Miércoles, 29 de Marzo de 2017

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Algunas Precisiones Sobre Don Rodríguez

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Por: Roberto Lovera De-Sola

Su Vida
Simón Rodríguez(1769-1854) fue un gran andariego solitario a lo largo de su vivir, ochenta y cinco años, aunque hay períodos de lo que sabemos nada o casi nada, pero lo que conocemos lo hacen una personalidad egregia de la latinoamérica de su tiempo. De su vida, lo que mejor conocemos, son estos períodos: desde el momento en que muy joven aparece, ya como docente, en el momento en que fue nombrado Maestro de la Escuela de Primeras Letras de Caracas(mayo 21,1791) hasta su renuncia(ocubre 19,1795) e inmediata salida desde La Guaira al exterior(noviembre 15,1795). De allí en adelante le perdemos la pista hasta 1802, una fecha que poco se ha considerado hasta hoy, ya que aquel año debió encontrarse con Simón Bolivar(1783-1830) en Paris, ambos vivían en la misma calle. Más documentado es el período 1804-1806, en que los dos Simones se encontraron en París y viajaron a Italia, se despidieron en el último año señalado. Pasaron diez y siete años hasta que Rodriguez volvió desde Europa, tomando un barco en Londres, se dirigió a la Nueva Granada. Estuvo en Bogotá hasta que se dirigió a encontrarse con el Libertador en Lima, el año 1825. En el interin fue cuando Bolivar, demasiado feliz por la presencia de su querido maestro en Colombia, le escribió, la celebre carta que le envió(enero 19,1824), llamada por la posteridad la Carta de Pativilca, sitio en donde Bolivar la dictó, primero a su edecán Diego Ibarra(1798-1852) y después a su secretario José Domingo Espinar(1791-1865). Este segundo dictado apareció años más tarde en un archivo, esta fue la que recibió don Simón Rodríguez, quien la guardó y al pie escribió, desde su puño y letra:

“No conservo esta carta por el honor que me hace, sino porque lo que hace a Bolívar. Confesar que me debía unas ideas que lo distinguían tanto, era probar que nada perdía en que lo supieran, porque su orgullo era el amor a la justicia”.

La Carta de Pativilca, como ha sido llamada, es una de las misivas fundamentales de Bolivar, por ello erró, el profesor Efrain Subero(1931-2007) cuando dijo de ella que era “ruidosa misiva…de tanto arrobo…exagerado reconocimiento a la influencia que Rodriguez tuvo en su formación”, criticando las hiperboles usadas, las cuales se justifican por la emoción de aquel momento, siempre fue una de las figuras centrales de su vida afectiva1. En aquel momento había pasado diez y nueve años. Ambos estuvieron juntos hasta que se despidieron en 1826 en Bolivia. No volvieron a verse. El profesor publicó cuatro años después un libro en defensa de su discípulo(1830), año en que también Bolivar falleció. Solo y sin los necesarios apoyos que el Libertador le hubiera dado, todavía don Simón vivió viente y ocho años más. Rindió la vida en Amapote, pueblo peruano(febrero 28,1854).

En varios cajones quedaron al fallecer sus breves libros, papeles y archivo, los que años más tarde desaparecieron en un incedio en Guayaquil.

Esta es la denominada Carta de Patilca:
“¡Oh mi maestro! ¡Oh mi amigo! ¡Oh mi Robinson!, Ud. en Colombia, Ud. en Bogotá, y nada me ha dicho, nada me ha escrito. Sin duda es Ud. el hombre más extraordinario del mundo; podría Ud. merecer otros epítetos, pero no quiero darlos por no ser descortés al saludar un huésped que viene del Viejo Mundo a visitar el nuevo; sí, a visitar su patria que ya no conoce, que tenía olvidada no en su corazón sino en su memoria. Nadie más que yo sabe lo que Ud. quiere a nuestra adorada Colombia. ¿Se acuerda Ud. cuando fuimos juntos al Monte Sacro en Roma, a jurar sobre aquella tierra santa la libertad de la patria? Ciertamente no habrá Ud. olvidado aquel día de eterna gloria para nosotros; día que anticipó, por decirlo así, un juramento profético a la misma esperanza que no debíamos tener.

Vd., Maestro mío, ¡cuánto debe haberme contemplado de cerca, aunque colocado a tan remota distancia!

¡Con qué avidez habrá seguido Ud. mis pasos; estos pasos dirigidos muy anticipadamente por Ud. mismo! Ud. formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso. Yo he seguido el sendero de Ud. me señaló. Ud. fue mi piloto aunque sentado sobre una de las playas de Europa. No puede Ud. figurarse cuan hondamente se han grabado en mi corazón las lecciones que Ud. me ha dado; no he podido jamás borrar siquiera una coma de las grandes sentencias que Ud. me ha regalado. Siempre presentes a mis ojos intelectuales, las he seguido como guías infalibles. En fin, Ud. ha visto mi conducta; Ud. ha visto mis pensamientos escritos, mi alma pintada en el papel, y Ud. no habrá dejado de decirse: Todo esto es mío, yo sembré esta planta, yo la regué, yo la enderecé tierna, ahora robusta, fuerte y fructífera, he aquí sus frutos; ellos son míos yo voy a saborear en el jardín que planté; voy gozar de la sombra de sus brazos amigos, porque mi derecho es imprescindible, privativo a todo.

Sí, mi amigo, Ud. está con nosotros; mil veces dichoso el día en que Ud. pisó las playas de Colombia. Un sabio, un justo mas, corona la frente de la erguida cabeza de Colombia. Yo desespero por saber qué designios, qué destino tiene Ud.; sobre todo mi impaciencia es mortal no pudiendo estrecharle en mi brazos; ya que no puedo yo volar hacia Ud. hágalo Ud. hacia mí; no perderá Ud. nada; contemplará Ud. con encanto la inmensa patria que tiene, labrada en la roca del despotismo por el buril victorioso de los libertadores, de lo hermanos de Ud. No, no se saciará la vista de Ud. delante de los cuadros de los colosos, de los tesoros, de los secretos, de los prodigios que encierra; abarca esta soberbia Colombia. Venga Ud. al Chimborazo; profane Ud. con su planta atrevida la escala de los titanes, la corona de la tierra, la amena inexpugnable del Universo nuevo. Desde tan alto tenderá Ud. la vista; y al observar el cielo y la tierra, admirando el pasmo de la creación terrena, podrá decir: dos eternidades me contemplan: la pasada y la que viene; y este trono de la naturaleza, idéntico a su autor, será tan duradero, indestructible y eterno como el Padre del Universo.

¿Desde dónde, pues, podrá decir Ud. otro tanto tan erguidamente? Amigo de la naturaleza, venga Ud. a preguntarle su edad, su vida y su esencia primitivas; Vd. no ha visto en este mundo caduco más que las reliquias y los desechos de la próvida Madre. Allá está encorvada con el peso de los años, de las enfermedades y del hálito pestífero de los hombres; aquí está doncella, inmaculada, hermosa, adornada por la mano misma del Criador. No, el tacto profano del hombre, todavía no ha marchitado sus divinos atractivos, sus gracias maravillosas, sus virtudes intactas.
Amigo, si tan irresistibles atractivos no impulsan a Ud. a un vuelo rápido hacia mí, ocurriré a un apetito más fuerte. La amistad invoco.
Presente Ud. esta carta al Vicepresidente; pídale Ud. dinero de mi parte, y venga Ud. a encontrarme.
Bolívar.
(Escritos,t.II,Vol.I,p.290-292)

Simon Rodríguez Visto Por Venezolanos
Previamente es necesario hacer algunas observaciones, todas respondidas como si fueran una cápsula, aunque su personalidad y pensamiento merecen más.

Hay que decir primero que la compresión de la personalidad y la lectura del escribir de Simón Rodríguez ha sido un largo periplo. Con relación a Venezuela el primer escrito suyo que fue conocido y divulgado aquí fue su Defensa de Bolivar2, impresa en Caracas, en 1916, en la editorial Bolívar, edición que se debió a Pedro Emilio Coll(1872-1947) ya que la imprenta donde se hizo era de su padre. Llevó un prólogo de Eloy Guillermo González(1873-1950). Esta edición despertó un gran interés en los medios intelectuales, de allí brotaron los estudios que le dedició Augusto Mijares(1897-1979), el segundo de sus estudiosos, después de Eloy Guillermo González(1873-1950), el tercero fue J.A.Cova(1898-1964). En el decurso del tiempo hay varias momentos subrayables para el conocimiento del gran pensador, después de los de Mijares, insertos en sus Hombres e ideas en América(1940); dos trabajos de Uslar Pietri, inserto el primero en sus Letras y hombres de Venezuela(1948) y uno segundo que se lee en sus Apuntes para retratos(1952)3. De los años sesenta nos viene su primera gran biografía, la que escribió Mercedes Alvarez Freites(1912-1968), es Simón Rodríguez tal cual fue(1966), profunda investigación, usa de documentación de primera mano, no siempre de fácil acceso, aunque ella logró, intuiciones, a partir de los papeles consultades, sobre los orígenes del pedagogo y de su hermano Cayetano, libro bien hecho, solo dos veces editado, y, desgraciadamente muy copiadas sus conclusiones, hechas, a veces, sin citar a su autora por quienes escribieron después de ella4.

También entre los análisis que se deben citar, además de los de Pedro Grases(1909-2004),que estableció lo relativo a la traducción por Simón Rodriguez, de la Atala, de Chateaubraund, al castellano, se debe citar la esclarecida interpretación realizada por el filóso Juan David Gracía Bacca(1901-1991), Simón Rodríguez, pensador para América(1978).

El mismo periodo de las interpretaciones de Mijares, Uslar Pietri y Cova, década del cincuenta del siglo pasado, datan la publicación de Sociedades americanas, la primera hecha en nuesro país, que debimos a un constante deslumbrado por su pensamiento, el historiador J.A.Cova(1898-1964). Pero el hecho central, logrado en 1954, fue la compilación, la primera y desiiva hecha por Pedro Grases en las Obras del caraqueño, impresas en tres tomos, el tercero de 1958. Es en esta obra que debemos el conocimiento que tenemos de don Simón, la segunda edición de este largo trabajo se hizo en 1975, las Obras completas, en las cuales no se indicó como correspondía quien era el compilador y prologuista, el maestro Grases. Desde las ediciones de todo el escribir de Rodríguez que logró Grases dirigiéndose a bibliotecas y centros de investigacón en América Latina, los Estados Unidos y Europa, fue desde donde partieron los estudios e interpretaciones hechos en las útimas décadas. Lo hecho por Grases fue esencial porque hasta 1954, salvo excepciones era poco lo que se conocía de aquellas concepciones, máxime que los diversos cajones con su archivo que queron tras su muerte en Guayquil se habían perdido en un incendio. El punto de partido de Grases fueron los libros del propio don Simón, breves y sstanciosos, impresos durante su vida en imprenta latinoamericanas, Sociedades americanas, es libro principal, de gran densidad, plenamente viva hoy en día, logró hacer aquel pensador andariego varias ediciones, en cada una de las cuales amplió la esfera de sus meditaciones(1828,1840,1842) que en verdad es el mismo volumen que fue ampliado en cada edición(28 páginas en 1828; 82 páginas en 1840; 117 páginas en 1842). Todo ese proceso no sólo nos enseñan la forma como fue ampliando su meditación sino las dificultades económicas para financiar sus ediciones. Sociedad americanas fue la primera obra impresa por don Simón; en 1830 apareció, también escrito en 1828, el libro sobre su famoso alumno, El Libertador del mediodía de América y sus compañeros de armas defendidos por un amigo de la causa social(1830) que es el mismo impreso en Caracas, en 1916, como Defensa de Bolívar; Concatenado con Sociedades anericanas es Luces y virtudes sociales(1834; 2ª.ed.1840). Creemos que se debe subrayar, lo que explica su formación intelectual, fue el uso del aforismo en la exposición de su pensamiento. De la lectura de estos escritos se debe partir para comprender a aquel espíritu tan particular, aunque no dejó de ser excéntrico, una manera de ser que hay que tener en cuenta.

En cuanto a los nuevos hallazgos biográficos, ya intuidos por Mercedes Alvarez Freites, se logró la documentación que precisó que ni Simón Rodríguez ni su hermano Cayetano Carreño eran hijos expósitos, como siempre se dijo, pese a que en la partida de nacimiento y matrimonio así se diga. Fueron los hijos del sacerdote Alejandro Carreño(1726-1791) y Rosalía Rodríguez(1743-c1800). El era Canónigo de la Catedral de Caracas y figura destacada en todo lo relacionado con la música que se interpretaba en la Catedral de Caracas, asiento del Cabildo Eclesiástico, del que Alejandro Carreño era miembro, por lo tanto ambos eran Carreño Rodríguez. De hecho Andrés Bello(1781-1865), vecino de los Carreño Rodríguez, en la calle de Mercedes a Luneta, quien los conocció muy bien, había advertido a sus discípulos chilenos que Rodríguez era hijo de una sacerdote. Razón, para nosotros, de que el bautismo de don Simón no haya sido en la iglesia de Altagracia, feligresía a la que prrtencía su familia, sino en la iglesia de La Candelaria, seguramente, conjeturamos, como un especial pedido a de don Alejandro a su colega sacerdote párroco de La Candelaria, en esa parroquia encontró, el poeta Miguel Marquez(1955), la partida de baustismo de Simón Rodríguez, está en el Libro de Bautismos de aquella iglesia correspondiente al al 14 de noviembre de 1769, fecha del bautismo, en donde se lee que su nombre era Simón Narciso Rodríguez, en verdad se llamó Simón Narciso Carreño Rodríguez, ambos apellidos aparecen en varios documentos relacionados con él, el uso constante del apellido Rodríguez era una costumbre de la época, en ella las personas escogían sus apellidos de los que pertenecían a su estirpe, en el caso del educador el de su mamá.

Aunque hombre de pocos recursos fue Rodríguez hombre bien formado desde sus días en Caracas y sabio coocedor de la conducta humana, como veremos, especialmente en lo relacionado con Simón Bolívar(1783-1830), su presencia fue salvadora para aquel, sobre todo en dos de sus decisivos crisis psicológicas: la de la adolecencia(1795) y la de la viudez(1803), sobre todo desde el encuentro entre ambos en París(1804).

Educador
Sobre el ideario educativo de don Simón Rodríguez, razón de toda su vida, hay sobre modo de educar que tenía aquel gran maestro, hay que señalar que también el propio Simón Bolívar(1783-1830), sino no estaba en desacuerco con su maestro, en este campo si miraba, como el estadista que era, estos hechos de otra manera, tanto que trajo al educador inglés Joseph Lancaster(1778-1838) para que asumiera la educación a través de las escuelas mutuas que había fundando en Inglaterra. Y, sobre las practicas lancasterianas, también disentía, como el propio don Simón, don Andrés Bello(1781-1865), lo hizo en un ponderado análisis5.

Entre las personas del período de la vida de don Simón él es uno de que más nutrido pensamiento nos dejó, tanto que no hay cosa más interesante que estudiarlo, siempre nos enriquece y nos hace darnos cuenta la excelencia del ideario pedagico que tuvimos a fines del siglo XVIII, a la luz de la Ilustración española, que fue, en su caso, su fuente. Después, pasada la guerra emnacipadora, a partir de sus Sociedades americanas, su libro mayor, sin dejar de meditar sobre el fenómeno educativo, enriqueció de tal forma al pensamiento latinoamericano que es ineludible su estudio y examen, siempre que se haga desde un ángulo crítico.

Debemos también comprender para entender su desarrollo que si bien fue realizado en Caracas para él fueron fundamental todos los libros del pensamiento de la Ilustración española que don Feliciano Palacios(1730-1793), abuelo de Simón Bolívar, de quien don Simón era amanuense, le encargó a España los libros que el pedagogo requería en Caracas, lo hizo, a través de su hijo don Esteban Palacios y Blanco(1763-1830) quien vivía allá, unos de estos envíos estuvo formado por tantas obras que su costo, dice don Esteban a su padre, pasó de los 2000 pesos. Fueron esas lecturas y estudios los que subyacen en las páginas de su famoso informe Estado actual de la Escuela y nuevo establecimiento de ella(1794), este es uno de los grandes documentos del pensamiento de la Ilustración en Venezuela, de importancia como las Ordenanzas del licenciado Miguel José Sanz(1756-1814), el Arca de Letras y Teatro Universal, de fray Juan Antonio Navarrete(1749-1814)6 y, desde luego, los papeles de aquella indole que se pueden leer en el Archivo de Miranda, o todo el conjunto de su Diario, iniciado en 1771.

El informe de Rodríguez y todas sus piezas anexas, suscitadas por su discusión en el Cabildo de Caracas, que lo aprobó, y más tarde en la Real Audiencia de Caracas, la que al parecer no llegó a pronunciarse, nos explican claramente su ideario y las bases de sus pensamiento educativo, el cual solo puede ser entendido dentro del contexto del pensamiento ilustrado hispano. Nos indica que para nada era don Simón un improvisado, ni como docente que era de la Escuela de Primeras Letras sostenida por el Ayuntamiento, no era su director como se ha dicho, escuela en la cual fue profesor de Simón Bolívar y otros niños Mantuanos. En este orden de ideas, también fue Simón Rodríquez quien propuso al Ayantamiento la creación de la Escuela Pública para Niñas(noviembre 11,1793), en una época en que solo existía la creada por el canónigo don Simón Malpica(1714-1776), que era privada. Fue de tal riqueza el ideario que Simón Rodríguez sostenía que tuvo en cuenta casi todo: como el mobiliario que debía tener la Escuela de Primeras Letras, los libros requeridos por los niños. Lo que fue este maestro lo podemos deducir, argumentadamente, gracias al destacado estudio de todos estos puntos que hizo el profesor Gustavo Adolfo Ruiz(1918-1993) en su Simón Rodríguez maestro de primeras letras(1990), aun no bien leído y comprendido en todas sus concuencias.

Sobre su impronta como maestro y persona cercana a Simón Bolivar, terapeuta lo llamó Moisés Feldman(1923-1995), volveremos en la segunda parte de este artículo.

1795: Su Salida de Venzuela
Sobre su salida de Caracas, en 1795 y no dos años más tarde, debemos observar: aquel mismo año, el 19 de octubre 1795 Simón Rodríguez renunció a su cargo de maestro de la Escuela de Primeras Letras7.

Sobre su salida hay dos razones que podrían señalarse: pudo haber salido de Caracas: frustrado al no lograr la completa aprobación de sus planes de reforma escolar, no por parte del Ayuntamiento, a quien se lo presentó, este lo aprobó, sino a través de la Real Audiencia la que no lo aprobó. Pero hay una segunda: era posible que don Simón pensara en viajar en búsqueda de un mayor espacio para el desarrollo de su vocación docente y, sin duda, libertaria. Por ello, no en 1797, como se ha sugerido sin fundamento, sino aquel mismo año de 1795, de lo que tenemos constancia documental precisa: dejó Caracas el 11 de noviembre y el 15 de noviembre se enmarcó con destino a Jamaica. Esto lo conocemos porque su hermano Cayetano, en cuya casa vivía Simón Rodríguez con su espoa, en una especie de diario que llevaba, y cuyo bisnieto el doctor Luis Pérez Carreño(1866-1932) conservó, lo denominó “cuadernillo de apuntaciones”. Allí están las fechas exactas de su partida desde Caracas a La Guaira y de allí al exterior. Esto lo conocemos hoy porque el profesor Gustavo Adolfo Ruiz(1918-1993), cuyos estudios sobre este período de la vida de don Simón, especialmente a su acción como maestro y reformador, son esenciales, lo encontró publicado en un artículo de don Manuel Landaeta Rosales(1847-1920), el mayor documentalista venezolano de la época, quien encontró aquellas anotaciones de don Cayetano y las publicó8.

1797: No Participó en la Conspiración de Picornell, Gual y España
La precisión de la fecha de su salida de Venezuela, tiene especial importancia ya que con ello queda sin fundamento alguno la posible participación de don Simón en la Conspiración de Picornell, Gual y España, sucedida en 1797, en la que no pudo participar Rodríguez por haber dejado Venezuela, en las fechas indicadas, dos años antes. Además, aquel 15 de noviembre faltaban aun diez meses para la llegada a La Guaira de Juan Bautista Picornell y Gomilla(1759-1825) el ideólogo y propulsor de la rebelión, que ya cruzaba por la mente de algunos de sus participantes como Gual y España, pero que se hizo activa con su presencia e ideas del malorquín, aunque no se realizó por haber sido delatada varios días antes(julio 13,1797) de que se iniciara, cosa que debía haber sucedido, el 15 de julio. Esto indica que Simón Rodríguez no pudo haber participado en ella por hallarse fuera del país desde hacía dos años. Ello no excusa decir que las ideas pro independentistas no tuvieran eco, desde antes, en la mente de don Simón. Por ello, afirmar, que ignoramos a que se dedicó Rodrpiguez en los siguientes dos años, pasados después de su renuncia al cargo de maestro, no tiene sentido, porque la respuesta la conocemos claramente: había salido de Venezuela, abandonando la esposa y la familia, y nunca retornando más. El 13 de julio de 1797 fue descubierta la Conspiración de Picornell, Gual y España. Nunca se ha podido probar la participación en ella de Simón Rodríguez por no haber participado en ella, aunque sin duda ya se encontraba en contra del régimen real. Pese a todo, la abortada rebelión de 1797 es, después del proyecto independentista de Miranda(1780 y 1784), el movimiento más importante, por su cariz ideológico desde el cual se espiga el proceso hacia la emancipación de Venezuela.

Sólo sabemos de Rodríguez que el 11 de noviembre de 1797 pasó a La Guiara donde el 15 del mismo mes se embarcó y se dirigió a Jamaica. Nunca volvería a Venezuela. Su transmutación fue tan rotunda que hasta se cambió el nombre. En adelante sería Samuel Robinson, un eco de sus lecturas de Daniel Defoe(c1660-1731), del Robinson Cruzoe (1719), en particular.

Hasta 1804
Desde ese año 1795 hasta 1804, cuando se encontró en París, con Simón Bolívar, poco sabemos, aunque es posible que se hayan encontrado en la Ciudad Luz en 1802, durante el primer viaje del alumno a aquella urbe, que lo deslumbró, como el mismo lo dijo en una carta a su querido amigo Alejandro Dehollain(Santander:abril 12,1802), pues ambos Simones residían en la misma calle, la rue St.Honoré, Rodriguez en el número 63 y Bolívar en el numero 1497. El sitio, porque así son las coinciencias de la historia, tales sus Hados, fue la última residencia parisina de don Francisco de Miranda(1750-1816), asunto bien documentado, como lo reveló Paúl Verna(1927-1995), quien precisió todo lo decimos y sugirió el casi seguro encuentro de 18029.


1Efraín Subero: Bolivar escritor. Caracas: Cuadernos Lagoven,1983.275 p. Las citas proceden de la p.87. Lo relativo a las hiperboles se lee en la p. 15. La carta del Liberador a Rodriguez, que es siempre impactante, se encuentra en Simón Bolivar: Escritos del Libertador. Caracas: Sociedad Bolivariana de Venezuela/Academia Nacional de la Historia,1964.2011. 33 vols. Está en el t.II,Vol.I,p.290-292, esta fue la que fue dictada a su edecán Diego Ibarra. La otra copia,conservaba en la Biblioteca Lylly, Universidad de Indiana, Bloomington, Indiana, Estados Unidos, en letra de su secretario José Domingo Espinar está en los mismos Escritos del Libertador,t.III,Vol.II,,p.295-297. El comentario de Simón Rodríguez sobre la misiva se lee en la p. 297.

2Simón Rodríguez: Defensa de Bolívar. Prologo: Eloy Guillermo González. Caracas: Imp.Bolivar,1916. XII,179 p. Las obras de Simón Rodríguez publicadas durante su vida, todas fuera de nuestro país, fueron Sociedades americanas en 1828: cómo serán y cómo podran ser en los siglos venideros. Arequipa:spi,1828 28 p.; 2ª.ed.Valparaíso: Imp.del Mercurio,1840,82 p., 3ra.ed. Lima:Imp. del Comeercio,1842. 117 p.; El Libertador del mediodía de América y sus compañeros de armas defendidos por un amigo de la causa social. Arequipa: Imp.Pública, 1830.IV, 158 p., esta es la misma, impresa en Caracas, como Defensa de Bolívar; Luces y Virtudes Sociales. Concepión, Chile: spi, 1834. 75 p.;2ª.ed. Valparapio: Imp. del Mercurio,1840. 82 p, y la traducción de Francisco-Augusto Chateaubriand. Traducida por Samuel Robinson. Paris: 1801. Simón Rodriguez: Escritos de Simón Rodríguez. Estudio preliminar: Arturo Uslar Pietri. Compilación y notas: Pedro Grases. Caracas: Sociedad Bolivariana de Venezuela, 1954-1958. 3 vols.Todas las citas directas de Simón Rodríguez que haremos a lo largo de estas hojas proceden de sus Obras completas. Compilación: Pedro Grases. Bibliografía: Manuel Pérez Vila. Caracas: Universidad Simón Rodríguez,1975. 2 vols.

3Uno de los mas antiguos estudios que cnocemos es que publicó en Caracas, en 1877, don Ramón Azpurua, tomado de El Comercio, de Lima. Lo inserto en sus Biografías de hombres notables de hispanoamérica.2ª.ed.Caracas: Ediciones Mario González, 1977. 4 vols. Ver:”Simpon Rodríguez”(t.II,p.99-101), tiene esta edición notas acaratorias de Manuel Pérez Vila(t.II,p.529-530), donde aclara la verdadera fecha de nacimiento y el lugar de la muerte del gran caraqueño. Los mejores estudios sobre nuestro personaje son para nosotros: Augusto Mijares: Hombres e ideas en América. Caracas: Escuela Técnica Industrial,1940.230 p. Ver:”Cuando el maestro del Libertador quiso ser el maestro de los niños pobres”(p.143-150); “Don Simón Rodríguez, psicologo”(p.151-160); “La conversión de don Simón Rodríguez”(p.161-172);Arturo Uslar Pietri: Letras y hombres de Venezuela.2ª.ed.aum. Caracas: Edime,1958.345 p. Ver: “Simón Rodríguez, el adelantado”(p.67-95); Arturo Uslar Pietri: Apuntes para retratos. Caracas: Asoaciación de Escritores Venezolanos,1952. 107 p. Ver:”Simón Rodriguez, el desconocido”(p.30-34), el mismo volumen está en sus Obras selectas. Caracas: Edime,1953. XVI,1383 p. Ver: “Simón Rodríguez, el desconocido”(p.998-1001); Mariano Picón Salas: 1941; Cinco discursos sobre el pasado y presente de la nación venezolana. Caracas: Editorial La Torre,1940.142 p. Ver:”Notas sobre el problema de nuestra cultura”(p.128-153), dentro del cual nos interesa la parte titulada “Tres pensadores venezolanos”, uno de los cuales es don Simón. Este estudio se lee tambipen en su Suma de Venezuela.2ª.ed.aum.Caracas: Monte Ávila Editores,1988. X,469 p. Ver: “Notas sobre el problema de nuestra cultura”(p.103-123), lo que seguimos aquí es el capítulo “Tres pensadores venezolanos”(p.108-115);Mariano Picón Salas: Simón Rodríguez. Caracas: Ediciones de la Fundación Eugenio Mendoza,1953.58 p., inserto ahora en sus Biografías. Prólogo: Pedro Grases. Edición crítica: Cristian Álvarez. Caracas: Monte Ávila Editores2006. XXV,771 p. Ver: “Simón Rodriguez”(p.691-722); Arturo Guevara: Espejo de justicia. Esbvozo psiquiátrico social de don Simón Rodríguez. Caracas: Imp.Nacional,1954. 622 p.;2ª.ed. Caracas: Universidad Simón Rodríguez,1977. 575 p.; Pedro Grases: La primera versión castellana de Atala.. Caracas: Cromotip, 1955. 42 p.; Nuevos temas de de bibliografía yn cultura venezollanas. Maracaibo: Universidad del Zulia,1960;2ª.ed.Mérida: Universidad de Los Andes,1967, en donde está “Los escritos de Simón Rodríguez”; La peripecia bibliográfica de Simón Rodríguez. Caracas: Universidad Simón Rodríguez,1979 y en sus Obras. Barcelona-Caracas: Seix Barral, 1981-2002. 21 vols. Ver: “Simón Rodríguez”(t. V,p.135-182), volumen titulado La tradición humanística, en donde están todos los estudios que dedicó a Simón Rodríguez, fue la edición de los Escritos de Simón Rodríguez, hechos por Grases, lo que permitió el conocimiento actual que tenemos del escribir de don Simón, esta obra tuvo dos ediciones más como Simón Rodríguez: Obras completas, de las cuales se suprimió el nombre de Grases, su verdadero compilador y prologuista, cosa que hicieron los profesores Alfonzo Rumazo González y Pedro Díaz Seijas, quienes estuvieron al mando de la edición de 1975, ellos hicieron visible claramente aquello de deshonrrar no honrra, que fue lo hicieron y lograrron; Mercedes Alvarez Freites: Simón Rodríguez tal cual fue. Caracas: Ediciones del Cuarricentenario de Caracas,1966. 344 p., esclarecedora biografía; Germán Carrera Damas: Simón Rodríguez, hombre de tres siglos. Caracas: Concejo Municipal del Distrito Federal,1971.28 p., está en su Validación del pasado. Caracas: Univerisdad Central de Venezuela,1975. 230 p. Ver:”Simón Rodríguez: hombre de tres siglos”(p.23-35) y “El sentido profeundo de un fracaso”(p.37-47); Alfonso Rumazo González: Simón Rodríguez, maestro de América. Caracas: Universidad Simón Rodrpiguez,1976. 302 p., inserta también en sus 8 grandes biografías. Caracas: Ediciones de la Presidiencia de la República, 1993,t.III,p.293-636; Blas Bruni Celli: Reflexiones sobre Simón Rodríguez. Caracas: Universidad Simón Rodríguez,1976. 24 p..; Acta de puntos y actas de oración. Caracas: Avilarte,1977. 473 p. Ver:”Refkexionbes sobre Simón Rodríguez”(p.65-86); Juan David García Bacca: Simón Rodríguez, pensador para América. 2ª.ed. Prólogo: José Luis Salcedo Bastardo. Caracas: Academia Nacional de la Historia,1981.101 p. ;Moisés Feldman: Las crisis psicológica de Simón Bolivar.2ª.ed.Prólogo: Rioberto Lovera De-Sola. Caracas: Fundarte,1992. 115 p.; Moises Feldman: Creatividad, humanísmo y psicoterapia. De Sócrates a Freud. Caracas: Editorial Médica Venezolana, 1993. 144 p. Ver:”Bolívar y Simón Rodriguez”(p.102-103); Moisés Feldman: “Aspectos psicopatologicos de Reverón” en Varios Autores: Armando Reverón: 10 ensayos. Caracas: Concejo Municipal del Distrito Federal,1975,p.153-163. Ver “Armando Reverón y Simón Rodríguez”(p.159-160); José Luis Salcedo Bastardo:Andrés Bello americano y otras luces sbre la Independencia. Caracas: Academia Nacional de la Historia,1982.270 p. Ver:”Simón Rodríguez: listo para una nueva aventura”(p.215-225) y “Seguimos tras tu huella”(p.227-234); Aureo Yepez Castillo: La educación primaria en Caracas eb la época de Bolívar. Caracas: Academia Nacional de la Historia,1985.582 p.; Gustavo Adolfo Ruiz: Simón Rodriguez Maestro de Escuela de priemras letras. Caracas: Academia Nacional de la Historia,1990.301 p.: Gustavo Aldolfo Ruiz: La educación de Bolivar. Contratapa: Ildefonso Leal. Caracas: Fondo Editorial Tropycos,1991. 164 p., estudios decisivos ambos; Rafael Fernández Heres: La educación venezolana bajo el signo de la Ilustración,1770.1870. Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1995.738 p.; Rafael Fernandez Heres:Simón Rodriguez. Caracas: El Nacional/Banco del Caribem2005. 128 p., fundamental aportación y serena lectura del pensamientio educativo del autor estudiado; Susana Rotker: Bravo pueblo. Poder, utopía y violencia.Caracas: Ediciones La Nave Va,2005. 221 p. Ver:”Juramento del Monte Sacro: la identidad como negación de la historia”(p.87-97) y “Simón Rodriguez: la carcajada mas seria del siglo XIX”(p.99-117).

4De la consideración de su obra han surgido varias obras literarias, todas impecables, como el protagonista que las inspiró, tal las novelas históricas de Arturo Uslar Pietri: La isla de Robinson. Barcelona: Seix Baral,1981. 357 p. y la del escritor cubano Reinaldo Arenas(1943): El mundo alucinante.Caracas: Monte Ávila Editores,1982. 313 p., cuya primera edición fue impresa en México, por la Editorial Diógenes, en 1969, en la cual traza el paralelismo entre Simón Rodríguez y su amigo mexicano fray Servando Teresa de Mier(1763-1827), estas tienen como fundamento el libro de fray Servando Teresa de Mier: Memorias.Presentación: Oscar Rodríguez Ortiz. Caracas: Biblioteca Ayacucho,1994.281 p. Para los lectores venezolanos, que los descubrimos entonces fue a través de esta fascinante novela que supimos de la existencia del ese gran escritor que fue el cubano. Le han seguido, en el orden literario, las piezas teatrales de José Manuel Peleaz:S. Robinson. Texto. Caracas: Solistas de Venezuela,1983. Páginas sin numerar, puesta en escena, numerosas veces, por nuestro primer actor don Rafael Briceño(1922-2001); Isaac Chocrón(1930-2011): Simón. Caracas: Alfadil, 1983. 72 p. representada por Fausto Verdial y Flavio Caballero, bajo la dirección de José Ignacio Cabrujas; José Antonio Rial(1912-2009): Bolivar/Arcadio. Caracas: Monte Ávila Editores,1986. 165 p., representada por el Grupo Rajatabla, bajo la dirección de Carlos Giménez, estrenada en el Teatro Bellas Artes, Maracaibo, el 3 de marzo 1982, pasando inmediatamente al Teatro Municipal de Caracas. En ella Bolivar fue encarnado por Roberto Moll y Simón Rodríguez por José Tejera, cuando llegamos a ver la pieza en la última sala recordamos que allí nos esperaba nuestra actriz Marisela Leandro, ser entrañable para nosotrros, entonces y ahora; Gregorio Bonmatí(1943-2000): Rodríguez. Pieza en cuatro actos. Caracas: Fundarte,1988.212 p.

5Andrés Bello: Obras completas. Caracas: La Casa de Bello,1981-1986. 26 vols. Ver en este caso su informe sobre el método de Lancaster enviado(septiembre 11,1820) a Antonio José de Irisarri, el cual se puede leer en la obra que citamos,t.XXII,p.613-615.

6Juan Antonio Navarrete: Arca de letras y teatro universal. Edición critica y prólogo: Blas Bruni Celli.Prólogo: Guillermo Morón. Caracas: Academia Nacional de la Historia,1993. 2 vols.

7La renuncia está en Simón Rodríguez: Obras completas,t.I,p.145-147.

8Manuel Landaeta Rosales: “Los tutores de Bolivar”, en El Universal, Caracas:julio 24, 1916, cuya parte más importante cita Gustavo Adolfo Ruiz en su, inmensamente sugerente libro, Simón Rodrígyez, maestro de Escuela de Pirmeras Letras. Caracas: Academia Nacional de la Historia,1990. 301 p. La referencia se lee en la p. 208. Los datos relativos a la conspiración de La Guaira provinen de Casto Fulgencio López: Juan de Picornell y la Conspiración de Gual y España. Caracas: Ediciones Nueva Cádiz,1955.440 p. Ver las p.61 y147-159.

9Paul Verna: El día que Bolívar…44 crónicas sobre temas poco conocidos, desconocidos o inéditos de la vida de Simón Bolivar. Caracas: Academia Nacional de la Historia,1991. 276 p. Ver:”Se alojó en la misma y última residencia de Miranda en París”(p.157-161). En el mismo libro está “Escribió su poema de amor a Paris”(p.11-13). Aquí se lee el fragmento de la carta de Bolivar sobre París, misiva que no está en las obras del Libertador ya que su original fue comprado, en París, en 1978, en la tienda de un anticuario, para el estado veezolano, por el doctor Arturo Uslar Pietri, nuestro embajador en la Unesco entonces. Fueron impresas como Simón Bolivar: Siete cartas inéditas del Libertador. Caracas: Ediciones de la Presidencia de la República,1979. 30 p. e insertas como epilogo a Rufino Blanco Fombona: Mocedades de Bolívar. Caracas: Monte Ávila Editores,1989,p.193-206. La cita en este caso procede de la p.195.