Miércoles, 26 de Abril de 2017

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Bolívar Frente a Napoleón Bonaparte

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Por: Roberto Lovera De-Sola

Tratamos aquí cuáles fueron las relaciones de Simón Bolívar con Napoleón Bonaparte y cual fue la actitud del Caraqueño ante el Corso. Las tratamos en las épocas en que estas aparecen en la cartas del Libertador y en las confidencias que hizo, en Bucaranga, a su edecán Louis Perú de Lacroix(1780-1837), las cuales aparece en el Diario de Bucaramanga del oficial francés.

Cuando Bolívar estuvo por primera vez en Paris, a donde llegó el 20 de enero de 1802, Napoleón Bonaparte(1769-1821) era Primer Cónsul.

Cuando retornó, dos años después, el 18 de mayo de 1804 Bolívar presenció la instauración del Imperio francés en el Palacio de Saint Cloud, en la cual Napoleón Bonaparte fue proclamado Emperador1. Del 18 de octubre data una carta a su amigo Alejandro Dehollain, de cuya amistad conocemos ahora muchos más detalles, gracias a la cartas que logró comprar, en una subasta en París, el escritor Arturo Uslar Pietri(1906-2001), su edición ya la hemos citado.

El 2 de diciembre de 1804 presenció Bolívar la coronación de Napoleón como Emperador en la catedral de Notre Dame, la ceremonia la presidió el papa Pío VII, Gregorio Chiaramonti(1742-1823). En verdad el Corso en el momento que su Santidad le iba a imponer la corona se la quitó de las manos al Pontífice y se la puso él mismo. Luego él mismo coronó a Josefina Beauharnais(1763-1814), su esposa(1796), como Emperatriz. De Josefina se separó en 1809 para casarse con una princesa austríaca, María Luisa de Habsburgo(1791-1847), la madre de su único hijo Napoleón Bonaparte Habsburgo(1811-1832), conocido como El Aguilucho.

El conocer a Napoleón en el apogeo de su gloria fue significativo para Bolívar pese a que siempre guardó silencio sobre la influencia que el militar francés, el hombre y el político más importante de la época, tuvo sobre él. Bolívar, todavía no lo sabía en 1804, pero él también dejaría honda huella con su hacer en aquel mismo tiempo, encunbrándose después de 1819 y mas aun, tras la muerte del Corso. Y en el mundo hispánico de su época sólo dos hombres serían los más representativos: el pintor Goya y Bolívar.

¿Presenció la Coronación?

Sobre la presencia de Bolívar en el acto de la coronación de Napoleón las noticias que han llegado hasta nosotros son diversas y a veces opuestas. Al diplomático inglés en Caracas sir Robert Ker Porter(1777-1842)2 le dijo que estuvo presente. Sin embargo, las referencias que tenemos de su presencia de Bolívar en el acto son contradictorias. En unas indica que estuvo, en otras lo niega.

El general Daniel Florencio O’Leary(1801-1804), quien no estuvo presente aquel día, era un niño de tres años y vivía en su Irlanda natal, debió escuchar de labios de Bolívar lo que transcribe en sus Memorias: “París era a la sazón centro de interés para toda Europa; de todos sus ángulos acudían las gentes a contemplar las fastuosas fiestas que con motivo de la coronación se daban allí. El embajador español invitó a Bolívar a formar parte de su séquito para presenciar aquella ceremonia; pero no solo rehusó la invitación, sino que que encerró en su casa durante todo el día”3.

En 1824 confesó al almirante norteamericano Hiram Pauling(1797-1878), quien lo visitó ese año en Huaraz, durante la campaña del Perú y luego escribió aquello que conversaron4. Esto le dijo el Libertador, “estábamos en París cuando la coronación de Napoleón: todo era regocijo en la ciudad; pero nosotros no salimos del cuatro y hasta cerramos las ventanas”5.
A su edecán Louis Perú de La Croix(1780-1837) le confió en Bucaramanga, el año 1828, viente y cuatro años después de ese suceso: “Vi en París en el último mes del año 1804 el coronamiento de Napoleón: aquel acto o función magnífico me entusiasmó, pero menos su pompa que los sentimientos de amor que un inmenso pueblo manifestaba al héroe francés; aquella efusión general de todos los corazones, aquel libre y espontáneo movimiento popular excitado por las glorias, las heroicas hazañas de Napoleón, vitoreado, en aquel momento, por más de un millón de individuos, me pareció ser, para el que obtenía aquellos sentimientos, el último grado de aspiración, el último deseo como la última ambición del hombre. La corona que se puso Napoleón sobre la cabeza la miré como una cosa miserable y de moda gótica; lo que me pareció grande era la aclamación universal y el interés que aspirada su persona”6.

Del 16 de julio de 1827, un año antes de su conversación con Perú de La Croix, data su palique, en Caracas, con sir Robert Ker Porter al que hemos aludido antes. En el relato de la conversación que hizo el diplomático a su hermana Jane se lee: “Bolívar me dijo que estaba presente cuando el Jefe de la Nación francesa fue coronado; pero ¿por quién? ¡por sí mismo¡ Bolívar contempló cómo la mano que había desenvainado la espada en defensa de las libertades de una nación encadenada colocaba la diadema de la esclavitud sobre sus propias sienes, acto con el cual perdió Napoléon el derecho a su propia libertad y la de los millones de personas cuyo campeón había sido hasta poco tiempo antes…desde aquel instante, dijo Bolívar, detesté a ese ambicioso tirano; y si pude arrojar de mi mente al ídolo que tanto había reverenciado, cuánto más no tendría que condenarme y odiarme a mí mismo si por un instante me dejase ofuscar con el mismo fin de mi vida política. Un final del que no puedo creerme capaz. Tengo ambiciones, sí; pero son las de ver de mi país feliz con una racional libertad; y si el pueblo no quiere recibirla de mis manos como su Jefe Constitucional, nunca será como su Emperador o Rey”7.

Trascrito todo esto tiene razón Pérez Vila en escribir: “Por falta de un testimonio directo emanado del propio Bolívar…y ante la existecia de aseveraciones que se contradicen absolutamente(y que todas podrían haber tenido su origen en Bolívar) es difícil determinar si él asistió en persona a la ceremonia”8. Por ello, el magnífico investigador aventura dos posibles interpretaciones, sensatas ambas. Escribe: “Asumiendo que lo dicho por O’Leary y [Tomás Cipriano]Mosquera(1798-1878)9 lo supieron por Bolívar mismo, lo cual es innegable en el caso de Paulding, y que evidentemente es también Bolívar la fuente directa de Porter y Lacroix, ¿cómo explicar la contradicción?...Veo dos alternativas: 1)Bolívar si asistió a la ceremonia de la coronación y fue testigo de la misma, como lo dicen Porter y Lacroix. Pero molesto por las injustas imputaciones que algunos le hacían ya desde 1819 de aspirar a convertirse en el Bonaparte de Hispanoamérica, difundió, o dejó circular sin contradecirla, la versión del encierro en el cuarto. Sin embargo, al conversar con mayor confianza en privado con Porter y Lacroix, les dijo la verdad; 2)Bolívar no asistió a la ceremonia, y se quedó encerrado en su habitación con [Simón] Rodríguez y [Fernando Rodríguez del]Toro, como lo dicen O’Leary, Paulding y [Felipe]Larrazabal(1816-1873)10. Pero por los periódicos se enteró de todo lo sucedido aquel día en Notre Dame, tan bien como si lo hubiese visto. Por esto, al hablar con Porter y Lacroix lo hizo en forma tan vivida que su afirmación de haberse hallado en París durante la coronación, lo cual es inengable, se convirtió para ellos en el equivalente de que Bolívar lo había visto por sus propios ojos”11.

En Italia Cerca de Napoleón

Al año siguiente de los sucesos de París, Napoléon se trasladó a Italia, a Milán, para ser exactos, en donde fue de nuevo coronado Rey de Italia, en el Duomo. Bolívar y Simón Rodríguez estuvieron presentes. El propio don Simón da cuenta del suceso en el libro que escribió sobre su famoso discípulo. He aquí el pasaje:

“No hace mucho que Napoleón Bonaparte fue emperador de los franceses: de París pasó a Milán a hacerse Rey de Italia y los italianos lo obligaron a velar durante la noche, en la iglesia, una corona que dicen ser la de Constantino(c230-337 dC), con el mismo clavo de la pasión que le hizo poner Santa Helena y que por la rareza guardan en la ciudad de Mons[sic Monza] para coronar a sus reyes…Napoleón ¡velando las armas como don Quijote! Un general republicano, que pasó el puente de Arcola atravesando una lluvia de balas, por ganar un puesto a los soldados del Rey….” Arrodillado antes las insignias rales!...Qué ejemplo tan grande a la pequeñez del hombre!...(Y Bolívar lo presenció)…Allí debió ver que el trono, sin mudar su lugar, es para los hombres medianos un ASCENSO, y que los HEROES, al sentarse en él…descienden” 12.

Tras transcribir lo que se acaba de leer señala y pregunta Pérez Vila: “Pero por otra parte tampoco encontramos cambios en la política napoleónica, entre diciembre de 1804 y mayo de 1805, capaces de justificar una modificación de la actitud de Bolívar…¿Por qué razón Bolívar, después de haberse abstenido(suponemos) de concurrir a Notre Dame, asistió al Duomo?”13.

Por Tercera Vez

La tercera vez que Bolívar vio a Napoleón, siempre desde lejos, fue otra vez en Italia, en un desfile militar realizado, después de su coronación como monarca de ese país, en Montichiari, cerca de Castiglione y del lado de Como, en donde el monarca de franceses e italianos, pasó revista a sus tropas

Su Actitud ante el Corso

El segundo hecho que debemos tratar en la relación de Bolívar con Bonaparte es la actitud que el Caraqueño tuvo ante él. Hay que comenzar por anotar que fueron ambos las dos grandes figuras políticas de aquella época. Sin embargo, el Libertador guardó silencio ante las peripecias del Emperador hasta varios años después de su muerte, cuando confesó sus reflexiones sobre el Corso en Bucaramanga, donde las anotó, sin que Bolívar lo supiera, su edecán Luis Perú de Lacroix(1780-1837) en el Diario de Bucaramanga, publicado originalmente bajo el mote de Efemérides colombianas por Fernando Bolívar Tinoco(1810-1898), sobrino de Bolívar, quien heredó el códice.

El Libertador había considerado a Napoleón un acabado ejemplo de político hasta que Bonaparte se hizo elegir Rey. Esto no gustó a Bolívar, quien estaba en París el día de la ascensión al trono de Bonaparte. Quizá por ello guardó silencio. Sin embargo no dejó de leer el Memorial de Santa Elena(1823) del conde Enmanuel de las Cases(1766-1842)14, una de las primeras biografías del Corso. Pero poco se refirió a Napoleón. Y esto por la razón ya apuntada en 1815 al escribir:

”Su espíritu de conquista es insaciable: él ha segado la flor de la juventud europea en los campos de batalla para llenar sus ambiciosos proyectos”(Escritos,t.VIII,p.69).

Allí está la discrepancia de Bolívar que pocos han visto, estampada a pocas semanas de la derrota de Napoleón en Waterloo(junio 15,1815), su caída del trono y de casi inmediata prisión por parte de los ingleses.

Sin embargo, era imposible que no fuera así, probablemente en julio de 1826, ni el mes ni el día ha podido ser precisado, en una carta a su amigo el abate Dominique De Pradt(1759-1837), escrita en francés, idioma que hablada, el Liberador le dice que “Napoleón est l’homme de L’imnensité” (Cartas, t.V,p.204), el hombre de la inmensidad. Sin duda era mucho lo que había meditado Bolívar a lo largo de los años sobre la estrella política de Bonaparte, finalmente abatida en el campo de Waterloo. Dos años después esto quedaría confirmado en sus confesiones a Perú de Lacroix en Bucaramanga. Pocos han notado, cosa que nos hizo ver el periodista José Ratto Ciarlo(1904-1998), que el mismo año de 1821, en que Napoleón falleció en Santa Elena, comenzó a subir y crecer plenamente la suerte política de Bolívar, iniciada en la batalla de Boyacá el 7 de agosto de 1819, con su triunfo en Carabobo el 24 de junio de 1821 y con el inicio de la Campaña del Sur al año siguiente, que le dio la libertad a Ecuador y Peru, tras lo cual se creó Bolivia. También en 1821 Panamá se sumó a la Gran Colombia como un provincia del nuevo país creado por Bolivar, llamado en la documentación Colombia(1819-1830), llamado más tarde por los historiadores la Gran Colombia, para no confundirla con Colombia, país que llevó ese nombre desde 1863.

Waterloo

El 18 de junio de 1815 fue el día del triunfo de los aliados contra Napoleón Bonaparte(1769-1821) en la batalla de Waterloo15, un lugar de Bélgica. Fue el suceso internacional más decisivo durante el paso de Bolívar exilado en Jamaica. Bolívar se hizo eco de las consecuencias de la gran batalla en misiva que dirigió al Presidente de las Provincias Unidas de Nueva Granada. La victoria de los opositores del Corso tuvo una consecuencia para Venezuela y Colombia: la organización de la expedición del general Pablo Morillo(1778-1837), esta llegó ese mismo año a Margarita y luego a Tierra Firme. Por ello no estaba equivocado el Libertador al afirmar “La suerte del mundo se ha decidido en Waterloo” (Escritos,t.VIII,p.69).

Al escribir esto meditaba el Libertador sobre las consecuencias de la caída de Bonaparte:

“Si Napoleón es bien recibido por la América del Norte, ésta será combatida por toda Europa...Si es la América del Sur la herida del rayo, por la llegada de Bonaparte, ¡desgraciados de nosotros, para siempre, si nuestra patria lo acoge con amistad¡. Su espíritu de conquista es insaciable: él ha segado la flor de la juventud europea en los campos de batalla para llenar sus ambiciosos proyectos; iguales designios lo conducirán al Nuevo Mundo, esperando, sin duda, aprovecharse de las discordias que dividen a la América para entronizarse en este grande imperio, aunque para ello haya de correr el resto de la sangre que queda en nuestras venas, como si la América no fuese ya harto desgraciada, harto aniquilada con la guerra de exterminio que le hace la España”(Escritos,t.VIII,p.69-70).

Tras Waterloo

Esta cita de la carta del Libertador que hemos hecho más arriba(Escritos,t.VIII,p.69), nos pone ante un hecho y ante una actitud de Bolívar ante el Corso: el suceso era que se esperaba en aquellos mismos días que Napoleón pasará a nuestro continente, hasta se le había preparado una casa en Nuevo Orleans como lo ha documentado Germán Arciniegas(1900-1999)16. Ello no llegó a suceder pero el vaticinio del Libertador es a todo lo largo de su carta correcto. No pasó Napoleón a América. Fue hecho prisionero por los ingleses y enviado, hasta su muerte, en 1821, a la isla de Santa Elena, en el Atlántico sur.

1Aquí hemos tenido a la vista estas dos biografías suyas: Hilaire Belloc: Napoléon. Buenos Aires: Sudamericana,1958.353 p. y André Maurois: Napoleón. Barcelona: Ediciones Destino,1965.159 p., al leer esta última anotamos en nuestro cuaderno de lecturas lo que sigue: “El gran error de Napoleón: no poner fin a la guerra, institucionalizar la Revolución en Francia, poner fin a los sueños quiméricos de un imperio mundial y más grave su error de acercarse a sus enemigos los Reyes en búsqueda de una esposa noble”(mayo 16,1982).

2Manuel Pérez Vila: “Entusiasmo y desencanto: un joven ante Napoleón” en Varios Autores: Bolívar en Francia,p.109-144. La referencia está en la p.131. La reminiscencia de sir Robert Ker Porter, que refiere Pérez Vila(p.128-129), no aparece en el libro de Ker Porter: Diario de un diplomático inglés en Venezuela, antes citado, sino en una carta personal escrita en Caracas(julio 16,1827) a su hermana Jane, tras escuchar el relato de que aquel hecho le hizo Bolívar en una conversación en Caracas ese mismo año.

3Daniel Florencio O’Leary: Memorias del General O’Leary,t.

4Hiran Paulding: Un rasgo de Bolívar en campaña. New York: Imprenta de de Don Juan de la Granja, 1835. 80 p., inserto en José Felix Blanco/Ramón Azpurua: Documentos para la historia de la vida pública del Libertador,t.IX,p.308-327, fuente de la cual proceden nuestras citas.

5Hiran Pauling: “Un rasgo de Bolívar en Campaña” en José Felix Blanco/Ramón Azpurua: Documentos para la historia de la vida pública del Libertador,t.IX,p.325.

6Louis Perú de Lacroix: Diario de Bucaramanga,p.67-68.

7Citado por Manuel Pérez Vila: “Entusiasmo y desencanto: un joven criollo ante Napoléon” en Varios Autores: Bolívar en Francia,p.129.

8Manuel Pérez Vila:”Entusiasmo y desencanto: un joven criollo ante Napoleón” en Varios Autores: Bolívar en Francia,p.129.

9Tomado de Tomás Cipriano Mosquera: Memoria sobre la vida del Libertador. New York: Imp. S.W. Benedict,1853. 106,56 p.

10 Felipe Larrazabal: Correspondencia general del Libertador Simón Bolívar,. de esta fundamental obra, la primera gran biografía de Bolívar que vio la luz, sólo se llegó a publicar la introducción: la Vida del Libertador Simón Bolívar, ya que la correspondencia compilada por Larrazabal se perdió en el naufragio en el cual su autor perdió la vida y todos sus papeles. Larrazabal no estuvo en París en 1804, no había nacido, ni llegó a conocer al Libertador ya que su familia regresó a Venezuela en 1830. Pero su libro, un clásico del tema y de la historiografía romántica venezolana, es obra bastantemente documentada. Su Vida del Libertador, fue publicada después de las obras de Mosquera(1853) y Delacroix(1869) pero antes de las Memorias de O’Leary(1879), en cuyo tomo XXVII(1883) está el relato del suceso. Don Felipe Larrazabal era el bisabuelo del expresidente contraalmirante Wolffgan Larazabal Ugueto(1911-2003).

11Manuel Pérez Vila: “Entusiasmo y desencanto de un joven criollo ante Napoleón” en Varios Autores: Bolívar en Francia,p.131

12Simón Rodríguez: “El Libertador del mediodía de América y sus compañeros de armas defendidos por un amigo de la causa social”, en sus Obras completas,t.II,p.189-361, de donde proceden nuestras citas. En este caso el pasaje está tomado del t.II,p.314. Los subrayados y las palabras en mayúsculas son del propio don Simón. La aclaración de la Monza, es de Pérez Vila.

13Manuel Pérez Vila: “Entusiasmo y desencanto: un joven criollo ante Napoleón” en Varios Autores: Bolívar en Francia,p.137.

14Hemos tenido a la vista esta edición: Conde de Las Cases: Memorial de Napoleón en Santa Elena. México: Fondo de Cultura Económica,1990.709 p.

15Son clásicas las descripciiones de la batalla de Waterloo que se leen en las novelas de Stendhal(1783-1842): La Cartuja de Parma. Madrid: Alianza Editorial,1997. 616 p. publicada en 1839 y en la de Victor Hugo(1802-1885): Los Miserables. Madrid: Biblioteca El Mundo,1999. 2 vols. impresa en 1862.

16Germán Arciniegas: Biografía del Caribe. Bogotá: Planeta,1993.501 p. La referencia está en la p.384.