Miércoles, 16 de Agosto de 2017

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Catalina de Miranda: una Mujer del Siglo XVI Venezolano.

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Por: Roberto Lovera De-Sola

Todo lo que vamos a tratar a continuación, tanto lo histórico como lo que es ficción sobre el pasado, es lo que nos va a ayudar a la lectura de la novela de Xiomary Urbáez: Catalina de Miranda(2ª.ed. Caracas: Planeta, 2012. 264 p.).

Como la protagonista de esta narración es una mujer, Catalina de Miranda(1527-1610) de nuestro siglo XVI nos situamos primero en el día y tiempo en que esta mujer vivió, ya que ella fue, entre las mujeres de los días de la conquista, la que más huella dejó, ya que debemos contarla entre las fundadoras de lo que es hoy Venezuela, ya que el devenir de un pueblo es un cadena hecha por los registros del hacer de cada una de las generaciones que la forman.

Pese a ello, poco ha sido lo se ha escrito sobre la presencia de la mujer en el devenir de Venezuela. Entre los años de 1520-1545 el diez por ciento de las personas llegadas hasta aquí fueron mujeres, su devenir se ha examinado poco. Ello pese a que la presencia de las mujeres fue siempre singular, “oculta y feliz”, como la llamó Teresa de la Parra(1889-1936)1. En todo momento fueron ellas las que empujaron a los hombres a la acción. Recuérdese siempre que América fue descubierta gracias a la acción de una mujer, Isabel La Católica(1451-1504), que en nuestro caso fue la única reina que tuvo Venezuela, los demás fueron hombres, desde Carlos V(1500-1558), nieto de doña Isabel, hasta Fernando VII(1784-1833), quien perdió el imperio gracias a la acción que encabezó Simón Bolívar(1783-1830), sus oficiales, soldados y la figuras civiles de la emancipación, movimiento iniciado por Francisco de Miranda(1750-1816) en Nueva York, en 1784.

La mayor parte de los datos que tenemos sobre los hombres y mujeres pasados a Venezuela desde España, durante la colonia, fueron consignados en los Catálogos de pasajeros a Indias2. Venezuela comenzó siendo insular, Cubagua(1517-1539), descubierta por Cristóbal Colón(1451-1506), destruida por un maremoto; Margarita, desde 1525 hasta el presente, Trinidad(1530-1797), Curazao (1526-1634), y la Tierra Firme, cuya historia se inició en Coro en 1527, fue la primera ciudad de Venezuela, con plena permanencia hasta hoy en día.

Con relación a la población de Venezuela debemos tener a la vista la vasta investigación sobre el tema hecha por el profesor José Eliseo López quien revisó y puntualizó los datos del Catálogo de pasajeros a Indias logrando ampliarlos y precisarlos de forma sustantiva, tanto que con relación a Venezuela se pueden dejar de consultar los Catálogos de pasajeros a Indias y sólo utilizar esta sobresaliente obra documental3.

Según los datos aportados por el profesor López en su obra pasaron a Venezuela, desde España, durante los tres siglos coloniales, 4777 personas, 1984 en el siglo XVI; 1319 en el siglo XVII y 1474 en el siglo XVIII4, datos que comprueban la plena verdad de la hipótesis sobre el orígen de la sociedad venezolana expuesta por Francisco Herrera Luque(1927-1991) en Los viajeros de Indias5, obra que, por cierto, López no cita ni siquiera en la bibliografía utilizada al preparar su obra, cosa imposible, se trata de una de las tres grandes obras sobre el siglo XVI venezolano, junto con Esta tierra de gracia de Isaac Pardo(1905-2000) y el primer tomo de la Historia de Venezuela, de Guillermo Morón(1926)6.

Y desde luego en la lista de las personas que pasaron a nuestro país aparecen las mujeres. Según la rica fuente que constituye el libro de López que utilizamos, los primeros datos son del siglo XVI, específicamente del año 1526, este se abre con Ambrosio Alfinger(c1500-1533), fue uno de los Welser, el primer Gobernador alemán que tuvo Venezuela(1528-1533).

La primera mujer en pasar a tierra venezolana, según los datos del mismo investigador, se llamó Catalina Pérez, viuda de Gonzalo Pérez, quien llegó aquí el año 1534. Ya eran aquellos el tiempos de los Welser, los Belzares de nuestra tradición, quienes vinieron aquí en 1528 y actuaron en nuestra tierra hasta el año 1557, aunque su presencia cesó realmente con la muerte del último gobernador alemán, Felipe de Hutten(1511-1546).

El año 1528, tuvo un singular día: el 27 de marzo, cuando el rey Carlos V hizo dos cosas en esa misma jornada: creó la Gobernación y Capitanía General de Venezuela, es decir, la Provincia de Venezuela y firmó el contrato con los Welser. La creación de la Provincia de Venezuela, después llamada también Provincia de Venezuela o de Caracas, o simplemente Provincia de Caracas, fue momento esencial del desarrollo de la nueva nación, que ya se conocía como Venezuela, el cual sería su nombre para siempre. Practicamente se podría decir que la creación de la Provincia de Venezuela fue la dio nacimiento pleno a Venezuela, la fecha debería celebrarse cada año como Fiesta Nacional, laborable, desde luego.

Rasgos Biográficos
Fue Catalina de Miranda, más que la primera cortesana de la conquista como fue llamada por Walter Dupouy(1906-1978)7, una mujer independiente, quien vivió dentro del propio código que rigió su vida. Muy joven pasó a nuestro continente, se casó en los últimos años de su vida. Había nacido en Sevilla en 1527, murió en Caracas en 1610, a la edad de ochenta y tres años.

Los datos que ahora consignamos son los que hemos hallado en la investigación. Sob escasos, no hay elementos, desde luego, ni siquiera para un perfil completo sino una serie de noticias sueltas, aquí las armamos cronológicamente.

De su padre no se sabe nada. Su madre se llamó Beatriz González.
Pasó de España al Caribe. Figura central de su vida fue el conquistador Juan de Carvajal. Al parecer ambos se conocieron en Maracaibo o en Santo Domingo, en todo caso juntos llegaron a Coro el día de año nuevo de 1545.

En 1544 al ser nombrado Carvajal Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela, ante la larga ausencia de su titular(1540-1546), el gobernador Welser, Felipe de Hutten, quien había salido en una expedición conquistadora varios años antes(1541-1545) y en aquel momento, cuatro años después, se consideraba que había muerto. Al recibir el nombramiento Carvajal se embarcó y se dirigió a Coro. De la ciudad de donde venía, ¿Maracaibo? O ¿Santo Domingo, que es lo mas posible?, ya le acompañaba Catalina de Miranda, “su manceba”, según un documento, con ella llegó a Coro(enero 1,1545). De Coro pasaron a El Tocuyo juntos. Catalina seguía siendo soltera. Allí fue ella uno de los fundadores de la ciudad, una de sus primeros pobladoras y vecina del lugar. Xinesa, una hermana suya también pasó a El Tocuyo, al igual que su madre Beatriz González8.

Como ya hemos indicado Carvajal ”fue enviado por la Real Audiencia de Santo Domingo para tomar posesión de la Gobernación[de Venezuela] que se encontraba prácticamente acéfala por el abandono de los alemanes”9.

Dice la historiadora Ermila Troconis de Veracoechea(1929): ”El Tocuyo suplantó de hecho a Coro como capital provincial y desde allí se inició la irradiación conquiStadora”10. Fue El Tocuyo la segunda capital que tuvo Venezuela. La primera fue Coro, sede también del primer obispado(julio 21,1531). El primer obispo fue Rodrigo de Bastidas(c1498-1570).

Fue Juan de Carvajal además de fundador de El Tocuyo(diciembre 7,1545) quien inició la verdadera colonización de Venezuela, al lograr implantar el régimen de la Encomienda11, esto significó el asentamiento de la sociedad venezolana.

Estaba Catalina en El Tocuyo en 1546 cuando un grupo de conquistadores, encabezados por Carvajal asesinó, al pie de la Sierra de Coro, a Felipe de Hutten, a Bartolomé Welser, Diego Romero y Gregorio Placencia. Felipe Hutten. aunque Carvajal había sido nombrado para sustituir al alemán, a quien se presumía muerto, era el Gobernador y Capitán General de la Provincia. Cuando retornó de las mil peripecias de su largo peregrinaje Carvajal debió entregarle el cargo, pero el poder lo había enloquecido, como siempre sucede. Por ello conspiró contra él y organizó su asesinato, que debió ser después del 29 de abril de 1546, posiblemente a mediados del mes de mayo siguiente, como sostiene el historiador José Rafael Lovera(1939)12. Aquello fue un golpe de Estado, Hutten era el gobernante legítimo. Carvajal fue castigado con la pena de muerte, como consecuencia del juicio que le siguió el nuevo Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela(1545-1547) el licenciado Juan Pérez de Tolosa, por el asesinato de Felipe de Hutten y sus compañeros(septiembre 16,1546).

De la muerte de Hutten hay un hecho que es necesario aclarar. Se ha dicho, por serios historiadores, como el español Enrique Otte(1923-2006)13, que la pena de muerte impuesta a Hutten, y los que lo acompañaban, fue llevada a cabo en la plaza del mercado de El Tocuyo. Ello no puede ser cierto, pues de haber sucedido allí, y no en un descampado, en plena noche, el padre Fructos de Tudela, quien estaba presente, no hubiera tenido que pedir permiso a Carvajal para enterrar los cuerpos que habían quedado sin sepultura en el lugar de la espantable ejecución, hecha por un machete mellado, lo cual hizo peor el sufrimiento de los ajusticiados. Se cumplió allí el vaticinio hecho a Hutten en Alemania por el estrellero doctor Juan Fausto, a quien Hutten llama Dr.Johann Faustus, de lo cual el mismo Hutten, tiempo antes se había referido en carta desde Coro(enero 16,1540) a su hermano14. Los cuerpos de Hutten y sus compañeros fueron rescatados y llevados, en 1549, a Coro por Galleotto Cey y enterrados allá. Yacen, hoy en día, en la Catedral de Coro15.

Tras la muerte de su amante Catalina quedó en El Tocuyo, al parecer ya había sido madre. Fueron aquellos los tiempos de su cercana amistad con el conquistador Juan de Villegas(1509-1553), fundador de Barquisimeto(1552), grande amigo de Carvajal. Fue también, tiempo después, amante de otro conquistador, Diego Garcia de Paredes(1506-1563), fundador de Trujillo(1558). Y ”parece que se distrajo un poquito con Francisco Sánchez”, según otro historiador16. Fue, desde luego, mujer de activa vida sexual.

En 1551 García Paredes estaba “amacebado con Catalina Miranda”17. Tres años más tarde, en 1564, lo estaba con Francisco Sánchez, tenía entonces lo que se denominaba entonces un “travacuentas”. Por ello hubo una pelea entre sus dos amantes, Sánchez y García Paredes, cuya causa fue ella18.

Hay noticia de que Francisco Ramos de Argañaras fue esposo de Catalina Miranda19, después, desde luego, de la muerte de Carvajal. Varios vecinos también la pretendían, como Diego García de Paredes, quien como ya lo hemos indicado “le dio de palos a Francisco Sánchez y le hizo otras injurias y afrentas” porque, según decía ambos tenían ‘travacuentas’ por ella”20. De hecho “Las señoras principales…expresaron un día que se iban de El Tocuyo porque no podían soportar los escándalos de Catalina de Miranda”21.

Al parecer tuvo Catalina en aquellos años diversas peripecias en la región de El Tocuyo, en Borburtata y terminó en Caracas donde murió en 1610, a los ochenta y tres años.

Una Nueva Novelista
Estas son las noticias sobre Catalina de Miranda que hemos encontrado en las obras relativas a aquel período y a aquellas ciudades. Nos han servido para introducirnos en la novela histórica de Xiomary Urbáez: Catalina de Miranda, primer libro suyo. Este nos revela a una nueva escritora, una creadora que posee un bello estilo de escribir, un buen manejo de la estructura de la novela, quien ha logrado encantarnos siguiendo las huellas a su personaje en aquellos días primeros de Venezuela, tiempos del siglo XVI, la primera centuria de nuestra existencia histórica, pues del siglo XV, en que fuimos descubiertos, apenas tuvimos tres años(1498-1500). El siglo XVI, iniciado en 1501, fue el de la algarabía de la conquista. El siglo XVII, con el que se cierra la novela, fue el tiempo del asentamiento urbano, fundadas las principales ciudades, varias de las cuales no han dejado de existir a lo largo de las décadas que nos separan de la fundación de Coro, en 1527, la primera ciudad venezolana en la tierra firme hasta hoy.

Venezuela, desde luego, nació en la zona insular. Nuestro primer asentamiento, descubierto por Cristóbal Colón, fue la isla de Cubagua, donde se inició la vida civil e institucional del país, desde el momento en que sesionó su cabildo, el primero que tuvo Venezuela.

Otra Acotación
Nuestro siglo XVI ha sido cuidadosamente estudiado por nuestros historiadores. Pero ha sido también explorado en nuestra ficción por varios de nuestros más altos creadores. Arturo Uslar Pietri(1906-2001) lo hizo en El camino de El Dorado, en donde aparece la muerte del Tirano Lope de Aguirre(c1511-1561) en Barquisimeto; por Miguel Otero Silva(1908-1985): Lope de Aguirre, príncipe de la libertad; Francisco Herrera Luque lo hizo en La luna de Fausto y José Sánchez Lecuna en El viaje inefable22. Tanto La luna de Fausto como El viaje inefable suceden en la misma región de El Tocuyo en el siglo XVI, en la de Sánchez Lecuna en parte venezolana de la nafrración. Ahora, Xiomary Urbaez se ha vuelto a aventurar por aquellas rutas, por aquellos días, a través de aquellas vidas, centrando su relato en la peripecia de una mujer siempre discutida.

La Novela
Estamos ante una novela histórica muy bien trazada. Como siempre, no olvidemos que estamos ante un libro de ficción, lo que hallamos no necesariamente es la historia como fue sino como la novelista imagina que pudo ser.

La historias de aquellos tiempos a veces parecen puras invenciones. Y así lo vemos aquí, cercano a lo que se lee en una de sus páginas: “¡Es un hermoso cuento, amor mío!...Pero solo eso. ¿Tu crees que sea cierto? Esas fábulas son más antiguas que la existencia misma”(p.81)
Su centro de aquella avasallante mujer. Un ser para quien su cuerpo y su belleza, eran su capital. Belleza unida siempre en ella a la fuerza de aquella sexualidad tan potente como fue la suya. Por ello para entender a Catalina es necesario conocer bien los rasgos de la sexualidad en el Nuevo Mundo(p.46), cómo en aquella sociedad de nuestro siglo XVI, se le vivía. No hay que olvidar para comprenderlo que estabamos en el trópico, unos parajes de el Nuevo Mundo en donde “el europeo escapa del brazo inquisidor y manifiesta sus pasiones, fantasías, deseos y sueños sin prejuicios”(p.46). Aquello era el trópico, la sociedad del calor, el Caribe, que es siempre el territorio del hedonismo(p.52).

Pero para poder penetrar en aquella socioedad en la que nacía un mundo. Teníamos entonces, si partimos del año 1498, solo cuarenta y siete años de vida, desde el paso de Colón por Macuro. Es por ello que esta novelista, quien nos cautiva con su recreación, nos muestra la sociedad de nuestro siglo XVI, los modos de ser, las costumbres, las formas de vestir, la gastronomía, la vida sexual tan suelta en un país tropical. No nos olvidemos que cuando se cuenta esta historia hacía muy poco tiempo de la orgía de El Valle de las damas, en donde podemos decir, nació la población venezolana, tras haber preñado sesenta españoles a más doscientas indias, después del 29 de junio de 1535. El valle de las damas, un lugar cercano a Barquisimeto, así llamado por aquel gran encuentro humano, de hombres y mujeres, y genésico, se puede decir que allí nació Venezuela, aunque el mestizaje ya había comenzado a andar, allí comenzó a configurarse el “pequeño género humano” que es el mundo caribeño. La frase es del Libertador.

La mayor parte de lo que leemos en esta novela sucede en El Tocuyo, la urbe que se convirtió desde su fundación en el corazón de Venezuela(p.235).

Cómo Era Ella
Como este libro podemos denominarlo novela biográfica, por estar centrado en su protagonista, creemos que debemos trazar la silueta humana de ella que encontramos en sus páginas.

Ella era una joven sevillana “que navegó por el mar Caribe en un barco pirata, la fundadora de El Tocuyo, se negaba a aceptar el vacío que le provocaba la cotidianidad”(p.192). Tenía que estar siempre en acción. Pese a ello llegó a pensar de si misma “que nunca había tenido demasiados amigos. Era una solitaria. En España había sido prisionera de un destino incierto”(p.114).

Pero era fuerte, tanto que Juan de Carvajal le pidió, en 1546, cuando ya su suerte estaba hechado, tras el asesinato de Hutten, “De aquí en adelante, mi amor, te quiero bien plantada, sobreviviendo. No te pares ante nada. Tu tienes la fortaleza. Tu puedes sola”(p.180).

Dada su intensa vida sexual, por la cual, más que por sus otras cualidades, ha pasado a la historia. Por ello “estaba más que acostumbrada a ser considerada diferente”(p.215), a ser siempre criticada(p.248) como en el testimonio de las damas de El Tocuyo que antes hemos referido, siempre viviendo su “pasión explosiva”(p.215). Fue intensa, de “juvenil exuberancia”(p.260) hasta en los años de su vejez.

Y, desde luego, siempre fue considerada, por encima de todo, “la ultima de las conquistadoras”(p.264).

Lo que Estas Hojas nos Dicen
Para entender y calibrar bien esta novela hay que comprender la época en la que transcurre. Y situarla a ella en medio de sus días. Primero eso. No comenzar enjuiciandola por su pasional libertad. Para entender a Catalina Miranda, nos dice Xiomary Urbáez, no hay que comenzar condenándola sino abriéndose a la comprensión de manera de ser y sus por qués vitales. A ella le fue difícil pues vivió en medio del punto neurálgico que fue para ella “el que dirán”(p.25). No solo por los varios hombres que hubo en su vida, sino especialmente por contarse entre los más destacados de la pequeña Venezuela de sus días, en la cual lo que llamamos ciudades era, en muchos casos, apenas pequeños villorios. En otros casos, simples rancherías, así tuvieran su obispo, como sucedió en Coro.

Tuvo ella un ”discolo pasado”(p.14), pero siempre fue figura situada en medio del progreso logrado por las ciudades donde vivió. Fue mujer de “ideas libertarias”(p,258).

Y en la intimidad mujer que vivió en medio de “Los cuerpos apretados[que] se frotaron sin remordimientos” (p.47).

Pero vivió en aquella sociedad y pudo hacerse, como se lee en este libro, las mismas preguntas que formuló Herrera Luque cuatrocientos años más tarde, que aquí leemos en la prosa de Xiomary Urbanez: es “El trópico enloquece a los hombres…Ahora más que nunca, la muchacha estuvo convencida…que la locura viajaba a bordo de las carabelas”(p.80).

En la novela encontramos a Catalina por regiones del Caribe, unida a su primer amor, un corsario francés. Más tarde estuvo en Maracaibo, en Coro, en El Tucuyo, en Borburata, en Trujillo, terminó sus días en Caracas. Todavía se dice que la esquina de Miranda no lleva ese nombre por el Precursor sino porque aquel era el lugar donde estaba su casa caraqueña.

De Maracaibo leemos: “Así que en Conquivacoa hay una pequeña Venecia…Son casas grandes, en forma de cabaña, asentadas sobre palos muy gruesos”(p.84).

Y vio aquella sociedad mestiza formándose, “Una mezcla de nativos y europeos en perfecta convivencia”(p.134), como lo vio ella.

Y se encontró también con el necesario plan civilizador que fue el de Juan de Carvajal, quien fue el primero en percibir lo que se podría hacer si la gente se asentaba en los pueblos y comenzaba a trabajar y prodducir.

Ese plan era lo contrario de lo que Welser estaban haciendo en aquellos días, la búsqueda de El Dorado, tarea en la que fracasaron. Ella vio el resultado de aquellos viajes, vio a Hutten y su gente cuando regresaron a El Tocuyo. Eran apenas “sombras, sonámbulos perdidos tras el sueño de El Dorado”(p.169). Aunque también percibió que “A diferencia de los demás alemanes…Hutten era también un idealista”(p.169), fue un hombre que “solo tenía el recuerdo de sus luchas”(p.171), mientras los demás solo iban tras el oro.

Y había una diferencia entre eso y el plan civilizador de Juan de Carvajal, “Al contrario, amor mío. Soy completamente responsable y es por eso que me arriesgo. No descansaré hasta que tengamos un nuevo asentamiento digno para nuestros colonos. Un lugar en donde convivamos en perfecta armonía con la naturaleza y con las comunidades indígenas vecinas, afirmó sin vacilaciones”(p.138).

Pero cayó en una celeda: la gran tragedia de Carvajal: el retorno de Hutten, la animadversión que por el alemán sentía Pedro Limpias, quien fue quien le metió a Carvajal en la cabeza que no podían permitir que Hutten llegara a Coro(p.170). Carvajal escuchó al resentido Limpias y no a los que a su lado le aconsejban lo contrario. Catalina y sus amigos vieron lo que podía suceder, “Una cosa era segura:[Limpias] estaba llenando el alma de Juan de un odio incontenible. Manolo lamentó que su amigo creyera cada argumento del idiota de Limpias. Calló, incómodo. Tendría que hablar con Catalina. Había que convencerlo de no cometer una locura. Deseó con todo su corazón que…Hutten alcanzara lo antes posible la costa”(p.171).

Carvajal no escuchó. Sólo “Guardó en su memoria donde llevó a cabo su celada. ¿Fue un iluso y un ingenuo al pensar que erradicaba el mal asesinando a…Hutten?¿No se habría equivocado?”(p.173). Y Catalina: “¿Qué has hecho, Juan?¿Qué has hecho, preguntó desesperada, una y otra vez”(p.174).

Fue aquello lo que perdió a Carvajal, pese a que “está demostrado que exceptuando la orden de ajusticiar a los dos alemanes y los españoles que los acompañaban, no cometió antes ningún delito de sangre contra nadie. Ese día perdió la cabeza”(p.177). Y con ello, la vida.

Ella murió muy mayor, y posiblemente, seguramente, rememorando a los hombres que habían pasado por su vida, que habían estado con ella.

Marzo 26,2013

1Teresa de la Parra: Influencia de las mujeres en la formación del alma amaericana. Prólogo: Roberto Lovera De-Sola. Caracas: Fundarte,1991. 126 p. La c ita procede de la p.59.
2Cristóbal Bermudez de Plata: Catálogos de pasajeros a Indias. Sevilla: Instiuto Gonzalo Fernández de Oviedo,, 1940-1946. 3 vols.
3José Eliseo López: La emigración desde la España peninsular a Venezuela en los siglos XVI, XVII y XVIII. Caracas: Universidad Central de Venezuela/Biblioteca de Autores y Temas Mirandinos,1999. 2 vols.
4José Eliseo López: La emigración desde la España peninsular a Venezuela en los siglos XVI, XVII y XVIII,t.I,p.68,154, 205.
5Francisco Herrera Luque: Los viajeros de Indias.2ª.ed.aum. Caracas: Monte Ávila Editores,1970. XVII,507 p. Esta obra fue impresa por vez primera en 1961, la edición que citamos fue considerada por su autor como definitiva, es la que se ha reeditado en adelante.
6Isaac Pardo: Esta tierra de gracia. Imagen de Venezuela en el siglo XVI. Buenos Aires: Imp.López, 1955. 363 p.; Guillermo Morón: Historia de Venezuela. Caracas: Italgráfica,1971. 5 vols. El primer tomo de esta obra, al cual nos referimos, fue publicado originalmente como Los orígenes históricos de Venezuela. Introudcción al siglo XVI. Madrid: Consejo de Investigaciones Científicas, 1954.162 p.
7 Walter Dupouy: Catalina de Miranda, la primera cortesana de la conquista. Prólogo: Casto Fulgencio López..Caracas: Tip. Garrido,1945. 60 p.
8Nieves Avellán de Tamayo: En la ciudad de El Tucuyo,1545-1600. Caracas: Academia Nacional de la Historisa,1997. 2 vols. La referencia está en el t.II,p.173, nota 1
9Ermila Troconis de Veracoechea: Hisatoria de El Tucuyo Colonial. Caracas: Universidad Central de Venezuela,1977, 479 p. La cita procede de la p.379. En este libro no apartece Catalina de Miranda, la persona con ese nombre a quien se menciona es una homónima,(ver p.349).
10Ermila Troconis de Veracoechea: Historia de El Tocuyo colonial,p.379.
11Sobre la institución ver Eduardo Arcila Farias: Economía colonial de Venezuela.2ª.ed.aum. Caracas: Italgráfica,1973. 2 vols. Ver el t.I,p.69-106. Esta institución duró hasta 1718, en adelante se extinguió bajo el régimen económico de los Borbones(t.l,p.106).
12Galeotto Cey: Viaje y descripción de las Indias, 1539-1553. Estudio preliminar, notas, índice y revisión de la traducción: José Rafael Lovera. Traducción: Marisa Vanini de Gerulewicz. Caracas: Fundación Banco Venezolano de Crédito, 1994. LVIII, 177 p.La referencia aparece en la p. XXXV.
13Enrique Otte: “Hutten, Felipe de”, en Varios Autores: Diccionario de historia de Venezuela.2ª.ed.aum. Caracas: Fumdación Polar, 1997,t.II,p.730-731. La afirmación está en la p.731.
14La carta, por primera vez traducida al castellano por la doctora Federica de Ritter, se puede leer en Nieves Avellán de Tamayo: En la ciudad de El Tocuto,t.I,p.547-555. La referencia al doctor Fausto está en la p.554. Esta misiva de Hutten es uno de los escasos testimonios conocidos de la existencia del famoso psíquico. Sobre este ver el estudio de Francisco Herrera Luque: “La huella de Fausto en Venezuela” en su Bolívar de carne y hueso y otros ensayos. Caracas: Editorial Ateneo de Caracas, 1983,p.121-141, estudio en donde está el fundamento histórico de su noevla La luna de Fausto. Caracas: Pomaire,1983.323 p.
15Galeotto Cey: Viaje y descripción de las las Indias, p. 71.
16Ismael Silva Montañés: Hombres y mujeres del siglo XVI venezolano. Caracas: Academia Nacional de la Historia,1983-1984. 4 vols. La cita procede del t.III,p.237.
17Nieves Avellán de Tamayo: En la ciudad de El Tocuyo,t.II,p.284.
18Nieves Avellán de Tamayo: En la ciudad de El Toucyo,t.II,p.46. La referencia al “travacuentas” están en el t.II,p.197.
19Nieves Avellán de Tamayo: En la ciudad de El Tocuyo, t.II,p.308.
20Nieves Avellán de Tamayo: En la ciudad de El Toucyo,t.II,p.363-364.
21Nieves Avellán de Tamayo: En la ciudad de El Tocuyo,t.II,p.364.
22Arturo Uslar Pietri: El camino de El Dorado. Buenos Aires: Editorial Losada,1947.. 315 p.; Miguel Otero Silva: Lope de Aguirre, príncipe de la libertad. Barcelona: Seix Barral,1979. 345 p.; José Sánchez Lecuna: El viaje inefable. Caracas: Memorias de Altagracia,2006. 232 p.