Martes, 19 de Septiembre de 2017

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Actos de Salvajismo - Milagros Socorro

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Por: R.J.Lovera De-Sola

Quizá sobre decir que nos da gusto otra vez recibir en nuestro Círculo de Lectores a Milagros Socorro, entre otras cosas por lo que ella significa en la peripecia del país: una valerosa mujer periodista que ha atrapado en sus crónicas y reportajes todo el suceder de estos años trágicos. Ser valiente ha sido Milagros Socorro en cada hora, siempre nos ha enseñado a través de sus trabajos cómo y por que la democracia debe ser preservada contra el ataque el autoritarismo que padecemos y además, lo que es esencial, cómo la democracia, el sistema de libertades públicas y la práctica de los derechos humanos constituyen el sistema de vida de los venezolanos.

Esta tarde nos reunimos para volver a asomarnos al escribir de Milagros Socorro creadora, a la mujer de letras. Y lo hacemos a través de ese sabroso haz de narraciones cortas que constituye su segundo libro de relatos Actos de salvajismo.(Cumaná: Universidad de Oriente, 1999. 103 p.) que ahora aparece en su segunda edición cuidadosamente revisada y ampliada como Actos de salvajismo y otros relatos(Caracas: Mondadori, 2009. 157 p.) ahora con cinco relatos nuevos, producto de su trabajo de estos últimos años, que no estaban en la edición príncipe que sin embargo, en su momento, nos hizo ver el significado del lugar que ya ocupaba su autora en nuestra literatura.

Aquí en sus Actos de salvajismo y otros relatos de alguna forma continua los asedios que hallamos en su primer libro de cuentos, Una atmósfera de viaje(Maracaibo: Universidad del Zulia,1991. 168 p.), del cual nuestra crítica celebró en todo momento el cuento “A través de un oboe”: en aquel volumen como el que hoy comentamos está lo que define a esta escritora: el trazo rápido al escribir, las descripciones en pocas palabras, la heterosexualidad, la sensualidad a veces desbordada, el bordeo de lo erótico con la imaginación, la inquietante mirada de la mujer que desea al hombre, la vivencia del placer sexual con el varón, la mujer que sabe gustar de las esencias de lo masculino a través de la piel del hombre, la piel misma, “se le impuso la certeza de que la emanación que había enloquecido a Juan provenía justamente de su cuerpo”(p.32) se lee en “Cambio de guardia”. En “Cerca del borde” leemos “con frecuencia me esfuerzo por establecer un límite exacto entre lo que en verdad sucedió y lo que mi memoria ha añadido”(p.85), este columpiarse, propio del creador, entre aquello que sucedió, o le sucedió, y aquello que su imaginación crea en el proceso de escribir ficciones. Así a veces trabaja con “un recuerdo vago”(p.13) como leemos en “Naturaleza muerta con botella de whisky”. Por ello también las memorias “se atraen, se repelen, se encuentran, se extravían”(p.20) como se dice en “Lección de baile”. Sin embargo, no entendemos porque en esta nueva edición de estos Actos de salvajismo y otros relatos fue eliminado uno de los mejores de la primera edición de esta hermosa gavilla de narraciones “La puerta entreabierta”. Ya que este, en todo el conjunto, brillaba en aquella edición por su intensidad y belleza, por su honda carnadura erótica, por ser un relato que contiene otro dentro de si, como en una matrioska rusa, por su brevedad, apenas dos páginas. Además de ser destacada pieza erótica en nuestras letras de ese género “La puerta entreabierta” es para nosotros asiduos lectores de cuentos un feliz hallazgo.

También sacó de esta edición “Instantánea N/ 1”, de solo una cuartilla, la brevedad siempre es un complejo sendero, un arte, sino que nos lo diga nada menos que Anton Chejov(1860-1904) maestro indisputado en su cultivo.

En muchos de estos relatos la sensualidad siempre está presente. Tal “Lección de baile” en donde se nos enseña que significa que un hombre y una mujer bailen juntos porque en todo momento los dos “se atraen, se repelen, se encuentran, se extravían. Todo para volverse a juntar sobre el aceite de la ola que brota de una trompeta”(p.20). Así “cuando una mujer baila con un hombre debe estar entrenada para escuchar dos músicas: la que sale de los altavoces y que la que emana de los músculos de él, es decir, la que percibe él y se interpreta según su eficiencia. No te arredres pero la verdad es que una mujer casi nunca baila con un hombre; lo hace con una arqueología de tonalidades: la que él oye; la que él vio bailar a sus padres u observa en sus vecinos de pista; la que su conformación ósea le permite; la que el porcentaje de grasa distribuida en su cuerpo le concede; la que lo agita desde el fondo de su deseo”(p.17-18), “puedes olvidar todo cuanto te he dicho, excepto una cosa: lo que ocurre durante el baile, si algo ocurre, es cosa de dos”(p.21). Este es un cuento memorable por su hondo sentido sensual, es único también por su tema en nuestra cuentística.
Otras instancias encontramos en narraciones como “El enigma de la piel rosada” en donde el tedio, lo siempre igual, la misma conversación ata a los seres; en “Escenas contra la pared” podría haberse producido un incesto. ¿Es este real o figurado o sólo consecuencia de la “luminolepsia”?. Y en “El azul de ignición” es un descubrimiento: la homosexualidad del suegro, algo inesperado, nunca se sabe dice el personaje “cuándo va a sobrevenir el acontecimiento que nos torcerá la vida”(p.55). Toda esta narración está contada dentro de una atmósfera tibia, con el sopor del calor tropical.

“Cuento de navidad” y “La dulce pena de vivir” nos relatan dos encuentros. En el primero es el mil veces fantaseado tropezón con Joe di Maggio(1914-1999), que tiene una maracucha ya entrada en años. Para ella el gran astro de base ball y el hombre que más amó a Marilyn Monroe(1926-1962), pero sin lograr entenderla, su machismo de latino de lo impidió, pero la quiso, por ella lloró, hay una foto estremecedora que lo registra en el entierro de la bella actriz, la fotografía más doloroso de un ser humano que hallamos visto. Por ello para la protagonista de este cuento Joe es un ser legendario y por ello trama su topetón,¿real o imaginario?, con él en una helada noche neoyorkina.

En cambio en “La dulce pena de vivir” es la visión a través de la televisión del cantante Sandro(1945-2010), quien llenó de fantasías a las muchachas de fines de los sesenta. A los varones no les gustaba por hallarlo demasiado amanerado, ya que no comprendían que sus gestos eran producto de los matices del arte teatral, de la expresión corporal, como también lo hacía en aquellos años el baladista español Raphael. Y no venían a Sandro con buenos ojos un tanto por celos también: todas sus amigas miraban a Sandro y no a sus amigos de carne y hueso. Todo eso que nos narra Milagros Socorro en “La dulce pena de vivir”: se produce en el tono gris de un día cualquiera, por allá en los verdes lugares de la Perijá, entrañables para su autora.

Ahora al reeditar a sus Actos de Salvajismo y otros relatos Milagros Socorro lo ha ampliado añadiendo cinco nuevas narraciones.

“Las tres hermanas Lecuna” es un apólogo a alguien sucedido, la crónica de la decadencia familiar, concebido con finos trazos de humor.

En “¿Alguien tiene una moneda?” se entrecruzan la angustia por el amado esposo enfermo que padece una mujer con la forma con la que la estremece y conmueve su piel “la llamarada de su deseo” sexual(p.101) cuya “ferocidad”(p.106) es tal que requiere ser saciado, ello en medio del “aire hirviente de Maracaibo”(p.104). Es esta una historia sintomática del universo imaginativo de su autora en el cual esas historias en donde se entrecruzan amor y erotismo con siempre recurrentes.

“Lejos de ti” es la historia de un hombre, en parte redactada en una habitación frente al Lago de Maracaibo, ficción en la cual la escritora registra todos los sonidos de aquel estuario, cosa que atrapa poniendo a andar lo que vivencias y memorias le recuerdan(p.122). Dagoberto, el protagonista, un copista, un redactor de las misivas y documentos de sus clientes, descubre que una bella muchacha, a quien debe dirigir las misivas que el novio le encarga, la Gorda Lucía, es bien distinta a como la ha descrito su pretendiente, “un pillete”(p.126) mal educado, “un caza fortunas”(p.130). Y Dagoberto lo averigua al enviarle, las epístolas amorosas que el prometido le pide escribe y envíe a la jovencita. En ese cuento lo único que sentimos es “el infatigable murmullo de su pluma fuente al rasgar el papel sin pausas”(p.121) porque Dagoberto es una persona que siempre estaba redactando algo, aislado en su cuarto.

Por su parte “Los vicios de la maestra Ayala” es casi una estampa de los días que vive el país pintada en el microcosmos de una pequeña ciudad interiorana, en la nación del relato manda un General, que ha tomado la decisión de prohibir fumar, como si desterrar los vicios fuera posible en algún lugar de la tierra.

Este hecho que leemos en este cuento nos lleva a estas reflexiones: el gran ruso Mijail Gorbachov, el padre de la peretroika, abstenio militante, lo quiso hacer en su país con las bebidas, fracasó, era un imposible tal imposición en un país de bebedores como lo es el suyo, tanto que en San Petesburgo los vimos mezclar vodka con whisky, después las esposas y los hijos sacaban a los padres y esposos arrastrándolos. Pero esto nos hace recordar estos agridulces pensamientos sobre el vicio de un destacado ensayista nuestro, Jean Nouel(1912-1998): “Los que sueñan con un mundo libre de vicios y en consecuencia libre de enfermedades, son simples tontos soñadores…si pudiésemos realizar el sueño inalcanzable de un mundo sano, perfecto, impoluto, libre de alcohólicos y fumadores, barrido de idiotas, imbéciles, excepcionales, crápulas y degenerados…tendríamos que afrontar un gravísimo problema…no sabíamos qué hacer con los médicos y sus ayudantes, los farmacéuticos, los manufactureros de medicinas, los homeópatas, los brujos…Tendríamos un mundo que en verdad podría ser insostenible y un poco aburrido…una creciente muchedumbre de gente sana, gorda e insaciable dedicada a sembrar, comer y dormir, como pacíficas ovejas, incapaces de realizar hazaña alguna…un mundo sin vicios es una utopía”(El jardín de las delicias y otras prosas. Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1982,p.177-119).

Pero como siempre sucede a quien se opone, aquí la inefable maestra Ayala, quien prende un cigarrillo a poco de haber leído el nefando decreto. Ella a la vez es una persona que desea hacer obra útil: enseñar, pese a que esta prohibido allí ejercer el derecho al trabajo, cosa que ella infringe al abrir una escuela, aunque el dictador siempre asegura, muy demagógicamente, el derecho a la educación para todos(p.138). Y las prohibiciones son tales en aquel ámbito de esta ficción que uno de sus personajes piensa que los habitantes del país son seres de la noche, “La noche es la patria de todos”(p.143). Este relato debemos colocarlo entre los más destacados dentro de la mirada literaria del sucederse de estos tiempos, en los cuales miles de personas no han perdido la esperanza de días mejores, lejanos al autoritarismo, en los cuales no se persigan lo que las personas desean para ser felices y sobre todo para que él país salga de la oscuridad en que hemos caído. El estremecedor cuento “Los vicios de la maestra Ayala” es tan significativo como es lo que nos sucede, como es “Del corazón todavía” (de En lugar del corazón. Caracas: Bid & Co. Editor,2008.153 p.) de Silda Cordoliani o como todo el novelín de José Balza Un hombre de aceite.(Caracas: Bid & Co.Editor, 2008. 153 p.).

Y por su parte “Miss Doña Bárbara” es la historia de una mujer parecida a otra, a la María Félix(1914-2002) quien encarnó la versión cinematográfica(1943) de la novela de maestro Rómulo Gallegos(1884-1969), pero aquí la protagonista de este cuento solo posee un fascinante cuerpo como el de la Doña azteca nada más, esto la catapulta al mundo del espectáculo sin ser nada, ¿no será este espléndido cuento de Milagros Socorro una suerte de nueva versión de “El diente roto”(El Cojo Ilustrado: Agosto 15,1898,p.573) de nuestro Pedro Emilio Coll(1872-1947)?

No hay que olvidar, ya para cerrar, que el cuento es el género principal de la narrativa en la literatura venezolana. Estos quince cuentos de Actos de salvajismo y otros relatos lo reiteran, no solo merecen detenida lectura, de hecho quien lo haga gozará mucho mientras los recorre por la especial mirada con su autora imagina la realidad. Pero los cinco nuevos ratifican las condiciones creadoras de su autora quien ha logrado un ángulo personalísimo para mirar y recrear nuestra realidad.

(Leído en la sesión del Círculo de Lectores de la Fundación Francisco Herrera Luque celebrada la tarde del martes 7 de Septiembre de 2010 en la Sala Cabrujas de la Fundación Cultural Chacao, Los Palos Grandes).