dirigentes engañaron y luego no apoyaron, y dejaron solos en las montañas. Micaela había sido detenida y el propio presidente encontró la manera de sacarla del país y enviarla a los Estados Unidos, sin visa siquiera, asunto que Tejera debió resolver(p.269-270).

Después podemos leer pasajes sobre la influencia cubana y las armas que enviaban a las guerrilas, indefectibalemente el ejército venezolano lo detectaba y detenía a los cubanos que traían aquello para turbar la paz del país(p.277 y 290). Hay un capítulo entero de Cuando Venezuela tenía razón dedicado al análisis de la lucha armada, el XII, este deberán examinarlo con atención los estudiosos de ese periplo, ya estudiado en dos libros bien hechos, por dos historiadores, uno italiano, de Luigi Valsalice y otro venezolano, de Antonio García Ponce(1929), aunque se deben leer también, con atención, las obras de el coronel Arturo Castillo Máchez y el de Luis Vera Gómez9. El del coronel Castillo Máchez merece especial lectura, fue la única obra escrita por un oficial de nuestras Fuerzas Armadas que luchó militarmente contra las guerrillas, fue herido en uno de sus combates, hasta el final de su vida cojeaba y escuchaba mal por uno de sus oídos, consecuencias de las heridas recibidas en combate por defender nuestra democracia. El libro de Valsalice tuvo una segunda edición en el país, fue mandado a imprimir por el propio expresidente Betancourt, reconociendo el certero su análisis que el diplomático italiano ofrecía en él. En la lucha contra la subversión comunista tuvo razón Betancourt al decir “con nuestro ejército nos bastamos”(p.41).

Hechos importantes de los cuales da cuenta fueron: el secuestro del barco Anzoategui, detenido en aguas brasieñas; la extradicción de Pérez Jiménez, para la que propuso se encargara el abogado David Morales Bello, quien lo hizo sin cobrar, como aquí se lee aquí(p.27) y además, algo a lo cual ya nos hemos referido, al tratar sobre la Doctrina Betancourt, el gobierno venezolano siempre empujó la restauración democrática en diveros países del continente(p.283-284).

Entre esos sucesos, reiteramos, siempre hay que tener en cuenta el enfretamiento con Cuba, siempre enemiga de las democracias hispanoamericanas, y, muy especialmente, de la venezolana(p.145, 162).

Sucesos Norteamericanos
Cuando Tejera llegó a Washington hacían solo meses de lo sucedido durante los trece días de la crisis de los misiles, entre Estados Unidos y la URSS(octubre 15-18,1962), lo cual produjo la caída del primer ministro soviético Nikita Jrushchov(1894-1971) dos años después(1964). Fue aquel un suceso internacional gravísimo, estuvo a punto de desatar una nueva guerra mundial. Los rusos utilizaron a Cuba en su propio beneficio, sus dirigentes siempre estuvieron al margen del suceso, pese a sus declraciones posteriores, mientras las dos grandes potencias dirimían sus diferencias y Estados Unidos obligaba a la URSS a desmantelar los misiles instalados en Cuba. Fue un momento singular, el más decisivo de la presidente de Kennedy, en su proceso en todo momento estuvo, entre otros, asesorado por su propio hermano Robert, quien con el tiempo publicó su libro Trece días(1969), el diario que día a día, hora a hora, fue redactando durante aquella crisis.

No hay que olvidar que cuando el embajador Tejera llegó a los Estados Unidos se vivía en plenos años sesenta, la década de grandes cambios, incluso en los modos de ser de las gentes. Década iniciada con la aparición de la píldora anticonceptiva, creada en 1960 en un laboratorio de Chicago; tiempos de la gran rebelión negra, encabezada por Martín Luther King(1929-1968). Tejera vio la gran marcha sobre Washington y estuvo allí el día del famoso discurso del gran lider negro “Yo tuve un sueño”(agosto 23,1963), considerado el segundo gran discurso norteamericano, el primero desde aquel, de 300 palabras, el del presidente Abraham Lincoln(1809-1865): La arenga de Gettisburg(noviembre 19,1863).

Fue aquel el tiempo del inicio de la guerra de Viet-Nam, desancosejada por Betancourt al propio presidente Kennedy, con la habitual clarividencia betancuriana(p.245); su consejo fue “Dile[al presidente Kennedy] que se salgan de Vietnam…esa guerra no es de ellos solos, que nos afecta a todos”(p.255). Kennedy le contestó con su singular inteligencia: “Dígale al presidente Betancourt que estoy totalmente de acuerdo con él. Ese problema de Viet Nam lo heredamos… trasmistale al presidente Betancourt que estoy dándole sería consideración a su opinión”(p.256).

En ese momento ya Tejera sabía, por su padre, el destacado médico Enrique Tejera Guevara(1899-1980), “ese hombre no podrá seguir siendo presidente otro período. Tiene, y me dijo la enfermedad, y le están dando cortisona. Es lástima, pero eso podran retrasarlo pero no se cura”(p.122). De los males de salud del presidente norteamericano, desde muy joven, conocemos mucho hoy en día por sus biógrafos.

Pero sucedió otra cosa, antes se presentó el magnicidio. El 2 de agosto de 1963, tres meses antes del suceso de Dallas, fue la última entrevista de Tejera con Kennedy(p.258). El 22 de noviembre asesinaron al mandatario(p.123). Los propios Estados Unidos no han logrado tener hasta ahora un líder de su envergadura.

Y comenta Tejera desde el asesinato de Enrique IV(1553-1610) de Francia, ningún otro magnicidio ha quedado tan inexplicado; y eso que, en el caso Kennedy, al misterio contribuyeron las conclusiones de una augusta comisión, presidida por el Justicia Mayor, Presidente de la Corta Suprema, que lo dejó por aclarado. ¿Pero dos asesinos, sin explicación?”(p.277). Es por ello, pese a que lo nieguen algunos, tan destacados como Walter Cronkite(1916), amigo cercano del presidente, quien fue quien anunció su muerte al mundo por la televisión, a través de la CBS10, la hipótesis de la conspiración tiene sentido tomarla en cuenta, ¿fue el racismo blanco por las reformas a favor de los negros?¿obra de los vendedores de armas?, ¿del aparato militar-industrial?¿o la propia mafia?.

La muerte de Kennedy fue un día difícil de olvidar, aquí en Caracas se supo poco después del mediodía. Todavía recordamos el sitio, la avenida Cristóbal Mendoza, en San Bernardino, donde estabamos parados, conversando con unos amigos, cuando en voz alta un sacerdote amigo, gritó, cerca de nosotros, “mataron a Kennedy”. Fue un hecho colectivo, de esos que no se olvidan, como había sido la muerte de Marilyn Monroe(1926-1962), amante del presidente Kennedy, el año anterior11; o más tarde, en 2001, el derrumbe de las Torres Gemelas de Nueva York. O entre nosotros, los hechos del Caracazo(febrero 28-marzo 1,1989).

En Latinoamerica Sucedió
En aquel período en América Latina Cuba conspiró siempre, sin suerte alguna, contra el sistema democrático; fueron constantes los golpes de Estado en las naciones latinoamericanas y, por parte de Venezuela, la aplicación constante de la Doctrina Betancourt.

En 1964 fueron los hechos de Panamá: “En medio de las verbosidad, todos los miembros de la Comisión estábamos de acuerdo en que lo decidio en Panamá era ‘negociar’ o sea, llegar a un nuevo régimen de relaciones, ‘a un nuevo Tratado’”(p.340). Fue una misión destacada la que cumplió allí Tejera, en medio de los diplomáticos, con especial presencia norteamericana, lo que era imposible que no fuera así, ya que allí estaba la Zona del Canal, bajo mandato unisense. Pero la misión de la OEA, donde actuó Tejera como representante venezolano, fue tan singular que se puede concluir de lo que se lee que esa misión echó las bases de lo que fueron las negciaciones y firma, en Washigton, varios años después, bajo la presidencia de Jimmy Carter(1924) y de Omar Torrijos(1929-1981), los protocolos que pusieron fin a la admisntración norteamericana del Canal. Para ello actuó la diplomacia, pero también actuaron los latinoamericanos en Estados Unidos, nosotros vivíamos entonces allá. Faltaba un voto para la aprobación en el Congreso, en Arizona había sido electo el Gobernador gracias a los votos latinos, así nos llaman allá, nuestra gente puso un inmenso cartel en las calles, en español, que vimos por televisión, en donde se pedía a la gente de esas tierras llamar por teléfono al Gobernador y pedirle votara por Panamá. Así se logró el voto que faltaba. Un testimonio de verdadera democracia. Eso fue en 1978, doce años después de la misión que encabezó Tejera en Panamá.

Lo que fue la Republica Civil
Para comprener todo lo que facilitó la misión de Tejera hay que estar consciente de la vida politica venezolana. Vivíamos en plena democracia. Y para entender el gran respeto de que gozaba Venezuela entonces, y las facilidades de la cual gozó Tejera en su misión, hay que deternerse en lo que era ya entonces nuestra República Civil(1958-1998), como denominó a ese tiempo Manuel Caballero. Para Germán Carrera Damas(1930) fue la República Liberal Democrática, buenas denominaciones ambas.

Éramos entonces un país en el cual funcionaban tres partidos fundamentales, AD, COPEI y URD, ya cuando llegó a ejercer su embajada la izquierda marxista, especialmente el PCV y el MIR, estaban levantados en armas contra la democracia. Pero a la vez la Constitución de 1961 había consagrado la representación proporcional de las minorías(p.302).

Ello fue posible porque al discutirse la nueva Constitución, consecuencia del Pacto de Punto Fijo, “No quedó tendencia politica sin representación en cada Cámara y esto reforzaba la credibilidad en la politica interna…,lo que daba a su politica exterior un apoyo excepcional. El Congreso produjo una Constitución sensata, equilibrada, firmada por representantes de todas las tendencias politicas…¡Y sin votos salvados!”(p.303).

Y acota: “En los cuatro años de aquel gobierno, la esperanza de vida al nacer de los venezolanos había aumentado cinco años y medio, gracias al creciente impulso sanitario con Arnoldo Gabaldón(1909-1990) al frente. La Sanidad había eliminado además casi totalmente la tuberculosis(José Ignacio Baldó,1898-1976), la lepra y las enfermedades veréreas(Martin Vegas,1897-1991). Atacaba el chipo con el programa de la vivienda rural, miles de casitas de bloques y techos de zinc, con sanitarios. En 1963, además, el Instituto de Nutrición, que presidía [José María]Bengoa(1913-2010), ya cobraba fama internacional, ya cobraba fama internacional. Se combatía la pobreza con inversión, no distribuyendo bolívares, y no había inflación. Y, no olvidemos, la mitad de la población era campesina…´para 1963…la mortalidad infantil de La Victoria era más baja que la de Chicago me dijo Pastor Oropeza(1901-1991) orgulloso de su obra…El sistema planificador, con [Manuel]Pérez Guerrero(1911-1985), estaba en pleno funcionamiento y los planes se ejecutaban, porque la ejecución estaba en manos tan competentes como honestas…El mejor apóstol de la buena administración era el propio Gabaldón: ‘Al paludismo no lo acabó el DDT: lo acabó la administración. La prueba, todos los países tenían DDT, pero sólo aquí se acabó’, me dijo varias veces…el único país con un buen trozo de aguas caribeñas nunca invadido ni intervenido por los Estados Unidos, era Venezuela…Más bien, cuando en 1902 vimos nuestra soberanía amenezada por países europeos, Estados Unidos, desenfundando a favor de Venezuela la Doctrina Monroe(1823), por poco desencadenó la Guerra Mundial, conminando a Alemania, Gran Bretaña, Italia…que respetaran a Venezuela que sufría, impotente, los efectos de las verbosa y ridiculizada dictadura(1899-1908) de Cipriano Castro(1858-1924)”(p.10-13).

También la educación crecía, “La masificación educativa llevó a Venezuela a tener el primer puesto mundial en proporción de estudiantes de educación superior”(p.161-162) y cuando se cerró aquel período creador en 1998, único en la historia de Venezuela, había universidades a todo lo largo de nuestra geografía.

Lastimoso es, y hay que decirlo, así nos duela, que los que fundaron ese régimen fueron los mismos que propiciaron su final, los mismos partidos que lo hicieron posible.

Personajes Venezolanos
A lo largo del intetresante recuento que va trazando Tejera aparecen varias veces destacados personajes venezolanos, como Betancourt, Rafael Caldera, Rául Leoni, Juan Pablo Pérez Alfonzo, Andrés Germán Otero(1909-1976), Gonzalo Barrios(1902-1993), que pese a su importancia en el relato de Tejera, no está registrado en el índice onomástico. Y también otros, con los cuales gobernó Betancourt(p.304-305).

Aparecen otros dos venezolanos destacados, el primer marxista venezolano, Daniel de León(1852-1914), nacido en Venezuela, de origen curazoleño(p.115), respetado por Lenin(1870-1924) y el gran científico venezolano, Humberto Fernández Morán(1918-1999), quien vivía en aquellos años en el norte, era profesor investigador de la Universidad de Chicago, donde lo visitamos muchas veces, en la época que vivimos en aquella ciudad. Fue un venezolano único: no obtuvo el Premio Nóbel, por sus inventos científicos, por su negativa a nacionalizarse norteamericano.

Sobre Rómulo Betancourt siempre hay mucho que decir. Tejera, que lo conoció muy bien cuando ambos eran muy jóvenes, a la muerte de Gómez. Tejera era once años menor. Por ello nos indica que para entenderlo no hay que olvidar esto que le confio a Tejera nuestro gran historiador José Gil Fortoul,

“Mientras más encumbrado un personaje en la historia, más se ocupan los críticos de encontrarle defectos, de olvidar las flaquezas de su naturaleza humana y de achacarselas, como si la inmortalidad te impidiera hasta ir al baño. Pero héroe es héroe”(p.299).

Betancourt siempre fue intensamente criticado, “Los comunistas combatieron a Betancourt hasta militarmente. Sin embargo, hoy sus mejores biógrafos son historiadores marxistas”(p.299), fueron sus adversarios, pero el tiempo les enseñó lo que era aquel. Casos singulares, entre ellos son, Germán Carreda Damas y Manuel Caballero12. Ellos, como también otros no solo comprendieron la esencia de su ideario, sino que fue la practica demócracia venezolana la que les enseñó aquello que no habían logrado entender a tiempo, y aquello en lo que Betancourt tenía razón. Razón que tuvieron siempre los líderes e ideólogos de nuestra democracia, Rafael Caldera, el primero de ellos después de Betancourt, Jóvito Villalba también, pese a su equivocación de salirse el Pacto de Puntofijo en 1961, lo que no dejó de no tener sentido, es imposible que Villalba, hombre conocedor, culto, democráta verdadero, el tercer padre de nuestra democracia, no haya valorado a tiempo el signficado tan alto que tuvo el Pacto de Puntofijo. Pero prefirió, en la coyuntura creada por la Revolución Cubana(1959) escuchar a dos marxistas, miembros de URD, Luis Miquilena(1919) y José Vicente Rangel(1929), de los cuales concemos todo lo que hicieron, desde 1992, por la caída de nuestra democracia, de 1999 en adelante. Pasaron, al menos dos años, desde la salida de URD, del Pacto de Punto Fijo, hasta 1963 cuando el maestro Villalba, como le decían los joviteros, reflexionara y expresara, ya casi vencidas las guerrillas “Votos si, balas no”. Sino se hubiera salido del histórico pacto hubiera llegado a ser Presidente. Pero se fue, mal aconsejado, por un atajo, que no tenía salida. El voto, no autorizado, de Ignacio Luis Arcaya(1912-1990), en San José de Costa Rica, fue un grave error: los uerredistas no vieron con inteligencia el sucederse latinoamericano de aquella hora. Desde luego el voto de Arcaya no había sido autorizado por el presidente, jefe de nuestras relaciones exteriores, y Arcaya quedó fuera de juego. Falcón Briceño, miembro de nuestra delegación, debió asumir y poner las cosas en su sitio.

Además nuestra izquierda nunca se dio cuenta, dice Tejera, que el gobierno de AD “Era la izquierda en el gobierno. Era el socialismo democrático en acción. Lo que diferenciaba, favorablemente, el gobierno de Betancourt de otros gobiernos parecidos era, además de la templanza del presidente, su excepcional inteligencia”(p.300).

En verdad quien dio la mejor explicación de lo que fue Betanocurt fue Miguel Otero Silva(1908-1985). Un día, después de entrevistar a Betanocurt, salió de Miraflores caminando por el centro de Caracas, vio en una pared escrito “Renuncia Rómulo” y en la de enfrente “Viva Rómulo” y concluyó: “Era su destino”13

Una Observacion Sobre Caldera
Sobre Caldera hace esta acotación Tejera, plenamente válida, “accedió a ser presidente por segunda vez. ¡Y como se lo han cobrado!. Pocas veces en la Historia se ha visto tal ensañamiento. Es cierto, contra un error; pero también contra un hombre de figura señera por su honestidad, por la importancia de sus inonovaciones politicas y por su papel en asentar la democracia venezolana”(p.280).

Nos sentimos obligados a hacer una observación. Sentimos que el error que le atribuye a Caldera es el relativo al sobreseimiento a Hugo Chávez(1954-2012). No fue un error. Primero se impuso la tradición venezolana del perdón al insurgente, que nos venía del tiempo del presidente José María Vargas(1786-1854), del criticado “Decreto mostruo”(1836). Segundo Caldera se consideraba, con razón, el campeón por la paz por su politica de “pacificación”(1969), la cual dio resultados plenos, puso fin a la insurgencia guerrillera, ya derrotada, plenamente. Por ello quiso hacer, a partir de 1994, la paz militar, tras los golpes de 1992. Tercero: la politica de los sobresimientos, que no es ni perdón ni administía, había sido iniciada por el presidente Carlos Andrés Pérez(1922-2010) y proseguida por el Dr. Ramón J.Velásquez(1916), cuando Caldera llegó, en 1994 al despacho del Palacio de Misia Jacinta ya se habían otorgado más de doscientos sobreseimientos, a lo cual se vieron empujados nuestros mandatarios por el alto número de oficiales activos implicados en los dos sucesos de 1992(febrero 4; noviembre 27) y se consideró que era necesario hacerlo, pues el ejército perdería cerca del 25% de sus oficiales activos. Caldera como expresidente estuvo siempre informado de aquella decisión. Velásquez en el momento de tomar posesión. Tercero: la decisión pacificadora del presidente Caldera fue tomada en el Comando de su campaña en el 1993, en una de estas reuniones estuvimos presentes, como miembro de la fracción cultural del mismo. Por ello, fuera de apoyar lo hecho por Caldera, y sentir siempre la incompresión de muchos, nos hemos sentido obligados a afirmar que nos sentimos corresponsables de la medida, así no haya sido entendida. Y cuarto: Chávez no fue presidente por la decisión de Caldera sino porque los venezolanos lo eligieron con sus votos. Así de sencillo. Los únicos libres de toda culpa somos los que nunca votamos por Chávez, los que estuvimos en desacuerdo con él por el intento, frustrado, de golpe de Estado, y porque para nada, nunca, íbamos a votar por un militar sino por un civil, esa era ya, en 1998, la tradición forjada desde las elecciones del 7 de diciembre de 1958, ganadas por un civil. No hay que olvidar, y con esto cerramos esta acotación, lo que le costó al país tener presidentes civiles, solo cinco en el siglo XIX, todos durante muy poco tiempo, sobre todo el destcadísimo Pedro Gual(1783-1862). Y, verdaderamente, el primero fue el maestro Rómulo Gallegos(1884-1969) realmente el primer venezolano civil elegido por votación universal, directa y secreta por la multitud de venezolanos que le dieron el 75% en los votos, contra el 26% de sus dos contendores, entre los cuales estaba aquel dia el joven Rafael Caldera, de treinta años, ya los socialcristianos eran la segunda fuerza politica del país. Debemos, desde luego, reconocer que el primer venezolano elegido como Gallegos, históricamente hablando, fue Manuel Felipe Tovar(1803-1866) en 1860, cuando el voto pleno, más allá del censitario, que habíamos tenido desde 1830, había sido aprobado en la Constitución de 1858(artículo 81). Pero el magnífico señor Tovar, un civil, fue elegido en plena Guerra Federal(1859-1863) y creemos, así lo hemos estudiado, que los únicos que verdaderamente votaron por él, hombre de excepción, eran quienes habitaban en la Provincia de Caracas, razón tuvo Guillermo Morón(1926) al anotar sobre la elección de Tovar: “elecciones, llevadas a cabo como Dios quiso, en medio de feroz contienda”14.

Los otros presidentes civiles, en el siglo XIX, fueron, además de Tovar, Vargas, Pedro Gual, Juan Pablo Rojas Paúl(1826-1905) y Raimundo Andueza Palacio(1846-1900). Y de alli hasta 1947 cuando fue elegido Gallegos, aunque cayó como consecuencia de creer los militares que eran la única norma que había en el país. Civiles fueron los presidentes de la República Civil. Por ello, también, fue una entelequia elegir a Chávez, un oficial, quien rompió la esencia de lo que fue la República Civil. Debemos retornar a nuestra tradición: el civilismo.

Manual del Buen Gobernante
De la lectura de Cuando Venezuela tenía razon, como de los volúmenes anteriores de Tejera, siempre se deduce lo que hemos llamado el Manual del Buen gobernante.

En estos volúmenes de Tejera siempre nos encontramos en ese Manual con sus prudentes consejos sobre cómo gobernar, prudencia encarecida hace siglos por Nicolás Maquiavelo(1469-1527), en las páginas de El Príncipe(1513).

En Cuando Venezuela tenía razón, fuera de diversos pasajes que nos informan del tema de cómo debe ser un buen presidente, aquí lo hace Tejera, muy especialmente explorando la figura de Rómulo Batancourt.

“El don de mando, el liderazgo no se aprende en libros. Es un arte, una vocación, un talento más…[hay que saber] persuadir, ser tolerante. Ordenaba solo cuando era indispensable”(p.307)

Teniendo en cuenta siempre “algo tan obvio y tan misterioso como es la mecánica del poder”(p.307)

Betancourt aparece en Cuando Venezuela tenía razón casi en cada página, cuando no está explicitamente nombrado lo está implicítame. Nos fijamos aquí en el análisis que nos ofrece Tejera de la fascinante personalidad y modo de acción del gran líder, de quien dijo el historiador norteamericano Robert Alexander(1918-2010), que había sido la mayor personalidad politica de nuestro país en el siglo XX, y la más significativa después del Libertador15.

Por ello Tejera se pregunta que cuál fue el secreto de Betancourt y responde: a) “se había preparado de tal modo para gobernar…supo responsabilizar” (p.298); b)”con todo y sus limitaciones que para escoger ministro imponía la coalición de tres partidos, supo escoger muy bien a sus colaboradores; y, para nombralos, no se dejó lllevar por consideraciones ajenas a la honestidad y la competencia de cada candidato”(p.298); c) “virtud singular, ejercía la templanza…hasta imponiéndola con dureza. En su gobierno, el factor dominante era la sensatez. Con sensatez Betancourt administraba también la lealtad. Podía emocionarse, era solidario y caritativo sin utilizar la palabra. Era muy de formación marxista en sus razonamiento, pero eminentemente ‘criollo’ en sus reacciones, en sus gustos”(p.298-299)

Sus virtudes: “templanza, su excepcional inteligencia”(p.300), “buena administración…la primera, por supuesto, es lograr mantenerse”(p.301)

Otros tres elementos: “Primero y principal su propio y excepcional talento. El segundo, la continuidad…Tercero: su autoridad moral, su credibilidad”(p.301)

Y Qué Hacer Hoy
Nosotros hemos denominado al tiempo politico iniciado en 1999 los días trágicos. De allí que bien importante es hoy que meditemos sobre este párrafo del libro que comentamos:

“Estoy escribiendo en el 2012. ¿Cómo haremos para explicar el progreso de entonces a los venezolanos de hoy, que vivimos arrastrando cadenas de robo e incompetencia, de asombrosa ineficacia gubernamental? ¿Cómo haremos para explicarles que aquí si hubo, y puede haber, gobiernos excepcionalmente eficaces y honrados?... La verdad es que estoy escribiendo memorias de una Venezuela bien diferente a la del presidente Chávez. Ya lleva esta dictadura, catorce años de desgobierno. En cambio, en aquellos dos períodos de cinco años, sin reelección, los dos presidentes democrátas a los que serví en Washington, lograron un excepcional progreso, con presupuestos que hoy parecen irrisorios. Y lograron algo más: mostrar que Guayana si puede ser un emporio industrial, un territorio con urbanismo planificador, un ejercicio de conservadurismo ambiental”(p.181).

Los Horrores de una Cancillería
Es por la observación de Tejera que hemos referido que creemos que algún día habrá que contar la historia de aquello que obligó al doctor Gonzalo Sánchez de Lozada, antes citado, a renunciar a la presidencia de Bolivia en el 2003, y al igual que su sucesor(2003-2005) el vicepresidente Carlos Mesa(1953), ya que todo lo sucedido en Bolivia, fue organizado en Caracas por el gobierno de Hugo Chávez, para crear un gran caos en ese país que hizo posible la caída de estos presidentes democráticos y abrir así la posibilidad de que Evo Morales(1959) llegara al poder, también por elecciones, pero distorcionando la democracia de ese país, que tantas dificultades había tenido para instalarse, por el largo imperio del militarismo allí.

Algún día habrá que penetrar en lo organizado desde aquí para acabar con los procesos democráticos válidos en Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Argentina, en este útimo caso con los maletines, llenos de dólares, enviados allá16.

Y habrá que estudiar también si la mano negra venezolana no ha estado metida en los conflctos fronterizos de Nicaragua con Colombia y con Costa Rica, ya que crear caos fue una forma de acción de Chávez, solo detenida en Honduras.

En el único momento en que Chávez fue derrotado ampliamente fue durante lo provocado desde Caracas en Honduras donde instituciones, pueblo democrático, incluido el Cardenal de Tegucigalpa, Oscar Rodríguez Maradiaga(1942), ya dos veces tenido como posible “papable”, en los dos últimos Conclaves. Todos a una se unieron para derrotar la reacción antidemocrática. La sucesión presidencial hondureña fue complatamente constitucional, al presidente(2006-2009) Manuel Zelaya(1952) derrocado por faltar a la ley. A este lo sucedió el vicepresidente, Roberto Micheletti(1943), hombre que merecerá siempre ser bien visto por los democrátas de América Latina por la fortaleza que se vio obligado a mantener.

Ante esa crisis fue siempre lamentable la acción de la OEA, especialmente de su Secretario General, el chileno José Miguel Insulsa(1943) quien pareció siempre actuar en base a las órdenes que recibía de Caracas.

El único error que cometieron las fuerzas vivas hondureñas fue la expulsión del presidente derrocado, sacarlo en piyamas y montarlo en un avión, eso fue una equivocación. Lo hicieron una víctima.

Ese error que no cometimos los venezolanos cuando Carlos Andrés Pérez(1993) fue suspendido del ejercicio de la presidencia, este se quedó “arranchado” en La Casona, residencia presidencial, sin que nadie lo molestara, hasta el día en que el Congreso Nacional proclamó su ausencia absoluta y debió salir de allá, sin que nadie lo injuriara e irse a su casa, a esperar el juicio que se le seguía por corrupción. Más tarde dada su edad, estuvo preso en su propia casa. Desde luego, es imposible la comparación de Zelaya con Pérez, este último un democráta verdadero, como lo demostró en aquella hora aciaga para él: acató el veredicto del Congreso y de la Corte Suprema de Justicia, entregó el cargo a Octavio Lepage, presidente del Congreso, a quien le tocaba ejercer el cargo en su ausencia, lo hizo hasta que fue nombrado, también por mandato constitucional, el sustituto que debía concluir el mandato de Pérez, el senador Ramón J.Velásquez, elegido presidente constitucional, en elecciones de segundo grado, por el parlamento.

Otro caso, inventado en Caracas, fue la reacción cuando fue destituido legalmente, de la presidencia de Paraguay, Fernando Lugo(1951), un ex sacerdote y obispo, de vida más que escandalosa, cualquier mujer que se le acercaba, pese al voto de castidad, la dejaba embarazada. Lo sucedido en el Paraguay fue también una decisión constitucional que Venezuela estaba obligada a respetar, no lo hizo, inmiscuyéndose en la politica interna guaraní y aprovechando la oportunidad para lograr ingresar en Mercosur, al lograr la suspención de Paraguay, cuyo régimen se consideró en Caracas producto de un golpe de Estado que no había sido tal, pero que le sirvió al gobierno de Venezuela para entrar al Mercosur por la puerta de atrás, aunque no podía hacerlo sin el voto de Paraguay.

Y después, vivo aun Chávez, el intento de cancelación por parte de nustrro país de la “zona en reclamación” que tiene Venezuela ante Guyana, consecuencia del nefasto Laudo de 1899. Inventaron incluso que el Acuerdo de Ginebra había sido una decisión del imperialismo norteamericano, lo que el lugar común de este presidente, y ahora de su sucesor. Se olvida que Venezuela siempre ha sido un país organizado, con una elite politica y diplomática que sabía actuar, así se hubieran equivocado en lo relativo a los límites con Colombia y hayan sido engañados en el Laudo de 1899, asuno precisamente bien estudiado en nuestros libros de historia diplomática. La “zona de reclamación” es territorio venezolano. Y, por cierto, los mapas de nuestro país en donde se ve claramente la zona en reclamación, fueron hechos por sugerencia hecha por el propio Enrique Tejera París al presidente Leoni.

¡Cosas veredes, Sancho amigo!, le dijo don Quijote a su fiel escudero. Todo esto explica lo lejos que está la diplomacia venezolana actual, si es que se puede llamar así, de la practicada por el país hasta 1999, cuando el magisterio del doctor Gil Borges y sucesores terminó. ¡Qué fácil es destruir lo útil¡ Construir es lo difícil. Lloremos pues por Venezuela.

Para el Quinto Volumen
Cerramos aquí. Ya hemos señalado que Tejera trabaja ya en lo que será el quinto volumen de sus Memorias. En él, o en el siguiente, llegará al 11 de abril de 2002. Lo sucedido aquel día no fue un golpe de Estado sino la consecuencia de una inmensa rebelión popular que llenó la calles de Caracas, fue detenida cuando Hugo Chávez, Tiburón 1, ordenó se tiroteará a aquella gran multitud pacífica y desarmada.

Para aquel momento ya nuestras fuerzas democráticas, nunca derrotadas por quien mandaba, nunca llegó a gobernar, lo que es distinto, gobernar es preveer para proveer. La gente le pedía la renuncia, aquello fue como gran Fueovejuna, “todos a una”.

Fue precisamente el doctor Tejera quien preparó la transción constitucional a las que aspirabamos ese día, cosa que pudo hacer como el buen constitucionalista que es. Aquello lo frustró Pedro Carmona(1942) y compañía, con los resultados que le conocemos, entre ellos la inicua abolición de todos los poderes públicos, que le vimos hacer en su fatídica Acta, la cual ya había sido considerada, por Jorge Olavarría(1933-2005), a quien se la llevaron, días antes, para que la leyera, “un adefesio constitucional”, como él mismo nos lo dijo. Pero el Acta17 fue leída por el siniestro hombrecito, personaje de baja estatura y de más pequeño cerebro. Tejera debió presidir aquella madrugada la Junta Cívico Militar que se había preparado, siguiendo sus consejos. Pero Carmona engañó a todos, desde el momento en que se fue de Venevisión y dijo que se iba a bañar y cambiar. Fue una mentira, como lo sabemos hoy por el libro del norteamericano Brian Nelsón18. Tan no se bañó ni se cambió, que al anunciar su presidencia personalmente, estaba sudado, sin corbata y mal vestido, todo lejano al protocolo que debió revestir aquella hora. En verdad, al salir de Venevisión, fue a reunirse con los militares, quienes alteraron lo acordado, y ya anunciado por Globovisión esa noche, de constituir una junta, pero lo prefirieron solo

a él, lo nombraron presidente, con las consecuencias que conocemos. Estaba impreparado para serlo. Su formación politica era tan escasa que ni siquiera ordenó cambiar la guardia que custodiaba el Palacio de Miraflores por oficiales y soldados que lo apoyaran, quienes allí estaban eran los mismos que protegían al presidente caído. La situación era tal que uno de estos oficiales le contó al profesor Nelson de que si hubiera querido hubiera podido entrar al despacho presidencial y disparar contra Carmona. Pero aun más, cuando fue advertido, sentado en el despacho de Miraflores, de que no debía hacer leer aquello contestó “lo siento, pero esa una decisión ya tomada”.

Todos estos hechos, su verdad plena, que no conocemos en todos sus puntos, nos la contará el doctor Tejera en el próximo tomo de sus Memorias, como nos lo dijo un día que conversamos sobre esos hechos, “prefiero no contártelo sino referirlo en mis Memorias”, así será.

Octubre 18,2013.

1 Trabalo leído en la tertulia “Al pie de la página”, celebrada en la sede de la Fundación Francisco Herrera Luque, la tarde del martes 8 de octubre de 2013. Intervino también el embajador Milos Alcalay.

2 La formación de un caraqueño. Caracas: Planeta,1994. 510 p.; 2ª.ed. Caracas: Editorial Libros Marcados, 2010. 317 p.; Dos golpes y una transición,1945-1958.Caracas: Editorial Libros Marcados, 2009. 363 p.; Gobierno en mano, 1958-1963. Caracas: Editorial Libros Marcados, 2009. 366 p.; Cuando Venezuela tenía razón, 1963-1969. Prólogo: Fausto Massó.Caracas: Edtorial Libros Marcados, 2013. 377 p.

3 Así se lee en Wikipedia en www.google.com: Caracas: octubre 17,2013.

4 Rómulo Betancourt: América Latina: democracia e integración. Prólogo: Dardo Rugeles. Barcelona: Seix Barral, 1978.235 p. Ver: “Cordón Sanitario a los despotismos en América”(p.199-200).

5 Diciconario esencial de la lengua española. Madrid: Real Academia Española,2008. 1631 p. La cita es la p.1487.

6 Enrique Tejera Paris: Venezuela y el Dios de los borrachos. Semi memorias de nuestra identidad, carácter y consecuencias. Caracas: Editorial Libros Marcados, 2007. 285 p.

7 Manuel Caballerro: Historia de los venezolanos en el siglo XX. Caracas: Alfa, 2010. 396 p.

8 Ana Teresa Torres: Los últimos espectadores del acorazado de Potemkin. Caracas: Monte Ávila Ediotores, 1999. 309 p., donde este asunto, visto desde este ángulo, se desarrolla y recrea con la mano maestra de esta creadora..

9 Luigi Valsalice: Guerrilla y politica. Curso de su acción en Venezuela,1962/69. Buenos Aires: Pleamar,1975. 215 p., esta obra fue publicada originalmente en italiano, en 1973; edición caraqueña: La guerrilla castrista en Venezuela. Caracas: Ediciones Centauro,1979. 222 p.; Antonio García Ponce: Sangre, locura y fantasía. La guerrila de los 60. Caracas: Editorial Libros Marcados, 2009. 286 p´.; Arturo Castillo Máchez: Más allá del deber. 9ª.ed. Caracas: Ministerio de la Defensa, 1999. 210 p.; Luis Vera Gómez: La subversión armada 1964-1967 en sus documentos. Prólogo: Simón Alberto Consalvi. Caracas: Fundación Rómulo Betancourt, 2006. 703 p..

10 Walter Cronkite: Memorias de un reportero. Madrid: El País/Aguilar, 1997. 404 p.

11 Francois Forestier: Marilyn y JFK. Madrid: Aguilar,2010.240 p.

12 Germán Carrera Damas: Rómulo histórico. Caracas: Alfa, 2013.478 p.; Manuel Caballero: Rómulo Betancourt, politico de nación. Caracas: Alfa, 2004.477 p.

13 Miguel Otero Silva: “Con Rómulo Betancourt”, en su Prosa completa. Caracas: Seix Barral, 1977 391 p. La cita procede de la p.355-356.

14 Guillermo Morón: Los Presidentes de Venezuela.,1811-1894. Caracas: Planeta, 1994.335 p. La cita procede de la p.102.

15 Robert Alexander: Rómulo Betancourt and the trnasformation of Venezuela. New Brunswick: Transaction Books,1982. VII, 757 p. La cita procede de la p.672.

16 Ver Hugo Alconada Mon: Los secretos de la valija. Del caso Antonioni Wilson a la pretodiplomacia de Hugo Chávez. Caracas: Los Libros de El Nacional, 2010.255 p. libro que causa estupor a cualquier conciencia democrática.

17 Verla completa en Sandra La Fuente/Alfredo Meza: El acertijo de abril. Relato periodístico de la breve caída de Hugo Chávez. Caracas: Debate/Mondadori, 2003.209 p. Allí está el “Acta de Constitución del gobierno de transición democrática y unidad nacional”(p.171-177), esta fue leída públicamente por el abogado Daniel Romero.

18 Brian Nelson: El silencio y el escorpión. Crónica de un golpé de Estado. Traducción: Angelina Jaffé y Vestalia Pérez. Caracas: Alfa, 2012. 341 p. esta obra fue originalmente publicada en inglés, en los Estados Unidos, por la editorial Nation Books, en el 2009.