Miércoles, 23 de Agosto de 2017

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A Doscientos Años de José Tomás Boves, el Adalid de la Revolución Violenta

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Por: Roberto Lovera De-Sola

Estamos a doscientos años de 1814. Al recordarase aquellos días, surgen como sus figuras centrales los que se enfrentaron: el general Simón Bolívar(1783-1830), líder de los patriotas, y el coronel José Tomás Boves(1782-1814), razón por la cual escribimos esta semblanza del asturiano. Y pese a ser la historia de un asesino vesánico, como lo fue el Asturiano, también llamado el Urogallo, por haber muerto estando enamorado, como el pájaro de su región nativa.

Nuestra historia nos obliga a estudiar a este moustruo, seguramente el mayor asesino con el que cuentan nuestros anales, ya que sus muertos fueron miles. Los otros asesinos fueron el Tirano Aguirre(c1511-1561), Juan Vicente Gómez(1857-1935), Pedro Estrada(1906-1989) y el Chacal, Carlos Ilich Ramírez Sánchez(1943), pero sus asesinatos no llegaron al número de los ordenados por Boves. Pero debemos detenernos ante él porque en el proceso de nuestra revolución emancipadora la tuvo dos características: su extremada violencia, subrayada por el profesor británico John Lynch(1927). Y por ser Boves, figura única durante el proceso de nuestras guerras de independencia. Un hombre como él sólo lo tuvo Venezuela.

En España
José Tomas Boves Iglesia, nació en Oviedo, Asturias, España(septiembre 16,1782). Fue hijo de Manuel de Bobes, quien falleció en 1787, cuando el hijo tenía cinco años. Su madre se llamó Manuela de la Iglesia, lo que hace pensar que era huerfana, o expósita, dado el apellido que llevaba. Tuvo Boves dos hermanas, María y Josefa. Fue la suya una familia de Hidalgos de Gotera, quien firmaban su apellido usando la “b” en las dos letras del apellido. Parece que la grafía Boves, con “v” pequeña, solo la usó nuestro hombre en sus años en Venezuela.

A poco de la muerte del padre la viuda y los tres hijos se mudaron a Gijón, en la región del mar Cantábrico. Allí José Tomas estudiará en el Real Instituto Asturiano, en la misma ciudad. Este había sido creado por el gran intelectual don Gaspar Melchor de Jovellanos(1744-1811), altísima figura de la Ilustración española de su tiempo.

Fue allí, en Gijón, en donde Boves se hizo marino. Alli comenzó también a trabajar en la empresa comercial naviera de “Pla y Portal”, armadores de aquel sitio, con negocios en Venezuela.

En La Guaira y Puerto Cabello
Fue todo lo que hemos indicado, lo que decidió el destino de José Tomas. Alrrededor de 1803, llegó a La Guaira y comenzó a laborar en la empresa de “Pla y Portal”. En Venezuela pasará el resto de su vida, once años. Su acción pública en Venezuela será de dos años(marzo 10,1812-diciembre 5,1814), actividades las suyas de gran relevevancia a partir del 6 de enero de 1813, y a lo largo de los siguientes viente y tres meses.

En ese período no dejó nunca de atender económicamente a su familia en Asturias, a la madre y hermana. Y muerto el hijo, recibirá doña Manuela de la corona la pensión que correspondía al oficial, fue ascendido post mortem primero a Coronel, ascenso que trajo el general Pablo Morillo(1778-1837) en su expedición de 1815. Cinco años más tarde, en 1819, fue otra vez ascendido, entonces a Brigadier, es decir a General de Brigada.

En 1803, cumplió viente y un años. Con esa edad en La Guaira, será oficial y trabajador comercial, precisamente de la casa “Plá y Portal”. Al parecer vivió en La Guaira un lustro(1803-1808). Este lustro es el menos conocido de su corta vida, hay escasas noticias sobre estos tiempos, los de su iniciación venezolana. Mas tarde vivirá en Puerto Cabello, en lugares cercanos a Valencia y después en el llano, en Calabozo, en el actual estado Guárico, especialmente, durante la mayor parte de su corto vivir, de apenas treinta y dos años, de los cuales aquí vivió once años.

En Puerto Cabello
Aunque militar, en aquellos tIempos en Puerto Cabello, 1807 y 1808, constituyeron el período en que fue contrabandista, de aquello salió muy mal parado, con una condena de ocho años de presidio en la fortaleza de San Felipe, aquello sucedió por sus negocios ilícitos en Puerto Cabello y en la isla de Curazao, según observó Juan Vicente González(18110-1866), siempre tan bien informado del suceder de aquellos años. Muy cerca, en Valencia, vivía una mujer a la que mucho amó, se ha dicho que era de apellido Bolívar, cosa que no deja de ser curiosa, al parecer llegaron a tener un hijo. Pero también pudo el maestro Gónzalez refierirse en su famosa frase, “¡Porque Boves amó!”; a Inés Corrales, la calaboceña.

Estando preso en Puerto Cabello, al parecer fue una familia amiga, los Jove de La Guaira, quienes lo ayudaron para que la pena les fuera conmutada por confinamiento en un lugar de los llanos, que para él fue Calabozo. Una tradición antigua, señala que su abogado fue entonces el jurista Juan Germán Roscio(1763-1821), por quien Boves guardó siempre cálido recuerdo. Fue el doctor Roscio figura relevante entre los ideólogos de la emancipación, autor del más importante libro impreso durante la guerra, El triunfo de la libertad sobre el despotismo(1817). Fue el hombre que hizo posible la decisión tomada el 19 de abril de 1810 en el Cabildo de Caracas.

En Calabozo
Según esto, deducido de los pocos datos que tenemos, la fecha del paso a Calabozo debió ser el año 1808. Por cierto aquel año fue el de la caída de la monarquía en España y de la invasión francesa y de la imposición de un rey galo, usurpador, José I, José Bonaparte(1768-1844), hermano del emperador Napoleón Bonaparte(1769-1821) a este los españoles, por su tan grande gusto por la bebida, lo llamaron Pepe Botella.

El mismo año de 1808, al quedar nuestra América acéfala, sin gobierno, sin Rey, después de tres siglos de gobierno desde España, desde Toledo, desde Valladolid, desde El Escorial, desde Madrid, los criollos intentaron, sin suerte entonces, tener un gobierno propio. Se produjo la Conspiración de los Mantuanos(noviembre 24,1808), rápídamente sofocada. Fue en medio de aquel año, tan importante para Venezuela, que al fin tuvimos imprenta en el país y nuestro primer períódico la Gaceta de Caracas(octubre 24,1808), en cuyo primer editorial, su redactor, que lo fue don Andrés Bello(1781-1865), usó por vez primera, en forma impresa, la palabra “Revolución” que sería la que calificaría el muevo tiempo por venir, la que presidiría la República, que se formaría dieciste meses mas tarde.

En aquellas horas, fue cuando Boves se asentó en Calabozo. Le quedaban siete años de vida. En Calabozo fue comerciante, tuvo una pulpería y fue ganadero, esto oficio le permitió peregrinar por los llanos, ir a Valencia, a Villa de Cura, a San Carlos donde la familia Figueredo, el prócer, don Fernando Figueredo(1788-1840), y su hija, María del Rosario Figueredo, se contaron entre sus jurados amigos.

Y, desde luego, todo indica, que la relación amistosa la tuvo en Calabozo con una famlia Mantuana, los Corrales, fue intensa. La hija de ellos, Inés Corrales, sin haberse casado con él, quedó embarazada cuando pasó desde Calabozo y llegó hasta Úrica, en donde, en el fragor de la batalla, murió. Tuvo Inés Corrales un hijo suyo, la relación fue tan importante que todavía los Corrales de Calabozo se consideran descendientes del Asturiano.

El Año 1810
Al llegar la independencia es necesario hacer una observación sobre Boves. Al proclamarse esta nuestro hombre quiso incorporarse a ella, el hecho de ser español para nada tenía que ver pues ya habían peninsulares en el bando patriota, tal el caso del aguerrido Vicente Campo Elías(1772-1814) y del coronel Diego Jalón(c1785-1814), y no eran los únicos. Jalón fue amigo de Boves pero este no le perdonó militar entre los patriotas, tras la segunda batalla de La Puerta(junio 15,1814) lo detuvo e hizo fusilar.
Esto implica señalar otro hecho decisivo: nuestra independencia fue una guerra civil, una contienda bélica entre venezolanos y españoles presentes en ambos bandos. El único momento en que llegó un contigente hispano para luchar aquí fue en la expedición del teniente general Pablo Morillo(1778-1837), llegada a territorio venezolano, en la isla de Margarita(abril 7,1815). La mayoría de esos soldados y oficiales pronto desaparecieron, como consecuencia de los combates y por la influencia de las enfermedades tropicales, las cuales no pudieron resistir. Este hecho, subraya aun el carácter de guerra civil que tuvo nuestra contienda.

Pero en el caso de Boves la realidad, no la politica sino la existencial, en la que los estudiosos no se detienen como se debiera, con la excepción de Francisco Herrera Luque(1927-1991), como si Boves no hubiera tenido piel, sangre y sentimientos. El caso fue que su única vida adulta la tuvo Boves en Venezuela, durante los once años en que vivió aquí. Y llegado a nuestra tierra con quince años, vivido aquí, sentido y sufrido todos los días como los demás, en 1810 podemos considerarlo un venezolano por vivencias y experiencias. Eso lo observó Herrera Luque.
Fue así como en 1810, o en 1811: José Tomás quiso sumarse a la causa patriota en San Carlos. Pero fue detenido por los oligarcas. Ello desató todo. Fue hecho preso por José Ignacio Briceño.
En estos casos la psicopatología tiene mucho que decir, tal como lo hizo, en el caso de Boves, nuestro Herrera Luque. Aquí hay que partir de estas aseveraciones suyas, sin ellas, Boves no es comprensible. El galeno, autor de una obra que en su conjunto significa la primera historia de Venezuela hecha con los ojos de la psiquiatría, indica:

“Hace mucho tiempo me interesé por Boves. Siempre me pregunté cómo era posible que un capitán de bandoleros, como lo pinta la historia escolar, haya sido capaz de desatar una hecatombe semejante”.

Fue así como llegó a ser el anti héroe venezolano por excelencia, que dice el mismo autor. Hay que advertir, además, que Herrera Luque se interesó mucho, a lo largo de su escribir, en los anti-héroes de nuestra historia: brevemente en el Tirano Aguirre, después por Boves y Manuel Piar(1774-1817). Felipe de Hutten(1511-1546) fue, es esta la entraña de la historia del país, el caso de una persona representativa tratado por sus contemporáneos como una persona sin honor, del montón, cuando no lo era. Y luego, fue masacrado, con un machete mellado, por sus enemigos. Y, en general, siempre Herrera Luque se detuvo ante los psicópatas, estos le permitieron ver el otro lado, el que se soslaya y silencia, de la historia de los venezolanos. Fue él, además, el primero en advertir, ya en 1961, que Venezuela era el país con mayor número de delincuentes en nuestro continente, incluso en otras partes. En 1974 la Organización Mundial de la Salud comprobó su aserto. Hoy es hecho más que vivo en nuestra vida cotidiana: hay más asesinatos cada año en Venezuela que en los países en donde hay guerras.

Fue, sin duda, en el suceso de San Carlos y más tarde en el de Calabozo hechos decisivos para la psiquis de Boves. En San Carlos cuando lo detuvieron los Mantuanos, su amigo Fernando Figueredo logró liberalo. Pasó otra vez a Calabozo, allí fue hecho preso y azotado en la plaza. Fue entonces cuando tomó cuerpo aquello, que expone Herrera Luque en sus exploraciones psiquiátricos sobre Boves, poco citado por los analistas de su historia, pero esencial para comprenderlo. Escribió el psiquiatra:

“Los sucesos de Calabozo no hicieron de Boves un resentido de la noche a la mañana. Si en su personalidad no hubieran prevalecido rasgos paranoides, se habría marchado con [Eusebio] Antoñanzas(c1770-1813) y hubiese sido uno de los tantos oficiales del lado español o republicano que hicieron la guerra del modo como siempre ésta se ha hecho. Es, pues, de obligatoria suposición la idea de que Boves, antes de de ser azotado en la plaza de Calabozo, ya era un resentido porque como decía el célebre Hoche: ‘el espíritu no se cierne sobre las aguas y en todo desarrollo psicopático hay una larga historia historia de sucesos y situaciones que van conformando la personalidad de quien la sufre’. Si Boves era un ser proclive al resentimiento, la clave de esta actitud está en su propia historia. Revisemos lo poco que sabemos de sus primeros años y abusemos quizá de la hipótesis para tratar de entender al historiarlo”.

Desde luego, en su infancia y en la ausencia del padre, muerto cuando el hijo tenía cinco años, debe estar parte de la explicación de aquello que permaneció dormido hasta los sucesos de San Carlos, pero sobre todo desde a la azotaina de Calabozo. Y, sobre todo, por la humillación, con látigo incluído, en la plaza de Calabozo, ciudad en la que tenía años viviendo, era bien conocido, había sido buen vecino, con buenas amistades, trabajador y ganadero.

Con La Historia Psiquiátrica
Todo esto nos demuestra que hoy no podemos examinar a Boves sin el auxilio de la psquiatría y sin los estudios de Herrera Luque. Mucha gente de historia, cree que esta solo puede ser hecha con documentos, lo que es fundamental pero no lo único. No podemos dejar de lado ni la tradición oral, que

“es la única fuente de comunicación que no se puede saquear, robar ni borrar”,

que dijo el paraguayo Augusto Roa Bastos(1917-2005); ni las opiniones de aquellos que conocieron al personaje. No podemos olvidar la frase preferida de Herrera Luque, escrita por el maestro Guillermo Meneses(1911-1978):

“La palabra de los ancianos tiene peso y valor de semilla”

y debemos saber, lo que explicó el humanista mxicano Alfonso Reyes(1889-1959),

“La falta de documento, aplicada como demostración negativa, bastaría para borrar la mayor parte de la historia”.

Y, además, ante Boves, el Urogallo, leído por cerca de un millón de personas en sus sucesivas ediciones, no se puede olvidar que la novela histórica es un modo de conocer la historia, como indica Carrera Damas(1930); que en ella, dice Guillermo Morón(1926):

“La novela no elimina la historia, sino que la ilumina”.

Además, hay que indicar que el Boves, el Urogallo de Herrera Luque es el mismo Boves de la historia de Venezuela. Tanto le agriaron sus vituperadores el resultado de su bella novela, que a partir de las doceava edición, le añadió notas y apéndices complementarios para que sus lectores se dieran cuenta el sentido hondo del libro.
A ello hay que sumar, la observacióin de Mariano Picón Salas(1901-1965), citada por Carrera Damas,

“Lo que tiene de más valor en la producción cultural venezolana, son algunas obras de imaginación donde el instinto del artista como en ciertas páginas de poesía o de novela tropezó más inconsciente que conscientemente, con el secreto o el enigma nativo”.

O aquella de Arnold Toynbee(1889-1975), el mayor historiador del siglo XX,

“la Historia…nunca ha logrado prescindir por entero de elementos de ficción…En realidad al observar y presentar las instituciones sociales y registrar su operación, el uso de la ficción parace ser un artificio mental indispensable; y las formas más paladinas de artificio son realmente las menos censurables, ya que son las menos suceptibles de que se les tome erróneamente por realidades en lugar de tomárselas por lo que son.
Termina esta parte Carrera Damas, el libro suyo que citamos es nuestra mayor obra sobre metodología hostórica, enfatizando,

“No pretendo disimular los méritos de la novela histórica ni siquiera discutirlos”.

Sabe él mismo del valor de lo hecho antes por don Francisco Tosta García(1846-1921) en los diez volúmenes de sus Episodios venezolanos(1903-1915), a comienzos del siglo XX, y por Herrera Luque desde 1972, comenzando con Boves, el Urogallo. Cita también Carrera Damas a Caracciolo Parra Pérez(1888-1964) quien usó a Tosta García como fuente en sus libros de historia. Dijo el merideño:

”las dichas historias o novela no siempre son perniciosas, sino antes bien útiles cuando saben presentar la anécdota feliz, dibujar el perfil de un héroe o descubrir el escenario de sus hazañas. Por tal motivo, la contribución que su obra puede prestar a la historia verdadera de Venezuela no es para desdeñarse”.

Hay que indicar que el auténtico antecedente de la Historia Fabulada de Herrera Luque, como él denominó su proyecto balzaciano de contar la historia de Venezuela, fue Tosta García. Y para lo que dice el doctor Parra Pérez mencionamos, como un ejempo, la exploración que hace Herrera Luque, de la presidencia(1890-1892) de Raimundo Andueza Palacio(1840-1900), la cual concuerda con perfección con la misma peripecia del corrupto presidente y con lo que conocemos en la obra escritas por los historiadores, en este caso por el Dr.Ramón J.Velásqeuez(1916-2014).
Que tiene sentido todo lo que hemos indicado lo podemos observar en la biografía de Boves, la más reciente publicada, por Edgardo Mondolfi Gudat(1964), quien se refiere a la “patología destructiva”(p.25) de Boves; también señala este autor “Hacer una genealogía del ‘odio’ de Boves es algo que escapa a cuanto se pueda saber al respecto”(p.32). Tampoco logró establacer cuál fue la primera persona que mató el asturiano(p.24), asesino vesánico dormido, pero despertado después de la humillación de San Carlos, pero especialmente con los cuerazos de Calabozo.

También Lope de Aguirre
El suceso de Boves que hemos descrito tiene gran paralelismo con los sucedido al Tirano Aguirre(c1511-1561) con los latigazos de Potosí, para él significaron una humillación. Y enfermo ya, reaccionó creando aquella orgía de sangre que fue su expedición por el Amazonas y su paso por Venezuela, Margarita, Borburata, Valencia y por fin Bqrquisimeto. Desde luego, la historia no se repite, pero si aparecen en ella, como en este caso, sucesos parecidos.

 


El Año 1812
1812 fue el año del fin de la Primera República(julio 25,1812) y de la prisión de Francisco de Miranda(1750-1816). Es posible que Boves haya llegado a Caracas con las tropas de Domingo Monteverde(1773-1832). Monteverde entró en Caracas el 28 de julio de 1812, tres días antes de la prisión de Miranda en La Guaira. No hay duda que entonces: “Muy pronto Venezuela, o buena parte de ella, habrá de interpretar su predominio personal, el lenguaje de una violencia insospechada y de una rebeldía popular fue solo había hecho posible el vacío de poder, de confusión, el desorden, la anarquía y el caos”(p.44) que dice Mondolfi.

Fue también este el año en que fue aprobada la Constitución de Cádiz, era una carta liberal. Fue un intento y tardío, y frustrado, de lograr la reconcialización del mundo hispánico. Cosa imposible, el proceso de la emancipación latinoamericana había comenzado, en Caracas, dos años antes. A ella se había sumado países como Argentina, Chile, Colombia, México. Y aunque en aquella reunión no estuvieron presentes diputados venezolanos, el gobierno de la Junta Suprema caraqueña no envió ningún representate a ella. A Venezuela la representaron figuras del realismo. El más importante de todos fue el maracucho José Domingo Rus(1768-1835). También fue diputado un tío materno de Bolívar, don Esteban Palacios(1763-1830).

En 1812 sabemos que inició la acción pública de Boves. Se topó con Monteverde, con Eusebio Antoñanzas, quien lo sacó de la cárcel, en Calabozo, a donde lo habían mandado los patriotas. El 23 de mayo, en la toma de San Juan de los Morros, fue su bautismo de fuego. Hubo allí mucha sangre, saqueos y matanzas. Al mes siguiente, el 16 de junio, conoció a Monteverde en Villa de Cura. Firmado el Armitiscio con las fuerzas Patriotas(julio 25), Monteverde entró en Caracas(julio 29), Antoñanzas y Boves, lo acompañaban. La madrugada del 31 de julio Miranda fue detenido en La Guaira por un grupo de oficiales patriotas entre los que se encontraba Bolívar. El preso pasó a manos del venezolano Manuel María de las Casas(c1785-d1827), Jefe politico del puerto, nombrado por Miranda, quien se había pasado a las tropas realistas, sin que sus compañeros lo supieran. Fue Casas quien entregó al Precursor al gobierno español, esto lo respaldan claros documentos españoles. Los siguientes cuatro años, hasta su deceso, en Cádiz, permaneció detenido don Francisco.

Se piensa que en los meses de agosto a diciembre de 1812 Boves permaneció en Caracas. Fue nombrado comandante militar de Calabozo.

El Año 1813
Cuando se inicia el 1813 podría pensarse que la paz realista dominaba en el país. El 16 de Febrero Monteverde nombró a Boves Comandante General de Calabozo y San Fernando de Apure. Lo ascendió a Capitán.

En marzo fue la conjura de Espino, un pueblo del estado Guárico, contra Boves, sus protagonistas tenían la intención de eliminarlo. Es allí cuando la violencia se posesionó aun más de él, ya que fue grandísimo el escarmiento practicado allí, con el sacrificio de muchas vidas.

Pero ya la reacción patriota había comenzado: primero en Oriente bajo el mando del coronel Santiago Mariño(1788-1854), bajo la protección de su hermana doña Concepción Mariño(c1790-c1854), a quien todos llamaban Conchita. Tal el suceso de Chacachacare(enero 1,1813), en la hacienda de la magnanima señora, allí los presentes firmaron el Acta del movimiento. Mientras en el occidente, cuatro meses después(mayo 14,1813) Bolívat y sus tropas invadieron Venezuela. Son los meses de la “Campaña Admirable”, que tres meses más tarde le permitirán, tras diversos triunfos militares, como la batalla de Taguanes(julio 31), tomar Caracas con sus tropas(agosto 6). La movilización se detuvo en varias ciudades: Mérida(mayo 23), Trujillo, donde decretó la Guerra a Muerte(junio 15), Guanare, Barinas, Araure, Valencia y por fin Caracas. Monteverde se encerró en Puerto Cabello. Bolívar asedió este puerto y decretó la pena de muerte por delitos comprobados de Corrupción Administrativa (septiembre 11).

En mayo Boves pasó a Maturín para respaldar con sus soldados la tropas de Monteverde. Allí fueron derrotados por los patriotas. En ese momento Monteverde fue sustituido como Capitan General por Juan Manuel de Cajigal y Niño(c1754-1823). Boves quedó bajo su mando, pero ya malavenido con el magnánimo Cajigal y le pide permiso para seguir la lucha en los llanos, lo cual le es concedido. Para Herrera Luque es aquí, en mayo de 1813 cuando se inicia la vida pública del Asturiano. Entre julio y agosto recluta sus tropas en el Llano. En septiembre vence a los patriotas en La Corona, cerca de Santa María de Ipire; en Cachipo derrota a los dos hermanos Monagas, José Tadeo(1784-1868) y José Gregorio(1795-1858); tuvo otra victoria, via Calabozo, en el paso de Santa Catlina. Allí fue herido, también ejecutó al patriota, antes realista, Cabrera a quien fusila. El suceso lo hace dueño del llano. Vuelve a ocupar Calabozo. Boves es vencido por Campo Elias en la batalla de Mosquitero(octubre 14,1813). Boves huye al pueblo de Guayabal, su predio preferido. El 1 de noviembre Boves lanza una proclama que se ha considerado de “Guerra a muerte”, paralela a la del Libertador, contra los blancos propietarios. Ese mismo día dejó Guayabal, cruzó el río Guárico. Derrotó a Pedro Aldao(c1779-1813) en el paso de San Mateo(diciembre 8,1813). Ordenó la ejecución de todos los prisioneros, incluso de Aldao. En diciembre preparó su gran ejército de 7000 hombres.

Derrotado Monteverde, quien a fines de año dejó Venezuela por Puerto Cabello(diciembrer 28,1813), Boves se sintió entonces jefe pleno de los Realistas y desconoció al Capitan General, Juan Manuel Cajigal. No era un foragido Cajigal como Boves, sino un oificial de escuela, quien mereció, por su conducta, un elogio del Libertador, con quien se enfretó en la primera batalla de Carabobo(mayo 28,1814).

A lo largo de este año Boves estuvo tan activo que si se siguen los papeles de Bolívar, se podrá ver como ya en aquel año se sentía la fuerza de las primeras acciones de Boves sobre las fuerzas patriotas


Caracas, no Mérida, Otorgó a Bolivar El Título de Libertador
El 14 de octubre de 1813 le fue conferido a Bolívar, en Caracas, en la iglesia de San Francisco, el título de Libertador. Sea este el lugar para aclarar, lo que se lee en algunas obras históricas: el hecho de que no fue Merida sino Caracas la que le confirió el sobrenombre. Si bien de lo sucedido en Mérida, no quedó ningún papel demostrativo, de la decisión caraqueña nos ha llegado la carta de Bolívar, la primera como Libertador(octubre 18), dando gracias a los miembros de la municipalidad por el nombramiento, que los munícipes le habían presentado ese día. Cuatro días después de la decisión, la noticia del suceso impresa en la Gaceta de Caracas(octubre 28,1813) y apareció un folleto en donde insertaron están el Acta del Cabildo otorgándole la distinción, el discurso pronunciado en el acto por el doctor Cristóbal Hurtado de Mendoza(1772-1829), Gobernador Politico de Caracas, el Acuerdo de la Asamblea e incluye lo dicho por Bolívar al recibirlo. Sus palabras no pudieron ser más emocionadas: “título más glorioso y satisfactorio para mi que el cetro de todos los imperios de la tierra…el honor que se me hace es tan superior a mi mérito, que no puedo contemplarle sin confusión”1 (Escritos,t.V,p.222). El Congreso de Angostura, en su sesión del 6 de enero de 1820 lo reiteró y decidió que podría usarlo en los negocios públicos y cuando se retirara de ellos. Sabemos que el Libertador fue siempre fiel a este título. Lo reiteró varias veces a lo largo de su vida, en Carúpano en 1814, desde Lima en 1825.

Fue Caracas, concluímos, que le otorgó el título no Mérida, a donde es posible que se haya tenido la idea, no realizada, de otorgarselo. También es verdad que en ambos momentos, en el frustrado y en el real, la decisión fue tomada bajo la influencia del doctor Cristóbal Mendoza. Y, desde luego, como nos lo mostró en un estduio el politico Edecio La Riva Araujo(1921), en verdad el Libertador deseaba ser nombrado como tal, cosa que se cumplió en Caracas el 14 de octubre de 1813, así no es verdad que en Caracas el nombramiento le fue ratificado, ya que en Mérida nunca le fue otorgado, no hay ningún documento que lo demuestre. En Caracas son varias los papeles que lo justifican, como ya hemos indicado.

Recúerdese, además, que en la asamlblea celebrada en la Iglesia de San Francisco, de Caracas, el 2 de enero 1814, Bolívar reiteró por vez primera aquello a lo que lo obligaba el título recibido semanas antes. Dijo aquella mañana, “No es el despotismo militar el que puede hacer la felicidad de un pueblo…Huid del país donde uno solo ejerza todos los poderes: es un país de esclavos. Vosotros me tituláis el Libertador de la República, yo nunca seré el opresor”(Escritos,t.VI,p.8-9)

El Año 1814
Será este el año de la gran ofensiva de patriotas contra realistas, estos últimos terminaran venciendo. Será el año final de la Segunda República(1813-1814) y el de la muerte de aquel huracan mortífero llamado José Tomás Boves, de quien Bolívar dijo que era “la cólera del cielo que fulmina rayos contra la patria…un deminio de carne humana, que sumerge a Venezuela en la sangre, en el luto y la servidumbre”.

Todo estaba en ruinas en el país. Por ello la mejor caracterización de este año la dio el propio Libertador al escribir en una proclama(abril 13,1814):

“Una devastación universal ejercida con el último rigor ha hecho desaparecer del sueño de Venezuela la obra de tres siglos de cultura, de instrucción y de industria”(Escritos,t.VI,p.241).

Esto implicaba, además, una muy buena caracterización de lo que que había sido para Venezuela la sociedad y la cultura formada por España entre nosotros. La idea la reiteraria al año siguiente, en Kingston, cuando definió la sociedad civil, que fue el primero en hacerlo. En la Carta de Jamaica(spetiembre 6,1815) se lee:

”Nosotros somos un pequeño género humano, poseemos un mundo aparte, cercado por dilatados mares, nuevos en casi todas las artes y ciencias, aunque en cierto modo viejo en los usos de la sociedad civil”(Escritos,t.VIII,p.232).

Fue para Boves aquel el año decisivo de su maléfica acción pública, la que conocemos gracias a las Memorias del regente don José Francisco Heredia(1776-1820). Calabozo fue el centro de su acción, pero fue Guayabal, también cerca, en donde se desató toda la insania con la que se le vio actuar. Fue el año de de sus grandes matanzas, “Sólo un credo se le dará para que encomiende su alma al creador”, había dicho en el Acta de Guayabal.

Fue a comienzos de 1814 cuando con sus tropas de cinco mil jinetes y dos mil infantes, Boves salió de Calabozo hacia el centro. En la primera batalla de La Puerta(febrero 3) venció a Campo Elías. Hay que recordar que ese sitio siempre fue lugar de fracaso para las tropas de la República, las dos veces que allí se enfrentaron fueron vencidos por los españoles. En cambio cada vez que pelearon en el campo de Carabobo, en los dos combates allí tenidos, en ambos momentos vencieron(mayo 28,1814; junio 24,1821).

Tras vencer a Campo Elías en La Puerta, donde fue nuevamente herido, Boves pasó a Villa de Cura. Bolívar ordenó cerrarle el paso hacia Valencia en La Cabrera. A José Felix Ribas(1775-1815) mandó a situarse en La Victoria, allí se llevó a cabo una batalla, en el centro y las calles de la ciudad(febrero 12) en donde Ribas venció a las tropas hispanas del general Francisco Tomás Morales(1781-1845), el segundo de Boves y tan vesánico como aquel. Boves, pese a lo que se ha dicho, no participó en este combate, reposaba de las heridas en Villa de Cura.

Al mejorarse Boves ocupa Cagua y continúa hacia San Mateo, allí lo espéra Bolívar, atricherado en la casa de la haccienda familiar. Allí el 27 de febrero comienza la batalla de San Mateo. Boves es herido otra vez. Se retira a Villa de Cura. El sitio de San Mateo continúa, Morales está al mando. Boves retorna, es allí otra vez vencido, se retira al saber que las tropas del general Mariño se acercan desde Oriente, en Bocachica Mariño derrota a Boves(marzo 31). A poco, Bolívar y Mariño se encuontraron, fue la primera vez que se vieron. En abril Boves retornó a Guayabal y reorganizó su ejército. Reapareció el 14 de junio con una tropa de 7000 hombres. En la segunda b atalla de La Puerta(junio 15) destruyó al ejército patriota. Alll detuvo a Jalón y dio órden de fusilarlo. Luego pasa a Valencia, logra entrar en ella el 9 de julio. El 10 de julio, en la casa de la familia Malpica fue el célebre baile en el cual, a son de Piquirico, todos los hombres presentes fueron pasados por las armas. Dos días más tarde, hizo fusilar al Gobernador de la ciudad, el patricio Francisco Espejo(1758-1814). Miguel Peña(1780-1833) y Juan Escalona(1768-1833) lograron huir de la degollina bovista.

La situación era tan grave que Bolívar, ante su inminente llegada a Caracas, organizó y encabezó la Emigración a Oriente(julio 7). Boves ordenó a Morales perseguir al ejercito de Bolívar. El 16 de julio Boves entró en Caracas y diez días después, por la vía de la Cortada del Guayabo se dirigió a Calabozo. En Caracas, mientras, se realizan las matanzas de Coticita, ordenadas por el Asturiano, ejecutadas por Chepino González y Juan Nepomuceno Quero.

En Calabozo. El grueso del ejército realista, bajo las órdenes de Morales, fue en busca de los patriotas. El 9 de agosto se enfrentan en la batalla de Aragua de Barcelona. Vencieron los Realistas. La mortandad allí, de lado y lado, fue muy grande: 4000 personas, una masacre. El miedo fue tal que al final del combate muchos soldados patriotas se pasaron a las tropas de Morales para evitar ser asesinados. Fue el caso de Braulio Fernández(1790-1887), quien lo cuenta en sus memorias, la única conocida de un soldado de la independencia.

Boves aparece de nuevo en Oriente: tomó Barcelona y Cumaná, en ambas ciudades la mortandad fue grandísima. Solo por suerte, en Cumaná, María Josefa Sucre(1786-1821) y sus compañeras, salvaron la vida gracias al padre Llamozas, capellán de Boves. El 16 de octubre, en un lugar llamado El Salado, cercano a Cumaná, Boves derrotó a Piar.

El 9 de noviembre, camino a Maturín, derrotó a José Francisco Bermudez(1782-1831) en Los Magüelles. El 5 de diciembre de 1814 Boves murió en la batalla de Úrica.

En el Camino a Urica
Aquí se hacen necesarias algunas explicaciones: durante su último paso por Calabozo, el Asturiano se encontró con su amada Inés Corrales, pasaron jujtos días apasionados, haciendo el amor bajo un Coroperí. Cuando Boves estaba por irse ella le obsequió un caballo. Y es aquí donde se produce la primera interrogante: por qué Boves montó este caballo, que no había probado, en la batalla de Úrica, como pudo hacer aquello un hombre que era maestro en su cuido y comprensión. Es inexplicable. No pensó. O era que estaba de tal forma enamorado de Inés Corrales que murió de amor, como el Urogallo, un pájaro de Asturias, la región en donde había nacido, según la bella metáfora de Herrera Luque.

Cae en la Acción
Tal los enigmas que su muerte pone ante nosotros. Fue así como en lo más alto del fragor de la batalla el caballo, que le había regalado Inés Corrales, se le encabritó, no lo pudo dominar. Fue así como el General Cordillera, Pedro Zaraza(1775-1825), puedo acercarsele y clavarle su lanza, según una de las hipótesis de su deceso. Zaraza tenía muy buenas razones para hacerlo: Boves, quien había sido su amigo antes de la guerra, dio orden a varios de sus hombres de entrar en la casa de Zaraza: violaron a todas las mujeres, mataron a todos e incluso a los niños.

Otra hipótesis, ninguna comprobada, fue que murió por haberlo rematado el propio Morales para quedarse con todo el poder del ejéricto. Cosa que ratifica la llamada “Acta de Úrica”, que no fue escrita, sino que significó, una vez pronunciada, la matanza de aquellos que no estaba con él, los que no pasaron la raya que Morales con su espada marcó en el suelo. A los que no lo atrevesaron hacía él los hizo ajusticiar allí mismo.

También sobre quién mató a Boves el coronel Tomás Pérez Tenrreiro(1916-1996), magnífico historiador militar, nos da esta noticia: un soldado llamado Nicolás Silva se presentó ante las autoridades republicanas en Angostura, dejó constancia de que había sido él quien, “entre otras en los campos de Úrica en donde por mi mano di muerte al caudillo español José Tomás Boves”. No pudo demostrar la verdad de sus palabras.

El Entierro
La página final nos da cuenta de la hidalgúia del pueblo venezolano. La recogió Herrera Luque en el viaje que hizo, cuando escribió su libro, a través de toda la ruta de Boves. En Úrica, donde el caudillo está enterrado, le contaron lo que había pasado generación tras generación: terminada la batalla y hallado, en medio de la noche, el cuerpo del Asturiano, este fue levantado, se mandó a hacer unas urna, ya en la iglesia no podían cerrar la urna porque Boves tenía la mano derecha levantada y así era imposible. Fue entonces, esto es lo más bello del relato, guardado por la tradición oral, cuando una mujer dijo “El no puede descansar en paz porque nosotros no lo hemos perdonado”. Entonces todos se arrodillaron y rezaron. Fue entonces posible bajarle el brazo, cerrar la urna y enterrarlo en el presbiterio de la iglesia de Úrica. Es por ello que la tumba de Boves en Úrica, que todavía se conserva lleva como nombre “La tumba del perdón”.

El Acta de Defunción
Fue el padre José Ambrosio Llamozas(1782-1837), capellán de las tropas bovistas, quien redactó el acta de defunción, en donde indica que Boves murió en la batalla,

“cuyo cadáver conduje yo mismo del campo de batalla, en compañía de Andrés Tomé, Juan Esteban Belazques y don José Sánchez Correa; y le di sepultura en el primer tramo de la Iglesia párroquial del pueblo de Úrica. Y, para que conste, lo firmo en esta ciudad de Caracas, a 4 de diciembre de 1816”.

No deja de llamar la atención, al leer este documento, que el padre Llamozas haya esperado un año para redactar el Acta a la que nos hemos referido.

En Calabozo, la ciudad en que más tiempo vivió Boves, se le dijo una misa de requiem a su memoria. Allí, también, nació su único hijo. Con el tiempo, aunque la familia Corrales sigue su vida en Calabozo, los rastros de Inés y el hijo se perdieron.

El padre Llamozas de quien hablaremos ahora, es difícil separarlo, dejarlo de lado, cuando se cuenta la historia de Boves. El levita presentó ante el rey Fernando VII(1784-1833) en Madrid, un terrible memorial sobre los hechos de Boves. El Monarca no llegó a recibirlo para que el destacado sacerdote, nacido y muerto en Calabozo, se lo entregara.

El Padre Llamozas
Llegamos aquí al presbítero José Ambrosio Llamozas, nacido en Calabozo, ya viudo fue ordenado sacerdote en Caracas, doctor de la Universidad de Caracas y miembro del claustro universitario en 1817, Tesorero de la Catedral de Caracas. El padre Llamozas fue Vicario y Capellán del Ejército de Su Majestad de Barlovento, es decir, de las tropas de Boves. El 31 de julio de 1815, ocho meses después de la muerte de Boves, suscribió el Memorial que dirigió al rey Fernando VII sobre los horrores que presenció mientras seguía los soldados del Astiriano. Llegó ser Comendador de la Orden Americana de Isabel la Católica. Falleció en Calabozo el 17 de diciembre de 1837.

El sacerdote, siendo uno de los hombres que mejor conoció a Boves, es también uno de los personajes más dramáticos, por no decir trágicos, de la historia de Venezuela. Ello porque debió estar presente, como Vicario y Capellán del ejército de Boves, una posición que él no escogió, pero la cual debió actura y padecer, fue nombrado por su diocesano, el arzobispo Narciso Coll y Prat(1754-1822). Muerto Boves, por insinuación del general Pablo Morillo, Jefe de las tropas realistas llegadas desde España el año 1815, la Expedición Pacificadora, le pidió escribir y entregar aquella memoria al Rey. Aunque el padre Llamozas pasó a la península después de la muerte de Boves no pudo entregar el memorial ante el monarca pues este se negó a recibirlo. Ese “Memorial” del padre Llamozas es uno de los treinta documentos conocidos sobre Boves, esenciales para comprender su periplo político, todos ellos, encabezados por el escrito del levita, los reunió el historiador José Antonio de Armas Chitty(1908-1995) en el volumen Boves a través de sus biógrafos. El documento del padre Llamozas es sin duda alguna uno de los papeles más terribles de nuestra historia y a la vez uno de las grandes hojas de la “ideología realista” de la independencia, que exploró con tanto tino Carrera Damas, es página representativa de las “ideas del partido realista de Caracas” como lo señaló Tomás Straka(1972).

Fue el padre Llamozas, aparece varias veces en la novela de Herrera Luque, aquí la utilizamos en el sentido que antes hemos indicado. Fue el padre Llamozas dentro de la vida de Boves, como se puede concluir de su Memorial, la conciencia de Boves, su conciencia negra, la única voz que le hablaba con la verdad. La voz que aquel no escuchó, a la vez sufrió el sacerdote hondamente viendo todo aquel horror del que fue testigo.

Figura esencial dentro de la trama de Boves, el Urogallo el padre Llamozas, de hecho lo es para seguir todo el periplo de Boves. Era el padre Llamozas, ya lo hemos señalado, un realista venezolano. Para él:

“La significación de Boves dentro de los designios del Señor y la conducta criminal del Caudillo, eran un verdadero quebradero de cabeza…Lo del baile de Valencia lo había puesto fuera de si, lo mismo que la matanza de La Puerta y La Cabrera…En Valencia estuvo a punto de desertar, pero decidió esperar hasta consultarle el caso a don Narciso Coll y Prat. El arzobispo lo apoyó en su tesis de que el asturiano era un instrumento cruel de la voluntad divina para restablecer la paz en Venezuela…Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde, dijo el Obispo. La anarquía es la mejor garantía para que vuelva el orden”(p.305), “el Arzobispo(1810-1822) anunció el final de la entrevista, pero antes le dijo al padre Llamozas…el Comandante Boves, como todas las fuerzas ciegas de la naturaleza, está destinado a desaparecer, luego que movilicen el cambio que el Señor le ha impuesto”(p.305).

Siguió el presbítero en su actividad como capellán de aquel demonio, la ira de Dios, llegó a ser llamado, “La pluma se resiste a describir las execrables atrocidades del archimounstruo Boves, el devastador de Venezuela” llegó a escribir el Libertador(agosto 15,1815) en un artículo periodístico durante su exilio en Jamaica(Escritos, t.VIII,p.57).
En Boves, el Urogallo leemos:

“El padre Llamozas, que asistía complacido y atento al espectáculo, no hacía sino preguntarse…¿cómo es posible que un pueblo de negros y hombres de color en abierta rebelión contra los blancos, tengan como Caudillo a un hombre que además de todo era español, rubio y pulpero. Es tal la degradación a la que llega el alma del esclavo, se respondía el presbítero, que nada bueno espera de sus iguales. Hasta ese extremos ha llegado la explotación del vencedor…José Tomás es un resentido. Todo cuanto ha hecho es por odio y su odio tiene por fundamento el desprecio y las afrentas a que lo sometió su propia gente. Cuando triunfe será aclamado y ensalzado por los que una vez lo humillaron, trocando lo que hubiese sido un ciclo histórico por una menguada elipse personal. Esa es la historia de todos los revolucionarios nobles y ricos”(p.325).

Estaba en Úrica el padre Llamozas el día en que cayó Boves en la batalla de aquel día. Por ello le tocó certificar en forma debida que José Tomás Boves, lo escribió con “b”, coronel de los Reales Ejércitos y Comandante General de la División de Barlovento, había fallecido en la acción militar en las inmediaciones de Úrica, el 5 de diciembre de 1814. Fue él quien condujo el cadáver ese día desde el campo de batalla y le dio sepultura en la iglesia parroquial de Úrica. Así lo atestiguó y firmó en Caracas el 4 de diciembre de 1816. En el documento llama el padre Llamozas a Boves Coronel pues fue ascendido post mortem, era solo comandante el día que una lanza patriota acabó con su vida, pero ello es también impreciso, los testimonios sobre el hecho son varios y contradictorios.

La Tumba del Perdón
La sepultura de Boves en Úrica aun existe, es llamada por la tradición “La tumba del perdón” o “La cruz del perdón”, porque tras ser llevado el cuerpo a la iglesia para ser enterrado fue imposible cerrar la urna pues el comandante tenía el brazo derecho en alto y era imposible bajárselo. Entonces una mujer dijo en voz alta “No le podemos bajar el brazo ni enterrarlo porque no lo hemos perdonado”. Entonces todos, hombres y mujeres, se arrodillaron y rezaron. Pudo entonces bajarse su brazo y enterarlo aquella terrible noche. Tal el símbolo de hidalguía del pueblo venezolano. Esta bella historia la recogió Herrera Luque en sus correrías por la ruta de Boves, cuando estaba escribiendo su novela. Años más tarde la divulgó en uno de sus celebrados programas de radio.

Boves Visto por Bolivar
Creemos que no se puede estudiar la vida de Boves, sin fijarnos en lo que de él dijo su principal contendor, Simón Bolívar, en los años 1813 y 1814, en jornadas signficativas para la vida de ambos. Y el proceso nacional que vivía Venezuela.

Entre ambos momentos se destaca especialmente el año de 1814, el más mortífero de ambos. La mejor caracterización de aquel año, que hemos citado ya, la dio el propio Libertador.

En sus papeles Bolívar va caracterizando así a Boves: dice “sacrifica indistintamente hombres y mujeres”(Escritos, t.VI,p.128), lo llama sanguinario(Escritos, t.VI,136), ladrón (Escritos, t.VI ,p.368), cruel(Escritos,t.VII,p,56); “prodigio de crueldad”(Escritos, t.VII,p.36); “archimonstruo” (Escritos, t.VIII,p.57). “cólera del cielo que fulmina rayos contra la patria”(octubre 2,1818); “un demonio de carne y humana, que sumerge a Venezuela en la sangre, en el luto y la servidumbre”(Correo del Orinoco, Angstura: n/ 14).
En una comunicación, 1 de febrero de 1814,

“Un jefe de bandidos, conocido por su atrocidad, el perverso Boves, ha podido penetrar en Villa de Cura. Reuniendo esa cuadrilla de salteadores esparicidos por los caminos del Llano. Ejércitos disciplinados no han podido avasallarnos, y solo han combatido para su aprobio:¿y una irrupción de viles asesinos podría, pueblos generosos, envilecer vuestro indómito brío?¿Podrían ser alguna vez infamados esos venezolanos invencibles.Terror de España, honor de la América. Admiración del mundo? No, vuestra indignación exaltada vuela ya con una noble cólera, castigar tantos ultrajes. Armaós en el instante, puieblos todos, que un ladrón no puede desolar ni deeshorrar impunamente; corred a presentaros en La Victoria y Valencia. Inflamados de ese valor sublime que os dio el imperio de Venezuela”(Escritos, t.VI,p.118).

Ese mismo dia señala:

“Boves, que aprocechó la guerra del Occidente y aumentó sus fuerzas con la sedición que propaga en todo el Llano, consiguió derrotar la pequeña división del comandante [Pedro]Aldao (c1779-1813) y poseer de nuevo a Calabozo”(Escritos,t.VI,p.104).

Cuando el asturiano le fue imposible penetrar en la ciudad de Caracas, ya que buena parte de su acción de aquel año la realizó en la Provincia de Caracas, que se extendía desde Cúpira a Maracaibo y del litoral y sus islas hasta Capaparo y el gran curva del Orinoco. Pero las gentes de Caracas estaban aterradas con aquello sucediera. Esto le dijo Bolívar entonces(febrero 13,1814):

“¡Caraqueños” El sanguinario Boves intentó llevar hasta vuestras puertas, el crimen y la ruina”(Escritos,t.VI,p.136).

Aquel miedo permaneció durante los tiempos de las guerras civiles, en los cuales más de una vez hubo combates en las calles de Caracas. Tal como lo estuvieron en los días de la Guerra Federal(1859-1863) pensando que Ezequiel Zamora(1817-1860) podía entrar en ella y ordenar su degollina habitual, la cual comenzaba con la quema de los archivos ya que los federales pensaban que la historia comenzaba con ellos. Por ello, estuvieron de acuerdo, cuando el periodista Juan Vicente González, al saber la noticia de la muerte de Zamora en San Carlos, bendijo la bala del soldado de las tropas del gobierno, que había acabado con aquel.
Desde Guiaca(abril 4,1814), en el actual estado Carabobo, comunicó Bolívar:

“han tenido ocasión los individuos del ejército de indignarse contra las atrocidades ejecutadas por las tropas de Boves, se han horrorizado aun más al considerar en esta ciudad los efectos de la crueldad más refinada, y de sacrilegios más impíos”(Escritos, t.VI,p.222)

Y tras la segunda batalla de La Puerta(junio 15,1814), fatal para los patriotas, no se engañó el Libertador al informar:

“De cuantos golpes ha recibo la patria ninguno es más fatal que este, pues Boves puede penetrar hasta Caracas sin obstáculo por la distancia en que se hallan nuestras fuerzas de Occidente”(Escritos, t.VI,p.342).

Eran las 12 de la noche cuando Bolívar dictó este parte, todavía conmovido por la aquella inapelable derrota que destruyó todo el ejéricto. La Puerta, recordemoslo, fue siempre sitio fatídico para las armas republicanas, cada que se enfrentaron allí a los realistas fueron vencidos(febrero 3,1814; junio 15,1814). En cambio el campo de Carabobo, en las dos batallas allí libradas fue siempre benigno para los nuestros(mayo 28,1814; junio 24,1821).

Tras aquella derrota se trasladó el Libertador a Caracas. Hizo varias cosas, dada la gravedad del momento, como sacar a sus hermanas y sobrinos de Caracas y enviarlas a Curazao, donde sabía que su amigo Mordechal Ricardo(1771-1842) las protegería. En el caso de María Antonia, su hermana mayor, realista convencida, debió obiigarla a viajar.

También había decidido tomar por orden del gobierno todos los objetos de plata que habían en las iglesias de Caracas, esto para comprar armas. Y sobre todo, como dijo al canónigo Domingo Blandín(junio 26,1814),

“Para que ni Boves, ni ningún otro español ladrón, ni Ud. ni los demás que siguen a Boves, puedan difrutarla”(Escritos, t.VI,p.368).

También le indicó al levita que los objetos de plata que se llevaría eran solo aquellas que habían “donado nuestros antepasados”(Escritos,t.VI,p.368). Lo que dijo sobre Boves se basaba en su convencimiento que “Boves en los llanos hace prodigios de crueldad”(Escritos, t.VII,p.56).

La guerra prosiguió. Boves estuvo una semana en Caracas, actuando con su habitual perversión. Meses más tarde, ya en el exilio, estando cerca de Bogotá(diciembre 10,1814), advirtió el Libertador que había “chapetones que quieren entregaros a Boves”(Escritos, t.VII,p.69).

No sabía Bolívar aquel día que Boves había muerto cinco días antes en la batala de Urica(diciembre 5,1814. Lo supo el 17 de febrero de 1815, estando en Mompox(Escritos, t.VII,p.314). Escribió entinces:

“aseguran que en una acción dada el 5 de diciembre murió Boves, pero que murieron igualmente todos nuestros jefes, que se destruyó nuestro ejército enteramente, y que fue arrasado en Maturín…La muerte de Boves es un gran mal para los españoles, porque dificílmente se encontrarán reunidas en otro las cualidades de aquel Jefe, pero mayor es el que nos ha sucedido con la pérdida de los nuestros, y con la falta del ejército que divertía al enemigo al tiempo por el Oriente. Libres ya de aquel ciudado, los enemigos volverán hacia esta parte, y el Reino[de Granada, la Nueva Granada] sufrirá ahora una guerra de invasión”(t.VII,p.315-316).

El 15 de agosto de1815, exilado en Jamaica, escribió, desde Kingston, un artículo periodístico, en el cual entre otras cosas se leía:“La pluma se resiste a describir las execrables atrocidades del archimonstruo Boves…[en] la ciudad de Valencia, donde violó Boves una capitulación que había ofrecido cumplir bajo el más solemne juramento por los Santos Evangelios y en presencia de la Majestad Divina”(Escritos, t.VIII,p.57).

Y un mes más tarde(septiembre 6,1815) en Carta de Jamaica:

“Los jefes españoles de Venezuela, Boves, Morales, Rosete, Calzada…siguiendo el ejemplo de Santo Domingo[Haiti], sin conocer las verdaderas causas de aquella revolución, se esforzaron en sublevar toda la gente de color, inclusive los esclavos, contra los blancos criollos, para establecer un sistema de desolación, bajo la banderas de Fernando VII”(Escritos, t.VIII,p.264).

También indicó:

“Los actuales defensores de la independencia son los mismos partidarios de Boves, unidos ya con los blancos criollos, que jamás han abandonado esta noble causa”(t.VIII,p.265).

Refiriéndose sin duda a las tropas que seguían al general José Antonio Páez(1790-1873) en cuyas manos se operó el cambio.
Con el tiempo, en las tropas realistas, en el Ecuador actuaba un sobrino de Boves, de nombre Benito Boves, este había sido detenido y se había evadido. Bolívar mandó a investigar sus orígenes para comprobar si ciertamente descendía de aquel gran asesino(Escritos, t.XXIII,p.232; XXIV,p.9, nota 2).

Febrero 22,2014

1Todas las citas de textos de Simón Bolívar proceden de Escritos del Libertador. Caracas: Sociedad Bolivariana de Venezuela/Academia Nacional de la Historia,1964-2011. 33 vols. Los citamos utilizando siempre la primera palabra de tu título: Escritos.